Galaxy Science Fiction

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Galaxy Science Fiction
Galaxy1.jpg
Portada del primer número de la revista, obra de David Stone
País Estados Unidos Ver y modificar los datos en Wikidata
Especialidad ciencia ficción Ver y modificar los datos en Wikidata
Fundación 1950 Ver y modificar los datos en Wikidata
Fundador Horace L. Gold Ver y modificar los datos en Wikidata
Última edición 1980
[editar datos en Wikidata]

Galaxy Science Fiction fue una revista estadounidense de ciencia ficción en formato digest publicada entre 1950 y 1980. Fue fundada por una compañía italiana, World Editions, que trataba de introducirse en el mercado estadounidense. World Editions contrató al editor Horace L. Gold, que rápidamente convirtió a Galaxy en la revista de ciencia ficción líder de su época, centrándose más en relatos sobre temas sociales que tecnológicos.

Gold publicó muchas historias notables durante su mandato, como The Fireman, relato de Ray Bradbury que posteriormente se convirtió en la novela Fahrenheit 451, Amos de títeres (The Puppet Masters), de Robert A. Heinlein, o El hombre demolido (The Demolished Man), de Alfred Bester. En 1952 la revista fue adquirida por Robert Guinn, su impresor. A finales de la década de 1950 Frederik Pohl venía ayudando a Gold en la mayoría de los aspectos de la producción de la revista y, cuando la salud de Gold empeoró, Pohl asumió el puesto de editor, comenzando oficialmente a finales de 1961.

Durante la etapa de Pohl como editor Galaxy continuó su éxito, publicando regularmente ficción de escritores reconocidos como Cordwainer Smith, Jack Vance, Harlan Ellison o Robert Silverberg. Sin embargo, Pohl nunca ganó el Premio Hugo como editor de Galaxy, aunque ganó tres Hugos como editor de la revista hermana, If. En 1969 Guinn vendió Galaxy a Universal Publishing Corporation (UPD) y Pohl renunció, siendo reemplazado por Ejler Jakobsson. Bajo Jakobsson la revista bajó de calidad. Se recuperó posteriormente bajo Jim Baen, que asumió el puesto de editor a mediados de 1974, pero cuando se marchó a finales de 1977 la calidad volvió a deteriorarse y la revista tuvo problemas financieros. A finales de la década de 1970, las brechas entre la publicación de los números se alargaban, y la revista finalmente se vendido al editor de Galileo, Vincent McCaffrey, que publicó un único número en 1980. Tuvo un breve renacer como revista semiprofesional en 1994, editada por el hijo de H. L. Gold, E. J. Gold, que llegó a publicar ocho números bimensuales.

En su apogeo, Galaxy influyó enormemente en el campo de la ciencia ficción. Estuvo considerada como una de las principales revistas del género casi desde el principio, y su influencia no disminuyó hasta la salida de Pohl en 1969. Según Pohl, Gold trajo una «sofisticada sutileza intelectual» a las revistas de ciencia ficción, quien añadió que «después de Galaxy era imposible seguir siendo ingenuo»,[1] y el escritor e historiador de ciencia ficción David Kyle dijo que «de todos los editores dentro y fuera de la escena de la posguerra, el más influyente más allá de toda duda fue H. L. Gold».[2] Kyle sugiere que la nueva dirección de Gold condujo «inevitablemente» a la Nueva Ola, el movimiento literario definitorio de la ciencia ficción de los años 1960.

Historia editorial[editar]

La primera revista de ciencia ficción, Amazing Stories, apareció en 1926. A finales de la década de 1930 el género estaba en pleno auge en los Estados Unidos,[3] [4] pero la escasez de papel a causa de la Segunda Guerra Mundial llevó a la desaparición de varias revistas. A finales de los años 1940, el mercado comenzó a recuperarse,[4] y de unas escasas ocho revistas activas en 1946, el campo se expandió a veinte apenas cuatro años más tarde.[5] La aparición de Galaxy en 1950 fue parte de este auge. De acuerdo con el historiador y crítico Mike Ashley, su éxito fue la razón principal de la subsiguiente avalancha de nuevos lanzamientos: hasta 1954 aparecieron veintidós nuevas revistas de ciencia ficción, momento en que el mercado bajó nuevamente como un efecto secundario de las audiencias del Senado de Estados Unidos por la supuesta conexión entre los cómics y delincuencia juvenil.[5] [6]

Años 1950[editar]

Horace L. Gold, el primer editor de la revista, había trabajado en Standard Magazines a principios de la década de 1940 como editor asistente, revisando las obras que se enviaban a las tres revistas de ciencia ficción de Standard: Startling Stories, Thrilling Wonder y Captain Future.[8] Con el advenimiento de la guerra, Gold dejó la publicación y se alistó en el ejército, pero a finales de 1949 un antiguo empleado suyo, Vera Cerutti, que ahora trabajaba para una editorial italiana, Edizione Mondiale, que había abierto una oficina en Nueva York como World Editions,[8] le pidió que asesorara sobre cómo crear una revista, a lo que Gold accedió. World Editions había fracasado con Fascination, su primer intento de lanzar una revista en Estados Unidos, y Cerutti volvió a dirigirse a Gold pidiendo recomendaciones para nuevos títulos.[4] [7] [9] Gold conocía The Magazine of Fantasy & Science Fiction, una exitosa revista digest lanzada en el otoño de 1949, pero creía que todavía había espacio en el mercado para otra revista de ciencia ficción de calidad.[8] Envió un prospecto a World Editions que incluía una propuesta para el lanzamiento de una serie de novelas de bolsillo de ciencia ficción y una publicación periódica,[10] [11] y propuso pagar a los autores tres centavos por palabra, una tarifa extraordinariamente alta, dado que la mayoría de las revistas de la competencia estaban pagando solo un centavo una palabra. World Editions aceptó sus propuestas, contrataron a Gold como editor, y el primer número de la revista apareció en octubre de 1950.[8] La serie de novelas se publicó posteriormente como Galaxy Science Fiction Novels.[10]

Gold propuso inicialmente dos títulos para la revista, If y Galaxy. Su director artístico, Washington Irving van der Poel, realizó numerosos bosquejos y Gold invitó a cientos de escritores, editores, artistas y aficionados a verlos y votar por su favorito; el voto fue claramente mayoritario para utilizar Galaxy como título.[10] [N 1] Para el primer número, Gold consiguió relatos de varios autores reconocidos, como Isaac Asimov, Fritz Leiber y Theodore Sturgeon, así como la primera parte de Time Quarry, de Clifford D. Simak, publicado posteriormente en forma de libro como Una y otra vez (Time and Again). Junto con un ensayo de Gold, el primer número de Galaxy introdujo una sección de reseñas de libros del antólogo Groff Conklin, que se mantuvo hasta 1955, y una sección científica de Willy Ley. Gold intentó implementar técnicas de impresión de alta calidad, aunque la calidad del papel disponible era insuficiente para que se pudieran apreciar las mejoras.[7]

Mientras, según Gold, «las nuevas revistas —y muchas de las viejas— están muriendo de cirrosis literaria. ¿La causa? El envenenamiento debido a una ficción decadente»,[12] Galaxy será rentable en tan solo cinco números; un logro «increíble», según él.[13] El estallido de la Guerra de Corea conllevó una escasez de papel (Gold decía en una editorial de 1951 que «comprar papel en estos días es como ser asaltado en una calle oscura»[14] ) que obligó a la revista a buscar un nuevo impresor, Robert M. Guinn . El nuevo papel era de una calidad todavía peor, una decepción para Gold.[15] [N 2] Ese verano, unos desacuerdos en el seno de World Editions condujeron a un intento de interrumpir la distribución de Galaxy.[16] Según Gold, el director de circulación y el jefe de la oficina estadounidense almacenaron muchos números en lugar de distribuirlos, y se aseguraron de que los que se distribuyeran fueran a áreas de los Estados Unidos, como el Sur, donde había poco o ningún publico para la revista.[N 3] El director de la oficina francesa de World Editions llegó a Estados Unidos para averiguar cuál era el problema y recomendó que la revista se vendiera a los dos estadounidenses por 3000 dólares (un precio muy bajo). Intentaron contratar a Gold, pero se puso en contacto con la oficina central en Italia, que rechazó la venta y finalmente aceptó vender Galaxy a su impresor, Robert M. Guinn. Tras la venta, la distribución saboteada salió a la luz; World Editions quiso recuperar la revista, pero Guinn puso un precio cuatro veces más alto que el que había pagado. En palabras de Gold, «Guinn sabía lo que estaba comprando, mientras que World Editions no sabía lo que estaban vendiendo».[18]

La nueva empresa de Guinn se llamó Galaxy Publishing Corporation, y asumió el control de la revista a partir del número de octubre de 1951. Gold permaneció como editor, pero perdió la asistencia del personal de World Editions, por lo que pasó a contar con la ayuda de Jerome Bixby, Algis Budrys, Theodore Sturgeon y la su propia esposa, Evelyn Paige. Frederik Pohl, que por entonces trabajaba como agente literario, también ayudó a Gold a ponerse en contacto con escritores.[16]

A finales de la década de 1950 el boom de las revistas de ciencia ficción había terminado, y la tirada relativamente baja de las revistas no ayudaba precisamente a ganarse la simpatía de los distribuidores ni de los intermediarios que transportaban las revistas a los quioscos y otros puntos de venta. Gold cambió el título de Galaxy Science Fiction a Galaxy Magazine con el número de septiembre de 1958, comentando que el término ciencia ficción «ahuyenta a muchos posibles lectores». La tirada de Galaxy, de unos 90 000 ejemplares, era la más alta de las revistas del género, pero Guinn decidió recortar los costes, y en 1959 elevó el precio de venta y cambió la revista a una periodicidad bimensual, aumentando el número de páginas. Guinn también redujo las tarifas que se pagaban a los autores de 3 (ya veces 4) centavos por palabra a 1,5. Estos cambios ahorraron a Galaxy más de 12 000 dólares al año. El resultado fue una caída de la tirada a unos 80 000 ejemplares en dos años, aunque resultó sostenible debido al ahorro en el presupuesto que se pagaba por la ficción.[19] [N 4]

En su editorial del número de diciembre de 1958, Gold describió el resultado de estos cambios como «una nueva revista» con «la mitad más [páginas de las revistas competidoras de 35 cts.] por sólo 15 cts. más». Explicó que la periodicidad bimensual era necesaria para mantener la «calidad de Galaxy»:

No nos engañemos, la ciencia ficción realmente buena es, desde el lado de la mesa de la editorial, más difícil de conseguir que los diamantes perfectos. Tiene que ser extraída de los autores con paciencia, cuidado y tacto, o mediante voladura con pólvora, cuando nada más funciona. Podemos llenar 196 páginas cada dos meses con muy buena ciencia ficción. No podemos hacerlo con una tirada mensual. Nadie puede hacerlo.[21]

Años 1960[editar]

Guinn adquirió en 1959 If, otra revista de ciencia ficción, en la que también puso a Gold como editor. El número de julio de 1959 de If fue el primero bajo la dirección editorial de Gold. Se había pensado el cambio de Galaxy a una periodicidad bimensual para reducir la carga de trabajo de Gold, que no gozaba en buena salud; fue capaz de editar también If porque las dos revistas alternaban los meses de publicación.[22] Hacia fines de la década de 1950 Frederik Pohl empezó a ayudar a Gold, primero ocasionalmente, pero cada vez más hasta el punto de realizar todas las labores editoriales, incluido escribir los editoriales y encargarse de la publicidad y los trabajos de impresión. Gold, que ahora era agorafóbico, estaba haciendo esfuerzos en este momento para superar ese trastorno de ansiedad y poder salir de su apartamento, pero en 1960 resultó gravemente herido en un accidente de taxi, y fue incapaz de continuar como editor. Pohl asumió el control en algún momento a principios de 1961, aunque no figuró como editor en la mancheta hasta el número de diciembre de 1961.[23] [24]

Pohl también intentó persuadir a Guinn y a Sol Cohen (que Guinn había contratado como asistente en las labores de la editorial), para cambiar tanto Galaxy como If a una periodicidad mensual. A finales de 1962 estuvieron de acuerdo, pero pronto cambiaron de idea y decidieron en cambio lanzar una tercera revista de ciencia ficción, Worlds of Tomorrow, que publicó su primer número en abril de 1963.[25] [26] Otra revista compañera, International Science Fiction, fue lanzada a finales de 1967, pero duró sólo dos números; publicó relatos traducidos de otros idiomas y las ventas fueron muy escasas.[27] Finalmente, en 1968, Guinn lanzó Worlds of Fantasy, editada por Lester del Rey, editor jefe de Galaxy; sólo se publicaron cuatro números.[28] Finalmente, a mediados de 1968, Galaxy volvió a su periodicidad mensual inicial.[7]

Años 1970 y posteriores[editar]

En 1969 Guinn vendió Galaxy a Universal Publishing and Distribution Corporation (UPD). Pohl asistía a un Simposio Mundial de Ciencia Ficción en Río de Janeiro cuando se realizó la venta; se enteró de la noticia cuando volvió a las oficinas de la revista y a los pocos días decidió dimitir.[N 5] Continuó apareciendo en la mancheta como «editor emérito», un puesto inventado para impedirle marcharse a otras revistas de ciencia ficción, y volvió a su carrera como escritor.[29] Su puesto fue ocupado por Ejler Jakobsson, quien trabajaba en el departamento de libros de UPD. Lester del Rey permaneció como editor de artículos y Judy-Lynn Benjamin ocupó su puesto como editora jefe.[30] Jack Gaughan fue nombrado editor artístico.[31]

La tirada de Galaxy se mantuvo relativamente estable a mediados de la década de 1960, oscilando entre 73 000 y 78 000 ejemplares, pero su adquisición por UPD coincidió con una fuerte caída (de 75 300 en octubre de 1968 a 51 479 un año después). Las dificultades con la distribución se tradujeros en una bajada de los ingresos, y Arnold Abramson, propietario de UPD, decidió reducir costes y maximizar los beneficios. Galaxy volvió a ser bimestral en agosto de 1970, poniendo fin a un período de dos años de salida mensual (aunque había fallado algunos meses). El número de páginas, que había bajado de 196 a 160 cuando la compró UPD, se aumentó de nuevo, y el precio subió de 60 a 75 centavos. Empezó a publicarse una edición británica en mayo de 1972 publicada por Tandem Books, editorial propiedad de UPD. El efecto de todos estos cambios fue un aumento sustancial en la rentabilidad. La circulación en 1972 también se elevó cerca de 6000 ejemplares, aunque es posible que esto se debiera únicamente a la nueva edición británica.[32]

UPD empezó a tener dificultades financieras a principios de los años 1970, y cuando Judy-Lynn del Rey (de soltera Judy-Lynn Benjamin) se marchó en mayo de 1973 para trabajar en Ballantine Books, la carga de trabajo de Jakobsson aumentó enormemente. Renunció al cargo menos de un año después, alegando un exceso de trabajo y otras cuestiones, y fue reemplazado por Jim Baen, quien asumió el cargo con el número de junio de 1974, después de que Pohl rechazara el puesto.[33] Baen también se hizo cargo de la edición de If, ​​pero el aumento de los costes de papel obligó al cierre de esta revista a finales de 1974, fusionándose con Galaxy.[34] La revista había vuelto a una periodicidad mensual en septiembre de 1973, pero que mantuvo con dificultades, con al menos un par de números perdidos cada año, excepto en 1974. Baen tuvo éxito en aumentar la circulación de nuevo, pasando desde 47 789 ejemplares cuando se hizo cargo a 81 035 cuando se fue. La revista fue rentable para UPD, pero la presión financiera de la empresa matriz llevó a Baen a marcharse a finales de 1977 para trabajar para Ace Books; el número de octubre fue el último de Baen como editor.[7] [35]

Su sustituto fue John J. Pierce, pero la situación empeoró y renunció al cabo de un año: la compañía estaba aumento sus deudas, y su asistente recuerda que la oficina parecía ineficaz, aunque comentó que Pierce «claramente amaba lo que hacía y sabía de lo que estaba hablando». El reemplazo de Pierce fue Hank Stine, que asumió el puesto de editor a finales de 1978, aunque debido a la irregular publicación de Galaxy, el último número de Pierce fue el de marzo-abril de 1979. Stine solo logró publicar dos números más, el de junio-julio y el de septiembre-octubre de 1979, antes de la crisis financiera de UPD, que supuso el final de la revista. Los derechos sobre el título fueron transferidos a una nueva compañía, Galaxy Magazine, Inc., propiedad de Vincent McCaffrey, dueño de la Avenue Victor Hugo, una tienda de libros de segunda mano en Boston; UPD conservó un interés del diez por ciento de los ingresos de posibles futuras ventas para pagar sus deudas. Stine había conseguido completar el contenido de otros dos números, pero ninguno de ellos se publicó; McCaffrey, que también había lanzado una revista, Galileo, tenía problemas de liquidez que le impidieron distribuir la revista tal como había planeado. Finalmente McCaffrey consiguió publicar un número, en julio de 1980, en gran formato, con Floyd Kemske como editor. Se preparó un número más, que llevaba fecha de octubre de 1980, pero nunca llegó a distribuirse.[36] [37]

Los últimos años de vida de Galaxy estuvieron marcados por relatos de autores que no fueron remunerados. John Varley, por ejemplo, dijo que todavía le debían dinero por sus obras cinco años después de su aparición. Las presentaciones de escritores reconocidos cayeron, y la falta de apoyo financiero de UPD significó que la tarifa de pago era de un poco atractivo 1 centavo por palabra. Unas tarifas postales más altas, los mayores costes de papel y la continua competencia del mercado de la ciencia ficción de libros de bolsillo aumentaron la presión sobre la revista. Estos problemas no se resolvieron con la venta a McCaffrey, que ni siquiera tenía suficiente dinero para pagar el franqueo de la tirada, con el resultado de que no todos los suscriptores Galaxy recibieron un ejemplar del último número.[7] Frederick Pohl atribuye la culpa de la desaparición de la revista a Arnie Abramson, quien, según Pohl, «simplemente no desempeñó las funciones básicas de un editor»: pagar a los autores, asegurarse de que los suscriptores recibieran sus ejemplares y cumplir otras obligaciones.[38]

Galaxy reapareció brevemente en 1994 como una publicación semiprofesional bajo la dirección de E. J. Gold, hijo de H. L. Gold. E. J. Gold publicó ocho números con una salida bimensual regular, comenzando con el número de enero-febrero de 1994 y terminando en marzo-abril de 1995.[17] [39]

Contenidos y recepción[editar]

Primeros años[editar]

Gold pretendía que la revista publicara historias de suficiente calidad literaria como para atraer a los lectores de las revistas slick,[N 6] así como a aquellos que llegaron a Galaxy ya familiarizados con la ciencia ficción.[40] Su política editorial era más amplia que la de John W. Campbell, editor de la revista líder del género, Astounding Science Fiction: Gold estaba interesado en sociología, psicología y otras ciencias «soft», y también estaba dispuesto a publicar humor e historias satíricas.[41] Gold logró persuadir a la editorial para que les pagara a los autores de tres a cuatro centavos de dólar por palabra, lo que superaba las tarifas más altas pagadas por otras revistas en aquel momento.[41] [N 7] Además de las elevadas tarifas, Galaxy era un mercado atractivo para los escritores porque Gold compraba solamente derechos de primera publicación, a diferencia de las principales revistas de la competencia.[11] Galaxy pronto se estableció como una de las tres principales revistas de ciencia ficción, junto con la Astounding de Campbell y The Magazine of Fantasy & Science Fiction (conocida generalmente como F&SF).[7] Campbell había sido enormemente influyente en la década anterior, pero la aparición de Galaxy y F&SF, aparecida apenas un año antes, marcó el final de su dominio del género.[44]

Contraportada del primer número de Galaxy.

Gold creía que «la ciencia ficción debería presentar posibles desarrollos basados en tendencias actuales o vanguardistas, para responder de forma dramática a la pregunta tácita: '¿Qué pasaría si...?'».[12] La contraportada del primer número de la revista comparaba un relato de ciencia ficción y un wéstern, diciendo que este último utilizaba la misma trama que el primero «trasladada a algún planeta alienígena e imposible», pero el título era «YOU'LL NEVER FIND IT IN GALAXY!» (¡Nunca verá eso en Galaxy!), prometiendo en cambio «la mejor ciencia ficción... auténtica, plausible, reflexiva... escrita por autores que no cambian automáticamente de una ola de crímenes a las invasiones de la Tierra».[45] El anuncio llamó mucho la atención, aunque James Blish comentó que Galaxy no siempre evitaba publicar ese tipo de ficción que parodiaba.[46] [47]

A Gold no le gustaban las portadas de otras revistas que mostraban lo que él describió como «endomorfos femeninos bien formados con sostenes de bronce, acosados mesomorfos macho revestidos de músculos y aterradores monstruos alienígenas en busca de comida humana».[48] La portada para el primer número era obra de David Stone, representando una escena del relato de Clifford D. Simak Time Quarry. La imagen contrastaba con el arte sensacionalista típico de las portadas de las pulps de ciencia ficción; la intención era que Galaxy se pareciera a una revista de ciencia ficción pero, según Mike Ashley, una «que no te avergonzaba tener».[42] El material gráfico de los inicios generalmente no fue destacable, aunque la humorística portada de Ed Emshwiller (su primera venta como artista profesional) para el número de junio de 1951 era una muestra positiva. «Emsh», como era conocido este artista por los lectores de ciencia ficción, pronto se convirtió en un colaborador regular.[41] [49] [50] Los procesos de producción relativamente costosos que Gold había insistido en aplicar permitió publicar material gráfico interior más sofisticado, que podrían integrarse con el texto de una forma que sería imposible con una impresión tipográfica más barata.[51]

Gold esperaba publicar historias que fueran superiores a lo que describió como las «escamas de caspa literaria» sobre «máquinas pensantes que se vuelven locas cuando se les pide que resuelvan el problema de la supervivencia del hombre... sabios sin humor, patrulleros espaciales, heroínas ninfomaníacas que son puro hielo» que Galaxy recibe usualmente.[14] La guerra y la ciencia ficción apocalíptica eran un tema especialmente común; Gold decía que «Más del 90 % de los relatos que me presentan todavía le dan vueltas [al tema] ... Si no fuera tan fastidioso, podría ser divertido ver nuestras transitorias rivalidades políticas llevadas a los futuros más remotos».[12] En su editorial del número de marzo de 1953 Gold les decía a los autores potenciales «Para ahorrar su tiempo y el nuestro, aquí hay una lista parcial de ideas saturadas que deben evitarse a toda costa»:

Advertencias de una destrucción nuclear y biológica, el mundo postatómico, el retorno a la barbarie, niños mutantes asesinados porque tienen sólo diez dedos en vez de doce, revoluciones contra las dictaduras ridículamente planificadas y absurdamente exitosas, problemas de supervivencia de las mujeres, guerra entre grupos, naciones, mundos y sistemas solares.

Platillos voladores, policías y ladrones o vaqueros e indios en el espacio, el duelo entre el bueno y el malo solos en un asteroide, la brillante revelación de que los personajes que hemos estado leyendo son Adán y Eva o Jesús, la creación de un universo en miniatura en un laboratorio por un científico cuyo nombre resulta ser un anagrama de Jehová, la alimentación alienígena de supervivencia en los Andes, cuyo menú consiste exclusivamente en hermosas vírgenes.[52]

El correo nunca está libre de ese tipo de envíos a la revista, escribió Gold, pero en ocasiones llega «un hallazgo» como Huevo de ángel (Angel's Egg), de Edgar Pangborn;[14] Gold aconsejaba a otros autores «¿Por qué no darse por vencido y ver las tendencias positivas en lugar de las horrorosas?»[12] y «¿Quién dijo que escribir es fácil?»[52] En el editorial del número 12 de la revista decía que había publicado alrededor de 750 000 palabras en unos 60 relatos, escogidos entre 3000 envíos que sumaban más de 25 millones de palabras, y que más de la mitad de estos relatos aparecerían en antologías. Manifestaba que la tirada se había incrementado en un 5 % con cada número y afirmaba que «de acuerdo con la mejor información disponible, Galaxy tiene ¡varias veces más suscriptores que cualquier otra revista de ciencia ficción!».[53]

En el primer número Gold pidió a los lectores su opinión sobre lo que debería incluirse en la revista (cartas, editoriales, reseñas de libros u otras secciones). Las respuestas se manifestaron en contra de una sección de cartas al editor,[N 8] pero los lectores querían editoriales y breves reseñas de libros con recomendaciones que les ayudaran a decidir qué libros comprar, en lugar de críticas en profundidad.[54] A Gold también le preocupaba de que reseñas con críticas duras desanimara a los nuevos autores y que así podrían enviar sus obras.[55] Groff Conklin inició una sección de reseñas de libros, titulada Galaxy's Five Star Shelf, en el primer número;[N 9] [56] Floyd Gale se hizo cargo de la sección en el número de noviembre de 1955 (Gale era de hecho el hermano de Gold, utilizando un apellido ligeramente modificado).[57] El primer número también incluyó un concurso para que los lectores dieran una explicación a los ovnis en menos de 200 palabras, el primero de los muchos concursos que Gold pondría en marcha.[58]

Los seis primeros números contaron con relatos de autores reconocidos, algunos de los cuales se hicieron muy apreciados como Coming Attraction (publicado en español como Atracción venidera, Atracción inminente o Próximas atracciones), de Fritz Leiber, To Serve Man (publicado en español como Servir al hombre, Cómo servirlo al hombre o El hombre: cómo servirlo), de Damon Knight y The Fireman, de Ray Bradbury, que posteriormente se convirtió en la novela Fahrenheit 451.[41] Gold, sin embargo, consideró estos primeros números exploratorios, y parte del material de los principales autores era claramente una obra menor.[59] A partir de su segundo número, de abril de 1951, Galaxy consiguió una calidad consistentemente elevada, con prácticamente todos los números con una historia que conseguiría una reputación duradera, como La marcha de los imbéciles (The Marching Morons), de C. M. Kornbluth, Beyond Bedlam, de Wyman Guin y Amos de títeres (The Puppet Masters), de Robert A. Heinlein, publicado por entregas.[41] [59] [60] La opinión inicial de los lectores se había opuesto a la publicación de novelas por entregas, pero en esto Gold no siguió su sugerencia, y ahora Galaxy es recordada por incluir algunas series de gran éxito.[61] Una antología contemporánea de relatos de ciencia ficción, The Best Science Fiction Stories: 1951, de E. F. Bleiler y T. E. Dikty, consideraba que el trabajo de Gold «logrará situar la ciencia ficción en igualdad de condiciones con cualquier otro género de la literatura moderna».[62] En su segundo año, con una tirada de más de 100 000 ejemplares, Galaxy superó a Astounding.[63]

Mediados y finales años 1950[editar]

Gold mantuvo los altos estándares de calidad de la revista durante la mayor parte de los años 1950. El hombre demolido (The Demolished Man), de Alfred Bester, que, según el crítico Peter Nicholls, «está entre los pocos clásicos genuinos del género», se publicó por entregas a principios de 1952;[64] Mercaderes del espacio (The Space Merchants), de Frederik Pohl y Cyril M. Kornbluth, salió algunos meses más tarde, publicada por entregas como Gravy Planet, novela que Brian Aldiss, en su estudio crítico del género Trillion Year Spree, califica como «uno de los libros más famosos de la ciencia ficción».[65] Tensión superficial (Surface Tension), de James Blish y Baby is Three (publicado en español como El bebé tiene tres años y Bobby tiene tres años), de Theodore Sturgeon, ambos ampliamente reconocidos, también aparecieron en 1952.[66] [67] Los lectores habían expresado su apoyo a los artículos sobre temas científicos, y en marzo de 1952, Willy Ley, que había colaborado con la revista con ensayos ocasionales desde el primer número, comenzó una sección titulada «For Your Information», en la que respondía a las preguntas de los lectores sobre temas científicos; publicada ininterrumpidamente hasta la muerte de Ley en 1969,[41] [56] [61] Frederik Pohl la describe como «la característica individual más popular de Galaxy en toda su existencia».[68] En 1953 se otorgaron los primeros Premios Hugo, de los cuales El hombre demolido ganó el primer Hugo a la mejor novela y Galaxy compartió con Astounding el primer Hugo a la mejor revista profesional.[41]

Gold publicaba una amplia variedad de material, y Galaxy también fue conocida por la ironía y la sátira, y la revista publicó regularmente obras de autores capaces de adoptar un estilo irónico, como Damon Knight y Robert Sheckley.[41] En 1953, con el macartismo en su apogeo, Gold se negó a publicar La liberación de la Tierra (The Liberation of Earth), un relato de William Tenn satirizando tanto a Rusia como a Estados Unidos en la Guerra de Corea. Tenn comentó que oyó a Gold, un exradical, diciendo que la idea le hizo «sudar verde», aunque el año anterior había publicado The Martian Way (publicado en español como A lo marciano, A la manera marciana, Al estilo marciano y Basureros del espacio), de Isaac Asimov, un velado relato anti McCarthy.[69] [70]

L. Sprague de Camp dice en su Science-Fiction Handbook que Gold «establece un nivel extremadamente alto de excelencia literaria para sus escritores» y que a menudo les exigía múltiples revisiones y reescrituras.[43] También era conocido por hacer numerosos cambios en las historias que publicó.[61] [N 10] En las reuniones y durante las llamadas telefónicas era conocido como un editor difícil cuya determinación para alcanzar la perfección a veces enajenó a sus escritores.[54] [N 11] Sin embargo no tuvo remordimientos, declarando: «Trabajé duro con los escritores, y no siempre lo disfrutaron».[13] Los resultados fueron a menudo muy positivos, y se dice que algunas obras de éxito se iniciaron con una idea que le proporcionó a alguno de sus autores. En el caso de El hombre demolido, su participación se extendió casi hasta el punto de una colaboración.[N 12] [64] [79] Gold era agorafóbico y rara vez salía de su apartamento, pero los escritores le visitaban a menudo,[54] , y mantuvo regularmente reuniones y partidas de póker semanales; además de los miembros de la comunidad relacionada con la ciencia ficción, el compositor vanguardista John Cage también lo visitó con frecuencia.[80]


Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

Notas
  1. Las distintivas letras de la portada fueron diseñadas por Frank Conley, el primer marido de la esposa de Gold, Nicky.[10]
  2. Los recuerdos de Gold sobre este cambio incluyen un comentario de que sólo se perdió un número al pasarse a Guinn; esto es presumiblemente un error de su parte, ya que Galaxy no dejó de publicar un número hasta 1955.[15]
  3. Gold no da el nombre de las dos personas involucradas, pero según la mancheta de Galaxy durante este período, el presidente de World Editions fue George A. Gogniat, y el director de circulación (que solo figura de junio a septiembre de 1951) fue Frederick Allardt.[17]
  4. Según el escritor y crítico Kingsley Amis en su estudio sobre la ciencia ficción publicado en 1960, Galaxy tenía una tirada de 125 000 ejemplares en el momento en que estaba escribiendo, lo que no coincide con las cifras de Ashley, aunque Amis no cita ninguna fuente para su cifra.[20]
  5. Pohl dice en su autobiografía que su decisión final de dimitir se precipitó al escuchar que el nuevo responsable de la editorial, Arnie Abramson, insistió en que el editor de la revista estuviera en la oficina todos los días de nueve a cinco.[29]
  6. El término slick se aplica a revistas impresas en papel brillante de alta calidad; término acuñado en los años 1930, se utilizaba para distinguirse de las revistas pulp, impresas en papel basto y barato.
  7. Al principio la tarifa era de tres céntimos en el momento de la aceptación (Astounding a veces pagaba tres centavos por palabra, pero sólo como una bonificación a algunos relatos). En 1953, la tarifa era de cuatro centavos por palabra para los escritores que colaboraban regularmente.[42] [43] Astounding pronto igualó las tarifas de Galaxy.[11]
  8. Según Gold, recibieron 6000 cartas de los lectores, el 85 % de los cuales estaba en contra de una sección de cartas al editor.[13]
  9. La sección de Conklin apareció en todos los números hasta el de octubre de 1955, excepto los de marzo de 1951 y abril y agosto de 1955.[17]
  10. Damon Knight describió este hábito de Gold diciendo que «no puede evitar interferir en la historia de otro hombre, una vez que la posee, como un niño con ojos como platos con un tarro de mermelada».[71] William Tenn relata que Sturgeon se molestó tanto por los cambios de Gold que le llevó a escribir «STET»[72] en el margen de cada página de sus manuscritos.[73] Pohl y Kornbluth se vengaron en una ocasión de Gold por este hábito, cambiando extensamente, hasta el punto de una parodia, un manuscrito de Gold de un libro que estaban editando, y devolviéndoselo como si fuese la versión que iba a publicarse.[74] Sin embargo, Lester del Rey dijo que Gold acordó con él no editar sus relatos sin discutir primero los cambios, y que mantuvo el acuerdo.[75]
  11. En sus memorias, Isaac Asimov describe a Gold como volviéndose «cada vez más cascarrabias con el paso del tiempo», y sus rechazos «cada vez más personales y denigrantes».[76] James E. Gunn, en su historia de la ciencia ficción, dice que las cartas de rechazo de Gold eran «largas [y] salvajes», y que con el tiempo su tono se volvió todavía más ácido: «no era suficiente el rechazo, el autor tenía que ser castigado para que nunca volviera a pecar».[77]
  12. Pasó con Bester cuatro horas al teléfono cada semana durante un año y medio hablando del libro; al final del proceso Bester tardó solamente tres meses en escribirlo.[78]
Referencias
  1. Frederik Pohl, «Introduction», en Pohl, Greenberg y Olander, Galaxy: Thirty Years of Innovative Science Fiction, p. xii.
  2. Kyle, A Pictorial History of Science Fiction, pp. 119-120.
  3. Brian Stableford, «Amazing Stories» en Clute y Nicholls, Encyclopedia of Science Fiction (1993), p. 25.
  4. a b c Malcolm Edwards y Peter Nicholls, «SF Magazines» en Clute y Nicholls, Encyclopedia of Science Fiction (1993), p. 1068.
  5. a b Las fechas de publicación de revistas para ese período se detallan en Ashley, History of the Science Fiction Magazine Vol. 3, pp. 323-325.
  6. Ashley, Transformations, pp. 24, 72-73.
  7. a b c d e f g h i Tymn y Ashley, Science Fiction, Fantasy and Weird Fiction Magazines, pp. 290-309.
  8. a b c d Ashley, Transformations, p. 25.
  9. H. L. Gold, «Gold on Galaxy», en Pohl, Greenberg y Olander, Galaxy: Thirty Years of Innovative Science Fiction, p. 2.
  10. a b c d H. L. Gold, «Gold on Galaxy», en Pohl, Greenberg y Olander, Galaxy: Thirty Years of Innovative Science Fiction, p. 4.
  11. a b c Tymn y Ashley, Science Fiction, Fantasy and Weird Fiction Magazines, p. 293
  12. a b c d Gold, H. L. (Enero 1952). «Gloom & Doom». Galaxy Science Fiction 3 (4): 2-3. 
  13. a b c H. L. Gold, «Gold on Galaxy», en Pohl, Greenberg y Olander, Galaxy: Thirty Years of Innovative Science Fiction, p. 5.
  14. a b c Gold, H. L. (Junio 1951). «Looking Forward». Galaxy Science Fiction 2 (3): 2-3. 
  15. a b H. L. Gold, «Gold on Gold», en Gold, What Will They Think Of Last?, p. 150.
  16. a b Ashley, Transformations, p. 32.
  17. a b c Ver cada uno de los números. Pueden consultarse online en Stephensen-Payne, Phil. «Galaxy Science Fiction». Galactic Central Publications.  o en «Series: Galaxy Science Fiction». Internet Speculative Fiction Database. 
  18. H. L. Gold, «Gold on Gold», en Gold, What Will They Think Of Last?, p. 151.
  19. Ashley, Transformations, pp. 198-200.
  20. Amis, New Maps of Hell, p. 48.
  21. Gold, H. L. (Diciembre de 1958). «It's All Yours». Galaxy Magazine 17 (2): 4, 142-143. 
  22. Ashley, Transformations, p. 197.
  23. Ashley, Transformations, p. 205.
  24. Pohl, The Way the Future Was, pp. 190-191.
  25. Pohl, The Way the Future Was, pp. 202-204.
  26. Ashley, Gateways to Forever, p. 444.
  27. Tymn y Ashley, Science Fiction, Fantasy and Weird Fiction Magazines, pp. 355-356
  28. Tymn y Ashley, Science Fiction, Fantasy and Weird Fiction Magazines, pp. 771-773
  29. a b Pohl, The Way the Future Was, pp. 244-246.
  30. Ashley, Transformations, pp. 281-282.
  31. Ashley, Gateways to Forever, p. 36.
  32. Ashley, Gateways to Forever, pp. 54-56.
  33. Ashley, Gateways to Forever, pp. 56-59.
  34. Ashley, Gateways to Forever, pp. 59-62.
  35. Ashley, Gateways to Forever, pp. 68-69.
  36. Ashley, Gateways to Forever, p. 309.
  37. Ashley, Gateways to Forever, pp. 317-322.
  38. Frederik Pohl, «Foreword», en Rosheim, Galaxy Magazine, p. xv.
  39. Miller, Stephen G.; Contento, William T. «Galaxy Checklist». The Locus Index to Science Fiction. Locus online. Consultado el 21 de mayo de 2017. 
  40. Ashley, History of SF Magazine Vol. 3, p. 57
  41. a b c d e f g h Malcolm Edwards y Peter Nicholls, «Galaxy Science Fiction», en Clute y Nicholls, Encyclopedia of Science Fiction (1993), pp. 462-464
  42. a b Ashley, Transformations, p. 24.
  43. a b de Camp, Science-Fiction Handbook, p. 115.
  44. Malcolm Edwards, «John Wood Campbell, Jr.», en Clute y Nicholls, Encyclopedia of Science Fiction (1993), pp. 187-188
  45. «You'll Never See It / In Galaxy». Galaxy Science Fiction 1 (1): Contraportada. Octubre 1950. 
  46. Rosheim, Galaxy Magazine, p. 9.
  47. Blish, More Issues At Hand, p. 111.
  48. Gold, H. L. (Octubre 1952). «Annual Report to our Readers». Galaxy Science Fiction 5 (1): 2. 
  49. «Relics of an Extinct Race». Galaxy Science Fiction 2 (3): Portada. Junio 1951. 
  50. Ortiz, Emshwiller, p. 31
  51. Frederik Pohl, «Introduction», en Pohl, Greenberg y Olander, Galaxy: Thirty Years of Innovative Science Fiction, p. xiv.
  52. a b Gold, H. L. (Marzo 1953). «For Writers Mostly». Galaxy Science fiction 5 (6): 2. 
  53. Gold, H. L. (Septiembre 1951). «Annual Report». Galaxy Science Fiction 2 (6): 1-3. 
  54. a b c Ashley, Transformations, p. 27.
  55. Atheling, More Issues At Hand, p. 19.
  56. a b Tuck, Encyclopedia of Science Fiction and Fantasy, Vol. 3, pp. 565-567.
  57. Rosheim, Galaxy Magazine, pp. 77-78.
  58. Ashley, History of the SF Magazine Vol. 3, p. 57.
  59. a b Tymn y Ashley, Science Fiction, Fantasy and Weird Fiction Magazines, pp. 294-295.
  60. Ashley, Transformations, p. 30.
  61. a b c Tymn y Ashley, Science Fiction, Fantasy and Weird Fiction Magazines, p. 292
  62. Citado en Rosheim, Galaxy Magazine, p. 32.
  63. Ashley, Transformations, pp. 32-33.
  64. a b Peter Nicholls, «Alfred Bester», en Clute y Nicholls, Encyclopedia of Science Fiction (1993), p. 113.
  65. Aldiss y Wingrove, Trillion Year Spree, p. 405.
  66. Nicholls, «James Blish», en Clute y Nicholls, Encyclopedia of SF (1993), p. 135.
  67. Clute, «Theodore Sturgeon», en Clute y Nicholls, Encyclopedia of SF (1993), p. 1176.
  68. Pohl, «Foreword», en Rosheim, Galaxy Magazine, p. xii.
  69. Ortiz, Emshwiller, p. 35
  70. William Tenn, «From a Cave», en Pohl, Greenberg y Olander, Galaxy, p. 33.
  71. Knight, In Search of Wonder, p. 259.
  72. Stet es una palabra latina (que significa «dejar reposar») utilizada por los correctores y editores para instruir al tipógrafo o escritor de no tener en cuenta un cambio que el editor o corrector de pruebas habían marcado previamente.
  73. William Tenn, «From a Cave», en Pohl, Greenberg y Olander, Galaxy: Thirty Years of Innovative Science Fiction , p. 35.
  74. Pohl, The Way the Future Was, pp. 162-163.
  75. del Rey, The World of SF, p. 171.
  76. Asimov, In Memory Yet Green, p. 651.
  77. Gunn, Alternate Worlds, p. 219.
  78. H. L. Gold, «Gold on Galaxy», en Pohl, Greenberg y Olander, Galaxy: Thirty Years of Innovative Science Fiction, p. 6.
  79. Alfred Bester, «Horace, Galaxyca», en Pohl, Greenberg y Olander, Galaxy: Thirty Years of Innovative Science Fiction, pp. 423-424.
  80. Ortiz, Emshwiller, p. 34.

Bibliografía utilizada[editar]

  • Aldiss, Brian; Wingrove, David (1986). Trillion Year Spree:The History of Science Fiction. Londres: Gollancz. ISBN 0-575-03943-4. 
  • Ashley, Mike (1976). The History of the Science Fiction Magazine Vol. 3 1946-1955. Chicago: Contemporary Books. ISBN 0-8092-7842-1. 
  • Ashley, Mike (2005). Transformations: The Story of the Science Fiction Magazines from 1950 to 1970. Liverpool: Liverpool University Press. ISBN 0-85323-779-4. 
  • Ashley, Mike (2007). Gateways to Forever: The Story of the Science-Fiction Magazines from 1970 to 1980. Liverpool: Liverpool University Press. ISBN 978-1-84631-003-4. 
  • Asimov, Isaac (1979). In Memory Yet Green. Garden City: Doubleday. ISBN 0-385-13679-X. 
  • Atheling, Jr., William (1974). More Issues at Hand. Chicago: Advent. ISBN 0-911682-18-X. 
  • Clute, John; Nicholls, Peter (1993). The Encyclopedia of Science Fiction. Nueva York: St. Martin's Press. ISBN 0-312-09618-6. 
  • Clute, John (1995). Science Fiction: The Illustrated Encyclopedia. Nueva York: Dorling Kindersley. ISBN 0-7894-0185-1. 
  • de Camp, L. Sprague (1953). Science-Fiction Handbook: The Writing of Imaginative Fiction. Nueva York: Hermitage House. 
  • del Rey, Lester (1979). The World of Science Fiction: 1926-1976: The History of a Subculture. Nueva York: Ballantine Books. ISBN 0-345-25452-X. 
  • di Fate, Vincent (1997). Infinite Worlds. Nueva York: The Wonderland Press. ISBN 0-670-87252-0. 
  • Franson, Donald; DeVore, Howard (1978). A History of the Hugo, Nebula and International Fantasy Awards. Dearborn, Míchigan: Misfit Press. 
  • Gold, Horace L. (1976). What Will They Think of Last?. Crestline, California: IDHHB. 
  • Hartwell, David, ed. (2006). The Science Fiction Century: Volume One. Nueva York: Tor Books. ISBN 0-312-86484-1. 
  • Knight, Damon (1974). In Search of Wonder. Chicago: Advent. ISBN 0-911682-15-5. 
  • Ortiz, Luis (2007). Emshwiller: Infinity X Two. Nueva York: Nonstop Press. ISBN 978-1-933065-08-3. 
  • Pohl, Frederik (1979). The Way the Future Was. Londres: Gollancz. ISBN 0-575-02672-3. 
  • Pohl, Frederik; Greenberg, Martin H.; Olander, Joseph D., eds. (1980). Galaxy: Thirty Years of Innovative Science Fiction. Book Club. 
  • Rosheim, David L. (1986). Galaxy Magazine: The Dark and the Light Years. Chicago: Advent. ISBN 0-911682-28-7. 
  • Stableford, Brian (2007). Heterocosms, and Other Essays on Fantastic Literature. Rockville, Maryland: Wildside. ISBN 0-8095-1907-0. 
  • Tuck, Donald H. (1982). The Encyclopedia of Science Fiction and Fantasy: Volume 3. Chicago: Advent. ISBN 0-911682-26-0. 
  • Tymn, Marshall B.; Ashley, Mike (1985). Science Fiction, Fantasy and Weird Fiction Magazines. Westport, Connecticut: Greenwood Press. ISBN 0-313-21221-X. 

Enlaces externos[editar]