Enriquecimiento ambiental (neural)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Un roedor no es estimulado por el ambiente en una jaula, y afecta de manera negativa su cerebro, en particular la complejidad de las conexiones sinápticas.

El enriquecimiento ambiental se refiere a la estimulación cerebral por parte de su entorno físico y social. Los cerebros en ambientes más ricos y estimulantes tienen altas tasas de sinaptogénesis y ramificaciones dendríticas más complejas, lo que conlleva un aumento en la actividad cerebral. Esto se manifiesta principalmente durante el desarrollo neural, aunque también ocurre en la adultez en un menor grado. Con un mayor número de sinapsis hay una mayor actividad sináptica, lo que lleva a un mayor número y tamaño de células gliales debido a la alta demanda energética. El enriquecimiento ambiental también mejora la vascularización capilar para proveer a las neruonas y las células gliales con energía y nutrientes. El neuropilo (neuronas, células gliales y capilares combinados) se expande, engrosando la corteza. Investigaciones con cerebros de roedores sugieren que el enriquecimiento ambiental puede también llevar a un aumento en la tasa de neurogénesis adulta.

Se ha descubierto en investigaciones con animales que el enriquecimiento ambiental puede ayudar en el tratamiento y recuperación de distintas condiciones relacionadas con el cerebro, incluyendo la enfermedad de Alzheimer y las relacionadas con el envejecimiento, mientras que una falta de estimulación puede perjudicar el desarrollo cognitivo. Además, se ha sugerido que el enriquecimiento ambiental lleva a un aumento en la reserva cognitiva, la capacidad del cerebro para resistir los efectos de condiciones como el envejecimiento y la demencia.

Investigaciones en humanos sugieren que la falta de estimulación retrasa y perjudica el desarrollo cognitivo. Otras investigaciones también han encontrado que alcanzar e involucrarse en niveles superiores de educación, ambientes en los que las personas participan en actividades retadoras cognitivamente más estimulantes, resulta en una reserva cognitiva mayor.

Primeras investigaciones[editar]

En 1947 Donald Hebb descubrió que las ratas criadas como mascotas se desempeñan mejor en las pruebas de solución de problemas que las ratas criadas en jaulas.[1]​ Sin embargo, en sus investigaciones no se estudió el cerebro ni utilizó ambientes enriquecidos y pobres de acuerdo a un estándar. Las primeras investigaciones que estudiaron esto comenzaron en 1960 en la Universidad de California en Berkeley a cargo de Mark Rosenweig, quien comparó a ratas criadas en jaulas solas con aquellas criadas en jaulas con juguetes, escaleras, túneles, ruedas y junto con otras ratas. Se descubrió que la crianza en ambientes enriquecidos afecta la actividad de la enzima colinesterasa.[2]​ Este trabajó llevo al descubrimiento en 1962 de un aumento en el volumen de la corteza cerebral gracias a la crianza en el ambiente enriquecido.[3]​ En 1964, se encontró que esto se debía a un aumento en el grosor de la corteza cerebral y en los números de sinapsis y de células gliales.[4][5]

Harry Harlow también inició sus investigaciones en 1960 sobre los efectos de la privación maternal y social en las crías de los macacos Rhesus (a una forma de privación de estimulo ambiental). Esto estableció la importancia de la estimulación social para un desarrollo cognitivo y emocional normal.[6]

Sinapsis[editar]

Sinaptogénesis[editar]

Las ratas criadas en ambientes enriquecidos tienen cortezas cerebrales más gruesas (3.3 - 7%) que contienen 25% más sinapsis.[5][7]​ Este efecto que tiene el enriquecimiento ambiental sobre el cerebro se presenta ya sea si se experimenta inmediatamente después del nacimiento,[8]​ después del destete,[5][7][9]​ o durante la adultez.[10]​ Cuándo el número de sinapsis aumenta en un adulto, este número se puede mantener alto por 30 días incluso después de haber regresado a ambientes empobrecidos,[10]​ lo que lleva a creer que el aumento en el número de las sinapsis no es necesariamente temporal.Sin embargo, se ha observado que el aumento en el número de la sinapsis se reduce con la madurez.[11][12]​ La estimulación afecta no sólo a las neuronas piramidales (las neuronas protectoras principales de la corteza cerebral) sino también a neuronas estelares (normalmente interneuronas).[13]​ También afecta a neuronas fuera del cerebro en la retina.[14]

Complejidad dendrítica[editar]

El enriquecimiento ambiental tiene efectos en la complejidad y la longitud de las ramificaciones dendríticas (a partir de las cuales se forman las sinapsis). La complejidad de ramificaciones dendríticas de orden superior incrementa en ambientes enriquecidos,[13][15]​ como lo hacen en longitud, en animales jóvenes, en ramificaciones distales.[16]

Actividad y consumo de energía[editar]

Las sinapsis de animales en ambientes enriquecidos han demostrado tener un aumento de activación sináptica.[17]​ Las sinapsis tienden a ser mucho más largas.[18]​ Las ondas gamma tienen amplitudes más grandes en el hipocampo.[19]​ Este aumento en el consumo de energía se refleja en la vascularización glial y local debido la necesidad de proveer energía extra para las sinapsis.

  • El número de células gliales por neurona aumenta de 12–14%[5][7]
  • El área directa de aposición de las células gliales con sinapsis se expande un 19%[20]
  • El volumen de los núcleos de las células gliales por cada sinapsis es más alta por un 37.5%[17]
  • El volumen promedio de la mitocondria por neurona es 20% mayor[17]
  • El volumen de los núcleos de las células gliales por cada neurona es 63% mayor[17]
  • La densidad capilar se incrementa[21]
  • Los capilares son más amplios (4.35 μm comparado con 4.15 μm en controles)[17]
  • Existe una menor distancia entre cualquier parte del neuropilo y un capilar (27.6 μm comparado con 34.6 μm)[17]

Estos cambios en el neuropilo relacionados con la energía son responsables de incrementar el volumen de la corteza cerebral (el aumento en el número de sinapsis contribuye por sí mismo muy poco en este volumen extra).

Estimulación motriz[editar]

Parte del efecto que tiene un ambiente enriquecido se da por proveer oportunidades para adquirir habilidades motoras. Investigaciones sobre la adquisición de la habilidad de hacer acrobacias en ratas muestra que esto lleva a un incremento en el número de sinapsis.[22][23]

Transmisión por vía materna[editar]

El enriquecimiento ambiental durante el embarazo tiene efectos en el feto tales como la aceleración del desarrollo retinal.[24]

Neurogénesis[editar]

El enriquecimiento ambiental también puede llevar a la neurogénesis adulta (formación de nuevas neuronas; demostrado en ratas)[25]​ y revierte la pérdida de neuronas en el hipocampo y la pérdida de memoria que sigue al estrés crónico.[26]​ Sin embargo, se ha cuestionado su importancia por los efectos en el comportamiento por ambientes enriquecidos.[27]

Mecanismos[editar]

Los ambientes enriquecidos afectan la expresión de los genes en la corteza cerebral y en el hipocampo que determinan la estructura neuronal.[28]​ A nivel molecular, esto ocurre a través del incremento en las concentraciones de las neurotrofinas NGF, NT-3,[29][30]​ y cambios en BDNF.[14][31]​ Esto altera la activación de las neuronas colinérgicas,[30]serotonina,[32]​ y beta adrenalina.[33]​ Otro efecto que tiene es el de aumentar la concentración de sinaptofisina y PSD-95 en las sinapsis.[34]​ Se ha descubierto también que cambios en la vía de señalización WNT imita los efectos del enriquecimiento ambiental en ratones adultos sobre las sinapsis en el hipocampo.[35]​ El aumento en el número de neuronas también puede estar relacionado a cambios en VEGF.[36]

Rehabilitación y resistencia[editar]

Resultados de investigaciones en animales sugieren que el enriquecimiento ambiental ayuda en la recuperación de una variedad de desórdenes neurológicos y disfunciones cognitivas. Existen dos áreas principales en las que se han enfocado estas investigaciones: rehabilitación neurológica y reserva cognitiva, la capacidad de resistencia del cerebro a los efectos de la exposición a factores físicos, naturales y sociales que podrían dañarlo. Aunque la mayoría de estos experimentos usan modelos animales, principalmente roedores, los investigadores se han enfocado en áreas del cerebro de animales que tienen un mayor parecido con el cerebro humano y han tomado sus hallazgos como evidencia para demostrar que los humanos tendrían reacciones similares en ambientes enriquecidos. Es así que las pruebas realizadas en animales tienen como propósito hacer simulaciones de las siguientes condiciones.

Rehabilitación neurológica[editar]

Autismo[editar]

Un estudio realizado en el 2011 llevo a la conclusión de que los ambientes enriquecidos mejoran las habilidades cognitivas de los niños con autismo. El estudio encontró que los niños autistas que reciben estímulos olfatorios y de tacto junto con ejercicios que estimulan otros sentidos pareados mejoraron un 42% con respecto a niños con autismo que no recibieron este tipo de tratamiento los cuales mejorar tan sólo un 7%.[37]​ El mismo estudio también demostró que hubo una mejoría clínica significativa en niños autistas expuestos a ambientes sensitivomotores enriquecidos y una gran mayoría de padres reportaron que la calidad de vida de sus hijos fue mucho mejor con el tratamiento.[37]

Enfermedad de Alzheimer[editar]

A través del enriquecimiento ambiental, los investigadores fueron capaces de mejorar y parcialmente reparar los problemas de memoria en ratones entre 2 y 7 meses con características de la enfermedad de Alzheimer. Ratones en ambientes enriquecidos se desempeñaron mejor en pruebas de reconocimiento de objetos y en la prueba de navegación en agua de Morris que lo que se habían desempeñado cuando estaban en ambientes estándar. Así fue como se concluyó que el enriquecimiento ambiental mejora la memoria en personas con Alzheimer.[38]

Enfermedad de Huntington[editar]

Las investigaciones han indicado que el enriquecimiento ambiental puede ayudar a aliviar problemas motrices y psiquiátricos causados por la enfermedad de Huntington. También compensa la pérdida en la concentración de proteínas y previene los déficits estrial e hipocampal en BDNF.[39]​ Estos hallazgos han llevado a los investigadores a creer que el enriquecimiento ambiental tiene el potencial de ser un tipo de terapia para personas con Huntington.[39]

Enfermedad de Parkisnon[editar]

Múltiples estudios han reportado que el enriquecimiento ambiental en ratones adultos ayudan a aliviar la muerte neuronal, particularmente benéfico en personas con la enfermedad de Parkinson.[40]​ Un estudio más reciente demostró que el enriquecimiento ambiental afecta particularmente a la vía nigroestriada, la cual es importante para el manejo de los niveles de dopamina y acetilcolina, crítica en los déficits motrices.[41]​ Además, también se ha encontrado que el enriquecimiento ambiental tiene efectos benéfico respecto a las implicaciones sociales en personas con esta enfermedad.[41]

Accidente cerebrovascular[editar]

Las investigaciones hechas en animales han demostrado que los sujetos que se recuperan en un ambiente enriquecido, después de 15 días de haber sufrido un accidente cerebrovascular tienen una mejoría significativa en su función neuroconductual. Además, esos mismos individuos mostraron tener una mayor capacidad de aprendizaje después de la intervención que aquellos que no estuvieron en un ambiente enriquecido. Así se concluyó que un ambiente enriquecido tiene efectos benéficos considerables en el aprendizaje y en las funciones sensitivomotoras en animales después de un accidente cerebrovascular.[42]​ Un estudio realizado en el 2013 también encontró que los ambientes enriquecidos socialmente beneficia a pacientes que se recuperan de un accidente cerebrovascular. Los investigadores en ese estudio concluyeron que los pacientes que han sufrido accidentes cerebrovasculares y que se encuentran en ambientes enriquecidos en centros de asistencia son más propensos a relacionarse con otros pacientes en durante las horas sociales normales en vez de estar solos o dormirse.[43]

Síndrome de Rett[editar]

Un estudio realizado en el 2008 encontró que el enriquecimiento ambiental es importante para la recuperación de coordinación motriz y recuperación de los niveles normales de BDNF en ratones hembra con condiciones similares a las de aquellos con síndrome de Rett. A lo largo de 30 semanas los ratones hembra en ambientes enriquecidos mostraron tener capacidades de coordinación motriz superiores a aquellas en condiciones estándar.[44]​ Aunque fueron incapaces de recuperar completamente su capacidad motriz, fueron capaces de prevenir un déficit motriz severo al vivir en un ambiente enriquecido. Estos resultados combinados con el incremento en los niveles de BDNF en el cerebelo llevo a los investigadores a concluir que un ambiente enriquecido estimula áreas de la corteza motora y áreas del cerebelo relacionadas con el aprendizaje motriz y por tanto es benéfico en ratones con síndrome de Rett.[44]

Ambliopía[editar]

Un estudio reciente encontró que las ratas adultas con ambliopía mejoraron su agudeza visual después de 2 semanas de haber estado en un ambiente enriquecido.[45]​ El mismo estudio mostró que otras dos semanas después de haber dejado el ambiente enriquecido, las ratas retuvieron su mejora en la agudeza visual. En cambio, las ratas en ambientes estándar no mostraron ninguna mejoría en la agudeza visual. Fue por lo tanto concluido que el ambiente enriquecido reduce la inhibición de GABA e incrementa la expresión de BDNF en la corteza visual. Como resultado, el crecimiento y desarrollo de neuronas y sinapsis en la corteza visual fueron mejorados enormemente debido al ambiente enriquecido.[45]

Aislamiento sensorial[editar]

Algunos estudios han demostrado que con la ayuda de un ambiente enriquecido, los efectos del aislamiento sensorial pueden revertirse. Por ejemplo, la discapacidad visual en la corteza visual puede prevenirse y revertirse. En general, un ambiente enriquecido mejora, si no repara, los sistemas sensoriales en animales.[46]

Envenenamiento con plomo[editar]

Durante el desarrollo, la gestación es uno de los periodos más críticos respecto a la exposición al plomo. La exposición a altos niveles de plomo en este periodo puede llevar a un desempeño pobre en al aprendizaje espacial. Algunos estudios han demostrado que el enriquecimiento ambiental puede revertir el daño al hipocampo inducido por la exposición a plomo.[47]​ El aprendizaje y la memoria espacial, los cuales son dependientes de la potenciación a largo plazo del hipocampo, mejoran enormemente puesto que los sujetos en ambientes enriquecidos tienen niveles más bajos de plomo en el hipocampo. Estos hallazgos también mostraron que estar en ambientes enriquecidos genera una especie de protección natural contra los daños causados por la exposición a plomo.[47]

Lesiones crónicas a la médula espinal[editar]

Las investigaciones han indicado que los animales que sufren de lesiones a la médula espinal mostraron tener una mejoría significativa en sus capacidades motrices al estar expuestos a un ambiente enriquecido, incluso cuando el tratamiento se demora después de una lesión.[48]​ Las interacciones sociales, el ejercicio y la novedad desempeñan papeles importantes en la recuperación de un sujeto que ha sufrido una lesión. Esto ha llevado a sugerir que la médula espinal tiene una plasticidad continua y que los esfuerzos para reparar una lesión deben enfocarse en estimular esta plasticidad por medio de los ambientes enriquecidos para ayudar en su recuperación.[48]

Estrés por privación materna[editar]

La privación materna puede ser causada por el abandono por parte de un padre de crianza a una edad temprana. En roedores o primates no humanos, esto lleva a una propensión mayor a enfermedades relacionadas con el estrés.[49]​ Los resultados de las investigaciones sugieren que el enriquecimiento ambiental puede revertir los efectos de la separación materna en cuanto a la reactividad al estrés, posiblemente afectando al hipocampo y a la corteza prefrontal.[49]

Descuido infantil[editar]

En todos los niños, el cuidado por parte de la madre es uno de los factores que influyen en el desarrollo del hipocampo, proporcionando las bases para un aprendizaje y memoria individuales. Sin embargo, este no es el caso para aquellos que experimentan descuido infantil. Los investigadores han determinado que a través del enriquecimiento ambiental, un niño descuidado puede tener parcialmente el mismo desarrollo hipocampal y estabilidad, aunque no al mismo nivel que en la presencia de un padre o tutor.[50]​ Los resultados fueron comparables con los obtenidos por programas de intervención infantil, dejando al ambiente enriquecido como un método útil para lidiar con el descuido infantil.[50]

Reserva cognitiva[editar]

Envejecimiento[editar]

La disminución de la neurogénesis adulta en el hipocampo es una característica de la senescencia. El enriquecimiento ambiental incrementa la neurogénesis en roedores senescentes al potenciar la diferenciación neuronal y la supervivencia de nuevas células.[51]​ Como resultado, los sujetos expuestos a ambientes enriquecidos envejecieron mejor dada su capacidad de mantener sus niveles de memoria espacial y de aprendizaje.[51]

Exposición prenatal y perinatal a cocaína[editar]

Las investigaciones han demostrado que los ratones expuestos a ambientes enriquecidos son afectados en menor grado por las consecuencias de la exposición a cocaína en comparación con aquellos en ambientes estándar. Aunque los niveles de dopamina en el cerebro de ambos grupos de ratones eran relativamente similares, cuando ambos sujetos eran expuestos a cocaína por medio de una inyección, los ratones en ambientes enriquecidos tenían una respuesta mucho menor que aquellos en ambientes estándar.[52]​ Por lo tanto se llegó a la conclusión de que ambos efectos de activación y recompensa eran suprimidos por los efectos del ambientes enriquecido y la exposición temprana a ambientes enriquecidos puede ayudar a evitar la adicción.[52]

Humanos[editar]

Aunque las investigaciones respecto a los ambientes enriquecidos se han realizado en su mayoría en roedores, efectos similares ocurren en primates,[53]​ y probablemente afectan al cerebro humano de la misma forma. No obstante, la investigación directa sobre sinapsis en humanos y sus números son pocas, puesto que esto requiere un estudio histológico del cerebro. A pesar de esto, se ha encontrado una relación entre el nivel de educación y una complejidad de ramificación dendrítica mayor en cerebros obtenidos de una autopsia.[54]

Cambios localizados en la corteza cerebral[editar]

La imagen por resonancia magnética (MRI por sus siglas en inglés) ha ayudado a detectar expansiones localizadas en la corteza cerebral de individuos después de haber aprendido a realizar tareas complejas como leer en un espejo (en este caso en específico en el lóbulo occipital),[55]malabarear 3 pelotas (área medial del lóbulo temporal en ambos lados y el sulco intraparietal izquierdo posterior),[56]​ y cuando estudiantes de medicina estudian intensamente para los exámenes (la corteza parietal posterior y lateral en ambos lóbulos).[57]​ Se puede esperar que estos cambios en el volumen de la materia gris se relacionen con los cambios en los números de sinapsis debido al incremento de células gliales y el aumento de vascularización capilar necesarias por el aumento en el consumo de energía.

Privación institucional[editar]

Los niños que tienen una estimulación empobrecida por estar confinados a camas sin tener interacción social ni cuidadores responsables en orfanatos de baja calidad muestran retrasos severos en su desarrollo cognitivo y social.[58]​ El 12% de estos niños, si son adoptados después de los 6 meses de nacimiento muestran tener rasgos autistas o levemente autistas posteriormente a los 4 años.[59]​ Algunos de los niños que estuvieron en estos orfanatos de baja calidad seguían sin poder decir una sola palabra inteligible después de cumplir los 2 años y medio, aunque después de un año de cuidado en adopción estos niños pudieron ponerse al corriente en cuanto a su lenguaje en muchos aspectos.[60]​ La normalización en otras aspectos del funcionamiento cognitivo también ocurren después de la adopción, aunque los problemas en muchos de los niños puede mantenerse si ocurre después de una cierta edad, 6 meses.[61]

Estos niños muestran diferencias muy marcadas en sus cerebros, consistentes con los resultados obtenidos de los experimentos en animales, en comparación con niños criados en ambientes con estimulación normal. Tienen una actividad cerebral reducida en la corteza orbitofrontal, amígdala, hipocampo, lóbulo temporal y en el tronco del encéfalo.[62]​ También mostraron tener un menor desarrollo en las conexiones de la sustancia blanca entre diferentes áreas de la corteza cerebral, particularmente en el fascículo uncinado.[63]

Por el contrario, enriquecer la experiencia de los infantes prematuros con masaje acelera la maduración de su actividad electroenfecalográfica y su agudez visual. Además, como lo es en los experimentos de enriquecimiento en animales, esto se asocia con un incremento en IGF-1.[64]

Reserva cognitiva y resistencia[editar]

Otra fuente de evidencia del efecto de los ambientes enriquecidos en el cerebro humano es la reserva cognitiva (una medida de la capacidad de resistencia del cerebro a tener una disfunción cognitiva) en relación con el nivel educativo de una persona. Un nivel educativo alto no sólo se relaciona con una experiencia educativa cognitivamente más demandante, sino que también se correlaciona con la tendencia de una persona a involucrarse en actividades más demandantes cognitivamente.[65]​ Entre más educación haya recibido una persona, los efectos del envejecimiento,[66][67]​ la demencia,[68]​ la pérdida de materia blanca en varias regiones del cerebro,[69]​ la cantidad de infartos al cerebro definidos por MRI,[70]​ la posibilidad de tener la enfermedad de Alzheimer,[71][72]​ y una lesión traumática en el cerebro[73]​ disminuyen. También, el envejecimiento y la demencia, son menos en aquellas personas que están involucradas en actividades cognitivamente complejas.[74]​ La pérdida cognitiva en aquellas personas con epilepsia puede también ser afectada por el nivel educativo de una persona.[75]

Referencias[editar]

  1. Hebb DO (1947). «The effects of early experience on problem solving at maturity». American Psychologist 2: 306-7. 
  2. Krech D, Rosenzweig MR, Bennett EL (December 1960). «Effects of environmental complexity and training on brain chemistry». J Comp Physiol Psychol 53 (6): 509-19. PMID 13754181. doi:10.1037/h0045402. 
  3. Rosenzweig MR, Krech D, Bennett EL, Diamond MC (August 1962). «Effects of environmental complexity and training on brain chemistry and anatomy: a replication and extension». J Comp Physiol Psychol 55 (4): 429-37. PMID 14494091. doi:10.1037/h0041137. 
  4. Altman J, Das GD (December 1964). «Autoradiographic Examination of the Effects of Enriched Environment on the Rate of Glial Multiplication in the Adult Rat Brain». Nature 204 (4964): 1161-3. PMID 14264369. doi:10.1038/2041161a0. 
  5. a b c d Diamond MC, Krech D, Rosenzweig MR (August 1964). «The Effects of an Enriched Environment on the Histology of the Rat Cerebral Cortex». J. Comp. Neurol. 123: 111-20. PMID 14199261. doi:10.1002/cne.901230110. 
  6. Harlow HF, Rowland GL, Griffin GA (December 1964). «The Effect of Total Social Deprivation on the Development of Monkey Behavior». Psychiatr Res Rep Am Psychiatr Assoc 19: 116-35. PMID 14232649. 
  7. a b c Diamond MC, Law F, Rhodes H, et al. (September 1966). «Increases in cortical depth and glia numbers in rats subjected to enriched environment». J. Comp. Neurol. 128 (1): 117-26. PMID 4165855. doi:10.1002/cne.901280110. 
  8. Schapiro S, Vukovich KR (January 1970). «Early experience effects upon cortical dendrites: a proposed model for development». Science 167 (3916): 292-4. PMID 4188192. doi:10.1126/science.167.3916.292. 
  9. Bennett EL, Diamond MC, Krech D, Rosenzweig MR (October 1964). «Chemical and Anatomical Plasticity Brain». Science 146 (3644): 610-9. PMID 14191699. doi:10.1126/science.146.3644.610. 
  10. a b Briones TL, Klintsova AY, Greenough WT (August 2004). «Stability of synaptic plasticity in the adult rat visual cortex induced by complex environment exposure». Brain Res. 1018 (1): 130-5. PMID 15262214. doi:10.1016/j.brainres.2004.06.001. 
  11. Holtmaat AJ, Trachtenberg JT, Wilbrecht L, et al. (January 2005). «Transient and persistent dendritic spines in the neocortex in vivo». Neuron 45 (2): 279-91. PMID 15664179. doi:10.1016/j.neuron.2005.01.003. 
  12. Zuo Y, Lin A, Chang P, Gan WB (April 2005). «Development of long-term dendritic brain stability in diverse regions of cerebral cortex». Neuron 46 (2): 181-9. PMID 15848798. doi:10.1016/j.neuron.2005.04.001. 
  13. a b Greenough WT, Volkmar FR (August 1973). «Pattern of dendritic branching in occipital cortex of rats reared in complex environments». Exp. Neurol. 40 (2): 491-504. PMID 4730268. doi:10.1016/0014-4886(73)90090-3. 
  14. a b Landi S, Sale A, Berardi N, Viegi A, Maffei L, Cenni MC (January 2007). «Retinal functional development is sensitive to environmental enrichment: a role for BDNF». FASEB J. 21 (1): 130-9. PMID 17135370. doi:10.1096/fj.06-6083com. 
  15. Volkmar FR, Greenough WT (June 1972). «Rearing complexity affects branching of dendrites in the visual cortex of the rat». Science 176 (4042): 1445-7. PMID 5033647. doi:10.1126/science.176.4042.1445. 
  16. Wallace CS, Kilman VL, Withers GS, Greenough WT (July 1992). «Increases in dendritic length in occipital cortex after 4 days of differential housing in weanling rats». Behav. Neural Biol. 58 (1): 64-8. PMID 1417672. doi:10.1016/0163-1047(92)90937-Y. 
  17. a b c d e f Sirevaag AM, Greenough WT (October 1987). «Differential rearing effects on rat visual cortex synapses. III. Neuronal and glial nuclei, boutons, dendrites, and capillaries». Brain Res. 424 (2): 320-32. PMID 3676831. doi:10.1016/0006-8993(87)91477-6. 
  18. Sirevaag AM, Greenough WT (April 1985). «Differential rearing effects on rat visual cortex synapses. II. Synaptic morphometry». Brain Res. 351 (2): 215-26. PMID 3995348. doi:10.1016/0165-3806(85)90193-2. 
  19. Shinohara Y, Hosoya A, Hirase H (April 2013). «Experience enhances gamma oscillations and interhemispheric asymmetry in the hippocampus». Nat Commun 4 (4): 1652. PMID 23552067. doi:10.1038/ncomms2658. 
  20. Jones TA, Greenough WT (January 1996). «Ultrastructural evidence for increased contact between astrocytes and synapses in rats reared in a complex environment». Neurobiol Learn Mem 65 (1): 48-56. PMID 8673406. doi:10.1006/nlme.1996.0005. 
  21. Borowsky IW, Collins RC (October 1989). «Metabolic anatomy of brain: a comparison of regional capillary density, glucose metabolism, and enzyme activities». J. Comp. Neurol. 288 (3): 401-13. PMID 2551935. doi:10.1002/cne.902880304. 
  22. Black JE, Isaacs KR, Anderson BJ, Alcantara AA, Greenough WT (July 1990). «Learning causes synaptogenesis, whereas motor activity causes angiogenesis, in cerebellar cortex of adult rats». Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 87 (14): 5568-72. PMC 54366. PMID 1695380. doi:10.1073/pnas.87.14.5568. 
  23. Kleim JA, Hogg TM, VandenBerg PM, Cooper NR, Bruneau R, Remple M (January 2004). «Cortical synaptogenesis and motor map reorganization occur during late, but not early, phase of motor skill learning». J. Neurosci. 24 (3): 628-33. PMID 14736848. doi:10.1523/JNEUROSCI.3440-03.2004. 
  24. Sale A, Cenni MC, Ciucci F, Putignano E, Chierzi S, Maffei L (2007). «Maternal Enrichment during Pregnancy Accelerates Retinal Development of the Fetus». Reh, Thomas, ed. PLoS ONE 2 (11): e1160. PMC 2063464. PMID 18000533. doi:10.1371/journal.pone.0001160.  open access
  25. Fan Y, Liu Z, Weinstein PR, Fike JR, Liu J (January 2007). «Environmental enrichment enhances neurogenesis and improves functional outcome after cranial irradiation». Eur. J. Neurosci. 25 (1): 38-46. PMID 17241265. doi:10.1111/j.1460-9568.2006.05269.x. 
  26. Veena J, Srikumar BN, Mahati K, Bhagya V, Raju TR, Shankaranarayana Rao BS (March 2009). «Enriched environment restores hippocampal cell proliferation and ameliorates cognitive deficits in chronically stressed rats». J. Neurosci. Res. 87 (4): 831-43. PMID 19006089. doi:10.1002/jnr.21907. 
  27. Meshi D, Drew MR, Saxe M, et al. (June 2006). «Hippocampal neurogenesis is not required for behavioral effects of environmental enrichment». Nat. Neurosci. 9 (6): 729-31. PMID 16648847. doi:10.1038/nn1696. 
  28. Rampon C, Jiang CH, Dong H, et al. (November 2000). «Effects of environmental enrichment on gene expression in the brain». Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 97 (23): 12880-4. PMC 18858. PMID 11070096. doi:10.1073/pnas.97.23.12880. 
  29. Ickes BR, Pham TM, Sanders LA, Albeck DS, Mohammed AH, Granholm AC (July 2000). «Long-term environmental enrichment leads to regional increases in neurotrophin levels in rat brain». Exp. Neurol. 164 (1): 45-52. PMID 10877914. doi:10.1006/exnr.2000.7415. 
  30. a b Torasdotter M, Metsis M, Henriksson BG, Winblad B, Mohammed AH (June 1998). «Environmental enrichment results in higher levels of nerve growth factor mRNA in the rat visual cortex and hippocampus». Behav. Brain Res. 93 (1–2): 83-90. PMID 9659990. doi:10.1016/S0166-4328(97)00142-3. 
  31. Zhu SW, Codita A, Bogdanovic N, et al. (February 2009). «Influence of environmental manipulation on exploratory behaviour in male BDNF knockout mice». Behav. Brain Res. 197 (2): 339-46. PMID 18951926. doi:10.1016/j.bbr.2008.09.032. 
  32. Rasmuson S, Olsson T, Henriksson BG, et al. (January 1998). «Environmental enrichment selectively increases 5-HT1A receptor mRNA expression and binding in the rat hippocampus». Brain Res. Mol. Brain Res. 53 (1–2): 285-90. PMID 9473697. doi:10.1016/S0169-328X(97)00317-3. 
  33. Escorihuela RM, Fernández-Teruel A, Tobeña A, et al. (July 1995). «Early environmental stimulation produces long-lasting changes on beta-adrenoceptor transduction system». Neurobiol Learn Mem 64 (1): 49-57. PMID 7582812. doi:10.1006/nlme.1995.1043. 
  34. Nithianantharajah J, Levis H, Murphy M (May 2004). «Environmental enrichment results in cortical and subcortical changes in levels of synaptophysin and PSD-95 proteins». Neurobiol Learn Mem 81 (3): 200-10. PMID 15082021. doi:10.1016/j.nlm.2004.02.002. 
  35. Gogolla N, Galimberti I, Deguchi Y, Caroni P (May 2009). «Wnt signaling mediates experience-related regulation of synapse numbers and mossy fiber connectivities in the adult hippocampus». Neuron 62 (4): 510-25. PMID 19477153. doi:10.1016/j.neuron.2009.04.022. 
  36. During MJ, Cao L (February 2006). «VEGF, a mediator of the effect of experience on hippocampal neurogenesis». Curr Alzheimer Res 3 (1): 29-33. PMID 16472200. doi:10.2174/156720506775697133. Archivado desde el original el 22 de julio de 2012. Consultado el 8 de septiembre de 2019. 
  37. a b Woo CC, Leon M (March 2011). «Environmental Enrichment as an Effective Treatment for Autism: A Randomized Controlled Trial». Behav Neurosci 72 (3): 406-11. PMID 21208598. doi:10.1037/a0033010. 
  38. Berardi N, Braschi C, Capsoni S, Cattaneo A, Maffei L (June 2007). «Environmental enrichment delays the onset of memory deficits and reduces neuropathological hallmarks in a mouse model of Alzheimer-like neurodegeneration». J. Alzheimers Dis. 11 (3): 359-70. PMID 17851186. Archivado desde el original el 20 de julio de 2012. Consultado el 4 de mayo de 2015. 
  39. a b Spires TL, Grote HE, Varshney NK, et al. (March 2004). «Environmental enrichment rescues protein deficits in a mouse model of Huntington's disease, indicating a possible disease mechanism». J. Neurosci. 24 (9): 2270-6. PMID 14999077. doi:10.1523/JNEUROSCI.1658-03.2004. 
  40. Faherty CJ, Raviie Shepherd K, Herasimtschuk A, Smeyne RJ (March 2005). «Environmental enrichment in adulthood eliminates neuronal death in experimental Parkinsonism». Brain Res. Mol. Brain Res. 134 (1): 170-9. PMID 15790541. doi:10.1016/j.molbrainres.2004.08.008. 
  41. a b Goldberg, NR; Fields, V; Pflibsen, L; Salvatore, MF; Meshul, CK (March 2012). «Social enrichment attenuates nigrostriatal lesioning and reverses motor impairment in a progressive 1-methyl-2-phenyl-1,2,3,6-tetrahydropyridine (MPTP) mouse model of Parkinson's disease.». Neurobiology of disease 45 (3): 1051-67. PMID 22198503. doi:10.1016/j.nbd.2011.12.024. 
  42. Janssen, H.; Collier, J. M.; Sena, E. S.; McElduff, P.; Attia, J.; Pollack, M.; Howells, D. W.; Nilsson, M.; Calford, M. B.; Spratt, N. J. (12 de septiembre de 2010). «An Enriched Environment Improves Sensorimotor Function Post-Ischemic Stroke». Neurorehabilitation and Neural Repair 24 (9): 802-813. PMID 20834046. doi:10.1177/1545968310372092.  |autor1= y |last= redundantes (ayuda)
  43. Janssen, Heidi; Ada, Louise; Bernhardt, Julie; McElduff, Patrick; Pollack, Michael; Nilsson, Michael; Spratt, Neil J. (29 de abril de 2013). «An enriched environment increases activity in stroke patients undergoing rehabilitation in a mixed rehabilitation unit: a pilot non-randomized controlled trial». Disability and Rehabilitation 36 (3): 1-8. PMID 23627534. doi:10.3109/09638288.2013.788218. 
  44. a b Kondo M, Gray LJ, Pelka GJ, Christodoulou J, Tam PP, Hannan AJ (June 2008). «Environmental enrichment ameliorates a motor coordination deficit in a mouse model of Rett syndrome--Mecp2 gene dosage effects and BDNF expression». Eur. J. Neurosci. 27 (12): 3342-50. PMID 18557922. doi:10.1111/j.1460-9568.2008.06305.x. 
  45. a b Sale A, Maya Vetencourt JF, Medini P, et al. (June 2007). «Environmental enrichment in adulthood promotes amblyopia recovery through a reduction of intracortical inhibition». Nat. Neurosci. 10 (6): 679-81. PMID 17468749. doi:10.1038/nn1899. 
  46. Argandoña EG, Bengoetxea H, Lafuente JV. (2009). «Physical exercise is required for environmental enrichment to offset the quantitative effects of dark-rearing on the S-100β astrocytic density in the rat visual cortex». Journal of Anatomy 215 (2): 132-140. PMC 2740960. PMID 19500177. doi:10.1111/j.1469-7580.2009.01103.x. 
  47. a b Cao, Xiujing; Huang, Shenghai; Ruan, Diyun (April 2008). «Enriched environment restores impaired hippocampal long-term potentiation and water maze performance induced by developmental lead exposure in rats». Developmental Psychobiology 50 (3): 307-313. doi:10.1002/dev.20287. 
  48. a b Fischer FR, Peduzzi JD (2007). «Functional Recovery in Rats With Chronic Spinal Cord Injuries After Exposure to an Enriched Environment». J Spinal Cord Med 30 (2): 147-55. PMC 2031947. PMID 17591227. 
  49. a b Francis DD, Diorio J, Plotsky PM, Meaney MJ (September 2002). «Environmental enrichment reverses the effects of maternal separation on stress reactivity». J. Neurosci. 22 (18): 7840-3. PMID 12223535. 
  50. a b Bredy TW, Humpartzoomian RA, Cain DP, Meaney MJ (2003). «Partial reversal of the effect of maternal care on cognitive function through environmental enrichment». Neuroscience 118 (2): 571-6. PMID 12699791. doi:10.1016/S0306-4522(02)00918-1. 
  51. a b Speisman, RB; Kumar, A; Rani, A; Pastoriza, JM; Severance, JE; Foster, TC; Ormerod, BK (January 2013). «Environmental enrichment restores neurogenesis and rapid acquisition in aged rats.». Neurobiology of Aging 34 (1): 263-74. PMID 22795793. doi:10.1016/j.neurobiolaging.2012.05.023. 
  52. a b Solinas M, Thiriet N, El Rawas R, Lardeux V, Jaber M (April 2009). «Environmental enrichment during early stages of life reduces the behavioral, neurochemical, and molecular effects of cocaine». Neuropsychopharmacology 34 (5): 1102-11. PMID 18463628. doi:10.1038/npp.2008.51. 
  53. Kozorovitskiy Y, Gross CG, Kopil C, et al. (November 2005). «Experience induces structural and biochemical changes in the adult primate brain». Proc. Natl. Acad. Sci. U.S.A. 102 (48): 17478-82. PMC 1297690. PMID 16299105. doi:10.1073/pnas.0508817102. 
  54. Jacobs B, Schall M, Scheibel AB (January 1993). «A quantitative dendritic analysis of Wernicke's area in humans. II. Gender, hemispheric, and environmental factors». J. Comp. Neurol. 327 (1): 97-111. PMID 8432910. doi:10.1002/cne.903270108. 
  55. Ilg R, Wohlschläger AM, Gaser C, et al. (April 2008). «Gray matter increase induced by practice correlates with task-specific activation: a combined functional and morphometric magnetic resonance imaging study». J. Neurosci. 28 (16): 4210-5. PMID 18417700. doi:10.1523/JNEUROSCI.5722-07.2008. 
  56. Draganski B, Gaser C, Busch V, Schuierer G, Bogdahn U, May A (January 2004). «Neuroplasticity: changes in grey matter induced by training». Nature 427 (6972): 311-2. PMID 14737157. doi:10.1038/427311a. 
  57. Draganski B, Gaser C, Kempermann G, et al. (June 2006). «Temporal and spatial dynamics of brain structure changes during extensive learning». J. Neurosci. 26 (23): 6314-7. PMID 16763039. doi:10.1523/JNEUROSCI.4628-05.2006. 
  58. Kaler SR, Freeman BJ (May 1994). «Analysis of environmental deprivation: cognitive and social development in Romanian orphans». J Child Psychol Psychiatry 35 (4): 769-81. PMID 7518826. doi:10.1111/j.1469-7610.1994.tb01220.x. 
  59. Rutter M, Andersen-Wood L, Beckett C, et al. (May 1999). «Quasi-autistic patterns following severe early global privation. English and Romanian Adoptees (ERA) Study Team». J Child Psychol Psychiatry 40 (4): 537-49. PMID 10357161. doi:10.1017/S0021963099003935. 
  60. Windsor J, Glaze LE, Koga SF (October 2007). «Language acquisition with limited input: Romanian institution and foster care». J. Speech Lang. Hear. Res. 50 (5): 1365-81. PMID 17905917. doi:10.1044/1092-4388(2007/095). 
  61. Beckett C, Maughan B, Rutter M, et al. (2006). «Do the effects of early severe deprivation on cognition persist into early adolescence? Findings from the English and Romanian adoptees study». Child Dev 77 (3): 696-711. PMID 16686796. doi:10.1111/j.1467-8624.2006.00898.x. 
  62. Chugani HT, Behen ME, Muzik O, Juhász C, Nagy F, Chugani DC (December 2001). «Local brain functional activity following early deprivation: a study of postinstitutionalized Romanian orphans». Neuroimage 14 (6): 1290-301. PMID 11707085. doi:10.1006/nimg.2001.0917. 
  63. Eluvathingal TJ, Chugani HT, Behen ME, et al. (June 2006). «Abnormal brain connectivity in children after early severe socioemotional deprivation: a diffusion tensor imaging study». Pediatrics 117 (6): 2093-100. PMID 16740852. doi:10.1542/peds.2005-1727. 
  64. Guzzetta A, Baldini S, Bancale A, et al. (May 2009). «Massage accelerates brain development and the maturation of visual function». J. Neurosci. 29 (18): 6042-51. PMID 19420271. doi:10.1523/JNEUROSCI.5548-08.2009. 
  65. Wilson R, Barnes L, Bennett D (August 2003). «Assessment of lifetime participation in cognitively stimulating activities». J Clin Exp Neuropsychol 25 (5): 634-42. PMID 12815501. doi:10.1076/jcen.25.5.634.14572. 
  66. Corral M, Rodríguez M, Amenedo E, Sánchez JL, Díaz F (2006). «Cognitive reserve, age, and neuropsychological performance in healthy participants». Dev Neuropsychol 29 (3): 479-91. PMID 16671863. doi:10.1207/s15326942dn2903_6. 
  67. Fritsch T, McClendon MJ, Smyth KA, Lerner AJ, Friedland RP, Larsen JD (June 2007). «Cognitive functioning in healthy aging: the role of reserve and lifestyle factors early in life». Gerontologist 47 (3): 307-22. PMID 17565095. doi:10.1093/geront/47.3.307. 
  68. Hall CB, Derby C, LeValley A, Katz MJ, Verghese J, Lipton RB (October 2007). «Education delays accelerated decline on a memory test in persons who develop dementia». Neurology 69 (17): 1657-64. PMID 17954781. doi:10.1212/01.wnl.0000278163.82636.30. 
  69. Nebes RD, Meltzer CC, Whyte EM, et al. (2006). «The relation of white matter hyperintensities to cognitive performance in the normal old: education matters». Neuropsychol Dev Cogn B Aging Neuropsychol Cogn 13 (3–4): 326-40. PMID 16887777. doi:10.1080/138255890969294. 
  70. Elkins JS, Longstreth WT, Manolio TA, Newman AB, Bhadelia RA, Johnston SC (August 2006). «Education and the cognitive decline associated with MRI-defined brain infarct». Neurology 67 (3): 435-40. PMID 16894104. doi:10.1212/01.wnl.0000228246.89109.98. 
  71. Koepsell TD, Kurland BF, Harel O, Johnson EA, Zhou XH, Kukull WA (May 2008). «Education, cognitive function, and severity of neuropathology in Alzheimer disease». Neurology 70 (19 Pt 2): 1732-9. PMID 18160675. doi:10.1212/01.wnl.0000284603.85621.aa. 
  72. Roe CM, Mintun MA, D'Angelo G, Xiong C, Grant EA, Morris JC (November 2008). «Alzheimer's and Cognitive Reserve: Education Effect Varies with 11CPIB Uptake». Arch. Neurol. 65 (11): 1467-71. PMC 2752218. PMID 19001165. doi:10.1001/archneur.65.11.1467. 
  73. Kesler SR, Adams HF, Blasey CM, Bigler ED (2003). «Premorbid intellectual functioning, education, and brain size in traumatic brain injury: an investigation of the cognitive reserve hypothesis». Appl Neuropsychol 10 (3): 153-62. PMID 12890641. doi:10.1207/S15324826AN1003_04. 
  74. Fratiglioni L, Paillard-Borg S, Winblad B (June 2004). «An active and socially integrated lifestyle in late life might protect against dementia». Lancet Neurol 3 (6): 343-53. PMID 15157849. doi:10.1016/S1474-4422(04)00767-7. 
  75. Pai MC, Tsai JJ (2005). «Is cognitive reserve applicable to epilepsy? The effect of educational level on the cognitive decline after onset of epilepsy». Epilepsia 46 (Suppl 1): 7-10. PMID 15816971. doi:10.1111/j.0013-9580.2005.461003.x. 

Lecturas recomendadas[editar]

Enlaces externos[editar]