Fitzroya cupressoides

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Alerce Patagónico
Fitzroya cupressoides.JPG
Estado de conservación
En peligro (EN)
En peligro (UICN)[1][2]
Taxonomía
Reino: Plantae
División: Pinophyta
Clase: Pinopsida
Orden: Pinales
Familia: Cupressaceae
Género: Fitzroya
Hook.f. ex Lindl.
Especie: Fitzroya cupressoides
(Molina) I.M.Johnst.
Distribución
Distribución de Fitzroya cupressoides
Distribución de Fitzroya cupressoides

Fitzroya es un género de plantas perteneciente a la familia de las Cupresáceas. Se trata de un género monotípico, cuya única especie es Fitzroya cupressoides, un enorme árbol conocido como alerce, lahuán o alerce patagónico en sus países de origen: Argentina y Chile. No está emparentado con los «alerces» que originaron su nombre común, por lo que fuera de estos países es llamado «falso ciprés de Patagonia». La comunidad aborigen de su área de dispersión, los mapuches, lo denomina lawal. Es el árbol nativo más alto de la región del Cono Sur de América[3][4]​.

"Alerce milenario". Parque Nacional Los Alerces, Argentina. Edad: 2620 años, Altura: 57,5 metros, Diámetro: 2,3 metros.

Distribución[editar]

Es un árbol originario del sur de Argentina y Chile, en el bosque húmedo templado valdiviano, entre los 40º y los 43º de latitud Sur, tanto en la cordillera de los Andes de ambos países como en la cordillera de la Costa de Chile. Habita entre los 700 y 1400 msnm en Argentina y desde el nivel a los 1500 msnm en Chile[4]​.

Prefiere zonas muy húmedas, con suelos húmedos y empantanados, con abundantes lluvias (mayores a 2000 mm al año)[4]​.

Historia natural[editar]

Forma bosques casi puros llamados alerzales. Suele convivir con otras especies arbóreas, como el ciprés de las Guiatecas (Pilgerodendron uviferum), mañiú hembra (Saxegothaea conspicua) y el coihue (Nothofagus dombeyi)[4]​.

Es una especie de crecimiento lento, y también muy longeva. Un ejemplar bimilenario, del Parque Nacional Los Alerces, se utilizó para calibrar la escala de fechados por radiocarbono.

En 1993 Antonio Lara y Ricardo Villalba publicaron en la revista Science que un ejemplar conocido como el «Gran Abuelo» en el Parque Nacional Alerce Costero en Chile tenía más de 3622 años de edad, lo que lo convierte en el tercer árbol vivo más antiguo del mundo. Ellos declararon que esta especie sería la segunda más longeva después de Pinus longaeva.[5]

Descripción[editar]

Es una especie arbórea, perennifolia, con hojas en forma de escama o de espátula, dispuestas en grupos de tres. Puede alcanzar alturas superiores a los 50 metros.

Usos[editar]

Su madera es liviana, de un color rojizo intenso y muy resistente a la pudrición y el ataque de insectos y se parte muy bien siguiendo la veta, lo que permite partir la madera con hacha obteniendo tablas delgadas y largas. Por estas razones esta madera es muy apreciada para la fabricación de tejuelas que se usan para revestir construcciones en el sur de Chile. Estas tejuelas son trozos rectangulares de aproximadamente 80 cm de largo por 20 de ancho y 0,5 de espesor que se elaboran en forma manual. Usualmente el extremo visible es recortado y pintado con propósitos ornamentales.

Pared de tejuelas con tres despuntes diferentes.

Se ha empleado la madera de alerce como dinero, hasta época tan reciente como la década de 1990 en sectores aislados de la costa de Osorno, y en la época colonial se le llegó a dar el nombre de real de alerce a una cantidad de madera empleada como unidad de pago.

En Chiloé su resina se usaba como sustituto del incienso en ceremonias religiosas católicas y el interior de la corteza o cochay servía para hacer la «estopa de alerce», con la que se calafateaban embarcaciones.

Explotación y conservación[editar]

Con la llegada de los españoles al archipiélago de Chiloé en la segunda mitad del siglo XVI, se inició desde el Virreinato del Perú una demanda por la madera, altamente valorada por su resistencia a la humedad. Dicho interés generó una economía en torno a las tablas de alerce, la cual empezó a crecer a tal punto que hacia fines de siglo XVII ya era el principal producto de exportación y la «madera símbolo» de Chiloé. De acuerdo a Segismundo Guell, en 1767 el comercio desde Chiloé al Perú ya registraba una carga anual de 40 000 tablas, frente a las 6000 que se enviaban a finales del siglo XVII, y según los relatos del alférez Lázaro de Ribera y del explorador José de Moraleda, hacia la década de 1780 la exportación de tablas —las cuales eran embarcadas en Chacao con destino al Callao— alcanzaba las 200 000 unidades.[6][7]

Aunque la guerra de la Independencia pausó la actividad de explotación, esta fue retomada tras la anexión del archipiélago a la República de Chile en 1826. Hacia 1835 había seis mil «hacheros», según las observaciones de Claudio Gay en su viaje a Chiloé, y en 1851 se llegaba a un récord de producción de 2,5 millones de tablas.[8]

Pese al agotamiento de los alerzales en los sectores costeros del seno y estuario de Reloncaví y a la declinación posterior de la actividad en torno al alerce, en el siglo XX su explotación continuó en zonas cordilleranas, llegando en la década de 1960 a niveles industriales en la localidad de Contao.[9]

Conservación[editar]

El peligro de extinción llevó al gobierno chileno a declarar a la especie como monumento natural en 1977, por lo que desde ese año está prohibido talar árboles vivos, aunque se puede emplear la madera de árboles muertos si se cuenta con autorización de la Corporación Nacional Forestal. En la provincia del Chubut en Argentina fue declarado monumento natural provincial mediante la Ley 5015 sancionada el 20 de mayo de 2003.[7][10]

Así, en estos países se hacen esfuerzos para preservar esta especie de coníferas junto al Pilgerodendron uviferum (Ciprés de las Guaitecas) y Austrocedrus chilensis (ciprés de la cordillera).

Nombres vulgares[editar]

En la Argentina y Chile, los países de origen de esta especie, se emplean los nombre vulgares «alerce» o «alerce patagónico»; en tanto los indígenas de la zona, los mapuches, en su idioma lo llaman lawan, lawen, o lawal.[4][11][12][13]

Su nombre común en español (Alerce) se originó por su apariencia general, que los europeos encontraron similar a los árboles del género Larix del Viejo Mundo, conocidas como «alerces», por ejemplo el «alerce europeo» (Larix decidua) que se usa en jardinería y en plantaciones madereras, de las cuales no está emparentado, por lo que fuera de estos países, para evitar confusiones, es llamado «falso ciprés de Patagonia».[12]

En la época en que su extracción era una actividad frecuente, en el español de Chiloé se empleaban diversos nombres para referirse a árboles con características particulares. Por ejemplo un «concañ» era un árbol viejo y deteriorado, un «changuay» era un árbol de tronco bifurcado y un «peñeng» era una par de alerces unidos en que un miembro era más pequeño que el otro.[13]

Taxonomía[editar]

Fitzroya cupressoides fue descrita por (Molina) I.M.Johnst. y publicado en Contributions from the Gray Herbarium of Harvard University 70: 91. 1924.[14]

Etimología[editar]

Fitzroya: nombre genérico que está dedicado al Capitán Robert Fitz Roy.

cupressoides: epíteto latíno compuesto que significa "similar al género Cupressus".

Sinonimia[editar]

  • Cupresstellata patagonica (Hook.f. ex Lindl.) J.Nelson
  • Fitzroya patagonica Hook.f. ex Lindl.
  • Libocedrus cupressoides (Molina) Kuntze
  • Pinus cupressoides Molina[15]

Clasificación[editar]

  • Reino Plantae
    • División Trachaeophyta
      • Clase Pinópsida
        • Orden Pinales
          • Familia Cupressaceae
            • Género Fitzroya
              • Fitzroya cupressoides[4]

Galería[editar]

Referencias[editar]

  1. Hechenleitner V., P., M. F. Gardner, P. I. Thomas, C. Echeverría, B. Escobar, P. Brownless y C. Martínez A. (2005). Universidad Austral de Chile y Real Jardín Botánico de Edimburgo., ed. Plantas Amenazadas del Centro-Sur de Chile. Distribución, Conservación y Propagación. (Primera Edición. edición). p. 188. 
  2. Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales (IUCN) (2011). «The IUCN Red List of Threatened Species: Fitzroya cupressoides» (en inglés). www.iucnredlist.org. Consultado el 15 de agosto de 2011. 
  3. http://www.chilebosque.cl/flora/fitzroya_cupressoides.html
  4. a b c d e f «Fitzroya cupressoides». p. Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales, Argentina. 
  5. Lara, Antonio; Villalba, Ricardo (21 de mayo de 1993). «A 3620-Year Temperature Record from Fitzroya cupressoides Tree Rings in Southern South America». Science (en inglés) 260 (5111): 1104-1106. ISSN 0036-8075. PMID 17806339. doi:10.1126/science.260.5111.1104. Consultado el 30 de abril de 2017. 
  6. Urbina Carrasco, M. Ximena (2011). «Análisis histórico-cultural del alerce en la Patagonia septentrional occidental, Chiloé, siglos XVI al XIX». Magallania (Punta Arenas: Universidad de Magallanes) 39 (2): 57-73. Consultado el 14 de enero de 2021. 
  7. a b «Ley n.° 5015». Archivado desde el original el 4 de octubre de 2012. Consultado el 18 de febrero de 2018. 
  8. Carrasco Pacheco, 2018, pp. 108-109.
  9. «Aquellos sacrificados alerceros». La Tejuela (Hualaihué). 6 de diciembre de 2009. Consultado el 17 de enero de 2021. 
  10. Ministerio de Agricultura (5 de septiembre de 1977). «Decreto 490 de 1977 del Ministerio de Agricultura» (HTML). Consultado el 28 de febrero de 2011. 
  11. Tortorelli, Lucas A. (1956). Maderas y bosques argentinos. Buenos Aires: ACME. p. 911. «pág.248». 
  12. a b Nombre vulgar preferido en castellano en Árboles: guía de campo; Johnson, Owen y More, David; traductor: Pijoan Rotger, Manuel, ed. Omega, 2006. ISBN 978-84-282-1400-1. Versión en español de la Collins Tree Guide.
  13. a b Cavada, Francisco J. (1914). Chiloé y los chilotes. Santiago: Imprenta Universitaria. 448 p.. 
  14. «Fitzroya cupressoides». Tropicos.org. Missouri Botanical Garden. Consultado el 31 de marzo de 2015. 
  15. «Fitzroya cupressoides». The Plant List. Consultado el 31 de marzo de 2015. 

Bibliografía[editar]

  • Carrasco Pacheco, Rudy (2018). Melipulli, astillero principal del Reloncaví 1750-1850. Historia del antiguo Puerto Montt. Puerto Montt: Ediciones Cuatro Colinas. ISBN 978-956-398-263-3. 
  • Hechenleitner, Paulina (2005). Plantas amenazadas del Centro-Sur de Chile. Distribución, Conservación y Propagación. Santiago: Universidad Austral de Chile y Real Jardín Botánico de Edimburgo. ISBN 1-872291-94-5 en línea. 
  • Zuloaga, F. O., O. Morrone, M. J. Belgrano, C. Marticorena & E. Marchesi. (eds.) 2008. Catálogo de las plantas vasculares del Cono Sur. Monogr. Syst. Bot. Missouri Bot. Gard. 107(1–3): i–xcvi, 1–3348.

Enlaces externos[editar]