Forma farmacéutica

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Supositorios y antiguos moldes de fabricación.

Una forma farmacéutica (también llamada forma galénica) es una sustancia o asociación de ellas, que tiene la finalidad de facilitar la administración de fármacos o medicamentos u otro tipo de compuesto, al organismo. Es, por tanto, la disposición a que se adaptan los principios activos y excipientes para constituir un medicamento. Se define por la combinación de la forma en la que el producto farmacéutico es presentado por el fabricante y la forma en la que es administrada.[1]

Las formas farmacéuticas son creadas bajo procedimientos farmacotécnicos. Una regla es que los componentes de las formas farmacéuticas sean inertes, es decir, que no posean actividad biológica. La importancia de la forma farmacéutica reside en que determina la eficacia del medicamento, ya sea liberando el principio activo de manera lenta, o en su lugar de mayor eficiencia en el tejido diana, evitar daños al paciente por interacción química, solubilizar sustancias insolubles, mejorar sabores, mejorar aspecto, etc.[2]

Antecedentes[editar]

La droga bruta original, por ejemplo, hoja de belladona o corteza de quina, no se presta tal cual es, para ser administrada o formar parte de un medicamento. Para que esto sea posible, debe transformársela mediante métodos de farmacotecnia a fin de que adquiera características físicas y morfológicas particulares que faciliten su administración y acción farmacológica.[3]

Las características físicas y morfológicas constituyen la esencia de la 'forma'[4]​, que es particular para cada uno de los géneros preparados. Existen muchas formas farmacéuticas y esto se debe a que no todos los fármacos pueden administrarse por una sola vía. Por ejemplo, la neomicina solo puede administrarse por vía tópica, o por vía oral. En inyectable no puede emplearse. Del mismo modo, existen productos que se inactivan en el estómago y por tanto deben ser inyectados, como ciertas hormonas.[3]

Las formas farmacéuticas también implican rapidez de acción. Los supositorios de paracetamol actúan más rápido por la vía rectal que ingerida.

Tipos de formas farmacéuticas[editar]

La vía oral constituye la vía más utilizada de administración de fármacos, subdividiéndose a su vez, en formas líquidas y formas sólidas.

Formas orales líquidas[editar]

No plantean problemas de disgregación o de disolución en el tubo digestivo, lo que condiciona una acción terapéutica más rápida. Por el contrario no están protegidas, en caso de reactividad, frente a los jugos digestivos. Resultan de elección particularmente en niños. Los líquidos para administración oral son habitualmente soluciones, emulsiones o suspensiones que contienen uno o más principios activos disueltos en un vehículo apropiado. Los vehículos pueden ser:

  • Acuosos: sirven para disolver principios activos hidrosolubles. Los más comunes son los jarabes (que contienen una alta concentración de azúcar, hasta un 64% en peso).
  • Mucílagos: líquidos viscosos resultantes de la dispersión de sustancias gomosas (goma arábiga, tragacanto, agar, metilcelulosa) en agua. Se usan, sobre todo, para preparar suspensiones y emulsiones.
  • Hidroalcohólicos: los elixires son soluciones hidroalcohólicas (25% alcohol) edulcoradas utilizadas para disolver sustancias solubles en agua y alcohol.

Estas formas líquidas pueden contener también sustancias auxiliares para la conservación, estabilidad o el enmascaramiento del sabor del preparado farmacéutico (conservantes, antimicrobianos, antioxidantes, tampones, solubilizantes, estabilizantes, aromatizantes, edulcorantes y colorantes autorizados).

Las formas farmacéuticas líquidas para administración oral más usuales son:

  • Gotas. Son soluciones en las que el principio activo está concentrado. Su dinámica es ingerirlas de manera gradual. Para las gotas óticas y nasales, ver más abajo.
  • Jarabes. Forma farmacéutica que consiste en una solución acuosa con alta concentración de carbohidratos tales como sacarosa, sorbitol, dextrosa, etc.; de consistencia viscosa, en la que se encuentra disuelto el o los principios activos y aditivos.[5]
  • Tisanas. Las tisanas son infusiones con baja concentración de principios activos. Son las más seguras durante su utilización, la base es una o varias hierbas medicinales y se diluyen generalmente en agua caliente; pueden ser endulzadas con miel para mejorar su sabor. Existen diferentes preparaciones:
  • Infusiones. Se extraen las propiedades de las plantas vertiendo agua caliente sobre ella y dejando reposar durante 5 o 10 minutos.
  • Decocción. Se hierve la parte más dura de la planta durante 3-30 minutos a fuego lento.
  • Maceraciones. Se deja reposar la hierba medicinal desde 6 horas hasta semanas para extraer el principio activo.
Elixires de principios de siglo.
  • Elixires. Forma farmacéutica que consiste en una solución hidroalcohólica, que contiene el o los principios activos y aditivos; contiene generalmente sustancias saborizantes, así como aromatizantes. El contenido de alcohol puede ser del 5 al 18%.[5]
  • Colutorios. Son soluciones acuosas viscosas para el tratamiento tópico de afecciones bucales. Se aplican con un pincel o una espátula. Estrictamente un colutorio se diferencia de un enjuague bucal al no llevar viscosizantes y puede ser sólido (polvos o comprimidos) para diluir antes de usar.[6]
  • Suspensiones. Son mezclas heterogéneas formadas por un sólido en polvo (soluto) o pequeñas partículas no solubles (fase dispersa) que se dispersan en un medio líquido (dispersante o dispersora). Sólido en líquido que no es soluble en este. Estas deben ser agitadas antes de usarse, a diferencia de los jarabes. la suspensión extemporánea es aquella que, por su poca estabilidad, se prepara en el momento de ser administrada. La preparación extemporánea de un medicamento generalmente resulta en una solución farmacéutica. Se suele indicar los gramos (g) que contiene el producto para preparar una cierta cantidad de mililitros (ml) de suspensión extemporánea, así como la cantidad de principio activo que se contienen en una cierta cantidad de mililitros de suspensión extemporánea reconstituida.
  • Viales bebibles. Presentaciones monodosis en envases de cristal o plástico, que puede ser oscuro para preservar los principios activos fotosensibles. Son soluciones generalmente acuosas o hidroalcóholicas, aunque también pueden ser emulsiones muy acuosas si el principio activo es liposoluble como en el caso de la vitamina D. Suelen llevar un cilindro plástico para facilitar su apertura.

Formas orales sólidas[editar]

Las formas sólidas, presentan una mayor estabilidad química debido a la ausencia de agua, lo que les confiere tiempos de reposición más largos. Además, estas formas galénicas permiten resolver posibles problemas de incompatibilidades, enmascarar sabores desagradables e incluso regular la liberación de los principios activos.

Las formas farmacéuticas sólidas más frecuentes para administración oral son:

Forma farmacéutica Cápsulas.
  • Comprimidos. Formas farmacéuticas sólidas que contienen, en cada unidad, uno o varios principios activos. Se obtienen aglomerando, por compresión, un volumen constante de partículas. Se administran generalmente por deglución, aunque se pueden dar otras posibilidades como la disolución en agua: (comprimidos efervescentes, por ejemplo).
  • Cápsulas. Las cápsulas son preparaciones de consistencia sólida formadas por un receptáculo duro o blando, de forma y capacidad variable, que contienen una unidad posológica de medicamento. Este contenido puede ser de consistencia sólida, líquida o pastosa y estar constituido por uno o más principios activos, acompañados o no de excipientes. El receptáculo se deshará por la acción de los jugos gástricos o entéricos, según la formulación, liberando entonces el principio activo.
  • Granulos. Agregados de partículas de polvos que incluyen principios activos, azúcares y coadyuvantes diversos. Se presentan en forma de pequeños granos de grosor uniforme, forma irregular y más o menos porosidad. Existen granulados de distintos tipos: efervescentes, recubiertos, gastrorresistentes y de liberación modificada.
  • Píldoras (tabletas). Preparaciones sólidas y esféricas, destinadas a ser deglutidas íntegramente. Cada unidad contiene uno o más principios activos interpuestos en una masa plástica. Se encuentran en franco desuso habiendo sido desplazadas por los comprimidos y cápsulas.
  • Pastillas. Se diferencian de las píldoras por el tamaño, y de los comprimidos por la técnica de elaboración. Sus constituyentes principales son la sacarosa, un aglutinante y uno o más principios activos.
  • Pastillas oficinales o (trociscos). Presentan una consistencia semisólida y están constituidas primordialmente por los principios activos y goma arábiga como aglutinante. Suelen recubrirse, para su mejor conservación, con parafina o azúcar en polvo (escarchado). Se emplean para la vehiculización de antitusígenos y antisépticos pulmonares y antibióticos como la oxitetraciclina.
  • Liofilizados. Son preparaciones farmacéuticas que se acondicionan en forma de dosis unitarias y se liofilizan a continuación. Son formas muy porosas e hidrófilas y fácilmente dispersables en agua.

Formas rectales sólidas[editar]

  • Supositorios. Son preparados de consistencia sólida y forma cónica y redondeada en un extremo. Tienen una longitud de 3-4 cm y un peso de entre 1-3 g. Cada unidad incluye uno o varios principios activos, incorporados en un excipiente que no debe ser irritante, el cual debe tener un punto de fusión inferior a 37 °C. Los excipientes de los supositorios pueden ser:
  1. Liposolubles: Son los más utilizados; entre ellos se encuentran la manteca de cacao, los glicéridos semisintéticos y los aceites polioxietilenados saturados.
  2. Hidrosolubles: polietilenglicoles (PEG).Hay muchas otras sustancias que se incluyen en ellos.[7]​ Hay dos tipos de supositorios, el primero de ellos es el supositorio de glicerogelatina y el segundo de ellos es el Polietilenglicol y los supositorios de PEG. Los supositorios PEG son buenos para los efectos a largo plazo del sistema, pero los supositorios de glicerogelatina son para los efectos locales y rápidos, ya que se disuelven rápidamente.
Bolsa para aplicación de enema.

Soluciones y dispersiones rectales[editar]

  • Enemas. Son formas galénicas líquidas, de composición variable, destinadas a ser administradas por vía rectal, empleando para ello dispositivos especiales. Pueden tener como objetivo la vehiculización de un principio activo (enemas medicamentosos), el vaciado de la ampolla rectal (enemas evacuantes) o el administrar una sustancia radio-opaca para la realización de estudios radiológicos (enemas opacos).


Tópica[editar]

La vía tópica utiliza la piel y las mucosas para la administración de fármaco. Así pues, esto incluye mucosa ocular y genital. La mucosa oral ya ha sido vista dentro del epígrafe de la vía oral. La característica de esta vía es que se busca fundamentalmente el efecto a nivel local, no interesando la absorción de los principios activos. Los excipientes fundamentales para las formulaciones galénicas de uso tópico son tres: líquidos, polvos y grasas. Estos pueden combinarse entre sí de numerosas formas para adaptarse a las características del sitio en donde se van a aplicar, de ahí la variedad de formas galénicas para uso tópico.[8]

POLVOS
Loción agitable
(Líquido + Polvo)
LÍQUIDO
Pasta al agua
(Líquido+Polvo+Grasa)
Pasta

(Grasa+Polvo)

GRASA
Crema

(Grasa+Líquido)

Tabla de tres entradas, con las posibles combinaciones entre Grasas, líquidos y polvos.[8]
  • Pomadas rectales

La vía rectal puede utilizarse para conseguir efectos locales o sistémicos. En este último caso, solo se debe considerar como una alternativa a la vía oral cuando esta no pueda utilizarse, ya que la absorción por el recto es irregular, incompleta y además muchos fármacos producen irritación de la mucosa rectal. Uno de los pocos ejemplos en los que esta forma farmacéutica tiene una indicación preferente es el tratamiento de las crisis convulsivas en niños pequeños (diacepam).También existen pomadas rectales para el tratamiento de las hemorroides externas.

Agua de alibour.jpg
  • Lociones. También conocidas en dermatología como curas húmedas abiertas son muy útiles en inflamaciones superficiales como el eccema. Se colocan compresas empapadas en ciertos líquidos en las zonas secretantes y se cambian cada 5-10 minutos, o bien se añade de forma periódica líquido, de tal manera que se evite la desecación por efecto del calor de la piel. Esto se suele mantener durante 2 horas tres veces al día. El objetivo es el enfriamiento que consigue la evaporación del líquido, que actúa como antiinflamatorio. Además tienen propiedades antipruriginosas y vasoconstrictoras. Jamás irritan y no tienen riesgos en su uso. Los líquidos utilizados pueden ser el suero fisiológico, etanol al 10%, el permanganato potásico al 0.01% o la solución de Burow, compuesta por agua, subacetato de plomo y sulfato alumínico potásico. Una loción clásica de la farmacopea española sería el Agua de alibour, compuesta por una solución hidroalcohólica al 1% y sulfato de cobre, sulfato de cinc y alcanfor e indicada en el tratamiento del impétigo, dermatitis sobreinfectadas y dermatosis exudativas.[9]
  • Toques o pincelaciones. Se suelen utilizar para descostrar heridas o lesiones dérmicas. Se utiliza el etanol al 10 % al que se le puede añadir glicerina al 5 %. El etanol puede causar quemazón, por lo que se desaconseja en región genital y cara. Una forma especial serían las pincelaciones secantes de la farmacopea alemana, que son en realidad lociones agitables, constituidas a partes iguales en peso de polvos y líquido, aunque son algo más cosméticas con una proporción algo inferior de polvos. A estas lociones se les puede añadir principios activos en forma de líquido o de polvo. Las indicaciones son las mismas que las de los polvos (ver después), ya que en realidad lo que se busca es el depósito de estos sobre la piel al evaporarse el líquido de la formulación.[8]
  • Tinturas. Son preparaciones líquidas, coloreadas (de donde su nombre), resultado de la mezcla de hidroalcoholes con drogas secas a temperatura ambiente. Sus propiedades dependen del fármaco añadido, aunque en líneas generales son antisépticas y antipruriginosas. Lo más habitual suele ser el uso de soluciones de etanol, éter o cloroformo con productos como el mentol, fenol, fucsina, eosina, violeta de genciana o breas. Si resecan demasiado se puede añadir aceite de ricino al 1%. Se suelen administrar una vez al día y se retiran los restos al día siguiente antes de la nueva aplicación.
  • Linimentos. Forma farmacéutica que consiste en una presentación líquida, solución o emulsión que contiene el o los principios activos y aditivos cuyo vehículo es acuoso, alcohólico u oleoso, y se aplica exteriormente en fricciones.
  • Polvos. Los polvos se obtienen por división sucesiva de productos sólidos y secos hasta partículas homogéneas de tamaño variable. Tras su fabricación son pasados por tamices que oscilan entre los 0.1 mm de apertura del enrejado (polvos muy finos) hasta 1 mm (polvos gruesos). Aplicados sobre la piel forman una capa finísima de propiedades refrescantes, vasoconstrictoras, antiinflamatorias y antipruriginosas. También protegen del roce entre superficies (pliegues) y ejercen protección mecánica. Los más famosos son los polvos de talco, que en dermatología se pueden asociar a otras sustancias como el óxido de zinc. También se cuenta con polvos de origen vegetal (almidón, licopodio), y en la industria cosmética se han utilizado ampliamente añadiendo pigmentos inócuos, del tipo de la eosina, bentonita, óxido de hierro o ictiol para pieles oscuras. El uso como pigmento del cinabrio se consideró tradicionalmente inocuo, pero su elevado contenido en mercurio han desaconsejado su uso como medicamento al inducir el envenenamiento por mercurio. Aunque se pueden fabricar polvos directamente con las propias sustancias activas, no es esto lo más recomendable, siendo mejor su incorporación a los polvos inertes citados anteriormente. Así, se pueden añadir sustancias del tipo de las sulfamidas, fungicidas (ciclopirox olamina, miconazol), anhidróticos (cloruro de aluminio), etc. Como inconveniente importante tiene el que no se deben de utilizar ante presencia de secreciones, pues la mezcla con el exudado o el pus forma una especie de cemento que favorece la infección, es irritante y dificulta la cicatrización.[10]​ Es especialmente desaconsejable la extendida utilización de polvos asociados a productos antipruriginosos en la varicela, donde pueden dejar cicatrices más intensas de lo habitual o la utilización de polvos de boro y ácido salicílico, muy extendidos por parte de la industria farmacéutica y de efectos no demostrados.[11]
  • Pastas. Están compuestas por polvos y grasas a partes iguales, aunque si son demasiado espesas se puede reducir la parte correspondiente a los polvos, aumentando la cantidad correspondiente de grasa. En líneas generales las pastas son secantes, pero mantienen la piel suave y plegable, protegiendo de traumas mecánicos y permitiendo la transpiración. Están indicadas en procesos secos (dermatitis crónicas) o muy poco secretantes y en la prevención de las úlceras de decúbito, por su efecto protector. Pueden incorporar principios activos tanto en forma líquida como sólida. Sus contraindicaciones principales son las lesiones secretantes, infecciones y regiones pilosas. Se aplican extendiéndolas con una espátula de madera y se retiran con aceite de oliva o vaselina líquida. En lugar de grasas sólidas se pueden usar aceites, dando lugar a pastas oleosas. Si a una pasta se le añaden líquidos (agua), nos encontramos ante la pasta acuosa o pasta refrescante.
  • Ungüentos. Son grasas o sustancias de parecidas características que presenten aspecto semisólido a 25 °C. Es esta propiedad física lo que realmente las define ya que la composición química es enormemente variada.[8]​ El término pomada es habitualmente usado en la literatura hispánica, mientras que el término ungüento es de uso preferente en el ámbito anglosajón, aunque por efecto de la preponderancia científica, este se va extendiendo como forma principal de uso. Entre no entendidos se aplica el término pomada a cualquier presentación sólida de aplicación en la piel, sea crema, gel o pomada, de la misma forma que llaman pastilla a la mayoría de las formas galénicas de administración oral. Sus indicaciones son amplias: mejoran la piel seca y agrietada, son excelentes para retirar costras o escamas y son medianamente toleradas en zonas pilosas. Admiten multitud de principios activos bien en solución, los principios activos liposolubles, bien en forma de polvo o en dispersión coloidal para los insolubles en grasas. Su contraindicación más importante son los procesos inflamatorios agudos, tanto más contraindicada cuanto más húmedo sea el proceso.
  • Geles. Respecto a los anteriores, es de creación mucho posterior. Son emulsiones semisólidas de polímeros orgánicos (metilcelulosa, agar, gelatina, propilenglicol, galato de propilo, edetato disódico, carboxipolímero) en un líquido (agua).[12]​Se suele añadir hidróxido sódico o ácido clorhídrico para ajustar el pH. Son, pues, bases incoloras, claras, no grasas, miscibles con agua. Se pueden considerar como un sistema coloidal donde la fase continua es sólida y la dispersa es líquida. En esta fase líquida puede incorporar principios activos en solución. A temperatura ambiente son sólidos o semisólidos, fluidificándose al ser calentadas. Por su aspecto cosmético se suelen utilizar en zonas pilosas o estrechas (conducto auditivo externo, fosas nasales). Tras su aplicación desaparecen rápida y completamente.
  • Colirios. Forma farmacéutica que consiste en una solución que contiene el o los principios activos y aditivos, aplicable únicamente a la conjuntiva ocular. Debe ser totalmente transparente, estéril, isotónica y con un pH neutro o cercano a la neutralidad.[13]
  • Gotas óticas y nasales. Las gotas óticas y nasales son una forma galénica para uso tópico consistente en un líquido acuoso u oleoso en el que van incorporados los principios activos y que se utilizan en el conducto auditivo externo o las fosas nasales respectivamente. Sus propiedades son similares a las de los colirios, salvo la exigencia de la esterilidad.[13]​ Acorde a la gran cantidad de principios activos que tolera esta forma galénica, las indicaciones también son amplias:
  • Procesos infecciosos: Otitis externa, otitis de las piscinas, ectima nasal, etc.
  • Procesos alérgicos, para el caso de las gotas nasales. La rinitis alérgica es una patología de alta prevalencia que en muchas ocasiones no es controlable con tratamiento sistémico.
  • Procesos inflamatorios nasales (pólipos nasales) u óticos.
  • Patologías dermatológicas que afectan la piel del oído, como el psoriasis.

Otras formas farmacéuticas[editar]

  • Apósitos. Cualquiera de los diferentes productos sanitarios empleados para cubrir y proteger una herida.[14]​ Su finalidad última es la de promover la cicatrización de la herida. En función a ello, las características que ha de reunir un buen apósito son:[15]
  1. Impermeabilidad a los gérmenes, partículas y agua.
  2. Capacidad de absorción.
  3. Favorecimiento del pH ácido.
  4. Esterilidad.
  5. Permeabilidad a los gases.
  6. Proporcionar aislamiento térmico.[16]

A estas propiedades habría que añadirles otras derivadas de la interacción con el organismo:[17]

  1. Elasticidad y flexibilidad.
  2. Baja adherencia a la herida.
  3. Alto grado de cohesión.
  4. No tóxico.
  5. No alergizante.

Innovaciones galénicas[editar]

La industria farmacéutica está continuamente desarrollando nuevas formas de hacer llegar el fármaco a su destino de la forma más rápida y eficaz. Al igual que el descubrimiento de nuevos fármacos, las nuevas galénicas están sujetas a patente de propiedad, pasando al cabo de un tiempo a dominio público. Así, por ejemplo, Norman Leo Henderson y Louis Nasir Elowe inventaron en 1969 las cápsulas de liberación prolongada con la patente 3427378.[18]​ De esta manera, continuamente se están inventando sistemas, que basados en las fórmulas galénicas clásicas, aportan un plus de efectividad al producto comercial. Algunos ejemplos serían:

  1. Sistema OROS o de Microbomba osmótica. Es un sistemas que permite la liberación temporal controlada del fármaco. Está constituido por un reservorio que contiene el fármaco, formado por un núcleo sólido con capacidad osmótica. Rodeando el reservorio existe una membrana semipermeable que permite el paso del agua procedente del exterior del sistema. Cuando el comprimido entra en contacto con el jugo gastrointestinal, la penetración del agua produce la disolución del núcleo osmótico y la salida del medicamento por un orificio o zona de liberación. El tamaño del poro de la membrana semipermeable va a condicionar la mayor o menor entrada de agua y, por tanto, la velocidad de liberación del principio activo.[19]
  2. Sistema Filmtab.
  3. Sistema MUPS: En 1998 AstraZéneca desarrolló el sistema MUPS (Multiple Unit Pellet System) o Sistema Multigranular. La formulación de los comprimidos MUPS permite una liberación rápida de 1.000 a 2.000 unidades de principio activo con protección frente al ácido en el estómago. Son más pequeñas que las unidades contenidas en una cápsula tradicional, se dispersan con facilidad y se disuelven en el intestino delgado ofreciendo una eficacia más predecible.[20]
  4. Liposomas: Los liposomas son vesículas extraordinariamente pequeñas compuestas principalmente por fosfolípidos organizados en bicapas. Estas vesículas contienen una fase acuosa interna y están suspendidas en una fase acuosa externa. Se utilizan básicamente para transportar los principios activos de una manera lo más selectiva posible. Dependiendo de su naturaleza, el fármaco se puede incorporar dentro del liposoma (si es hidrofílico) o en la bicapa liposomal (caso de los lipofílicos).[21]​Las ventajas de esta forma galénica serían:
  • Aumento de la eficacia y disminución de la toxicidad del principio activo encapsulado.
  • Prolongación del efecto.
  • Mejor absorción, penetración y difusión.
  • Posibilidad de vías de administración alternativas.
  • Estabilización del principio activo.
  1. Sistema Flas: "Es una forma sólida oral que tiene como propiedad que no hace falta deglutir el contenido, sino que se absorbe directamente en contacto con la cavidad bucal"
  2. Sistema Chronosphère.
  3. Gel Termoreversible: forma farmacéutica que permite que la preparación se mantenga en forma de solución líquida a temperaturas inferiores a 25 °C; en cambio a temperaturas próximas a 35 °C (cuando entra en contacto con el cuerpo humano) aumenta su viscosidad y la solución líquida se transforma en gel. Es ideal para uso en mucosas, ya que la forma líquida favorece la penetración pero al convertirse en sólido se evita el goteo y la deglución. Los laboratorios españoles SALVAT utilizan este sistema para algunos de sus productos de uso por vía nasal. [7]

Homeopatía[editar]

  • Glóbulos. Tradicionalmente conocidas como chochos en México, son pequeñas bolas de azúcar (85% sacarosa y 15% lactosa, cantidades que pueden cambiar según el fabricante) empleadas para impregnarlas con las diluciones homeopáticas. Se disuelven en la boca.
  • Gránulos. Otra forma galénica empleada en homeopatía. Aunque también están fabricadas de sacarosa y lactosa, son más grandes que los glóbulos y se administran sublingualmente.

Ninguna de las dos formas farmacéuticas anteriores se emplean en la medicina alópata

Referencias[editar]

  1. Jefatura del Estado «BOE». Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios. España. 
  2. Piñeiro Corrales, Guadalupe (2011). Aspectos prácticos de la farmacotecnia en un servicio de farmacia : situación actual (1ª ed. edición). Madrid: Master Line & Prodigio. ISBN 978-84-938177-3-2. 
  3. a b Facultad de Farmacobiología (1988). Formas farmacéuticas (galénicas) (1a edición). México: Universidad Autónoma de Nuevo León. pp. 25-40. 
  4. WHO. «http://whocc.goeg.at/Literaturliste/Dokumente/MethodologyTemplate/Spanish%20Glossary%20final.pdf». OMS. Consultado el 22 de marzo de 2018. 
  5. a b Cofepris.Glosario de Presentaciones Farmacéuticas 2006. Disponible en [1]. Consultado el 12 de octubre de 2008
  6. Hernández Herrero, Gonzalo et al. MediPharm. Tratado de Medicina Farmacéutica. Editorial Médica Panamericana, 2010. ISBN 8498350107, 9788498350104
  7. Pharmaceuticals
  8. a b c d Dulanto, F. Dermatología médico-quirúrgica. Tomo II. Cap. 53. 1.341 pp. Ed. Anel s.a. Granada. 1.982 ISBN 84-85622-18-9
  9. [FN/2006/PO/034 en http://www.agemed.es/profHumana/farmacopea/docs/agua-alibour.pdf
  10. Sarkany, I T. St. John's Hospital Dermatol. Soc., 59,241,1.973
  11. Korting, G.W. Manual de Dermatología Ed. Científico-Médica Barcelona 1986 28 pp ISBN 84-224-0813-9
  12. Leppard, B. Ashton, R. Tratamiento en Dermatología. Radcliffe Medical Press. Oxford. 1994. 5 pp ISBN 1-85775-003-9
  13. a b Galante, G.R. Soluciones para mucosas. Disponible en [2] Consultado el 12 de octubre de 2008
  14. Enrich, L. y Negre, S. Propuesta de clasificación de los apósitos estériles modernos. Cienc. Pharm. 1998 8(4): 153-171
  15. Hall, V.,Murillo, N.,Quesada,M. Apósitos hidrocoloides. Su papel en la curación de heridas. Centro de Información de Medicamentos. Marzo de 2001. disponible en [3]
  16. INSALUD. Guía práctica clínica: selección y utilización de medicamentos en las residencias geriátricas. 2000. España Disponible en [4]
  17. Serna, J. Vitales, M. López, M.C., Molina, A. Tomo II Capítulo 4: Dermatología en Farmacia Hospitalaria 868 pp, disponible en [5]
  18. Patente europea
  19. Formas farmacéuticas y vías de administración de fármacos. Departamento de Farmacología y Terapéutica. Facultad de Medicina. Universidad Autónoma de Madrid.
  20. El último avance en terapia gastrointestinal. El primer IBP desarrollado como isómero en Diariosalud.net
  21. Véase Conceptos básicos sobre Liposomas en [6]