Falsa conciencia

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En el lenguaje de los autores vinculados con la sociología marxista, se denomina falsa conciencia a las concepciones e ideas de los individuos que no corresponden –o directamente entran en contradicción– con sus condiciones materiales de existencia. Esto, además de no ofrecer una visión fiable de la realidad, dificulta conocer la verdad.

Karl Marx –quien en realidad jamás utilizó el término «falsa conciencia» en su obra– enfatizó que los mecanismos ideológicos son parte del funcionamiento de una sociedad de clases, ya que contribuyen a ocultar a sus miembros cuáles serían sus «verdaderos» intereses. Frente a este papel mistificador de las formas mentales de las clases dominantes (que se imponen como «sentido común») fue que afirmó que «es el ser social el que determina la conciencia, no la conciencia la que determina el ser social».[1]​ Con esta afirmación Marx buscaba desnudar la relación que existe entre las formas sociales de vida –es decir, las relaciones de clase– y sus formas mentales y culturales –la «conciencia»–.

Friedrich Engels utilizó el término "conciencia falsa" en una carta de 1893 a Franz Mehring para abordar el escenario en el que una clase subordinada encarna voluntariamente la ideología de la clase dominante. Engels califica esta conciencia de "falsa" porque la clase se está afirmando hacia metas que no la benefician. La "conciencia", en este contexto, refleja la capacidad de una clase para identificar políticamente y hacer valer su voluntad. La clase subordinada es consciente: juega un papel importante en la sociedad y puede hacer valer su voluntad por estar suficientemente unificada en ideas y acciones.[2]

Un ejemplo de falsa conciencia es la adopción de la ideología burguesa por un trabajador asalariado. Esto también puede expresarse diciendo que ese trabajador carece de conciencia de clase, ya que adopta una visión del mundo que no concuerda con sus intereses individuales y de clase, sino con los intereses de clase de la burguesía.

Marx explica el fenómeno de la falsa conciencia como un producto de la alienación. Si la actividad social de los individuos es alienada (no se corresponde con sus necesidades y deseos), la conciencia de estos individuos también lo será. La falsa conciencia de los trabajadores asalariados, entonces, se explica por su existencia social como clase dominada.

Referencias[editar]

  1. K. Marx (1859) Una contribución a la crítica de la economía política, I.
  2. «Engels: Carta a Franz Mehring; 14 de julio de 1893». webs.ucm.es. Consultado el 26 de noviembre de 2020. 

Véase también[editar]