Embarazados

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Embarazados es una película española de 2016 dirigida por Juana Macías y protagonizada por Paco León y Alexandra Jiménez.

Argumento[editar]

Alina (Alexandra Jiménez) piensa que ya es hora de tener hijos, pero Fran (Paco León), su pareja, no lo tiene tan claro ya que las cosas le van bien y no quiere estropearlo todo. Cuando el ginecólogo (Karra Elejalde) les informa de que van a tener problemas para concebir un hijo, las cosas se complican. El semen del varón es de baja calidad y la edad de la chica supera los 35 años, es decir, casi premenopáusica. Los jóvenes han de decidir si someterse a un tratamiento de fecundación artificial o renunciar a tener vástagos. Fran no lo tiene claro, duda entre ser padre o ser libre. Sin embargo, Alina comienza a estar obsesionada con la maternidad y está dispuesta a todo, hasta a pagar de su bolsillo los 8.000 € del tratamiento. Para colmo, hay nueva chica (Elisa Mouliaà) en la oficina, una nueva compañera que viene a poner palos en una relación estresante.

Reparto[editar]

Crítica[editar]

Nada más salir la película, en la página web del periódico El País se publicó la crítica de Javier Ocaña, llamada Sentimientos in vitro.[1]

«Casi seis años después de su debut, la notable Planes para mañana, Juana Macías tiene nueva película, Embarazados, con un decidido viraje desde el drama de autor hasta la comedia dramática de intenciones más comerciales. Una opción quizá más complaciente pero seguramente inevitable en los tiempos que corren. Pero una opción que queda por debajo de las expectativas creadas con aquel estiloso primer apunte por trasladar a la pantalla las emociones y las soledades de la joven mujer contemporánea. »En Embarazados sigue habiendo plena contemporaneidad: en los trabajos, en las actitudes, en las ilusiones, en las conversaciones, sobre todo alrededor del gran tema de la película, las dificultades de las mujeres cerca de los cuarenta para alcanzar un acuerdo con la pareja en el tema de la procreación y, llegados a este punto, a lograrlo desde el punto de vista más físico. Pero hablar de asuntos muy modernos no significa que no acabes siendo costumbrista en el mal sentido de la palabra, que abarques sin apretar, que las críticas carezcan de filo. Cuanto más despendolada se hace la película, menos resulta, sobre todo porque no hay gracia en ese descontrol (la teta como metralleta de maternidad; la descripción de la noche de amor con la joven sexy). Y sin embargo, casi de forma sorprendente, la película encuentra sus mejores momentos en el drama, en la discusión, en el problema verdadero y no en la tontería insustancial, comandados por la verdad que desprenden esos textos y la magnífica actriz que es Alexandra Jiménez.»

Referencias[editar]

  1. País, Ediciones El (29 de enero de 2016). «Crítica | Sentimientos ‘in vitro’». EL PAÍS. Consultado el 10 de enero de 2017.