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Francisco de Paula Rodrigues Alves

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Francisco de Paula Rodrigues Alves

Retrato oficial, 1902


5.º presidente de los Estados Unidos del Brasil
15 de noviembre de 1902-15 de noviembre de 1906
Vicepresidente Vacante (1902-1903)[notas 1]
Afonso Pena (1903-1906)
Predecesor Campos Sales
Sucesor Afonso Pena


Senador federal de los Estados Unidos de Brasil
por São Paulo
3 de mayo de 1916-15 de noviembre de 1918

3 de mayo de 1897-1 de enero de 1900

3 de mayo de 1893-15 de noviembre de 1894


Presidente del estado de São Paulo
1 de mayo de 1912-1 de mayo de 1916
Predecesor Albuquerque Lins
Sucesor Altino Arantes

1 de mayo de 1900-13 de febrero de 1902
Predecesor Fernando Prestes
Sucesor Domingos de Morais


Presidente de la provincia de São Paulo
19 de noviembre de 1887-27 de abril de 1888
Nominado por Pedro II
Predecesor Conde de Parnaíba
Sucesor Dutra Rodrigues


Ministro de Hacienda de los Estados Unidos del Brasil
15 de noviembre de 1894-20 de noviembre de 1896
Presidente Prudente de Morais
Predecesor Alexandre Cassiano do Nascimento
Sucesor Bernardino de Campos

26 de noviembre de 1891-31 de agosto de 1892
Presidente Floriano Peixoto
Predecesor Antão Gonçalves de Faria
Sucesor Antão Gonçalves de Faria

Información personal
Nacimiento 7 de julio de 1848
Guaratinguetá, Imperio del BrasilBandera de Brasil Imperio del Brasil
Fallecimiento 16 de enero de 1919 (70 años)
Río de Janeiro, BrasilBandera de Brasil Brasil
Causa de muerte Pandemia de gripe de 1918 Ver y modificar los datos en Wikidata
Sepultura Cementerio de Hermandad de los Pasos
Nacionalidad Brasileña
Lengua materna Portugués Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Cónyuge Ana Guilhermina de Oliveira Borges
Educación
Educado en
Información profesional
Ocupación Político Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Partido Republicano Paulista Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma

Francisco de Paula Rodrigues Alves (Guaratinguetá, 7 de julio de 1848Río de Janeiro, 16 de enero de 1919) fue un abogado y político brasileño, consejero del Imperio, presidente de la provincia y el estado de São Paulo, ministro de hacienda y presidente del Brasil.

Gobernó São Paulo durante tres mandatos: entre 1887 y 1888, como presidente de la provincia, como presidente del estado entre 1900 a 1902 y de 1912 a 1916. Fue elegido dos veces presidente de la república cumpliendo íntegramente su primer periodo pero falleciendo antes de asumir el segundo que debía cumplirse entre 1918 y 1922.[1]

Biografía

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Francisco de Paula Rodrigues Alves nació el 7 de julio de 1848 en la Hacienda de Pinheiro Velho, barrio de Machadinho, en Guaratinguetá. Fue el tercer hijo de Isabel Perpétua de Marins y Domingos Rodrigues Alves.[2] Sobre su padre, inmigrante portugués, Rodrigues Alves dedicó la siguiente nota entre sus escritos:

“Meu pai. Veio para o Brasil em 1832, no brigue Rio Lima partindo de Viana e chegando com quarenta e seis dias de viagem. Trouxe a fortuna de 12 vinténs em prata. Depois de uma permanência de cinco anos no Rio, empregado no comércio, enfermou (disseram os médicos que estava sofrendo do coração) e aconselharam-no a seguir para o interior. Foi para Guaratinguetá, onde se dedicou ao comércio e lavoura, constituindo família. Faleceu em 5 de maio de 1912. Eu acabava de tomar posse do governo do Estado.”
“Mi papá. Llegó a Brasil en 1832, a bordo del bergantín Río Lima, que zarpó de Viana y llegó tras cuarenta y seis días de viaje. Trajo consigo una fortuna de 12 vinténs en plata. Después de pasar cinco años en Río, trabajando en el comercio, enfermó (los médicos dijeron que padecía de problemas cardíacos) y le aconsejaron que se trasladara al interior. Se fue a Guaratinguetá, donde se dedicó al comercio y a la agricultura, y formó una familia. Falleció el 5 de mayo de 1912. Yo acababa de asumir el gobierno del estado”[2]

Pasó su infancia en el sobrado de la familia ubicado en Largo del Rosario (actual Plaza Consejero Rodrigues Alves), realizando sus estudios primaros en su ciudad natal. Con 11 años fue enviado para estudiar en el Colegio Don Pedro II en Río de Janeiro; concluyó los estudios secundarios en 1865, ingresando al año siguiente en la facultad de derecho de la Universidad de São Paulo en 1870.[2]

De regreso a Guaratinguetá, es nombrado promotor interino, siendo nombrado después. En 1873 lo nombran juez municipal y posteriormente sustituto del juez de derecho de la comarca. En ese mismo periodo se dio su primer mandato como diputado provincial de la provincia de São Paulo. El 11 de septiembre de 1875 se casó con Ana Guilhermina de Oliveira Borges,[3] y se mudaron a la casa construida años antes por el padre de Ana Guilhermina, José Martiniano de Oliveira Borges, que hoy alberga el Museo Histórico y Pedagógico Consejero Rodrígues Alves.[2] En los años siguientes actúa como abogado en Guaratinguetá y se convierte en socio de dos empresas vinculadas a su familia: la “Viúva Borges e Genros”, responsable por la hacienda Três Barras, en Guaratinguetá, y la “Rodrigues Alves e Irmão”, que administraba haciendas en Jaú y São Manuel. La hacienda Três Barras había sido adquirida en 1858 por José Martiniano, suegro de Rodrigues Alves y de su hermano y socio, el coronel Virgílio Rodrigues Alves, casado con su hija Maria Guilhermina de Oliveira Borges. Las tierras que componían las dos empresas fueron posteriormente incorporadas a la "Compañía Agrícola Rodrigues Alves", administrada por los descendientes de Rodrigues Alves y de Virgílio. Aún en Guaratinguetá, colabora en el periódico “O Parahyba”.[2][4] En 1891 perdió a su hija mayor, Guilhermina, quien sufrió de tifus, y luego ese mismo año, a la esposa, fallecida durante el parto. No se casó de nuevo y sus hijas Catita (Ana) y Marieta (Maria) cumplirían el papel de primeras damas durante su mandato como presidente de la república.[2] El estilo reservado de Rodrigues Alves le ganó la fama de dormilón, lo que hizo que lo llamaran Morfeo o “Soneca” por la sátira política. Otro apodo era el de “Papai Grande”, recibida durante su tiempo como presidente de la república.[1]

Con ocasión de su llegada a Río de Janeiro para tomar posesión del cargo de presidente, la revista satírica O Malho no le perdonó su tipo simple, describiéndolo como "con sus pantalones color piñón, su bombín, con su aire pacato de provinciano solemne. Nadie diría, si no fuese por la aglomeración de gente, que allí estaba el presidente de la república: parecía simplemente el presidente de la Cámara Municipal de Guaratinguetá”.[5]

Colegio Pedro II

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En 1859 fue elegido entre sus hermanos para estudiar en el Colegio Pedro II en Río de Janeiro donde fue conocido como el "menino de Guaratinguetá". Se graduó en 1865 entre los mejores de su promoción, recibiendo todos los años los premios otorgados a los alumnos de mejor desempeño. Joaquim Nabuco, su compañero de promoción, escribió en sus memorias sobre los tiempos del colegio mencionado a Rodrigues Alves: “Hijo de presidente del consejo fue para mi una vibración de amor propio más fuerte de lo que habría sido, imagino, el del primer premio que nuestro camarada Rodrigues Alves obtenía todos los años”.[2]

Largo de São Francisco

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El Largo de São Francisco en 1862. Fotografía de Militão de Azevedo.

Continuó sus estudios en la facultad de derecho del Largo de São Francisco a la que ingresó en 1866 y obtuvo el título de bachiller en ciencias jurídicas y sociales. En la carrera de derecho conoce la vocación de persona pública: brinda discursos, como en la ocasión en que se recibió a los combatientes paulistas que regresaban de la guerra de la Triple Alianza y contribuyó en la “Imprensa Acadêmica”, periódico editado en la facultad y en el periódico “Opinião Conservadora”.[6]

Se asoció a la Burschenschaft, sociedad secreta existente en el Largo de São Francisco que influenció mucho los rumbos de la política del fin del Imperio y durante la República Velha, y tomó parte, junto con Ruy Barbosa y Luiz Gama, en la asociación “Fraternidade Primeira”, que ofrecía amparo jurídico a los esclavos, mantenida por la logia masónica “Fraternidade”. A su promoción de la facultad de derecho pertenecieron Joaquim Nabuco, Ruy Barbosa, Castro Alves y Afonso Pena.[2]

Carrera política

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Casado con una nieta del vizconde de Guaratinguetá, Francisco de Assis e Oliveira Borges, influente líder del Partido Conservador, heredó una parte significativa de su capital político en la región. Además de Francisco de Paula, dos de sus hermanos tuvieron gran influencia en la política: Virgílio (casado con Maria Guilhermina, también nieta del vizconde) y Antônio, conocidos respectivamente como el "Coronel" y el "Comendador".[2] Los partidarios de los Rodrigues Alves eran llamados en Guaratinguetá de “alvistas”, que tenían como sus rivales a los “camarguistas”, partidarios de la familia Rangel de Camargo. Los Rodrigues Alves y sus apadrinados ocupaban toda clase de posiciones políticas, característica de un periodo profundamente oligárquico de la historia brasileña. Una lista publicada en 1906 en el periódico “Gazeta Paulista” enumera 34 individuos con lazos de parentesco con los Rodrigues Alves ocupando cargos de confianza, entre sobrinos, cuñados, primos y suegros.[7]

Concejal

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1879–1882

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Rodrigues Alves fue concejal en la Cámara Municipal de Guaratinguetá, llegando a ejercer la función de presidente de la cámara. Los libros de actas de este periodo se perdieron pero existen en el Archivo Público del Estado de São Paulo oficios remitidos por la cámara de Guaratinguetá a la presidencia de la provincia que llevan su firma, como informa el historiador Benedito Coupé.[4]

Diputado provincial

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1872–1875

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En 1873, en la función de relator de la comisión de instrucción pública, defendió el proyecto de su autoría que establecía la gratuidad de la enseñanza escolar primaria, lo que generó una fuerte reacción del diputado José Maria de Sá e Benevides, su colega de partido, que lo acusó de impulsar una idea que sera considerada una “semilla revolucionaria, socialista y comunista, introducida de manera imperceptible en nuestras costumbres”.[8] En la sesión del 13 de marzo defendió su proyecto, criticando la precaria situación de la educación primaria en el país. Para fundamentar su defensa, analizó la cuestión desde el punto de vista jurídico y expuso las prácticas vigentes en varios países europeos, señalando que en otras provincias brasileñas ya se había aprobado la educación obligatoria. Al año siguiente, el proyecto fue aprobado como la Ley n.º 9 del 22 de marzo, que instituyó en la provincia de São Paulo la educación obligatoria y gratuita para los menores a partir de los 7 años.[9] En 1874 se opuso a un proyecto de ley que preveía la creación de un impuesto provincial sobre los esclavos, dejando en evidencia su oposición al abolicionismo: «No puedo sacrificar, en aras de la popularidad de ideas elevadas, generosas y que se dicen favorables a la agricultura, las convicciones que tengo y que me parecen más acordes con los verdaderos y reales intereses de la misma agricultura». [2]

1878–1879

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Las elecciones de 1878 fueron turbulentas, con la intensificación de la disputa entre conservadores y liberales; los conservadores acusaron al gobierno general y al presidente de la provincia, João Batista Pereira, de movilizar a la Fuerza Pública para coaccionar a los votantes del partido conservador. En Guaratinguetá, ciudad natal de Rodrigues Alves, la ciudad fue rodeada el 4 de agosto por efectivos de la Fuerza Pública, y la iglesia matriz, sede de las elecciones, fue tomada al día siguiente por soldados y personas armadas, lo que culminó en el aplazamiento de las elecciones. En esa legislatura, Rodrigues Alves se opuso al gabinete liberal que se instaló en 1878 en el Consejo de Estado bajo el liderazgo del Vizconde de Sinimbu, acusando al Partido Liberal de fraude electoral, violencia política y corrupción, llegando a afirmar que «El gobierno del país, si no es traición, es una nueva mistificación».[2][10]

Diputado general

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Caricatura crítica a la ley de los sexagenarios, mencionando el proyecto Dantas presentado anteriormente. Revista Illustrada, 1885.

1885–1889

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Durante los preparativos para la elección de 1884, Rodrigues Alves recibió respuesta de una correspondencia con un elector de Bananal de nombre Laurindo de Almeida, donde queda evidente el papel de Rodrigues Alves como defensor de los grandes propietarios rurales (como él mismo) frente a la lucha abolicionista:

“V. Ex.a chefe distinto, além dos eminentes dotes que o elevam, tem a particularidade de ser fazendeiro e, portanto no caso, de tomar a peito na Assembleia a causa da lavoura, reforçar a fileira do honrado e benemérito parlamentar Andrade Figueira, defender a nossa honra, vida e propriedade que este fraco e desalmado governo deixa à mercê da canalha petroleira e comunista do Rio de Janeiro, que tenta nos colocar fora da lei, como V. Ex.a e todos nós estamos vendo. Estamos sendo sacrificados inermes e estupefatos.”
“Su Excelencia, distinguido jefe, además de las eminentes cualidades que lo distinguen, tiene la particularidad de ser agricultor y, por lo tanto, de tomar a pecho en la Asamblea la causa de la agricultura, reforzar las filas del honorable y meritorio parlamentario Andrade Figueira, defender nuestra honor, vida y propiedad que este débil y despiadado gobierno deja a merced de la chusma petrolera y comunista de Río de Janeiro, que intenta ponernos fuera de la ley, como Su Excelencia y todos nosotros estamos viendo. Nos están sacrificando indefensos y atónitos.[2]

Elegido para su primera legislatura como diputado general, tuvo una actuación de manera general poco expresiva, con excepción de su discurso del 15 de junio de 1885, donde reforzó su posicionamiento antiabolicionista, defendiendo el llamado "emancipacionismo gradual", expresado en leyes como la Ley Saraiva-Cotegipe. En una sesión de 1885, refiriéndose al Proyecto Dantas, presentado el año anterior, declaró que "el proyecto del 15 de julio consignaba el principio erróneo, anárquico y revolucionario de que el esclavo no podía constituir propiedad legal."[2] En noviembre de 1887 es nombrado presidente de la provincia de São Paulo, regresando a la Cámara en 1888, participando de la votación en que sería aprobada la Ley Áurea. Ya en su tiempo como presidente de São Paulo, en 1916, se recordó de la votación de la ley:

“Agitava-se, naquele tempo, a questão abolicionista, e os chefes do Partido Conservador, ao qual pertencia, estavam em divergência quanto ao modo de ser resolvido o momentoso problema[....]. Eu mesmo fui envolvido no movimento e dominado pela propaganda, concorrendo com o meu voto, na Câmara dos Deputados, para que fosse aprovada a lei que aboliu o elemento servil.”
“En aquella época se debatía la cuestión abolicionista, y los líderes del Partido Conservador, al que yo pertenecía, tenían opiniones divergentes sobre cómo resolver ese problema trascendental [...]. Yo mismo me vi envuelto en el movimiento y me dejé llevar por la propaganda, votando en la Cámara de Diputados a favor de que se aprobara la ley que abolió la esclavitud.”[2]

El 18 de agosto de 1888 recibe de la princesa Isabel, que ocupaba la función de regente, el título de consejero de estado por el cual se haría reconocido.[4]

Diputado constituyente y federal

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1890–1891

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Presente en las últimas sesiones al final de la monarquía en 1889, Rodrigues Alves se adhiere al régimen republicano pronto en su inicio, convocando al Partido Conservador a acompañarlo, en asamblea realizada en Guaratinguetá.[4] Se convirtió así en parte de los llamados republicanos "adherentes" en contraposición a los "históricos", como Prudente de Morais, Campos Sales y Bernardino de Campos, que lo convocan para componer la asamblea constituyente como uno de los representantes paulistas. En la constituyente tuvo una actuación poco expresiva, votando siempre de conformidad con la bancada paulista.[2]

Con el término de la constituyente, la asamblea fue convertida en el Congreso Nacional, y Rodrigues Alves pasó a ser entonces diputado federal. En esa breve legislatura fue elegido para la Comisión de Finanzas donde criticó diversas veces la desorganización y a la demora en el envío de informaciones por parte del Poder Ejecutivo para elaborar las leyes presupuestales y para la votación del presupuesto. Llegó en cierta ocasión a comparar la situación del reciente gobierno republicano a los tiempos del imperio: "Se está procediendo como otrora, se van a organizar los presupuestos de gsato parcialmente, sin conocerse los encargos que pesan sobre las diferentes reparticiones, sin conocer los recursos que existen para cubrir esos gastos. La materia es urgente".[2]

Entre agosto y noviembre de 1891, los desentendimientos y tensiones políticas entre los poderes ejecutivo y legislativo llevó al Congreso a encaminar la legislación referente a los crímenes de responsabilidad del presidente de la república, que fue vetada por Deodoro da Fonseca, siendo su veto recusado por el Senado. En respuesta, el presidente emitió el decreto disolviendo el congreso y estableciendo el estado de sitio cerrando la legislatura.[2]

Presidente de São Paulo

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1887–1888

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A finales de 1887, la ocurrencia de innumerables revueltas de esclavos en el interior del estado de São Paulo, apoyadas por los movimientos abolicionistas y anarquistas italianos y españoles, llevó a la renuncia del entonces vizconde de Parnaíba, y al nombramiento de Rodrigues Alves por parte del barón de Cotegipe, presidente del Consejo de Ministros, con instrucciones de reprimir a los rebeldes. Cotegipe guardaba rencor a la oposición abolicionista, a la que consideraba responsable de las revueltas que estallaron en todo el país, tal como lo expresa en una carta dirigida a Rodrigues Alves, fechada el 12 de diciembre de 1887:

“O desenvolvimento que vai tendo o abandono das fazendas, e a crescente audácia dos escravos, provocados sem dúvida por anarquistas, constitui um perigo grave, não só para os proprietários, como também para toda a Província. Já a agitação ia diminuindo em tempo do Sr. Parnaíba, quando o Sr. Conselheiro Prado entendeu ser tempo de fazer propaganda no sentido de apressar a emancipação da Província por meios suasórios. Infelizmente a instrução dos escravos não chega para compreender essas palavras humanitárias e terão recebido lição de outros mestres.”
"El creciente abandono de las fincas y la audacia cada vez mayor de los esclavos, provocados sin duda por los anarquistas, constituyen un grave peligro, no solo para los propietarios, sino también para toda la provincia. La agitación ya iba disminuyendo en la época del Sr. Parnaíba, cuando el Sr. Consejero Prado consideró que era el momento de hacer propaganda para acelerar la emancipación de la provincia por medios fiscales. Desafortunadamente, la educación de los esclavos no es suficiente para comprender estas palabras humanitarias y habrán recibido lecciones de otros maestros".[2]

Los esclavos rebeldes solían adentrarse en las montañas, yendo desde el interior hacia los puertos de la costa, donde se unían a la gente común que apoyaba la causa; en Santos, un grupo armado compuesto por esclavos fugitivos y personas libres llegó incluso a intentar asaltar la cárcel para liberar a los fugitivos que habían sido detenidos. En muchos casos, el Ejército y la Policía se negaban a capturar a los fugitivos, y la intervención del Ejército incluso se consideraba ilegal en esos casos.[2] Sobre estos últimos días de la esclavitud (y del Imperio) escribió Ruy Barbosa, rival histórico de Rodrigues Alves:

“Logo que o escravo se fez homem, pela consciência de que o era, e o non possumus [não podemos] militar desarmou as reivindicações dos proprietários, a abolição estava de fato promulgada. Ninguém se iludiu a este respeito, senão os diretamente interessados em eternizar a escravidão, e, dentre esses mesmos, apenas os menos inteligentes, ou os mais apaixonados. O tropel longínquo do povo negro, derramando-se pelos serros paulistas, murmurava aos nossos ouvidos. Entre as comoções, que traziam suspenso o espírito público, diríeis que, no azulado escuro das montanhas, cujo vulto se recorta no horizonte desta cidade, a imagem da raça levantada projetava a sombra pela imaginação do povo, como se o Cubatão estendesse de sobre os Órgãos a cabeça coroada pela insurreição pacífica dos escravos”.
“Tan pronto como el esclavo se convirtió en hombre, al tomar conciencia de que lo era, y el «non possumus» [no podemos] militar desarmó las reivindicaciones de los propietarios, la abolición quedó de hecho promulgada. Nadie se hizo ilusiones al respecto, salvo los directamente interesados en perpetuar la esclavitud y, entre estos mismos, solo los menos inteligentes o los más apasionados. La lejana multitud de gente negra, que se derramaba por las colinas de São Paulo, murmuraba en nuestros oídos. Entre las conmociones que mantenían en vilo al espíritu público, se diría que, en el azul oscuro de las montañas, cuya silueta se recorta en el horizonte de esta ciudad, la imagen de la raza liberada proyectaba su sombra en la imaginación del pueblo, como si el Cubatão extendiera desde los Órgãos su cabeza coronada por la insurrección pacífica de los esclavos".[11]

Una consecuencia del rápido declive de la esclavitud en ese período fue la escasez de mano de obra para el trabajo agrícola, lo que provocó un aumento de la inmigración hacia Brasil. Para satisfacer la demanda, Rodrigues Alves instó a la Asamblea Provincial a aprobar una ley que autorizara la entrada de cien mil inmigrantes en la provincia de São Paulo.[12] Aún en ese mismo período se produjo en Santos una epidemia de viruela, traída por las oleadas de inmigrantes italianos que llegaban al puerto ya contagiados. Las medidas adoptadas por la administración de Rodrigues Alves contribuyeron a una baja tasa de mortalidad, tal como lo atestigua un informe de 1888 que atribuye dicha reducción "exclusivamente a las rigurosas y oportunas medidas de aislamiento, desinfección y vacunación adoptadas por la Inspección de Higiene".[2]

1900–1902

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Rodrigues Alves asumió el cargo en un contexto de caída de los precios del café provocada por la sobreproducción mundial, lo cual resultaba desfavorable para la economía de São Paulo. Con el fin de estimular la producción y la competitividad, se mantuvo la política de inmigración hacia el estado, se promovieron incentivos para la concesión de crédito agrícola y se fundó la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz. En ese período, una epidemia de fiebre amarilla afectó a las ciudades de Areias, Casa Branca, Santa Cruz das Palmeiras, Santos, Sorocaba y Tietê, con algunos casos en la capital; también en la capital y en la ciudad de Santos se registraron varios casos de peste bubónica, que ya venían afectando al estado. Para ampliar la producción del suero necesario para combatir la peste, en 1901 se organizó el Instituto Serumterápico (actual Instituto Butantan), a partir del laboratorio creado en 1899 en la Finca Butantan para la elaboración del suero. En el Poder Judicial, se llevó a cabo una reforma que contemplaba la separación de las funciones judiciales y del Ministerio Público, el establecimiento de penas graduales, la creación de archivos forenses y la simplificación de las normas procesales.[2][13]

Composición del gobierno
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1912–1916

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Rodrigues Alves y sus hijos frente a la Basílica Vieja de Nuestra Señora Aparecida. De izquierda a derecha: Oscar Rodrigues Alves, Isabel Rodrigues Alves, Maria Rodrigues Alves, Francisco de Paula Rodrigues Alves, Zaira Rodrigues Alves y el capitán Eduardo Lejeune (ayudante de órdenes). 1913.

Las sucesivas caídas en los precios del café que se produjeron desde finales del siglo XIX llevaron al gobierno de São Paulo a adoptar la compra de gran parte de la producción del estado, distribuyendo las existencias de manera controlada para regular los precios, lo cual era gestionado por un comité de valorización. Esta práctica, que ya se utilizaba desde el Convenio de Taubaté, provocó un incidente con el gobierno estadounidense poco antes de que Rodrigues Alves asumiera el gobierno, debido a las existencias del gobierno de São Paulo que en ese momento se encontraban almacenadas en Nueva York. En esa época, Brasil era responsable de tres cuartas partes de la producción mundial, y los Estados Unidos eran el mayor comprador, adquiriendo el 40% de la producción mundial. La retención de las existencias en territorio estadounidense llevó al gobierno a emprender acciones legales contra los miembros del comité de revalorización, invocando la legislación antimonopolio (Ley Sherman, de 1890).[2][13]

En ese mismo período, el congresista Norris, representante de Nebraska, planteó la posibilidad de tomar represalias contra el gobierno brasileño mediante la imposición de aranceles al café, que ingresaba a EE. UU. libre de impuestos. La solución al impasse se logró mediante un acuerdo entre los gobiernos de ambos países, en el que Brasil se comprometió a vender todo el café almacenado en Nueva York en un plazo de seis meses. En 1912 se emitió el decreto por el que se creaba el programa de estudios de la Escuela de Medicina y Cirugía de São Paulo, actual Facultad de Medicina de la USP,[15] y se elaboró un mapa general del estado y de la ciudad de São Paulo, como parte de los trabajos de la Comisión Geográfica y Geológica, que también se ocupó en esa época de la revisión de las fronteras entre São Paulo y los estados de Paraná y Minas Gerais. Entre el 11 de octubre de 1913 y el 4 de enero de 1915, Rodrigues Alves se ausentó de su cargo por motivos de salud, y Carlos Guimarães asumió el cargo.[2][13]

Composición del gobierno
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Senador

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1893–1894

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En su primer mandato como senador se ocupó esencialmente de asuntos de orden económico, habiendo sido elegido para la comisión de finanzas de la que fue presidente. Se pronunció sobre asuntos tributarios y se posicionó como contrario a la concesión de ferrocarriles y de privilegios fiscales para empresas privadas. Reelegido para la legislatura iniciada en 1894, renunció al cargo para asumir nuevamente la cartera de hacienda durante el gobierno de Prudente de Morais.[2]

1897–1900

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Rodrigues Alves asume el cargo en un momento de intenso conflicto entre el poder ejecutivo, representado por Prudente de Morais, y el legislativo, representado por Francisco Glicério, lo que refleja la división entre los florianistas, partidarios del militarismo de la República de la Espada, y los legalistas civiles, como Prudente. En 1897, las tensiones culminaron en un atentado fallido contra Prudente de Morais, que causó la muerte del mariscal Carlos Machado de Bittencourt. El incidente llevó a la votación del estado de sitio en el Congreso Nacional, con el voto a favor de Rodrigues Alves en el Senado. Su mandato se caracterizó por la defensa de las políticas económicas de Prudente de Morais y de su sucesor, Campos Sales, contribuyendo activamente durante el mandato de este último con las negociaciones del Funding loan, las renegociaciones de la deuda externa brasileña con sus acreedores ingleses. En ese período se desempeñó en la prensa política, colaborando con el periódico "O Debate", bajo el seudónimo de Gide.[2]

1916–1918

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En su último mandato como senador, asistió poco a las sesiones y no llegó a tomar la palabra. Estuvo presente en la votación unánime que rompió las relaciones diplomáticas con Alemania debido a la Primera Guerra Mundial. Renunció al mandato el 3 de octubre de 1918 para prepararse a tomar posesión de la presidencia de la república el 15 de noviembre, lo que no llegó a darse debido a su fallecimiento.[2]

Ministro de Hacienda

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1891–1892

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Cuando Rodrigues Alves asumió el cargo por primera vez, el país se encontraba en una crisis inflacionaria, debida en gran parte a la política de Encilhamento de Ruy Barbosa, su predecesor en el ministerio. En ese momento, la cantidad de papel moneda en circulación había pasado de unos doscientos mil contos, al final del Imperio, a tres millones de contos a finales de 1891, respaldada en su mayor parte por títulos de deuda pública. La falta de control sobre las emisiones se debía a la gran cantidad de bancos que tenían el privilegio de emitir papel moneda. En los años anteriores también se habían otorgado grandes préstamos a los bancos, lo que agravó la situación financiera nacional.

Las medidas de Rodrigues Alves se centraron en intentar resolver estos problemas: los préstamos internos, que sumaban 280 000 contos en bonos, con una tasa de interés del 5% convertible en papel moneda, se convirtieron en intereses del 4% convertibles en oro, lo que aportó mayor estabilidad. Otra medida para sanear las cuentas públicas fue el fomento de las exportaciones, aprovechando las grandes ganancias derivadas del cultivo del café y del ciclo del caucho, así como la restricción de las importaciones. Sin embargo, el plan más ambicioso para la cartera era recuperar el control de la emisión monetaria por parte del Tesoro Nacional, medida con la que Floriano Peixoto no estaba de acuerdo, lo que llevó a Rodrigues Alves a solicitar su destitución del cargo.[2]

1895–1896

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Al frente de la cartera en el gobierno de Prudente de Morais, asumió el cargo en un contexto de crisis debido a la fuga monetaria provocada por las importaciones de ese período y a la inestabilidad generada por la Revolución Federalista. Aún quedaban por resolver los problemas enfrentados en su gestión anterior, derivados de la emisión descontrolada de papel moneda por parte de los bancos. Con el fin de intentar frenar la inestabilidad, se obtuvo un préstamo del grupo Rothschild por un monto de seis millones de libras, para cumplir con el pago de los préstamos contraídos anteriormente y garantizar el rescate del papel moneda en circulación.[6]

También se aprobaron los nuevos estatutos del Banco do Brasil y se firmó un acuerdo entre este y el Tesoro, por el cual se extinguió la facultad emisora del Banco do Brasil, pasando al Tesoro la responsabilidad sobre el papel moneda y su respectivo respaldo. El Banco do Brasil reconoció una deuda de aproximadamente 160 000 contos en títulos y 574 000 libras de oro con el Tesoro Nacional, pagando parte de la deuda con diversos títulos, bienes inmuebles y otros activos. El Palacio de Catete, que ya se había recibido anteriormente como pago, fue sometido a reformas y decorado a cargo del banco. Es en este período cuando Rodrigues Alves se muda a la mansión de la rúa Senador Vergueiro, que sería su residencia en Río de Janeiro.[2]

Presidente de la República

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Apoyado por su antecesor, Rodrigues Alves fue elegido el 1 de marzo y tomó posesión del cargo el 15 de noviembre de 1902. Su vicepresidente Silviano Brandão falleció antes de tomar posesión del cargo y, luego de muchas negociaciones, fue sustituido por Afonso Pena. Su gobierno tuvo una característica reformista, su plan de gobierno incluía la mejoría del saneamiento básico y de las condiciones de salud pública en Río de Janeiro además de la expansión de la red ferroviaria nacional y una gestión financiera firme.[16]

1902–1906

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Caricatura alusiva a la vacunación obligatoria, liderada por Oswaldo Cruz. O Malho, 29 de octubre de 1904.

En su mensaje al Congreso en 1904, Rodrigues Alves reiteró su intención de promover el saneamiento de la capital federal y la modernización de su puerto. El presidente veía la ciudad de Río como la puerta de entrada al país, argumentando que "las fuerzas económicas del país no podrán ser eficazmente activadas mientras la capital de la república no reúna las condiciones indispensables para constituir un centro poderoso de atracción de brazos y capitales, sin las sospechas de insalubridad que, exageradas por unos y exploradas por otros, van, sin que lo sintamos, entorpeciendo nuestro desarrollo”.[17] La ciudad sufría de epidemias constantes siendo llamada "tumba insaciable del extranjero" en los versos del poeta suizo Ferdinand Schmidt.[18] En 1904 se inició la obligatoriedad de la vacunación contra la viruela comandada por el sanitarista Osvaldo Cruz; simultáneamente se iniciaron las obras de construcción de la Avenida Central (actual Avenida Río Branco), de Mangue y la modernización del puerto carioca bajo la coordinación del ingeniero Lauro Müller. La inspiración para la modernización de la ciudad de Río venía de la remodelación urbana de París realizada entre 1853 y 1870 bajo el comando de su alcalde, el barón Georges-Eugène Haussmann, y de la ciudad de Buenos Aires, blanco de la admiración de la comitiva del presidente Campos Sales en su visita de 1900. La coordinación del proceso de reurbanización fue encargada al alcalde carioca Francisco Pereira Passos.[2][19]

Pereira Passos y Rodrigues Alves entre un grupo de personas

El centro de la capital brasileña aún preservaba su rasgo colonial, con calles estrechas y sobrados de tapia. Para el ensanchamiento y apertura de nuevas vías se demolieron varias construcciones, en el llamado "bota-abaixo” (en español: demolición). La población pobre, aglomerada en cortiços (en español: caseríos), fue desalojada por millares, yendo a ocupar las laderas de los cerros, expandiendo enormemente las recién formadas favelas cariocas. Parte de la población ofrecía resistencia a la aplicación de las vacunas, considerada una invasión a la privacidad de los hogares y la decencia de las mujeres. Ese grito era engrosado por los positivistas, escépticos en cuanto a la eficacia del tratamiento, y de rivales históricos del presidente, como el jurista Rui Barbosa. Las tensiones sociales explotaron en la revuelta de la vacuna, sofocada con gran dificultad por el gobierno, que llegó a sufrir un intento de golpe de Estado, liderado por la Escuela Militar de Praia Vermelha. Solo fue posible contener a la población rebelde tras la intervención sucesiva del ejército, la marina y las fuerzas policiales de los estados vecinos. Los detenidos fueron enviados a la Isla de las Cobras y de ahí partían en las bodegas de los vapores hacia la Amazonía, con el pretexto de trabajar en la extracción del caucho. Una vez superado ese periodo turbulento, surgió la ciudad que se conocería como la "Ciudad Maravillosa", con una arquitectura renovada al estilo europeo, amplias avenidas, redes de alcantarillado, tranvías y luz eléctrica que sustituyó a las antiguas farolas de gas.[2][19]

Al centro, sentado, el presidente Francisco de Paula Rodrigues Alves. De pie, de izquierda a derecha: Cesário Pereira (yerno); Celina Rodrigues Alves (apellido de casada: Cardoso de Melo); Ana Rodrigues Alves (apellido de casada: Pereira); José de Paula Rodrigues Alves; Maria Rodrigues Alves (apellido de casada: Carvalho); Francisco de Paula Rodrigues Alves; y Oscar Rodrigues Alves.

En 1906, cuando se firmó el Convenio de Taubaté, estableciendo la adquisición del excedente de la producción de café por parte del gobierno, Rodrigues Alves En 1906, cuando se firmó el Convenio de Taubaté, que preveía la adquisición por parte del gobierno del excedente de la producción de café, Rodrigues Alves se opuso a su aceptación, consciente de los riesgos de pérdidas para el gobierno, en vista de las recurrentes crisis de precios que se habían enfrentado desde finales del siglo XIX. El veto pondría en peligro el apoyo político del entonces presidente, que se basaba en las élites cafetaleras, y no podría elegir a un sucesor. En materia de relaciones exteriores, a cargo del barón de Río Branco, se firmó el Tratado de Petrópolis, que definió las fronteras entre Brasil y Bolivia y anexó el actual estado de Acre al territorio brasileño. Los límites territoriales entre Brasil y sus vecinos Ecuador, Perú, Colombia y Uruguay (acuerdo de Lagoa Mirim) también se revisaron en ese período, lo que dio lugar a gran parte de las fronteras nacionales actuales. También fue fruto de la diplomacia de ese período la creación del primer cardenalato brasileño, asumido por el cardenal Arcoverde. En el ámbito de la educación pública, se reorganizaron el Instituto Nacional de Música (actual Escuela de Música de la UFRJ) y el Instituto Benjamin Constant.[2]

Composición del gobierno
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Elecciones de 1918 y fallecimiento

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En 1913, Rodrigues Alves fue diagnosticado con anemia perniciosa, pasando a tomar periodos de descanso en Guarujá y licenciándose del cargo entre 1913 y 1915. Hasta el final de su vida se sucediereon periodos de mejoría y recaída de su estado de salud. A fines de 1917, su estado de salud declinó cuando ya se aproximaban las elecciones presidenciales del año siguiente.[6]

El 1 de marzo de 1918, Rodrigues Alves fue elegido para un nuevo mandato, convirtiéndose en el primer presidente en ser reelegido dos veces por el voto popular en la historia de Brasil. Su vicepresidente fue Delfim Moreira. En octubre de 1918, próximo a tomar posesión del cargo, Rodrigues Alves contrajo la gripe española, que asolaba al país. Alejado de sus actividades, no volvería más al Palacio de Catete, sede de la presidencia de la república en esos años. En noviembre, su salud empeoró considerablemente, lo que llevó a la suspensión de su toma de posesión, asumiendo Delfim Moreira la presidencia de la nación. Rodrigues Alves falleció en Río de Janeiro el 16 de enero de 1919, siendo velado en su mansión de la rúa Senador Vergueiro, y luego llevado en un tren especial a Guaratinguetá, donde se celebró la misa de cuerpo presente en la iglesia matriz y se llevó a cabo el entierro en el cementerio de la Hermandad de los Passos. La causa de muerte que consta en su certificado de defunción es "asistolia aguda en la evolución de una anemia perniciosa".[2][4][23]

Sin embargo, la causa de la muerte sigue siendo un tema de debate. El periodista Ruy Castro y el historiador José Murilo de Carvalho plantearon la hipótesis de que el presidente no habría contraído la gripe española. Recientemente, las historiadoras Lilia Schwarcz (USP) y Heloísa Starling (UFMG), en el libro "La bailarina de la muerte: la gripe española en Brasil" (2020), defendieron la tesis de que el presidente Rodrigues Alves no murió a causa de la enfermedad. Según las autoras, no existe ningún documento que respalde que la enfermedad que afectó a Rodrigues Alves fuera la gripe, salvo el relato de uno de sus hijos, quien afirmó que una gripe había impedido que su padre asumiera la presidencia —cabe señalar que no especificó si se trataba de la gripe española, dejando en el aire si fue una gripe común o la gripe española—. Schwarcz y Starling fundamentan sus posiciones básicamente en dos dimensiones: una simbólica y otra política. Para las autoras, existía una gran "oportunidad" de consolidar los valores cívicos de la república —en aquel entonces aún muy joven— con la imagen de un presidente que muere "junto a su pueblo", a causa de la misma enfermedad. Las autoras analizan cómo los rituales funerarios de figuras importantes de la república, especialmente de los presidentes, son momentos clave para consolidar el sentimiento cívico entre los ciudadanos. Según las autoras,

"A liturgia dessas solenidades [funerais] buscava elaborar uma pedagogia cívica para a sociedade brasileira. Longos cortejos com hierarquia bem estabelecida; ruas repletas de povo; participação de autoridades e pessoas de destaque da capital da República; carro funerário luxuoso, cortejo de automóveis, marcha fúnebre ao som de banda militar; tiros de canhão nos navios e nas fortalezas militares; nas calçadas, postes cobertos com crepe preto. O ritual republicano também se diferenciava dos ritos fúnebres monárquicos ao sagrar seus notáveis pelo mérito, e não pelo nascimento. A República distinguia o feito de um cidadão, e esse reconhecimento permitia aproximar o herói republicano da gente comum"
"La liturgia de estas solemnidades [funerales] buscaba desarrollar una pedagogía cívica para la sociedad brasileña. Largos cortejos con una jerarquía bien establecida; calles repletas de gente; participación de autoridades y personalidades destacadas de la capital de la República; un lujoso coche fúnebre, una caravana de automóviles, una marcha fúnebre al son de una banda militar; disparos de cañón en los barcos y en las fortalezas militares; en las aceras, postes cubiertos con crespón negro. El ritual republicano también se diferenciaba de los ritos fúnebres monárquicos al honrar a sus notables por su mérito, y no por su nacimiento. La República distinguía los logros de un ciudadano, y ese reconocimiento permitía acercar al héroe republicano a la gente común".[24]

Por otro lado, Lilia Schwarcz y Heloísa Starling sostienen que Rodrigues Alves fue «utilizado» por los líderes políticos del PRP en un acuerdo entre políticos de Minas Gerais y de São Paulo. El antecesor de Rodrigues Alves, Venceslau Brás, del PRM, tenía la intención de nombrar a otro mineiro como su sucesor. Por eso, los políticos del PRP habrían recurrido al nombre popular y querido de Rodrigues Alves, el consejero, considerado un político dado a las negociaciones y conciliaciones. En la obra de Schwarcz y Starling, las autoras enfatizan que el propio hijo de Rodrigues Alves había informado que, en caso de que su padre fuera designado por el partido, posiblemente no podría asumir el cargo debido a su estado de salud.[25] A pesar de ello, el expresidente fue elegido para postularse al cargo, ya que su nombre logró forjar una alianza entre las demás oligarquías que dominaban la Primera República. Sabiendo que Rodrigues Alves no podría asumir el cargo, se creó un impasse en torno a su sucesión: no podía renunciar, pues eso dejaría en claro ante las oligarquías de Minas Gerais, Río Grande del Sur, Bahía, Río de Janeiro y Pernambuco que los paulistas conocían desde hacía mucho tiempo la situación del expresidente. Por lo tanto, el rumor de que Rodrigues Alves padecía la gripe española «vino muy a tiempo». En este sentido, las autoras destacan:

"Uma renúncia expunha de forma crua a realidade de uma enfermidade antiga que vinha sendo administrada em segredo e continuava piorando. Havia um potencial desestabilizador da lógica federativa que dependia da maneira como a causa da morte de Rodrigues Alves ganharia sentido na cena pública — para que fosse possível recompor com sucesso o relativo equilíbrio do jogo das oligarquias. A alternativa da morte ao cabo de uma longa doença — a anemia perniciosa — não garantia segurança ao mundo político e poderia inviabilizar as possibilidades de negociação de paulistas e mineiros em torno de uma nova sucessão. Porém, se o presidente eleito estivesse habilitado para o cargo e fosse vítima de uma fatalidade — a alternativa da gripe espanhola —, havia chance de entendimento. Num ambiente político permeado de desconfianças, é necessária alguma credibilidade. São Paulo e Minas tentariam aplacar as dissidências e até mesmo assegurar hegemonia na composição de nova rede sucessória envolvendo os demais estados.
"Una renuncia expondría de manera cruda la realidad de una enfermedad antigua que se había estado tratando en secreto y seguía empeorando. Existía un potencial desestabilizador de la lógica federativa que dependía de la forma en que la causa de la muerte de Rodrigues Alves cobrara sentido en la escena pública —para que fuera posible restablecer con éxito el relativo equilibrio del juego de las oligarquías. La alternativa de la muerte tras una larga enfermedad —la anemia perniciosa— no garantizaba seguridad al mundo político y podría inviabilizar las posibilidades de negociación entre los de São Paulo y los de Minas Gerais en torno a una nueva sucesión. Sin embargo, si el presidente electo estuviera habilitado para el cargo y fuera víctima de una fatalidad —la alternativa de la gripe española—, habría posibilidades de llegar a un acuerdo. En un ambiente político impregnado de desconfianza, se necesita cierta credibilidad. São Paulo y Minas intentarían apaciguar las disidencias e incluso asegurar la hegemonía en la composición de una nueva red de sucesión que involucrara a los demás estados.[26]

Como quedaría claro más adelante, las oligarquías hegemónicas de la Primera República tenían motivos para temer, tal como lo demostró la elección de Epitácio Pessoa, de Paraíba. Como señalan Schwarcz y Starling, Rodrigues Alves ya había estado alejado del cargo de gobernador del estado de São Paulo durante más de un año debido a su estado de salud, entre 1913 y 1915, y además a causa de la misma enfermedad que figura en su certificado de defunción, es decir, la anemia perniciosa. Cabe señalar que la gripe española tardaba en promedio cinco días en causar la muerte del enfermo, mientras que Rodrigues Alves presentaba un cuadro de enfermedad desde hacía, al menos, quince meses antes de su muerte.[6]

Homenajes

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Estatua en homenaje a Rodrigues Alves en la plaza que lleva su nombre en el centro de Guaratinguetá.

En su homenaje se le dio su nombre a las ciudades de Presidente Alves, en el estado de São Paulo, y Rodrigues Alves, en el estado de Acre.

La casa donde residió en su tierra natal, Guaratinguetá, alberga actualmente el Museo Histórico Pedagógico Consejero Rodrigues Alves, fundado el 3 de agosto de 1956.

En la ciudad de Belém, ubicado junto a la avenida Almirante Barroso, está el Bosque Rodrigues Alves - Jardim Zoobotânico de la Amazonía.

Retrato de Rodrigues Alves por Carlo de Servi. 1913. Colección del Museo de Ipiranga.

Notas

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  1. El vicepresidente electo, Silviano Brandão, murió repentinamente por causas naturales casi dos meses antes de la ceremonia de investidura.

Referencias

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  1. 1 2 Malva, Pamela (3 de agosto de 2020). «Vítima da terrível Gripe Espanhola: a insana trajetória do presidente Rodrigues Alves». Aventuras na História (en portugués de Brasil). Consultado el 26 de octubre de 2023.
  2. 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 FRANCO, Afonso Arinos de Melo (2001). Rodrigues Alves: Apogeu e Declínio do Presidencialismo (en portugués de Brasil). Brasília: Senado Federal.
  3. «0 conselheiro Rodrigues Alves, presidente eleito da Republica, falleceu» (PDF). Correio da Manhã (en portugués de Brasil) (Río de Janeiro). 16 de enero de 1919.
  4. 1 2 3 4 5 COUPÉ, Benedito Dubsky (01/11/2014). «Francisco de Paula Rodrigues Alves». Jornal O Lince (en portugués de Brasil). Consultado el 18 de mayo de 2020.
  5. Amálio (01/11/1902). «Crônica». O Malho (en portugués de Brasil). Consultado el 18 de mayo de 2020.
  6. 1 2 3 4 MELO FRANCO, Afonso Arinos de (1973). Rodrigues Alves: Apogeu e Declínio do Presidencialismo (en portugués de Brasil). Río de Janeiro: José Olympio Editora.
  7. COELHO, Benedito Carlos Marcondes (1982). O Processo Político na Comunidade Guaratinguetaense (en portugués de Brasil). Santos: Secretaria de Estado da Cultura - Traço Editora Ltda.
  8. Anais da Assembléia Legislativa Provincial de São Paulo - Segundo Ano da Décima Nona Legislatura (PDF) (en portugués de Brasil). São Paulo: Typographia Americana. 1873.
  9. «Lei N. 9, de 22 de Março de 1874». Província de São Paulo (en portugués de Brasil). 22 de marzo de 1874. Consultado el 18 de mayo de 2020.
  10. COUPÉ, Benedito Dubsky (2000). A Catedral de Santo Antônio de Guaratinguetá: 1630-2000 (en portugués de Brasil). Guaratinguetá: Secretaria de Estado da Cultura - Museu Histórico e Pedagógico Conselheiro Rodrigues Alves.
  11. BARBOSA, Rui (1947). «Obras Completas de Rui Barbosa - Volume XVI (1889): Tomo I». Ministério da Educação e Saúde (en portugués de Brasil). Consultado el 18 de mayo de 2020.
  12. «Lei N. 1, de 3 de fevereiro de 1888». Província de São Paulo (en portugués de Brasil). 03/02/1888. Consultado el 18 de mayo de 2020.
  13. 1 2 3 EGAS, Eugênio (1927). «Galeria dos Presidentes do Estado de São Paulo - Período Republicano (1889-1920)» (PDF). Seção de Obras d'O Estado de São Paulo (en portugués de Brasil). Consultado el 18 de mayo de 2020.
  14. «O Governo do Estado». Correio Paulistano (en portugués de Brasil). 02/05/1900. Consultado el 18 de mayo de 2020.
  15. «Lei N. 1.357, de 19/12/1912». Estado de São Paulo (en portugués de Brasil). 19 de diciembre de 1912. Consultado el 18 de mayo de 2020.
  16. «Rodrigues Alves». atlas.fgv.br (en portugués de Brasil). Consultado el 7 de marzo de 2023.
  17. ALVES, Francisco de Paula Rodrigues (1904). «Mensagem apresentada ao Congresso Nacional na Abertura da Segunda Sessão da Quinta Legislatura». República dos Estados Unidos do Brasil (en portugués de Brasil). Consultado el 18 de mayo de 2020.
  18. SEVCENKO, Nicolau (2018). A Revolta da Vacina: Mentes insanas em corpos rebeldes (en portugués de Brasil). São Paulo: Editora UNESP.
  19. 1 2 SEVCENKO, Nicolau (org.) (1998). História da Vida Privada no Brasil - República: Da Belle Époque à Era do Rádio (en portugués de Brasil). São Paulo: Companhia das Letras.
  20. «José Joaquim Seabra». Memória da Administração Pública Brasileira - Arquivo Nacional (en portugués de Brasil). 19 de marzo de 2019. Consultado el 18 de mayo de 2020.
  21. «Francisco de Paula Argolo». CPDOC - FGV (en portugués de Brasil). Consultado el 18 de mayo de 2020.
  22. «Lauro Müller». CPDOC - FGV (en portugués de Brasil). Consultado el 18 de mayo de 2020.
  23. «A história do presidente que criou o Instituto Butantã, a Faculdade de Medicina e morreu de gripe espanhola». Revista Bula (en portugués de Brasil). 23 de febrero de 2021. Consultado el 31 de octubre de 2021.
  24. Schwarcz y Starling, 298-299.
  25. Schwarcz y Starling, 309.
  26. Schwarcz y Starling, 313.

Bibliografía

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  • Schwarcz, Lilia; Starling, Heloísa (2020). A Bailarina da Morte: a gripe espanhola no Brasil (en portugués de Brasil). São Paulo: Companhia das Letras. ISBN 9788535933918. 

Enlaces externos

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