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Evento de El Niño de 1982-1983

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En este mapa del océano Pacífico durante el invierno de 1982-1983 se muestra la significativa anomalía de temperatura cálida de la superficie del mar presente durante este evento.

El evento de El Niño de 1982-1983 fue uno de los eventos de El Niño más fuertes que se han registrado. Provocó sequías en Indonesia y Australia, inundaciones generalizadas en el sur de Estados Unidos, falta de nieve en el norte de Estados Unidos, y un invierno anormalmente cálido en gran parte de las regiones de latitudes medias de Norteamérica y Eurasia.[1]​ El impacto económico global estimado fue de más de US$8 mil millones,[2]​ aunque trabajos más recientes han revisado al alza esta cifra a US$4,1 billones.[3]​ Este fenómeno del Niño también provocó una cantidad anormal de huracanes en el océano Pacífico durante este lapso de tiempo; el huracán más fuerte hasta 1983 golpeó Hawái durante el fenómeno.[4]

Progresión meteorológica

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Debido a distintas razones, que van desde la falta de conocimiento entre el público en general sobre los eventos de El Niño hasta el hecho de que una erupción volcánica en México proveniente de El Chichón distrajo a muchos científicos de notar las señales reveladoras, este evento escapó de la atención del mundo científico hasta 1983. Como señaló Walter Sullivan, las señales comenzaron a aparecer a inicios de 1982, cuando se notó una caída notable y medible de la presión atmosférica en el Pacífico central y sudoriental en comparación con las presiones encontradas frente a la costa de Darwin, Australia.[2]​ A medida que el año avanzaba, cada vez había más señales que apuntaban hacia un poderoso evento de El Niño; desde el colapso y la subsiguiente inversión de los vientos alisios del que este tradicionalmente impiden que se produzcan afloramientos en el Pacífico occidental[5]​ hasta las diversas señales atmosféricas que pueden asociarse con El Niño-Oscilación del Sur, todos estos indicadores apuntaban al hecho de que había comenzado uno de los eventos de El Niño más poderosos del siglo XX.[2]

Efectos en el desarrollo de ciclones tropicales

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Como resultado del evento, tanto la temporada de huracanes en el Atlántico de 1982 como la de 1983 experimentaron una reducción en el número de tormentas y una disminución en su fuerza promedio. Durante este periodo de dos años, la tormenta más notable que se formó fue el huracán Alicia, una tormenta de categoría 3 mínima que tocó tierra en Texas, causando 3 mil millones de dólares en daños.[2]​ El resto de las tormentas que se formaron durante estas dos temporadas fueron relativamente poco destacables; durante las dos temporadas, solo hubo 10 tormentas con nombre, 5 huracanes y dos huracanes importantes. Se puede esperar que estas cifras igualen o incluso superen en una sola temporada, ya que el Atlántico tropical suele generar 10 tormentas con nombre, entre 5 y 6 huracanes y entre 2 y 3 huracanes importantes en un solo año.[2]​ A pesar de que el huracán Debby alcanzó la categoría 4 en 1982, nunca tocó tierra.

En contraste, las temporadas de huracanes del Pacífico de 1982 y 1983 fueron inusualmente activas. La temporada de 1982 se clasifica como la cuarta más activa, junto con la de 2018, mientras que la de 1983 fue la temporada de huracanes del Pacífico más larga registrada hasta entonces (posteriormente fue superada por las temporadas de 2015 y 2016). Entre las tormentas más notables incluyen los ya mencionados huracanes Iwa, Paul y Tico.

A pesar de las expectativas de una disminución de la actividad ciclónica tropical, las temporadas de tifones de 1982 y 1983 apenas se vieron afectadas por el fenómeno de El Niño en curso.

Impactos

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El evento de El Niño de 1982-83 alteró la ubicación habitual de las aguas frías y cálidas alrededor de las islas Galápagos, lo que provocó la muerte de muchas macroalgas en la base de la cadena alimenticia y aumentó la depredación de los supervivientes por animales hambrientos. A menudo se considera que una especie de alga de aguas frías, Desmarestia tropica, se extinguió debido a esta crisis,[6]​ aunque, en realidad no ha sido observada por investigadores desde 1972.[7]​ Dos especies de animales, el pez damisela de Galápagos (que se consideraba "raro" antes del evento) y la estrella de sol de 24 rayos, no han sido vistos desde este evento de El Niño.[8][9]​ En los niveles superiores de la cadena alimenticia, la crisis provocó el 77% entre los pingüinos de Galápagos, 49% entre los cormoranes no voladores,[10]​ y del 25% entre los leones marinos peruanos y los lobos marinos adultos, además de toda la población de cachorros en los últimos dos.

En Ecuador, las fuertes lluvias e inundaciones dieron a lugar abundantes cosechas de peces y camarones; sin embargo, las grandes cantidades de agua estancada también permitieron que las poblaciones de mosquitos prosperaran, dando lugar a grandes brotes de malaria.[11]​ Sólo en este país, el impacto económico de este evento en torno a los daños causados por estas inundaciones se estimó en más de 400 millones de dólares.[12]

Las aguas cálidas al sur de las islas hawaianas alrededor de noviembre permitieron que una perturbación tropical tardía se convirtiera en el huracán Iwa,[13]​ que se convirtió en el sexto ciclón tropical más húmedo jamás registrado en Hawái, y el más costoso hasta ese momento,[14]​ causando daños por un total de 321 millones de dólares (dólares de 1982, 1020 millones de dólares de 2024)[15]​ y dejando a 500 hawaianos sin hogar.[16]​ La última hembra del pájaro Kauaʻi ʻōʻō se perdió durante la tormenta; se registró a su pareja cantando en solitario hasta que se quedó en silencio y presumiblemente murió en 1987, lo que marcó la extinción de su especie.[17]

En Indonesia y Australia, una de las peores sequías ocurrieron a raíz de este evento. El enfriamiento de las aguas provocó una menor convección en la región y, como resultado, una disminución de las precipitaciones. Los daños causados por la pérdida de cosechas y ganado superaron fácilmente los 100 millones de dólares.[1]

América del Norte y Eurasia también experimentaron temperaturas inusualmente cálidas como resultado de este evento. El este de Estados Unidos, en particular, experimentó el invierno más cálido en aproximadamente 25 años. Otros efectos secundarios, como un aumento de mosquitos, una pérdida de salmón en la costa de Alaska y Canadá, y un incremento de los ataques de tiburones en las costas occidentales de Estados Unidos también pueden atribuirse, al menos parcialmente, a este evento.[5]​ Como resultado se rompieron varios récords de temperatura en ambas masas continentales.[1]​ Además, la actividad de tornados aumentó significativamente en toda la península de Florida y llegó incluso tan al sur como Cuba.

Referencias

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  1. a b c Quiroz, Roderick S. (1983). «The Climate of the "El Niño" Winter of 1982-83 - A Season of Extraordinary Climatic Anomalies». Monthly Weather Review (en inglés) 111 (8): 1685-1706. Bibcode:1983MWRv..111.1685Q. ISSN 1520-0493. doi:10.1175/1520-0493(1983)111<1685:TCOTNW>2.0.CO;2. 
  2. a b c d e «The 1982-83 El Nino». Fcst-office.com (en inglés). Consultado el 22 de julio de 2015. 
  3. Callahan, C.; Mankin, J. S. (2023). «Persistent effect of El Niño on global economic growth». Science (en inglés) 380 (6649): 1064-1069. Bibcode:2023Sci...380.1064C. PMID 37200450. doi:10.1126/science.adf2983. Consultado el 23 de julio de 2023. 
  4. Williams, Jack (12 de junio de 2015). «How the super El Nino of 1982-83 kept itself a secret». The Washington Post (en inglés estadounidense). ISSN 0190-8286. Consultado el 28 de octubre de 2016. 
  5. a b «1982-1983 El Niño: The worst there ever was». www.whoi.edu (en inglés). Archivado desde el original el 4 de enero de 2016. 
  6. Edgar, G. J.; Banks, S. A.; Brandt, M.; Bustamante, R. H.; Chiriboga, A.; Earle, S. A.; Garske, L. E.; Glynn, P. W.; Grove, J. S.; Henderson, S.; Hickman, C. P.; Miller, K. A.; Rivera, F.; Wellington, G. M. (19 de agosto de 2010). «El Niño, grazers and fisheries interact to greatly elevate extinction risk for Galapagos marine species». Global Change Biology (en inglés) 16 (10): 2876-2890. Bibcode:2010GCBio..16.2876E. ISSN 1354-1013. OCLC 660819334. S2CID 83795836. doi:10.1111/j.1365-2486.2009.02117.x. «Desmarestia tropica Tropical acidweed * EF$, herbivore overgrazing associated with interactions between El Niño and overfishing». 
  7. IUCN (1 de marzo de 2007). Desmarestia tropica: Miller, K.A., Garske, L. & Edgar, G.: The IUCN Red List of Threatened Species 2007: e.T63585A12684515 (en inglés). International Union for Conservation of Nature. doi:10.2305/iucn.uk.2007.rlts.t63585a12684515.en. Consultado el 8 de diciembre de 2025. 
  8. Allen, G.; Robertson, R.; Rivera, R. et al. (2010). «Azurina eupalama». The IUCN Red List of Threatened Species (en inglés) 2010: e.T184017A8219600. doi:10.2305/IUCN.UK.2010-3.RLTS.T184017A8219600.en. 
  9. Alvarado, J.J. & Solis-Marin, F.A. (2012) Echinoderm research and diversity in Latin America. Springer Science & Business Media, 658 pages.
  10. Valle, Carlos A.; Cruz, Felipe; Cruz, Justine B.; Merlen, Godfrey; Coulter, Malcolm C. (15 de diciembre de 1987). «The impact of the 1982–1983 El Niño‐Southern Oscillation on seabirds in the Galapagos Islands, Ecuador». Journal of Geophysical Research: Oceans (en inglés) 92 (C13): 14437-14444. ISSN 0148-0227. doi:10.1029/JC092iC13p14437. Consultado el 8 de diciembre de 2025. 
  11. Carlowicz, Mike; Schollaert-Uz, Stephanie (2017). «El Niño». earthobservatory.nasa.gov (en inglés). Design by Joshua Stevens. Archivado desde el original el 2 de diciembre de 2008. 
  12. «1982–1983 El Niño (U.S. National Park Service)». www.nps.gov (en inglés). 2019. Archivado desde el original el 10 de julio de 2019. 
  13. «Hurricane Iwa». Mariners Weather Log (en inglés). 1983. Archivado desde el original el 16 de noviembre de 2007. Consultado el 17 de diciembre de 2006. 
  14. United States Geological Survey (2005). «Summary of Significant Floods, 1982» (en inglés). Archivado desde el original el 20 de febrero de 2008. Consultado el 22 de diciembre de 2006. 
  15. Eric S. Blake; Edward N. Rappaport; Christopher W. Landsea (Abril de 2007). «THE DEADLIEST, COSTLIEST, AND MOST INTENSE UNITED STATES TROPICAL CYCLONES FROM 1851 TO 2006 (AND OTHER FREQUENTLY REQUESTED HURRICANE FACTS)» (en inglés). p. 26. Consultado el 11 de abril de 2007. 
  16. United Press International (25 de noviembre de 1982). «One Dead in Hawaii Storm; Damage to 3 Islands Severe». The New York Times (en inglés). Consultado el 22 de diciembre de 2006. 
  17. IUCN (1 de octubre de 2016). Moho braccatus: BirdLife International: The IUCN Red List of Threatened Species 2016: e.T22704323A93963628 (en inglés). International Union for Conservation of Nature. doi:10.2305/iucn.uk.2016-3.rlts.t22704323a93963628.en. Consultado el 8 de diciembre de 2025.