Fuerzas armadas bolivianas durante la Guerra del Chaco

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Bolivia, con una población mucho más grande que la de Paraguay y un ingreso fijo [cita requerida] de sus minas de plata y estaño, pudo comprar una cantidad considerable de armamento moderno en la década antes de la guerra. En 1926, Bolivia concertó un contrato con Vickers para 36000 fusiles, 250 ametralladoras pesadas y 500 ametralladoras livianas, 196 piezas de artillería y grandes cantidades de municiones. El comienzo de la depresión en 1929 disminuyó el contrato con Vickers pero, cuando la guerra estalló en 1932, Bolivia disponía de un armamento impresionante de 39.000 rifles Mauser modernos, 750 ametralladoras, 64 piezas de artillería modernas y cinco tanques británicos para dotar su ejército permanente de 6.000 hombres.

A Bolivia llegaron antes de la guerra misiones militares europeas, sobre todo alemanas, que servían para el adiestramiento y asesoramiento de sus tropas, aunque en 1934 solicitó a Checoslovaquia una misión militar.

Los gastos militares bolivianos fueron muy bien administrados ya que gracias a ello pudo formar un ejército capaz con una de las mejores fuerzas aéreas de América.[cita requerida]

Cabe destacar también, que el ejército boliviano, con relación a su equivalente paraguayo, era el único que poseía tanques.

En resumen, el ejército boliviano tenía más hombres para movilizar en caso de guerra y contaba con las armas necesarias para equiparlos. Contaba con más y mejor artilleria y aviones que su adversario. Los Estados Mayores de los países vecinos, que observaban con aprehensión la inversión boliviana en armamento, opinaban que en caso de una guerra contra el Paraguay, éste último no tenía ninguna posibilidad de triunfar.[cita requerida]

Adquisiciones bolivianas para la aviación[editar]

Los bolivianos ordenaron 20 Curtiss-Wright C14R “Osprey”, biplanos de reconocimiento y bombarderos livianos de dos plazas, de Estados Unidos y el primer avión llegó en enero de 1933. El Osprey tenía dos ametralladoras, una frontal y otra trasera, calibre .30 y podía transportar hasta 260 libras de bombas en diferentes configuraciones. Era maniobrable y su velocidad máxima era de 163 mph. Era un avión de ataque terrestre muy capaz para su época y los bolivianos lo utilizaron como bombardero de combate durante la guerra. El Osprey se convertiría en el avión principal del inventario boliviano.

También se ordenaron a la Curtiss-Wright varios modelos de aviones de combate “Hawk” II Modelo 35A y el “Sea Hawk” Modelo 65A. En 1932 se entregaron cuatro, dos en 1933 y tres en 1934. El avión de combate monoplaza se encontraba entre los mejores aviones de combate de su tiempo y, con su armamento de dos ametralladoras frontales y una carga de bombas de 220 libras, generalmente se utilizaba como avión de combate. Era el avión de combate favorito del Cuerpo Aéreo Boliviano. Otra adición importante al poderío aéreo boliviano fue la compra de tres aviones de transporte trimotor alemanes Junkers JU 52. Este avión de combate sumamente competente podía volar en las condiciones más escabrosas y transportar una carga de tres toneladas. El primero de estos aviones fue entregado en octubre de 1932 y otros dos en 1933. Se convertirían en el elemento principal del servicio de transporte aéreo boliviano.

Fuerza aérea boliviana[editar]

El comandante del Cuerpo Aéreo Boliviano durante la mayor parte de esa época fue el mayor Bernardino Bilbao Rioja, un piloto y oficial sumamente capaz que pasaba su tiempo estudiando la aviación europea y la estadounidense. Por cuenta propia, tradujo y publicó varios manuales técnicos y de artillería aérea para su pequeña fuerza aérea. Bilbao Rioja ejercía una influencia considerable sobre las compras de equipo, organización y doctrina para el hasta entonces inexperto cuerpo aéreo boliviano.

En 1927, Bolivia ordenó nueve aviones de combate Vickers Vespa producidos en el Reino Unido, se trataba de aviones de caza livianos muy capaces y ágiles para su época. En 1926/27, Bolivia aceptó la entrega de seis bombarderos Breguet XIX de Francia, aviones muy capaces y fuertes. En 1929, Bolivia compró otros cuatro modelos mejorados del Breguet XIX.

Para el inicio de la Guerra del Chaco, Bolivia contaba con un cuerpo aéreo muy capaz según los estándares sudamericanos. Durante los meses antes del conflicto, los bolivianos desplazaron un grupo aéreo de tres aviones de combate Vickers Vespa, tres bombarderos Breguet XIX, de cinco a seis aviones de combate Vickers “Scout” Type 143 y dos Fokker CV a Villa Montes, en la frontera del Chaco y las tierras bajas de Bolivia.

Uno de los mayores representantes de la aviación boliviana fue también Rafael Pabón quien derribó varios [cita requerida] aviones paraguayos, y después llevando flores a las tumbas de sus adversarios, muriendo en combate. En esta época Bolivia poseía una de las mejores fuerzas aéreas del continente.

Véase teambién[editar]

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