Libro de Apolonio

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El Libro de Apolonio es una obra medieval de la literatura castellana escrita en versos alejandrinos y estrofa cuaderna vía hacia la mitad del siglo XIII y perteneciente al Mester de clerecía.

Cronología[editar]

Tradicionalmente, se fecha el Libro de Apolonio alrededor de 1250 y se le suele considerar como una de las manifestaciones más tempranas del Mester de Clerecía (Ramón Menéndez Pidal, desde un punto de vista lexicográfico, lo sitúa en la segunda mitad del siglo XIII). Aunque aparentemente su cuaderna vía presenta abundantes irregularidades, esto no se debe a que pertenezca a una fecha tardía, sino a que el único manuscrito del que disponemos es de un copista de mediados del siglo XIV e introdujo cambios respecto a la lengua original (el trabajo paleográfico de Manuel Alvar demuestra que las irregularidades originales apenas llegan al 0.75% de los versos de la obra). Este último, por demás, principal estudioso del poema, llega a la conclusión de que podía datarse alrededor de 1260.

Fuentes[editar]

La base de la narración es una famosa novela latino-medieval, la Historia Apolonii Regis Tyrii ("Historia de Apolonio, rey de Tiro"), escrita durante los siglos V y VI de nuestra era y atribuida a Celio Simposio, un autor que seguía el modelo de la novela bizantina o de aventuras). Sin embargo este texto se inspira en un modelo que parece remontarse al siglo III d. de C. Las aventuras de Apolonio fueron muy populares en la Edad Media y se conservan numerosas versiones en distintos idiomas. A fines del siglo XIV aludía a su historia en un poema en catalán Pedro IV el Ceremonioso y asimismo aparece aludido en la General Estoria de Alfonso X el Sabio.

Autoría[editar]

Del compositor de la obra nada sabemos, excepto que debió de ser un clérigo, dado el carácter culto y moralizante de la obra y podría ser natural del Alto Aragón o leonés. Además, que no asumió el papel de mero traductor y ni siquiera de adaptador, sino que intentó escribir una obra original (de hecho, el material está tan elaborado que los investigadores no se ponen de acuerdo sobre si se inspira en la versión latino-medieval o en alguna otra posterior francesa o provenzal, por lo que muy bien pudiera ser una versión propia).

Contenido[editar]

La obra se desarrolla en torno a los siguientes núcleos narrativos:

  1. El emperador Antíoco y el tema del incesto.
  2. Apolonio visita la corte de Antíoco y las ciudades de Tiro y Tarso.
  3. Antíoco persigue a Apolonio.
  4. Apolonio llega a la Pentápolis, los juegos de pelota en la playa, la muerte de Antíoco, el viaje y el naufragio.
  5. A partir de aquí el relato se bifurca: por un lado, historia de Luciana y su estancia en Éfeso; por otro, Apolonio en Tarso, la presencia de Estrangilo, el abandono de Tarsiana y su marcha a Egipto.
  6. El relato continúa bifurcado: a) Tarsiana y su intento de asesinato, el rapto que sufre a manos de los piratas y los sucesos de Mitilene; b) Apolonio retorna a Tarso, la falsa muerte de Tarsiana, el naufragio en su travesía a Mitilene y el encuentro que allí se produce.
  7. Las narraciones de Luciana y Tarsiana son resueltas mediante una anagnórisis parcial de Tarsiana y Apolonio. Marcha a Éfeso de los dos personajes.
  8. Anagnórisis total entre Apolonio, Tarsiana y Luciana.
  9. Final feliz de la obra.

Como se puede ver, una historia abigarrada, extensa, a veces confusa y prolija, cuyo "propósito" es sólo moralizante y su objetivo recalcar que siempre el mal conlleva un castigo y la práctica del bien un premio, porque, aunque el mundo es caótico y cambiante (el estado deste mundo, siempre así andido, / cada día se cambia, nunca quedo estido, copla 134) existe la Providencia divina que asegura un propósito final justo. Por otra parte, como ocurre en el Libro de Alexandre y en buena parte de la literatura medieval, el poeta mezcla lo dulce con lo útil y combina lo ameno con el adoctrinamiento.

Entre los varios elementos exógenos que incorpora la historia, se deben contar como importantes lo procedentes del folclore: el tema del incesto, el de la belleza sin par de las princesas y las adivinanzas o enigmas (once, nada menos: el de Antioco, el que Luciana escribe para mostrar su amor hacia Apolonio de la estrofa 223 y los nueve que Tarsiana propone a su padre de las coplas 505 a 523).

Personajes[editar]

En cuanto al "protagonista", resulta ser un rey muy atípico: no le interesan las armas ni las conquistas y dos veces en el texto se le califica como caballero (coplas 360a y 459a). Por el contrario, desde el comienzo se nos presenta como un intelectual. Así, en la estrofa 22 se dice: Como era Apolonio de letras profundado. Y, más adelante, en la 31:

Encerrose Apolonio en sus cámaras privadas,
do tenié sus escritos y sus estorias notadas
rezó sus argumentos, las fazañas pasadas,
caldeas y latines, tres o cuatro vegadas.

Sin embargo, estos conocimientos no están completos si no tienen como piedra de toque la vida. Por eso el protagonista ha de recorrer todas esas aventuras y poner en práctica las enseñanzas y las virtudes aprendidas. El resultado final es la cortesía (componer un romance de nueva maestría / del buen rey Apolonio y de su cortesía (estrofa 1.º). Este concepto, en esta época medieval y en este ejemplo, engloba tanto la perfección moral como la social.

Ediciones[editar]

Aunque el primero que dio a conocer algunos versos de la obra fue José Rodríguez de Castro en el tomo segundo de su Biblioteca Española (Madrid, 1786), la primera edición completa se debe a Pedro José Pidal en diversos números de la Revista de Madrid (vol. IV, de 1840). Se trata de una edición deficiente, con numerosos errores y omisiones de lectura. En 1841, sin embargo, se volvió a publicar en la Colección de algunas poesías castellanas anteriores al siglo XV, como continuación a las ediciones del medievalista dieciochesco Tomás Antonio Sánchez, y en 1842 Eugenio de Ochoa la incluyó en su nueva edición corregida y aumentada del repertorio de Tomás Antonio Sánchez, Colección de poesías castellanas (París: Baudry, 1842). Florencio Janer también publica el texto en Poetas castellanos anteriores al siglo XV (1865), pero ninguna de estas ediciones puede considerarse crítica.

Solamente a principios del siglo XX aparece la primera de las ediciones rigurosas en el establecimiento del texto, la del hispanista Charles Carroll Marden. Es un trabajo útil y concienzudo que restaura la métrica y corrige las rimas. La primera edición modernizada es la de Pablo Cabañas, en 1969 (Madrid: Castalia, colección Odres Nuevos). Giovanni Battista de Cesare (1974) y Carlos Alvar (1976) han intentado hacer ediciones menos conservadoras que la de Marden. De Cesare piensa que el manuscrito fue copiado por dos amanuenses distintos o en dos épocas distintas separadas por unos pocos años. Por otra parte, la de Carlos Alvar es muy ambiciosa, probablemente su obra maestra como filólogo. En 1984 hizo una edición más reducida y más atenta al vocabulario. Por último, en 1987 se publicó la edición de Carmen Monedero para Clásicos Castalia y en 1992 la de Dolores Corbella para la editorial Cátedra.

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