Ezequiel Pedro Paz

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Ezequiel Pedro Paz Díaz, conocido también como Ezequiel José Clemente Paz Díaz (San Fernando, 1871 - Buenos Aires, 25 de marzo de 1953) fue un periodista argentino, director y redactor del diario La Prensa, uno de mayor circulación a fines siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX en la Argentina.

Biografía[editar]

Era el hijo mayor del aristocrítico matrimonio formado por los porteños José C. Paz y Zelmira Díaz Gallardo. Era hermano de Zelmira Paz Díaz, fundadora de la familia Gainza Paz.

Dos años antes de su nacimiento, José C. Paz había fundado el diario La Prensa, donde Ezequiel P. Paz tendría su actuación. Se dedicó al ejercicio de su profesión; más tarde fue secretario de redacción y subdirector al lado de su padre.

Jugó un papel destacado en la formación de la Liga Patriótica Argentina, un grupo de organizaciones paramilitares y como círculos sociales formales; que actuaba como grupos de choque, hostigando mediante el "matonaje" y acciones criminales como asesinato contra centenares residentes extranjeros, organizaciones sindicales y grupos de trabajadores en huelga.[1]

Asumió la dirección de La Prensa en 1898. Propuso una serie de cambios y mejoras para impulsar al diario, convirtiéndolo en el diario de mayor tirada en el país durante más de 40 años,[cita requerida] superando al diario La Nación, que supo ser el segundo diario a nivel de tirada. La tirada diaria que en 1869 vendía 700 ejemplares, alcanzó los 150 000 en 1910 y superó los 500 000 en los años 30 y 40.

Ya en el año 1943, decidió dejar la dirección de La Prensa en favor de su sobrino Alberto Gainza Paz, por problemas de salud.

Contrajo casamiento por única vez, con Celina Zaldarriaga. No tuvo hijos.

Opiniones políticas[editar]

Durante la Década Infame, caracterizada por el abierto fraude electoral, Ezequiel Pedro Paz dijo en un editorial:

Nosotros sabemos que en el país ha reaparecido el fraude electoral. No lo disimulamos nunca, ni dejamos de protestar en defensa de los derechos cívicos. Pero no nos parece bien el abuso del cargo en que incurren los partidos que tratan de explicar su contraste atribuyéndolo a maniobras dolosas del adversario. No siempre se puede ganar, y conformarse con haber perdido en buena ley no es una deshonra.

La Prensa, 15-3-1938.[2]

[3]

Fuentes[editar]

  1. «La dignidad rebelde. El movimiento obrero durante las presidencias radicales.». Los mitos de la historia argentina 3 (1° Edición edición). Grupo Editorial Planeta. pp. 75 a 80. ISBN 978-950-49-1544-7.
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  3. Baschetti, Roberto (2012). «El diario La Prensa». Roberto Baschetti. Consultado el 8 de diciembre de 2014.