Escuela austríaca

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Eugen von Böhm-Bawerk, uno de los padres de la Escuela austríaca.

La Escuela austríaca de economía, también denominada Escuela de Viena es una escuela de pensamiento económico que defiende un enfoque individualista metodológico para la economía denominado praxeología. Según esta teoría, el dinero no es neutral, las tasas de interés y de beneficios son determinados por la interacción de una decreciente utilidad marginal con una decreciente productividad marginal del tiempo y de las preferencias temporales. La teoría austríaca del ciclo económico propone que la estructura del capital de las economías consiste en bienes heterogéneos que tienen usos multiespecíficos que deben ser alineados y enfatiza el poder organizativo del mecanismo de precios (véase, debate sobre el cálculo económico).[1]

La posición de esta escuela es considerada heterodoxa en la teoría económica actual. Los economistas austríacos critican la metodología neoclásica;[2] [3] [4] [5] Mientras que la mayoría de economistas usa generalmente modelos económicos y métodos estadísticos para modelar el comportamiento económico, los economistas de la escuela austríaca argumentan que son medios imperfectos, poco fiables e insuficientes para analizar el comportamiento económico y evaluar teorías económicas. Así, se oponen a la utilización de los métodos de las ciencias naturales para el estudio de las acciones humanas y prefieren utilizar el individualismo metodológico y métodos lógicos deductivos basados en la introspección. Por este motivo, muchos economistas suelen ser críticos con esta escuela,[5] pues aducen que los métodos que usan, para producir sus teorías no son resultado de análisis empíricos,[6] de manera que difieren radicalmente de las prácticas habituales en Economía, que usan el método científico como base para sus estudios.[7] [8] [5]

Muchas teorías desarrolladas por los primeros economistas de la escuela austríaca han sido absorbidos por la economía dominante. Las teorías austriacas también han influido significativamente en el pensamiento económico dominante, incluyendo la teoría subjetiva del valor, el marginalismo y el debate sobre el cálculo económico.[9] Desde mediados de el siglo XX en adelante, la escuela austríaca ha sido considerado fuera de la corriente principal del pensamiento económico. Su reputación aumentó a mediados de los años 1970, después de que el economista austriaco Friedrich Hayek compartió el Premio Nobel de Economía en 1974.[10] Según el economista de la escuela austríaca Peter Boettke, la posición de la escuela austríaca al interior de la profesión económica ha cambiado varias veces de tradicional a heterodoxa y, ahora, mantiene una posición claramente minoritaria.[3]

Por lo general, los economistas de esta escuela son defensores de las políticas de laissez-faire.[11] Aunque la mayor parte de los austriacos están en contra de las monedas curso forzoso, en algunos círculos austriacos se apoya la regulación intervencionista que impide la banca de reserva fraccional.[12]

Etimología[editar]

La escuela austríaca deriva su nombre de la identidad de sus fundadores y primeros partidarios, quienes eran ciudadanos del Imperio austrohúngaro, incluyendo Carl Menger, Eugen von Böhm-Bawerk, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek.[13] En 1883, Menger publicó Investigaciones en el método de las ciencias sociales con referencia especial a la economía, en donde atacó los métodos de la Escuela historicista alemana. Gustav von Schmoller, un líder de la Escuela historicista, respondió con una reseña desfavorable, en la cual acuñó el término «Escuela austríaca» en un intento de caracterizar a la escuela como provinciana.[Nota 1]

Historia[editar]

Precursores[editar]

La economía clásica se centra en la teoría del valor-trabajo, que afirma que el valor de un de un bien o servicio depende de la cantidad de trabajo necesario para producirlo. Los economistas clásicos franceses Jean-Baptiste Say y Frédéric Bastiat argumentaron que el valor es subjetivo. A fines del siglo XIX, la atención se dirigió entonces a los conceptos de costo y valor "marginal". Los enfoques subjetivista y marginalista son generalmente considerados los precursores de la escuela austríaca. El economista austríaco Murray Rothbard sostuvo que las raíces de la escuela austríaca proceden de las enseñanzas de la Escuela de Salamanca en el siglo XV y de los fisiócratas en el siglo XVIII.[15]

El libro de 1871 de Carl Menger, Principios de economía política es generalmente considerado el fundador de la escuela austríaca. El libro fue uno de los primeros tratados modernos en adelantar la teoría de la utilidad marginal. La escuela austríaca fue una de las tres corrientes fundadoras de la revolución marginalista de los años 1870, cuya principal contribución fue la introducción del enfoque marginalista a la economía.[16] Mientras que el marginalismo fue generalmente influyente, había también una escuela más específica que comenzaba a surgir en torno al trabajo de Menger y que llegó a ser conocida como la «Escuela psicológica», «Escuela de Viena» o «Escuela austríaca».[17] Thorstein Veblen introdujo el término economía neoclásica en su libro Preconcepciones de la ciencia económica (1900) para distinguir a los marginalista en la tradición de costo objetivo de Alfred Marshall de aquellos en la tradición de valuación subjetiva de la escuela austríaca.[18] [19]

Primera ola[editar]

La escuela se originó en Viena, en el Imperio austríaco. La escuela debe su nombre a los miembros de la Escuela historicista alemana, quienes criticaron a los austríacos durante la Methodenstreit (debate metodológico), en el cual los austríacos defendieron la confianza que tienen los economistas clásico en la lógica deductiva.

Las contribuciones de Carl Menger a la teoría económica fue seguida estrechamente por las de Eugen von Böhm-Bawerk y Friedrich von Wieser. Estos tres economistas se convirtieron en la denominada «primera ola» de la escuela austríaca. Los austríacos desarrollaron un sentido de sí mismos como una escuela distinta de la economía neoclásica durante el debate sobre el cálculo económico con los economistas socialistas. Ludwig von Mises y su estudiante Friedrich Hayek representaron la posición austríaca que defendía que, sin precios monetarios ni propiedad privada, el cálculo económico es virtualmente imposible.[20] Böhm-Bawerk escribió extensas críticas a Karl Marx en los años 1880 y 1890, como parte de la participación austríaca en la Methodenstreit de fines del siglo XIX, durante la cual atacó las doctrinas hegelianas de la Escuela historicista.

Siglo XX[editar]

Para mediados de los años 1930, gran parte de la economía ortodoxa había absorbido lo que son consideradas como las contribuciones importantes de los austriacos.[3] Después de la Segunda Guerra Mundial, la escuela austríaca era mal vista por la mayoría de los economistas debido a que rechazaba los métodos matemáticos y estadísticos en el estudio de la economía.[21]

La escuela austríaca de economía después de 1940 se puede dividir en dos escuelas de pensamiento económico. Una de ellos, ejemplificada por Ludwig von Mises, se refiere a la metodología neoclásica como irremediablemente viciada; mientras que la otra, ejemplificada por Friedrich Hayek, acepta una gran parte de la metodología neoclásica.[5] [22]

Un tema controvertido relativo a la escuela austríaca es si Friedrich Hayek se opuso o no a la política deflacionaria de la Reserva Federal durante los años 1930. Lawrence White afirma que la teoría del ciclo económico de Hayek y Lionel Robbins no prescribía una política monetaria que permitiría una severa contracción de la oferta monetaria. No obstante, durante el período deflacionario de inicios de los años 1930, Hayek y Robbins no aconsejaron a los responsables de las políticas para que siguieran una política monetaria orientada a la prevención de una fuerte disminución en la oferta de dinero. Con respecto a su inacción, White sostiene que:

Hayek pensaba, sobre la base de un razonamiento ad hoc ("político") y contrario a su propia norma teórica, que una breve deflación podría tener un efecto saludable sobre la recuperación mediante la restauración de la flexibilidad de los salarios... Ambos lamentaron posteriormente su error al no reconocer con prontitud la necesidad de evitar el daño causado por la contracción de la oferta monetaria y del ingreso nominal.[23]

En los años 1970, Hayek criticó la repentina contracción de la oferta monetaria de la Fed en la Gran Depresión, así como su fracaso en ofrecer liquidez a los bancos:

Estoy de acuerdo con Milton Friedman que una vez que había ocurrido el Crac, el Sistema de Reserva Federal aplicó una política deflacionaria tonta. No soy estoy en contra de la inflación, sino también en contra de la deflación. Así que, una vez más, una política monetaria mal programada prolongó la depresión.[24]

La reputación de la escuela austríaca aumentó a fines del siglo XX debido, en parte, al trabajo de Israel Kirzner y Ludwig Lachmann; asimismo, se renovó el interés por las obras de Hayek después de que ganara el Premio Nobel de Economía.[10] El trabajo de Hayek fue influyente en el resurgimiento del pensamiento laissez-faire en el siglo XX.[11] [25] Después de Hayek, uno de los alumnos de Mises, Murray Rothbard, llegó a sobresalir en la teoría austríaca, en particular, en la praxeología.[26]

Siglo XXI[editar]

Varios economistas austríacos han hecho contribuciones a la escuela austríaca en el siglo XXI, incluyendo a Anthony Carilli,[27] Gregory Dempster,[27] Roger Garrison,[28] Steven Horwitz[29] y Robert Murphy.[30] Garrison y Horwitz han contribuido en macroeconomía; mientras que Carlilli, Dempster, Garrison, and Murphy se han enfocado en la teoría austríaca del ciclo económico.

Metodología[editar]

La metodología es donde la escuela austríaca difiera más significativamente de otras escuelas de pensamiento económico. Las escuelas ortodoxas, tales como el keynesianismo o el monetarismo, adoptaron métodos empíricos, matemáticos y estadística y se centraron en la inducción para construir y probar teorías. Los economistas austríacos rechazaron los métodos estadísticos, los experimentos naturales y los experimentos construidos empíricos, al argumentar que, si bien son apropiados para las ciencias naturales donde se pueden aislar factores en condiciones de laboratorio, las acciones de los seres humanos son demasiado complejas para este tipo de tratamiento porque las personas no son sujetos pasivos y no adaptables. El economista austríaco Jeffrey Herbener ha afirmado que «no existen características estadísticas en el comportamiento humano. Es decidido no al azar y variable antes que constante.»[31] Los austríacos argumentan que, más bien, se debe aislar el proceso lógico de la acción humana. Mises llama «praxeología» a esta disciplina.[32] El método praxeológico austríaco se basa en el uso intensivo de la deducción lógica de lo que ellos argumentan que es innegable: los axiomas evidentes por sí mismos o hechos irrefutables sobre la existencia humana.[33]

De acuerdo con los austríacos, la deducción es preferible a la inducción en la interpretación de la evolución económica, ya que si se realiza correctamente, conduce a ciertas conclusiones e inferencias que deben ser verdaderas si las suposiciones subyacentes son exactas. Los austríacos sostienen que la inducción no garantiza la seguridad como lo hace la deducción, ya que los datos económicos del mundo real son intrínsecamente ambiguos y sujetos a una multitud de influencias que no pueden ser separadas ni cuantificadas, una causa o la correlación con otra. Por ello, afirman que los métodos estadísticos empíricos, los experimentos naturales y los experimentos construidos no tienen forma de verificar la causa y efecto en los eventos económicos del mundo real, ya que los datos económicos pueden ser correlacionados a múltiples cadenas potenciales de causalidad.[34]

Los economistas ortodoxos, en general, sostienen que las conclusiones alcanzadas por pura deducción lógica son limitadas y débiles.[35] Los economistas Bryan Caplan y Paul Samuelson han afirmado que esta metodología ha llevado a la escuela austríaca a ser normalmente desestimada por las corrientes económicas dominantes.[6]

La visión austriaca del sistema de mercado difiere de la empleada por la economía neoclásica. Los austríacos rechazan la posibilidad de que los consumidores sean indiferentes entre distintas opciones: la teoría neoclásica dice que es posible, mientras que Mises lo rechazó por considerarlo «imposible de observar en la práctica». Mises sostuvo que las funciones de utilidad son ordinales y no cardinales; por lo tanto, solo se puede clasificar las preferencias y no es posible medir su intensidad. Los austríacos rechazan las conclusiones basadas en la utilidad cardinal y critican a la economía ortodoxa por aceptar la cardinalidad, a pesar de que los economistas neoclásicos suelen indicar que su trabajo solo es válido para las preferencias ordinales.[36] Mises argumentó que las "probabilidades" numéricamente exactas nunca podrían ser asignadas a los casos singulares, debido a que la confluencia única de eventos en cada momento de tiempo en los mercados reales hace que la asignación de probabilidades "objetivas" sea poco realista, ya que estos eventos son intrínsicamente únicos y no capaces de ser incluidos en modelos probabilísticos numéricos. Mises sostenía que la aplicación de la incertidumbre probabilística requeriría de la capacidad de reproducir con exactitud los acontecimientos objetivamente similares para obtener una comprensión exacta de la gama de resultados probabilísticos de cualquier evento y esto no es posible en los mercados reales, donde los acontecimientos pasados ​​de mercado afectan íntimamente el presente y el futuro.[37]

El economista austríaco Steven Horwitz afirma que la metodología de la escuela austríaca es consistente con la macroeconomía y que esta puede ser expresada en términos de fundaciones microeconómicas.[29] Mientras que el economista austríaco Roger Garrison sostiene que la teoría macroeconómica austríaca puede ser correctamente expresada en términos de modelos diagramáticos.[38]

Teorías[editar]

Ciclo económico[editar]

Antecedentes[editar]

La teoría austríaca de los ciclos económicos varía significativamente de las teorías ortodoxas y es generalmente rechazada por los economistas ortodoxos. A diferencia de las teorías dominantes sobre los ciclos económicos, los austríacos se centran en el ciclo crediticio como la causa primaria de la mayoría de ciclos económicos. Economistas tales como Gordon Tullock,[39] Bryan Caplan,[40] Milton Friedman,[41] [42] y Paul Krugman[43] han declarado que consideran incorrecta la teoría. Esta teoría fue creada por Hayek, mediante la integración de la teoría del capital y el interés de Böhm-Bawerk con los argumentos de Mises sobre cómo una expansión de la oferta monetaria o manipulación gubernamental de las tasas de interés contribuye a la desinversión.

La investigación empírica con respecto a la exactitud de la teoría austriaca del ciclo económico ha generado conclusiones dispares, aunque la mayoría de la investigación dentro de la economía ortodoxa relativa a esta teoría concluye que es incompatible con la evidencia empírica. En 1969, Milton Friedman afirmó que la teoría no es consistente con la evidencia empírica.[44] Analizó el tema con nuevos datos en 1993 y llegó a la misma conclusión.[45] En 2001, el economista austríaco James P. Keeler dijo que la teoría es consistente con la evidencia empírica.[46] En 2006, el economista austríaco Robert Mulligan también declaró que la teoría es consistente con la evidencia empírica.[47]

Según la mayoría de historiadores económicos, las economías han experimentado menos ciclos de auge severos después de la Segunda Guerra Mundial, porque los gobiernos han abordado el problema de las recesiones económicas.[48] [49] [50] [51] Afirman que esto ha sido especialmente verdad desde los años 1980 cuando se concedió mayor independencia a los bancos centrales y empezaron a usar políticas monetarias para estabilizar el ciclo económico, un evento conocido como la Gran Moderación.[52]

Supuestos[editar]

Según la teoría, un ciclo de auge y caída de desinversión es generado por una expansión excesiva e insostenible del crédito para las empresas y los prestatarios individuales por parte de los bancos.[53] Esta creación crediticia hace que parezca como si la oferta de "fondos ahorrados" lista para invertir hubiera aumentado; sin embargo, el efecto es el mismo: la oferta de fondos con fines de inversión y la tasa de interés es disminuida.[54] Los prestatarios, en definitiva, son inducidos a error por la inflación bancaria al creer que la oferta de fondos ahorrados es mayor de lo que realmente es. Cuando el grupo de "fondos ahorrados" aumenta, los empresarios invierten en "procesos de producción más largos", es decir, la estructura del capital es alargada. Los prestatarios toman sus fondos recientemente adquiridos y hacen subir los precios de los bienes de capital y de otros bienes, lo que, en teoría, estimula un cambio de la inversión de bienes de consumo a bienes de capital. Los economistas austríacos afirman además que este cambio es insostenible y debe revertirse en el momento oportuno. Así, llegan a la conclusión de que cuanto más continúe el cambio insostenible, más violento y perturbador será el proceso necesario de reajuste. Aunque concuerda con el economista Tyler Cowen, Bryan Caplan ha indicado que él también niega «que las inversiones artificialmente estimuladas tienden a convertirse en desinversiones».[55]

La preferencia de los empresarios por inversiones a largo plazo puede mostrarse gráficamente mediante el uso de cualquier modelo de flujo de fondos descontados. Menores tasas de interés aumentan el valor relativo de los flujos de caja que vienen en el futuro. Al modelar una oportunidad de inversión, si las tasas de interés están artificialmente bajos, los empresarios son inducidas a creer que el ingreso que recibirán en el futuro será suficiente para cubrir sus costos de inversión; por lo tanto, las inversiones que no tendrían sentido con un costo de fondos del 10% se convertirán en viables con un tipo de interés de 5%.

Aportes fundamentales[editar]

La escuela austríaca se ha caracterizado por su fuerte crítica hacia programas de investigación como el marxismo, el socialismo, el nazismo, el fascismo, el monetarismo, y el keynesianismo.

Se debe a que Eugen von Böhm-Bawerk en su conocida monografía La conclusión del sistema marxiano refuta tanto la teoría "objetiva" como la "subjetiva" del valor, la teoría marxista del valor-trabajo y el concepto de plusvalía, ante una evidente contradicción que se producía en su aplicación cuando la llamada tasa de ganancia no cumplía la predicción de Karl Marx en su tendencia decreciente, sino que por el contrario, se incrementaba. Dicha contradicción fue reconocida por Marx en el tercer volumen de su compleja obra El capital, respondiendo en consecuencia que si bien dicha aparente contradicción se registra en casos puntuales, en la economía general luego se superan manteniendo vigente su sistema,[56] lo que lo llevó a introducir una modificación notable en éste:[57] la ley del valor (que afirma 'las mercancías se intercambian por su valor') ya no ha de cumplirse en cada caso individual, sino a escala general considerando el sistema económico en su conjunto. Böhm-Bawerk constató que estos "casos puntuales" eran en realidad prácticamente todos, y que la explicación de los precios en función de la medida media del valor del trabajo "socialmente necesario" se remitía nuevamente a los precios mismos volviendo al método marxista una petición de principio. La obra ha hecho famoso a Böhm-Bawerk, y mostrado los rasgos deliberadamente críticos de la Escuela Austríaca.

Lo mismo puede decirse de Ludwig von Mises, quien ha dedicado un volumen a dicha empresa, en su conocido libro El socialismo donde expone su argumento contra las teorías comunistas al tiempo que justifica la propiedad privada en términos económicos, demostrando que solo ésta posibilita la libre formación de precios en un mercado, y esto otorga a quienes intervienen en él información sobre la escasez y utilidad de un bien económico. Solo con propiedad privada será posible minimizar la escasez, que la Escuela Austríaca considera como propiamente humana.

Sin propiedad privada habrá, declara Mises, un irracional manejo de la escasez. Mises afirma que será imposible en ausencia de precios. El cálculo económico en la comunidad socialista,[58] monografía con la cual introduce su argumento, posteriormente aceptado por el socialista de mercado Oskar Lange, quien adopta para su análisis la praxeología miseana.

Otro aporte sustancial de estos autores corresponde a la teoría de los órdenes espontáneos, elaborada inicialmente por Mandeville, y profundizada más tarde por los economistas escoceses Adam Ferguson, David Hume y Adam Smith. Sintéticamente estos autores demuestran que algunas de las instituciones fundamentales de la vida social surgen "como consecuencia de la acción humana, pero no por el designio humano". Corresponde a Carl Menger la demostración de que el dinero es una institución surgida evolutivamente, sin ninguna planificación. Otros ejemplos son el lenguaje, el derecho y hasta el fenómeno "wiki" en el que hoy contribuyen millones de personas.

La teoría austriaca del capital y la teoría austríaca del ciclo económico, desarrolladas inicialmente por Mises, y elaboradas más profundamente por Friedrich Hayek ha sido una de las principales aportaciones de esta escuela a la comprensión del desarrollo económico y el por qué de las crisis. De hecho, la última crisis de 2008 se explica a la luz de esta teoría.

La escuela austríaca, de filosofía contraria a la corriente principal de la teoría neoclásica, ha sido muy influyente por su cuestionamiento de la teoría del comportamiento de dicha corriente.[59] Se les suele asociar con el liberalismo libertario por sus ideas sobre la organización social, política y económica. Los partidarios de esta escuela suelen ver en la Escuela de Salamanca y en la Escuela Escocesa el origen de muchas de las ideas que ellos defienden.

Praxeología[editar]

La praxeología, desarrollada con mayor profundidad por Ludwig von Mises en su magnus opus La acción humana posee fuertes vínculos con la sociología comprensiva weberiana y ha servido de base axiomático-deductiva a posteriores estudios sociológicos que toman de la Escuela Austríaca su individualismo metodológico. La praxeología es una teoría que no necesariamente es aceptada por todos los economistas austríacos como base de la que se pueda deducir directamente la teoría económica, por lo cual apelan a hipótesis auxiliares intermedias y preservan la praxeología como núcleo central del programa de investigación.

Principales exponentes[editar]

Entre sus principales teóricos fundadores se encuentran Carl Menger, Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich von Wieser; y seguidores y continuadores, Ludwig von Mises y sus discípulos Friedrich von Hayek, Murray Rothbard, Israel Kirzner y George Reisman. En la actualidad hay numerosos pensadores que continúan el desarrollo de estas ideas. En Estados Unidos Lew Rockwell, Walter Block, Hans-Hermann Hoppe, Hans Sennholz, Thomas DiLorenzo, Joseph Salerno, Lawrence H. White, George Selgin, Steven Horwitz, Peter Boettke, Donald J. Boudreaux, Russell Roberts, Henry Hazlitt, entre otros.[60]

En la misma forma, existen numerosos teóricos de habla hispana entre los que se encuentran Jesús Huerta de Soto, Martín Krause, entre otros.

En los últimos años muchos centros de estudio o think tanks han sido creados para el análisis y el enriquecimiento de la tradición austriaca en casi todos los países de América Latina.

Notas[editar]

  1. El enfoque de Menger —altivamente desestimado por el líder de la Escuela historicista alemana, Gustav Schmoller, como simplemente "austríaco", el origen de tal etiqueta— llevó a un renacimiento de la economía teórica en Europa y, posteriormente, en los Estados Unidos.[14]

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]