Emilio Bellvis Montesano

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Emilio Bellvis Montesano (Zaragoza,1914 - 1993), inventor aragonés.

Herencia creativa e intelectual compartida y labor de inventor; así pudiéramos compendiar la vida y la obra de Emilio Bellvis Montesano, si se tratara de resumir toda una experiencia vital en torno a su esfuerzo, y a un proyecto humano que este aragonés de raíz, nacido en 1914 -año, por otra parte, inmerso en la historia más difícil de Europa- tuvo como horizonte social y humano. Es también, quizá como no podría ser menos, desde el sentimiento noble y generoso de Emilio Bellvis, reconocimiento que él mismo expresara en distinto lugar y tiempo, la traducción lógica de una línea a seguir y que marcó su padre Don Camilo, en la inquieta aventura de creación y de trabajo.

Desde estos principios, o sensibilidades, que tal vez sólo sean patrimonio de personas muy escogidas, Emilio Bellvis Montesano, sumergido en el ambiente inquieto e ilusionante del trabajo de su padre, entendió desde muy joven la fuerza de poseer metas por cumplir, proyectos por realizar, y sobre todo, un futuro por recorrer. De manera que pronto se vio completamente ganado por el espíritu del trabajo y de la mano de don Camilo, acaso fundador de una saga inolvidable para Zaragoza, para su tierra, el joven e inquieto Emilio, vivía jornada a jornada todo el complejo mundo de la empresa, de la industria. Fue desde el principio un trabajador por convicción y como se decía al principio, como herencia que se convierte, por simple adherencia diaria, en un lema a cumplir irreversiblemente.

En seguida, al ras de su crecer como persona adulta, Emilio entraba a trabajar con su padre en la fábrica en la que se producían las famosas Ollas Exprés. En realidad sus primeras inquietudes profesionales aparecieron sobre aquel magnífico proyecto hecho realidad en sus años de niñez por su padre y por su tío, pero que también fue ocasión para desarrollar en él, al cabo del tiempo, una especial vocación para emular la intención inventiva, el poder de crear y pensar en construir siempre el instrumento preciso.

Emilio Bellvis, no obstante su obligada jornada diaria, busca la experiencia y el aprendizaje profesional intentando, con su poder de observación y sus dotes de trabajo, conocer las múltiples complejidades de un oficio tan especializado. Al acabar la guerra llega al Ejército del Aire como oficial civil en donde, rápidamente, gracias a sus conocimientos y a los estudios en los que se empeña, alcanza la categoría de Contramaestre de primera, y destinado como encargado de las reparaciones de aviones en la base aérea de Agoncillo, primero, y después en la de Valenzuela, en Zaragoza, a partir de los años cincuenta.

Sin duda, su estancia en la Maestranza de la aviación, el contacto directo con los innumerables problemas técnicos que resolver, apoyaron aquella vocación sobrevenida por herencia, y que él, desde su innata inquietud, provoca constantemente trabajando con intensidad en su casa durante las horas sin servicio. Fueron años de duras jornadas, en las que, después de su tiempo en la Base, se entregaba al trabajo en la trastienda de su establecimiento de recambios, para desarrollar el primer friegasuelos de “Rodex”.

Trabaja duro en su condición de contramaestre, y su capacidad y disposición encuentra una excepcional acogida en el seno de la institución donde servía hasta el punto que el Ministerio del Aire, en resolución firmada en 1943, le otorga la Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco de primera clase, y que supone uno de los primeros reconocimientos al esfuerzo personal y a la generosa entrega de Emilio Bellvis Montesano a la sociedad de su entorno y de su época. Emilio solucionó un problema muy importante en los aviones para que pudiesen volar. En este sentido, siempre procuró utilizar bien su tiempo, y combinaba su dedicación profesional en el ejército del aire con su vocación de inventor o de creador, y acaso las dos vocaciones caminaban juntas a la espera de la idea feliz que, como una predicción, se daría en los años cincuenta cuando presenta al público la obra tal vez más nombrada en su trayectoria profesional como es “el lavasuelos, antecedente de la fregona”. Como él mismo aseguraba, a pesar de la trascendencia comercial de su invento “seguía la línea de su padre”, pero su tenacidad se vio compensada en ese modelo de friegasuelos que durante mucho tiempo había estado diseñando y perfeccionando.

Como quiera que el planteamiento económico era alto para entonces, la empresa que fundó en unión de un amigo, se convirtió en sociedad anónima, a la que más tarde presentó la patente de su lavasuelos, antecedente de la fregona con el expediente 74.587, presentado el 23 de diciembre de 1958, con la que iniciaron los procesos de producción de lo que popularmente se conoce como el lavasuelos, antecedente de la fregona, y que, reformada en todo su proceso, constituía un elemento absolutamente nacido de la inventiva de Emilio Bellvis.

De todos modos la personalidad de Emilio, de Don Emilio, porque sólo él, que ha hecho de su vocación un permanente servicio a la comunidad, merece este crédito y esta consideración, ha patentado en la conciencia de todos, en la sociedad y en sus amigos y familia, la mejor creación de una vida honesta y generosa que, en definitiva, es el mejor título que nadie pueda presentar nunca. Es ahora, junto a su familia, y guardando el recuerdo imborrable de su padre como símbolo de hombre de bien, de gigante humano, cuando empieza a vislumbrar todo cuanto ha hecho, y cuanto ha soñado, en un descanso al que tiene derecho por simple y pura correspondencia.

Emilio Bellvis Montesano falleció el 11 de noviembre de 1993 a sus 79 años. Su enorme corazón había dado mucho de si.

Conflicto sobre el invento de la fregona

Con la idea de fabricar los “friegasuelos” de rodillos para bayetas planas, DON MANUEL JALON COROMINAS y DON EMILIO BELLVIS MONTESANO, con otros diecisiete socios, fundan el día 9 de Octubre de 1.958, la compañía mercantil MANUFACTURAS RODEX, S.A.

El invento del friegasuelos de Bellvis, ocurrió tras el comienzo de la fabricación y comercialización de los primeros equipos de fregado en Rodex. Dicho equipo de fregado tenía una mopa plana y el escurrido se realizaba accionando un pedal en la base del cubo que presionaba los rodillos que permitían escurrir la mopa. Con frecuencia debido a la dificultad de estirar de la mopa mientras se pisaba el pedal, este se liberaba, ocasionando problemas que a veces se traducían en golpes en los tobillos, ya que dichos cubos eran metálicos.

Consciente de la incomodidad que suponía el sistema escurridor de rodillos, DON EMILIO BELLVIS MONTESANO inventó un nuevo sistema de escurrido consistente en el acoplamiento a un cubo, de un embudo troncocónico perforado.

Don DON EMILIO BELLVIS MONTESANO, en su día explicó a su familia que tan ocurrente idea se le ocurrió cuando escurría una bayeta mientras limpiaba la cocina, observando que al retorcerla se evacuaba el agua que esta contenía, al momento intentó varios modos de escurrirla en el mismo fregadero como si de un mocho se tratase pero no tuvo éxito. Durante esa noche en la que le fue imposible conciliar el sueño concibió su gran idea, el primer escurridor de embudo perforado que sería la gran revolución del friegasuelos. Con dicho embudo perforado, el nuevo sistema eliminaba los rodillos para el escurrido de bayetas y, en definitiva, simplificaba dicho sistema de escurrido y así sustituía cualquier mecanismo o articulación de dispositivos que aquel sistema exigía, por un simple retorcimiento del “mocho”, todo ello, con el acoplamiento al cubo de un embudo perforado desmontable o “de quita y pon”, es decir, que se puede quitar y poner sin estar fijo y permanentemente unido al mismo.

Convencido de las mejoras que este sistema de escurrido ofrecía respecto del sistema de rodillos, DON EMILIO BELLVIS MONTESANO fue trabajando sobre su invento y, el 23 de Diciembre de 1.958, solicitó ante el Registro de la Propiedad Industrial , la inscripción del modelo de utilidad nº 74.587 “Exprimidor de escobas para fregar suelos”, concedido a su nombre el día 12 de Enero de 1.960, y publicado en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial , el siguiente día 16 de Febrero de 1.960.

Como elemento inseparable del cubo con sistema escurridor incorporado, DON EMILIO BELLVIS MONTESANO creó y registro lo que hoy denominamos mocho, es decir, el palo en cuya punta se incorporan unas tiras textiles que sirven para fregar el suelo.

En este sentido, destacamos los siguientes registros concedidos a nombre de DON EMILIO BELLVIS MONTESANO:

-Modelo de Utilidad nº 75.852 “Escoba Redonda Fraccionada Friegasuelos”, solicitado el día 7 de Diciembre de 1.959. -Modelo de Utilidad nº 88.385 “Escoba Redonda Friegasuelos con Dispositivo de Recambio”, solicitado el día 4 de Noviembre de 1.961. -Modelo de Utilidad nº 91.538 “Escoba Perfeccionada Friegasuelos de Base Redonda”, solicitado el día 16 de Marzo de 1.962.

Cuando DON EMILIO BELLVIS MONTESANO había creado y registrado su friegasuelos, RODEX no conseguía implantar el sistema de escurrido mediante rodillos, y en una de las asambleas de socios se acordó conceder el 2 % del beneficio al socio que aportase alguna iniciativa que permitiese fabricar algún aparato de utilidad comercial.

Fue entonces, cuando DON EMILIO BELLVIS MONTESANO presentó su modelo de utilidad nº 74.587 “Exprimidor de escobas para fregar suelos”, a RODEX.

La novedad y utilidad de este sistema de escurrido convenció a los socios de RODEX, y con fecha 26 de Agosto de 1.961, suscribieron un contrato de licencia en exclusiva a favor de RODEX para la explotación de su modelo de utilidad por el precio de un 2% del precio neto de venta de los productos comercializados con dicho modelo.

El invento de Don Emilio Bellvis se comenzó a fabricar como modelo EXPRIMO en agosto de 1962 y aunque se mantuvo en catálogo hasta 1965, no tuvo el éxito esperado y se fueron vendiendo pocas unidades. Las tensiones internas entre los socios de RODEX finalizaron con el cese jefe efectivo del taller a finales de 1962, y en 1965 terminaría vendiendo sus acciones de Rodex.

Iniciada la fabricación y comercialización de el friegasuelos al amparo del modelo de utilidad de DON EMILIO BELLVIS MONTESANO, los socios de RODEX comprobaron que a la misma se le podían introducir mejoras encaminadas a facilitar su manejo, y abaratar los costes de su fabricación.

Con dicha finalidad, se fueron creando distintos modelos que venían a perfeccionar y mejorar el sistema protegido por el modelo de utilidad nº 74.587 “Exprimidor de escobas para fregar suelos”, concedido a nombre de DON EMILIO BELLVIS MONTESANO.

De esta manera surgió el modelo de fregona que protege la patente nº 298.240 solicitada por DON MANUEL JALON COROMINAS el día 2 de Abril de 1.964.

La novedad de esta patente de invención respecto del modelo de utilidad prioritario de DON EMILIO BELLVIS MONTESANO, no está en la originalidad de los elementos integrantes del objeto, sino en la ventaja o utilidad de su conjunto.

Los modelos perfeccionados “Cisne” y “Gaviota” que se fabricaron posteriormente se hicieron conforme al modelo de utilidad de DON EMILIO BELLVIS MONTESANO de hecho, la Audiencia Territorial de Zaragoza, en su Sentencia de fecha 24 de Septiembre de 1.974, declarada firme mediante resolución de la Sala Primera del Tribunal Supremo de 5 de Julio de 1.971, estableció que:

“…condenamos a la sociedad demandada RODEX, S.A., a que abone al demandante DON EMILIO BELLVIS MONTESANO el tres por ciento líquido a que se venden las realizaciones del Modelo de Utilidad nº 74.587 en sus modelos EXPRIM, NUEVO EXPRIM, EXPRIMO, LIDER, GAVIOTA Y CISNE desde 27 de Enero de 1.965 hasta que se practique la liquidación, tomando como base los libros de comercio de dicha entidad, un número mínimo de 2.127 ejemplares y contando que no se ha hecho pago alguno en tal concepto, más a que pague también al mismo el interés legal de la cantidad que resulte a partir de la fecha de esta sentencia. Y dando lugar también en parte a la reconvención, declaramos válido y obligatorio para las partes el contrato de fecha 27 de Enero de 1.965 convenido entre la sociedad RODEX, S.A. y demandante DON EMILIO BELLVIS MONTESANO, al que condenamos a que otorgue a favor de dicha sociedad, escritura pública de dicho contrato en el plazo de un mes…”

Bellvis iniciaría la fabricación de fregonas por su cuenta, que llama "super friegalavasuelos EMBELL", y patentó y fabricó algún otro tipo de dispositivo de limpieza.

En 2007, ante la insistencia de la familia Bellvis en atribuir públicamente el invento de la fregona a Emilio Bellvis Montensano, Jalón les puso una demanda por Jactancia. En 2008, el Juzgado de lo Mercantil nº1 de Zaragoza falló a favor de Manuel Jalón diciendo “…Debo declarar y declaro que el invento de la fregona corresponde a Manuel Jalón Corominas en virtud de la patente nº 298240 y debo condenar a los demandados a pasar por dicha declaración, cesando en la atribución pública del invento de la fregona a Emilio Bellvis Montesano o cualquier otra persona distinta del demandante…”

Así mismo, la Audiencia Provincial de Zaragoza desestimo el recurso presentado por la familia Bellvis confirmando la sentencia anterior.

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