García de Alvarado
| García de Alvarado | ||
|---|---|---|
| Información personal | ||
| Nacimiento |
c. 1510 España | |
| Fallecimiento |
1542 Cusco, Gobernación de Nueva Castilla | |
| Causa de muerte | Asesinato | |
| Nacionalidad | Española | |
| Información profesional | ||
| Ocupación | Militar | |
| Años activo | 1537-1542 | |
| Rango militar | Conquistador | |
| Conflictos |
Conquista del Perú Guerra civil entre los conquistadores del Perú | |
García de Alvarado (España, c. 1510 - Cusco, 1542) fue un militar español que luchó durante la conquista del Perú y la guerra civil entre los conquistadores. No se ha demostrado fehacientemente su parentesco con la rama familiar de Pedro de Alvarado, que le atribuyen algunos cronistas. Fue uno de los principales oficiales del bando almagrista, al servicio de Diego de Almagro el Mozo. Rivalizó en el mando con Cristóbal de Sotelo, a quien dio muerte. Terminó por ser asesinado por el mismo Almagro el Mozo, por sospecha de traición.[1]
Controversia con su identidad
[editar]Se ha querido identificar a este personaje como uno de los hijos de D. García de Alvarado, comendador de Montijo en la orden de Santiago, que lo habría tenido con su segunda esposa Elvira de Figueroa.[2] Por lo tanto, habría sido medio hermano de Diego de Alvarado y sobrino segundo del adelantado Pedro de Alvarado.[3][4] Se cree también que pudo ser el mismo García de Alvarado que, según los registros, se embarcó junto con sus hermanos Alonso y Miguel de Alvarado en la nave que envió el obispo de Plasencia al Perú, la misma que cruzó el Estrecho de Magallanes y arribó al puerto de Quilca en 1537.[3][2]
Sin embargo, no se ha determinado plenamente de que se trate del mismo personaje, habida cuenta de lo común que era ese nombre en dicha época. Manuel de Mendiburu es enfático al decir que no tenía parentesco con Pedro de Alvarado ni con ningún otro Alvarado perteneciente a dicha familia.[5] Por su parte, José Antonio del Busto no descarta del todo su parentesco con Diego de Alvarado (y por ende, con el mismo Pedro de Alvarado), aunque resaltando de que se trataba solo de dichos de la gente. Señala también que las crónicas lo sitúan durante las guerras entre pizarristas y almagristas, libradas entre 1538 y 1542, las mismas que se realizaron en suelo peruano. De modo que hay un espacio y tiempo en que se puede ubicar la actuación de este personaje, para no confundirlo con otros homónimos.[1]
Hubo, en efecto, otro García de Alvarado, que fue hermano de Pedro de Alvarado y que actuó en la conquista de México;[3] y otro García Alvarado que llegó al Perú con Pedro de la Gasca en 1546 y que luego participó en la colonización de Chile, en las filas de la expedición de Francisco de Villagra, haciéndose luego encomendero y vecino en Valdivia.[6]
Primeras menciones en las crónicas
[editar]Lo único claro que se deduce del origen de García de Alvarado es que era muy joven cuando inició la «carrera de Indias» y posiblemente llegó al Perú a mediados de los años 1530. Era de temperamento muy inquieto y bullicioso, y tuvo fama de no cansarse nunca, por lo que jamás se quitaba las armas. Pero lo que le dio más fama fue su carácter cruel y despiadado, por lo que fue apodado como Alvarado el Malo, para diferenciarlo de su supuesto hermano Diego de Alvarado apodado el Bueno.[1]
Se afirma que peleó en la batalla de las Salinas (6 de abril de 1538), militando en el bando almagrista, al que también pertenecía Diego de Alvarado. Pero la primera mención más confiable lo sitúa en vísperas del asesinato del marqués gobernador Francisco Pizarro, cuando se le vio recorrer las calles de Lima con un grupo de soldados, haciendo visitas sospechosas. El día del magnicidio escoltó montado a caballo a los conjurados almagristas por la Plaza de Armas hasta Palacio, quedando afuera, con la consigna de intervenir al menor pedido de ayuda.[1][5]
Al servicio de Almagro el Mozo
[editar]Muerto Pizarro, los almagristas nombraron a Diego de Almagro el Mozo como gobernador del Perú (1541). Alvarado integró con Juan de Rada y Francisco de Chaves el almagrista una junta, en la que se acordó prender a los principales vecinos de Lima para quitarles las armas y arrebatarles sus bienes. Partió luego hacia Trujillo, en la costa norte del país, para proclamar allá a Almagro el Mozo como gobernador del Perú, pero ya en camino se encontró con Luis García de San Mamés quien lo convenció de volver a Lima, asegurándole que ya Trujillo se había plegado a la causa almagrista.[1][5]
De todos modos, Almagro el Mozo le volvió a mandar hacia el norte, embarcado en un galeón con 150 jinetes y 20 arcabuceros. Llegó a Santa (en la costa de la actual Áncash), bajó a tierra y prendió a Alonso de Cabrera y a otros cuatro leales del rey o realistas, a todos los cuales llevó consigo a Trujillo. Allí confiscó todos los bienes que pudo, apresó a otros realistas y los envió por mar a Lima. Continuando su recorrido al norte, dejó en Jayanca sus fuerzas y se adelantó con solo 20 jinetes a San Miguel de Piura, donde repitió lo hecho en Trujillo y mató a algunos prominentes vecinos.[1][5]
En camino de regreso para reunirse al grueso de sus tropas, se enteró de que su pariente Alonso de Alvarado se había alzado por el rey. Ya en Trujillo confirmó dicha información, con la novedad de que un criado de Alonso se había llevado sus mejoras tropas. Furioso, pasó a Huaylas donde dio tormento a los curacas para que le dieran oro para el pago de su tropa.[1]
Rivalidad con Cristóbal de Sotelo
[editar]Llegó Alvarado finalmente a Lima, con un cuantioso botín, recibiendo las felicitaciones de Almagro. Pero mientras Juan de Rada era nombrado Capitán General, él solo obtuvo el rango de capitán de caballería.[1]
Estando ya por arribar el visitador Cristóbal Vaca de Castro a la cabeza de los realistas (o partidarios del Rey), el ejército almagrista marchó hacia la sierra, rumbo al Cuzco, para contener a Perálvarez, que se había sublevado alzando la bandera del rey. En Huarochirí enfermó Rada, quien recomendó a Almagro que eligiera en su reemplazo a Cristóbal de Sotelo y a García de Alvarado como Capitanes Generales.[1][7] Esto fue un grave error, puesto que Sotelo y Alvarado eran totalmente incompatibles, e inevitablemente hubo de estallar los celos entre ellos.[8] Sotelo era justo e íntegro, mientras que Alvarado era díscolo y rebelde.
En Jauja renunció Sotelo a su cargo, de modo que Alvarado quedó como único Capitán General. Almagro lo envió en búsqueda de Perálvarez, que ya bajaba a la costa para unirse con Alonso de Alvarado, pero fracasó en esta misión. Almagro lo destituyó entonces, proclamándose él mismo como único Capitán General, y nombrando a la vez como maese de campo a Cristóbal de Sotelo. Quedó dolido Alvarado y aún más cuando no se le dejó bajar a Lima a traer hierro, ya que Sotelo le comentó a Almagro el Mozo que solo provocaba desmanes a donde iba. Alvarado empezó entonces a frecuentar a los adversarios de Sotelo.[1]
El ejército almagrista prosiguió la marcha, llegando a Huamanga, donde fabricaron cañones. Continuaron luego hacia el sur, pero antes de llegar al Cuzco, Almagro envió a Alvarado hacia Arequipa, para que consiguiera más armas y caballos. Bajó entonces Alvarado por Lunahuaná, cometiendo una serie de tropelías en los pueblos a su paso, sin respetar a las iglesias. En Arequipa desató también su furia depredadora. Luego volvió sus pasos y prosiguió hacia el Cuzco.[1]
Asesinato de Cristóbal de Sotelo
[editar]Reunido con el resto del ejército almagrista en el Cuzco, Alvarado llegó justo en el momento en que Almagro sentenciaba a muerte a los Machines (dos soldados que habían asesinado a otro para robarle), por quienes intercedió. No se le hizo caso y esto le produjo más resentimiento contra Almagro, determinándose al mismo tiempo vengarse de Cristóbal de Sotelo, quien había dicho públicamente que los Alvarado poco o nada valían para él.[1]
Aprovechando que Sotelo estaba enfermo en cama, Alvarado le fue a pedir explicaciones y exigir una satisfacción, trabándose entre ambos una discusión, lo que llevó a Sotelo a levantarse de la cama para empuñar su arma. Ambos se dieron de estocadas hasta que finalmente Juan García de Guadalcanal, amigo de Alvarado, mató a Sotelo.[1][5][9][10]
Este crimen causó conmoción entre los almagristas. Asustado por la reacción de los amigos de Sotelo, Alvarado, junto con sus partidarios, se atrincheró en su morada. Pero al calmarse la situación, Almagro hizo las paces con él, nombrándolo Capitán General y Teniente Gobernador, cargos que había apetecido y con los que se envaneció aún más. Sin embargo, no obtuvo la potestad de nombrar capitanes, lo que le desagradó sobremanera.[1][5]
Planes de traición
[editar]Algunos soldados aconsejaron a García de Alvarado que se rebelara y tomara el mando del ejército almagrista para así comandar él mismo la guerra contra los realistas. Sin embargo, Alvarado pensó en otra salida más reflexiva: matar a Almagro, entregar su ejército a Vaca de Castro, reconociendo a éste como gobernador nombrado por el rey, para enseguida pedirle su autorización para marchar al frente de una expedición hacia una provincia ignota y con fama de estar colmada de riquezas.[1]
Asesinato
[editar]Planeó pues García de Alvarado asesinar a Almagro el Mozo, para lo cual organizó un banquete en el Cuzco, invitando a su jefe a asistir. Llegado el día, Almagro no asistió, por fingirse enfermo. En realidad, sospechando la traición de su subordinado, Almagro preparó a su vez una emboscada, reuniendo en torno suyo a varios de sus oficiales y soldados, entre ellos a los amigos de Sotelo, quienes deseaban venganza.[1][5]
García de Alvarado mordió el anzuelo y fue a buscar personalmente a Almagro, para obligarlo a asistir al banquete. Llegado a la casa del caudillo, entró en ella, sin sospechar nada, y la puerta se cerró tras de él. Fue la última vez que lo vieron con vida sus partidarios; después se supo que en el interior lo abrazó fuertemente Juan Balsa, lo que fue aprovechado por el propio Almagro para inferirle una cuchillada en la cabeza, mientras que los demás presentes lo remataban a puñaladas.[1][5][11]
Esta muerte causó alboroto entre los soldados de Almagro el Mozo, algunos de los cuales se pasaron al campamento realista de Jauja. Sin embargo, Almagro logró consolidar su mando y comandó a su bien equipado ejército de 500 hombres contra las fuerzas realistas de Vaca de Castro, ante quienes finalmente sucumbió en la sangrienta batalla de Chupas (16 de septiembre de 1542), cerca de Huamanga.[5][12]
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ a b c d e f g h i j k l m n ñ o p Busto, José Antonio del (1986). «ALVARADO, García de». Diccionario Histórico Biográfico de los Conquistadores del Perú 1 (1.ª edición). Lima: Librería STUDIUM S.A. pp. 106-108.
- ↑ a b Rújula y Ochotorena y Solar y Taboada, 2012, p. 499.
- ↑ Rújula y Ochotorena y Solar y Taboada, 2012, p. 491.
- ↑ a b c d e f g h i Mendiburu, Manuel de (1874). «ALVARADO, D. GARCÍA». Diccionario histórico biográfico del Perú. Primera parte que corresponde a la época de la dominación española 1 (1.ª edición). Lima: Imprenta de J. Francisco Solís. pp. 197-200.
- ↑ León Guerrero, María Montserrat. «Biografía | García Alvarado». Historia Hispánica. Real Academia de la Historia. Madrid. Consultado el 4 de diciembre de 2025.
- ↑ Garcilaso de la Vega, 1972, p. 303.
- ↑ Prescott, 1972, p. 43.
- ↑ Prescott, 1972, p. 44.
- ↑ Garcilaso de la Vega, 1972, p. 304.
- ↑ Garcilaso de la Vega, 1972, p. 305.
- ↑ Busto, 2011, p. 14.
Bibliografía
[editar]- Busto, José Antonio del (2011). La pacificación del Perú (2.ª edición). Lima: Empresa Editora El Comercio S.A. ISBN 978-612-306-078-7.
- Garcilaso de la Vega, Inca (1972) [Primera publicación 1617]. Historia general del Perú 2. Lima: Editorial Universo S.A.
- Prescott, Guillermo (1972) [Primera publicación 1847 (en inglés)]. Historia de la conquista del Perú 3. Lima: Editorial Universo S.A.
- Rújula y Ochotorena, José; Solar y Taboada, Antonio del (2012) [Primera publicación 1932]. Los Alvarado en el Nuevo Mundo (eBook). Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.