Froilán Escobar

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Froilán Escobar
Información personal
Nacimiento 1944 Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Cubana Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Escritor, periodista e investigator Ver y modificar los datos en Wikidata
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Froilán Escobar González es un escritor, periodista, investigador cubano costarricense nacido en San Antonio de los Baños en 1944. Es Licenciado en Periodismo y Máster en Comunicación Política. Desde 1992, reside en Costa Rica dedicado a la docencia universitaria en la Universidad Federada de Costa Rica Colegio Universitario San Judas Tadeo, donde se desempeña como decano en la carrera de periodismo.

Froilán Escobar pertenece al grupo de escritores que surgió con la publicación cultural El Caimán Barbudo. Además, formó parte de los poetas que surgieron del Curso Délfico de José Lezama Lima.

Ha publicado más de diez libros en los cuales ha buscado reivindicar las voces marginadas que, hasta su llegada, habían permanecido sumidas en el silencio. Ha desarrollado, además, una obra narrativa que logra una relevancia trascendental en el plano lingüístico, el cual no se asume como "una estrategia de composición", sino que más bien se vuelve en el principio jerárquico que organiza todo el mundo expresivo.

Con respecto a su estilo Escobar ha expresado:

Yo escarbo entre las voces de la gente que no tiene historia. O que han padecido la orfandad de no tenerla. Mezclo en el lenguaje todos los referentes: la realidad, la Historia, el periodismo. Pero no sé si tengo un estilo. Lo invento todo, lo ficcionalizo todo, incluido el lenguaje. Parto de una oralidad hiperbolizada, para crear no un lenguaje hablado, sino una escritura que transparenta esa reverberación. Parto de ahí. Soy la suma de todo lo que he vivido y he imaginado. Soy hijo del oído, de la mirada y de la boca. Yo siento la necesidad de expresarme, de decir, privilegiando la palabra en lo que digo.[1]


Obras[editar]

Ha publicado en su país y en el extranjero diversas obras; entre ellas se encuentran las siguientes:

  • Che sierra adentro (con Félix Guerra, 1982)
  • El monte en el sombrero (1986)
  • Martí a flor de labios (1991)
  • La vieja que vuela (1993)
  • El año que estuvimos en ninguna parte (con Félix Guerra y Paco Ignacio Taibo II, 1994, traducido al portugués, francés, inglés, alemán, japonés, turco)
  • El cartero trae el domingo (1995)
  • José Martí. Diarios de Campaña. Edición crítica (con Mayra Beatriz Martínez). Casa Editora Abril. Cuba, 1996.
  • El patio donde quedaba el mundo (1997)
  • Largo viaje de ceniza (2001)
  • Ella estaba donde no se sabía (2006)
  • La última adivinanza del mundo (2009)
  • Tres en una taza (2016) Novela finalista en el Premio Herralde 2014 de la Editorial Anagrama, España.

Premios[editar]

En Cuba ha recibido, en dos ocasiones, el Premio Nacional de la Crítica, en 1991 por La vieja que vuela y en 1993 por Martí a flor de labios.

En Costa Rica obtuvo el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría de novela y el Premio Áncora de literatura en el 2006 por la obra Ella estaba donde no se sabía.

Opinión de la Crítica[editar]

Sobre Martí a flor de labios[editar]

“Este libro es un suceso prodigioso. Después de la vida y la obra misma de Martí, no conozco otro semejante…” Exégesis, Puerto Rico, 1995

Sobre La vieja que vuela[editar]

“Será por su tono mágico que esta obra la publican editores de literatura juvenil, porque la desmesura y subjetividad del discurso, en relación con la anécdota, y el tratamiento del lenguaje bastarían para entregarla al lector adulto.” Revista Encuentro, 1998,1999, España.

Sobre Largo viaje de ceniza[editar]

“Otro título de esta obra iniciática podría ser El libro de las antinomias. Todo aspecto esencial de esta novela se desdobla en opuestos, como bien aconsejaban a la realidad los viejos manuales de dialéctica.

La primera antinomia está entre la diversidad de voces que cuentan la historia y el tono constante del relato. De un modo mágico, son muchas voces distintas y una sola voz verdadera. Los muertos hablan mientras forman una rueda de fantasmas alrededor del fuego, allá en lo alto, en la manigua negra de la Sierra Maestra. Los muertos se pasan la palabra viva porque el frío le ha tomado gusto a la noche: «¡Cuenta, Ángela! Bueno, m'hijo...», «Tú, Crescencio, llevabas una pistola de ráfagas»,«¿Te acuerdas, Cundi? Arrima taburete al horcón». El lector viene a oír a este libro; el lector se sienta, sombra de sombras, junto a los muertos y escucha, entre las voces, una: ¿es el habla pura del Oriente cubano, o es Orestes Oreja, personaje-voz quien cumple su destino de ser todos —de ser la propia Historia— y dice: «Es mucha gente; son las voces de mucha gente que me piden que diga» Víctor Hurtado Oviedo, Ciberayllu, Perú, 2002

“El impacto emocional de este libro es muy fuerte.” Cintio Vitier, La Jiribilla, La Habana, 2003.

“Quizás ahí está el secreto de esta novela. Para quienes han acompañado la ya extensa obra de este escritor cubano, que desde hace mucho vive en Costa Rica, la diferencia no sorprende, porque gran parte de esa obra no es otra cosa que ese ejercicio inacabable de hacer volar las voces.” Gilberto Lopes, La Jiribilla, febrero 2005

"Cuando ya murieron los dueños de las voces invocadas, el narrador-compilador llega a acogerse a viejas prácticas rituales afro-cubanas: “Yo, ¿oyó?, he llegado a cantar en voz un rezo a Olofi, con fin de que alguien ya finado vuelva, en el aire, a escucharse”6 (13). Presencia ubicua, el narrador llega a reivindicar un conocimiento y una sabiduría infinitas e inmemoriales: “[...] estoy lleno de voces y de nubes; siempre he existido en estas lomas, pegado al cielo” (12). Una “omnisciencia” que se distingue radicalmente, sin embargo, de la que se explaya en el “monólogo” sin réplica posible que los narradores del realismo canónico solían endilgarles a sus lectores ; aquí, la sabiduría del narrador se traduce en la presentación de un tejido o enmarañado de voces diversas y, a veces, antagónicas: “La verdad de la historia –comenta el narrador– no está nunca en una sola boca” (171); o todavía: “Batista mataba las voces, y [...] nosotros mismos, creyendo muchas veces salvarlas, también las matábamos” (172).". Martin Lienhard, Revista Iberoamericana, EE. UU., 2004.

Sobre Ella estaba donde no se sabía[editar]

"Al examinar el lenguaje de Ella estaba donde no se sabía , llama poderosamente la atención su audacia inventiva, su capacidad por hacer de las palabras elementos al servicio de múltiples funciones, desplazando violenta o sutilmente sus usos y significados habituales en la norma, metamorfoseándolas fonéticamente, asociándolas de modo imprevisto, etc. En un plano más amplio, es posible observar cómo ciertas estructuras gramaticales se ponen al servicio de las necesidades sintácticas del relato total o de los usos rítmicos y musicales de la narración. ". Guillermo González Campos, Áncora, La Nación, Costa Rica, 2007.

Sobre La última adivinanza del mundo[editar]

“No es éste, de lo culto y lo coloquial en el léxico y sus sugerentes desbordamientos, el único entretejido que en su torrente, cincelado, y a la vez coherente y fluido, comparte La última adivinanza del mundo; al unísono la novela entreteje realismo crítico y realismo poético, crónica y expresionismo, para ensanchar una narración que, al responder a la esencia de lo cubano, plasma la presencia mágica de la religiosidad afrocaribeña, de sus creencias y de sus misterios, de sus mitos y de sus ritos, de sus universos y de sus poderes.” Francisco Garzón Céspedes, Cátedra CIINOE, 2010.

“De esta forma, la novela ofrece un mundo en cuyo interior tres peculiaridades se trasponen. La primera es un desasosiego lingüístico sin precedentes cuya riqueza léxica desborda los límites de lo decible. La segunda es el relato de una historia que nos incita a buscar la resignificación de la gesta heroica de los mambises. La última, y posiblemente la más importante, es la incomparable vitalidad con que se recorren los recónditos escondrijos del mundo religioso afrocaribeño cuyos misterios se presentan ante nuestros ojos a través de un expresionismo monumental.” Guillermo González Campos, Revista Encuentro, España, 2012.

“Si la narrativa actual se nos vuelve cada vez más anecdótica y cinematográfica, este libro nos devuelve la epopeya. Sería infructuoso que Froilán Escobar intentase convencernos de que estamos frente a una ficción, de que esta no fue la guerra. La poética de La última adivinanza del mundo nos conduce hacia ese espacio sin tiempo donde la palabra consigue crear una realidad que adquiere vida propia. A los lectores se nos concede la oportunidad de otorgar a estas palabras textura de experiencia personal, intransferible.” Luis Manuel García, Áncora, La Nación, Costa Rica, 2012.

“Vemos con claridad como el autor parte del misterio, del mito de la segunda vida para construir esta obra. Toma como plataforma el andamiaje legendario que han cimentado los negros yorubas y, brincoteando en su elevar, se encumbra para construir una obra novedosa en la que no se recrea el mito sino que se parte de él para tejer una historia que no es un espejo, sino un cristal que permite ver más allá de lo ya dicho. El pasado, convertido en discurso, puede ficcionalizarse, presagiarse. Y eso es lo que hace Froilán Escobar en su novela”. Óscar Ureña García, Cátedra CIINOE, 2013.

Sobre Tres en una taza[editar]

“Este no es un libro. Es una fiesta. Una fiesta de la imaginación, del lenguaje, una celebración de la vida que no elude la muerte, la asimila con la despedida desmesurada de un gran poeta que deja una mitología y una ausencia irremediable. La novela recorre la ciudad en un viaje alucinado. Por ella desfila toda la fauna urbana en una realidad que se multiplica y se desdobla como el propio protagonista. La ciudad es un golem de sus habitantes. El metabolismo de la ciudad nos absorbe hasta la última página. El amor y la angustia, la mezquindad y la grandeza se traman en una historia que deslumbra sin respiro párrafo a párrafo. Transitar esta novela es, más que una experiencia literaria, una experiencia vital contada a un ritmo trepidante donde cada palabra encontrará asidero en nuestros sueños y nuestras pesadillas.” Luis Manuel García Méndez, Prólogo para Ediciones Bagua, 2016.

“El desdoblamiento del yo o del tú, que lo deja a uno algo perplejo al comienzo, va cobrando sentido con el tiempo. En fin, es un texto que se las trae y capaz, sin duda, de “encantar” y también de estimular la reflexión de los lectores.” Martin Lienhard, Edicionesbagua.com, 2016.

“Uno de los logros más significativos de esta novela es el encuentro prodigioso de diversas historias que se engarzan, por medio de una dialéctica admirable, en un mundo orgánico y asombroso. A lo largo del texto, la vida del personaje principal se ve herida por una ruptura profunda con lo consciente, lo racional, lo intelectual. Pero en lugar de aislarse y encerrarse, emprende un viaje iniciático en un peculiar autobús que, en lugar de las calles de La Habana, viaja por el interior de las casas. Este transitar va a estar marcado así por la internalización de un mundo, un “más allá” que siempre y de antemano lo interpela. Gracias a esto, logra escapar de un ámbito social enajenador que lo domina y lo reprime. Todas las obras literarias de Froilán Escobar poseen una natural propensión a demoler la serenidad, el equilibrio y la medida, las tres cualidades del arte clásico. En esta, en particular, nos recuerda que muy posiblemente el irracionalismo sea el principio positivo que crea y le da valor a toda nuestra existencia.” Guillermo González Campos, Edicionesbagua.com, 2016.

Tres en una taza es una novela que leería dos veces, tres, cuatro… porque te deja la sensación de no haber acabado, de que algo más se está diciendo en sus páginas, y tú tal vez pasaste la vista y te perdiste el final de un largo, difícil y hermoso viaje.” Gabriela Guerra Rey, Islada, Cuba, 2016.

“Froilán Escobar es uno de los sucesos editoriales más importantes que le suceden a Costa Rica y, ¿al mundo? Desde el boom atinoamericano de los años 50 y 60, no habíamos vuelto a ver tal creatividad del lenguaje y de estructura (ese juego de experimentar y crear nuevas lógicas) hasta que topamos con Tres en una taza, La última adivinanza del mundo, Ella estaba donde no se sabía, Largo viaje de ceniza o El Cartero trae el domingo. Cuando los autores actuales apelan a novelas realistas, negras, con un lenguaje directo, Froilán Escobar irrumpe con una novela que tiene un personaje doble, uno vive la novela y el otro la narra, narra muchas historias simultáneas mediante dos relatos paralelos donde ocurren realidades irreales: el viaje de un bus por dentro de las casas de La Habana; y la pasión, muerte y resurrección de José Lezama Lima.”, Óscar Ureña García, Edicionesbagua.com, 2016.

Referencias[editar]

1. “Martí: cierro los ojos para verlo”, Cintio Vitier. Escobar ,Froilán, Martí a flor de labios. Prólogo. Exégesis, año 8, núm. 23-24, Puerto Rico, 1995

2.“Froilán Escobar: Largo viaje de ceniza”. Hilario Rosete Silva. La Jiribilla, Cuba, 2001

3.“Novela para hechizar la historia”. Carlos Manuel Villalobos. Áncora, suplemento cultural de La Nación, Costa Rica, 28 de julio de 2002

4.“La vieja que vuela de Froilán Escobar”. Henry Cohen, Revista Hispánica de Cultura y Literatura, EE.UU, 2002

5.“La lección délfica de Froilán Escobar”. Ciberayllu, Perú, 30 de agosto de 2002

6.“Inauguraciones” Sobre Largo viaje de ceniza de Froilán Escobar. Luis Manuel García. Revista Litarate Word en español, julio/ 02/2002

7.“Para que haya alguien que los diga” (Largo viaje de ceniza), Henry Cohen, Revista Hispánica de Cultura y Literatura, EE.UU, 2003

8.“Las muchas voces de un Largo viaje de ceniza”. Gilberto Lopes. La Jiribilla, La Habana, febrero de 2005

9.“El rumor del monte”. Froilán Escobar y los comienzos de la revolución cubana”. Martin Lienhard. Revista Iberoamericana, Vol. LXX, No. 207, Abril-Junio 2004, 409-417

10.“El pasado no concluye nunca, siempre es algo reecribible”. Javier Pérez. Martes 15 de julio de 2008. El Financiero, México.

11.“Largo viaje de ceniza, novela de Froilán Escobar”. Heriberto Valverde Castro. Primera Plana digital. Colegio de Periodistas de Costa Rica, No.84, 2007-2008

12.“La translucidación de la palabra”. Guillermo González Campos. Revista Nacional de Cultura, Costa Rica, vol. 54, 2007

13.“Translucidar la palabra”. Guillermo González Campos. Áncora, La Nación, Costa Rica, 21 de enero de 2007

14.“Martí en el susurro”. Luis Raúl Vázquez Muñoz. Manuel Bermúdez. 20 Diario Juventud Rebelde, Cuba, 11 de marzo de 2009

15.“Martí a flor de labios”. Semanario Universidad, mayo del 2009, Costa Rica.

16.“Froilán Escobar, Reconocer, Redescubrir y Afirmar Identidad”. Francisco Garzón Céspedes. La Cátedra CIINOE, España, 18 de agosto de 2010

17.“Froilán Escobar responde a Froilán Escobar”. Alfonso Chacón. Blogspot Más al sur, Costa Rica, 31 de octubre de 2010

18.“Froilán Escobar y “liberación del pasado””. Guillermo González Campos. Revista Encuentro, España, 18 de mayo de 2012

19.“Tejer la realidad”. Luis Manuel García. Áncora, La Nación, Costa Rica, 24 de junio de 2012

20.“Tocar en el hombro de lo real con las palabras” .Francisco Garzón Céspedes, COMOARTES EDICIONES, España, 2012

21. “Veamos a Martí a flor de labios”. Isis Infante Ramírez. Periódico CUBARTE, 11 de enero del 2013

22. “Froilán Escobar, la poesía de la adivinación”. Óscar Ureña García. La Cátedra CIINOE, España/ México, 24 de abril de 2013.

23. "Reseña de Tres en una taza". Gabriela Guerra Rey. Isliada, Cuba, 15 de agosto de 2016.

24. "Tres en una taza: La novela de la totalidad". Óscar Ureña García. Edicionesbagua.com, España, 15 de agosto de 2016.

  1. Lo mío es experiencia de susurros.Ent. Francisco Garzón Céspedes. CIINOE