Francis Fukuyama

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Francis Fukuyama
Francis Fukuyama 2015 (cropped).jpg
Fukuyama en 2015.
Información personal
Nombre de nacimiento Yoshihiro Francis Fukuyama
Nacimiento 27 de octubre de 1952 (66 años)
Chicago, Illinois, Estados UnidosBandera de Estados Unidos
Nacionalidad estadounidense
Familia
Padre Yoshio Fukuyama Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educación doctorado Ver y modificar los datos en Wikidata
Educado en
Alumno de
Información profesional
Ocupación politólogo
Empleador
Movimientos posmodernismo, neoconservadurismo
Obras notables El fin de la Historia y el último hombre
Distinciones
Web
Sitio web

Francis Fukuyama (nacido el 27 de octubre de 1952 en Chicago) es un politólogo estadounidense de origen japonés. El Dr. Fukuyama ha escrito sobre una variedad de temas en el área de desarrollo y política internacional. Su libro “El fin de la Historia y el último hombre”, publicado por Free Press en 1992, ha sido traducido a más de 20 idiomas. Su libro más reciente es “Los orígenes del orden político” –The origins of political order-, publicado en abril de 2011. El segundo volumen fue publicado en noviembre del 2014, cuyo título es Political Order and Political Decay. Entre otros libros de su autoría se encuentran: America at the Crossroads: Democracy, Power, and the Neoconservative Legacy, Our Posthuman Future: Consequences of the Biotechnology Revolution y Trust: The Social Virtues and the Creation of Prosperity.

Biografía[editar]

Previamente a mudarse a la Universidad de Stanford como Oliver Nomellini Senior Fellow en el Freeman Spogli Institute for International Studies (FSI), residente en FSI's Center on Democracy, Development, and the Rule of Law,[1]​ Fukuyama enseñó en la Paul H. Nitze School of Advanced International Studies (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins y en la Escuela de Políticas Pública de la Universidad de George Mason. Asimismo, trabajó como miembro del Consejo Presidencial sobre Bioética durante el período 2001-2004.

Francis Fukuyama recibió su título de grado en estudios Clásicos de Universidad de Cornell, y su doctorado (Ph.D.) en Ciencias Políticas de Harvard. Fue miembro del Departamento de Ciencias Políticas en la Corporación RAND, y del equipo de Planeamiento Político del Departamento de Estado, en Estados Unidos.

El Dr. Fukuyama es director del consejo editorial de The American Interest, el cual ayudó a fundar en 2005. Asimismo es profesor titular (senior fellow) en Johns Hopkins SAIS Foreign Policy Institute, y profesor titular no residente (non-resident fellow) en el Carnegie Endowment for International Peace y el Center for Global Development. Ha sido declarado doctor honorífico por Connecticut College, Doane College, Universidad de Doshisha (Japón), Universidad de Kansai (Japón), Universidad de Aarhus (Dinamarca) y Pardee Rand Graduate School.

Fukuyama es miembro del Consejo Ejecutivo de la Rand Corporation, del Consejo Directivo de National Endowment for Democracy, y del consejo asesor para Journal of Democracy, el Inter-American Dialogue, y The New America Foundation. Es miembro de la American Political Science Association (APSA), el Council on Foreign Relations, y el Pacific Council for International Affairs. Está casado con Laura Holmgren y tiene tres hijos.

"El fin de la Historia y el último hombre"[editar]

Fukuyama es conocido sobre todo por haber escrito el controvertido libro El fin de la Historia y el último hombre de 1992, en el que defiende la teoría de que la historia humana como lucha entre ideologías ha concluido, ha dado inicio a un mundo basado en la política y economía de libre mercado que se ha impuesto a lo que el autor denomina utopías tras el fin de la Guerra Fría. Inspirándose en Hegel, idealista alemán, y en alguno de sus exegetas del siglo XX, como Alexandre Kojève, afirma que el motor de la historia es el deseo de reconocimiento, el thymos platónico, se ha paralizado en la actualidad con lo que Fukuyama califica el fracaso del régimen comunista, que demuestra que la única opción viable es el liberalismo democrático, constituyendo así en el llamado pensamiento único: las ideologías ya no son necesarias y han sido sustituidas por la Economía. Estados Unidos sería así la única realización posible del sueño marxista de una sociedad sin clases. Pero esto no significa que ya no sucederán más cosas a través de la historia: ésta va generalmente determinada por la ciencia, la cual no ha encontrado todavía sus límites. En la actualidad sería el turno de la biología, y los descubrimientos que se hagan en esta ciencia determinarán el futuro.

Miembro fundador del proyecto para el nuevo siglo americano[editar]

Fukuyama fue el impulsor del llamado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, expuesto durante la presidencia de Bill Clinton y considerado como uno de los núcleos de pensamiento de los neoconservadores, especialmente en política exterior. Fue uno de los firmantes fundacionales junto con Cheney, Wolfowitz, Rumsfeld o Lewis Scooter Libby, muchos de ellos de una importancia vital durante el gobierno del presidente republicano George W. Bush.

En 1998, Fukuyama firmó, junto a algunos de los anteriores y a otros como Robert Kagan, Richard Perle, William Kristol o John Bolton, una carta al presidente demócrata Clinton a favor de una segunda guerra contra Irak, que después fructificaría en la Segunda Guerra del Golfo por parte del nuevo gobierno republicano.

En uno de sus últimos libros, La construcción del Estado. Hacia un nuevo orden mundial en el siglo XXI (2004), describe cómo la mayoría de los países se están adaptando a la democracia liberal, fusionándola con algunas de las costumbres locales. Examina algunas posibles fórmulas para que la evolución de esta nueva política y economía no sea un fracaso. Defiende, pues, el fortalecimiento de las instituciones estatales en los países pobres como principal reto estratégico de las democracias en el siglo XXI.

Abandono de la corriente neoconservadora[editar]

Durante los años posteriores, se va mostrando más crítico con la nueva política exterior y se va distanciando. En un reciente artículo del periódico británico The Guardian, donde habla de su próximo libro After the Neocons: America at the Crossroads (Después de los Neocons: América en una encrucijada), se desmarca finalmente con críticas muy duras a la corriente neocon: "Neoconservatism has evolved into something I can no longer support" (El neoconservadurismo ha evolucionado en algo que ya no puedo apoyar). Su fuerte discrepancia radica en el unilateralismo que está practicando la política estadounidense y en la acción política de Oriente Medio.

Críticas[editar]

Fukuyama plantea que con la caída de la Unión Soviética, el occidente triunfó permanentemente declarando el "fin de la historia" en la forma en la que Hegel la concebía, es decir, el fin de los acontecimientos importantes y a escala global.

Una opinión: "desde luego sus predicciones (su libro fue escrito en 1992) no se cumplieron en lo más mínimo ya que casi una década después ocurrieron distintos acontecimientos entre los que se pueden citar el atentado a las Torres Gemelas por parte de grupos islámicos, el surgimiento de nuevas experiencias socialistas en toda América Latina, el recrudecimiento de las tensiones armadas en la franja de Gaza o la Guerra Civil Ucraniana, entre otros".

Otra opinión: "Ni el atentado a las Torres Gemelas, ni los gobiernos socialistas de América Latina, ni el conflicto en Medio Oriente o el artificial y cooptado conflicto ucraniano de los últimos años están reñidos con la tesis del libro, a menos que alguien por alguna extraña razón identifique todos esos sucesos como frutos de la izquierda o directamente vinculados al socialismo.

Las críticas hacia Fukuyama provienen predominantemente de escritores marxistas, que consideran que los planteamientos propuestos por el autor estadounidense no solo no son inovadores sino que -tragicomicamente- se tratan de la misma ideología que el marxismo refutó. Fukuyama plantea un idealismo clásico hegeliano, desde luego sin defender al estado prusiano pero remplazándolo por el gobierno de los Estados Unidos; sus críticos aducen que ignora el caracter histórico de dicho imperio y que hace un análisis paupérrimo de la ideología norteamericana al considerarla como una pulsión natural y no como el producto del sistema capitalista (en los primeros capítulos el autor niega las ideologías de los países periféricos, entre los que cita a Albania y Burkina Faso, argumentando que no son importantes, cuando para sus críticos sería el sometimiento de esos países para con la "usura internacional" lo que permite el nivel de vida de los países centrales).

En su célebre libro "El fin de la Historia y el último hombre" busca refutar al materialismo histórico justificando la evolución de las condiciones materiales de existencia del pueblo soviético y chino como un ejemplo de triunfo de la economía de mercado. También culpa a "un marxismo actualizado" (el de la URSS) de querer conducir al "apocalipsis definitivo de la guerra nuclear".

Crítica a la crítica: La economía de mercado y la economía marxista no son excluyentes. El marxismo entiende el progreso humano como una bicicleta de varias velocidades: en la medida que va alcanzando cierta velocidad se va necesitando pasar al siguiente cambio.

Si la bicicleta parte en un cambio muy pesado, que se corresponde a velocidades superiores, el avance se vuelve pesado y se estanca. Por otra parte, si la velocidad de la bicicleta llega más o menos al tope de lo que la humanidad puede pedalear en ese cambio, también se estanca.

Aprovecho de introducir en el debate a la contemporánea República Popular China.

Desde este punto de vista entonces es desde donde los chinos pusieron en el centro de todo el aumento de la velocidad de la bicicleta: todo lo que se haga, el cambio que se elija, si más capitalismo o más socialismo, dependerá de lo que la velocidad del vehículo exija: usar las relaciones de producción que el nivel de desarrollo concreto de las fuerzas productivas esté exigiendo.

Esto explica porque en los últimos años se vio claramente como en la economía de la República Popular China basada en el principio de un país y dos sistemas, es el sistema de economía liderada por el Partido y sus empresas Estatales la que gana cada vez más protagonismo, cumpliendo con el principio de "Guo Jin Min Tui" (国进民退 o el sector público avanza, el sector privado retrocede), fundamental para la dominancia del sector público y para el socialismo. Actualmente en el top de las 500 empresas mas grandes de China el 90,40% son estatales, al mismo tiempo que Hong Kong pasó de representar en 1993 el 27% del país a sólo un 3% en 2016, todo indica que cuando esta región pase a ser completamente parte de China su injerencia en la economía sera ínfima y podrá integrarse al modelo común del país.

La dirección de la economía China basada en los principios del Marxismo-Leninismo demuestra que la tesis de Fukuyama es errada,esto si consideramos la gran influencia que ha tenido el país a escala global durante los últimos años.

Por otro lado, tal como lo demuestran las encuestas, en la mayoría de los ex-Estados socialistas la nostalgia por el marxismo está presente. Esto tarde o temprano, sumado a la gran influencia que gana China año a año, conducirá al restablecimiento del socialismo en dichos países.

Libros[editar]

Ediciones en español[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Biography | Francis Fukuyama». fukuyama.stanford.edu (en inglés). Consultado el 31 de diciembre de 2016. 
  2. Gottlieb, Anthony (4 de julio de 1999). «The Postindustrial Revolution». The New York Times on the Web. 
  3. Pinillos, José Luis (2001). «Sobre el fin de la Historia: sobre "La Gran Ruptura", de Francis Fukuyama». Saber leer (144): 6-7. ISSN 0213-6449. Consultado el 3 de junio de 2017. 
  4. Maestre Alfonso, Juan (2002). «Francis Fukuyama. La Gran Ruptura». Anduli: revista andaluza de ciencias sociales (1): 146. ISSN 1696-0270. Consultado el 3 de junio de 2017. 
  5. Rodríguez Bartolomé, Virginia (2008). «La historia después de la Historia». Relaciones internacionales: Revista académica cuatrimestral de publicación electrónica (7): 14-10. ISSN 1699-3950. Consultado el 3 de junio de 2017. 
  6. «Francis Fukuyama: “No todos los votantes de partidos populistas son racistas o xenófobos”». El País. 14 de abril de 2019. 

Enlaces externos[editar]