Florentino y el diablo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Florentino y el diablo es un emblemático poema del escritor y político venezolano Alberto Arvelo Torrealba. La obra es considerada como folklor del pueblo venezolano y ha sido adaptada al cine, teatro y televisión.[1][2]​ Fue escrito en 1940, y tuvo diferentes versiones populares, corregidas y ampliadas en 1950 y 1957 por el propio autor.

La leyenda de Florentino y el diablo es un referente categórico del torrente mítico que riega el extenso escenario común de nuestros imaginarios, y es una muestra de que tenemos indelebles vínculos de hermandad en la cultura. Las interpretaciones populares que referencian el embrujo mágico por los versos octosílabos de Torrealba y que la convierten, sin lugar a dudas, en la composición poética más difundida, "popularizada" y enaltecida del folclor del inmenso llano colombo-venezolano.[3]

Contenido del mito[editar]

La leyenda de Florentino y el diablo es considerada como uno de los sublimes monumentos líricos del pueblo venezolano. Florentino y el Diablo es una historia que narra la eterna lucha entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte, con un mensaje intenso que expresa, utilizando íconos del llano venezolano, la capacidad de resistencia del hombre y la mujer humildes de este país y de la cultura llanera por encima de los embates y atropellos de poderosos intereses. La trama que da vida a los personajes de Alberto Arvelo Torrealba se desarrolla en Santa Inés, del estado Barinas, en esta zona, Florentino fue retado por satanás a un duelo de versos, y logró vencerlo en el contrapunteo nombrándole en el último verso a las Tres Divinas Personas, y con ello mandándolo de regreso a su infierno.[4]

Personajes[editar]

Esto solo consta de 4 personajes:

  • Florentino: era un hombre de los que no conocían el miedo y sentían gran placer al enfrentarse al peligro, fiel conocedor de los atajos y vericuetos del llano, inigualable en cada faena, buen jinete, domador y coleador de amplio llano, amigo de las parrandas. En una fiesta llanera, para repicar un zapateo, no era renco ni medroso y en el contrapunteo ni el mismo Satanás pudo comparársele.[3]​ Considerado como el mejor jinete y coplero perteneciente a los Llanos de Venezuela, Florentino asistió a un joropo en el pueblo, sin embargo, observó que un extraño vestido completamente de negro le seguía para ir a la fiesta. Florentino preparado comienza el canto en el joropo mientras que el extraño de negro que lo desafió a contrapuntear. Aceptando Florentino comienza a cruzar coplas y cae en cuenta que su oponente es el diablo y, de perder el contrapunteo, también perdería el alma. Como buen improvisador y lleno de fe, Florentino no se equivocó en ninguna rima manteniendo al diablo cantando por toda la noche. Luego de salir el sol el diablo desapareció derrotado. Es el que toca el cuatro, pequeña guitarra usada para tocar joropo, durante el contrapunteo.
  • El Diablo: descrito como un indio, vestido completamente de negro con un sombrero negro conocido como pelo´e guama,y con un puñal en la cintura de jeme y medio,[5]​ retando a Florentino a un contrapunteo, que buscaba ganarle Florentino para llevarse su alma, perdiendo su batalla de canto al final. Es quien toca las maracas durante el duelo.
  • El Cuñao' Venancio: Es el narrador omnisciente del relato, dándole ese nombre por su versión musical al narrador, que da la introducción como un llanero al que se le pide que cuente la historia.
  • Los Llaneros de Santa Inés: pueblerinos del lugar, adonde llegan Florentino y el Diablo. Son también quienes ponen la música de fondo continuo (con el arpa, el bajo y los segundos cuatro y maracas).

Poema[editar]

El poema consta de 2 capítulos, El Reto y La Porfía; esta épica está escrita en versos, en octosílabos, con gran ritmo y utilizando la décima.[4][4]

El Reto[editar]

Es el comienzo de la historia, el cual relata que y quien es Florentino. Narra el camino árido hacia Santa Inés, estado Barinas, Venezuela, y el primer encuentro de paso con el Diablo, describiéndolo como un extraño que pasa a Florentino retándolo a un contrapunteo, un típico duelo de canto en el joropo. Terminando el capítulo con Florentino diciendo que aceptaría el duelo al que se atreviera a retarlo:

"El coplero Florentino por el ancho terraplén caminos del Desamparo desanda a golpe de seis. Puntero en la soledad que enlutan llamas de ayer, macolla de tierra errante le nace bajo el corcel. Ojo ciego el lagunazo sin garza, junco ni grey, dura cuenca enterronada donde el casco da traspié. Los escuálidos espinos desnudan su amarillez, las chicharras atolondran el cenizo anochecer. Parece que para el mundo la palma sin un vaivén. El coplero solitario vive su grave altivez de ir caminando el erial como quien pisa vergel. En el caño de Las Ánimas se para muerto de sed. y en las patas del castaño ve lo claro del jagüey. El cacho de beber tira, en agua lo oye caer; cuando lo va levantando se le salpican los pies, pero del cuerno vacío ni gota pudo beber. Vuelve a tirarlo y salpica el agua clara otra vez, mas sólo arena sus ojos en el turbio fondo ven. Soplo de quema el suspiro, paso llano el palafrén, mirada y rumbo el coplero pone para su caney, cuando con trote sombrío oye un jinete tras él. Negra se le ve la manta, negro el caballo también; bajo el negro pelo'e guama la cara no se le ve. Pasa cantando una copla sin la mirada volver: —Amigo, por si se atreve, aguárdeme en Santa Inés, que yo lo voy a buscar para cantar con usté.

Mala sombra del espanto cruza por el terraplén. Vaqueros de lejanía la acompañan en tropel; la encobijan y la borran pajas del anochecer. Florentino taciturno coge el banco de través. Puntero en la soledad que enlutan llamas de ayer parece que va soñando con la sabana en la sien. En un verso largo y hondo se le estira el tono fiel: Sabana, sabana, tierra que hace sudar y querer, parada con tanto rumbo, con agua y muerta de sed, una con mi alma en lo sola, una con Dios en la fe; sobre tu pecho desnudo yo me paro a responder: sepa el cantador sombrío que yo cumplo con mi ley y como canté con todos tengo que cantar con él."

La Porfía[editar]

Esta narra la segunda etapa y el contrapunteo; Florentino llega a Santa Inés, mientras comienza un fuerte vendaval, a una pequeña fiesta techada, donde llega al rato el Diablo, cruza la sala y reta a Florentino. Florentino acepta y comienzan el contrapunteo donde duran toda la noche cantando, canta a las respuesta del retador y entre cada una se da cuenta que es contra el Diablo con el cual se está midiendo y que se llevaría su alma si este perdiese, el Diablo siente que toma ventaja del ya cansado Florentino, hasta que Florentino ve que está amaneciendo y le reza a distintas vírgenes, a San Miguel y otros entes santos.

Noche de fiero chubasco
por la enlutada llanura,
y de encendidas chipolas
que el rancho del peón alumbran.
Adentro suena el capacho,
afuera bate la lluvia;
vena en corazón de cedro
el bordón mana ternura;
no lejos asoma el río
pecho de sabana sucia;
más allá coros errantes,
ventarrón de negra furia,
y mientras teje el joropo
bandoleras amarguras
el rayo a la palma sola
le tira señeras puntas.
Súbito un hombre en la puerta:
indio de grave postura,
ojos negros, pelo negro,
frente dé cálida arruga,
pelo de guama luciente
que con el candil relumbra.
Un golpe de viento guapo
le pone a volar la blusa,
y se le ve jeme y medio
de puñal en la cintura.
Entra callado y se apuesta
para el lado de la música.
Oiga vale, ese es el Diablo.
—La voz por la sala cruza.
Mírelo cómo llegó
con tanto barrial y lluvia,
planchada y seca la ropa,
sin cobija ni montura.
Dicen que pasó temprano,
como quien viene de Nutrias,
con un oscuro bonguero
por el paso de Las Brujas.
Florentino está silbando
sones de añeja bravura
y su diestra echa a volar
ansias que pisa la zurda,
cuando el indio pico de oro
con su canto lo saluda.
EL DIABLO:
Catire quita pesares
contésteme esta pregunta:
¿Cuál es el gallo que siempre
lleva ventaja en la lucha
y aunque le den en el pico
tiene picada segura?
FLORENTINO:
Tiene picada segura
el gallo que se rebate
y no se atraviesa nunca,
bueno si tira de pie,
mejor si pica en la pluma.
EL DIABLO:
Mejor si pica en la pluma.
Si sabe tanto de todo
diga cuál es la república
donde el tesoro es botín
sin dificultá ninguna.
FLORENTINO:
Sin dificultá ninguna,
la colmena en el papayo
que es palo de blanda pulpa:
el que no carga machete
saca la miel con las uñas.
EL DIABLO:
Saca la miel con las uñas.
Contésteme la tercera
si respondió la segunda,
y diga si anduvo tanta
sabana sin sol ni luna
quién es el que bebe arena
en la noche más oscura.
FLORENTINO:
En la noche más oscura
no quiero ocultar mi sombra
ni me espanto de la suya.
Lo malo no es el lanzazo
sino quien no lo retruca:
tiene que beber arena
el que no bebe agua nunca.
EL DIABLO:
El que no bebe agua nunca.
Así cualquiera responde
barajando la pregunta.
Si sabe dé su razón
y si no, no dé ninguna:
¿Quién mitiga el fuego amargo
en jagüey de arena pura,
quién mata la sed sin agua
en la soledad profunda?
FLORENTINO:
En la soledad profunda
el pecho del medanal,
el romance que lo arrulla,
la conseja que lo abisma,
el ánima que lo cruza,
la noche que lo encobija,
el soplo que lo desnuda,
la palma que lo custodia,
el lucero que lo alumbra.
¿Qué culpa tengo señores
si me encuentra el que me busca?
EL DIABLO:
Si me encuentra el que me busca
el susto lo descarea.
Falta un cuarto pá'la una
cuando el candil parpadea,
cuando el espanto sin rumbo
con su dolor sabanea,
cuando Florentino calla
porque se le va la idea,
cuando canta la pavita,
cuando el gallo menudea.
FLORENTlNO:
Cuando el gallo menudea
la garganta se me afina
y el juicio se me clarea.
Yo soy como el espinito
que en la sabana florea:
le doy aroma al que pasa
y espino al que me menea.
EL DIABLO:
Espino al que me menea.
No le envidio al espinito
las galas de que alardea:
cuando la candela pasa
la pata se le negrea.
Con plantaje y bulla de ala
no se cobra la pelea.
Vaya poniéndose alante
pá'que en lo oscuro me vea.
FLORENTINO:
Pá'que en lo oscuro me vea.
Amigo no arrime tanto
que el bicho se le chacea.
Atrás y alante es lo mismo
pá'l que no carga manea.
El que va atrás ve pá'lante
y el que va alante voltea.
EL DIABLO:
El que va alante voltea
a contemplar lo que sube
borrando lo que verdea:
en invierno el aguazal,
en verano la humarea.
Me gusta cantar al raso
de noche cuando ventea
porque así es como se sabe
quién mejor contrapuntea.
FLORENTINO:
Quien mejor contrapuntea
hace sus tratos de día
y trabaja por tarea.
"¡Cójame ese trompo en la uña
a ver si taratatea!".
Ni que yo fuera lechuza
en campanario de aldea
para cantar en lo oscuro
con esta noche tan fea.
EL DIABLO:
Con esta noche tan fea
una cosa piensa el burro
y otra el que arriba lo arrea.
¡Ay, catire Florentino!
escuche a quien lo previene:
déle tregua a la porfia
pá'que tome y se serene
si no quiere que le falle
la voz cuando se condene.
FLORENTINO:
La voz cuando se condene.
Mientras el cuatro me afine
y la maraca resuene
no hay espuela que me apure
ni bozal que me sofrene,
ni quien me obligue a beber
en tapara que otro llene.
Coplero que canta y toca
su justa ventaja tiene:
toca cuando le da gana,
canta cuando le conviene.
EL DIABLO:
Canta cuando le conviene.
Si su destino es porfiar
aunque llueva y aunque truene
le voy a participar,
amigo, que en este duelo
yo no le vengo a brindar
miel de aricas con buñuelo.
Si se pone malicioso
no me extraña su recelo,
que al que lo mordió macagua
bejuco le para el pelo.
FLORENTINO:
Bejuco le para el pelo.
Contra un jiro atravesao
yo mi pollo ni lo amuelo.
Entre cantadores canto,
entre machos me rebelo,
entre mujeres me sobra
muselina y terciopelo,
cuando una me dice adiós
a otra le pido consuelo.
Desde cuando yo volaba
paraparas del rayuelo
vide con la noche oscura
la Cruz de Mayo en el cielo.
EL DIABLO:
La Cruz de Mayo en el cielo.
A mí no me espantan sombras
ni con luces me desvelo:
con el sol soy gavilán
y en la oscuridá mochuelo,
familia de alcaraván
canto mejor cuando vuelo;
también como la guabina
si me agarra me le pelo,
también soy caimán cebao
que en boca'e caño lo velo.
FLORENTINO:
Que en boca'e caño lo velo.
Me acordé de aquel corrío
que me lo enseñó mi abuelo:
Velando al que nunca pasa
el vivo se quedó lelo,
para caimán el arpón
para guabina el anzuelo,
patiquín que estriba corto
no corre caballo en pelo.
¿Con qué se seca la cara
el que no carga pañuelo?
¿Pá'qué se limpia las patas
el que va a dormí en el suelo?
EL DIABLO:
El que va a dormí en el suelo
pega en la tierra el oío:
si tiene el sueño liviano
nunca lo matan dormío.
Los gallos están cantando,
escúcheles los cantíos,
los perros están aullando,
recuerde lo convenío.
"Zamuros de la Barrosa
del alcornocal del Frío
albricias pido señores
que ya Florentino es mío".
FLORENTINO:
Que ya Florentino es mio.
¡Ñéngueres de Banco Seco!
¡taro-taros del Pionío!
Si usté dice que soy suyo
será que me le he vendío,
si me le vendí me paga
porque yo a nadie le fío.
Yo no soy rancho veguero
que le mete el agua el río,
yo no soy pájaro bobo
pá'estar calentando nío.
EL DIABLO:
Pá'estar calentando nío.
No sé si es pájaro bobo
pero va por un tendío
con la fatiga del remo
en el golpe mal medío;
y en la orilla del silencio
se le anudará el tañío
cuando yo mande a parar
el trueno y el desafío.
FLORENTINO:
El trueno y el desafío.
Me gusta escuchar el rayo
aunque me deje aturdío,
me gusta correr chubasco
si el viento lleva tronío.
Águila sobre la quema,
reto del toro bravío.
Cuando esas voces me llaman
siempre les he respondío.
¡Cómo me puede callar
coplero recién vestío!
EL DIABLO:
Coplero recién vestío,
mano a mano y pecho a pecho
ando atizándome el brío
con el fuego del romance
que es don de mi señorío.
Relámpagos me alumbraron
desde el horizonte ardío
nariceando cimarrones
y sangrando a los rendíos
con la punta'e mi puñal
que duele y da escalofrío.
FLORENTINO:
Que duele y da escalofrío...
Dáme campo pensamiento
y dáme rienda albedrío
pá'enseñarle al que no sabe
a rematar uh corrío.
Cimarrones hay que verlos,
de mautes no le porfío;
puñal, sáquelo si quiere
a ver si repongo el mío.
Duele lo que se perdió
cuando no se ha defendío.
EL DIABLO:
Cuando no se ha defendío
lo que se perdió no importa
si está de pies el vencío.
porque el orgullo indomable
vale más que el bien perdío.
Por eso es que me lo llevo
con la nada por avío
en bongo de veinte varas
que tiene un golpe sombrío.
Y vuelvo a cambiarle el pie
a ver si topa el atajo.
FLORENTINO:
A ver si topa el atajo.
Cuando se fajan me gusta
porque yo también me fajo.
"Zamuros de la Barrosa
del alcornocal de abajo:
ahora verán, señores,
al Diablo pasar trabajo".
EL DIABLO:
Al Diablo pasar trabajo.
No miente al que no conoce
ni finja ese desparpajo,
mire que por esta tierra
no es primera vez que viajo,
y aquí saben los señores
que cuando la punta encajo
al mismo limón chiquito
me lo chupo gajo a gajo.
FLORENTINO:
Me lo chupo gajo a gajo.
Usté que se alza el copete
y yo que se lo rebajo.
No se asusten compañeros,
déjenlo que yo lo atajo,
déjenlo que pare suertes,
yo sabré si le barajo;
déjenlo que suelte el bongo
pá'que le coja agua abajo;
antes que Dios amanezca
se lo lleva quien lo trajo;
alante el caballo fino,
atrás el burro marrajo.
¡Quién ha visto dorodoro
cantando con arrendajo!
Si me cambió el consonante
yo se lo puedo cambiar.
EL DIABLO:
Yo se lo puedo cambiar.
Los graves y los agudos
a mí lo mismo me dan,
porque yo eché mi destino
sobre el nunca y el jamás.
¡Ay! catire Florentino,
cantor de pecho cabal,
qué tenebroso el camino
que nunca desandará,
sin alante, sin arriba,
sin orilla y sin atrás.
Ya no valen su baquía,
su fe ni su facultá
catire quitapesares
arrendajo y turupial.
FLORENTINO:
Arrendajo y turupial.
De andar solo esa vereda
los pies se le han de secar,
y se le hará más profunda
la mala arruga en la faz;
porque mientras llano y cielo
me den de luz su caudal,
mientras la voz se me escuche
por sobre la tempestá,
yo soy quien marco mi rumbo
con el timón del cantar.
Y si al dicho pido ayuda
aplíquese esta verdá:
que no manda marinero
donde manda capitán.
EL DIABLO:
Donde manda capitán
usted es vela caída,
yo altivo son de la mar.
Ceniza será su voz,
rescoldo de muerto afán
sed será su última huella
náufraga en el arenal,
humo serán sus caminos,
piedra sus sueños serán,
carbón será su recuerdo,
lo negro en la eternidá,
para que no me responda
ni se me resista más.
Capitán de la Tiniebla
es quien lo viene a buscar.
FLORENTINO:
Es quien lo viene a buscar.
Mucho gusto en conocerlo
tengo señor Satanás.
Zamuros de la Barrosa
salgan del Arcornocal
que al Diablo lo cogió el día
queriéndome atropellar.
Sácame de aquí con Dios
Virgen de la Soledá,
Virgen del Carmen bendita,
sagrada Virgen del Real,
tierna Virgen del Socorro,
dulce Virgen de la Paz,
Virgen de la Coromoto,
Virgen de Chiquinquirá,
piadosa Virgen del Valle,
santa Virgen del Pilar,
Fiel Madre de los Dolores
dáme el fulgor que tú das.
¡San Miguel! dame tu escudo,
tu rejón y tu puñal,
Niño de Atocha bendito,
Santísima Trinidá.
(En compases de silencio
negro bongo que echa a andar.
¡Salud, señores! El alba
bebiendo en el paso real).

Vocabulario[editar]

El vocabulario usado en la obra por parte de Alberto Arvelo Torrealba es un vocabulario culto y conocedor de los llanos colombo-venezolanos, dando una visión de la cultura de los llanos, usando el poema como medio oral y la música para infundirlo en las masas. Siendo un lenguaje culto sobre los llanos se da a entender como un lenguaje de jerga, esto facilita/ó el trabajo a los recreadores de la leyenda, los cuales deben tener cierta flexibilidad en el lenguaje por algunas palabras y la velocidad usadas en el poema, que son palabras originadas por los indios, españoles y personas autóctonas de la región.

Música y versiones[editar]

Con más de 35 versiones populares y otras muchas corregidas y ampliadas por el propio escritor durante más de 25 años, entre las que podemos citar las de 1940, 1950 y 1957. Destacando que se escogieron dos cantantes de joropo y contrapunteo para hacer a los personajes, en lo que hicieron dos grupos: el primero, El Elenco Original, y el segundo, su relevo. Mientras hay muchas versiones no oficiales de la obra, y varias recreaciones, honoríficas o por recopilación de leyendas hechas por músicos internacionales.

Archivo:Florentino y el Diablo por Jose-Romero-Bello Juán-de-los-Santos-Colmenares.jpg
José Romero Bello y Juan de los Santos Contreras, cantantes originales de la obra.

Elenco original de la Leyenda de Florentino y el Diablo[editar]

José Romero Bello y Juan de los Santos Contreras (El Carrao de Palmarito) fueron los encargados de darle vida al "catire" Florentino y al Diablo, respectivamente en la versión original de la obra, grabada en el año 1.965, por el sello Velvet.[6][7]

Elenco oficial de relevo de la Leyenda de Florentino y el Diablo[editar]

Para darle continuidad a las presentaciones en vivo de la leyenda de Florentino y el Diablo, en la década de los 80 otros artistas reconocidos de la canta criolla asumieron la responsabilidad de encarnar a los personajes que en otrora inmortalizaran Romero Bello y "El Carrao de Palmarito". Elenco oficial de relevo de la leyenda de Florentino y el Diablo quedó conformado por Luís Porte como el "catire" Florentino, Braulio Palma como el Diablo, y Santiago D' Montesacro como el cuñao Venancio.

Cultura popular[editar]

A raíz de la popularidad de la obra, ésta se ha convertido en una de las leyendas favoritas de los venezolanos. Para algunos investigadores e historiadores, no es casual que Alberto Arvelo Torrealba haya decidido dar vida a estos personajes en Santa Inés, escenario clave en la historia de Venezuela ya que es el mismo lugar donde el general Ezequiel Zamora ganó la batalla contra el ejército centralista que defendía a la oligarquía venezolana. Santa Inés, lugar donde «El Catire», Florentino, retó a Satanás y salió airoso.

La leyenda de "Florentino y el Diablo" también fue revivida por Rómulo Gallegos en su novela Cantaclaro. «Florentino, el catire quitapesares, era el mejor de los copleros. Infaltable en todos los joropos y fiestas del Llano, nadie podía derrotarlo en sus contrapunteos. El propio Diablo, envidioso de los triunfos de Florentino, decidió retarlo a un duelo de coplas», escribió Gallegos.

La canción del rapero Canserbero Es Épico cita la leyenda de Florentino y el Diablo.

Representaciones filmográficas de la obra[editar]

Existen varios cortos y largometrajes de la obra. La mayoría de ellas son de producción venezolana, pero también hay una cantidad de interpretaciones internacionales.[8]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «FLORENTINO Y EL DIABLO». GranCine.net. Archivado desde el original el 21 de octubre de 2011. 
  2. Prensa MPPCI (29 de noviembre de 2007). «La leyenda de Florentino y El Diablo, este viernes por TVes». Aporrea. 
  3. a b «Leyenda de Florentino y El Diablo - Llanera.com - un solo llano». llanera.com. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  4. a b c «Alberto Arvelo Torrealba, Florentino y el Diablo». 15 de febrero de 2014. Archivado desde el original el 15 de febrero de 2014. Consultado el 22 de agosto de 2016. 
  5. «tuBabel.com - definición de "jeme" en Venezuela es "distancia de la punta del pulgar a la punta del índice"». www.tubabel.com. Consultado el 23 de agosto de 2016. 
  6. «Oye Mi Musica De: Antologiavenezuela: Jose Romero Bello Y El Carrao De Palmarito - Florentino Y El Diablo (1997)». Oye Mi Musica De. Consultado el 23 de agosto de 2016. 
  7. A., Hobbysoft C. «Florentino y el diablo, obra poética de Alberto Arvelo Torrealba | Portal Barinas». www.barinas.net.ve. Consultado el 23 de agosto de 2016. 
  8. «Festival del Cine Venezolano. Muestra competitiva de largometrajes producidos desde 1998 hasta 2005». www.grancine.net. Consultado el 23 de agosto de 2016. 

Enlaces externos[editar]

Florentino y el diablo en Internet Movie Database (en inglés)

Videos[editar]