El rey Gesar

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
La tradición épica del Gesar
UNESCO logo.svg UNESCO-ICH-blue.svg
Nombre descrito en la Lista Representativa del PCI.
Gesar Gruschke.jpg
El Rey Gesar, pintura mural de autor anónimo.
País Bandera de la República Popular China China
Tipo Cultural inmaterial
N.° identificación 00204
Región Asia y
Pacífico
Año de inscripción 2009 (IV sesión)

El Cantar del rey Gesar es uno de las pocas epopeyas que se han transmitido, el más largo del mundo y actualmente el más antiguo que conserva vitalidad, y se sigue recitando y ampliando oralmente todavía hoy.

Difusión[editar]

Se divulga gracias a cantantes de baladas en las zonas habitadas por las etnias tibetana y mongola y el grupo étnico Tu. Por medio de su representación, centenares de juglares siguen transmitiendo las gestas del rey Gesar por el Tíbet, Mongolia Interior, Qinghai y otras regiones de China.

Origen[editar]

El Cantar del rey Gesar es muy antiguo; fue gestándose entre los siglos III y II antes de Cristo y el siglo VIII después de Cristo. A lo largo de cerca de mil años, los juglares la difundieron oralmente al tiempo que enriquecían sus episodios y sus formas de expresión. A principios del siglo XII este poema épico alcanzó su forma clásica y empezó a divulgarse ampliamente por la región tibetana. El primer manuscrito que se conserva es del siglo XI y se cree que fue escrito por algún monje budista. Durante la década de 1860 un equipo de monjes del monasterio de Dzogchen dirigidos por el filósofo tibetano Ju Mipham Gyatso realizó una edición xilografiada.

Argumento[editar]

El argumento del Cantar del rey Gesar es el siguiente. Hace muchísimos años, las catástrofes naturales y los desastres provocados por el ser humano azotaban las vastas extensiones del Tíbet; los demonios y los espectros hacían y deshacían a su antojo; el pueblo vivía sumido en un abismo de sufrimientos. El Boddhisatva de la Misericordia quiso rescatar al pueblo de tantas penalidades y pidió al Buda Salvador Amida que enviara a Tuiba Gewafa, hijo del dios, al mundo para someter a los demonios. Tuiba Gewafa aparece en el Tíbet y se presenta ante los cobrizos tibetanos como el rey Gesar, es decir, como su soberano. Los creadores de la epopeya lo dotaron de una personalidad inconfundible y de singulares poderes, dando a luz a un semidiós. Esta figura heroica a medio camino entre los dioses y los seres humanos reúne las condiciones para cumplir la sagrada misión de domeñar a los demonios, reprimir la violencia, ayudar a lo débiles y beneficiar al pueblo. En este mundo, el rey Gesar afronta infinidad de situaciones muy comprometidas, de las que sale siempre ileso por sus propios medios y gracias a la protección de su padre. Finalmente, el héroe consigue exterminar a los demonios y espectros que se empeñaban en matarlo. El rey Gesar empieza a poner fin a la desgraciada situación del pueblo el mismo día de su nacimiento; a los cinco años se traslada con su madre a orillas del río Amarillo; a los doce gana una carrera de caballos y es entronizado. Ya convertido en rey, empieza a aprovechar al máximo sus extraordinarios poderes para lanzar expediciones de castigo contra los monstruos de toda laya que pueblan este mundo. Sometidos éstos, Gesar alcanza la bondad perfecta y regresa con su madre y la reina al reino de los dioses, con lo que la larga epopeya llega a su fin.

Estructura, composición y estilo[editar]

El Cantar del rey Gesar es el poema épico más extenso del mundo. Sus más de 120 tomos contienen más de un millón de versos y más de 20 millones de caracteres. O dicho de otro modo, es más larga que las 5 obras épicas más famosas de la historia, a saber, el Gilgamesh, de Babilonia; la Ilíada y la Odisea, de la antigua Grecia; y el Ramayana y el Mahábharata, las dos grandes epopeyas de la India antigua.

Canciones folclóricas, mitos, cuentos y leyendas componen buena parte del Cantar del rey Gesar. Sus numerosos personajes, héroes y tiranos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, llevan todos el sello de su personalidad inconfundible y aparecen descritos con vivas imágenes. En cuanto al lenguaje, manifiesta las características propias de la oralidad, entre las que destacan la profusión de refranes, el uso de metáforas, la repetición de versos con ligeras variaciones y la vinculación del final de un episodio con el principio del siguiente.

Trascendencia[editar]

El erudito alemán Isaak Jakob Schmidt tradujo esta monumental épica al ruso y al alemán.

Para celebrar el milenario de la canción del rey Gesar, en el año 2002 China organizó un magno acto conmemorativo. Actualmente, al estudio de esta epopeya se dedican numerosos eruditos repartidos entre más de 10 universidades e instituciones académicas.

Enlaces externos[editar]