Florentino y el diablo

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Florentino y el diablo es un emblemático poema del escritor y político venezolano Alberto Arvelo Torrealba. La obra es considerada como folklor del pueblo venezolano y ha sido adaptada al cine, teatro y televisión.[1] [2] Fue escrito en 1940, y tuvo diferentes versiones populares, corregidas y ampliadas en 1950 y 1957 por el propio autor.

La leyenda de "Florentino y el Diablo" es un referente categórico del torrente mítico que riega el extenso escenario común de nuestros imaginarios, y es una muestra de que tenemos indelebles vínculos de hermandad en la cultura. Las interpretaciones populares que referencian el embrujo mágico por los versos octosílabos de Torrealba y que la convierten, sin lugar a dudas, en la composición poética más difundida, "popularizada" y enaltecida del folclor del inmenso llano colombo-venezolano.[3]

Contenido del Mito[editar]

La leyenda de Florentino y el diablo es considerada como uno de los sublimes monumentos líricos del pueblo venezolano. Florentino y el Diablo es una historia que narra la eterna lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, con un mensaje intenso que expresa, utilizando íconos del llano venezolano, la capacidad de resistencia del hombre y la mujer humildes de este país y de la cultura llanera por encima de los embates y atropellos de poderosos intereses. La trama que da vida a los personajes de Alberto Arvelo Torrealba se desarrolla en Santa Inés, del estado Barinas, en esta zona, Florentino fue retado por satanás a un duelo de versos, y logró vencerlo en el contrapunteo nombrándole en el último verso a las Tres Divinas Personas, y con ello mandándolo de regreso a su infierno. [4]

Personajes:[editar]

Esto solo consta de 4 personajes:

  • Florentino: era un hombre de los que no conocían el miedo y sentían gran placer al enfrentarse al peligro, fiel conocedor de los atajos y vericuetos del llano, inigualable en cada faena, buen jinete, domador y coleador de amplio llano, amigo de las parrandas. En una fiesta llanera, para repicar un zapateo, no era renco ni medroso y en el contrapunteo ni el mismo Satanás pudo comparársele.[3] Considerado como el mejor jinete y coplero perteneciente a los Llanos de Venezuela, Florentino asistió a un joropo en el pueblo, sin embargo, observó que un extraño vestido completamente de negro le seguía para ir a la fiesta. Florentino preparado comienza el canto en el joropo mientras que el extraño de negro que lo desafió a contrapuntear. Aceptando Florentino comienza a cruzar coplas y cae en cuenta que su oponente es el diablo y, de perder el contrapunteo, también perdería el alma. Como buen improvisador y lleno de fe, Florentino no se equivocó en ninguna rima manteniendo al diablo cantando por toda la noche. Luego de salir el sol el diablo desapareció derrotado. Es el que toca el cuatro, pequeña guitarra usada para tocar joropo, durante el contrapunteo.
  • El Diablo: descrito como un indio, vestido completamente de negro con un sombrero negro conocido como pelo´e guama,y con un puñal en la cintura de "jeme y medio" [5] , retando a Florentino a un contrapunteo, que buscaba ganarle Florentino para llevarse su alma, perdiendo su batalla de canto al final. Es quien toca las maracas durante el duelo.
  • El Cuñao' Venancio: Es el narrador omnisciente del relato, dándole ese nombre por su versión musical al narrador, que da la introducción como un llanero al que se le pide que cuente la historia.
  • Los Llaneros de Santa Inés: pueblerinos del lugar, adonde llegan Florentino y el Diablo. Son también quienes ponen la música de fondo continuo (con el arpa, el bajo y los segundos cuatro y maracas).

Poema[editar]

El poema consta de 2 capítulos, "El Reto" y "La Pofía", esta épica está escrita en versos, es octosílabos, con gran ritmo y utilizando la décima:[6] [7]

1. El Reto:[editar]

Es el comienzo de la historia, el cual relata que y quien es Florentino. Narra el camino árido hacia Santa Inés, estado Barinas, Venezuela, y el primer encuentro de paso con el Diablo, describiéndolo como un extraño que pasa a Florentino retándolo a un contrapunteo, un típico duelo de canto en el joropo. Terminando el capítulo con Florentino diciendo que aceptaría el duelo al que se atreviera a retarlo:

"El coplero Florentino por el ancho terraplén caminos del Desamparo desanda a golpe de seis. Puntero en la soledad que enlutan llamas de ayer, macolla de tierra errante le nace bajo el corcel. Ojo ciego el lagunazo sin garza, junco ni grey, dura cuenca enterronada donde el casco da traspié. Los escuálidos espinos desnudan su amarillez, las chicharras atolondran el cenizo anochecer. Parece que para el mundo la palma sin un vaivén. El coplero solitario vive su grave altivez de ir caminando el erial como quien pisa vergel. En el caño de Las Ánimas se para muerto de sed. y en las patas del castaño ve lo claro del jagüey. El cacho de beber tira, en agua lo oye caer; cuando lo va levantando se le salpican los pies, pero del cuerno vacío ni gota pudo beber. Vuelve a tirarlo y salpica el agua clara otra vez, mas sólo arena sus ojos en el turbio fondo ven. Soplo de quema el suspiro, paso llano el palafrén, mirada y rumbo el coplero pone para su caney, cuando con trote sombrío oye un jinete tras él. Negra se le ve la manta, negro el caballo también; bajo el negro pelo'e guama la cara no se le ve. Pasa cantando una copla sin la mirada volver: —Amigo, por si se atreve, aguárdeme en Santa Inés, que yo lo voy a buscar para cantar con usté.

Mala sombra del espanto cruza por el terraplén. Vaqueros de lejanía la acompañan en tropel; la encobijan y la borran pajas del anochecer. Florentino taciturno coge el banco de través. Puntero en la soledad que enlutan llamas de ayer parece que va soñando con la sabana en la sien. En un verso largo y hondo se le estira el tono fiel: Sabana, sabana, tierra que hace sudar y querer, parada con tanto rumbo, con agua y muerta de sed, una con mi alma en lo sola, una con Dios en la fe; sobre tu pecho desnudo yo me paro a responder: sepa el cantador sombrío que yo cumplo con mi ley y como canté con todos tengo que cantar con él."

2. La Porfía:[editar]

Esta narra la segunda etapa y el contrapunteo; Florentino llega a Santa Inés, mientras comienza un fuerte vendaval, a una pequeña fiesta techada, donde llega al rato el Diablo, cruza la sala y reta a Florentino. Florentino acepta y comienzan el contrapunteo donde duran toda la noche cantando, canta a las respuesta del retador y entre cada una se da cuenta que es contra el Diablo con el cual se esta midiendo y que se llevaría su alma si este perdiese, el Diablo siente que toma ventaja del ya cansado Florentino, hasta que Florentino ve que esta amaneciendo y le reza a distintas vírgenes, a San Miguel y otros entes santos.

Noche de fiero chubasco por la enlutada llanura, y de encendidas chipolas que el rancho del peón alumbran. Adentro suena el capacho, afuera bate la lluvia; vena en corazón de cedro el bordón mana ternura; no lejos asoma el río pecho de sabana sucia; más allá coros errantes, ventarrón de negra furia, y mientras teje el joropo bandoleras amarguras el rayo a la palma sola le tira señeras puntas. Súbito un hombre en la puerta: indio de grave postura, ojos negros, pelo negro, frente dé cálida arruga, pelo de guama luciente que con el candil relumbra. Un golpe de viento guapo le pone a volar la blusa, y se le ve jeme y medio de puñal en la cintura. Entra callado y se apuesta para el lado de la música. Oiga vale, ese es el Diablo. —La voz por la sala cruza. Mírelo cómo llegó con tanto barrial y lluvia, planchada y seca la ropa, sin cobija ni montura. Dicen que pasó temprano, como quien viene de Nutrias, con un oscuro bonguero por el paso de Las Brujas. Florentino está silbando sones de añeja bravura y su diestra echa a volar ansias que pisa la zurda, cuando el indio pico de oro con su canto lo saluda. EL DIABLO: Catire quita pesares contésteme esta pregunta: ¿Cuál es el gallo que siempre lleva ventaja en la lucha y aunque le den en el pico tiene picada segura? FLORENTINO: Tiene picada segura el gallo que se rebate y no se atraviesa nunca, bueno si tira de pie, mejor si pica en la pluma. EL DIABLO: Mejor si pica en la pluma. Si sabe tanto de todo diga cuál es la república donde el tesoro es botín sin dificultá ninguna. FLORENTINO: Sin dificultá ninguna, la colmena en el papayo que es palo de blanda pulpa: el que no carga machete saca la miel con las uñas. EL DIABLO: Saca la miel con las uñas. Contésteme la tercera si respondió la segunda, y diga si anduvo tanta sabana sin sol ni luna quién es el que bebe arena en la noche más oscura. FLORENTINO: En la noche más oscura no quiero ocultar mi sombra ni me espanto de la suya. Lo malo no es el lanzazo sino quien no lo retruca: tiene que beber arena el que no bebe agua nunca. EL DIABLO: El que no bebe agua nunca. Así cualquiera responde barajando la pregunta. Si sabe dé su razón y si no, no dé ninguna: ¿Quién mitiga el fuego amargo en jagüey de arena pura, quién mata la sed sin agua en la soledad profunda? FLORENTINO: En la soledad profunda el pecho del medanal, el romance que lo arrulla, la conseja que lo abisma, el ánima que lo cruza, la noche que lo encobija, el soplo que lo desnuda, la palma que lo custodia, el lucero que lo alumbra. ¿Qué culpa tengo señores si me encuentra el que me busca? EL DIABLO: Si me encuentra el que me busca el susto lo descarea. Falta un cuarto pá'la una cuando el candil parpadea, cuando el espanto sin rumbo con su dolor sabanea, cuando Florentino calla porque se le va la idea, cuando canta la pavita, cuando el gallo menudea. FLORENTlNO: Cuando el gallo menudea la garganta se me afina y el juicio se me clarea. Yo soy como el espinito que en la sabana florea: le doy aroma al que pasa y espino al que me menea. EL DIABLO: Espino al que me menea. No le envidio al espinito las galas de que alardea: cuando la candela pasa la pata se le negrea. Con plantaje y bulla de ala no se cobra la pelea. Vaya poniéndose alante pá'que en lo oscuro me vea. FLORENTINO: Pá'que en lo oscuro me vea. Amigo no arrime tanto que el bicho se le chacea. Atrás y alante es lo mismo pá'l que no carga manea. El que va atrás ve pá'lante y el que va alante voltea. EL DIABLO: El que va alante voltea a contemplar lo que sube borrando lo que verdea: en invierno el aguazal, en verano la humarea. Me gusta cantar al raso de noche cuando ventea porque así es como se sabe quién mejor contrapuntea. FLORENTINO: Quien mejor contrapuntea hace sus tratos de día y trabaja por tarea. "¡Cójame ese trompo en la uña a ver si taratatea!". Ni que yo fuera lechuza en campanario de aldea para cantar en lo oscuro con esta noche tan fea. EL DIABLO: Con esta noche tan fea una cosa piensa el burro y otra el que arriba lo arrea. ¡Ay, catire Florentino! escuche a quien lo previene: déle tregua a la porfia pá'que tome y se serene si no quiere que le falle la voz cuando se condene. FLORENTINO: La voz cuando se condene. Mientras el cuatro me afine y la maraca resuene no hay espuela que me apure ni bozal que me sofrene, ni quien me obligue a beber en tapara que otro llene. Coplero que canta y toca su justa ventaja tiene: toca cuando le da gana, canta cuando le conviene. EL DIABLO: Canta cuando le conviene. Si su destino es porfiar aunque llueva y aunque truene le voy a participar, amigo, que en este duelo yo no le vengo a brindar miel de aricas con buñuelo. Si se pone malicioso no me extraña su recelo, que al que lo mordió macagua bejuco le para el pelo. FLORENTINO: Bejuco le para el pelo. Contra un jiro atravesao yo mi pollo ni lo amuelo. Entre cantadores canto, entre machos me rebelo, entre mujeres me sobra muselina y terciopelo, cuando una me dice adiós a otra le pido consuelo. Desde cuando yo volaba paraparas del rayuelo vide con la noche oscura la Cruz de Mayo en el cielo. EL DIABLO: La Cruz de Mayo en el cielo. A mí no me espantan sombras ni con luces me desvelo: con el sol soy gavilán y en la oscuridá mochuelo, familia de alcaraván canto mejor cuando vuelo; también como la guabina si me agarra me le pelo, también soy caimán cebao que en boca'e caño lo velo. FLORENTINO: Que en boca'e caño lo velo. Me acordé de aquel corrío que me lo enseñó mi abuelo: Velando al que nunca pasa el vivo se quedó lelo, para caimán el arpón para guabina el anzuelo, patiquín que estriba corto no corre caballo en pelo. ¿Con qué se seca la cara el que no carga pañuelo? ¿Pá'qué se limpia las patas el que va a dormí en el suelo? EL DIABLO: El que va a dormí en el suelo pega en la tierra el oío: si tiene el sueño liviano nunca lo matan dormío. Los gallos están cantando, escúcheles los cantíos, los perros están aullando, recuerde lo convenío. "Zamuros de la Barrosa del alcornocal del Frío albricias pido señores que ya Florentino es mío". FLORENTINO: Que ya Florentino es mio. ¡Ñéngueres de Banco Seco! ¡taro-taros del Pionío! Si usté dice que soy suyo será que me le he vendío, si me le vendí me paga porque yo a nadie le fío. Yo no soy rancho veguero que le mete el agua el río, yo no soy pájaro bobo pá'estar calentando nío. EL DIABLO: Pá'estar calentando nío. No sé si es pájaro bobo pero va por un tendío con la fatiga del remo en el golpe mal medío; y en la orilla del silencio se le anudará el tañío cuando yo mande a parar el trueno y el desafío. FLORENTINO: El trueno y el desafío. Me gusta escuchar el rayo aunque me deje aturdío, me gusta correr chubasco si el viento lleva tronío. Águila sobre la quema, reto del toro bravío. Cuando esas voces me llaman siempre les he respondío. ¡Cómo me puede callar coplero recién vestío! EL DIABLO: Coplero recién vestío, mano a mano y pecho a pecho ando atizándome el brío con el fuego del romance que es don de mi señorío. Relámpagos me alumbraron desde el horizonte ardío nariceando cimarrones y sangrando a los rendíos con la punta'e mi puñal que duele y da escalofrío. FLORENTINO: Que duele y da escalofrío... Dáme campo pensamiento y dáme rienda albedrío pá'enseñarle al que no sabe a rematar uh corrío. Cimarrones hay que verlos, de mautes no le porfío; puñal, sáquelo si quiere a ver si repongo el mío. Duele lo que se perdió cuando no se ha defendío. EL DIABLO: Cuando no se ha defendío lo que se perdió no importa si está de pies el vencío. porque el orgullo indomable vale más que el bien perdío. Por eso es que me lo llevo con la nada por avío en bongo de veinte varas que tiene un golpe sombrío. Y vuelvo a cambiarle el pie a ver si topa el atajo. FLORENTINO: A ver si topa el atajo. Cuando se fajan me gusta porque yo también me fajo. "Zamuros de la Barrosa del alcornocal de abajo: ahora verán, señores, al Diablo pasar trabajo". EL DIABLO: Al Diablo pasar trabajo. No miente al que no conoce ni finja ese desparpajo, mire que por esta tierra no es primera vez que viajo, y aquí saben los señores que cuando la punta encajo al mismo limón chiquito me lo chupo gajo a gajo. FLORENTINO: Me lo chupo gajo a gajo. Usté que se alza el copete y yo que se lo rebajo. No se asusten compañeros, déjenlo que yo lo atajo, déjenlo que pare suertes, yo sabré si le barajo; déjenlo que suelte el bongo pá'que le coja agua abajo; antes que Dios amanezca se lo lleva quien lo trajo; alante el caballo fino, atrás el burro marrajo. ¡Quién ha visto dorodoro cantando con arrendajo! Si me cambió el consonante yo se lo puedo cambiar. EL DIABLO: Yo se lo puedo cambiar. Los graves y los agudos a mí lo mismo me dan, porque yo eché mi destino sobre el nunca y el jamás. ¡Ay! catire Florentino, cantor de pecho cabal, qué tenebroso el camino que nunca desandará, sin alante, sin arriba, sin orilla y sin atrás. Ya no valen su baquía, su fe ni su facultá catire quitapesares arrendajo y turupial. FLORENTINO: Arrendajo y turupial. De andar solo esa vereda los pies se le han de secar, y se le hará más profunda la mala arruga en la faz; porque mientras llano y cielo me den de luz su caudal, mientras la voz se me escuche por sobre la tempestá, yo soy quien marco mi rumbo con el timón del cantar. Y si al dicho pido ayuda aplíquese esta verdá: que no manda marinero donde manda capitán. EL DIABLO: Donde manda capitán usted es vela caída, yo altivo son de la mar. Ceniza será su voz, rescoldo de muerto afán sed será su última huella náufraga en el arenal, humo serán sus caminos, piedra sus sueños serán, carbón será su recuerdo, lo negro en la eternidá, para que no me responda ni se me resista más. Capitán de la Tiniebla es quien lo viene a buscar. FLORENTINO: Es quien lo viene a buscar. Mucho gusto en conocerlo tengo señor Satanás. Zamuros de la Barrosa salgan del Arcornocal que al Diablo lo cogió el día queriéndome atropellar. Sácame de aquí con Dios Virgen de la Soledá, Virgen del Carmen bendita, sagrada Virgen del Real, tierna Virgen del Socorro, dulce Virgen de la Paz, Virgen de la Coromoto, Virgen de Chiquinquirá, piadosa Virgen del Valle, santa Virgen del Pilar, Fiel Madre de los Dolores dáme el fulgor que tú das. ¡San Miguel! dame tu escudo, tu rejón y tu puñal, Niño de Atocha bendito, Santísima Trinidá. (En compases de silencio negro bongo que echa a andar. ¡Salud, señores! El alba bebiendo en el paso real).

Vocabulario[editar]

El vocabulario usado en la obra por parte de Alberto Arvelo Torrealba, es un vocabulario culto y conocedor de los llanos colombo-venezolanos, dando una visión de la cultura de los llanos, usando el poema como medio oral y la música para infundirlo en las masas. Siendo un lenguaje culto sobre los llanos se da a entender como un lenguaje de jerga, esto facilita/ó el trabajo a los recreadores de la leyenda, los cuales deben tener cierta flexibilidad en el lenguaje por algunas palabras y la velocidad usadas en el poema, que son palabras originadas por los indios, españoles y personas autóctonas de la región.

Musica y versiones[editar]

Con más de 35 versiones populares y otras muchas corregidas y ampliadas por el propio escritor durante más de 25 años, entre las que podemos citar las de 1940, 1950 y 1957. Destacando que se escogieron dos cantantes de joropo y contrapunteo para hacer a los personajes, en lo que hicieron dos grupos: el primero, El Elenco Original, y el segundo, su relevo. Mientras hay muchas versiones no oficiales de la obra, y varias recreaciones, honorificas o por recopilacion de leyendas hechas por músicos internacionales.

Archivo:Florentino y el Diablo por Jose-Romero-Bello Juán-de-los-Santos-Colmenares.jpg
José Romero Bello y Juan de los Santos Contreras cantantes originales de la obra.

Elenco original de la "Leyenda de Florentino y el Diablo"[editar]

José Romero Bello y Juan de los Santos Contreras (El Carrao de Palmarito) fueron los encargados de darle vida al "catire" Florentino y al Diablo, respectivamente en la versión original de la obra, grabada en el año 1.965, por el sello Velvet.[8] [9]

Elenco oficial de relevo de la "Leyenda de Florentino y el Diablo"[editar]

Para darle continuidad a las presentaciones en vivo de la leyenda de Florentino y el Diablo, en la década de los 80 otros artistas reconocidos de la canta criolla asumieron la responsabilidad de encarnar a los personajes que en otrora inmortalizaran Romero Bello y "El Carrao de Palmarito". Elenco oficial de relevo de la leyenda de Florentino y el Diablo quedó conformado por Luís Porte como el "catire" Florentino, Braulio Palma como el Diablo, y Santiago D' Montesacro como el cuñao Venancio.

Cultura Popular[editar]

A raíz de la popularidad de la obra, esta obra se convertido entre las leyenda y mitos favoritas entre los venezolanos. Para algunos investigadores e historiadores, no es casual que Alberto Arvelo Torrealba haya decidido dar vida a estos personajes en Santa Inés, escenario clave en la historia de Venezuela ya que es el mismo lugar donde el general Ezequiel Zamora ganó la batalla contra el ejército centralista que defendía a la oligarquía venezolana. Santa Inés, lugar donde «El Catire», Florentino, retó a Satanás y salió airoso.

La leyenda de "Florentino y el Diablo" también fue revivida por Rómulo Gallegos en su novela Cantaclaro. «Florentino, el catire quitapesares, era el mejor de los copleros. Infaltable en todos los joropos y fiestas del Llano, nadie podía derrotarlo en sus contrapunteos. El propio Diablo, envidioso de los triunfos de Florentino, decidió retarlo a un duelo de coplas», escribió Gallegos.

La canción del rapero Canserbero "Es Épico" cita la leyenda de Florentino y el Diablo.

Representaciones filmográficas de la obra[editar]

Existen varios cortos y largometrajes de la obra. La mayoría de ellas son de producción venezolana, pero tambien hay una cantidad de interpretaciones internacionales.[10]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «FLORENTINO Y EL DIABLO». GranCine.net. Archivado desde el original el 3 de noviembre de 2015. 
  2. Prensa MPPCI (29 de noviembre de 2007). «La leyenda de Florentino y El Diablo, este viernes por TVes». Aporrea. 
  3. a b «Leyenda de Florentino y El Diablo - Llanera.com - un solo llano». llanera.com. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  4. «Alberto Arvelo Torrealba, Florentino y el Diablo». 15 de febrero de 2014. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  5. «tuBabel.com - definición de "jeme" en Venezuela es "distancia de la punta del pulgar a la punta del indice"». www.tubabel.com. Consultado el 23 de agosto de 2016. 
  6. «Alberto Arvelo Torrealba, Florentino y el Diablo». 15 de febrero de 2014. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  7. «Alberto Arvelo Torrealba, Florentino y el Diablo». 15 de febrero de 2014. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  8. «Oye Mi Musica De: Antologiavenezuela: Jose Romero Bello Y El Carrao De Palmarito - Florentino Y El Diablo (1997)». Oye Mi Musica De. Consultado el 23 de agosto de 2016. 
  9. A., Hobbysoft C. «Florentino y el diablo, obra poética de Alberto Arvelo Torrealba | Portal Barinas». www.barinas.net.ve. Consultado el 23 de agosto de 2016. 
  10. «Festival del Cine Venezolano Muestra competitiva de largometrajes producidos desde 1998 hasta el 2005». www.grancine.net. Consultado el 23 de agosto de 2016. 

Enlaces externos[editar]

Florentino y el diablo en Internet Movie Database (en inglés)

Videos[editar]