Feciales

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Los feciales (fetiales en latín original) era una agrupación de veinte sacerdotes constituidos en collegium en los tiempos de la República y el Imperio romanos. Su fundación se atribuía al rey Numa. Los feciales eran los sacerdotes encargados de regular las relaciones diplomáticas de Roma con los pueblos extranjeros conforme a la religión romana: no se podía declarar la guerra, ni la paz, ni firmar un tratado sin su participación. Se reclutaban por cooptación entre los patricios y plebeyos.


Ceremonias de los sacerdotes feciales[editar]

Los feciales acompañaban a las misiones diplomáticas al extranjero formando comisiones de por lo general cuatro sacerdotes. El que dirigía la delegación de feciales ostentaba el título de Pater patratus, porque su padre debía estar aún vivo; portaba un cetro para simbolizar el poder de Júpiter y una piedra sagrada que representaba al mismo dios; el Pater patratus no podía usar vestiduras de lino.

Los tratados con naciones extranjeras requerían la intermediación de los sacerdotes feciales. El sacerdote en misión se presentaba ante los extranjeros con tierra sagrada del Capitolio y tomando por testigo a la piedra de Júpiter que llevaba consigo, juraba en nombre del pueblo romano respetar el tratado y mataba un cabrito para sellar el pacto.

Los sacedotes feciales declaraban la guerra con otra ceremonia que recoge el historiador Tito Livio (I, 32, 6). Primero, tras invocar a Júpiter en la frontera del territorio enemigo, hacían una petición de devolver propiedades robadas y compensaciones (res repetundae). Después de un plazo de treinta y tres días para que se atendieran esas exigencias, si no eran satisfechas, los feciales invocaban a Jano, abrían las puertas de su templo, invocaban después a todos los dioses del cielo y del infierno y declaraban la guerra arrojando una pequeña lanza o azagaya de hierro al territorio enemigo. De aquí deriva la noción romana de "guerra justa" como represalia ante la agresión exterior, a fin de tener a los dioses a su lado una vez declarado el conflicto.

En ocasión de la guerra contra las ciudades griegas del sur de Italia, que llamaron en su auxilio al rey Pirro los romanos se encontraron con la dificultad de enviar a los feciales al lejano reino de Epiro. Los feciales utilizaron el ardid de permitir que un epirota comprase un campo en Italia para considerar ese terreno como parte del territorio de Epiro y de este modo conducir el rito de arrojar la lanza.

Para la firma de las paces también era necesario un ceremonial especial. Debía ser corroborado por al menos dos feciales: el pater patratus y el verbenarius, así llamado porque este último debía recoger y usar en la ceremonia la verbena sagrada tomada del Capitolio.

Durante el Imperio[editar]

Desde el fin de la República y más todavía durante el Imperio, el antiguo colegio fue perdiendo importancia. Las guerras y las fronteras estaban muy lejos y los rituales eran complicados de hacer, por lo que se compró un terreno en el templo de la diosa de la guerra Belona donde se podía tirar la jabalina y se alzó una columna para señalar el sitio desde donde hacerlo. Y el templo de Jano sólo se cerró cuatro veces a lo largo de toda su historia: en tiempos del rey Numa, en tiempos del consulado de Tito Manlio, en los del emperador Augusto y en los de Vespasiano.

Fuentes[editar]

  • Jean-Claude Fredouille, Diccionario de civilización romana. Barcelona: Larousse-Planeta, 1996.
  • Diccionario Akal de historia del mundo antiguo. Madrid: ediciones AKAL, 1999.
  • Charles Seignobos, Historia Universal, Tomo II: Historia de Roma, Buenos Aires, 1966, p. 80

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