Elecciones presidenciales de Costa Rica de 1913

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Elecciones presidenciales de Costa Rica de 1913
Presidente
7 de diciembre de 1913
Tipo Voto directo

Demografía electoral
Votantes 17 340

Resultados
Máximo Fernández Alvarado.jpg
Máximo Fernández Alvarado – Republicano
  
43 %
Carlos Durán Cartín.JPG
Carlos Durán Cartín – Unión Nacional
  
30 %
Rafael Yglesias Castro.jpg
Rafael Yglesias Castro – Civil
  
27 %
Votos obtenidos

Coat of arms of Costa Rica (1906-1964).svg
Presidente de Costa Rica

El 7 de diciembre de 1913 se realizaron las elecciones presidenciales de Costa Rica entre tres candidatos: Máximo Fernández Alvarado, Carlos Durán Cartín y el expresidente Rafael Yglesias Castro. Fueron las primeras elecciones que se realizaron con voto universal directo.[1]​ Ninguno de los cuales alcanzó la cantidad de votos mínima para ser electos así que, según la Constitución vigente de entonces, correspondería al Congreso hacer la elección, sin embargo los tres retiraron sus nombres por lo que el Parlamento designó a Alfredo González Flores como Primer Designado a la Presidencia de Costa Rica. González Flores fue luego derrocado por los hermanos Tinoco quienes impusieron la única dictadura en la Costa Rica del siglo XX, la cual duró dos años.

Antecedentes[editar]

Yglesias, de 52 años, había sido presidente previamente y su gobierno había sido bastante autoritario,[2]​ entre otras cosas reformando la Constitución a la fuerza para poder reelegirse indefinidamente y reprimiendo a la oposición y a la prensa. Fue apoyado por el Partido Civil que era básicamente un partido personalista que giraba en torno a su figura.[3]​ Máximo Fernández, de 56 años, era presidente del Congreso y miembro del Partido Republicano.[2]​ Durán, por su parte, fue candidato del Partido Union Nacional que ya había llevado al poder previamente a Ascensión Esquivel Ibarra y Cleto González Víquez. Durán era médico y contaba 61 años,[2]​ siendo el mayor de los candidatos. Había sido previamente Tercer Designado a la Presidencia en tiempos de Bernardo Soto.[2]​ Todos eran liberales.

El candidato oficialista era Fernández, pero no contó con el respaldo del entonces presidente y copartidario Ricardo Jiménez Oreamuno, quien se mantuvo al margen y no respaldó ningún candidato.[2]

Campaña[editar]

Los tres partidos se identificaban claramente por los colores de sus banderas; el azul para los republicanos, el rojo de los civilistas y el verde del Unión Nacional.[4]

Para estas elecciones se había eliminado el voto de segundo grado así que al presidente se le elegía directamente por la población, sin embargo el voto seguía siendo público (lo sería hasta una reforma e 1925) por lo que las libertades democráticas eran cuestionables; los empleados públicos debían votar por el candidato oficialista y los empleados privados como los peones cafetaleros por el candidato que favorecían sus patrones de lo contrario podían sufrir represalias.[5]

Durán era respaldado por la clase alta, la aristocracia y por "El Olimpo" (círculo elitesco de pensadores liberales) pero Máximo Fernández gozaba de una gran popularidad y apoyo popular.[5]​ Durante la campaña los candidatos se atacaron mutuamente. A Yglesias le recordaban su gobierno autoritario tachándolo de tirano y déspota,[2]​ así como resaltaban su falta de formación profesional llamándole molinero e ignorante.[2]​ A Fernández se le acusó de ser un empresario ambicioso en contubernio con intereses extranjeros[2]​ y de haber tenido vínculos con el dictador nicaraguense José Santos Zelaya López,[2]​ etc. En cambio en el caso de Durán los ataques se concentraban menos en él y más en su padrino político Cleto González Víquez.[2]

Durán e Yglesias habían pactado apoyarse mutuamente si no se lograba el mínimo requerido para ganar en primera ronda (en cuyo caso el Congreso designaba al presidente de entre los candidatos más votados). No obstante pasadas las elecciones y como efectivamente se previó, ninguno alcanzó el mínimo, tras largas y complejas negociaciones entre Fernández, Durán, el presidente Jiménez Oreamuno y una nueva figura política que apareció en las negociaciones, Federico Tinoco,[2]​ los republicanos deciden finamente realizar una osada jugada política y nombrar a Alfredo González Flores quien no había sido candidato, para impedir el triunfo de Yglesias.[5]

Así, Jiménez Oreamuno le entrega el poder a González otorgándole simbólicamente el control del ejército aún antes de la votación en el Parlamento aduciendo que la misma era "ceremonial".[5]​ Criticado al respecto, Jiménez dijo:

Del duranismo me gusta el jefe pero no el partido, del fernandismo el partido pero no el jefe, del civilismo no me gusta ni el jefe ni el partido.[5]

Al día siguiente se realiza la sesión del Congreso que deberá escoger al Presidente. Se juramentan los nuevos diputados electos (pues parte del Plenario se renovaba en cada elección) siendo ocho diputados «fernandistas», siete «duranistas» y seis civilistas,[2]​ que se sumaban a los diputados ya en oficio, donde los del Republicano y de Unión Nacional que tenían mayoría y habían fraguado el pacto contra Yglesias, del que estaban informados los civilistas.[2]​ Fernández se ausenta a la sesión por lo que la misma es presidida por Leónidas Pacheco,[2]​ quien sugiera elegir primero a los designados a la presidencia (vicepresidentes) antes que al presidente. Los civilistas reaccionan furiosamente. El diputado Luis Anderson Morúa, dijo:

Todos los costarricenses estamos a estas horas notificados que el ciudadano que ejercerá la presidencia no ha salido de los comicios. Va a salir del Cuartel de la Artillería. [2]

Y en referencia a Federico Tinoco:

¡Cromwell está en la puerta! Pero —por desgracia— es un Cromwell de vaudeville. [2]

Otro civilista Arturo Volio Jiménez, declaró:

Se que haremos la elección bajo el dominio de las ametralladoras que acaricia Pelico Tinoco. [2]

El oficialismo argumenta que al haber renunciado (habiendo sido leídas sus renuncias) los dos candidatos más votados de los comicios; Fernández y Durán, es legítimo que el Congreso escoja a otros. Finalmente tras largas faenas de discusión se aprueba con 36 votos (de 43) a favor nombrar a Alfredo González Flores de 36 años, Presidente de la República.

Resultados[editar]

Presidente[editar]

Candidato Partido Votos %
Máximo Fernández Alvarado Republicano 26,989 42.1
Carlos Durán Cartín Unión Nacional 19,818 30.9
Rafael Yglesias Castro Civil 17,340 27.0
Blancos/Nulos 6
Total 64,153 100
Fuente: Nohlen[6]

Parlamento[editar]

Partido Votos %
Republicano 27,094 42.3
Unión Nacional 19,747 30.8
Civil 17,215 26.9
Blancos/Nulos 543
Total 64,599 100
Fuente: Nohlen

Referencias[editar]