Fernán Pérez de Guzmán

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Hernán o Fernán Pérez de Guzmán (h. 1370 - Batres, h. 1460), poeta y biógrafo español.

Biografía[editar]

Señor de Batres, sobrino del canciller Pero López de Ayala y tío de don Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, fue hijo de don Pedro Suárez de Guzmán y de doña Elvira de Ayala. Embajador en Aragón en tiempo de Enrique III, participó en la batalla de La Higueruela, durante la cual salvó la vida a Pero Meléndez de Valdés, capitán de la mesnada del señor de Hita. Fue muy amigo del obispo de Burgos, el gran humanista hispanojudío Alfonso de Cartagena, con quien compartía un gran interés por la filosofía estoica de Séneca y a cuya muerte dedicó una sentida elegía funeral o planto, las Coplas a la muerte del obispo de Burgos. Por ser pariente del arzobispo de Toledo, don Gutierre Gómez, fervoroso partidario de los infantes de Aragón, siguió a López Dávalos y a Fernando de Antequera y cayó en desgracia ante Juan II, pagándolo con la prisión, de la que saldría para retirarse a su señorío de Batres a los cincuenta y seis años para consagrarse a la lectura y el estudio, y de allí apenas volvió a salir hasta su muerte, acontecida a los ochenta y dos años de edad, según conjeturas muy verosímiles.

Obras[editar]

Para Marcelino Menéndez y Pelayo es el primer prosista del siglo XV, pues su escritura se halla desnuda de mala retórica y ajena de pedanterías y se ciñe castiza y perfectamente al asunto; es ya una prosa renacentista perfectamente equilibrada y clásica.

Como psicólogo es muy penetrante, un gran analista y observador de la naturaleza moral, e imparcial historiador; su obra maestra es Generaciones y semblanzas, una colección de treinta y cinco retratos biográficos de los cortesanos más importantes de su tiempo, tercera parte desgajada de una obra más extensa, el Mar de historias (Valladolid, 1512; reimpreso en Sevilla en 1527 y 1542 y en Valencia en 1531), una versión en prosa del Mare historiarum de Giovanni Colonna dividido en tres partes: la primera, es una colección de retratos de emperadores y príncipes; la segunda retratos de sabios y santos, y la tercera, ya comentada, y única debida íntegramente a su pluma, semblanzas y obras de los reyes Enrique III, Juan II y "los venerables prelados e nobles caballeros que en los tiempos de estos nobles reyes fueron", la mayor parte de los cuales conoció en persona. La obra comienza con un prólogo sobre la verosimilitud en la historiografía. Por otra parte, encargó traducir las Epístolas morales de Séneca y las obras de Salustio.

Su poesía es muy distinta a su prosa y pertenece plenamente a la lírica cancioneril, en el tema amoroso (Decir a Leonor de los Paños, Decir que fizo a su amiga), moral (Requesta fecha al magnífico Marqués de Santillana, Coplas de vicios e virtudes, que posee elementos populares, Coplas a la muerte del obispo de Burgos, sobre su amigo Alfonso de Cartagena) y didáctico (Loores a los claros varones de España; es conceptuosa y afectada de carga grecolatina, como era habitual en su tiempo. Parece que la lírica amorosa es anterior a su destierro y de su época cortesana, y la moral y didáctica de su última época. Se encuentran obras suyas en el Cancionero de Baena. Destaca sobre todo su poema Que las virtudes son buenas de invocar e malas de platicar, porque en él prescinde de las florituras cancioneriles y adopta la misma llaneza de su prosa. Floresta de los philosophos es una colección de sentencias de autores clásicos, sacadas la mayor parte de ellas de Séneca, inédita hasta 1904; Las Setecientas (Sevilla, 1492, muy reimpreso luego, al menos siete veces más hasta 1564), remedo en verso del más famoso poema de Juan de Mena, Las Trescientas o Laberinto de Fortuna, y algunas otras obras de menor interés.

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