Expropiación individual

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La reclamación individual o expropiación individual es una forma de acción directa que se caracteriza por el robo que un individuo pobre hace de la propiedad de un rico.

La reclamación individual ganó la atención de la opinión pública a comienzos del siglo XX, como resultado de las acciones que anarquistas como Ravachol y Clément Duval, creyendo o argumentando que ese tipo de apropiaciones eran éticamente aceptables desde el punto de vista del anarquismo. Su popularidad se extendió rápidamente en Francia, Bélgica, Reino Unido, Suiza, y otros países.

Orígenes conceptuales[editar]

En 1840, el anarquista francés Pierre Joseph Proudhon, escribió el ensayo ¿Qué es la propiedad?',' y a esta pregunta respondía con la famosa frase "la propiedad es un robo". Con esto, Proudhon quería decir que la propiedad podía solamente ser adjudicada a alguien como fruto directo del trabajo, y que el resto del capital en realidad era algo robado a la sociedad y a la clase trabajadora.

Por otro lado, el anarquista individualista alemán Max Stirner negaba las convenciones sociales y metafísicas desde una posición filosófica egoísta, y decía que desde este punto de vista el mundo entero podía ser suyo si él lo quería. Estos puntos de vista convergieron en las mentes de radicales, con el concepto del teórico anarquista ruso Miguel Bakunin de la propaganda por el hecho, el cual llamaba a acciones de todo tipo contra la burguesía y el Estado, como método de inspirar a las masas y a los individuos a que ellos también tomen acción.

El anarquismo individualista derivó en la idea de la reclamación individual, como forma de corregir lo que ellos percibían como robo a la clase trabajadora por parte de los capitalistas, los políticos, y la iglesia. La reclamación individual era vista como resistencia legítima contra un sistema social injusto, y un recurso ético para corregir la mala distribución de la riqueza.

Práctica[editar]

Ejecutores notorios de la reclamación individual fueron por ejemplo Ravachol y Clément Duval y toda la tendencia anarquista conocida como ilegalismo. Una generación posterior de anarquistas europeos, influidos por las posiciones antimetafísicas de Max Stirner, llegaron incluso a abandonar el sentido ético de la reclamación individual, y solo lo hicieron por codicia personal. Los más famosos practicantes incluyeron a la famosa Banda de Bonnot en Francia.

Entre 1920 y 1935, el anarquismo expropiador tuvo entre sus principales exponentes a los anarquistas argentinos, entre los que destacaron Severino Di Giovanni, Germán Boris Wladimirovich, y Miguel Arcángel Roscigna. En España, los grupos de reclamación individual también adquirieron notoriedad, con militantes como Juan García Oliver, Gregorio Jover, Francisco Ascaso, y Buenaventura Durruti (quien también actuó en Argentina, Chile, México, y Cuba).[1] No obstante, es necesario aclarar que los anarquistas argentinos, uruguayos, y españoles, de ese período, tenían como principal motivación la financiación de actividades de propaganda y de solidaridad con militantes detenidos, así como el apoyo al movimiento obrero. [2]

En épocas más recientes logró notoriedad en España el caso de Lucio Urtubia, quien robó millones del Citibank por medio de la ejecución de fraudes con cheques de viajero. Entre 1993 y el 2007, otro español, Jaime Giménez Arbe, robó 36 bancos en España, apropiándose así del equivalente de más de 700.000 euros, en lo que él describió como un esfuerzo para "liberar al pueblo español" del sector bancario.

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]

  1. Osvaldo Bayer; Los anarquistas expropiadores y otros ensayos. Booklet, Buenos Aires, 2007.
  2. "Roscigna, con el dinero del Rawson -además de emplearlo para tareas de solidaridad con su causa- financiará falsificaciones de dinero argentino... Pero Roscigna tiene otras preocupaciones: el problema de la atención de los presos anarquistas es un desastre, no hay plata que alcance. Por ejemplo, se ha tenido que suspender por falta de fondos la vianda diaria que se les mandaba a Caseros y a la penitenciaría, y que salía nada menos que cien pesos mensuales por persona. Eso se ha tenido que reducir a una ayuda de 8 a 10 pesos semanales, que se da por igual a todos los detenidos anarquistas, sean condenados, encausados, o en averiguación en el departamento central. A pesar de esta reducción, la sangría es tremenda, puesto que, además, hay que ayudar a las familias de los presos y a los fugitivos. Por otra parte, Roscigna no se conforma con la parte pasiva de ayudar a los que están encanastados, sino que lo seduce la liberación de los compañeros presos, así los tengan guardados en el lugar más inexpugnable." El grupo de Durruti, Acaso, y Jover, recorrió América cometiendo asaltos para recaudar fondos para luchar contra la monarquía española. Consultar: Osvaldo Bayer; Los anarquistas expropiadores y otros ensayos. Booklet, Buenos Aires, 2007.