Diferencia entre revisiones de «Julio Cejador y Frauca»

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== Biografía ==
Hijo de Pascual Cejador y Lozano, perito agrónomo nacido en [[Ateca]], y Ana Frauca Belanzua, nacida en [[Tudela]], que murieron siendo él aún un niño. Al fallecimiento de su padres pasó a residir en Ateca, pueblo del padre, y después a Tudela, para acabar finalmente, tras un breve paso por casa de una tía en [[Calatayud]], estudiando bachillerato en [[Castel-Ruiz]]. Sus abuelos lo enviaron a continuación al colegio de los los [[Hermanos de las Escuelas Cristianas|Hermanos de la Doctrina Cristiana]], Saint-Bernard de [[Bayona (Francia)|Bayona]], para que hiciera en Francia la carrera de comercio. Pero allí le nació la vocación religiosa y regresó a España para entrar, a los dieciseisdieciséis años en el noviciado de [[Loyola (Azpeitia)|Loyola]] de la [[Compañía de Jesús]], encargándose más tarde de la cátedra de hebreo de la [[Universidad de Deusto]]; allí trabó amistad con [[Julio de Urquijo]]. De esta época nace su afición al estudio de la [[lengua vasca]], a la que tenía por lengua madre de todas las demás, sugestionado como estaba por las hipótesis de [[Pablo Pedro Astarloa]]. Durante tres años estuvo en Oriente, estudiando lenguas orientales en la universidad jesuita de [[Beirut]], y en [[Palestina (región)|Palestina]]. Alcanzó a saber nueve lenguas antiguas y modernas: inglés, italiano, alemán, griego, latín, sánscrito, copto, armenio, hebreo y algo de turco. Un desencuentro con el erudito padre [[Fidel Fita]] y su poco acomodo a la Compañía le hicieron pasar al clero regular, y se trasladó a [[Oviedo]] (1900). Por esa época le retrató su discípulo [[Ramón Pérez de Ayala]] en el personaje de Atienza de su novela ''A. M. D. G.'' (1910). Luego aceptó las cátedras de Escritura y Teología del [[Seminario Conciliar de Madrid]] (1902). Ocho años más tarde ganó la cátedra de latín y castellano en el Instituto de [[Palencia]], y en 1914 la de lengua y literatura latinas de la Universidad Central, donde fue profesor de [[Pedro Sainz Rodríguez]], con quien mantuvo una estrecha amistad,<ref>Julio Escribano Hernández, ''Pedro Sainz Rodríguez, de la monarquía a la República'', Madrid, Fundación Universitaria Española, 1998, págs. 38-39 y 42.</ref> [[Eugenio Asensio]] (profesor auxiliar de esta cátedra), [[Ernesto Giménez Caballero]],<ref>Ernesto Giménez Caballero, ''Memorias de un dictador'', Barcelona, Planeta, 1979, págs. 34 y 36.</ref> [[Eulalia Galvarriato]] y [[Jimena Menéndez-Pidal]], entre otros, a los que siempre ayudó cuanto pudo. Colaboró en la prensa, en especial en ''[[El Imparcial (España)|El Imparcial]]'' y ''[[La España Moderna]]'', siempre sobre cuestiones filológicas. Y en ''El Eco del Distrito'' en 1918, bisemanal independiente de Tudela (Navarra).<ref>''El Eco del Distrito'', núm. 244, 7 de junio de 1918. http://elecodeldistrito.weebly.com/uploads/3/0/0/9/30098011/n%C2%BA244_viernes_7_de_junio.pdf.</ref> También hizo sus incursiones en la novela, pero con peor fortuna.
 
De erudición extensísima, formada en la metodología histórica del [[comparatismo]], su labor crítica fue muy abundante, aunque a menudo incompleta, precipitada y dispersa, por lo cual recibió censuras de otros eruditos, como [[Luis Astrana Marín]], [[Julio Casares]] y el polígrafo peruano [[José de la Riva-Agüero y Osma|Marqués de Montealegre de Aulestia]]. Destacó en el terreno de la filología comparada, afirmando que el euskera fue la lengua primitiva. Fue un gran fraseólogo, lexicógrafo y lexicólogo, y publicó grandes compilaciones de fraseología y léxico medieval y áureo. También elaboró estimables ediciones anotadas del [[Arcipreste de Hita]], ''[[Lazarillo de Tormes]]'', ''[[La Celestina]]'', [[Mateo Alemán]], ''Los sueños'' de [[Francisco de Quevedo|Quevedo]], ''El Criticón'' de [[Baltasar Gracián]] y otros clásicos. Entre sus obras más conocidas figuran el ''Tesoro de la lengua castellana'' (1908-1914), ''La lengua de Cervantes'' (1905-1906) en dos vols. y la extensa ''Historia de la lengua y literatura castellana'' (1915-1922) en catorce volúmenes, que todavía hoy a veces es necesario consultar por su impresionante y ordenada compilación de datos biobibliográficos.
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