Diferencia entre revisiones de «Ambrosio de Milán»

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=== Episcopado ===
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La diócesis de Milán, como toda la Iglesia, estaba profundamente dividida entre católicos y [[Arrianismo|arrianos]]. En el año 374, tras la muerte de Auxentius, un arriano, el prefecto, muy respetado por todos, acudió personalmente a la basílica, donde se iba a celebrar la elección, para impedir cualquier conato de rebelión. Según la tradición, su discurso fue interrumpido por el grito de un niño: ''Ambrosius episcopus!''
La diócesis de Milán, como toda la Iglesia, estaba hola profundamente dividida entre católicos y [[Arrianismo|arrianos]]. En el año 374, tras la muerte de Auxentius, un arriano, el prefecto, muy respetado por todos, acudió personalmente a la basílica, donde se iba a celebrar la elección, para impedir cualquier conato de rebelión. Según la tradición, su discurso fue interrumpido por el grito de un niño: ''Ambrosius episcopus!''
[[Archivo:Francisco de Zurbarán 032.jpg|thumb|180px|''San Ambrosio'' (1626-1627),<br /> obra de [[Francisco de Zurbarán]]]]
[[Archivo:Francisco de Zurbarán 032.jpg|thumb|180px|''San Ambrosio'' (1626-1627),<br /> obra de [[Francisco de Zurbarán]]]]
Aunque era un candidato aceptado por todos, él mismo se opuso enérgicamente a su elección, pues no se consideraba preparado para ello: era todavía [[Catecumenado|catecúmeno]], es decir, se estaba preparando para el [[bautismo]]. Solo por intervención del emperador se mostró finalmente dispuesto. En el plazo de una semana recibió los [[sacramento]]s del bautismo y del [[orden]], siendo ordenado [[diácono]] y [[sacerdote]], con lo que ya no había impedimentos [[Derecho canónico|canónicos]] para su [[Sacramento del orden|consagración episcopal]].
Aunque era un candidato aceptado por todos, él mismo se opuso enérgicamente a su elección, pues no se consideraba preparado para ello: era todavía [[Catecumenado|catecúmeno]], es decir, se estaba preparando para el [[bautismo]]. Solo por intervención del emperador se mostró finalmente dispuesto. En el plazo de una semana recibió los [[sacramento]]s del bautismo y del [[orden]], siendo ordenado [[diácono]] y [[sacerdote]], con lo que ya no había impedimentos [[Derecho canónico|canónicos]] para su [[Sacramento del orden|consagración episcopal]].


Siendo obispo fue adquiriendo sólidos conocimientos teológicos, estudiando la [[Biblia]] y autores griegos, como [[Filón de Alejandría|Filón]], [[Orígenes]], [[Atanasio]] y [[Basilio de Cesarea]], con quien mantuvo correspondencia. El estudio, junto con la meditación de la [[Sagrada Escritura|Escritura]], será la fuente que nutrirá su actividad: la predicación, en la que también aprovechaba sus conocimientos anteriores de [[retórica]] y de griego; acción pastoral y social...
Siendo obispo fue adquiriendo sólidos conocimientos teológicos, estudiando me la [[Biblia]] y autores griegos, como [[Filón de Alejandría|Filón]], [[Orígenes]], [[Atanasio]] y [[Basilio de Cesarea]], con quien mantuvo correspondencia. El estudio, junto con la meditación de la [[Sagrada Escritura|Escritura]], será la fuente que nutrirá su actividad: la predicación, en la que también aprovechaba sus conocimientos anteriores de [[retórica]] y de griego; acción pastoral y social...
En la liturgia introdujo el [[canto ambrosiano]], al que da nombre. Su carácter, sus homilías y su interpretación de la Biblia impresionaron a [[Agustín de Hipona|Agustín]]; en la [[Pascua]] del 387 fue bautizado por Ambrosio. Dice la tradición que fue en ese momento cuando surgió el ''[[Te Deum]]''.
En la liturgia introdujo el [[canto ambrosiano]], al que da nombre. Su carácter, sus homilías y su interpretación de la Biblia impresionaron a [[Agustín de Hipona|Agustín]]; en la [[Pascua]] del 387 fue bautizado por Ambrosio. Dice la tradición que fue en ese momento cuando surgió el ''[[Te Deum]]''.


Después de san Hilario, Ambrosio será el primero de los [[Padres de la Iglesia]] occidental, de la época dorada de la Patrística, junto a los otros dos, contemporáneos, con los que mantendrá relación: los santos Jerónimo y Agustín.
Después de san Hilario, Ambrosio será el primero de los [[Padres de la Iglesia]] occidental, de la época dorada de la Patrística, junto a los otros dos, contemporáneos, con los que mantendrá pedo relación: los santos Jerónimo y Agustín.


=== Lucha contra el arrianismo ===
=== Lucha contra el arrianismo ===

Revisión del 23:42 27 jul 2017

San Ambrosio
Información personal
Nombre en latín Ambrosius Mediolanensis Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento c. 340
Tréveris, Imperio Romano
Fallecimiento 4 de abril, 397
Milán, Imperio Romano de Occidente
Sepultura Basílica de san Ambrosio Ver y modificar los datos en Wikidata
Religión Iglesia católica Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padre Aurelius Ambrosius Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Escritor, filósofo, teólogo, sacerdote católico, político y obispo católico Ver y modificar los datos en Wikidata
Cargos ocupados
Información religiosa
Festividad 7 de diciembre
Venerado en Iglesia católica, Iglesia ortodoxa, Iglesia luterana e Iglesia anglicana.

San Ambrosio de Milán (nombre original en latín, Aurelius Ambrosius; Tréveris, c. 340[1]​ - Milán, 4 de abril de 397) fue un destacado obispo de Milán y un importante teólogo y orador. Hermano de santa Marcelina, es uno de los cuatro Padres de la Iglesia Latina y uno de los 36 doctores de la Iglesia católica.

Biografía

Prefecto

Ambrosio procedía de una noble familia cristiana, pero no estaba bautizado. Su padre Aurelio Ambrosio era prefecto de la Galia Narbonense. A la temprana muerte de su padre, su madre lo llevó a Roma, siendo todavía un muchacho, y lo preparó para la carrera civil, proporcionándole una sólida instrucción retórica y jurídica.[2]

También estaba previsto que Ambrosio se convirtiera en funcionario imperial. En el lugar de Roma en que, según la tradición, vivía con su hermana Marcelina, hoy en día se alza la iglesia de Sant’Ambrogio della Massima. Finalmente acabó trabajando en Sirmio bajo el prefecto Sexto Petronio Probo, una de las personalidades más relevantes del momento, que hacia 372/73 le encomendó la provincia Aemilia-Liguria (Emilia y Liguria). La sede de la provincia estaba en Milán, que por aquel entonces también era residencia imperial.

Episcopado

La diócesis de Milán, como toda la Iglesia, estaba hola profundamente dividida entre católicos y arrianos. En el año 374, tras la muerte de Auxentius, un arriano, el prefecto, muy respetado por todos, acudió personalmente a la basílica, donde se iba a celebrar la elección, para impedir cualquier conato de rebelión. Según la tradición, su discurso fue interrumpido por el grito de un niño: Ambrosius episcopus!

San Ambrosio (1626-1627),
obra de Francisco de Zurbarán

Aunque era un candidato aceptado por todos, él mismo se opuso enérgicamente a su elección, pues no se consideraba preparado para ello: era todavía catecúmeno, es decir, se estaba preparando para el bautismo. Solo por intervención del emperador se mostró finalmente dispuesto. En el plazo de una semana recibió los sacramentos del bautismo y del orden, siendo ordenado diácono y sacerdote, con lo que ya no había impedimentos canónicos para su consagración episcopal.

Siendo obispo fue adquiriendo sólidos conocimientos teológicos, estudiando me la Biblia y autores griegos, como Filón, Orígenes, Atanasio y Basilio de Cesarea, con quien mantuvo correspondencia. El estudio, junto con la meditación de la Escritura, será la fuente que nutrirá su actividad: la predicación, en la que también aprovechaba sus conocimientos anteriores de retórica y de griego; acción pastoral y social...

En la liturgia introdujo el canto ambrosiano, al que da nombre. Su carácter, sus homilías y su interpretación de la Biblia impresionaron a Agustín; en la Pascua del 387 fue bautizado por Ambrosio. Dice la tradición que fue en ese momento cuando surgió el Te Deum.

Después de san Hilario, Ambrosio será el primero de los Padres de la Iglesia occidental, de la época dorada de la Patrística, junto a los otros dos, contemporáneos, con los que mantendrá pedo relación: los santos Jerónimo y Agustín.

Lucha contra el arrianismo

Aunque los arrianos tenían ciertas esperanzas con su nombramiento, Ambrosio muy pronto empezó a luchar en favor de la ortodoxia nicena. Los arrianos dominaban la corte del Emperador Valentiniano II en Milán y Ambrosio se opuso a ellos con pasos teológicos y políticos. Utilizó su influencia para que los arrianos fueran perdiendo presencia en el gobierno de la Iglesia: en 381 consiguió que el Sínodo regional de Aquilea depusiera al obispo Paladio y a su presbítero Secundino. Cuando los arrianos se presentaron en la corte imperial para pedir que se les concediera en Milán al menos una iglesia fuera de la ciudad, Ambrosio movilizó a sus fieles en la ciudad, justificando esta movilización, poco usual en aquellos tiempos, con el argumento de que en cuestiones religiosas no decidía el emperador, sino las autoridades eclesiásticas. En 382 (o 383) incluso consiguió que Graciano dejara de utilizar el título Pontifex Maximus y se cancelaran las subvenciones estatales a los templos paganos.

En 390, Ambrosio convocó el sínodo de obispos del norte de Italia, que —como lo había hecho anteriormente el papa Siricio— condenó las doctrinas de Joviniano.

Importancia

Fue el primer cristiano en conseguir que se reconociera el poder de la Iglesia, por encima del Estado, y desterró definitivamente, en sucesivas confrontaciones, a los paganos de la vida política romana.

Al principio el reparto de poder entre cristianos y paganos estaba más o menos en equilibrio con Graciano, emperador romano y cristiano. Pero Graciano fue asesinado y Roma pasó a manos de Valentiniano II, que era menor de edad y por tanto su madre Justina detentaba el poder real. Justina era arriana, por lo que la lucha entre paganos, herejes y cristianos se acentuó definitivamente.

San Ambrosio y el emperador Teodosio por Van Dyck.

La llamada guerra de las estatuas enfrentaba desde Constantino a las diversas religiones con representación en el senado. En 384, el partido pagano aprovechó la debilidad de Valentiniano II para devolver la Estatua de la Victoria al senado, lo que provocó la ira de Ambrosio. Finalmente Ambrosio hizo declarar a Valentiniano II que los emperadores tenían que someterse a las órdenes de Dios, al igual que los ciudadanos tenían que obedecer las órdenes del emperador como soldados.

A partir de aquí, Ambrosio consigue hacer efectiva una demanda por la que la Iglesia (en tanto que Cuerpo de Cristo y no en tanto que mera estructura humana) ostenta un poder superior no solo al Estado romano, sino a todos los Estados.

Durante el reinado de Teodosio, este habría ordenado a un obispo local que sufragara los daños de la destrucción de una sinagoga por los cristianos. El emperador estaba dispuesto a acabar con esas prácticas intimidatorias. Ambrosio se opuso de nuevo y consiguió del emperador que declarara libre a la Iglesia de tener que responder por tales cuestiones.

En 390 Ambrosio excomulgó temporalmente a Teodosio I a causa de la masacre de Tesalónica y no le readmitió hasta que se acogió al sacramento de la penitencia y mostró público arrepentimiento. Demostró así su autoridad frente al emperador.

Restos de San Ambrosio en la basílica que lleva su nombre en Milán.

En 393 el emperador Teodosio I prohibió los Juegos Olímpicos por influencia de Ambrosio, al considerarlos paganos.

Convirtió y bautizó a San Agustín de Hipona. Creó nuevas formas litúrgicas (rito Ambrosiano que aún se practica en Milán) y promovió el culto a las reliquias en Occidente.

Leyenda de San Ambrosio

Estando en casa de un hombre rico, le preguntó San Ambrosio cómo le iba, a lo que el rico respondió que siempre había gozado de salud, riqueza, fortuna... y que al igual que sus hijos no conocía la adversidad. Lo que fue interpretado por San Ambrosio como una mala señal y pidió de inmediato a sus compañeros abandonar la casa. De pronto, se hundió la casa con todos sus propietarios dentro.[3]

Lo que quiere decir que Dios hace que la gente sufra para saber si se es buen cristiano o no lo es. «San Ambrosio les dijo ¿acaso nos había dicho yo que (en esa casa) no estaba Dios? Nuestro corazón se alegrará cuando estemos heridos, porque será un buen signo» .[4]

Obras

  • Ambrosio de Milán. De los deberes (De officiis ministrorum).
  • Ambrosio de Milán (1998). Carmelo Granado, ed. El Espíritu Santo. Editorial Ciudad Nueva. ISBN 84-89651-42-6. 
  • — (1999). M. Garrido, ed. La Penitencia. Editorial Ciudad Nueva. ISBN 84-89651-57-4. 
  • — (1999). Domingo Ramo-Lissón, ed. Sobre las vírgenes y sobre las viudas. Editorial Ciudad Nueva. ISBN 84-89651-53-1. 
  • — (2005). Carmelo Granados y V. Soldevilla, ed. El Misterio de la Encarnación del Señor. Editorial Ciudad Nueva. ISBN 978-84-9715-076-7. 
  • — (2005). Pablo Cervera, ed. Explicación del Símbolo - Los sacramentos - Los misterios. Editorial Ciudad Nueva. ISBN 978-84-9715-070-5. 
  • — (2009). García, Secundino, ed. Sobre la fe. Editorial Ciudad Nueva. ISBN 978-84-9715-166-5. 

Referencias

Enlaces externos