Enid Blyton

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Enid Blyton
Stack of old Enid Blyton books.jpg
Información personal
Nombre de nacimiento Enid Mary Carey Blyton Ver y modificar los datos en Wikidata
Nombre en inglés Enid Mary Blyton‏ Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 11 de agosto de 1897 Ver y modificar los datos en Wikidata
East Dulwich (Inglaterra, Reino Unido) Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 28 de noviembre de 1968 Ver y modificar los datos en Wikidata (71 años)
Hampstead (Inglaterra, Reino Unido) Ver y modificar los datos en Wikidata
Causa de la muerte Enfermedad de Alzheimer Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepultura Crematorio de Golders Green (Reino Unido) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Británica Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Thomas Carey Blyton
Theresa Mary
Cónyuge
  • Hugh Alexander Pollock (1924-1943)
  • Kenneth Fraser Darrell Waters (1943-1967) Ver y modificar los datos en Wikidata
Hijos Gillian Baverstock (1931-2006)
Imogen Smallwood (1935-...)
Educación
Educada en
  • Ipswich High School Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Escritora, novelista, poeta, profesora, escritora de literatura infantil, guionista y bailarina Ver y modificar los datos en Wikidata
Área Poesía Ver y modificar los datos en Wikidata
Años activa 1922-1968
Seudónimo Mary Pollock y Enid Blyton Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Literatura infantil Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma Enidblytonsig..jpg
Web
Sitio web

Enid Mary Blyton —nacida Enid Mary Carey— (East Dulwich, Londres, Inglaterra; 11 de agosto de 1897-Hampstead, Londres; 28 de noviembre de 1968) fue una prolífica escritora inglesa de literatura infantil que firmó 762 obras juveniles, entre ellas la famosa Los Cinco, tanto con su nombre de soltera, Enid Blyton, como con su nombre de casada, Mary Pollock.

Biografía[editar]

Infancia y educación[editar]

Enid Blyton nació el 11 de agosto de 1897 en East Dulwich, en el sur de Londres.[1]​ Era la mayor de los tres hijos de Thomas Carey Blyton (1870-1920), un vendedor de cubertería, y su esposa Theresa Mary (cuyo apellido de soltera era Harrison; 1874-1950).[1]​ Los hermanos pequeños de Enid, Hanly (1899-1983) y Carey (1902-1976), nacieron cuando la familia ya se había mudado a una casa de campo en Beckenham, por aquel entonces en Kent.[1]​ Enid estuvo a punto de morir a los pocos meses, a causa de una tos ferina, pero su padre, a quien adoraba, la cuidó y recuperó la salud.[2]​ Fue él quien le inculcó el interés por la naturaleza; en su autobiografía, escribió que su padre «amaba las flores y los pájaros y los animales salvajes, y sabía más acerca de ellos que ninguna otra persona que hubiese conocido».[3]​ También le transmitió su interés por la jardinería, el arte, la música, la literatura y el teatro; la pareja solía ir junta de paseo por la naturaleza, para desagrado de la madre, que mostraba poco interés por los pasatiempos de su hija.[4]​ La partida del padre, que dejó a la familia para irse con otra mujer poco después de que Enid cumpliera los trece, la dejó devastada.[5]​ Con su madre no tenía una buena relación; de hecho, no asistiría al funeral de ninguno de sus progenitores.[5]

Entre 1907 y 1915, Blyton asistió a la escuela de St Christopher, en Beckenham, donde disfrutaba de las actividades físicas y llegó a ser campeona de tenis y capitana de lacrosse.[6]​ Las asignaturas académicas, en cambio, no le atraían tanto, pero destacaba en la escritura, y en 1911 accedió a la competición infantil de poesía organizada por Arthur Mee.[1]​ Este se ofreció a imprimir sus estrofas y la animó a producir más.[1]​ Su madre creía que los esfuerzos que dedicaba a la escritura eran una «pérdida de tiempo y dinero», pero Mabel Attenborough, tía de Mary Potter, su amiga en la escuela, la animó.[4]

Su padre le enseñó a tocar el piano; lo llegó a tocar lo suficientemente bien como para que él creyera que iba a seguir los pasos de su hermana y convertirse en música profesional.[6]​ Blyton barajó inscribirse en la Guildhall School of Music and Drama, pero decidió, al final, que estaba hecha para la escritura.[7]​ Concluida su etapa en esa escuela, en 1915 se fue de la casa familiar para vivir con su amiga Mary Attenborough, y más tarde se mudó con George y Emily Hunt a Seckford Hall, en Woodbridge, Suffolk.[1]​ En la iglesia congregacional de Woodbrigdge conoció a Ida Hunt, que era profesora en la Ipswich High School y le propuso probarse como profesora.[8]​ Tras presentarle a los niños, y habida cuenta de su afinidad con ellos, decidió inscribirse en un curso de la National Froebel Foundation en septiembre de 1916.[7][9]​ Llegada a este punto, su contacto con la familia era ya prácticamente inexistente.[1]

Varios editores rechazaron sus manuscritos en diversas ocasiones, pero esto solo hizo que se esforzara aun más para triunfar.[10]​ «Es, en parte, la lucha la que te ayuda tanto», llegó a decir, «la que te brinda la determinación, el carácter, la autonomía; todas las cosas que ayudan en cualquier profesión o negocio, y ciertamente en la escritura».[10]​ En marzo de 1916 se publicaron sus primeros poemas en la Nash's Magazine.[10]​ Finalizó su curso de formación como profesora en diciembre de 1918 y, al mes siguiente, obtuvo una plaza en la escuela de Bickley Park, una pequeña institución de acceso exclusivo para chicos en Bickley, Kent.[1]​ Dos meses más tarde, recibió su certificado con distinciones en Zoología y Principios de la educación, primera clase en Botánica, Geografía, Práctica e historia de la educación, Higiene infantil y Enseñanza y segunda clase en Literatura y Matemáticas elementales.[1]​ En 1920 se trasladó a Southernhay, en Surbiton, para ejercer de institutriz de los cuatro hijos del arquitecto Horace Thompson y su mujer Gertrude,[7]​ con los que Blyton disfrutó de cuatro felices años.[11]​ A causa de la escasez de colegios en la zona, a esos niños se les unieron otros de diferentes barrios, lo que dio pie al establecimiento de una pequeña escuela en la casa.[11]

Primeras obras[editar]

Tras la Primera Guerra Mundial, en 1920, Blyton se mudó a Cessington, donde comenzó a dedicar su tiempo libre a la escritura.[12]​ Al año siguiente, ganó el concurso organizado por la Saturday Westminster Review con un ensayo titulado «On the Popular Fallacy that to the Pure All Things are Pure».[12]​ Varias publicaciones, como The Londoner, Home Weekly y The Bystander empezaron a mostrar interés por sus relatos cortos y poemas.[1]

Su primer libro, una colección de poemas de veinticuatro páginas titulada Child Whispers, fue publicado en 1922.[12]​ Sus ilustraciones corrieron a cargo de una amiga de la escuela, Phyllis Chase, que colaboró en varios de sus trabajos más tempranos.[13]​ Ese mismo año empezó también a escribir en anuarios para la editorial Cassell y para George Newnes, mientras que Teachers' World se comprometió a sacar a la luz su primer escrito, «Peronel and his Pot of Glue».[14]​ Su éxito se incrementó en 1923, con la publicación de sus poemas junto a los de Rudyard Kipling, Walter de la Mare y G. K. Chesterton en un número especial de esa publicación.[14]​ Sus escritos de temática educativa tuvieron cierta influencia en las décadas de los veinte y los treinta; en especial, The Teacher's Treasury (1926), en tres volúmenes; Modern Teaching (1928), en seis; Pictorial Knowledge (1930), en diez, y Modern Teaching in the Infant School (1932), en cuatro.[14]

En 1923 publicó Real Fairies, una colección de treinta y tres poemas, escritos todos ellos para el libro excepto «Pretending», que ya había parecido previamente en la revista Punch.[15]​ Un año después publicó The Enid Blyton Book of Fairies, ilustrado por Horace J. Knowles, y, en 1926, Book of Brownies.[16]​ En 1927 salieron al mercado varios libros de juegos, como Book of Little Plays y The Play's the Thing, ilustrado por Alfred Bestall.[17]

En la década de los treinta, cultivó interés por la escritura de historias relacionadas con mitos, incluidos los de la Antigua Grecia y la Antigua Roma; The Knights of the Round Table, Tales of Ancient Greece y Tales of Robin Hood se publicaron en 1930.[18]​ En Tales of Ancient Greece, recuperó dieciséis historias conocidas acerca de los mitos griegos, pero empleó los nombres latinos de las deidades en vez de los griegos y se inventó conversaciones entre los personajes.[18]​ A estas obras les siguieron The Adventures of Odysseus, Tales of the Ancient Greeks and Persians y Tales of the Romans en 1934.[19]

Fue en su editorial donde conoció a Hugh Alexander Pollock (1888-1971), un distinguido héroe de guerra que trabajaba como editor. Hugh estaba divorciado de su primer esposa, Marion Atkinson, con quien había tenido dos hijos: William Cecil Alexander (1914-1916) y Edward Alistair (1915-1969). La muerte de su primogénito, la infidelidad de su esposa y posterior divorcio, le habían hecho caer en una depresión y en el alcoholismo, que arrastraría a lo largo de toda su vida.

La casa Old Thatch de Blyton en Bourne End, Buckinghamshire, Inglaterra.

Enid y Hugh contrajeron matrimonio el 28 de agosto de 1924, y se instalaron en Buckinghamshire, donde finalmente adquirieron una propiedad, «Green Hedges», en Beaconsfield —el nombre de la propiedad fue escogido por sus lectores en un concurso—. El matrimonio tuvo dos hijas: Gillian Mary (1931-2007) e Imogen Mary (n. 1935). A mediados de los años treinta, Enid sintió deseos de convertirse a la fe católica, pero desistió a causa de las renuncias que tendría que hacer en su vida. Dio sin embargo a sus hijas una educación religiosa.

A comienzos del año 1938 su marido enfermó de neumonía y estuvo hospitalizado varios meses. El matrimonio estaba distanciado, y Enid no tardaría en iniciar una serie de breves romances. Además, debido a la Segunda Guerra Mundial, su marido se reincorporó al ejército como comandante instructor y asesor de Winston Churchill, por lo que apenas se veían. Cuando su marido fue herido durante unas maniobras, Enid no lo visitó durante la convalecencia, pero sí lo hizo Ida Crowe, otra escritora, que había obtenido gracias él un puesto como secretaria civil. Mientras, Enid había conocido a un cirujano, Kenneth Fraser Darrell Waters (1892-1967), con quien inició una relación romántica en 1941. En 1942, su marido decidió que debían divorciarse, a diferencia de Enid, que no quería dañar su imagen pública. Su marido aceptó entonces declararse culpable de adulterio para acelerar el divorcio. El 20 de octubre de 1943, Enid y Kenneth se casaron, después de lo cual hizo tomar a sus hijas el apellido de Darrell Waters, prohibiendo a su padre tener contacto con ellas. Seis días después de que su exesposa contrajera nupcias, Hugh se casó con la escritora Ida Crowe, con quien tuvo una hija, la también escritora y editora Rosemary Pollock.

En el curso de los veinticinco años siguientes Enid publicó sus novelas más célebres y, tras la muerte de su segundo marido, la salud de la escritora se degradó muy rápidamente; aquejada de mal de Alzheimer se internó en la clínica de Greenways —en Hampstead—, y murió tres meses más tarde. Sus cenizas reposan en el Crematorio de Golders Green.[20]

Su hija menor, Imogen Smallwood, publicó en 1989 una autobiografía sobre su infancia: A Childhood at Green Hedges, dónde describía a su madre como una persona emocionalmente inmadura; sin embargo, su hija mayor, Gillian Baverstock, siempre defendió su imagen y sobre todo su trabajo, publicando a su vez un libro sobre su madre en 1997. Ida Pollock, tercera esposa de su exmarido, también criticó su carácter en su autobiografía Starlight, publicada en 2009 a los 100 años.

1934-1948[editar]

En 1934 Blyton dio comienzo a su serie de libros infantiles Old Thatch con el volumen The Talking Teapot and Other Tales. Esta serie se extendió hasta 1960 y habría de conformarse de veintiocho ejemplares, entre los cuales se incluyen Brer Rabbit Retold, publicado también en 1934 e inspirado en las fábulas de Joel Chandler Harris. [21][22]​ Tres años después comenzó a distribuirse su primera obra serializada de larga extensión, Las aventuras de la silla de los deseos,[23][24]​ a la cual le siguieron El secreto de la isla,[25]​ obra con la que inauguró su colección Secreto que habría de prolongarse hasta 1953 con un total de cinco libros;[26]El circo Galliano,[27]​ el primero de una trilogía que Blyton habría de concluir en 1942;[28][29]​ y Las aventuras de Amelia Jane,[30]​ sobre una muñeca de trapo reminiscente de una que le había obsequiado la escritora a Gillian por su tercer cumpleaños;[31]​ todos los anteriores publicados por primera vez en 1938.[26][29][31]The Glasgow Herald catalogò El secreto de la isla como «una aventura tipo Robinson Crusoe en una isla [ubicada] en un lago inglés».[31]

En 1939 salió a la venta El bosque encantado,[32]​ cuya trama contiene elementos de la mitología nórdica que solían fascinarle a la autora desde que era una niña.[24]​ De acuerdo con Gillian, la inspiración para este última obra surgió «un día cuando pensaba en una historia y de repente ya estaba caminando en el bosque encantado [del libro] y se encontró con el árbol. En su imaginación, trepó a través de sus ramas y conoció a Cara de Luna, al señor Cazuelas, al hada Seditas y al resto de los personajes. Tenía todo lo que necesitaba».[31][32]​ Al igual que ocurre con la serie La silla de los deseos, en estos libros sus protagonistas son niños que se transportan a un mundo mágico en donde conocen hadas, duendes, elfos y otras criaturas mitológicas. Cabe agregar que ese año también estuvo disponible Boys' & Girls' Circus Book, el primer libro de extensión ordinaria cuya distribución se apartó del formato de serialización característico de Blyton.[33]

Para la década de 1940 Blyton ya era considerada como una «escritora prolífica» cuyo éxito se había acrecentado por «la mercadotecnia, la publicidad y el branding [que usaba y] que estaban muy adelantados a su época».[34]​ En 1940 utilizó el pseudónimo «Mary Pollock» —derivado de su segundo nombre y de su primer apellido de casada— para publicar dos libros, Three Boys and a Circus y Los chicos de Kidillin,[35]​ en adición al resto de publicaciones de ese año que sí llevaron su nombre real, entre las cuales se incluye La revoltosa del colegio —con el que comenzó la colección La traviesa Elizabeth acerca de las vivencias de una niña en el ficticio internado Whyteleafe—.[14]​ Debido a que la popularidad del material firmado por Mary Pollock iba en aumento[36]​ y a que surgieron rumores de un posible subterfugio a ella y su editorial,[36]​ todas las publicaciones bajo este pseudónimo —incluidas cuatro más que habrían de publicarse en 1943— volvieron a reimprimirse con el nombre real de la autora.[37]​ En 1941 Blyton dio origen a otro par de nuevas series, Los cuatro aventureros y Santa Clara,[14]​ y al año siguiente salió a la venta Mary Mouse and the Dolls' House, protagonizada por una ratona que trabaja como criada en una casa de muñecas tras ser exiliada de su hogar. En total se vendieron diez mil copias de este libro, cuya trama habría de ser continuada por Blyton hasta 1964, a lo largo de veintitrés publicaciones.[38]

En 1942 comenzó a distribuirse Los Cinco y el tesoro de la isla, el primer libro de la colección Los Cinco que está integrada por veintiún libros y cuyo argumento expone las aventuras de un grupo de niños y su perro. La serie gozó de una considerable popularidad especialmente en territorio británico,[39]​ y de acuerdo con la descripción de Matthew Grenby, autor de Children's Literature: «[Los personajes de Los Cinco] desenmascaran a villanos robustos y resuelven crímenes graves».[40]​ A manera anecdótica, Blyton se inspiró en ciertos rasgos suyos para crear a Georgina, una tomboy «de pelo corto, pecosa, robusta y de nariz chata [...] audaz, de mal genio y leal».[41]

El interés en la narrativa bíblica llevó a Blyton a redactar algunas obras como The Land of Far-Beyond (1942), una parábola cristiana reminiscente de El progreso del peregrino (1698);[42]The Children's Life of Christ (1943), una colección de relatos cortos en donde la autora reinterpreta ciertos pasajes bíblicos sobre la vida de Jesucristo;[43]Tales from the Bible (1944);[44]​ y The Boy with the Loaves and Fishes (1948).[45]​ En cuanto a sus producciones habituales, en 1943 aparecieron Misterio en la villa incendiada, con la que dio inicio la serie Misterio; y The Magic Faraway Tree, seleccionada en 2003 como el «66° libro favorito» de los ingleses de acuerdo con una encuesta realizada por la BBC.[46]​ Cabe resaltar que varias de las publicaciones de Blyton de esta época están ambientadas en la playa y poseen elementos marítimos en la trama; por ejemplo, John Jolly by the Sea (1943), un libro ilustrado para lectores jóvenes;[47]The Secret of Cliff Castle y Smuggler Ben (1943), ambos bajo el pseudónimo de Mary Pollock;[48]Aventura en la isla —introducción de la serie Aventura—;[49]​ y ciertas novelas de Los Cinco como Los Cinco y el tesoro de la isla (1942),[50]Los Cinco otra vez en la Isla de Kirrin (1947)[51]​ y Los Cinco junto al mar (1953).[52]

El éxito de sus publicaciones, que tenían una base amplia de lectores,[14]​ impulsó a Blyton a continuar produciendo anualmente nuevos relatos de algunas de sus series como Los Cinco, Misterio y Santa Clara, en adición a otras novelas, relatos cortos y libros. En 1946 se puso a la venta Primer curso en Torres de Malory, el primer ejemplar de su colección Torres de Malory, estelarizada por la estudiante Darrell Rivers y que pasó a ser notablemente popular entre la audiencia femenina.[53]

1949-1959[editar]

En 1949 Blyton comenzó un par de nuevas series: Misterios de Barney con Misterio en Rockingdown y Los Siete Secretos con El Club de los Siete Secretos.[54][55]​ La autora volvió a editar esta última para su eventual difusión en formato de dibujos animados como parte del Mickey Mouse Weekly en 1951, en la cual participó George Brook a cargo de las ilustraciones. La escritora francesa Evelyne Lallemand retomó Los Siete Secretos en los años 1970 y produjo una docena de ejemplares adicionales, de los cuales nueve fueron traducidos al inglés por Anthea Bell entre 1983 y 1987.[56]

Fallecimiento[editar]

La salud de Blyton comenzó a deteriorarse en 1957, cuando, durante un partido de golf, se sintió fatigada y sin aliento.[57]​ Apenas tres años después, mostraba ya indicios de demencia.[58]​ Su agente, George Greenfield, recordaba que era «impensable» que «la autora juvenil más famosa y exitosa, con su enorme energía y su memoria, parecida a la de un ordenador», estuviese perdiendo la cabeza y sufriendo de lo que ahora se conoce como enfermedad de Alzheimer cuando tan solo tenía sesenta y pocos años.[58]​ La salud de su marido también se resintió y esto empeoró la situación; él sufría artritis severa en su cuello y sus caderas, además de sordera, lo que influyó en su carácter, ya que se volvió malhumorado y errático hasta su fallecimiento, acaecido el 15 de septiembre de de 1967.[59][60]

En los meses que siguieron al fallecimiento de su marido, su salud empeoró considerablemente y hubo de trasladarse a una residencia tres meses antes de su muerte.[1]​ Falleció en Hampstead, al norte de Londres, el 28 de noviembre de 1968, cuando contaba 71 años. Su funeral se celebró en la iglesia de Saint James, en Picadilly,[1]​ y después fue incinerada en el crematorio de Golders Green, en cuyo mausoleo descansan sus cenizas.[61]​ Su casa, Green Hedges, se sometió a subasta el 26 de mayo de 1971 y se demolió en 1973;[61]​ el lugar lo ocupan ahora unas casas y una calle nombrada Blyton Close en su honor.[62]​ También se colocó una placa azul de English Heritage para recordarla en Hook Road, en Chessington, donde residió entre 1920 y 1924.[62]​ Asimismo, una placa y unas pequeñas figuras metálicas de Noddy y Big Ears recuerdan desde 2014 su estancia en Beaconsfield desde 1938 hasta su fallecimiento en 1968.[63]

Vida privada y personalidad[editar]

Blyton contrajo matrimonio con el militar Hugh Alexander Pollock (1888-1971), OSD, en Bomley el 28 de agosto de 1924.[1]​ Él se había divorciado poco antes de su primera esposa, con la que tenía dos hijos.[1]​ Era editor del departamento de libros de la firma editorial de George Newnes, que más tarde pasaría a ser editor de Blyton.[1]​ Fue el propio Newnes el que le sugirió a esta que escribiera un libro sobre animales, The Zoo Book, que terminó el mismo mes en que se casaron.[1]​ El matrimonio residió en un principio en un piso de Chelsea y después, en 1926, se mudó a Elfin Cottage, en Beckenham, y tres años más tarde, al Old Thatch de Bourne End —llamado Peterswood en sus libros—.[7][64]​ La primera hija de Enid, Gillian Mary Baverstock, nació el 15 de julio de 1931 y, tras un aborto en 1934, dio a luz a una segunda, Imogen, el 27 de octubre de 1935.[1]

La familia se trasladó en 1938 a una casa de Beaconsfield que sus lectores decidieron llamar Green Hedges en una competición organizada por su revista.[65]​ A mediados de la década de los treinta, Pollock —posiblemente por el trauma que supuso para él la Primera Guerra Mundial, reavivado por sus reuniones como editor con Winston Churchill— se retiró de la vida pública y, en secreto, cayó en el alcoholismo.[65]​ Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se involucró en la Home Guard británica.[65]​ Se reunió con Ida Crowe, una escritora diecinueve años más joven que él a la que había conocido tiempo atrás, y le ofreció ser su secretaria en el centro de entrenamiento de Denbies, establecido en una mansión gótica situada en Surrey y que pertenecía a Roland Calvert Cubitt.[66]​ Allí emprendieron un romance.[66]​ Su matrimonio estaba atravesando unos años complicados y, según las memorias de Crowe, Blyton se había embarcado en una serie de aventuras, incluida una relación lésbica con una de las niñeras de sus hijas.[66][67]​ En 1941, la escritora conoció a Kenneth Fraser Darrell Waters, un cirujano londinense con el que comenzó una aventura seria.[59]​ Pollock los descubrió y amenazó a su esposa con iniciar los procedimientos para consumar el divorcio.[68]​ Por miedo a que la exposición de su adulterio dañase su imagen pública,[66]​ se acordó que fuese la escritora la que hiciese la demanda de divorcio.[68]​ Crowe asegura en sus memorias que Blyton prometió que si él admitía su infidelidad, ella le permitiría estar con sus hijas; no obstante, una vez consumado el divorcio, no le dejó mantener el contacto con ellas; además, se cercioró de que no encontrase ningún otro empelo en el mundo editorial.[66]​ Pollock, que se casó con Crowe el 26 de octubre de 1943, retomó sus hábitos alcohólicos y se vio obligado a declararse en bancarrota en 1950.[66]

Blyton y Darrell Waters se casaron en la ciudad de Westminster el 20 de octubre de 1943.[69]​ Ella cambió el apellido de sus hijas a Darrell Waters[69]​ y asumió de manera pública su nuevo papel de esposa feliz y dedicada de un médico.[7]​ En la primavera de 1945 descubrió que estaba nuevamente embarazada, pero cinco meses después, tras caer de una escalera, sufrió un nuevo aborto.[4]​ El bebé, que tanto deseaban ambos, habría sido el primer hijo de Darrell Waters.[4]

Su amor por el tenis incluía jugarlo desnuda y, de hecho, era esta «una práctica común en aquel momento entre aquellos miembros de las clases medias de más dudosa reputación».[70][71]

La vida de la escritora se llevó a la gran pantalla en un filme de la BBC titulado Enid, que se estrenó en el Reino Unido en la BBC Four el 16 de noviembre de 2009. La encargada de encarnarla, Helena Bonham Carter, dijo de ella que era «una completa adicta a su trabajo, una junkie de los logros y una mujer de negocios extremadamente astuta [que] sabía cómo venderse como marca, incluso con su famosa firma».[72]

Escritura[editar]

Estilo y técnica[editar]

Blyton se movió en una amplia variedad de géneros de ficción, desde los cuentos de hadas hasta las historias de animales, naturaleza, detectives, misterio y circo; solía «difuminar las fronteras» en sus libros y hacía una mezcla de géneros incluso en sus relatos cortos.[73]​ En un artículo publicado en The Author en 1958, escribió que existen «una docena, o más, de tipos de historias para niños» y que las había probado todas, si bien sus favoritas era aquellas que colocaban a la familia en el centro.[74]

En una carta enviada al psicólogo Peter McKellar,[a]​ describe su técnica:[76]

Cierro los ojos durante unos minutos, con mi máquina de escribir sobre las rodillas. Dejo mi mente en blanco y espero. Y después, como si estuviese viendo a niños reales, los personajes se me muestran delante de mí en el ojo de mi mente... La primera frase viene directamente a mi mente, no tengo que pensar en ella. No tengo que pensar en nada.

Enid Blyton, acerca de su técnica[76]

En otra carta, le explicó a McKellar cómo escribió el libro The River of Adventure, de sesenta mil palabras, en tan solo cinco días,[77]​ escuchando a lo que definió como su «submente»,[78]​ en contraposición con su «mente consciente superior».[79]​ No le gustaba llevar a cabo ninguna investigación antes de embarcarse en la escritura de un nuevo libro, lo que, unido a la falta de variedad en su vida,[b]​ hacía prácticamente inevitable, según Druce, que cayese en el plagio de los libros que ya había leído, incluidos los suyos propios.[80]​ Gillian recordaba que su madre «nunca sabía de dónde venían sus historias», pero solía hablar de que «procedían del ojo de su mente», a la manera de William Wordsworth y Charles Dickens.[82]​ Según Blyton, «estaban hechas de todas las experiencias que había vivido, todo lo que había escuchado o leído, parte de lo cual había desaparecido ya de su memoria consciente»; aun así, desconocía el rumbo que tomarían sus relatos.[82]​ Ahondó en esta idea en su autobiografía: «Si intentase pensar o inventar el libro entero, no sería capaz de hacerlo. Por un lado, me aburriría, y, por otro, le faltarían el brío y los toques extraordinarios y las ideas sorprendentes que manan de mi imaginación».[82]

Su rutina diaria apenas varió con el paso de los años.[83]​ Solía comenzar a escribir poco después del desayuno, con su máquina de escribir portátil sobre sus rodillas y su chal marroquí favorito al alcance; creía que el color rojo ejercía un «estímulo mental» sobre ella.[83]​ Solo hacía un breve descaso para la comida y después proseguía con la escritura hasta las cinco de la tarde, hora para la que habría producido ya entre seis mil y diez mil palabras.[83]

En un artículo publicado en el año 2000, el Malay Mail considera que los niños de Blyton han «vivido en un mundo moldeado por las realidades de la austeridad de la posguerra», habiendo disfrutado de una libertad sin la corrección política de hoy en día, lo que les brinda a los lectores modernos de sus novelas un método de escapismo.[84]​ Bandon Robshaw, del The Independent, dice del universo de Blyton que está «repleto de color y carácter», que es «autónomo e internamente consistente», haciendo notar que ilustra una fuerte desconfianza para con los adultos y las figuras de autoridad, lo que da lugar a un mundo gobernado por los niños.[85]​ Gillian apuntó que en las historias de aventuras, detectives y escuelas de su madre, «el gancho es el potente argumento, con muchos cliffhangers, un truco que aprendió tras años escribiendo historias en serie para revistas infantiles. Existe siempre un marco moral en el que (al final) se premian la bravura y la lealtad».[82]​ La propia Blyton llegó a escribir lo siguiente: «Mi amor por los niños es la base de mi obra».[86]

Victor Watson, de la Universidad de Cambridge, cree que las obras de Blyton dejan traslucir un «anhelo y un potencial esenciales, ligados con la infancia», y apunta a las primeras páginas de The Mountain of Adventure, que presentan «un ideal profundamente atractivo de la infancia».[87]​ Arguye que la obra de la escritora difiere de la de muchos otros autores en su enfoque, y describe la narrativa de Los Cinco de la siguiente manera: «Como un potente foco, busca iluminar, explicar, desmitificar.[88]​ Lleva a sus lectores en una montaña rusa en la que la oscuridad siempre se desvanece; todo lo desconcertante, arbitrario, evocador se ignora o explica».[88]​ Apunta, también, a la manera en que se vale de descripciones visuales minimalistas e introduce oraciones descuidadas para apelar a sus lectores más jóvenes.[88]

A mediados de los cincuenta comenzaron a circular rumores según los cuales Blyton no habría escrito todos los libros cuya autoría se le atribuía, una acusación que le angustió particularmente.[89]​ Publicó una nota en su revista en la que pedía a los niños que le hiciesen saber si habían escuchado tales historias y, después de que una madre le informara de que había asistido a una reunión de padres en la escuela de su hija en la que un joven bibliotecario había repetido la acusación,[89]​ Blyton decidió, en 1955, emprender acciones legales.[1]​ Finalmente, el bibliotecario se vio obligado a disculparse de manera pública en una audiencia pública a comienzos del año siguiente.[90]​ Los rumores, no obstante, no se diluyeron; se decía que la autora operaba «una compañía de escritores fantasma», puesto que les resultaba poco creíble que una sola mujer pudiese producir semejante volumen de obras.[90]

Contribuciones en revistas y periódicos[editar]

Blyton cimentó su reputación como escritura infantil cuando en 1926 asumió la edición de Sunny Stories, una revista que solía incluir el relato de leyendas, mitos, historias y otros artículos para niños.[7]​ Ese mismo año, le concedieron una columna en Teachers' World, titulada «From my Window» —«Desde mi ventana», en español—.[1]​ Tres años después, comenzó a contribuir con una página diaria en la revista, en la que publicaba cartas de su fox terrier, llamado Bobs.[7]​ Tuvieron tanto éxito que, en 1933, se recogieron en un libro titulado Letters from BobsCartas de Bobs— que vendió diez mil copias en su primera semana.[7]​ Su piez más destacada fue «Round the Year with Enid Blyton» —«Vuelta al año con Enid Blyton»—, que consistía en cuarenta y ocho artículos que versaban sobre aspectos de historia natural como el tiempo, la vida en los estanques, cómo plantar un jardín de colegio o cómo elaborar un comedero para pájaros.[91]​ Estuvo también involucrada en otros proyectos ligados a la naturaleza, como una pieza mensual titulada «Country Letter» que apareció en la revista The Nature Lover en 1935.[92]

Sunny Stories pasó a conocerse como Enid Blyton's Sunny Stories en enero de 1937, y sirvió de vehículo para la serialización de los libros de Blyton.[1]​ La primera historia de la traviesa Amelia Jane, acerca de una antiheroína inspirada en una muñeca de su hija Gillian,[93]​ se publicó en esta revista.[1]​ Dejó de contribuir a sus páginas en 1952, y la revista cerró en al año siguiente, poco antes de la aparición de otra, titulada Enid Blyton Magazine, escrita de la primera a la última página por ella.[94]​ El primer número salió a la venta el 18 de marzo de 1953[95]​ y la revista se mantuvo hasta septiembre de 1959.[7]

Noddy apareció por primera vez en el Sunday Graphic en 1949, el mismo año en que Blyton hizo la primera tira sobre ella para el Evening Standard londinense.[1]​ Van der Beek se encargó de ilustrarla hasta su fallecimiento en 1953.[1][96]

Recepción crítica[editar]

A. H. Thompson, que reunió de manera exhaustiva los intentos de censura en las bibliotecas públicas del Reino Unido, dedicó en su obra un capítulo entero a lo que denominó «el asunto Enid Blyton», y dijo de ella en 1975:[97]

Ningún otro autor ha causado más controversia entre bibliotecarios, críticos literarios, profesores y otros pedagogos y progenitores en los últimos treinta años que Enid Blyton. ¿A qué se debe que los libros de esta tremendamente popular escritora para niños haya dado pie a acusaciones de censura contra bibliotecarios de Australia, Nueva Zelanda o el Reino Unido?

La variedad de los argumentos empleados por la autora se ha llegado a tildar de limitada, alegando que se reciclaba continuamente.[80]​ Profesores y bibliotecarios etiquetaron sus libros no aptos para su lectura por niños, y los retiraron de los planes de estudios y las bibliotecas públicas.[7]​ En respuesta a las afirmaciones que calificaban sus puntos de vista morales de «predecibles»,[98]​ Blyton comentó que «la mayor parte de vosotros podría hacer sin problemas una lista de todas las cosas en las que creo y defiendo; las habéis encontrado en mis libros, y los libros de un escritor son siempre un reflejo fiable de él mismo».[99]

Desde la década de los treinta hasta la de los cincuenta, la BBC impuso, de facto, un veto sobre la adaptación de sus libros para la radio, ya que la consideraba alguien de «segunda clase», cuya obra carecía de méritos literarios.[c][101][102]​ La crítica de literatura infantil Margery Fisher comparó sus libros con el «veneno lento»,[7]​ mientras que Jean E. Sutcliffe, del departamento de emisiones escolares de la BBC, escribió acerca de la habilidad de la autora para generar «material mediocre», haciendo notar que «su capacidad para hacer esto es propia de un genio [...] Cualquier otra persona habría muerto de aburrimiento hace ya mucho tiempo».[103]Michael Rosen, que ameritó el Children's Laureate entre 2007 y 2009, escribió siguiente: «Me encuentro flaqueando ante los estallidos de esnobismo y el presunto nivel de privilegio de los niños y familias de los libros».[104]​ La autora juvenil Anne Fine elaboró un resumen de las inquietudes acerca de la obra de Blyton y las respuestas que se les dieron en BBC Radio 4 en noviembre de 2008; hizo hincapié en el goteo de desaprobación en torno a los libros.[105]​ En respuesta a las críticas, Blyton aseguró siempre que no le interesaban las opiniones de ninguna persona mayor de 12 años, alegando que la mitad de los ataques proferidos contra su obra estaban motivados por la envidia, mientras que el resto procedían de «gente estúpida que no sabe de lo que está hablando porque nunca ha leído mis libros».[106]

Si bien los críticos contemporáneos hicieron notar una caída de la calidad en la década de los noventa por el volumen de su obra, Blyton supo aprovechar que se le reconocía en la época como «una alternativa inglesa, más salada», a la «invasión» que sufría Gran Bretaña de la cultura estadounidense en forma de «música rock, cómics de terror, televisión, cultura adolescente, delincuencia y Disney».[14]

Según el académico británico Nicholas Tucker, las obras de Blyton «han sido vetadas en las bibliotecas públicas a lo largo de los años en más casos que con cualquier otro autor de literatura infantil o para adultos», si bien esos intentos de diezmar la popularidad de los libros parecen, asegura, haber gozado de poco éxito, pues «se la sigue leyendo mucho».[107]

Sencillez[editar]

Algunos bibliotecarios expresaron sus temores de que el uso restringido del idioma por parte de Blyton, lo cual resultaba de su carrera como profesora, era perjudicial para una apreciación del resto de cualidades literarias.[7]​ En un mordaz artículo publicado en Encounter en 1958, el periodista Colin Welch apuntó que resultaba «difícil que una dieta de Miss Blyton pudiese ayudar de cara a los eleven-plus o los Tripos de Cambridge»,[7]​ dos tipos de exámenes, pero se reservó sus críticas más duras para Noddy, al que describió como «un muñeco furtivo artificiosamente pedante [...] moralista [...] estúpido, falto de espíritu, llorón».[108]

El escritor y psicólogo de la educación Nicholas Tucker apunta que era común ver a Blyton citada como la autora preferida o menos favorita dependiendo de la edad, y arguye que sus libros creaban un «mundo encapsulado para los niños que simplemente se disuelve con la edad, dejando atrás únicamente las memorias de la emoción y una fuerte identificación».[109]​ Fred Inglis cree que sus libros eran, en lo técnico, fáciles de leer, pero también «fáciles emocional y cognitivamente».[110]​ Menciona que el psicólogo Michael Woods creía que la autora era diferente al resto de escritores que producían obras para niños porque parecía que no le importaba ofrecerles un mundo que no se correspondía con la realidad.[110]​ Según él, «era una niña, pensaba como una niña y escribía como una niña [...] el sentimiento primordial es esencialmente preadolescente [...] Enid Blyton no tiene dilemas morales [...] Inevitablemente, a Enid Blyton se la etiquetó como una odiadora de los niños. De ser cierto, tal revelación no sería una sorpresa para nosotros, pues, siendo ella misma una niña, el resto de niños no puede ser otra cosa que rivales para ella».[110]​ Inglis apunta, aun así, que Blyton estaba a todas luces dedicada a los niños y se esforzaba mucho en su trabajo, con una fuerte creencia en la «representación de los crudos diagramas morales y las estridentes fantasías de sus lectores».[110]​ Su hija, Imogen, afirma que «amaba la relación con los niños a partir de los libros», pero que los niños reales eran una intrusión, y no había espacio para los intrusos en un mundo que Blyton ocupaba con su escritura.[111]

Racismo, xenofobia y sexismo[editar]

Lena Jager, en un artículo publicado en The Guardian, fue la primera en acusar a Blyton de racismo.[112]​ En The Little Black Doll, Sambo es una muñeca negra a la que su dueño y el resto de juguetes odian por su «fea cara negra», y huye.[112]​ La lluvia limpia su cara, que se vuelve color carne, tras lo que la reciben con los brazos abiertos.[112]Jamaica Kincaid también considera los libros de Noddy «profundamente racistas» por los niños rubios y los negros golliwoggs.[113]​ En The Island of Adventure, la novela publicada en 1944, Jo-Jo es un sirviente negro muy inteligente, pero especialmente cruel con los niños.[114]

Blyton también fue acusada de xenofobia. George Greenfield observó que «Enid era parte de esa clase media del periodo de entreguerras que creía que los extranjeros eran poco fiables o graciosos o ambas cosas».[115]Macmillan condujo una investigación interna con The Mystery That Never Was, que Blyton les envió en 1960, cuando estaba en el pico de su carrera.[116]Phyllis Hartnoll, autor y editor, se encargó de llevar a cabo la revisión y, en su opinión, «hay un leve pero poco atractivo toque de xenofobia a la antigua en la actitud de la autora hacia los ladrones; son 'extranjeros' [...] y esto parece bastar para explicar su condición de criminales».[116]​ A la vista de estas pesquisas, Macmillan rechazó el manuscrito,[116]​ pero William Collins lo publicó en 1961,[117]​ y nuevamente en 1965 y 1983.[116]

Muchos críticos consideran que las descripciones de los niños y las niñas que Blyton hace son sexistas.[118][119]​ En un artículo publicado en The Guardian en 2005, Lucy Mangan comentó que la serie de Los Cinco representa una lucha por el poder entre Julián, Dick y Jorge (Jorgina), en la que los personajes femeninos o bien actúan como chicos o bien son vistos como inferiores, como cuando Dick alecciona a George: «Ya es hora de que dejes de pensar que eres tan buena como un chico».[120]

Revisión de las ediciones posteriores[editar]

En respuesta a las críticas, algunas de las ediciones más recientes de las obras de Blyton se han alterado con el objetivo de reflejar actitudes más liberales en lo tocante a cuestiones como la raza, el género y el tratamiento de los niños; las reimpresiones modernas de la serie de Noddy sustituyen los golliwogs por osos de peluche o duendes, por ejemplo.[121]Here Comes Noddy Again, en la que originalmente los golliwogs robaban a Noddy y lo dejaban desnudo en el bosque, se revisó en 1986, de tal manera que tan solo le despojan de sus zapatos y su sombrero y vuelven al final del relato para disculparse.[122]

Uno de los personajes de The Faraway Tree usaba el castigo corporal de manera habitual, pero la obra se revisó para que no lo hiciera; asimismo, se cambiaron los nombres de varios de los personajes.[123]​ Asimismo, los personajes de Torres de Malory y Santa Clara ya no reciben cachetes, sino que se les reprende.[124]​ Las referencias al hecho de que el pelo corto de Jorge le hacían parecer un chico en Un fin de semana de Los Cinco se retiraron de cara a la revisión, para reflejar la idea de que las chicas no necesitan llevar pelo largo para ser consideradas femeninas o normales.[124]​ De igual manera, se retiraron los fragmentos en los que Ana aseguraba que los chicos no pueden llevar vestidos bonitos ni tampoco gustarles las muñecas.[125]​ En The Adventurous Four, se cambiaron los nombres de las gemelas.[121]

Hodder, la editorial teniente de los derechos de la serie de Los Cinco, anunció en 2010 su intención de actualizar el lenguaje empleado en los libros, de los que vendía más de medio millón de copias al año.[126]​ Los cambios, que la empresa tildó de «sutiles», afectaron, en especial, al diálogo, y no tanto a la narrativa.[126]​ Por ejemplo, la «túnica escolar» se cambió por «uniforme» y «madre y papá» pasaron a ser «mamá y papá», entre otros.[126][123]​ Hay quienes consideran los cambios necesarios para atraer a los lectores modernos,[126]​ mientras que otros los ven innecesarios y condescendientes.[123]Hachette, de la que Hodder forma parte, anunció en 2016 que iba a abandonar las revisiones, puesto que, según la retroalimentación, no estaban teniendo éxito.[127]

Legado[editar]

Desde su muerte y con la publicación de la autobiografía de su hija Imogen en 1989, A Childhood at Green Hedges, se la tiene por una figura inmadura en lo emocional, inestable y con frecuencia maliciosa.[128]​ Su hija la describe en el libro como «arrogante, insegura, pretenciosa, con talento para sacar de su cabeza las cosas difíciles o desagradables, y sin rastro de instinto maternal. De niña, la veía como una autoridad bastante estricta. Siendo ya adulta, me daba lástima».[128]​ La hija mayor de Blyton, Gillian, la recordaba, sin embargo, de manera diferente, como «una madre justa y afectuosa, así como una compañía fascinante».[128]

En 1982 se creó una fundación, la Enid Blyton Trust for Children, de la que Imogen fue la primera presidenta,[129]​ mientras que en 1985 se creó la Biblioteca Nacional para los Niños Discapacitados.[7]​ La revista Enid Blyton's Adventure Magazine comenzó a publicarse en septiembre de 1985 y, el 14 de octubre de 1992, la BBC sacó a la venta el primer número de la Noddy Magazine.[1]​ Asimismo, esta misma corporación publicó un cederrón de Noddy en octubre de 1996.[1]

El primer Día de Enid Blyton se celebró en Rickmansworth el 6 de marzo de 1994, mientras que en octubre de 1996, se concedió un premio, The Enid, a aquellos que hubiesen realizado colaboraciones sobresalientes en asuntos relacionados con los niños.[1]​ La Enid Blyton Society se creó en 1995 para ejercer de «punto focal para los coleccionistas y entusiastas» de la escritora a través de su publicación trianual, su día anual y su página web.[130]Channel 4 emitió el 16 de diciembre de 1996 un documental sobre Blyton titulado Secret Lives.[1]​ Para celebrar el centenario de su nacimiento, en 1997 se organizaron varias exposiciones a lo largo y ancho del país, mientras que, el 9 de septiembre, Royal Mail emitió sellos especiales conmemorando la efeméride.[1]

La empresa londinense de entretenimiento y distribución Trocadero se hizo con Darell Waters Ltd en 1995 por 14,6 millones GBP y conformó una subsidiaria, Enid Blyton Ltd, encargada de gestionar la propiedad intelectual, las marcas comerciales y la relación con los medios en todo lo relacionado con las obras de la escritora.[1][7]​ El grupo pasó a llamarse Chorion en 1998, pero, tras atravesar un periodo de dificultades económicas, se vio obligado a vender sus activos en 2012. Hachette le compró los derechos mundiales en marzo de 2013;[131]​ se hizo con los de la serie de Los Cinco, pero no con los de Noddy, que habían sido vendidos a DreamWorks Classics —en la actualidad, parte de DreamWorks Animation[132]​ en 2012.

Obras[editar]

Entre sus series más famosas se encuentran las obras de:

Misterio y aventura[editar]

Internados[editar]

Otros[editar]

Para niños más pequeños Blyton publicó otras colecciones entre las que destacan:

  • Noddy
  • Diversos cuentos como Cuentos para irse a dormir.

Notas[editar]

  1. McKellar le había escrito a Blyton en febrero de 1953 para preguntarle por las técnicas de imaginería que había empleado para su escritura, con el objetivo de incluirlas en el un proyecto de investigación que había comenzado. Los resultados de la investigación se publicaron en un libro titulado Imagination and Thinkin (1957).[75]
  2. En su tiempo libre, Blyton llevaba la vida propia de una ama de casa suburbana: se dedicaba a la jardinería y jugaba al golf y al bridge.[80]​ No solía salir de Inglaterra y prefería pasar las vacaciones en la costa inglesa, casi siempre en Dorset,[80]​ donde, con su marido, adquirió en 1951 un campo de golf de dieciocho hoyos situado en Studland.[81]
  3. Blyton envió su primera propuesta a la BBC en 1936.[100]

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Bibliografía[editar]

Obras consultadas[editar]

Lectura adicional[editar]

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