Elena Quiroga

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Elena Quiroga
Elena Quiroga.jpg
Información personal
Nacimiento 26 de octubre de 1921 Ver y modificar los datos en Wikidata
Santander, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento 3 de octubre de 1995 Ver y modificar los datos en Wikidata (73 años)
La Coruña, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Escritora Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Novela Ver y modificar los datos en Wikidata
Movimientos Generación del 50 Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de
Distinciones
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Elena Quiroga de Abarca (Santander, 26 de octubre de 1921 - La Coruña, 3 de octubre de 1995) fue una escritora española nacida en Santander en 1921 y fallecida el 3 de octubre de 1995. Es autora de una extensa obra narrativa en prosa. Su obra, junto a la de otros escritores como Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio, Ignacio Aldecoa, Ana María Matute y Juan García Hortelano, jugó un papel clave en el auge de la novela española entre los años ’50 y ’60. Se le considera, dentro de su generación de mediados de siglo, una de las voces femeninas más relevantes, con rasgos comunes como la preocupación por las injusticias de la vida, y la explotación temática de las experiencias, especialmente durante la infancia y adolescencia. Fue la segunda mujer en entrar en la Real Academia Española (siguiendo los pasos de Carmen Conde). Su ingreso se produjo en 1944/1983. [1] [2] [3]

Entre otras autoras, la crítica especializada subraya su papel decisivo como narradora, así como el de otras autoras cuyas obras no han sido tan populares entre los historiadores de la literatura española contemporánea, como son la ovetense Dolores Medio o las barcelonesas Carmen Laforet y Carmen Kurtz.[1]

Biografía[editar]

De familia acomodada y huérfana de madre (hija de los condes de San Martín de Quiroga), tanto su infancia como su adolescencia transcurrieron de forma tranquila en Villoria (Galicia), cuna de su padre. Consideraba que Santander era su “matria” y Galicia su patria, por la procedencia de sus padres. Se puede observar su predilección por una u otra tierra en sus obras, ya que dedicó 7 de ellas a Galicia y solo dos a Santander. Aunque poco frecuente en una mujer de su época, recibió una educación y formación intelectual que le permitió desarrollar desde pequeña sus capacidades literarias, visible en su primera narración publicada con 20 años, La Soledad sonora (1949), en la que relata las aventuras de la vida de una mujer desde su adolescencia hasta su madurez. Aunque no realizó estudios universitarios, Quiroga acudía de forma libre clases que le interesaban y durante varios años trabajó diariamente en sus novelas y escritos, unas cuatro o cinco horas. [1] [3]

Su curiosidad intelectual le permitió desde muy temprano integrarse en círculos culturales locales selectos, donde conoció y entabló amistad con Dalmiro de Válgoma, historiador y futuro secretario perpetuo de la Academia de la Historia, con quien contrajo matrimonio en 1950. El matrimonio se trasladó a Madrid, ciudad en la que Elena tuvo la oportunidad de frecuentar foros y cenáculos literarios, conocer a algunos de los principales sellos editoriales nacionales y entrar en el grupo de narradores que renovaron la novela española contemporánea de mediados del siglo XX. [1]

Fue en Pontevedra donde el 31 de agosto sufrió una fractura de cadera que, junto a su frágil estado de salud, hizo que la hospitalizaran en La Coruña, donde vivían sus siete hermanos. Falleció en La Coruña a los 74 años debido a una un fallo y encefalopatía hepática. Sus restos fueron trasladados a Villafranca del Bierzo (León) donde comparte desde entonces panteón junto a su esposo, el académico Dalmiro de la Válgoma. Con motivo de su muerte, el entonces presidente de la Xunta, Manuel Fraga, envió un telegrama a la familia de Quiroga.[3] [4]

Trayectoria[editar]

Sus obras están influenciadas por el ambiente gallego, e incluso llegó a hablar extensamente del gallego Álvaro Cunqueiro y su obra en su lección de ingreso en la RAE. [5] Aunque ya de joven empezó su andadura como escritora, fue cuando se casó con de la Válmoga el momento en el que su producción tomó forma. Tras su primera novela, su mudanza a Madrid coincidió con una nueva publicación, la novela Viento del Norte (1950), historia que narra las relaciones entre una joven sirvienta y su anciano señor y que consiguió ser galardonada con el Premio Nadal. En esta obra, Quiroga define las claves del estilo de su posterior producción narrativa, entre las que encontramos un aprovechamiento intimista de sus memorias de la infancia y adolescencia, una prosa en la que destaca un lenguaje rico, elegante y depurado, así como una trama y unos perfiles de los personajes elaborados, lo que sirvió para que críticos y lectores relacionasen su escritura con los modelos temáticos y formales de Emilia Pardo Bazán.[1] [2]

Durante aquellos primeros años de la década de los ’50, tras el temprano éxito editorial, tuvo una actividad narrativa frenética. Dos años después, en 1952, volvió a las librerías con su tercera entrega novelesca, La Sangre, novela que según sus editores “la consagró definitivamente como una novelista extraordinaria por su estilo delicado y expresivo y el interés de los problemas que trata”. La obra, presentada como “una novela que atrae y subyuga y que sitúa a su autora entre los valores más destacados de nuestra actual novelística”, cuenta “la historia de cuatro generaciones a través de un árbol […] que narra cuanto ve y oye. Algunos observadores de la literatura española del momento destacaron las similitudes en tono, temática y enfoque social con la obra de teatro Historia de una escalera, de Antonio Bueno Vallejo.[1] [2]

Poco tiempo después, en 1954, Elena Quiroga publicó su cuarta obra Algo pasa en la calle, en la que además de la recurrente temática y estilo de anteriores producciones, hace una exploración de nuevos ámbitos novelescos más actuales. En esta obra, el eje argumental básico es el fracaso amoroso y la ruptura matrimonial, ambientados en espacios urbanos y con personajes con una mayor complejidad psicológica, más cercana a la mentalidad del hombre contemporáneo. A pesar de la variación argumental y situacional, esta obra muestra una crudeza que permite su inclusión dentro de la corriente tremendista ya inaugurada en los años previos por Camilo José Cela con ''La familia de Pascual Duarte'' (1942).[1] [2]

En la década de los años 50, siguiendo el acelerado ritmo de escritura, Elena Quiroga publicó La Careta (1955), La Enferma (1955), en el que narra sobre una mujer con problemas psíquicos abandonada por su amante, Plácida la joven y otras narraciones (1956) y La última corrida (1958), en el que recrea las vidas de tres matadores de toro, sumando en total ocho obras narrativas publicadas en menos de diez años, lo cual la convirtió en una de las escritoras españolas más prolíficas del momento sin perder calidad en su prosa.[1] [2]

Después de estos años de intensa actividad literaria, su ritmo de producción decayó. En 1960 publicó  Tristura, galardonada con el Premio de la Crítica Catalana, pero no fue hasta cinco años después cuando una obra suya volvió a ver la luz, Escribo tu nombre (1965). A partir de entonces, las publicaciones de la autora cántabra cada vez estaban más espaciadas entre sí, Trayecto uno, El pájaro de oro, La otra ciudad, Presente profundo (1970), centrada en la versión de Rubén, un médico que relata la historia de dos mujeres suicidas, y Grandes Soledades (1983).[1] [2]

Elena Quiroga pertenece, junto a las ya nombradas Medio, Laforet, Kurt, Martín Gaite y Matute, a una generación de escritoras que en sus relatos sobre la Guerra Civil aumentaron la profundización psicológica del testimonio femenino. [1]

Real Academia Española[editar]

En enero de 1983, como reconocimiento por su destacable trayectoria y producción novelesca, fue elegida miembro de número de la Real Academia Española, ocupando el sillón “a”, previamente ocupado por Pío Baroja y Juan Antonio de Zunzunegui. Fue la segunda mujer que se incorporaba a la Docta Casa, después de la poetisa murciana Carmen Conde, quien ingresó en 1978. [1] [2] [3]

Tras su discurso de entrada en la RAE, el filólogo Rafael Lapesa alabó la obra de Quiroga y expresó que, con ella, se demostraba el cambio que daba la Real Academia hacia una mayor inclusión femenina.[5]

Obras[editar]

  • La soledad sonora. Madrid: Espasa Calpe, 1949.
  • Viento del norte. Barcelona: Destino, 1951 (ganadora del Premio Nadal)
  • La sangre. Barcelona: Destino, 1952.
  • Trayecto uno, Madrid: Tecnos, 1953.
  • Algo pasa en la calle. Barcelona: Destino, 1954.
  • La careta. Barcelona: Noguer, 1955.
  • La enferma. Barcelona: Noguer, 1955.
  • Plácida, la joven y otras narraciones. Madrid: Prensa española, 1956.
  • La última corrida. Barcelona: Noguer, 1958.
  • Tristura. Barcelona: Noguer, 1960. (Ganadora del Premio de la Crítica Catalana)
  • Carta a Cadaqués. Santander: Imp. Bedia, 1961.
  • Envío a Faramello. Madrid: Raycar, 1963.
  • Escribo tu nombre. Barcelona: Noguer, 1965. Premio Rómulo Gallegos
  • El pájaro de oro
  • La otra ciudad
  • Presente profundo. Barcelona: Destino, 1973.
  • Grandes soledades, 1983.
  • Presencia y ausencia de Álvaro Cunqueiro. Madrid: Real Academia Española (RAE), 1984.

Viento del Norte[editar]

El público más superficial valoró su novela Viento del Norte como regional costumbrista y folclórica, mientras que otros la consideraban una obra maestra. La crítica sagaz destacó que esta obra difería completamente de otras como Los Pazos de Ulloa o Comedias bárbaras, con las que compartía numerosas características. Se aparta, de este modo, del esteticismo de Valle-Inclán y huye del realismo, aunque no del naturalismo, pues abundan las conexiones con la tierra, el paisaje, fauna y flora. Lapesa describe el estilo y lenguaje de Quiroga como innovador. Quiroga renueva continuamente los materiales lingüísticos que usa, buscando palabras exactas aunque no existan. Su exactitud terminológica le hace dar un giro semántico inesperado a las acciones, que cobran un sentido nuevo. Cabe mencionar también la variedad de sus niveles, desde el lenguaje selecto y poco engolado, elegante pero no ostentoso, hasta la utilización de popularismos o regionalismos. [5]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g h i j k MCNBiografias.com. «Quiroga y Abarca, Elena (1921-1995). » MCNBiografias.com». www.mcnbiografias.com. Consultado el 3 de abril de 2017. 
  2. a b c d e f g «Biografia de Elena Quiroga». www.biografiasyvidas.com. Consultado el 3 de abril de 2017. 
  3. a b c d País, Ediciones El (4 de octubre de 1995). «La escritora Elena Quiroga muere a los 74 años». EL PAÍS. Consultado el 3 de abril de 2017. 
  4. «ABC (Madrid) - 04/10/1995, p. 49 - ABC.es Hemeroteca». hemeroteca.abc.es. Consultado el 3 de abril de 2017. 
  5. a b c «Discurso de Ingreso en la [[RAE]] de Elena Quiroga y de Abarca». 1984.  Wikienlace dentro del título de la URL (ayuda)


Predecesor:
Juan Antonio de Zunzunegui y Loredo
Coat of Arms of the Royal Spanish Academy.svg
Académica de la Real Academia Española
Sillón a

1984 - 1995
Sucesor:
Domingo Ynduráin Muñoz