Falsabilidad

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Los habitantes de gran parte de Europa podrían llegar fácilmente a la conclusión de que "todos los cisnes son blancos", porque ese es efectivamente el color de todos y cada uno de los miles de cisnes que han visto. Este es un ejemplo de teoría falsable, porque basta encontrar un cisne de otro color para demostrar que es falsa.

En filosofía de la ciencia, la falsabilidad o refutabilidad es la capacidad de una teoría o hipótesis de ser sometida a potenciales pruebas que la contradigan.

Según el falsacionismo, toda proposición científica debe ser susceptible de ser falsada o refutada, siendo la falsabilidad el modus tollendo tollens del método hipotético-deductivo experimental. Según este criterio, se distingue el ámbito de lo que es ciencia de cualquier otro conocimiento que no lo sea: es el denominado criterio de demarcación de Karl Popper. La corroboración experimental de una teoría científicamente «probada» —aun la más fundamental de ellas— se mantiene siempre abierta a escrutinio (ver falsacionismo).

En la propuesta original de Karl Popper, la falsabilidad de una teoría se verifica si se sigue, deductivamente, por modus tollens, que una proposición universal es falsa cuando se consigue demostrar mediante la experiencia que un enunciado observable es falso. Dicho de otro modo, falsabilidad o refutabilidad es la propiedad que tendrá una proposición universal si existe al menos un enunciado lógicamente posible que se deduzca de ella que pueda demostrarse falso mediante observación empírica. Si ni siquiera es posible imaginar un enunciado empíricamente comprobable que contradiga la proposición original, entonces tal proposición no será falsable.

Ejemplo[editar]

Un ejemplo muy sencillo nos ayudará a entender el concepto. Para justificar la generalización "todos los cisnes son blancos", según el método hipotético deductivo tendríamos que buscar a todos los cisnes para comprobar que todos son blancos, algo prácticamente imposible. En cambio, por este método, habría que hacer lo contrario, buscar un cisne de cualquier otro color; así solo haría falta buscar un cisne diferente para falsar esa hipótesis, algo mucho más fácil.

Falsabilidad y método científico[editar]

La falsabilidad o refutabilidad es el segundo pilar del método científico (siendo la reproducibilidad el primero). Esta establece que toda proposición científica debe ser susceptible de ser falsada o refutada. En otras palabras, el método científico rechaza las verdades absolutas, ya que establece que se podrían diseñar experimentos sobre subconjuntos específicos de parámetros que arrojen resultados distintos a los predichos originalmente, negando la hipótesis original para estos parámetros. Por lo tanto, las proposiciones científicas nunca pueden considerarse absolutamente verdaderas, sino a lo sumo «no refutadas».

Falsacionismo[editar]

Sir Karl Raimund Popper. Autor de la obra La lógica de la investigación científica.

El falsacionismo, principio de falsabilidad o racionalismo crítico es una corriente epistemológica fundada por el filósofo austriaco Karl Popper (1902-1994). Para Popper, contrastar una teoría significa intentar refutarla mediante un contraejemplo. Si no es posible refutarla, dicha teoría queda corroborada, pudiendo ser aceptada provisionalmente, pero no verificada; es decir, ninguna teoría es absolutamente verdadera, sino a lo sumo «no refutada». El falsacionismo es uno de los pilares del método científico.

El filósofo Karl Popper entendió que los filósofos del Círculo de Viena (al cual él mismo estuvo muy vinculado, aunque no como miembro) habían mezclado dos problemas diferentes para los que habían resuelto dar una única solución: el verificacionismo. En contraposición a este punto de vista, Popper remarcó que una teoría podría perfectamente tener significado sin ser científica, y que, como tal, un «criterio de significación» podría no necesariamente coincidir con un «criterio de demarcación». Así pues, ideó su propio sistema, al que se denomina falsacionismo (cabe señalar que Popper no llama a su metodología falsacionismo, sino racionalismo crítico). Este no solo es interpretable como una alternativa al verificacionismo; supone también un acuerdo acerca de la distinción conceptual que habían ignorado las teorías previas.

Popper vio la demarcación como un problema central en la filosofía de la ciencia. Propuso el falsacionismo como una forma de determinar si una teoría es científica o no. Simplificando, se podría decir que si una teoría es falsable, entonces es científica; si no es falsable, entonces no es ciencia.[1]

Llamo problema de la demarcación al de encontrar un criterio que nos permita distinguir entre las ciencias empíricas, por un lado, y los sistemas metafísicos por otro.

Karl Popper, La lógica de la investigación científica
Para Popper, afirmar que una teoría es científica quiere decir que añade conocimiento racional acerca del mundo empírico, por lo tanto, no puede ser:
  • Tautológica (no añade nada)
  • Contradictoria (va contra la lógica racional)
  • Metafísica (afirma algo que no puede ser comprobado experimentalmente)

La falsabilidad fue uno de los criterios utilizados por el Juez William Overton para determinar que el creacionismo no era científico y que no debería enseñarse en los colegios de Arkansas.

La falsabilidad es una propiedad de los enunciados y de las teorías, y, en sí misma, es neutral. Como criterio de demarcación, Popper busca tomar esta propiedad y tomarla como base para afirmar la superioridad de teorías falsables sobre las no falsables, como parte de la ciencia, estableciendo así una posición que podría ser llamada falsacionismo con implicaciones políticas.[cita requerida] Sin embargo, muchas cosas de las que pueden ser consideradas como dotadas de significado y utilidad no son falsables. Con toda certeza, los enunciados no falsables desempeñan una función en las propias teorías científicas. Lo que el criterio Popperiano permite ser llamado científico está abierto a interpretación. Una interpretación estricta concedería muy poco, puesto que no existen teorías científicas de interés que se encuentren completamente libres de anomalías. Del mismo modo, si solo consideramos la falsabilidad de una teoría y no la voluntad de un individuo o de un grupo para obtener o aceptar instancias falsables, entonces permitiríamos casi cualquier teoría.

En cualquier caso, es muy útil conocer si un enunciado de una teoría es falsable, aunque solo sea por el hecho de que nos proporciona un conocimiento acerca de las formas con las que alguien podría evaluar una teoría. La tesis de Duhem-Quine argumenta que no es posible probar que un enunciado ha sido falsado; en su lugar, la falsación ocurre cuando la comunidad científica se pone de acuerdo en que ha sido falsado (véase consenso científico). Esta es una crítica importante al falsacionismo, pues cualquier enunciado observacional, por inocente que parezca, presupone ciertas concepciones acerca del mundo, y resulta imposible dejar de preguntarse si esas concepciones son científicas o no. El filósofo de la ciencia William Herbert Newton-Smith, expresa así su crítica:[2]

...para Popper, al aceptar el más modesto de los enunciados de observación estamos implícitamente aceptando alguna teoría, y no podemos sentirnos más justificados al creer en un enunciado observacional que en los enunciados teóricos pertinentes

Newton-Smith, La racionalidad de la ciencia

Véase también[editar]


  1. "El criterio del estatuto científico de una teoría es su falsabilidad, refutabilidad o contrastabilidad". K. Popper, "Conjectures and Refutations: The Growth of Scientific Knowledge", 37 (5th ed. 1989)
  2. Newton-Smith, W.H., La racionalidad de la ciencia, Barcelona, Paidós, 1981.