Fuente primaria

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Para el uso de fuentes primarias en Wikipedia véase: Wikipedia:Wikipedia no es una fuente primaria

Una fuente primaria es la fuente documental que se considera material de primera mano relativo a un fenómeno que se desea investigar o relatar; es decir materia prima que se tiene para realizar un determinado trabajo. En el caso de la historiografía, lo que en su tiempo ha servido como instrumento para construir la historia.

Puede ser fuente primaria un trabajo creado por algún testigo presencial o protagonista de un evento histórico en el que éstos son descritos, pero también pueden incluirse objetos físicos (como monedas), artículos periodísticos, cartas o diarios personales. También pueden ser, sin embargo, casi cualquier tipo de información: por ejemplo, los anuncios publicitarios de los años 50 pueden servir como fuente primaria en un trabajo sobre la percepción de la tecnología moderna.

Lo que distingue una fuente primaria de una fuente secundaria es más el cómo se ha usado que el contenido. Una fuente secundaria es generalmente una descripción histórica construida a partir de fuentes primarias, pero los propios historiadores usan a menudo fuentes secundarias como testigos de su tiempo (como las propias fuentes primarias) al estudiar aspectos de la historiografía (por ejemplo, un libro sobre la historia de las computadoras puede resaltar que otros libros de historia de estas máquinas obviaron su origen militar, o enfocaron demasiado sus características técnicas).

Veracidad y validez de las fuentes primarias[editar]

Una fuente primaria no es, por defecto, más precisa o fiable que una fuente secundaria. Las fuentes secundarias a veces están sujetas a revisión, están bien documentadas y están frecuentemente publicadas a través de instituciones donde la seriedad metodológica sea importante para la trayectoria y reputación del autor. Una fuente primaria como una entrada de un dietario refleja, en el mejor caso, el punto de vista personal del autor sobre los sucesos descritos, que pueden o no ser veraces, precisos o completos. Entre los muchos ejemplos que se pueden citar está el de Hans Delbrück, primer historiador militar contemporáneo, que dudó de las cifras dadas por Heródoto respecto al ejército de Jerjes I al invadir Grecia continental. Según el historiador griego, tenido por indiscutible hasta entonces, los persas movilizaron dos millones de hombres camino de la Batalla de las Termópilas. A Delbrück le bastó mirar el orden de marcha de un ejército decimonónico para concluir que, de ser cierto el dato de Heródoto, la vanguardia persa entraría en combate con los hombres de Leónidas I antes de que los últimos carros de suministro hubieran salido de Susa (en Asia).[1]

En ciertas ocasiones, un artículo periodístico no debería ser considerado como fuente primaria ya que puede estar informando de sucesos o eventos ya publicados por otra fuente. Los historiadores someten a un marcado escrutinio tanto las fuentes primarias como las secundarias.

Como regla general, sin embargo, los historiadores modernos prefieren recurrir a las fuentes primarias, si están disponibles, así como buscar nuevas. Estas fuentes, sean precisas o no, ofrecen nueva información en las diversas cuestiones históricas y la mayor parte de la historia moderna gira en torno al uso preponderante de archivos con el fin de encontrar fuentes primarias útiles. Un trabajo en historia no tiene muchas probabilidades de ser tomado en serio si sólo cita fuentes secundarias, al no indicar si se ha introducido investigación original.

En cada proyecto que pensamos necesariamente debemos tener en cuenta dos fuentes de información: Fuentes primarias y fuentes secundarias. Las primeras, como más arriba se sugiere, son las que obtenemos generalmente de encuestas, estas deben de tener un formato determinado, el cual no deje al cuestionado con preguntas al aire, es decir: ¿Cómo que quieres?, ya que la cantidad de respuestas pueden ser con demasiados parámetros, los cuales muchas veces no pueden ser cuantificados (por ser demasiado diversos). Las encuestas creadas para este tipo de fuente, deben de ser claras y lo más concisas posibles: mientras la respuesta sea lo más limitada, será fácil de cuantificar (Como por ejemplo un si o un no). Las encuestas se deben de hacer en un gran número de personas, esto, para tener una mayor certeza de que los datos obtenidos serán válidos en un gran muestrario de personas. La validez de estas fuentes depende mucho del proyecto y, a veces, de la propia honestidad de los encuestadores y encuestados, esto se debe a que estas fuentes por lo general son subjetivas, y los datos obtenidos pueden variar con respecto a los cambios sociales, políticos e inclusive con respecto al tiempo.

Por otro lado las fuentes secundarias son muy verídicas, esto se debe a que las fuentes que obtuvieron la información, en muchos casos, son instituciones serias de carácter público o privado, o estudiosos del tema cuya reputación ya es conocida. Ambas fuentes se ocupan debido a que con ellas tenemos una visión más amplia del proyecto. En primera instancia se deben consultar las fuentes secundarias ya que estas nos evitan tener información duplicada y nos ayudan a determinar qué datos nos faltan para la solución de un problema.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Varios, Historia de la Guerra - The Times (Atlas), La esfera de los libros, Madrid, 2006, ISBN 84-9734-505-3

Referencias[editar]

  • Wood Gray, Historian's handbook, a key to the study and writing of history (Houghton Miffin, 1964).

Fuentes externas[editar]