Escoba

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Escoba.

Una escoba es un cepillo largo para barrer o limpiar el suelo.

Historia[editar]

Las escobas han experimentado cambios significativos en su construcción, desde que se desarrollara a partir de un manojo de ramas o de distintas fibras naturales o sintéticas atadas por uno de sus extremos.

Las fibras usadas en escobas modernas se obtienen a partir de una planta parecida a la del maíz llamada sorgo escobero (en Chile se llama “curagüilla”). Son largas, rectas y duraderas.

El cambio principal más reciente es la escoba plana, inventada por los Shakers a principios del siglo XIX.[1] Esta escoba tiene más anchura para empujar mejor la suciedad. En la actualidad, casi todas las escobas que se construyen son planas, habiendo quedado prácticamente obsoleta la escoba redonda.

En la literatura[editar]

Las Brujas Lancashire,[2] ilustración de William Harrison Ainsworth.

Desde tiempos antiguos, es tradición asociar a las brujas con las escobas, las que les otorgarían el poder para volar, y por cierto, esta creencia se ha reflejado ampliamente en la literatura, en el cine y la televisión.

En muchos cuentos infantiles aparecen las escobas como elementos importantes en las tramas de las historias; tal es por ejemplo el caso de la obra Cenicienta, cuyo personaje principal incluso ha sido llamada “La reina Escoba”.[3]

Cenicienta, Gretel (la hermanita de Hansel), y Blancanieves, todas ellas han sido tradicionalmente asociadas con la escoba.[4] Barriendo el piso dos de ellas consiguieron marido, y la tercera salvó su vida. Como se puede observar, la escoba y las tareas hogareñas tradicionalmente han estado asociadas a personajes femeninos.

También se le han dedicado poemas, como este de Renato Gómez titulado:

ODA A LA ESCOBA

Compañera inseparable del aseo,

te saludo en tu efímera existencia,

pues mereces un párrafo en el mundo

por ser flaca, mugrienta y hacendosa;

y si nadie te ha escrito un panegírico

por descuido, omisión o ingratitud,

lo haré yo, que te tengo simpatía,

talvez como un alivio a mi conciencia,

pues en más de una ocasión te he maltratado,

sobre el lomo de un perro o entre las llamas,

en mugroso lugar o como tranca,

y con cierta frecuencia pretendiendo

que seas arma blanca en la defensa

de mi pobre humanidad amenazada

por bandolero ruin, ratón o cucaracha.


De tu origen vegetal mejor ni hablemos,

tu cabello se forma de un arbusto

que tramposo se esconde entre los choclos

confundiéndose con mata de maíz;

mas su engaño no pasa de ser burdo

pues tan flacos como eres en tu vida

son su tallo, sus hojas y su fruto,

por lo cual debería ser muy bruto

quien osara confundirla con aquel.

Y por causa de su esbelta anatomía

edificio inestable

de elástica figura,

el viento la transforma en un juguete,

empujándola,

volteándola

moviéndola,

azotándola,

desgreñándola

y ladeándola

hasta hacerla morder polvo

y pelearse con todas sus vecinas.

Más, resiste el embate

y de ahí probablemente por asocie

con aquel que por beber pierde equilibrio,

se ha dado a aquel tu nombre: curagüilla.


El resto de tu cuerpo es un cilindro

de alongada extensión y breve talle,

que procede también, como tus ramas,

de algún ser vegetal

leñoso y seco.

Eres, en resumen, contubernio

de arbusto y árbol,

tronco florecido,

manoseado instrumento leal y dócil

que te arrastras al ritmo de las manos,

presidiendo los útiles de aseo.


Se ha tratado en mil formas de suplirte,

inventando instrumentos y herramientas

que puedan de algún modo reemplazarte,

cumplir tu noble fin y superarte,

que barran,

sacudan,

aspiren,

que soplen,

que limpien,

que pulan,

que saquen la mugre

con tanta eficacia

como sabes hacerlo sin reservas

en las manos expertas de sirvienta

o en las callosas de viejo barrendero.


Se han creado escobillones,

escobillas y escobajos,

estropajos y traperos

de variados materiales.

Han surgido enceradoras,

pulidoras que dan brillo

y aspiradoras del polvo;

pero todo ha sido en vano

pues ninguno aun ha logrado

desplazarte de tu sitio,

y continúas airosa

cumpliendo tu noble fin,

tanto en casa del ricacho

como del ultimo roto,

pues tu pericia es tan grande

para llegar a lugares

inaccesibles para otros,

que nadie ha osado olvidarte,

y aún sigues imbatible

ocupando tu sitial

de privilegio.


Se utiliza la escoba con soltura

en cuanto sitio existe un ser humano:

sea Australia, la China o Polinesia,

Portugal, Alemania o la Argentina,

en el gran rascacielos o en la calle,

en la corte de Windsor o en fabelas,

donde tu longevidad es abismante,

pues por el contrario de otros seres,

cuanto mayor confort tu ser rodea,

tanto menores suelen ser los años de tu sucia vida.

Y al darle punto final

a este estudio concienzudo,

solo me resta agregar

a guisa de corolario:

No creo errar al decir

que no existe en el planeta

persona que no te tenga

o que no te haya tenido;

pues a mi modo de ver

es posible que tú seas

la herramienta más usada,

vejada y vilipendiada

en este cochino mundo.


oooooooooooooooooo

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Nancy Russell, Shaker's brooms swept nation. Columbia Daily Tribune. 30 de abril de 2009.
  2. El Proceso de las Brujas de Pendle. 30 de diciembre de 2009.
  3. Teatro títeres Los Claveles - La Reina Escoba, la Cenicienta.
  4. Cenicienta furiosa. La Nación. 22 de mayo de 2011.

Enlaces externos[editar]