Francisco Aznar

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Francisco Aznar y García (Zaragoza, c. 1831-1834-Madrid, 1911) fue un pintor español.

Biografía[editar]

Nacido en Zaragoza hacia 1831[1]​ o 1834,[2]​ fue discípulo en Madrid de la Escuela dependiente de la Real Academia de San Fernando.[3]​ Pensionado para viajar a Italia en 1854, en vista de sus ejercicios de oposición en que pintó su cuadro de Rebeca y Eliezer, que se halla en la citada academia, volvió de Roma en 1858 una vez terminados sus estudios.[3]​ Abierta la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1860, presentó un cuadro de figuras de tamaño natural que representaba a San Hermenegildo en la prisión, obra que obtuvo mención honorífica y fue adquirida por el Gobierno para el Museo Nacional, Un guerrero herido y Saffo, propiedad estos de la Real Academia de San Fernando.[3][a]

También fue autor de un retrato de Recaredo II, existente en el Real Museo en la serie cronológica de los Reyes de España, así como de las figuras y decorado del Circo del Príncipe Alfonso (al temple); del monumento de Semana Santa de Sras. Comendadoras de Santiago; del decorado y pintura al temple de varias casas particulares de Madrid; de un cuadro representando La batalla de las Navas de Tolosa para la Diputación Provincial de Tarragona, de varios dibujos para la obra Iconografía española, de Valentín Carderera, y de un considerable número de retratos, entre los que se encontraba uno de la esposa del arquitecto Jareño.[3]​ En 1866 pintó en el Café de Madrid las salas de las artes y la literatura; obras criticadas por su extraordinaria brillantez de color y exceso de adornos. Fue también autor de un cuadro que representaba Los funerales de Carlos V, de otro titulado La oración de la tarde, que fue adquirido para el Museo Nacional y de muchos otros trabajos.[3]​ Falleció en Madrid en 1911.[1][2]

Notas[editar]

  1. Acerca de estas obras se expresó un crítico en los siguientes términos: «El San Hermenegildo en la prisión, que pertenece al género religioso, adolece del defecto que hemos señalado a los cuadros de este género, falta la fé en nuestro siglo, y por lo mismo no se conciben bien semejantes asuntos, porque la verdad es que no se sienten como se debe. El Sr. Aznar, a pesar de haber hecho una bonita composición, no ha logrado dominar el asunto. La fisonomía del Príncipe es más del guerrero que del mártir, y hay veces en que se cree ver en San Hermenegildo la irritada figura de su padre. Sin embargo el Obispo Arriano, y sobre todo la hermosa cabeza de un anciano que se ve detrás del Obispo, son bastante buenas. La mala combinación de los colores hace que desentone el cuadro, grave defecto de que debe huir todo artista, y por lo mismo no llama esta obra la atención como debiera, pues a pesar de los defectos señalados, es bueno el asunto y bastante acertada la composición. De los otros dos cuadros, estudios del desnudo, la Saffo y Un soldado herido, algo tenemos que decir, en especial de este último,[sic] [se refiere al primero] que nos dispensa de la ingrata tarea de ser severos con el que representa a la enamorada poetisa pronta a arrojarse al mar de Leucades, por su amado Faon. En él estuvo el Sr. Aznar harto infeliz, y no queremos ser nosotros quienes le digamos lo que es y lo que significa aquel cuadro, cuyo hermoso asunto se prestaba a una gran cosa. Su ‘’soldado herido’’ le disculpa algún tanto, por más que no carezca de ciertos defectos, siendo el primero el haber escogido mal el momento de presentarlo. Es este cuadro digno de un artista; el terreno es bastante bueno, no así el celaje; la figura está bien dibujada, el torso en especial, que está sumamente sentido, y aún cuando la cabeza hace algo fría, es buena sin embargo, lo mismo que el color, en que el artista ha estado bastante feliz».[3]

Referencias[editar]

  1. a b García Guatas, 2007, pp. 617, 630-633.
  2. a b Balbás Ibáñez, 2015.
  3. a b c d e f Ossorio y Bernard, 1868, pp. 56-57.
  • PD-icon.svg Partes de este artículo incluyen texto de Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX (1868), una obra de Manuel Ossorio y Bernard (1839-1904) en dominio público.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]