Fuerza Aérea Argentina en la guerra de las Malvinas

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La Fuerza Aérea Argentina (FAA) tuvo un desempeño destacado y una participación importante en la Guerra de las Malvinas de 1982, contra las Fuerzas Armadas británicas.

La primera vez que la FAA disparó fue el 16 de junio de 1955, destruyendo los aviones del Comando de la Aviación Naval en el Bombardeo de la Plaza de Mayo, donde se produjo el ametrallamiento y bombardeo de civiles desarmados. Sin embargo oficialmente el bautismo de fuego es considerado el 1 de mayo de 1982 cuando se enfrentaron aviones Mirage III y Sea Harrier.[1]

Situación de la FAA en el conflicto[editar]

La Fuerza Aérea Argentina —FAA— no estaba preparada para una batalla aeronaval contra el Reino Unido, pues no tenía ni los aviones ni el adiestramiento del personal adecuado para ese tipo de luchas. Realizó una práctica de ataque a un destructor Tipo 42 de la Armada Argentina —ARA—, similar a los que tenía la Marina Real británica. Según la ARA las posibilidades de derribo de los aviones de ataque eran de un noventa por ciento. Al finalizar la práctica, el jefe de escuadrilla hizo un pasaje de despedida a baja altura sobre el buque. En el puesto de comando del barco, el jefe del escuadrón de los aviones que participaban en las prácticas notó que el pasaje no fue advertido electrónicamente. De estos hechos se sacaron enseñanzas y conclusiones que permitirían atacar a los buques británicos volando a muy baja altura.[2]

Los aeródromos más cercanos a las islas estaban a 400 mni de las islas. Por esto, los aviones Dagger solo podían permanecer dos o tres minutos en la zona de objetivo. Los Mirage IIIEA solo podían llegar a la vertical de las islas sin poder descender. Esto se debió a que ninguno de los dos aviones mencionados poseían capacidad de reabastecimiento en vuelo (REV). En tanto que los aviones A-4B y A-4C Skyhawk precisaron el REV para tener más posibilidades de llegar al objetivo, atacar y regresar al continente. Sumado a esto solo existían dos aviones reabastecedores y ante cualquier problema en el reabastecimiento los pilotos podían abortar la misión en el mejor de los casos o o eyectarse en el mar en el peor.[2]

Las unidades de combate de la FAA tenían la ventaja de operar desde bases en tierra. No obstante para ejercer una superioridad aérea fueron importantes las armas que podían usarse contra los objetivos, las cuales serían afectadas en función del tiempo de permanencia en la zona del objetivo. Esto dependía de: cantidad de aviones, autonomía de vuelo, número de salidas que podía realizar cada avión por día y armas que portaban.[2]

Los aviones británicos tenían la ventaja de operar relativamente más cerca que los argentinos, pues disponían de portaaviones estacionados entre noventa y ciento veinte millas náuticas de la zona de objetivos. Por lo tanto, podían realizar más salidas y estar más tiempo en la susodicha zona, entre veinte y tres minutos.[2]

La situación táctica fue más favorable a Argentina pues podía elegir el lugar, momento y procedimiento que más le conviniera para obtener el mayor grado de sorpresa y efectividad. Los británicos debían montar guardia, lo que era muy desgastante y llegó a constituir una deficiencia en la Fuerza de Tareas británica. Los aviones de alerta temprana británicos no podían ser alojados en los portaaviones.[2]

El armamento era inadecuado para usarlo contra buques. Este problema se intentó solucionar variando los tiempos de armado de las espoletas y retardos. La falta de conocimiento sobre el tema y ensayos hizo que los cambios no dieran el resultado esperado. Finalmente con armas aptas provistas por el fabricante y bien analizados, dieron resultados satisfactorios pero con un gran porcentaje de fallas.[3]

La Fuerza Aérea Sur[editar]

El 31 de marzo de 1982 se le informó al comandante de la Fuerza Aérea Sur, brigadier Ernesto Crespo, la decisión del comité militar de ocupar las islas Malvinas. Se le ordenó desplazarse a Comodoro Rivadavia para conducir la FAS desde allí.[4]

Aeronaves[editar]

Aeronaves en servicio en 1982 con la FAA.[5][6]

Total: 216

Actuación en la guerra[editar]

La Fuerza Aérea ejerció la plena responsabilidad del control del espacio aéreo y además desarrolló las siguientes operaciones:[7]

  • Ataques a objetivos navales
  • Ataques a objetivos terrestres
  • Transporte aéreo
  • Reabastecimiento en vuelo a unidades de la Fuerza Aérea y de la Armada
  • Exploración y reconocimiento
  • Búsqueda y salvamento.
  • Guiado y control de los medios de la Fuerza Aérea, la Armada y el Ejército

Muchos más barcos británicos pudieron haberse hundido ya que fueron bastantes las bombas lanzadas desde los aviones argentinos que no explotaron al alcanzar el objetivo o atravesaron de lado a lado los cascos de los buques sin estallar. Según algunas versiones, el poder destructivo que poseen las bombas MK-17 hubiera podido provocar la destrucción de la nave impactada. El motivo del fallo en el mecanismo obedeció a la baja altura a la que los aviones argentinos debieron efectuar sus ataques para evitar la acción de los radares y de los misiles antiaéreos de enemigo, lo que impidió el correcto armado de las espoletas, junto al hecho de que la FAA carecía de paracaídas para lograr un impacto retardado de las bombas.

El 12 de mayo dos escuadrillas de A-4B intentaron atacar y destruir a dos buques británicos, que estaban bombardeando a Puerto Argentino. Cuatro aviones argentinos fueron perdidos juntamente con sus pilotos. Las consecuencias de este ataque derivaron en la puesta fuera de combate de un buque británico.[8]

Se planificó un ataque al portaaviones HMS Invincible (R05), conjuntamente por la Fuerza Aérea y la Aviación Naval. Dos Super Étendard navales lanzaron un Exocet AM 39 y luego se retiraron, y otros cuatro A-4C de la Fuerza Aérea atacaron de forma directa al portaaviones. A pesar de haber perdido a dos A-4 en la aproximación final, los restantes cazabombarderos afirman haber soltado sus bombas sobre el buque.[9]​ Según la versión británica, el buque avistado fue una fragata y tanto el Exocet como los A-4 fallaron en alcanzar el objetivo.

Hundimiento del Coventry[editar]

HMS Coventry.

El 25 de mayo la Fuerza Aérea Sur hizo un ataque que logró hundir al destructor HMS Coventry. Los aviones que ejecutaron la operación fueron cuatro A-4B Skyhawk de la V Brigada Aérea. La Marina Real había dispuesto al destructor Tipo 42 HMS Coventry y a la fragata Tipo 22 HMS Broadsword a unos treinta kilómetros al norte de la isla Borbón[10]​ como piquete de radar para dar alerta temprana y ser la primera barrera de defensa de la aviación argentina.[11]​ Durante el 25 de mayo el Coventry logró derribar a dos aviones argentinos A-4, muriendo sus respectivos pilotos.[12][13][14]

La Fuerza Aérea Sur envió dos escuadrillas de dos aviones A-4B cada una.[15]​ La escuadrilla «Zeus» fue a cargo del primer teniente Mariano Velasco y la «Vulcano» fue a cargo del capitán Pablo Carballo. A las 15:20 horas atacaron a los barcos Coventry y Broadsword. Los barcos se defendieron con misiles, cañones y granadas de fragmentación. Los A-4 lanzaron cuatro bombas de 454 kilogramos, de las cuales tres erraron y una atravesó la popa sin explotar y destruyendo la nariz de un helicóptero Lynx.[16]​ Los sendos A-4 llamados Zeus atacaron al Coventry haciendo blanco con tres bombas de doscientos cincuenta kilogramos que explotaron. El barco quedó inoperable y se hundió. Diecinueve tripulantes murieron.[17]

Ataque aéreo de bahía Agradable[editar]

Los bombardeos a las naves de desembarco que se encontraban en Bahía Agradable, RFA Sir Galahad y RFA Sir Tristam, en el que se considera como «el día más negro de la flota», según los ingleses, provocó hundimiento de los ambos buques, si bien el segundo pudo ser reflotado y puesto nuevamente en servicio a la finalización del conflicto.[18]

Los únicos aviones de la Fuerza Aérea que por sus características —robusto tren de aterrizaje que le permite aterrizar y despegar desde pistas de tierra— operaron desde las islas fueron los FMA IA-58 Pucará, que resultaron diezmados en las primeras etapas del conflicto a causa del bombardeo naval y del sabotaje por parte de los comandos británicos. Tuvieron una limitada participación en apoyo de las fuerzas terrestres propias y lograron el derribo de helicópteros enemigos en combate aire-aire.

Además de las misiones de combate, resaltan las acciones de los transportes y los reabastecedores en vuelo, quienes permitieron que éstas se pudiesen concretar. Sin la labor de los KC-130 los aviones argentinos nunca hubieran podido llegar a las Malvinas y sus exitosos ataques no se podrían haber realizado. En el área de transporte se destaca el puente aéreo que realizó hasta el último día de la guerra el C-130H Hércules, llevando los diversos cargamentos que tanto necesitaban las aisladas tropas que se encontraban en las islas.

La artillería antiaérea fue la encargada de intentar mantener a raya a los veintiocho aviones Sea Harrier, diez Harrier GR.3 y tres Avro 698 Vulcan que emplearon en total los británicos durante el conflicto, consiguiendo el derribo de seis Sea Harrier y tres Harrier. Los británicos perdieron además un Sea Harrier y un Harrier causa de diversos accidentes operacionales.

El 13 de junio fue el último día de combate de la Fuerza Aérea.[19]​ Se efectuó el último cruce a las islas, por un avión C-130 Hércules que transportó un cañón de 155 milímetros con munición.[20]​ Los A-4B hicieron un último ataque, contra las tropas británicas en el monte Dos Hermanas.[21]​ Dos bombarderos MK-62 Canberra ejecutaron un bombardeo sobre puerto Enriqueta. Uno fue derribado, muriendo un tripulante.[22]

Reconocimientos[editar]

  • El almirante John Woodward, comandante de la Task Force británica dijo: «La FAA peleó extremadamente bien, y siento una gran admiración por lo que hicieron».[cita requerida]
  • El ministro de Defensa británico durante el conflicto, John Nott, dijo: «Los pilotos argentinos están mostrando un gran coraje, ninguno puede negarlo».[23]
  • El general Jeremy Moore dijo: «El Cuerpo de Oficiales y muchos de sus técnicos fueron sumamente capaces y esto fue particularmente notorio, en el caso de la valerosa Fuerza Aérea Argentina».[24]
  • La revista estadounidense Air Progress dijo: «El heroísmo de los pilotos argentinos logró equilibrar un poco la enorme diferencia de fuerzas».[24]

Estadísticas[editar]

A-4B Skyhawk.
Bombardero Canberra durante su última misión.
M-5 Dagger.
IA-58 Pucará

Operaciones[editar]

Se planearon 505 salidas de combate, de las cuales se cumplieron 445 (88 %). De esa cifra, 272 salidas (64 %) llegaron a su objetivo material[25]​ y se perdieron treinta y cuatro aeronaves propias, un 12 % de las que estuvieron desplegadas en el continente.

Durante las operaciones se volaron 12 454 horas, de las que correspondieron a las unidades de combate 2782 horas, a las de transporte 7719 horas y a otras aeronaves civiles y militares de apoyo 1953 horas.[25]

La aviación de transporte trasladó durante el conflicto 9000 toneladas de carga militar, el 51 % fue destinada al Ejército, el 45 % a la Fuerza Aérea y el 4 % de la Armada. En ese período, también se llevaron 9729 pasajeros sobre la misma ruta, 84 % del Ejército, el 11 % de la Fuerza Aérea y el 5 % de la Armada. Con esa finalidad, se registraron 420 aterrizajes en Puerto Argentino.

En el período en que se efectivizó el bloqueo aeronaval inglés, se completaron hacia las islas treinta y tres vuelos con aterrizajes y lanzamiento aéreo, 62 % para el Ejército, 30 % para la Fuerza Aérea y 8 % para la Armada. Se movilizaron 450 toneladas de carga y se evacuaron 264 heridos.

Pérdidas humanas[editar]

  • Seis de la Aviación de Ejército.
  • Cuatro de la Aviación Naval.
  • Cincuenta y cinco de la Fuerza Aérea Argentina.
  • Veintinueve pilotos.
  • Doce tripulantes de vuelo
    • Seis en el C-130H derribado el 1 de junio
    • Cuatro en el Learjet LJ-35A derribado el 7 de junio
    • Dos navegadores de Canberra, derribados el 1 de mayo y 13 de junio respectivamente.
  • Catorce personal de tierra.

Total: Cientoveinte.

Pérdidas materiales[editar]

Total: Cuarenta y siete.

A estas cifras, deben sumarse aquellos aparatos que se perdieron por accidentes operativos o por haber quedado en las islas y que fueron capturados después de ocurrido el cese de fuego:

Total: Veintiséis.

Pérdidas británicas[editar]

Aeronaves[editar]

Total: Treinta y cuatro

Buques destruidos[editar]

Total: Ocho

Buques averiados mayores[editar]

Total: Siete

Buques averiados menores[editar]

Total: Cinco

Las cifras indican que veinte buques fueron alcanzados por los aviones y misiles argentinos, de los cuales algunos sufrieron ataques en más de una oportunidad.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. 1982 Malvinas La guerra desde el aire HD. 2015. Consultado el 26 de agosto de 2017. 
  2. a b c d e Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 1. pp. 116-117.
  3. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 1. p. 132.
  4. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 1. p. 120.
  5. a b «Aeronaves Participantes» (html). Fuerza Aérea Argentina. Consultado el 27 de agosto de 2017. 
  6. Alexandre Galante (4 de octubre de 2016). «El poder aéreo argentino en la Guerra de Malvinas». Zona Militar. Consultado el 12 de diciembre de 2018. 
  7. Carballo, 2017, p. 346.
  8. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 1. pp. 282-283-284-285-286
  9. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 1. pp. 48-49-50-51-52-53-54-55.
  10. Carballo, 2017, p. 190.
  11. «25th May 1982». HMS Coventry D118 (en inglés). Consultado el 14 de febrero de 2019. 
  12. «Douglas Skyhawk A-4C». Aviación Militar Argentina. Consultado el 17 de febrero de 2019. «C-304, (A4D-2N/A-4C, …, derribado el 25/5/1982 por un misil Sea Dart, lanzado desde el HMS Coventry, piloto eyectado, no rescatado, su cuerpo apareció en 1983, Capitán García 
  13. «Douglas Skyhawk A-4B (P)». Aviación Militar Argentina. Consultado el 17 de febrero de 2019. «C-244, (A4D-2/A-4B), …, derribado el 25/5/1982 por un misil Sea Dart en proximidades de la isla Peble, falleciendo su piloto el Capitán Palaver 
  14. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 1. pp. 396-397-398. 
  15. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 1. p. 399. «OF 1236, tres A-4B, indicativo Vulcano … OF 1237, tres A-4B, indicativo Zeus … En ambas Escuadrillas falló el N.º 3 … por fallas técnicas.» 
  16. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 1. p. 399. «La Sección Zeus —la unidad que atacó al Coventry— comprobó que de la popa de la Broadsword salía un intenso humo negro. (De acuerdo con informes ingleses, fue dañado el sistema de dirección y propulsión». 
  17. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 1. pp. 399-400. 
  18. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 2. pp. 109-110-111-112-113
  19. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 2. p. 158.
  20. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 2. pp. 159-160
  21. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 2. pp. 160-161-162
  22. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen 2. pp. 165-166
  23. Carballo, 2017, p. 23.
  24. a b Carballo, 2017, p. 24.
  25. a b Carballo, 2017, p. 340.

Bibliografía utilizada[editar]

  • Carballo, Pablo Marcos Rafael (2017). Juan Francisco de Sousa, ed. Halcones de Malvinas (4.ª edición). Buenos Aires: Ediciones Argentinidad. ISBN 978-987-1942-87-9. 
  • Historia de la Fuerza Aérea Argentina. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen I. Dirección de Estudios Históricos. 1998. ISBN 987-96654-4-9. 
  • Historia de la Fuerza Aérea Argentina. Tomo VI: La Fuerza Aérea en Malvinas. Volumen II. Dirección de Estudios Históricos. 1998. ISBN 987-96654-3-0.