Diferencia entre revisiones de «Calendario mexica»

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En 1976 un también joven [[Michel Graulich]] propone que todo el sistema calendárico nahua está desfasado debido a la falta de ajustes periódicos similares al bisiesto, queriendo establecer que el origen y uso original de este calendario tuvo vigencia a partir de los años [[680]]-[[683]], cuando para él, el año comenzaba en la veintena de ''ochpaniztli'' en abril después de los ''nemontemi'' de ''xocotl huetzi''. Esta reconstrucción hipotética dentro de la misma información colonial es insostenible, por un lado, por el otro plantea todo un conjunto de interrogantes que el autor no supo superar.<ref>Kruell 2019: 173.</ref>
 
Para [[1987]] las instituciones académicas habían refinado las técnicas y las metodologías de investigación, dentro de las investigaciones ya se buscaba una mayor neutralidad y apego a la documentación, aunque persistían viejos vicios de interpretación. En este ambiente, Rafael Tena con una claridad impecable, siguiendo lineamientos concisos, presenta una revisión donde en realidad sigue los pasos de [[Alfonso Caso|Caso]], al cual en gran parte corrige, siendo su punto más opuesto la conclusión de que los antiguos mexicas sí realizaban ajustes periódicos similares al [[bisiesto|bisiesto europeo]], contrario a la postura de Caso.
 
Sin embargo, es conveniente comentar, que en realidad el trabajo de Tena es "conductivo". Su impecable descripción nos guía paso a paso a una conclusión lógica por sí misma, que a pesar de la claridad, quedan también muchos "huecos" similares a los de su predecesor.<ref>Hernández, 2019:9.</ref>
 
Recurre a las fechas supuestamente del momento de la [[conquistaConquista de México]], las mismas usadas por Caso, que al igual que éste, no analiza su origen ni las inconsistencias que presentan, por el contrario, rechaza y minimiza las fechas que no coinciden con su enfoque, he incluso, las llama "aberrantes".<ref>Hernández, 2019:35.</ref> Hace interpretaciones e inferencias desde otras disciplinas pero cae en las mismas trampas de [[Alfonso Caso]], al aceptar la reconstrucción a partir de las fechas nativas e ignorando el modelo indiano de las mismas fuentes. Continuando con los errores de Caso en los puntos 1, 2 y 5, añadiendo que no nota ni comenta como están interrelacionadas las crónicas ni como se conectan.
 
A final de cuentas, tanto la correlación de Caso como la de Tena, se constituirán en pilares opuestos, uno en favor de ajustes periódicos y el otro en el desplazamiento gradual del inicio de año.
 
A partir de los años noventas se incrementan las inferencias realizadas desde la [[rqueoastronomía]], ciencia que en ocasiones en mal comprendida. Su desarrollo parte de la premisa de que las zonas arqueológicas de [[Mesoamérica]] fueron construidas con la intención precisa de alinear sus estructuras a eventos celestes, en su mayoría relacionados con el [[Sol]] y por ende, con el [[calendario]]. La información obtenida en esencia, no pasa de ser la de datos matemáticos, pues carece en su mayoría de una conexión directa con descripciones nativas de su uso y significado, convirtiendo está ciencia en una de las más especulativas. A la vez, se ha usado para intentar validar algunas correlaciones, nuevamente sin estar conectada con las culturas directamente, por ejemplo, aplicar las alineaciones de las pirámides de [[Teotihuacan]] (100-400) o de [[Xochicalco]] (supuestamente del 600 al 800) para sustentar la validez del calendario entre los [[mexicas]], cuando estos últimos desarrollaron su propio sistema.
 
Otra característica de los noventas fue que los estudiosos, siguiendo la metodología de la descontextualización, plantearon nuevos enfoques al utilizar esculturas o los códices y ofrecer "lecturas" nuevas, con lo que abrieron la posibilidad a toda una nueva gama de variantes de correlación.
 
Esta vertiginosa carrera tuvo una pausa ante la visión de Hanns Prem (2008), ya en el [[siglo XXI]], quien había trabajado desde los ochentas buscando una mayor comprensión, como sería lo más lógico, estudiando y analizando la documentación original, enfocándose en comprenderla antes de arrancarle datos. En su ''Manual de la antigua cronología mexicana'' realiza una revisión exhaustiva de las fuentes, no con la intención de ofrecernos "su correlación", cosa que no hace; sino de acercarnos a la reflexión y entender la información por sí misma, como una base para futuras investigaciones.<ref>Planteamiento únicamente seguido en la actualidad por Francisco Hernández (2019), quien no solo se enfoca en la información de las crónicas, sino también en la misma elaboración de las obras y los intereses del autor al escribir del tema.</ref>
 
Durante este siglo ha continuado la tradición de "interpretar", ya sea apoyando las correlaciones de Caso o de Tena, o de crear nuevos enfoques como los que pretenden sacar del ''[[Tonalamatl]]'' [[Códice Borgia|Borgia]] las indicaciones del inicio del año, e incluso dicen que ahí aparecen las ''cempohuallapohualli'', algo que es completamente teórico y, que al final de cuentas, carece de una verdadera confirmación por parte de sus creadores nativos. A tal grado llegan las investigaciones interdisciplinarias y propositivas, que incluso llegan a plantear todo un nuevo sistema de funcionamiento del calendario, sorprendentemente una de las figuras más prominente en temas de cultura nahuatl, [[Patrick Johansson]], ofrece una reconstrucción totalmente personal,<ref>Johansson, 2016:91.</ref> la cual muestra una incomprensión absoluta de las bases más mínimas y básicas del funcionamiento del calendario nahua, proponiendo que los antiguos nahuas hacían ajustes cada 72 años y que la veintena inicial del año era rotatoria, con lo que en lugar de ayudar al entendimiento, desorienta y creará más escisiones en el futuro.
 
== Véase también ==
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