Ejército Verde (Rusia)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Bandera utilizada por los campesinos del Ejército Verde. Usualmente usaban negro, verde o una combinación de ambos.

El término Ejércitos Verdes (ruso: Зелёная Армия) o Verdes (ruso: Зелёные) es la denominación genérica dada a grupos de campesinos armados que enfrentaron a todos los bandos gubernamentales involucrados en la Guerra Civil Rusa.

Por rojos se entiende a los bolcheviques y sus aliados iniciales, los eseristas de izquierdas. Blanco refiere a una heterogénea oposición débilmente unida de zaristas ultraconservadores, monárquicos constitucionales, kadetes, mencheviques, eseristas y laboristas. Además, estaban los anarquistas del Ejército Negro y Kronstadt; islamistas basmachís en Asia Central; las intervenciones de los Imperios Centrales y después de los Aliados;[n 1]​ los atamanes cosacos interesados sólo en su propio poder;[n 2]​ y, finalmente, los grupos separatistas o autonomistas de diversas nacionalidades que aprovechaban el caos para librarse de Moscú.[n 3]​ Pero estos movimientos estaban desorganizados, sin coordinación entre ellos y controlaban regiones periféricas del fenecido Imperio, en cambio, los bolcheviques dominaban la población e industria del centro, pudiendo vencer uno a uno a sus rivales.[1]

Motivadas por el deseo de proteger a sus comunidades de las requisas, las represalias ante cualquier resistencia, las levas forzadas y los excesos militares que practicaban todos los bandos,[2]​ las revueltas comenzaron en 1918 pero eran fácilmente sofocadas.[3]​ Solo desde el año siguiente se volvieron masivas, cuando los comunistas iniciaron las grandes levas, alcanzando su clímax en el invierno de 1920-1921, cuando los bolcheviques empezaron a requisar cantidades de grano tales que impedían la supervivencia de los campesinos, y acabando sofocadas en 1922.[4]​ Al acabar el verano de ese año, la mayoría de los rebeldes estaban militarmente vencidos y el campesinado sucumbía ante la hambruna.[5]

Las principales hostilidades entre blancos y rojos se dieron entre finales de 1918 y principios de 1920, siendo las revueltas campesinas decisivas en su desarrollo.[6]​ En la primavera de 1919 la retaguardia comunista quedó atestada de campesinos alzados, permitiendo el avance de los contrarrevolucionarios.[7]​ Posteriormente, la torpe política de los blancos, sus propios abusos contra la población y el miedo que causaba que pudieran restituir sus propiedades a la nobleza llevaron a revueltas masivas en su propia retaguardia, garantizando su derrota.[8]​ Verdes y rojos quedaron «frente a frente» cuando el último gran ejército blanco, capitaneado por el barón Piotr Nikoláyevich Wránguel (1878-1928), fue expulsado de Crimea en noviembre de 1920.[9]​ Rusia «seguía siendo un continente bisoño al que le costó [al Ejército Rojo] tres años en ocupar y controlar todo el territorio ruso, una ineficacia clamorosa si se le compara con los curtidos ejércitos occidentales, mucho más preparados».[10]

Las revueltas se concentraron en las regiones más afectadas por la guerra y las requisas bolcheviques: las cuencas de los ríos Don y Kubán, los montes Urales, la llanura de Siberia Occidental, la Rusia Meridional (Chernozem) y toda Ucrania.[11]​ Esta última en particular fue el principal campo de batalla de 1917-1922, con numerosos bandos en pugna y cambios de frente, un auténtico «embrollo político y militar».[12]​ En ella se enfrentaron los rojos (que se hacen con las principales urbes a inicios de 1918 aunque sólo en otoño de 1920 aseguraron su victoria) y los blancos, principales bandos enfrentados, pero también los alemanes y austrohúngaros (intervienen reclamando territorios en 1918), negros, nacionalistas de la Rada, atamanes nacionalistas ucranianos y las «jacqueries» campesinas.[13]​ Ahí estallaron las primeras grandes revueltas, entre abril y mayo de 1919, inmediatamente después que los comunistas recuperaran Kiev (6 de febrero) y organizaran la requisa de granos.[14]​ Previamente los campesinos ucranianos habían organizado guerrillas para resistir a las tropas invasoras de Alemania y Austria-Hungría[14]​ porque Lenin había cedido ese territorio en la Paz de Brest-Litovsk (3 de marzo de 1918). En las otras regiones productoras de grano hubo una mayor resistencia popular a las requisas, estallando rápidamente los enfrentamientos,[15]​ primero en la cuenca del Volga, en el verano de 1919, luego en entre los musulmanes de Ferganá y después en el Cáucaso Norte y Siberia Occidental.[16]​ En 1920-1921 vuelven a estallar la cuenca del Volga, el Cáucaso y Siberia[3]​ pero desunidas entre sus caudillos ante el avance comunista,[17]​ convirtiendo aquellas regiones en verdaderas «zonas negras» donde las autoridades de Moscú perdieron completamente el control de sus campos.[18]

Antecedentes[editar]

Mapa de la República Popular Ucraniana entre mayo y noviembre de 1918, bajo el régimen del Hetmanato (verde claro). En círculos naranjos las principales rebeliones campesinas. Crimea y Kubán bajo control de los blancos. Los principales puertos del mar Negro son ocupados por la intervención francesa.
También puede apreciarse la Segunda República Polaca y sus ofensivas en el oeste ucraniano (azul oscuro), República Popular Bielorrusa (celeste), República Popular de Ucrania Occidental (verde limón), Reino de Rumania y sus intentos expansionistas hacia el oeste (café), el Imperio austrohúngaro al borde del colapso (amarillo), la República Socialista Federativa Soviética de Rusia con sus ataques por el norte (rojo), Lituania (rosado) y los cosacos del Don (verde oscuro).

El campesinado ruso vivió dos guerras contra el Estado ruso producto de revoluciones y que acabaron con la victoria estatal: 1905-1907 y 1917-1922.[17]​ Al comenzar 1918 los comunistas sólo controlan algunas ciudades, «únicos islotes bolcheviques en medio de un océano campesino» poco dispuesto a entregarles los frutos de su trabajo y someterse a cualquier autoridad externa.[19]

El conflicto entre las poderosas ciudades y un campo que no deseaba someterse a las primeras fue una de las principales aristas de la guerra civil.[20]​ Muchos interpretaban aquella resistencia como una mera expresión de la «anarquía social» que se vivía en el país.[21]​ La influencia de comunista sobre los campesinos y obreros era insignificante. Controlaban algunos sóviets pero sin poder coactivo sobre la mayoría de la población, que se les oponía de forma pasiva y desorganizada, al menos no inicialmente.[22]

Entre fines de 1917 e inicios de 1918 no hubo oposición seria a los comunistas, que controlaban el centro de Rusia, Bakú y Taskent. La única fuerza de oposición era el Ejército de Voluntarios (ruso: Добровольческая армия), apenas 3.000 hombres, aún en organización en el sur de Rusia.[23]​ Todas las esperanzas blancas estaban en ganarse a los cosacos del Don y Kubán, inicialmente más interesados en obtener su propia independencia. Por su parte, Ucrania y Finlandia estaban en proceso de independizarse pero los blancos jamás reconocerían su secesión para ganarse a esas poblaciones.[24]​ Sólo la violenta represión bolcheviques contra los cosacos a inicios de 1918 permitió ganarlos para su causa.[25]

Después de la Revolución de Octubre las nuevas autoridades bolcheviques instauraron el comunismo de guerra. Este sistema, prototipo de la economía estalinista, buscaba abolir todo comercio privado, maximizar el comercio privado sobre la distribución y el mercado, nacionalizar toda la industria pesada, colectivizar toda la agricultura e imponer un sistema universal de racionamiento para centrar toda la economía en apoyar el esfuerzo bélico.[26]​ Era una manera de combatir en el «frente interno» a sus opositores.[27]​ Entre las nuevas medidas estaba el envió de funcionarios a las granjas del centro de Rusia para recoger suministros para abastecer al ejército e iniciar la construcción de la economía socialista, no importaban los medios a utilizar.[28]​ Se buscaba requisar granos, ganado y caballos, reclutar de jóvenes y castigar a las aldeas sospechosas de albergar a desertores.[29]​ La primera reacción de los campesinos fue enterrar sus granos, alimentar con él al ganado o destilarlo clandestinamente para hacerlo alcohol. Lo que fuera para no dárselo a los rojos.[30]​ En respuesta, los comunistas organizaron un auténtico «ejército de suministros» encargado de las requisar por la fuerza los excedentes de granos, 80.000 hombres en 1920, la mitad obreros desempleados de Petrogrado que sólo buscaban un sueldo fijo y quedarse con algo del botín.[31]​ El resto eran delincuentes, otros cesantes, ex soldados y demás gente arruinada. Formaban tropas indisciplinadas, conocidas como prodotriady (ruso: продотряды), que no dudaban en robar las reservas vitales, simiente y otras posesiones a los campesinos.[32]​ La política de requisas se llamaba Prodrazvyorstka (ruso: Продразвёрстка) y formaba parte del comunismo de guerra. Las prodotriady vieron aumentar el número de sus miembros asesinados: 2.000 en 1918, 5.000 en 1919 y 8.000 en 1920.[30]​ Los bolcheviques se vengaban quemando aldeas, confiscando ganados y ejecutando a los campesinos por centenares. Muchos eran acusados de ser kulaks pero la mayoría eran granjeros pobres, los más vulnerables a una mala cosecha. Las poblaciones huían a los bosques sin nada que perder y uniéndose a los rebeldes[33]​ para defender la «revolución local campesina».[34]​ Así, lo que en la mayoría de los casos empezaba como pequeñas revueltas contra las requisas la respuesta incompetente y brutal de los comunistas locales convertía en grandes rebeliones.[30]

También las primeras colectivizaciones generaron gran resistencia por los traslados forzados y las nuevas formas de vida que se imponían a las poblaciones, ya con serias dificultades para sobrevivir. Muchas unidades e inspectores excedían sus atribuciones, saqueando casas y asesinando a aldeanos. Reprimían con dureza cualquier muestra de malestar. Todo esto contribuyo al resentimiento generalizado contra el nuevo régimen.[35]​ Los bolcheviques entendían que para realizar su utopía comunista debían controlar el suministro de granos. Para no depender de los pequeños campesinos intentaron fundar koljós (cooperativas) y sovjós (granjas estatales).[36]​ Otra fuente de rechazo a los rojos por el campesinado fue la abolición de los «Comités de Campesinos Pobres» o komitety bednoty (ruso: Комитеты Бедноты) en diciembre de 1918, Lenin había previsto una feroz resistencia e hizo aumentar el tamaño de las prodotriady y aumentar la exigencia de los impuestos.[37]​ En la temporada siguiente, unos 242 millones de pud en granos fueron requisados.[38]

Objetivos[editar]

Al estallar la revolución de febrero, los partidos políticos más importantes eran los eseristas o socialistas revolucionarios, mencheviques y kadetes. Los dos primeros controlaban la mayoría de los sóviets (consejos) de obreros del país, excepto los importantísimos de Petrogrado y Moscú; los terceros eran liberales con el apoyo de sectores moderados que deseaban mantener las libertades ganadas con la revolución. Los mencheviques perderían rápidamente el apoyo de numerosos sóviets, excepto en el Cáucaso, y especialmente en la República Democrática de Georgia, mientras que la influencia bolchevique rápidamente creció. En tanto, los campesinos eran abrumadoramente favorables a los postulados eseristas.[39]​ En algunos casos, como en Siberia Occidental en 1920-1921, los campesinos rebeldes iniciaron sus revueltas sin ninguna propuesta ni plan más complejo que la consigna de derribar al poder comunista (en consecuencia, los bolcheviques que caían en sus manos eran asesinados y los edificios gubernamentales o del Partido era arrasados). Sólo a medida que algunos movimientos exitosos se hicieron más complejos y territorialmente amplios los verdes presentaron un programa político, el que solía ser una adaptación de las ideas eseristas.[40]

Rusia se polarizo rápidamente durante 1917. Muy pronto, masas importantes de la población se mostraron favorables a grupos revolucionarios aún más extremistas pero menores y menos organizados que los bolcheviques, los anarquistas y social-revolucionarios de izquierda, a los que Lenin no tardaría en reprimir: «El país de los obreros y de los campesinos pobres está mil veces más a la izquierda que los Chernov y los Tsereteli, y cien veces más a la izquierda que nosotros».[41]​ La Gran Guerra no había hecho más que animar a los campesinos y obreros en seguir un camino revolucionario,[42]​ por lo mismo, una de las consignas de Lenin era convertir la «guerra imperialista» en una «guerra civil».[43]

Religión y reparto agrícola[editar]

Los verdes eran impulsados por el ideal del «reparto negro» de los eseristas,[44]​ «un reparto de todas las tierras en función del número de bocas que había que alimentar en cada familia»,[20]​ no por la nacionalización y colectivización de las tierras de los bolcheviques.[44]​ En palabras de Lenin esta medida no tenía nada de socialista, el plan de los eseristas sería instaurar el capitalismo en el campo, mejorar la calidad de vida de los campesinos y acabar definitivamente con la servidumbre.[45]​ Según él, no era más que un lema burgués, igual que «tierra y libertad» para atraer a la masa rural ignorante.[46]​ Otra fuente de oposición de la población hacia los bolcheviques era el «estilo de vida feudal de los jefes comunistas», con sus lujos, robos e impunidad frente a la miseria y represión de la gente.[47]

El historiador y escritor ruso, Aleksandr Solženicyn (1918-2008), comparó estos movimientos con la rebelión de la Vandea durante la Revolución Francesa en la inauguración de un monumento en Les Lucs-sur-Boulogne, el 25 de septiembre de 1993, en especial por la defensa de la fe cristiana que protagonizaron los campesinos rebeldes en ambos casos.[48]​ Y por lo mismo, con similitudes a otras rebeliones de campesinos cristianos mal armados contra regímenes revolucionarios que perseguían su fe y modo de vida, como la Guerra de los Cristeros o la Primera Guerra Carlista.[49]

La ideología de los verdes era muy uniforme, representaba las aspiraciones comunes de la revolución campesina de Rusia y Ucrania de 1917. Deseaban recuperar el autogobierno mantenido hasta 1918,[50]​ apoderarse de las tierras de la nobleza, vender libremente sus productos en el mercado y gobernar sus comunidades con sóviets elegidos por ellos.[51]​ Los campesinos rechazaban la preponderancia que estaba ganando el nuevo Estado comunista.[52]​ Cuatro años después de su revolución campesina veían como sus sóviets campesinos pasaban de ser autónomos a ser meros órganos del Estado, sus pequeñas explotaciones agrícolas propias eran reemplazadas por grandes colectivizaciones estatales, los frutos de su trabajo requisados y tampoco podían comerciarlos libremente y las tierras tomadas a la nobleza ahora pasaban al Estado.[53]​ Por esto aceptaban las propuestas eseristas: fin del poder comunista, redistribución de la tierra y fin de la guerra civil.[54]​ Su oposición a los bolcheviques se debe, más que a un plan o alternativa política, a un deseo de librar sus tierras del control de estos.[55]​ Interesados en defender los intereses locales,[56]​ estos movimientos tomaron una postura defensiva: no marcharían sobre Moscú, sólo querían librarse de su influencia.[50]

Rechazo de los blancos[editar]

Mapa de Europa en 1919. Después de los tratados de Brest-Litovsk y Versalles. Antes de las paces de Trianon, Riga y Kars. Pueden apreciarse ya señalados los territorios independientes de Polonia, Ucrania, los países bálticos, Bielorrusia, Finlandia, Armenia, Georgia, Azerbaiyán y las repúblicas cosacas del Don, Kubán y Térek.

Los verdes siempre fueron hostiles a los blancos, por eso sus sublevaciones contra los rojos sólo se hicieron masivas tras asegurarse la derrota de los blancos.[57]​ Muchos oficiales blancos perdieron todo lo que tenían o podían heredar en la revolución campesina de 1917. Buscaban venganza contra todo símbolo de cambio y echar el tiempo para atrás. Nunca reconocerían las nuevas realidades nacionales ni la revolución agraria.[58]

Una de las principales causas de la derrota blanca fue el ser identificados por el pueblo con la restauración del viejo régimen, principalmente por el trato que daban sus oficiales y funcionarios a los campesinos.[59]​ Por estar demasiado anclados en el pasado,[60]​ desear simplemente volver a los tiempos anteriores a la revolución,[61]​ vengarse de la ruina por perder sus tierras[62]​ y negarse a realizar las reformas radicales que exigían las circunstancias[63]​ no pudieron aprovechar la animadversión del campo hacia los rojos y ganarlo para su causa.[64]​ Nunca intentaron modificar la propiedad de la tierra, y eso en un país de mayoría rural como Rusia fue decisivo.[65]​ Por eso muchos campesinos temían que los blancos restituyeran los derechos de la nobleza rural sobre la tierra, haciéndoles perder las ganancias logradas en la revolución agrícola de 1917.[66]​ Ante este miedo, muchos campesinos se unieron a los rojos cuando los blancos avanzaron sobre los distritos de Orel y Moscú en 1919. Habían sido los que más tierras habían ganado de la nobleza.[67]​ Según políticos eseristas, si Kolchak no hubiera restituido los derechos de los terratenientes, hubiera ganado el apoyo de los agricultores de los Urales y el Volga.[68]

Los robos y matanzas a manos de la caballería cosaca contribuyeron también a poner en contra de su avance al pueblo en 1919.[69]​ Denikin se demostró incapaz de contenerlos a pesar de lamentarlos.[70]​ Las mejores tropas blancas eran del Kubán, el Don y el Cáucaso,[71]​ porque los cosacos eran la principal fuente de hombres y recursos de los blancos, aunque cuanto se dieron cuenta que Denikin estaba vencido quisieron volver a sus casas en masa y negociar su propia autonomía con los comunistas.[72]​ Para emporar todo, Denikin abrogó los derechos de los sindicatos y devolvió las fábricas a sus antiguos dueños, ganándose el odio de los obreros. Los blancos solo supieron responder con más terror ante esa creciente oposición.[73]​Como Kolchak,[74]​ Denikin no pudo crear una estructura propia de gobierno local por lo que recurrió a la represión para intentar movilizar a la población y sus recursos bajo su control, algo decisivo en toda guerra civil o total moderna,[75]​ cuando avanzaba sobre territorio soviético,[76]​ pero el terror demostró no ser suficiente –además de desperdiciar recursos–.[77]​ Cuando la ayuda militar de sus aliados occidentales se redujo, los soldados blancos debieron saquear para obtener suministros, ganándose el odio de la población de los territorios conquistados.[70]

Por último, jamás le dieron la importancia que merecía a la propaganda en comparación a la maestría de los rojos,[78]​ pues para ellos, los campesinos tenían el deber de servir en sus ejércitos y de no hacerlo podían castigarlos, jamás pensaron en persuadirlos.[74]​ En cambio, los bolcheviques sabían usar la simbología de la revolución para decir que ellos la defendían y proclamarse defensores de los pequeños agricultores.[79]​ Paradójicamente, muchos jefes blancos esperaban un levantamiento popular contra los bolcheviques para obtener la victoria[80]​ pero usualmente la mayor parte de la población era hostil a ambas partes e indiferente a quién ganara la guerra.[81]​ Wrangel fue el único gran general blanco en darse cuenta del error. Sabía que no se ganarían sin hacer reformas radicales que pusieran a campesinos, obreros y minorías nacionales de su parte. Adoptar las tácticas políticas de sus enemigos.[82]​ Pero sus subalternos en Crimea se comportaron como un ejército de ocupación, perpetrando todo tipo de arbitrariedades e institucionalizaron la corrupción.[83]​ En definitiva, los blancos jamás supieron mostrarse ante el pueblo ruso como una mejor y viable alternativa que sus enemigos.

Cooperaciones con otros grupos[editar]

Los verdes colaboraron varias veces con otros grupos de oposición, como anarquistas y eseristas,[84]​ en un esfuerzo más estratégico que ideológico contra los rojos.[85]​ Desertores blancos se unieron a su causa y llegaron a liderar bandas de campesinos, lo que sirvió de pretexto para los bolcheviques para exagerar las relaciones entre ambos elementos.[86]​ Más propensos a seguir la retórica agresiva y promesas de violentas venganzas, los campesinos tendían a rechazar a líderes con objetivos puramente políticos o más moderados, es decir, cercanos al Gobierno Provisional Ruso de 1917. «Ellos prefieren librar una lucha desesperada y solitaria por su cuenta para ayudar a los opresores del pasado [los blancos] a vencer a los opresores del presente [los rojos]».[87]

Formación[editar]

Surgió en las aldeas una red sindical que reemplazó a los sóviets y ayuda a proporcionar los suministros a los rebeldes.[88]​ Cada aldea era responsable de movilizar, alimentar y equipar a sus propias unidades.[89]​ La Iglesia y los eseristas locales, principalmente de izquierda, fueron claves en la organización de los movimientos.[50]​ Por ejemplo, Siberia Occidental los eseristas lideraban las revueltas y aunque había una autoridad central en Tobolsk, esta tenía poco control del territorio libre de bolcheviques y esencialmente cada vólost se gobernaba a sí mismo. El movimiento siberiano demostró un alto nivel de organización e incluso instaló una administración en las ciudades que conquistaba (los guerrilleros de Tambov fueron incapaces de apoderarse de ciudades pero también crearon una compleja red administrativa en los campos que dominaban); por el contrario, los majnovitas también conquistaron campos y ciudades pero impusieron administración alguna y les dejaron gobernarse casi completamente por la naturaleza anarquista de dicho movimiento.[40]

A comienzos 1920, cuando la victoria roja estaba prácticamente asegurada tras la derrota de los ejércitos de Antón Denikin (1872-1947), Nikolái Yudénich (1862-1933) y Aleksandr Kolchak (1874-1920),[10]​ las requisas comunistas pasaron de molestas a injustificables.[90]​ Numerosos contingentes de soldados campesinos se negaron a reprimir a los alzamientos verdes y desertaron, formando sus propias guerrillas "verdes" en los bosques.[91]​ De hecho, en 1919-1921 la mayoría de los guerrilleros eran desertores,[34][84][92]​ incluyendo a los dirigentes, muchos veteranos de la lucha contra los blancos.[93]​ También quedaron «pequeños escarceos blancos» que combatieron hasta 1922 pero «más como un estorbo permanente que como una amenaza real».[10]​ Oficialmente dos millones y medio de soldados fueron desmovilizados en 1921, muchos al volver a sus hogares se unieron a los verdes, empeorando la situación del gobierno[94]​ -doscientos cincuenta mil sólo en Tambov-.[95]

Sin embargo, para esa época tanto verdes como negros sólo podían soñar con dañar al Ejército Rojo, un verdadero «gigante militar»,[10]​ aunque sus fuerzas armadas, minadas por las deserciones, jamás llegaron a las cifras oficialmente se afirmaban;[96]​ los bolcheviques habían intentado realizar el ideal revolucionario francés de la «nación en armas» y fracasaron.[97]​ Poco más de un millón de soldados rojos a fines de 1918,[98]​ tres millones en 1919,[99]​ cinco en millones a finales de 1920[99]​ y finalmente seis millones en 1921.[97][n 4]​ Se trataba principalmente de campesinos reclutados a la fuerza.[100]​ Hubo resistencia entre los comunistas al reclutamiento masivo de campesinos. Para muchos, su ejército de obreros leales se convertiría en una fuerza mayoritariamente formada por un elemento que les era ajeno y hostil, un posible enemigo.[101]​ Según el historiador británico Orlando Figes (n. 1959), Lenin busco seguridad en el clímax de la guerra civil en los números, quizás mejor hubiera organizado un ejército más pequeño, óptimamente disciplinado, equipado y abastecido y que ejerciera una presión menor al exigir menos requisas o levas y provocando menos rebeliones campesinas. También ejercerían menos presión sobre los trabajadores de las fábricas. Además, no estaría formado mayoritariamente por campesinos sino que por obreros, más leales y motivados para luchar por los rojos.[102]

Desertores en los territorios bajo control bolchevique:
Basados en diversos informes de 1919.[103]
Territorio Mes Desertores Capturados
Kaluga julio 10.000
Petrogrado 65.000
Riazán 54.697
Sarátov 35.000
Tambov 60.000
Tver octubre 50.000 5.430
Yaroslavl julio
septiembre
9.500
s/i
s/i
1.529
Ivánovo-Voznesensk 3.000
Moscú junio
septiembre
1.500
3.329
Nizhni Nóvgorod abril 4.900
Oriol mayo 5.000
Smolensk
(región de Belsk)
junio 2.600
Vladímir septiembre 1.529

La masividad de la deserción como un fenómeno que afectaba a la totalidad del Ejército Rojo indica que el campesinado no quería servir en él.[104]​ Muchos desertaban para no alejarse de sus granjas o para participar de la cosecha -de ahí que el número de deserciones variaba según las estaciones-.[105]​ Durante 1918 más de un millón de soldados desertaron,[34]​ al año siguiente la cifra aumento a dos millones[105]​ y en 1921 fueron casi cuatro millones.[34]​ Entre 1919 y 1920 desertaron tres millones de hombres.[106]​ Estos «desertores verdes» prófugos sumarían más de un millón en 1919 sólo en territorio bajo poder bolchevique,[107]​ y aunque algunos millares pasaron a servir con los blancos, la mayoría combatirían en áreas boscosas cerca de sus hogares atacando a las autoridades de ambos bandos por su cuenta.[108]​ Se enviaron destacamentos a aldeas cercanas al frente de batalla y castigaron a las familias sospechosas de cobijar a desertores con multas, confiscación de ganado o su granja, toma de rehenes, fusilar a dirigentes y hasta quemar aldeas enteras.[34]​ Las comisiones especiales encargadas por la Cheka de perseguirlos capturaron en 1919 quinientos mil desertores y en 1920 seiscientos a ochocientos mil. Miles fueron fusilados y sus familias deportadas pero un millón y medio a dos millones evitaron la captura.[106][109]

Debe tenerse en cuenta que las deserciones masivas comenzaron mucho antes, desde la Ofensiva de Kérenski hasta la Revolución de Octubre dos millones de soldados abandonaron sus posiciones y volvieron a sus hogares.[110]​ El ejército zarista, de diez millones de efectivos, había sido vencido por el pacifismo en sus filas y la debilidad de sus instituciones.[111]​ y millones volvieron a sus granjas.[112]​ Ese mismo año de 1917 se decretó una desmovilización masiva.[113]​ Muchos de estos desertores eran campesinos,[114]​ autodenominados marxistas, aunque no sabían nada de la ideología.[115]​ Su «bolchevismo de trincheras reflejaba ante todo una aspiración a la paz, compartida por los combatientes de todos los países implicados desde hacía tres años en la más mortífera y total de las guerras».[44]​ Más de dos millones de sus compañeros habían perecido luchando contra los Imperios Centrales.[116]​ Muchos los apoyaron en 1917 porque prometían la paz,[117]​ pero como los comunistas no cumplían su promesa, los campesinos eran muy renuentes al reclutamiento.[105]​ Durante la guerra civil, el deseo de paz ante demasiados años de conflicto llevaron a muchas comunidades a declararse «repúblicas neutrales» para impedir que los ejércitos rojos o blancos entraran en sus territorios.[118]

Posiblemente los rojos nunca reunieron más de medio millón de «soldados equipados» en un mismo momento.[96][n 5]​ En cifras concretas, Yudénich mandaba 30.000 blancos, Kolchak 120.000 y Denikin alrededor de 150.000; en comparación, los verdes superaban el medio millón durante 1919.[92]​ Según los servicios de inteligencia occidentales, en septiembre de ese año los bolcheviques resistían con 120.000 soldados en los Urales (frente oriental), 180.000 en la región de Chernozem (frente sur), 35.000 en Pskov (frente norte) y 130.000 en Bielorrusia (frente oeste).[119]​ Los combatientes «internacionales» en julio de 1918 eran cuarenta ó cincuenta millares de chinos, rumanos, polacos, extremistas de izquierda checos y austrohúngaros sin incluir los Fusileros Letones.[120]

Tamaño oficial de los ejércitos rusos:
Basados en informes de gobierno. [121]
Año Plazas militares Institución Año Plazas militares Institución
1914 1.423.000 Ejército Imperial Ruso 1921 4.110.000 Ejército Rojo
1918 106.000 Ejército Rojo 1922 1.590.000 Ejército Rojo
1919 435.000 Ejército Rojo 1923 703.000 Ejército Rojo
1920 3.538.000 Ejército Rojo 1924-1927 562.000 Ejército Rojo

Las fuerzas bolcheviques eran militarmente débiles y quedó probado tras la batalla de Varsovia,[122]​ donde el proyecto de Lenin de expandir la revolución a Berlín o Budapest y después más oeste mediante la invasión militar es patentado como una quimera.[123]​ Los occidentales querían rodear a la Rusia comunista de un cinturón sanitario que impidiera la expansión de sus ideas, una Polonia poderosa era clave en ese plan y esta fue una de las causas de la guerra polaco-soviética: primero animando el expansionismo polaco hacia el oriente,[124]​ después avivando el nacionalismo ruso que supieron aprovechar los bolcheviques[125]​ y finalmente motivando a Lenin a intentar romper dicho cinturón y aterrar el nuevo orden fundado en Versalles.[126]​ Los soldados rojos fueron incapaces de vencer al recién nacido ejército polaco y no tenían oportunidad con los infinitamente más poderosos países industriales del centro y oeste de Europa.[122]​ Esto llevaría a Lenin a adoptar la tesis del socialismo en un solo país, el «nacionalbolchevismo fue el verdadero vencedor de la guerra civil».[127]

Dentro de ese Ejército Rojo destacaban las unidades especiales de la Cheka y las «tropas de defensa interna de la República», con doscientos mil miembros en 1921 eran los principales órganos de represión del naciente régimen soviético.[96]​ Por el escaso número de soldados regulares a la disposición de todos los bandos, los ejércitos que se encontraban en los campos de batalla rusos era muy pequeños -decenas de miles en los mayores combates- en comparación a los usados en la Primera Guerra Mundial.[128]​ Los voluntarios eran escasos e indisciplinados, obligando a los comandantes soviéticos a reclutar campesinos, grupo social en el que no confiaban sus dirigentes.[101]​ También a aumentar presión de las requisas,[105]​ lo que sólo contribuyó a formar nuevas guerrillas campesinas.[99]

Liderazgos[editar]

A parte de los registros soviéticos, quedan muy pocas fuentes sobre los líderes verdes debido al analfabetismo generalizado y la naturaleza espontánea de su movimiento. «Los líderes verdes eran hombres que actuaron y no escribieron».[129]​ Con el fin de reunir fuerzas sustanciales, un individuo motivado conducía un grupo de soldados a través de la campiña, alistaba desertores y habitantes de las aldeas por donde pasaba, entrando en ellas y haciendo anuncios con mensajes sencillos y objetivos vagos, con retórica reaccionaria a fin de despertar entusiasmo. Usualmente exageraban la debilidad de los rojos y las victorias de sus opositores para conseguir reclutas. Con estos objetivos simples, reclutamiento indiscriminado y un permanente optimismo, los verdes lograban dar la sensación que realmente podían hacer tambalear el poder bolchevique.[130]​ También decían tener que contaban con el apoyo de obreros urbanos y trabajadores ferroviarios, desilusionados con las horrendas condiciones de trabajo en las ciudades.[131]​ Entre estos caudillos destacan Antónov, Grigóriev, Terpilo y Majnó.[95]

Guerras Campesinas[editar]

Las revueltas variaban mucho entre sí, sin embargo, los soviéticos tendían a clasificarlas en dos categorías principales: bunt o revuelta puntual, breve y de pocos participantes; y vostante o insurrección de miles de campesinos, capaces de conquistar ciudades y darse un programa político coherente[84]​ de tipo social-revolucionario, como en Tambov,[90]​ o anarquista, como los ejércitos campesinos de Majnó.[132]

Primeras revueltas[editar]

Entre los movimientos iniciales estarían la rebelión de Livny, fácilmente sofocada durante agosto de 1918. También se incluye al levantamiento de Izhevsk–Vótkinsk de ese año y la que se considera la primera verdadera vostante, la rebelión chapan, que estalló a orillas del Volga, en los distritos de Karsun, Syzran, Sengilei y Stávropol en 1919.

Se debe mencionar que los cosacos de Kubán y del Don[n 6]​ y las tribus del Cáucaso se alzaron en 1920, formando sus propias guerrillas campesinas.[30]​ Estas últimas llegaron a sumar más de 30.000 rebeldes en armas.[30]​ Estas se mantuvieron muy activas hasta el verano del año siguiente, cuando serán definitivamente vencidas, aunque pequeñas partidas verdes en Kubán, el Don y Siberia Occidental siguieron activas hasta 1923.[5]​ Posteriormente, en 1924, se produciría una última sublevación del campo georgiano. Fue reprimida rápida y duramente.[133]

Atamanes ucranianos[editar]

El Ота́ман Зелений u Otaman Zelený, «Atamán Verde» en ucraniano, Danilo Ilkovich Terpilo (1886-1919), encabezó un alzamiento campesino nacionalista ucraniano caracterizado por sus pogromos. Llegó a controlar los campos de la provincia de Kiev, pero no las grandes ciudades, y disponer de 20.000 seguidores armados.[134]

Otro movimiento verde fue la breve rebelión de Nikífor Aleksándrovich Grigóriev (1885-1919), atamán de Jersón,[n 7]​ y Yuri Tuytyunnik (1891-1930). Grigóriev era un caudillo oportunista que sabía cambiar de bando cuando le convenía.[135]

Rebeliones siberianas[editar]

Mapa de la Rusia Europea entre 1918 y 1921. En amarillo el límite de las zonas controladas por los bolcheviques en noviembre de 1918; en azul los máximos avances de los blancos durante 1919; y en rojo las fronteras soviéticas de 1921.

El almirante Kolchak cometió el error fatal de ganarse la animadversión de los campesinos deseosos de una reforma agrícola restableciendo los derechos de los terratenientes.[136]​ El problema empeoró a principios de 1919.[137]​ Kolchak recurrió al terror para aplacarles.[138]​ Con su retaguardia debilitada por el desgaste de las guerrillas,[137]​ el régimen blanco no pudo detener el avance bolchevique, que por otra parte, supo sumar a sus fuerzas a los partisanos locales por donde avanzaba.[139]

A inicios de 1920 estallaba la «rebelión de las horcas», encabezada por el «ejército de las águilas negras» y que se extendió por los campos de Kazán, Simbirsk y Ufa.[9]​ Nuevamente, la rápida reacción comunista permitió su aniquilamiento al mes siguiente.[140]

Entre inicios de 1921 y fines de 1922 se produce la rebelión de Siberia Occidental, mayor sublevación verde, y tal vez la menos estudiada,[30]​ tanto por el número de rebeldes como por su extensión geográfica.[141]

Revolución majnovista[editar]

Uno de los más conocidos y organizados de estos movimientos fue la Revolución majnovista encabezada por los anarquistas ucranianos Néstor Ivánovich Majnó (1889-1934), Fedir Shchus (1893-1921) y Simon Nikítich Karetnik (1893-1920).[142]​ Su movimiento sólo es comparable al ocurrido en Tambov por su magnitud y organización.[143]​ En pocos años los partisanos majnovistas combatieron contra alemanes y austrohúngaros, nacionalistas de Petliura, una intervención francesa en Berdiansk, blancos de Denikin y Wrangel y bolcheviques.[144]

Rebelión de Tambov[editar]

Sin embargo, el movimiento verde más conocido es la rebelión que estalló el 19 de agosto de 1920 en el pequeño pueblo de Khitrovo como rechazo a las requisas de alimentos en el óblast de Tambov y rápidamente se extendió a Penza, Sarátov y Vorónezh.[145]​ Esta fue vencida en junio de 1922 con la muerte de su caudillo, Aleksandr Antónov.[146]

Tácticas[editar]

Es difícil distinguir a los Ejércitos Verdes de otras revueltas campesinas, el liderazgo concentrado y unidades variopintas según el grado de organización del levantamiento. Por ejemplo, Antónov en Tambov contaba con personal médico, brigadas de reservistas y un complejo sistema de comunicación e inteligencia que empleaba mujeres, niños y ancianos.[147]​ Alcanzaron niveles notables de desarrollo los movimientos verdes de Tambov, Nóvgorod, Tula, Riazán, Tver, Vorónezh, Kostromá, Syzran, Gómel, Kursk, Briansk y Orel, entre muchos otros.[148]​ Las fuerzas variaban de algunos centenares a varias decenas de miles de combatientes equipados con armas de desertores, robadas a enemigos vencidos o edificios saqueados o abandonadas por el antiguo ejército zarista. A veces los reclutamientos eran forzados. Formaban bandas guerrilleras, pero también organizaban destacamentos comparables numéricamente a los rojos,[149][150]​ capaces de enfrentarlos en campo abierto en el caso de Siberia Occidental.[151]​ Los campesinos estaban permanentemente necesitados de rifles modernos y ametralladoras, decisivas para la guerra, viéndose obligados a conseguirlas de cualquier forma.[40]​ Multitudes asaltaban las ciudades, saqueando y quemando las oficinas del Partido, del sóviet local, puestos de policía, tribunales y centros de propaganda. Las granjas colectivas eran destruidas. Las herramientas, el ganado, el grano requisado, los molinos, las factorías, las fábricas de cerveza y las tahonas fueron redistribuidos.[152]​ Esta reclamación de la propiedad popular les sirvió a los verdes para ganarse el apoyo de la población.[153]​ Cuando vencían a los rojos, los soldados, funcionarios y familias de bolcheviques podían contar con sufrir la ira de los campesinos.[154]​ A miles de comunistas les cortaron las orejas, lenguas, cabezas, miembros y genitales, les arrancaron los ojos, les abrieron el estómago y lo llenaron de trigo, les grabaron con metal caliente cruces en frente y espalda, los crucificaron en árboles, los quemaron vivos, los ahogaron bajo el hielo o los enterraron hasta el cuello y dejaron que perros o ratas los comieran. Todo en público.[155]

No más de seis mil hombres, repartidos equitativamente, se enfrentaron en los primeros combates entre los blancos de Lavr Gueórguievich Kornílov (1870-1918) y los rojos de Rudolf Ferdinándovich Sievers (1892-1918). Por el pequeño número de hombres involucrados y el diminuto territorio afectado, es difícil llamar a eso aún guerra civil.[156]​ Durante todo el primer año de guerra sólo hubo escaramuzas y duelos de artillería con ejércitos diminutos o pequeñas fuerzas partisanas, preocupados más de obtener suministros los territorios cambiaban continuamente de manos, no existían líneas de frente ni posiciones fijas.[157]​ En las decisivas batallas de 1919 se movilizó por la fuerza al campesinado, para combatir en grandes ejércitos con centenares de miles de hombres enfrentándose en frentes de cientos de kilómetros y apoyados con armamento pesado.[158]

Entre sus actividades preferidas estaban volar los puentes, cortar las líneas telegráficas y levantar las férreas intentando paralizar las comunicaciones y movimientos de los rojos.[159]​ Preferían merodear de día, vigilando a sus enemigos y atacando de noche. Permanentemente se negaban a luchar en campo abierto, ocultándose en colinas y bosques para emboscar y retirarse con rapidez. Su mayor movilidad compensaba su total ausencia de artillería.[160]​ En Siberia Occidental y Rusia Central, sus tácticas de guerrilla se vieron favorecidas por el terreno boscoso de la taiga.[161]​ Cuando eran vencidos se mezclaban con la población civil o huían en caballos proporcionados por los locales.[160]

Los verdes formaban multitudes de campesinos con zuecos de corteza de tilo se armaban con lo que encontraban: palos, horcas, tridentes, picas, azadas, hachas y garrotes.[48][162]​ En menor medida, también armas de fuego como escopetas, carabinas viejas, fusiles de caza, pistolas y rifles.[163]​ También muchos verdes luchaban bajo banderas rojas, símbolos de la revolución del que luego se apropiaron los comunistas.[88]

Las primeras y pequeñas unidades enviadas por los bolcheviques a someterles fueron fácilmente vencidas y prácticamente no hicieron más que darles armas de botín.[160]​ Muchas unidades bolcheviques, especialmente en 1918, carecían de todo entrenamiento y disciplina, dispersándose tras los primeros disparos.[164]​ Por cada soldado rojo en combate, otros ocho estaban inactivos por enfermedad o falta de entrenamiento, ropa o munición. Los blancos eran más disciplinados y numerosos y mejor entrenados.[102]​ Cuando los bolcheviques se veían obligados a retirarse de una región por el acoso guerrillero tendían a tomar rehenes en pueblos y ciudades y ejecutarlos una vez estaban a salvo en territorio bajo su dominio.[40]​ En cambio, los rojos no dudaban en reprimirlos con ametralladoras, tanques, carros acorazados, trenes blindados, cañones pesados, aeroplanos de observación y gases venenosos sobrantes de los arsenales de la Gran Guerra. Además de anegar las zonas rebeldes con tropas y propaganda.[48][165]​ Rápidamente, los comunistas aprendieron que: «Los ejércitos convencionales, por muy bien armados que estén, están mal equipados para combatir con un ejército campesino bien apoyado». Lección que volverían a aprender mucho después en Afganistán.[89]

Respuesta bolchevique[editar]

El gobierno bolchevique trató de construir una imagen anti-revolucionaria y anti-comunista respecto de los ejércitos verdes. Sus funcionarios anunciaban a los lugareños que los verdes no eran más que aliados de los blancos, a pesar de la actitud generalmente hostil entre ambos bandos; así como exageraban la influencia kulak en esos ejércitos, que existía indudablemente,[166]​ pero difícilmente era la fuerza impulsora del movimiento.[167]

Estas sublevaciones masivas, que hicieron temblar el poder soviético en Ucrania Oriental, Tambov y Siberia en 1919-1921, involucraron más de cien mil guerrilleros y a millones de campesinos que les daban apoyo.[168]​ En palabras de Vladímir Lenin (1870-1924) fue una gran «crisis política interna», la primera de la historia soviética. Según el historiador Figes, estas rebeliones eran «lejos más peligrosas que todos los Denikin, Yudénich y Kolchak juntos».[168][89]​ Así lo reconoció Lenin el 8 de marzo de 1921, en su discurso de apertura del X Congreso del Partido.[153]

La guerra civil en Rusia ha sido analizada generalmente como un conflicto entre los rojos (bolcheviques) y los blancos (monárquicos). En realidad, más allá de los enfrentamientos militares entre los dos ejércitos, el Ejército Rojo y las diversas unidades que componían un ejército blanco bastante heteróclito, lo más importante fue lo que sucedió en la retaguardia de las líneas de frente más importantes.[136]

Los rojos creían inicialmente poder derrotar con facilidad estos movimientos, como prueban sus estrategias militares y el trato que les daban en su propaganda como una causa perdida. Se dedicaban a someter con dureza cada disturbio, causando sólo más odio entre los aldeanos.[169]​ Cuando Lenin y sus seguidores se dieron cuenta que los verdes se habían vuelto una serie amenaza social, éste ya tenían una gran fuerza militar.[170]​ Las pequeñas unidades enviadas a someterlos muchas veces desertaron desmoralizadas,[50]​ por lo que fueron reemplazadas por una combinación de terror de masas, propaganda y anegar las zonas rebeldes con tropas.[171]​ Algunos estudiosos atribuyen a los verdes el cambio de la Nueva Política Económica de 1921 en el régimen bolchevique. Varios estudiosos dicen que la NEP, junto al aumento de las precipitaciones, las mejora en las condiciones rurales y el fin de los reclutamientos masivos hicieran que el movimiento desapareciera para el verano de 1922.[170]​ Sin embargo, como se señala en El libro negro del comunismo, mucho más importante para la desaparición de estos movimientos fue la terrible hambruna de 1921-1922,[145]​ que afecto a 29 millones de personas y mató a unos cinco, siendo la principal arma del régimen para calmar una situación que en 1921 había significado la pérdida del control de numerosas provincias.[172]​ El terror despiadado jugó su papel a la hora de suprimir las revueltas, pero la principal arma fue el hambre.[171]

En opinión de los anarquistas: «El rasgo psicológico saliente del bolchevismo es la afirmación de su voluntad por medio de la represión de la voluntad de los demás; la anulación de toda individualidad hasta convertirla en un objeto inanimado».[173]​ Muchos funcionarios comunistas locales veían que las órdenes de requisar materían de hambre a su propia gente, pero «El buen camarada hacía lo que se le decía; le satisfacía dejar todo el pensamiento crítico al Comité Central». Esa era la disciplina que pregonaba el Partido.[174]​ Irónicamente, muchos oficiales bolcheviques eran hijos de campesinos educados en escuelas militares zaristas. Con sus mentes abiertas al salir del estrecho mundo rural, rechazaban la mentalidad de sus padres y abuelos y no dudaban en reprimir a su propia gente.[175]

La resistencia de los cosacos llevaría a una feroz campaña de «descosaquización»,[140]Raskazáchivaniye (ruso: Расказачивание), a partir de 1919-1920,[176]​ en la que fueron reprimidos con la clara intención de eliminarlos «como grupo social» -el primero de muchos en la historia soviética-.[177]​ Los hombres eran fusilados, las mujeres y niños deportados, sus viviendas quemadas y sus tierras repobladas con colonos no cosacos.[178]​ Durante los gobiernos de Lenin y Stalin, para desarrollar económicamente territorios y castigar a pueblos potencialmente separatistas, numerosas comunidades serán castigadas con hambre, deportadas y reemplazadas por colonos rusos.[179]​ De ahí que la resistencia y genocidio de los cosacos fueran denominados por los propios dirigentes bolcheviques como la «Vendée soviética».[180]​ Lenin admitía estar imitando las tácticas ideadas por François Babeuf (1760-1797), inventor del comunismo moderno, quien planificó el populicide, «populicidio», de la Vandea,[181]​ encontrándose su clímax en las colonnes infernales, «columnas infernales», que asesinaron a decenas de miles de civiles desarmados en pocos meses.[182]​ Claramente, los bolcheviques estaban inspirados por la represión revolucionaria francesa, aunque sin duda alguna la superaron.[183]

A diferencia del terror de la Revolución francesa, que salvo en la Vendée apenas alcanzó a una pequeña capa de la población, durante el mandato de Lenin el terror afectó a todas las capas de la población: nobleza, alta burguesía, militares y policías, pero también a los demócratas constitucionales, a mencheviques, socialistas-revolucionarios, así como a la masa del pueblo, obreros y campesinos. Los intelectuales sufrieron un maltrato especial (...).[183]

El Terror Rojo fue mucho más sistemático, extendido y efectivo que el blanco.[184]​ Cualquier oposición, real o potencial, era reprimida sin misericordia, marcando la pauta de las futuras guerras civiles del siglo XX.[185]​ La población de las cárceles de las Chekas eran «una versión reducida de la propia sociedad», incluían todo tipo de personas y no había familia que no hubiera sufrido el arresto o desaparición de algún miembro.[186]​ El terror contra los obreros había comenzado en 1918 y alcanzado su clímax en 1921, al someter Kronstadt; algo ocultado por la historiografía afín.[187]​ Según varios de los dirigentes bolcheviques, el terror comenzado por Lenin era la consecuencia natural de la toma violenta del poder y su rechazo por la democracia.[188]​ Los únicos aliados de los bolcheviques fueron los eseristas de izquierda, aunque sólo al inicio porque después también a ellos los reprimieron.[189]​ Según los anarquistas ambos buscaban subyugar al pueblo a través del Estado, la «democracia socialista».[190]

Lenin también ordenó purgar al propio Partido para deshacerse de elementos potencialmente desleales o inútiles. En paralelo se vivía un crecimiento exorbitante del Partido, distanciando a las bases de sus dirigentes. La primera purga sucedió en el verano de 1918, la segunda en la primavera de 1919 y la tercera en el verano de 1920, centrándose en los camaradas de origen campesino o no rusos. El Partido no inspiraba lealtad[191]​ y la gente lo abandonaba en oleadas voluntariamente.[88]

Razones del fracaso[editar]

Bandera usada frecuentemente por los campesinos rebeldes de Siberia Occidental.

Además de la respuesta bolchevique, una serie de aspectos internos contribuyeron significativamente a su derrota. Su actividad muchas veces no era más que violencia sin sentido ni objetivo real aparte de asesinar comunistas y detener sus actividades económicas y políticas. Por lo mismo, esos ejércitos rara vez salían de las zonas donde se alzaron inicialmente.[192]​ Cuando conquistaban una ciudad o pueblos, olvidaban de instalar una dirección política y simplemente los abandonaban para que los rojos los reconquistaran.[193]​ Tenían muchas tensiones internas, ya que estaban formados por campesinos pobres, kulaks, obreros y desertores, todos con resentimientos contra los otros. No podían estar largos periodos de tiempo en armas por falta de financiamiento y suministros. En definitiva, contaban con pocas posibilidades con los rojos, que a pesar de sus defectos, estaban mejor organizados y con alta moral tras frecuentes victorias.[192]

La guerra civil costó más de diez millones de muertos por los combates, el terror, las pestes y principalmente el hambre, que se llevó cerca de la mitad, y otro par de millones emigró, afectando principalmente a los hombres adultos. Otras diez millones de personas no nacieron producto de la caída de la natalidad según las estimaciones demográficas.[194]​ Según el demógrafo estadounidense Frank Lorimer (1895-1985), entre 1914 y 1926, unos dos millones de militares y catorce de civiles murieron, de los que nueve a diez fueron víctimas directas o indirectas de la revolución. Su par soviético, Boris Tsezarévich Urlanis (1906-1981), habla de ocho millones.[195]​ Más soldados rojos murieron por viruela, cólera, fiebre tifoidea y enfermedades venéreas que en combate.[196]​ Según Urlanis, 300.000 rojos, blancos y polacos murieron en combate, pero más de 450.000 por enfermedades.[197]​ Según el historiador Evan Mawdsley (n. 1945) las epidemias diezmaron a la población rusa. Si en 1917 se contaron 63.000 muertes por tifus y fiebre tifoidea, en 1919 fueron 890.000 y en 1920 otras 1.044.000. A esto se suma la cuota en vidas que cobraron disentería, la cólera y la Ispanka en 1918-1919, por lo que la cifra probablemente pasó los tres millones basándose en datos de la altísima mortalidad infantil.[195]​ Quedaron unos siete millones de huérfanos o bezprizornye deambulando en las calles, viviendo de limosnas, robos y prostitución.[198]​ Muchos serían reclutados por el ejército para convertirse en excelentes soldados y ciegos represores del estalinismo. Irónicamente, así recibían educación (adoctrinamiento), ropa y alimentos y establecían relaciones filio-parentales con sus oficiales.[199]

Nueva Política Económica[editar]

Escasa de comida y combustible, Petrogrado fue abandonada por la mayoría de su población. De sus dos millones de habitantes (1918) quedaron apenas quinientos mil (1920).[200]

Millones volvieron al campo para conseguir alimentos, abarrotando las estaciones de ferrocarriles.[201]​ La escasez de combustible, la crisis económica y la imposibilidad de reparar los carros hizo colapsar estos transportes.[202]​ Los primeros en hacerlo fueron aquellos campesinos que habían llegado a las urbes hacia pocos años o los que aún tenían estrechos lazos con sus aldeas nativas. Por su parte, los aldeanos recibían a los migrantes con lazos de parentela o que supieran algún oficio (carpinteros o herreros), mas no al resto.[203]​ Muchos eran obreros cuyas fabricas habían cerrado,[204]​ otros sólo migraban como «hombres del saco» para cambiar objetos manufacturados por comida en los pueblos y volver a las ciudades, iban en brigadas armadas en trenes robados, volviéndose incontrolables para las autoridades bolcheviques.[203]​ Además, muchos funcionarios ferroviarios eran muy corruptos; trenes que salían de las granjas cargados de alimentos eran saqueados por multitudes hambrientas hasta vaciarlos antes de llegar a las ciudades.[202]​ Esto sólo contribuyó a sumir al transporte en el caos y paralizar a la industria[205]​ con la mayoría de los obreros pasando la mayor parte del tiempo fabricando productos propios para luego ir a cambiarlos por comida en largos viajes.[206]

Así, en 1920 la mayor parte de Rusia, entonces rural, estaba en poder de los pequeños propietarios campesinos rebeldes y las autoridades bolcheviques sólo controlaban las ciudades con vólost.[207]​ Al año siguiente los comunistas encerrados en las urbes vieron las comunicaciones interrumpidas y la industria se paralizo porque los obreros se fueron a huelga ante el nulo suministro de granos a las urbes.[208]​ Como no tenían alimentos para incentivarlos a trabajar, los bolcheviques respondieron privando de las miserables raciones que recibían, encarcelándolos o hasta fusilándolos si no cumplían con las cuotas de producción.[209]​ Estallaron grandes protestas obreras en Petrogrado, Moscú y otras ciudades, «un último intento desesperado para derribarlo»,[209]​ que provocaron la rebelión de Kronstadt.[210]​ Su posterior sometimiento llevó a la feroz represión de eseritas y mencheviques, partidos muy vinculados a la organización de las protestas.[211]

Al final, esta fue la causa del abandono del comunismo de guerra y la adopción de la Nueva Política Económica (NEP): «Tras haber derrotado a los blancos, que estaban respaldados por no menos de ocho potencias occidentales, los bolcheviques se rindieron ante el campesinado».[212]​ Lo único que trajo el comunismo de guerra fueron deserciones masivas y el bloqueo de los suministros por el campesinado.[213]​Este cambio era en la mente de todos nada más que una «desviación temporal», posiblemente más de una década en la mente de Lenin, y con el exclusivo fin de reconstruir Rusia.[211]​ El mercado siempre estaría regulado y sería gradualmente socializado por el Estado.[211]

Los bolcheviques buscaron el modo de acabar con el apoyo popular a las partidas verdes. Se ofrecían sal y bienes manufacturados a las aldeas que aprobaran una resolución declarando «bandidos» a los rebeldes. Sabían que estos últimos las atacarían en represalia.[5]​ Los propios guerrilleros les ayudaron en la labor. Muchos criminales se les unieron y se dedicaron a saquear y violar, ganándose el odio del pueblo.[214]

Al final de la guerra las grandes poblaciones urbanas estaban desintegradas y la industria casi había desaparecido, quedaban solamente los pequeños propietarios rurales.[215]

Hambruna[editar]

Arriba, mapa de Ucrania, mostrando las zonas peor afectadas por la hambruna de 1921-1922; abajo, mapa de las zonas afectadas por el Holodomor (1932-1935).

El año de 1921 en el campo ruso se caracterizo por las sequías, heladas extremas y fuertes vientos primaverales que arrancaron la capa superficial de tierra y arruinaron los cultivos incipientes. Para empeorar la situación, les siguieron plagas de langostas y ratonas y la cosecha de la temporada anterior había sido malísima, tanto que sabían que de entregar todo lo que exigían las prodotriady sabían que morirían de hambre, estando obligados a rebelarse.[216]​ Sin embargo, el comunismo de guerra tuvo su parte en el desastre. Ante las requisas los campesinos preferían cultivar menos terrenos, sólo lo suficiente para sobrevivir.[217]​ Ante la casi inexistencia de excedentes, bolcheviques simplemente empezaron a llevarse sus reservas vitales arguyendo que tenían más oculto.[218]​ Estaban acostumbrados a las malas cosechas y las superaban guardando reservas comunales, pero para evadir las requisas redujeron su producción a la mera supervivencia, quedando en extremo vulnerables a las pésimas condiciones climáticas.[219]​ Así, las regiones más afectadas por la hambruna de 1921-1922 habían sufrido más las requisas de 1918-1921.[220]​ No debe olvidarse que las regiones más disputadas en la guerra, con constantes cambios del frente, se vieron más arruinadas.[68]

El hambre los hizo comer hierba, malezas, hojas, musgo, corteza de árboles, cubiertas de tejados y harina hecha de bellotas, aserrín, barro y estiércol de caballo, devorar su ganado y cazar perros, gatos y roedores.[219]​ Muchos cayeron en el canibalismo, justificándose en que comían la carne de gente ya muerta.[221]​ Se prefería la carne de los niños pequeños, primeros en morir y especialmente tiernos. Muchos se comían a sus familiares muertos y otros quedaban con un testimoniaron un deseo prolongado de seguir consumiendo carne de sus congéneres.[222]​ Mientras la hambruna exterminaba lentamente a los habitantes de las cuencas de los ríos Volga, Kama y Don, de los Urales, de Baskiria, Kazajistán, Siberia Occidental y el sur de Ucrania,[219]​ las autoridades comunistas ordenaron a los funcionarios de las ciudades de las regiones afectadas obligar a los miles que intentaban salvarse huyendo a las urbes volver a los campos, aduciendo que llevaban con ellos enfermedades contagiosas.[223]​ También ordeno exportar gran cantidad de grano de Ucrania a Volga, alimentando una región afectada dañando aún más a otra. La intención era castigar al campesinado ucraniano por su resistencia al nuevo régimen, tal y como haría Stalin en los treinta.[224]

Mapa de la zona afectada por la hambruna rusa de 1921.

Por vergüenza, el gobierno bolchevique no reconoció la hambruna hasta julio de 1921.[222]​ A petición de Máximo Gorki (1868-1936), uno de los más respetados escritores rusos de su tiempo, Herbert Hoover (1874-1964) organizó la ayuda internacional por medio de la American Relief Administration (ARA). Gorki organizó el POMGOL (Помгол), abreviación de Помощь голодающим, «Alivio para la Hambruna». Las condiciones del ARA eran la liberación de todos los ciudadanos estadounidenses en prisiones bolcheviques y la no interferencia de las autoridades comunistas en la entrega de ayuda. Moscú acepto. Una vez conseguida la ayuda internacional, Lenin ordeno arrestar a todos los miembros del POMGOL el 27 de agosto, con la excepción de miembros prominentes como Gorki, bajo acusaciones de ser contrarrevolucionarios. Muchos acabaron exiliados o desterrados a zonas de acceso restringido en el interior de Rusia.[225]

En el verano de 1922 el ARA alimentaba once millones de personas al día y traía medicinas, ropas, herramientas y semillas que resultaron fundamentales para conseguir dos grandes cosechas de 1922 y 1923, haciendo a Rusia salir de la hambruna.[226]​ En cambio, la corrupta e ineficiente comisión central creada por Lenin ayudaba a menos de tres millones.[227]​ La gratitud del gobierno bolchevique se tradujo en acusaciones al ARA de intentar desacreditar, espiar y derribarlo, interfiriendo en sus operaciones, registrando sus convoyes, deteniendo sus trenes, robando los suministros y arrestando a miembros de los equipos de asistencia.[225]​ Sin embargo, la ayuda norteamericana no se canceló hasta que se hizo público que en plena hambruna el gobierno comunista siguió exportando millones de toneladas de cereales propios al extranjero, excusándose en comprar equipo industrial y agrícola.[n 8]​ El ARA finalizó sus operaciones en junio de 1923.[228]​ Los bolcheviques sólo escribieron una breve nota formal de agradecimiento, Gorki si se mostró mucho más agradecido en una larga carta a Hoover.[229]

De todos modos, y a pesar de los esfuerzos, unas cinco millones de personas fallecieron. La hambruna fue la principal asesina de la revolución.[230]

Colectivización y reinicio del conflicto[editar]

Incapaces de gobernar el campo de forma pacífica o de producir bienes manufacturados para comerciar con él, los bolcheviques sólo recurrieron a atemorizarlo y tomar por la fuerza el fruto de su trabajo, iniciando un conflicto[231]​ que fue una verdadera «guerra civil oculta» entre el campesinado y el naciente Estado bolchevique,[232]​ caracterizada por las miles de revueltas grandes y pequeñas y motines.[233]​ Tras finalizar el conflicto se dio una tensa tregua entre campesinado y Estado, pero éste volvería con la colectivización.[234]

El 10 de marzo de 1923, Lenin sufría su tercer ataque cerebral, quedando de facto apartado de la política soviética. A partir de entonces, y sobre todo después de su muerte, el 24 de enero siguiente, se agudizo la lucha por sucederlo como líder incuestionable de la URSS.[235]​ Esto impidió al régimen centrarse en reprimir y explotar como durante la guerra civil a la población, especialmente al campesinado, 85% de la misma. Así, los campesinos pudieron repartir las tierras según el reparto negro, ser libres de consumir y comercial con el fruto de su trabajo, reconstruyendo las redes mercantiles rotas desde 1914, y autogobernarse según las tradiciones de cada aldea. La presencia del Estado se redujo al mínimo.[235]​ Sin embargo, esta calma sólo enmascaraba la tensión entre el Estado represor y una sociedad violentada por él.[236]​ En aquellos años, el terrorismo de Estado tendió a concentrarse en las zonas periféricas de la URSS, como el Cáucaso y Asia Central, zonas recientemente sometidas, cultura no rusa y con una larga tradición de resistencia a Moscú.[237]

Los primeros etnógrafos soviéticos que visitaron las aldeas alrededor de Moscú sentían que iban a la Amazonia. Se encontraban gente que «vivía como si estuvieran atrapados en la Edad Media». Una sociedad de vida arcaica y patriarcal, donde se creía en la brujería, se media el tiempo por estaciones y fiestas religiosas en lugar de meses, con rituales y supersticiones paganas, palizas a las esposas, ley tumultuaria, de combates a puñetazos y días de borracheras.[238]​ Medio millón de soldados se unieron al Partido Comunista después de la guerra, llevando la ideología comunista a sus aldeas durante la década de los años veinte.[239]​ Ellos y la NPE modernizaron la vida de las aldeas con tendido eléctrico, hospitales, teatros, cines y bibliotecas.[215]​ También se introdujeron los fertilizantes químicos, las semillas cruzadas y herramientas modernas. La producción lechera y los cultivos exclusivos para el mercado pasaron a generalizarte, que antes de la revolución fueron actividades exclusivas de la nobleza. Aumento el intercambio de productos, herramientas y ganados con las ciudades, además del crédito. Crecieron también las cooperativas entre campesinos:[240]​ «con sus instintos de pequeño propietario, sus supersticiones y su apego a la tradición, quedaría abolido por estas explotaciones agrícolas socialistas».[36]​Nació entre el campesinado una juventud alfabetizada y mucho más ambiciosa que sus padres, desafiante ante la autoridad de los ancianos y la religión, más individualista. En ellos basaría el Partido su influencia sobre el campo.[240]​ Muchos jóvenes buscaban en él la manera de escapar de la aburrida vida en el campo y ayudaron a organizar la colectivización estalinista, todo con tal de romper con las antiguas formas de vida.[241]​ La aldea no estaba dividida entre ricos y pobres, como creían los bolcheviques, sino que entre viejos y jóvenes.[242]

A finales de la década los bolcheviques intentaron centralizar el poder. Para ello recurrieron a reducir el número de sóviets rurales, pero esto dejó a muchas aldeas sin ninguna autoridad en 1929,[234]​ lo que imposibilitaba cobrar impuestos o hacer cumplir las leyes.[243]​ El pequeño propietario rural había sido decisivamente fortalecido por la revolución y como consecuencia de la guerra civil, la mayoría de las aldeas era gobernada por su propia comunidad. El Estado sólo llegaba a las ciudades con vólost.[244]​ Stalin se dio cuenta que cuanto más durará la NPE, mayor sería la distancia entre los planes del régimen y su impotencia ante el campesinado hasta que no pudieran hacer nada contra los kulak, es decir, propietarios pequeños y medianos. Mejor era adelantarse y reiniciar con ventaja la guerra civil.[245]​ Sólo en 1927, Stalin, tras desterrar, desplazar o eliminar a sus principales oponentes y quedar seguro como mandamás,[246]​ pondrá fin a la «utopía campesina» basada en la eserovschina o «mentalidad socialista revolucionaria».[235]​ Curiosamente, muchas veces se considera que Stalin “corrompió” todo lo que hizo Lenin, pero más bien fue su continuador.[247]​ En el caso de sus relaciones con el campesinado, será él quien pone fin a la «desviación» de la NEP.[211]​ Se iniciara ese año una mayor intervención estatal sobre la producción agrícola con una fuerte represión política, a pesar del miedo de algunos dirigentes de una nueva guerra campesina, esto hizo caer la producción, la «crisis de las cosechas», que serviría de pretexto al dictador para iniciar las colectivización al año siguiente[248]​ de más de trece millones de familias campesinas (utilizándose para esto a las juventudes comunistas o komsomoles, obreros y estudiantes dirigidos por agentes del Partido o la OGPU).[249]​ Como dicen algunos historiadores, «la colectivización forzada del campo fue una verdadera guerra declarada por el Estado soviético contra toda una nación de pequeños productores». Las consecuencias serían terribles y se harían sentir hasta mediados de los años treinta.[250]

No volvió a haber resistencia del campesinado hasta los enfrentamientos contra la colectivización stalinista, la expropiación de ganados y cierres de iglesias, particularmente duros en 1930, contabilizándose ese año dos millones y medio de aldeanos participando en 14.000 revueltas, motines y manifestaciones de masas. Estas afectan principalmente Chernozem, el Cáucaso Norte y Ucrania Occidental (especialmente zonas fronterizas con Polonia y Rumania), regiones que llegaron a quedar fuera del control gubernamental.[251]​ Cerca de cinco millones de ellos huyeron de los koljoses en las regiones antes mencionadas y Kazajistán.[252]​ Pero este nuevo movimiento no pudo federarse ni organizarse como el anterior, no tenían dirigentes capaces ni cuadros políticos (diezmados durante la guerra civil), debían luchar con horcas y hachas (las armas de fuego fueron requisadas progresivamente durante los años veinte) y el régimen reaccionó demasiado rápido.[253]

Referencias[editar]

  1. Wade, 2016
  2. Figes, 2010: 626, 653-654, 722; Werth, 1998: 89, 100, 112
  3. a b Conquest, 1987: 51
  4. Avrich, 2014: 15; Brovkin, 2015: 129, 145; Figes, 2010: 818, 820; Jvostov, 1997: 39; Werth, 1998: 111-113, 118, 130
  5. a b c Figes, 2010: 836
  6. Werth, 1998: 100, 117
  7. Figes, 2010: 657-658
  8. Figes, 2010: 628-629, 717, 723-726, 729, 742, 779-781
  9. a b Werth, 1998: 117
  10. a b c d Bolinaga, 2010: 220
  11. Brovkin, 2015: 144; Werth, 1998: 115-116
  12. Werth, 1998: 116; Jvostov, 1997: 34
  13. Rempel, 2011: 183-185
  14. a b Blunsom, 2013: 252
  15. Blunsom, 2013: 252; Phillips, 2000: 56; Hosking, 1993: 77
  16. Blunsom, 2013: 252; Conquest, 1987: 51
  17. a b Safónov, 1998
  18. Hosking, 1993: 77
  19. Werth, 1998: 56, 80
  20. a b Werth, 1998: 56
  21. Werth, 1998: 80
  22. Archinov, 2008: 47
  23. Figes, 2010: 616-617; Werth, 1998: 76
  24. Figes, 2010: 626-627, 725, 733; Werth, 1998: 76
  25. Figes, 2010: 621-622
  26. Figes, 2010: 671
  27. Figes, 2010: 672
  28. Werth, 1998: 112, 130
  29. Brovkin, 2015: 145; Figes, 2010: 653-654, 722
  30. a b c d e f Figes, 2010: 819
  31. Werth, 1998: 83
  32. Figes, 2010: 677-678
  33. Figes, 2010: 818, 820
  34. a b c d e Figes, 2010: 657
  35. Brovkin, 1994: 130-154
  36. a b Figes, 2010: 793
  37. Brovkin, 2015: 130
  38. Brovkin, 2015: 132
  39. Brovkin, 2015: 129; Vidal, 2005: 36, nota 17
  40. a b c d Brovkin, 2015: 380
  41. Lehning, 2004: 104
  42. Archinov, 2008: 70
  43. Lenin, 1984: 345
  44. a b c Werth, 1998: 63
  45. Lenin, 1973b: 93
  46. Lenin, 1973a: 46
  47. Figes, 2010: 838
  48. a b c Viva Chile.org. La rebelión de la Vendée.
  49. Tirado, 2003
  50. a b c d Figes, 2010: 822
  51. Figes, 2010: 822-823
  52. Figes, 2010: 817
  53. Figes, 2010: 817-818, 823
  54. Brovkin, 2015: 140
  55. Figes, 1989: 319-320
  56. Brovkin, 2015: 145
  57. Figes, 2010: 742, 823
  58. Figes, 2010: 612, 627, 742, 780
  59. Figes, 2010: 615, 716, 779
  60. Figes, 2010: 616
  61. Figes, 2010: 742
  62. Figes, 2010: 620, 780
  63. Figes, 2010: 628
  64. Figes, 2010: 626, 742
  65. Figes, 2010: 629
  66. Figes, 2010: 729, 742
  67. Figes, 2010: 729
  68. a b Brovkin, 2015: 144
  69. Figes, 2010: 628, 726, 781
  70. a b Figes, 2010: 726
  71. Archinov, 2008: 113
  72. Figes, 2010: 781-782
  73. Figes, 2010: 725-726
  74. a b Figes, 2010: 717
  75. Figes, 2010: 626, 637, 723, 725-726
  76. Figes, 2010: 725
  77. Figes, 2010: 626
  78. Figes, 2010: 625, 637, 781
  79. Figes, 2010: 728, 793
  80. Figes, 2010: 710, 723-724
  81. Figes, 2010: 626, 728
  82. Figes, 2010: 779-781
  83. Figes, 2010: 780
  84. a b c Werth, 1998: 113
  85. Radkey, 1976: 84, 142
  86. Raleigh, 2002: 382
  87. Radkey, 1976: 407-408
  88. a b c Figes, 2010: 820
  89. a b c Figes, 2010: 821
  90. a b Bookchin, 2004: 327
  91. Bookchin, 2004: 329; Werth, 1998: 112
  92. a b Brovkin, 2015: 146
  93. Figes, 2010: 821, 823
  94. Brookchin, 2004: 329
  95. a b Conquest, 1987: 53
  96. a b c Werth, 1998: 98
  97. a b Sondhaus, 2006: 31
  98. Kenez, 1971: 166
  99. a b c Figes, 2010: 654
  100. Figes, 2010: 653-654
  101. a b Figes, 2010: 652
  102. a b Figes, 2010: 655
  103. Brovkin, 2015: 147
  104. Brovkin, 1994: 147
  105. a b c d Figes, 2010: 653
  106. a b Werth, 1998: 112
  107. Brovkin, 1994: 148
  108. Brovkin, 1994: 148-149; Werth, 1998: 112
  109. Powell, 2007: 206
  110. Werth, 1998: 61
  111. Werth, 1998: 60
  112. Brovkin, 2015: 129
  113. Sondhaus, 2006: 31
  114. Brovkin, 2015: 143, Werth, 1998: 64
  115. Werth, 1998: 64-65
  116. Mawdsley, 2007: 286
  117. Brovkin, 2015: 143-144
  118. Figes, 2010: 653
  119. Brovkin, 2015: 146-147
  120. Bullock, 2012a: 9
  121. Soviet Union Review. Vol. VII, No. 4. Abril 1929. Washington DC: Soviet Union Information Bureau, pp. 63. En inglés.
  122. a b Figes, 2010: 765
  123. Figes, 2010: 762-763
  124. Figes, 2010: 759-760
  125. Figes, 2010: 760-761
  126. Figes, 2010: 764
  127. Figes, 2010: 762
  128. Kenez, 1971: 278
  129. Radkey, 1976: 48
  130. Radkey, 1976: 70-94
  131. Gill, 1979: 185
  132. Werth, 1998: 102
  133. Figes, 2010: 778; Werth, 1998: 163
  134. Werth, 1998: 116
  135. Archinov, 2008: 127
  136. a b Werth, 1998: 100
  137. a b Bullock, 2012: 33
  138. Figes, 2010: 717, 719
  139. Naumov, 2006: 174; Nenarokov, 1968: 138
  140. a b Werth, 1998: 118
  141. Shishkin, 2001: 137
  142. Archinov, 2008: 197, 202, 206
  143. Reese, 2000: 50
  144. Archinov, 2008: 187
  145. a b Werth, 1998: 118
  146. Landis, 2008: 1
  147. Radkey, 1976: 139-147
  148. Brovkin, 1994: 155-162
  149. Raleigh, 2002: 337-341
  150. Radkey, 1976: 139-174
  151. Avrich, 2014: 15
  152. Figes, 2010: 653-654, 657-658, 823-824
  153. a b Figes, 2010: 824
  154. Radkey, 1976: 319-321
  155. Figes, 2010: 823
  156. Werth, 1998: 76
  157. Figes, 2010: 730
  158. Figes, 2010: 626, 730
  159. Figes, 2010: 657-658, 822
  160. a b c Figes, 2010: 822
  161. Brovkin, 2015: 146; Figes, 2010: 718
  162. Archinov, 2008: 120; Avrich, 2014: 15; Figes, 2010: 820-821; Smele, 2015: 873; Werth, 1998: 118
  163. Archinov, 2008: 120; Avrich, 2014: 15; Figes, 2010: 820
  164. Figes, 2010: 634
  165. Figes, 2010: 730, 835
  166. Jvostov, 1997: 39
  167. Radkey, 1976: 78-80, 104-107, 407
  168. a b Statiev, 2010: 15-16
  169. Brovkin, 1994: 318
  170. a b Raleigh, 2002: 354-387
  171. a b Figes, 2010: 835
  172. Werth, 1998: 132, 146
  173. Archinov, 2008: 71
  174. Figes, 2010: 754
  175. Figes, 2010: 658
  176. Figes, 2010: 721; Werth, 1998: 22, 119
  177. Werth, 1998: 119
  178. Werth, 1998: 22
  179. Werth, 1998: 272-274; Yergin, 1993: 221
  180. Werth, 1998: 22, 119
  181. Werth, 1998: 22-23
  182. Courtois, 1998: 815
  183. a b Courtois, 1998: 824
  184. Figes, 2010: 728; Werth, 1998: 101
  185. Werth, 1998: 96
  186. Figes, 2010: 702
  187. Werth, 1998: 104
  188. Figes, 2010: 689
  189. Figes, 2010: 694
  190. Archinov, 2008: 108
  191. Figes, 2010: 755
  192. a b Radkey, 1976: 49-59
  193. Brovkin, 1994: 319-321
  194. Figes, 2010: 841, 843
  195. a b Mawdsley, 2007: 287
  196. Figes, 2010: 656
  197. Mawdsley, 2007: 285
  198. Figes, 2010: 849; Mawdsley, 2007: 287
  199. Figes, 2010: 851
  200. Figes, 2010: 661
  201. Figes, 2010: 667
  202. a b Figes, 2010: 666
  203. a b Figes, 2010: 669
  204. Figes, 2010: 668
  205. Figes, 2010: 669-670
  206. Figes, 2010: 670
  207. Figes, 2010: 819, 861
  208. Figes, 2010: 819, 824
  209. a b Figes, 2010: 825
  210. Figes, 2010: 829
  211. a b c d Figes, 2010: 837
  212. Figes, 2010: 824-825
  213. Figes, 2010: 654
  214. Figes, 2010: 821
  215. a b Figes, 2010: 858
  216. Figes, 2010: 818, 820, 843-844
  217. Werth, 1998: 167
  218. Figes, 2010: 818, 844
  219. a b c Figes, 2010: 844
  220. Figes, 2010: 818
  221. Figes, 2010: 845-846
  222. a b Figes, 2010: 846
  223. Figes, 2010: 845
  224. Figes, 2010: 847
  225. a b Figes, 2010: 848
  226. Figes, 2010: 848; Werth, 1998: 146
  227. Werth, 1998: 146
  228. Figes, 2010: 848-849
  229. Figes, 2010: 849
  230. Figes, 2010: 843; Mawdsley, 2007: 287; Werth, 1998: 146
  231. Figes, 2010: 793, 861
  232. Figes, 2010: 793; Werth, 1998: 72
  233. Werth, 1998: 84
  234. a b Figes, 2010: 861
  235. a b c Werth, 1998: 155
  236. Werth, 1998: 156
  237. Werth, 1998: 162
  238. Figes, 2010: 857
  239. Figes, 2010: 660
  240. a b Figes, 2010: 859
  241. Figes, 2010: 860
  242. Figes, 2010: 859
  243. Figes, 2010: 861-862
  244. Figes, 2010: 857-858, 861
  245. Figes, 2010: 862
  246. Werth, 1998: 165
  247. Rojas, 2012
  248. Werth, 1998: 166
  249. Werth, 1998: 170
  250. Werth, 1998: 171
  251. Werth, 1998: 174-175
  252. Werth, 1998: 174
  253. Werth, 1998: 175

Notas[editar]

  1. Cannistrar, 1998: 1035. Desde 1918 más de 100.000 soldados provenientes de los Estados Unidos, el Imperio Británico, la Tercera República Francesa, los reinos de Grecia, Italia, Rumania y Serbia, la República de China y sobre todo del Imperio del Japón, invaden Rusia a favor de los blancos.
  2. Como como Iván Kalmykov (1890-1920), Grigori Semiónov (1890-1946) y Roman Ungern von Sternberg (1886-1921).
  3. Entre los Estados o gobiernos formados tras la caída del Zar Nicolás II de Rusia (1868-1918) estaban la República Popular de Ucrania, la República Popular de Ucrania Occidental, la República Popular Bielorrusa, el Reino de Polonia, la Segunda República Polaca, la República de Tarnobrzeg, la República Democrática de Moldavia, la República Popular de Crimea, el Gobierno Regional de Crimea, el Estado Idel-Ural, la República del Don, la República Popular de Kubán, el Reino de Finlandia, la República de Finlandia, la República de Ingria Septentrional, la República de Uhtua, el Reino de Lituania, la República de Lituania, la República de Lituania Central, el Ducado de Curlandia y Semigalia, la Comuna del Pueblo Trabajador de Estonia, la República de Estonia, la República de Letonia, la Dictadura del Caspio Central, el Emirato del Cáucaso Norte, la República Democrática Federal de Transcaucasia, la República Democrática de Armenia, la República Democrática de Azerbaiyán, la República Democrática de Georgia, la República de las Montañas del Cáucaso Septentrional, la República de Aras, el Estado del Judún, el Gobierno Interino Nacional del Cáucaso Suroccidental, la Autonomía de Alash, la Autonomía de Kokand, el Gobierno Transcaspiano, la República Autónoma de Baskortostán, la República del Lejano Oriente, el Estado de Mongolia Buriata, la República de los Cosacos de Transbaikalia y la República de Siberia. En negrita aquellas que exitosamente se independizaron.
  4. Sondhaus, 2006: 31. Siguiendo al final de la guerra civil, el gobierno bolchevique decidió reducir el tamaño de sus fuerzas armadas hasta seiscientos mil a mediados de la década del veinte. Aunque teóricamente los soviéticos poseían una gran reserva estratégica de reclutas -conforme a su ideal de «nación en armas»-, la vasta mayoría de ellos jamás sirvieron de modo alguno en combate.
  5. Dowling, 2014: 63. Tras capturar Kazán después de una lucha de cinco días (10 de septiembre de 1918), los bolcheviques dejaron de retroceder y empezaron a cosechar éxitos gracias a la centralización del mando y los reclutamientos masivos.
    Rápidamente debió enfrentar las deserciones masivas, entre junio de 1919 y junio de 1920 se reclutaron dos millones setecientos mil hombres, pero todos desertaron excepto sesenta mil efectivos.
    En agosto de 1920, los rojos no tenían más de setecientos mil combatientes activos, menos de quinientos mil activos, dos millones doscientos cincuenta mil como reservistas en entrenamientos, trescientos noventa y un mil en unidades de reserva y ciento cincuenta y nueve mil en unidades de labor, heridos, enfermos o desertores.
  6. Bullock, 2012a: 42; Figes, 2010: 623, 721; Jvostov, 1997: 13; Werth, 1998: 76. El apoyo cosaco fue fundamental para los blancos. Los cosacos del Don formaron una fuerza propia, el Ejército del Don, de 40.000 hombres, y los del Kubán se enrolaron masivamente en las tropas de Denikin, sobre todo después de las matanzas perpetradas por los bolcheviques a inicios de 1919.
    Payne, 2011: 52. A comienzos de 1919 los comunistas invaden el Cáucaso con 150.000 tropas, los blancos eran apenas 25.000 pero consiguen resistir y gracias al apoyo cosaco contraatacaron en enero y hacen 50.000 prisioneros.
  7. También llamado Nikifor, Mykola, Matvey, Matvii Hryhoryiv o Hryhorijiw.
  8. Díaz Villanueva, Fernando (2003). “Mengistu, la sangrienta vía etíope al socialismo”. La Ilustración Liberal. No. 17. Algo similar se produciría cuando el dictador socialista Mengistu Haile Mariam (n. 1937) en la República Democrática Popular de Etiopia. A partir de 1975 Mengistu reemplazó el rustico sistema de producción agrícola basado en la propiedad familiar por las grandes colectivizaciones estatales, forzando a millones a abandonar sus tierras a nuevos lugares donde eran destinados a trabajar como esclavos. Los pocos pequeños propietarios que quedaron fueron arruinados por los altos impuestos que exigía el Estado. Otros vendieron sus granjas para conseguir semillas en el mercado negro, el Estado se mostraba ineficiente para suministrárselas y los precios artificialmente establecidos por un gobierno que era el único comprador de sus productos los arruino –el Estado pagaba menos por las cosechas de lo que valían las semillas en el mercado negro–. Las sequías se producen cíclicamente en Etiopía y los campesinos habían adaptado sus formas de vida tradicionales para resistirlas, pero el desbarajuste radical de la colectivización los dejo mal preparados en 1982. Dos años después, ante la crítica situación y conocedor del antecedente ruso, Mengistu pidió ayuda internacional culpando de todo al clima. Consiguió dinero, alimentos y medicamentos. Esto no puso fin a las colectivizaciones o los traslados forzados. En 1987 se produjo otra hambruna e hizo exactamente lo mismo con igual éxito.

Bibliografía[editar]

  • Archinov, Piotr (2008). Historia del movimiento makhnovista (1918-1921). Buenos Aires: Túpac Ediciciones & La Malastesta. Traducción de Volin y Diego Abad de Santillán.
  • Avrich, Paul (2014). Kronstadt, 1921. Princeton: Princeton University Press. En inglés. ISBN 978-1-4008-5908-5.
  • Blunsom, E.O. (2013). The Past And Future Of Law. Bloomington: Xlibris Corporation. En inglés. ISBN 978-1-4628-7514-6.
  • Bolinaga Irasuegui, Iñigo (2010). Breve historia de la Revolución rusa. Madrid: Ediciones Nowtilus. ISBN 978-84-9763-843-2.
  • Bookchin, Murray (2004). The Third Revolution: Popular Movements in the Revolutionary Era. Tomo III. Londres; Nueva York: A&C Black. En inglés. ISBN 978-0-8264-5054-8.
  • Bouchard, E. A. (2003). "ИЗ ИСТОРИИ ТЮМЕНСКОГО ПРИКАЗА О ССЫЛЬНЫХ (1869—1904)" [La historia de Tiumén orden sobre exilio (1869-1904). Словцовские чтения [Lectura Slovtsovskie]. Тюменский областной краеведческий музей [Museo Regional de Tiumén] pp. 38-40. En ruso.
  • Brovkin, Vladimir N. (1994, 2015). Behind the Front Lines of the Civil War: Political Parties and Social Movements in Russia, 1918-1922. Princeton: Princeton University Press. En inglés. ISBN 978-0-691-03278-8; ISBN 978-1-4008-7286-2.
  • Boyd, Douglas (2014). The Other First World War: The Blood-Soaked Russian Fronts 1914-1922. Londres: The History Press. En inglés. ISBN 978-0-7509-5786-1.
  • Bullock, David (2012a). The Russian Civil War, 1918-22. Westminster; Colchester: Osprey Publishing. En inglés. ISBN 978-1-78200-536-0.
  • Bullock, David (2012b). The Czech Legion 1914-20. Oxford: Osprey Publishing. En inglés. ISBN 978-1-78096-458-4.
  • Cannistrar, Phillip V. & John J. Reich (2012). The Western Perspective: 1789 - Present. Tomo III. Wadsworth. ISBN 9780030457630.
  • Conquest, Robert (1987). The Harvest of Sorrow: Soviet Collectivization and the Terror-famine. Nueva York: Oxford University Press. En inglés. ISBN 978-0-19-505180-3.
  • Courtois, Stéphane (1998) [1997]. ¿Por qué?. En El libro negro del comunismo. Traducción francés-español de María José Furió. Barcelona; Madrid: Espasa-Calpe & Planeta. ISBN 84-239-8628-4.
  • Dowling, Timothy C. (2014). Russia at War: From the Mongol Conquest to Afghanistan, Chechnya, and Beyond. Santa Bárbara: ABC-CLIO. En inglés. ISBN 978-1-59884-948-6.
  • Efimov, L.A. (2009). Аликовская энциклопедия. [Enciclopedia Alikovskaya]. Cheboksary: Чувашское книжное изд-во. En ruso. ISBN 978-5-7670-1630-3.
  • Figes, Orlando (1989). Peasant Russia, Civil War: The Volga Countryside in Revolution. Nueva York: Oxford University Press. En inglés. ISBN 978-0-19-822898-1.
  • Figes, Orlando (2010) [1996]. La Revolución rusa (1891-1924). La tragedia de un pueblo. Barcelona; Buenos Aires: Edhasa. Traducción inglés-español de César Vidal. ISBN 978-84-350-2691-8.
  • Forsyth, James (1994). A History of the Peoples of Siberia: Russia's North Asian Colony 1581-1990. Cambridge; Nueva York; Oakleigh; Madrid; Ciudad del Cabo: Cambridge University Press. En inglés. ISBN 978-0-521-47771-0.
  • Gill, Graeme J. (1979). Peasants and Government in the Russian Revolution. Londres: Macmillan. En inglés.
  • Hosking, Geoffrey A. (1993) [1985]. The First Socialist Society: A History of the Soviet Union from Within. Harvard University Press. En inglés. ISBN 978-0-674-30443-7.
  • Jvostov, Mijaíl (1997). The Russian Civil War (2): White Armies. Warren; Wellingborough: Osprey Publishing. Ilustraciones de Andréi Karachtchouk. En inglés. ISBN 978-1-85532-656-9.
  • Kenez, Peter (1971). Civil War in South Russia, 1918: The First Year of the Volunteer Army. University of California Press. En inglés. ISBN 978-0-520-01709-2.
  • Klimin, Iván Ivánovich (2004). Российское крестьянство в годы Гражданской войны: 1917-1921 [Los campesinos rusos durante la guerra civil: 1917-1921]. СПб [SPB]. En ruso.
  • Landis, Erik C. (2008). Bandits and Partisans: The Antonov Movement in the Russian Civil War. University of Pittsburgh Press. En inglés. ISBN 9780822971177.
  • Lehning, Arthur (2004) [1971]. Marxismo y anarquismo en la Revolución Rusa. Buenos Aires: Utopía libertaria. ISBN 987-20875-2-0.
  • Lenin, Vladimir (1973a). "Dos tareas de la socialdemocracia en la revolución democrática". En Obras escogidas en doce tomos, 1905-1912. Tomo III. Moscú: Progreso.
  • Lenin, Vladimir (1973b). "Revisión del programa agrario del Partido Obrero". En Obras escogidas en doce tomos, 1905-1912. Tomo III. Moscú: Progreso.
  • Lenin, Vladimir (1984). "El socialismo y la guerra". En Obras escogidas en doce tomos, julio de 1914-agosto de 1915. Tomo XXVI. Moscú: Progreso.
  • Majnó, Néstor (1996). "The Makhovshchina and Anti-Semitism". The struggle against the state and other essays. Edición de Alexandre Skirda. Traducción francés-inglés de Paul Sharkey. Edimburgo; San Francisco: AK Press. Se ha usado publicación original en Dyelo Truda, No. 30-31, noviembre-diciembre de 1927, pp. 15-18.
  • Mawdsley, Evan (2007). The Russian Civil War. Nueva York: Pegasus Books. En inglés. ISBN 9781933648156.
  • Naumov, Igor V. (2006). The History of Siberia. Abingdon; Nueva York: Routledge. Edición de David Collins. En inglés. ISBN 978-1-134-20703-9.
  • Nenarokov, Albert Pávlovich (1968). Russia in the twentieth century: the view of a Soviet historian. Morrow. En inglés.
  • Payne, Stanley G. (2011). Civil War in Europe, 1905–1949. Cambridge University Press. ISBN 9781139499644.
  • Phillips, Steve (2000). Lenin and the Russian Revolution. Oxford: Heinemann. En inglés. ISBN 978-0-435-32719-4.
  • Poliakov, Yuri Aleksándrovich (1987). The Socialist Revolution and Its Defense: Early History of Soviet Russia. Progress Publishers. Traducción ruso-inglés de Paula Garb.
  • Powell, Jim (2007). Wilson's War: How Woodrow Wilson's Great Blunder Led to Hitler, Lenin, Stalin, and World War II. Nueva York: Crown Publishing Group. En inglés. ISBN 9780307422712.
  • Radkey, Oliver H. (1976). The Unknown Civil War in Soviet Russia: A Study of the Green Movement in the Tambov Region 1920-1921. Stanford: Hoover Institution. En inglés.
  • Raleigh, Donald J. (2002). Experiencing Russia's Civil War: Politics, Society, and Revolutionary Culture in Saratov, 1917-1922. Princeton: Princeton University. ISBN 978-0-691-11320-3.
  • Reese, Roger R. (2000). The Soviet Military Experience: A History of the Soviet Army, 1917-1991. Psychology Press. En inglés. ISBN 9780415217194.
  • Rempel, David G. (2011). A Mennonite Family in Tsarist Russia and the Soviet Union, 1789-1923. University of Toronto Press. En inglés. Edición de Cornelia Rempel Carlson. ISBN 9781442613188.
  • Roberts, Paul Craig & Katharine LaFollette (1990). Meltdown: Inside the Soviet Economy. Washington DC: Cato Institute. En inglés. ISBN 978-1-937184-18-6.
  • Rojas, Mauricio. "Trotsky, Stalin y Lenin: el Bueno, el Malo y el Feo". Libertad Digital. Publicado el 14 de marzo de 2012. Consultado el 16 de diciembre de 2015.
  • Safónov, Dmitri A. (1998). Сафонов Д.А. Великая крестьянская война 1920-1921 гг. и Южный Урал. [Gran Guerra Campesina de 1920-1921 y los Urales del Sur]. Oremburgo: Provincia de Oremburgo. Digitalizado el 05 de agosto de 2015 por Моя Библиотека. Véase Prólogo. En ruso.
  • Shishkin, Vladímir Ivánovich (2001). "Западно-Сибирский мятеж 1921 года: историография вопроса". ["Revuelta de Siberia Occidental en 1921: pregunta historiográfica"]. En Бахрушинские чтения 2001 г. Межвузовский сборник научных трудов. [Archivo Bakhrushina: Colección interuniversitaria de estudios científicos]. Tomo II. Novosibirsk: Universidad Estatal de Novosibirsk, pp. 137-175. En ruso.
  • Shulpyakov, Vladímir Aleksándrovich (2004). Гибель Сибирского казачьего войска. 1920-1922. Книга Ii (Россия забытая и неизвестная) [La muerte del ejército cosaco de Siberia. 1920-1922. Libro II (Rusia olvidada y desconocida)]. s.i.: Центрполиграф [Tsentrpoligrafo]. En ruso. ISBN 5-9524-0847-8.
  • Smele, Jonathan D. (2015). Historical Dictionary of the Russian Civil Wars, 1916-1926. Lanham: Rowman & Littlefield. En inglés. ISBN 9781442252813.
  • Sondhaus, Lawrence (2006). Strategic Culture and Ways of War. Abington; Nueva York: Routledge. En inglés. ISBN 978-1-135-98975-0.
  • Statiev, Alexander (2010). The Soviet Counterinsurgency in the Western Borderlands. Cambridge University Press. En inglés. ISBN 978-0-521-76833-7.
  • Tirado Hamasaki, Etsuo (2003). "El derecho a la rebelión". Revista ARBIL. No. 74.
  • Vidal, César (2005). Paracuellos-Katyn. Un ensayo sobre el genocidio de la izquierda. Madrid: Libros Libres. ISBN 978-84-96088-32-0.
  • Wade, Rex A. (2016). "The Revolution at One Hundred: Issues and Trends in the English Language Historiography of the Russian Revolution of 1917". Journal of Modern Russian History and Historiography. Vol. 9. Núm. 1, pp. 9-38. En inglés.
  • Werth, Nicolas (1998) [1997]. "Un Estado contra su pueblo. Violencias, temores y represiones en la Unión Soviética". En El libro negro del comunismo. Traducción francés-español de César Vidal. Barcelona; Madrid: Espasa-Calpe & Planeta. ISBN 84-239-8628-4.
  • Yergin, Daniel (1993). Russia 2010 and what it Means for the World. Londres: Random House. Contribución de Thane Gustafson y Cambridge Energy Research Associates. En inglés. ISBN 9780679429951.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

  • Castillo, José Ignacio (2003). "Cien años de leninismo". La Ilustración Liberal de periódico Libertad Digital, no. 17. Resumen publicado el 12 de marzo de 2014. Consultado el 9 de enero de 2017. Artículo completo también en liberalismo.org.
  • Díaz Villanueva, Fernando. "Lenin o Stalin: ¿quién fue peor?". Periódico Libertad Digital. Publicado el 15 de junio de 2011. Consultado el 9 de enero de 2017.
  • Rojas Mullor, Mauricio (2012). "Marx, Lenin y el totalitarismo". La Ilustración Liberal de periódico Libertad Digital, no. 51. Consultado el 8 de noviembre de 2016.
  • Video "The Russian Civil War" del canal ☭Suomi★. Subido el 8 de noviembre de 2014. Consultado el 8 de noviembre de 2016. Muestra el desarrollo de la Guerra Civil Rusa mediante los cambios en los territorios controlados por los diferentes bandos día a día. El video no incluye al Estado Idel-Ural ni los territorios controlados por los verdes salvo Majnó y Antónov.