Francisco Sanz Baldoví

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Sanz hacia 1914

Francisco Sanz Baldovi, fue un guitarrista, cantante y ventrílocuo español. Hijo de Rafael Sanz y de Dolores Baldoví, nació en Anna en la calle de en Medio número 5 el miércoles 31 de mayo de 1871.

Los comienzos[editar]

La tradición cuenta que Francisco Sanz, aprendió a tocar la guitarra de oído, posiblemente junto a alguno de aquellos músicos que formaban parte de la primitiva banda de música. Igualmente participó como espectador y como intérprete en las sesiones de teatro que organizaba el Círculo Recreativo la Unión que, a modo de ateneo cultural e instructivo, se creó en la localidad a comienzos de la década de 1880. Posiblemente en una de estas representaciones, cuando tenía diecinueve años, asistió a su primer espectáculo de ventriloquía. Cuentan los que le conocieron que aquella función marcó su futuro de manera decisiva; sabía que es lo que quería hacer, aunque probablemente, todavía no sabía cómo hacerlo.

Las inquietudes culturales y la necesidad de buscar fortuna tras el fallecimiento de sus padres le llevaron en 1894, a los 22 años de edad, a salir del pueblo y buscar nuevos horizontes. Antes de esta fecha, que marcará su destino posterior, encontramos muestras de su carácter emprendedor, ya que aparece como socio fundador de la Sociedad Recreativa de Anna en el año de 1892. Los deseos de desarrollar sus aptitudes artísticas y sus circunstancias vitales le llevaron a Valencia, logrando que Antonio Díaz, empresario en aquella época del Teatro Ruzafa, le admitiese como tenor cómico. El Ruzafa fue una escuela en la que aquel muchacho de pueblo se hizo actor profesional en poco menos de tres años. Como si de una historia de opereta se tratase la enfermedad del tenor titular hizo que en poco tiempo tuviera la oportunidad de debutar con éxito.

Luego de estos comienzos en el Ruzafa y gracias a su ingenio en la escena, obtuvo grandes y resonados éxitos, basados siempre en la cuidada puesta en escena de los tipos que representaba que llevaron a interpretaciones muy celebradas, tal y como ocurrió en el estreno en el Teatro de Ruzafa de la zarzuela titulada En la vía de la que eran autores del libro Gaspar Thous Caspe y Antonio Sempere Zamora, con música del maestro Vicente Chulvi en la que Paco Sanz interpretaba el papel de D. Pepito Villalonga, que posteriormente reinterpretaría con uno de sus muñecos. En su afán de mejorar sus cualidades artísticas y con la finalidad de montar su propio espectáculo, en esos años, decide mejorar su técnica de la guitarra y estudia con el maestro Tárrega del que llega a ser un discípulo destacado.

Su carrera[editar]

Frey Volt, una de las creaciones de Sanz

Consolidada su trayectoria en el Ruzafa decide lanzarse a montar su propio espectáculo. En 1897 debuta en un festival de Gandía con el monologo «Oratoria fin de siglo». Este espectáculo era básicamente un ejercicio de transformismo en el que Sanz utilizaba su facilidad para imitar voces y la facultad de deslocalizar el sonido de su voz en el escenario para mantener la tensión escénica. Después de esta etapa, entró a formar parte del Circo Alegría, donde obtuvo sonados éxitos y que sobre todo, le ayudó a extender y a popularizar su espectáculo por toda España: Murcia, Cartagena, Valladolid, Burgos, Vitoria, Pamplona, Bilbao, Zaragoza y Barcelona, fueron alguno de los escenarios que disfrutaron del arte de Sanz. Al finalizar el contrato manda construir los decorados y junto a su compañía de actores mecánicos estrena, ahora como empresario de aquella gran falla mecánica, en el Teatro Principal de Valencia, donde ya había actuado en sus inicios como tenor cómico, para pasar posteriormente al Principal de Castellón de la Plana y al Coliseo Imperial de Madrid donde permaneció por espacio de tres meses. A estos escenarios siguieron: Barcelona , Málaga , Granada, Las Palmas de Gran Canaria, Tenerife y América, a la que regresa de forma periódica y a la que logra fascinar. Durante estos primeros años del siglo XX, su presencia en los mejores teatros de España, Portugal y América era muy habitual alcanzando en todos ellos una aceptación de público y critica desconocida para un artista de varietés en la época .

Fue, nuevamente, el espíritu inquieto y ávido de conocimiento de Sanz el que le llevó a participar de los primeros pasos del cinematógrafo en España; en 1918 y bajo la dirección de Maximiliano Thous pone en pie un documental con el título de Sanz y el secreto de su arte en el que a modo de docudrama de poco más de 60 minutos de duración y dividido en cuatro partes da a conocer los mecanismos técnicos que dan vida a sus muñecos. Esta película, fue sin lugar a dudas uno de los primeros intentos, en los inicios del siglo XX, de realizar un cine de animación, en una producción en la que interactúan el autómata junto a personajes cotidianos; narrando una historia que transcurre en la España real de comienzos de siglo y que entre otros muchos valores, representa un auténtico documento sociológico que en su realización, está a la altura de otros precedentes contemporáneos como: El hotel eléctrico (1908) de Segundo de Chomón, o de la cinta francesa de 1904 conocida como Wood The world’s Greatest Ventriloquist e incluso de la más conocida Viaje a la Luna, de George Meliès.

Sanz, fue un hombre muy vitalista que partió de la nada y llegó a ser considerado como el mejor ventrílocuo de su época, como fruto de su trabajo alcanzó a tener una gran fortuna que acabó perdiendo para de nuevo volver a comenzar, así transcurrió el tiempo de su existencia. La vida le fue generosa y él supo apurarla hasta el último sorbo. Falleció en 1939, al regresar de una gira por América, está enterrado en el cementerio de Anna junto a su mujer, Josefa Sols Lluch, que le sobrevivió 18 años.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]