Planeta prohibido

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Planeta prohibido (Forbidden Planet) es una película de ciencia ficción estadounidense de 1956 dirigida por Fred McLeod Wilcox y protagonizada por Walter Pidgeon, Anne Francis y Leslie Nielsen. La película tiene un buen número de efectos especiales y constituye la primera aparición de Robby, el robot.

El texto original, escrito por Irving Block y Allen Adler en 1952 y titulado The Fatal Planet, fue adaptado cuatro años después por Cyril Hume y retitulado Forbidden Planet. La trama es una recreación de La tempestad, obra teatral escrita por William Shakespeare en 1611, ambientada en la era espacial, tal como los propios autores reconocieron luego del estreno de la película.

Robby, el robot, ha contribuido en buena medida al éxito del film. Tanto es así que su presencia se extendió a otras películas, aunque fuera a modo de guiño. Además de protagonizar un año después la producción de ciencia-ficción The Invisible Boy, Robby apareció en las series Dimensión desconocida (The Twilight Zone), Perdidos en el espacio (Lost in Space), Vacaciones en el mar e incluso en Colombo, y posteriormente en películas como Amazonas en la Luna (Amazon Women in the Moon, 1987, en un fragmento dirigido por Joe Dante) y Las chicas de la Tierra son fáciles (Earth Girls Are Easy, Julien Temple, 1989). Para la única secuencia en que se ven los monstruos del Id se emplearon técnicas de animación gentileza de la casa Disney, así como para los disparos de las armas de los protagonistas.

Anne Francis es la primera actriz que aparece en minifalda en la historia del cine; en varios países se prohibió la película por este motivo y porque Anne aparecía descalza en todos las escenas. En España se estrenó 11 años después de filmada, en 1967.

Argumento[editar]

A principios del siglo XXIII, el Crucero de los Planetas Unidos C-57-D es enviado al planeta Altair IV en el sistema estelar Altair, a dieciséis años luz de la Tierra, para saber qué le pasó a una expedición enviada 20 años antes. Al final del extenso viaje, el Comandante John J. Adams (Leslie Nielsen) contacta al Dr. Edward Morbius (Walter Pidgeon), el filólogo, quien le advierte que se mantenga alejado, pero se niega a dar una razón.

Al aterrizar, la tripulación conoce a Robby, el robot, que conduce a Adams, su primer oficial, al teniente Jerry Farman (Jack Kelly), y al teniente «Doc» Ostrow (Warren Stevens) a la casa de Morbius. Morbius explica que, un año después de la llegada de la expedición, alguna fuerza desconocida hizo desaparecer a casi todos los de la expedición y vaporizó su nave cuando los últimos supervivientes trataron de escapar. Sólo él, su esposa (que más tarde murió por otras causas) y su hija bebé sobrevivieron. Morbius teme de que la misma suerte pueda correr la tripulación del C-57-D.

Los oficiales son deslumbrados por la casa y su gama de tecnología, más avanzada de lo que conoce la humanidad, incluyendo a Robby, al que Morbius afirma haber «concebido... durante mi primer mes aquí». Adams se mantiene escéptico, y le recuerda a Morbius que su campo es la filología, no las ciencias físicas.

John Adams (Leslie Nielsen) y Altaira (Anne Francis) en una escena de la película.

La hija de Morbius de diecinueve años de edad, Altaira (Anne Francis) aparece. Al igual que la Miranda de Shakespeare, ha crecido sin saber de cualquier hombre, excepto su padre, y es muy curiosa, por lo tanto, en cuanto se refiere a las relaciones humanas. Varios oficiales están más que dispuestos a ayudar con su educación, especialmente el teniente Farman, pero Adams los mantiene a raya.

Morbius le dice a Adams que ha reconstruido la historia y la ciencia de los Krell, los nativos extintos, que tenían ya una tecnología y una sociedad millones de años antes de la humanidad, pero todos habían muerto 200 000 años antes en una sola noche de inexplicable destrucción. Él muestra a sus invitados lo que llama un «educador plástico». Cuando lo usó por primera vez, dijo, estuvo en coma durante casi dos días, pero también duplicó su intelecto, lo que le permitió construir a Robby y el resto de los dispositivos maravillosos. Morbius también los lleva a un paseo por una instalación subterránea de los Krell, con forma de cubo, con la potencia de 9200 reactores termonucleares hundidos bajo 50 millas de superficie, que han estado funcionando y autorreparándose desde la extinción de los Krell. Preguntado sobre su finalidad, Morbius evita responder. Menciona, sin embargo, que se reconfiguraron unos 16 años antes.

Una noche, una pieza valiosa del equipo en la nave se daña, pero los centinelas no ven ningún intruso. En respuesta, crean un campo de fuerza para proteger la nave. Sin embargo, resulta inútil cuando una cosa invisible atraviesa la valla y mata al ingeniero jefe Quinn (Richard Anderson), literalmente destrozando su cuerpo en pedazos.

Inicialmente, la sospecha recae sobre Robby, pero es descartado cuando el cocinero de la nave ofrece una coartada. Después se hace un yeso de una de las enormes huellas encontradas en el suelo. El Dr. Ostrow manifiesta su perplejidad por lo que puede deducir de ella, habida cuenta de que la criatura parece violar todas las leyes de la evolución.

El intruso vuelve la noche siguiente y solo se hace visible cuando atraviesa la valla y es blanco de las armas de la tripulación. Mata a varios hombres, incluido Farman. En su casa, Morbius estaba teniendo una pesadilla y despertó por el grito de Altaira. En ese momento, el atacante invisible desaparece.

Mientras Adams enfrenta a Morbius, Ostrow utiliza el educador en secreto. Antes de morir por sus efectos, declara que la gran máquina fue diseñada para materializar cualquier pensamiento del Krell que la utilizara. Luego agrega «¡Sin embargo, los Krell olvidaron una cosa! ¡Los monstruos, John! Monstruos del Id». Esto puede significar que, aunque los Krell se consideraban civilizados, empezaron a cometer los actos más oscuros, lo que resultó en su destrucción.

Cuando Morbius objeta que no existen Krell para generar la criatura, Adams afirma que el subconsciente de Morbius es el responsable, y que causó la muerte del grupo del Bellerophon cuando votó a favor de regresar a la Tierra, cuando «el más profundo deseo de Morbius era estudiar a los Krell y sus máquinas» y esto les impidió abandonar su mundo. Morbius rechaza la idea de que su subconsciente esté produciendo el monstruo.

Cuando Altaira declara su amor por Adams en contra de su padre, el monstruo viene por ellos. Robby es mandado a matar al monstruo pero, dado que su programación le prohíbe tomar la vida humana, sus circuitos colapsan al intentar matar al monstruo, porque comprende que este es en realidad un alter ego o la ampliación del Dr. Morbius. El monstruo invisible irrumpe en la casa y se funde a través de la puerta casi indestructible de la bóveda de los Krell donde Adams, Altaira y Morbius se habían refugiado. Morbius, finalmente, acepta la terrible verdad y trata de renunciar a su creación. Cuando es mortalmente herido, el monstruo desaparece. Morbius, moribundo, le pide a Adams que accione una palanca para destruir las máquinas de los Krell, lo que también dará lugar a la destrucción total de Altair IV.

Adams, Altaira, Robby y la tripulación superviviente escapan del planeta a gran velocidad en su nave espacial y son testigos de la destrucción del planeta, desde una distancia segura en el espacio. Adams le dice a Altaira que cuando el hombre avance hasta el punto de alcanzar a los Krell, el trabajo del Dr. Morbius será reconocido.

Anécdotas[editar]

Gene Roddenberry ha reconocido públicamente que Planeta Prohibido fue su principal inspiración a la hora de crear la saga de Star Trek. También fue una de las principales referencias de la serie Perdidos en el espacio.

Poco después de su estreno, apareció la versión novelizada de Forbidden Planet, escrita por Philip MacDonald, utilizando el seudónimo W. J. Stuart. Aunque inspirada en el guión del film, la novela se ganó con el tiempo su propio espacio entre las obras de culto del género por su particular forma de abordar el tema (a partir de los relatos personales de sus protagonistas) y una serie de detalles y alusiones mitológicas que no aparecen en el film. La hoy desaparecida editorial Tor de Buenos Aires publicó la novela en español en 1957; como detalle curioso, en la portada se titulaba «El planeta desconocido», mientras que en la primera página aparecía su título original, «El planeta prohibido».

Enlaces externos[editar]

Planeta prohibido en Internet Movie Database (en inglés)