Ejército Verde (Rusia)

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Bandera utilizada por los campesinos del Ejército Verde. Usualmente usaban negro, verde o una combinación de ambos.

El término Ejércitos Verdes (ruso: Зелёная Армия), o simplemente Verdes (ruso: Зелёные), es la denominación genérica dada a los grupos de campesinos armados enfrentados a prácticamente todos los bandos gubernamentales involucrados en la Guerra Civil Rusa. Por su apoyo a uno u otro de estos dos grandes bandos podían ser llamados rojiverdes o blanquiverdes.

Por rojos se entiende a los bolcheviques y sus aliados iniciales, los eseristas de izquierdas (aunque estos últimos acabaron por rebelarse contra la dictadura totalitaria comunista en julio de 1918 y fueron reprimidos duramente). El término blanco se refiere a una heterogénea oposición débilmente unida que incluía a zaristas ultraconservadores, monárquicos constitucionales, kadetes, mencheviques, eseristas y laboristas. Además de estos dos bandos estaban los anarquistas del Ejército Negro que controlaban el Territorio Libre y de los rebeldes de Kronstadt; grupos de islamistas basmachís en Asia Central; las intervenciones de los Imperios Centrales y después de los Aliados; los atamanes cosacos interesados sólo en su propio poder, como Iván Kalmykov (1890-1920), Grigori Semiónov (1890-1946) y Roman Ungern von Sternberg (1886-1921); y finalmente, los numerosos grupos indepentistas o autonomistas de diversas nacionalidades deseosas de librarse de Moscú aprovechándose del caos.[n 1]

El principal deseo de proteger a las comunidades campesinas de las requisas, las represalias ante cualquier resistencia, las levas forzadas y los excesos militares que hacían tanto blancos como rojos.[1] Los principales enfrentamientos entre blancos y rojos se dieron entre fines de 1918 e inicios de 1920, siendo las revueltas campesinas determinantes en su desarrollo.[2] En la primavera de 1919 la retaguardia de comunista quedó atestada de campesinos alzados, permitiendo el avance de los contrarrevolucionarios.[3] Posteriormente, la torpe política de los blancos, sus propios abusos contra la población y el miedo que causaba que pudieran restituir sus propiedades a la nobleza llevaron a revueltas masivas en su propia retaguardia, garantizando su derrota.[4]

Verdes y rojos quedaron «frente a frente» cuando el último gran ejército blanco, capitaneado por el barón Piotr Nikoláyevich Wránguel (1878-1928), fue expulsado de Crimea en noviembre de 1920.[5] Rusia «seguía siendo un continente bisoño al que le costó [al Ejército Rojo] tres años en ocupar y controlar todo el territorio ruso, una ineficacia clamorosa si se le compara con los curtidos ejércitos occidentales, mucho más preparados».[6] Las revueltas comenzaron en 1918, aunque sólo desde el año siguiente se volvieron masivas, cuando los comunistas iniciaron las grandes levas, alcanzando su clímax en el invierno de 1920-1921, cuando los bolcheviques empezaron a requisar cantidades de grano tales que impedían la supervivencia de los campesinos, y acabando sofocadas en 1922.[7]

Las revueltas se concentraron en las regiones más afectadas por la guerra y las requisas bolcheviques: las cuencas de los ríos Don y Kubán, los montes Urales, la llanura de Siberia Occidental, la Rusia Meridional (Chernozem) y toda Ucrania.[8] Esta última en particular fue el principal campo de batalla de 1917-1922, con numerosos bandos en pugna y cambios de frente, un auténtico «embrollo político y militar».[9] En ella se enfrentaron los bolcheviques (que se hacen con las principales urbes a inicios de 1918 aunque sólo en otoño de 1920 aseguraron su victoria) y los blancos, principales bandos enfrentados, pero también los alemanes y austrohúngaros (intervienen reclamando territorios en 1918), majnovistas, nacionalistas de la Rada, atamanes nacionalistas ucranianos y las «jacqueries» campesinas.[10] Ahí estallaron las primeras grandes revueltas, entre abril y mayo de 1919, inmediatamente después que los comunistas recuperaran Kiev (6 de febrero) y organizaran la requisa de granos.[11] Previamente los campesinos ucranianos habían organizado guerrillas para resistir a las tropas invasoras de Alemania y Austria-Hungría[11] porque Lenin había cedido ese territorio en la Paz de Brest-Litovsk (3 de marzo de 1918). En las otras regiones productoras de grano hubo una mayor resistencia popular a las requisas, estallando rápidamente los enfrentamientos,[12] primero en la cuenca del Volga, en el verano de 1919, luego en entre los musulmanes de Ferganá y después en el Cáucaso Norte y Siberia Occidental.[13] Las primeras revueltas fueron fácilmente apagadas, pero en 1920 volvieron a producirse en el Volga, Cáucaso y Siberia, durando hasta 1921[14] y convirtiendo aquellas regiones en verdaderas «zonas negras» donde las autoridades de Moscú perdieron completamente el control de sus campos.[15] Al acabar el verano de ese año, la mayoría de los rebeldes estaban militarmente vencidos y el campesinado sucumbía ante la hambruna.[16]

Antecedentes[editar]

Mapa de la República Popular Ucraniana entre mayo y noviembre de 1918, bajo el régimen del Hetmanato (verde claro). En círculos naranjos las principales rebeliones campesinas. Crimea y Kubán bajo control de los blancos. Los principales puertos del mar Negro son ocupados por la intervención francesa.
También puede apreciarse la Segunda República Polaca y sus ofensivas en el oeste ucraniano (azul oscuro), República Popular Bielorrusa (celeste), República Popular de Ucrania Occidental (verde limón), Reino de Rumania y sus intentos expansionistas hacia el oeste (café), el Imperio austrohúngaro al borde del colapso (amarillo), la República Socialista Federativa Soviética de Rusia con sus ataques por el norte (rojo), Lituania (rosado) y los cosacos del Don (verde oscuro).

A comienzos de 1918 los comunistas sólo controlaban algunas ciudades, «únicos islotes bolcheviques en medio de un océano campesino» poco dispuesto a entregarles los frutos de su trabajo y someterse a cualquier autoridad externa.[17] El conflicto entre las poderosas ciudades y un campo que no deseaba someterse a las primeras fue una de las principales aristas de la guerra civil.[18] Muchos interpretaban aquella resistencia como una mera expresión de la «anarquía social» que se vivía en el país.[19] La influencia de comunista sobre los campesinos y obreros era insignificante. Controlaban algunos sóviets pero sin poder coactivo sobre la mayoría de la población, que se les oponía de forma pasiva y desorganizada, al menos no inicialmente.[20]

Entre fines de 1917 e inicios de 1918 no hubo oposición seria a los comunistas, que controlaban el centro de Rusia, Bakú y Taskent. La única fuerza de oposición era el Ejército de Voluntarios (ruso: Добровольческая армия), apenas 3.000 hombres, aún en organización en el sur de Rusia.[21] Todas las esperanzas blancas estaban en ganarse a los cosacos del Don y Kubán, inicialmente más interesados en obtener su propia independencia. Por su parte, Ucrania y Finlandia estaban en proceso de independizarse pero los blancos jamás reconocerían su secesión para ganarse a esas poblaciones.[22] Sólo la violenta represión bolcheviques contra los cosacos a inicios de 1918 permitió ganarlos para su causa.[23]

Después de la Revolución de Octubre las nuevas autoridades bolcheviques instauraron el comunismo de guerra. Este sistema, prototipo de la economía estalinista, buscaba abolir todo comercio privado, maximizar el comercio privado sobre la distribución y el mercado, nacionalizar toda la industria pesada, colectivizar toda la agricultura e imponer un sistema universal de racionamiento para centrar toda la economía en apoyar el esfuerzo bélico.[24] Era una manera de combatir en el «frente interno» a sus opositores.[25] Entre las nuevas medidas estaba el envió de funcionarios a las granjas del centro de Rusia para recoger suministros para abastecer al ejército e iniciar la construcción de la economía socialista, no importaban los medios a utilizar.[26] Se buscaba requisar granos, ganado y caballos, reclutar de jóvenes y castigar a las aldeas sospechosas de albergar a desertores.[27] La primera reacción de los campesinos fue enterrar sus granos, alimentar con él al ganado o destilarlo clandestinamente para hacerlo alcohol. Lo que fuera para no dárselo a los rojos.[28] En respuesta, los comunistas organizaron un auténtico «ejército de suministros» encargado de las requisar por la fuerza los excedentes de granos, 80.000 hombres en 1920, la mitad obreros desempleados de Petrogrado que sólo buscaban un sueldo fijo y quedarse con algo del botín.[29] El resto eran delincuentes, otros cesantes, ex soldados y demás gente arruinada. Formaban tropas indisciplinadas, conocidas como prodotriady (ruso: продотряды), que no dudaban en robar las reservas vitales, simiente y otras posesiones a los campesinos.[30] La política de requisas se llamaba Prodrazvyorstka (ruso: Продразвёрстка) y formaba parte del comunismo de guerra. Las prodotriady vieron aumentar el número de sus miembros asesinados: 2.000 en 1918, 5.000 en 1919 y 8.000 en 1920.[28] Los bolcheviques se vengaban quemando aldeas, confiscando ganados y ejecutando a los campesinos por centenares. Muchos eran acusados de ser kulaks pero la mayoría eran granjeros pobres, los más vulnerables a una mala cosecha. Las poblaciones huían a los bosques sin nada que perder y uniéndose a los rebeldes[31] para defender la «revolución local campesina».[32] Así, lo que en la mayoría de los casos empezaba como pequeñas revueltas contra las requisas la respuesta incompetente y brutal de los comunistas locales convertía en grandes rebeliones.[28]

También las primeras colectivizaciones generaron gran resistencia por los traslados forzados y las nuevas formas de vida que se imponían a las poblaciones, ya con serias dificultades para sobrevivir. Muchas unidades e inspectores excedían sus atribuciones, saqueando casas y asesinando a aldeanos. Reprimían con dureza cualquier muestra de malestar. Todo esto contribuyo al resentimiento generalizado contra el nuevo régimen.[33] Los bolcheviques entendían que para realizar su utopía comunista debían controlar el suministro de granos. Para no depender de los pequeños campesinos intentaron fundar koljós (cooperativas) y sovjós (granjas estatales).[34] Otra fuente de rechazo a los rojos por el campesinado fue la abolición de los «Comités de Campesinos Pobres» o komitety bednoty (ruso: Комитеты Бедноты) en diciembre de 1918, Lenin había previsto una feroz resistencia e hizo aumentar el tamaño de las prodotriady y aumentar la exigencia de los impuestos.[35] En la temporada siguiente, unos 242 millones de pud en granos fueron requisados.[36]

Objetivos[editar]

Al estallar la revolución de febrero, los partidos políticos más importantes eran los eseristas o socialistas revolucionarios, mencheviques y kadetes. Los dos primeros controlaban la mayoría de los sóviets (consejos) de obreros del país, excepto los importantísimos de Petrogrado y Moscú; los terceros eran liberales con el apoyo de sectores moderados que deseaban mantener las libertades ganadas con la revolución. Los mencheviques perderían rápidamente el apoyo de numerosos sóviets, excepto en el Cáucaso, y especialmente en la República Democrática de Georgia, mientras que la influencia bolchevique rápidamente creció. En tanto, los campesinos eran abrumadoramente favorables a los postulados eseristas.[37] En algunos casos, como en Siberia Occidental en 1920-1921, los campesinos rebeldes iniciaron sus revueltas sin ninguna propuesta ni plan más complejo que la consigna de derribar al poder comunista (en consecuencia, los bolcheviques que caían en sus manos eran asesinados y los edificios gubernamentales o del Partido era arrasados). Sólo a medida que algunos movimientos exitosos se hicieron más complejos y territorialmente amplios los verdes presentaron un programa político, el que solía ser una adaptación de las ideas eseristas.[38]

Rusia se polarizo rápidamente durante 1917. Muy pronto, masas importantes de la población se mostraron favorables a grupos revolucionarios aún más extremistas pero menores y menos organizados que los bolcheviques, los anarquistas y social-revolucionarios de izquierda, a los que Lenin no tardaría en reprimir: «El país de los obreros y de los campesinos pobres está mil veces más a la izquierda que los Chernov y los Tsereteli, y cien veces más a la izquierda que nosotros».[39] La Gran Guerra no había hecho más que animar a los campesinos y obreros en seguir un camino revolucionario,[40] por lo mismo, una de las consignas de Lenin era convertir la «guerra imperialista» en una «guerra civil».[41]

Religión y reparto agrícola[editar]

Los verdes eran impulsados por el ideal del «reparto negro» de los eseristas,[42] «un reparto de todas las tierras en función del número de bocas que había que alimentar en cada familia»,[43] no por la nacionalización y colectivización de las tierras de los bolcheviques.[42] En palabras de Lenin esta medida no tenía nada de socialista, el plan de los eseristas sería instaurar el capitalismo en el campo, mejorar la calidad de vida de los campesinos y acabar definitivamente con la servidumbre.[44] Según él, no era más que un lema burgués, igual que «tierra y libertad» para atraer a la masa rural ignorante.[45] Otra fuente de oposición de la población hacia los bolcheviques era el «estilo de vida feudal de los jefes comunistas», con sus lujos, robos e impunidad frente a la miseria y represión de la gente.[46]

El historiador y escritor ruso, Aleksandr Solženicyn (1918-2008), comparó estos movimientos con la rebelión de la Vandea durante la Revolución Francesa en la inauguración de un monumento en Les Lucs-sur-Boulogne, el 25 de septiembre de 1993, en especial por la defensa de la fe cristiana que protagonizaron los campesinos rebeldes en ambos casos.[47] Y por lo mismo, con similitudes a otras rebeliones de campesinos cristianos mal armados contra regímenes revolucionarios que perseguían su fe y modo de vida, como la Guerra de los Cristeros o la Primera Guerra Carlista.[48]

La ideología de los verdes era muy uniforme, representaba las aspiraciones comunes de la revolución campesina de Rusia y Ucrania de 1917. Deseaban recuperar el autogobierno mantenido hasta 1918,[49] apoderarse de las tierras de la nobleza, vender libremente sus productos en el mercado y gobernar sus comunidades con sóviets elegidos por ellos.[50] Los campesinos rechazaban la preponderancia que estaba ganando el nuevo Estado comunista.[51] Cuatro años después de su revolución campesina veían como sus sóviets campesinos pasaban de ser autónomos a ser meros órganos del Estado, sus pequeñas explotaciones agrícolas propias eran reemplazadas por grandes colectivizaciones estatales, los frutos de su trabajo requisados y tampoco podían comerciarlos libremente y las tierras tomadas a la nobleza ahora pasaban al Estado.[52] Por esto aceptaban las propuestas eseristas: fin del poder comunista, redistribución de la tierra y fin de la guerra civil.[53] Su oposición a los bolcheviques se debe, más que a un plan o alternativa política, a un deseo de librar sus tierras del control de estos.[54] Interesados en defender los intereses locales,[55] estos movimientos tomaron una postura defensiva: no marcharían sobre Moscú, sólo querían librarse de su influencia.[56]

Rechazo de los blancos[editar]

Mapa de Europa en 1919. Después de los tratados de Brest-Litovsk y Versalles. Antes de las paces de Trianon, Riga y Kars. Pueden apreciarse ya señalados los territorios independientes de Polonia, Ucrania, los países bálticos, Bielorrusia, Finlandia, Armenia, Georgia, Azerbaiyán y las repúblicas cosacas del Don, Kubán y Térek.

Los verdes siempre fueron hostiles a los blancos, por eso sus sublevaciones contra los rojos sólo se hicieron masivas tras asegurarse la derrota de los blancos.[57] Muchos oficiales blancos perdieron todo lo que tenían o podían heredar en la revolución campesina de 1917. Buscaban venganza contra todo símbolo de cambio y echar el tiempo para atrás. Nunca reconocerían las nuevas realidades nacionales ni la revolución agraria.[58]

Una de las principales causas de la derrota blanca fue el ser identificados por el pueblo con la restauración del viejo régimen, principalmente por el trato que daban sus oficiales y funcionarios a los campesinos.[59] Por estar demasiado anclados en el pasado,[60] desear simplemente volver a los tiempos anteriores a la revolución,[61] vengarse de la ruina por perder sus tierras[62] y negarse a realizar las reformas radicales que exigían las circunstancias[63] no pudieron aprovechar la animadversión del campo hacia los rojos y ganarlo para su causa.[64] Nunca intentaron modificar la propiedad de la tierra, y eso en un país de mayoría rural como Rusia fue decisivo.[65] Por eso muchos campesinos temían que los blancos restituyeran los derechos de la nobleza rural sobre la tierra, haciéndoles perder las ganancias logradas en la revolución agrícola de 1917.[66] Ante este miedo, muchos campesinos se unieron a los rojos cuando los blancos avanzaron sobre los distritos de Orel y Moscú en 1919. Habían sido los que más tierras habían ganado de la nobleza.[67] Según políticos eseristas, si Kolchak no hubiera restituido los derechos de los terratenientes, hubiera ganado el apoyo de los agricultores de los Urales y el Volga.[68]

Los robos y matanzas a manos de la caballería cosaca contribuyeron también a poner en contra de su avance al pueblo en 1919.[69] Denikin se demostró incapaz de contenerlos a pesar de lamentarlos.[70] Las mejores tropas blancas eran del Kubán, el Don y el Cáucaso,[71] porque los cosacos eran la principal fuente de hombres y recursos de los blancos, aunque cuanto se dieron cuenta que Denikin estaba vencido quisieron volver a sus casas en masa y negociar su propia autonomía con los comunistas.[72] Para emporar todo, Denikin abrogó los derechos de los sindicatos y devolvió las fábricas a sus antiguos dueños, ganándose el odio de los obreros. Los blancos solo supieron responder con más terror ante esa creciente oposición.[73] Como Kolchak,[74] Denikin no pudo crear una estructura propia de gobierno local por lo que recurrió a la represión para intentar movilizar a la población y sus recursos bajo su control, algo decisivo en toda guerra civil o total moderna,[75] cuando avanzaba sobre territorio soviético,[76] pero el terror demostró no ser suficiente –además de desperdiciar recursos–.[77] Cuando la ayuda militar de sus aliados occidentales se redujo, los soldados blancos debieron saquear para obtener suministros, ganándose el odio de la población de los territorios conquistados.[70]

Por último, jamás le dieron la importancia que merecía a la propaganda en comparación a la maestría de los rojos,[78] pues para ellos, los campesinos tenían el deber de servir en sus ejércitos y de no hacerlo podían castigarlos, jamás pensaron en persuadirlos.[74] En cambio, los bolcheviques sabían usar la simbología de la revolución para decir que ellos la defendían y proclamarse defensores de los pequeños agricultores.[79] Paradójicamente, muchos jefes blancos esperaban un levantamiento popular contra los bolcheviques para obtener la victoria[80] pero usualmente la mayor parte de la población era hostil a ambas partes e indiferente a quién ganara la guerra.[81] Wrangel fue el único gran general blanco en darse cuenta del error. Sabía que no se ganarían sin hacer reformas radicales que pusieran a campesinos, obreros y minorías nacionales de su parte. Adoptar las tácticas políticas de sus enemigos.[82] Pero sus subalternos en Crimea se comportaron como un ejército de ocupación, perpetrando todo tipo de arbitrariedades e institucionalizaron la corrupción.[83] En definitiva, los blancos jamás supieron mostrarse ante el pueblo ruso como una mejor y viable alternativa que sus enemigos.

Cooperaciones con otros grupos[editar]

Los verdes colaboraron varias veces con otros grupos de oposición, como anarquistas y eseristas,[84] en un esfuerzo más estratégico que ideológico contra los rojos.[85] Desertores blancos se unieron a su causa y llegaron a liderar bandas de campesinos, lo que sirvió de pretexto para los bolcheviques para exagerar las relaciones entre ambos elementos.[86] Más propensos a seguir la retórica agresiva y promesas de violentas venganzas, los campesinos tendían a rechazar a líderes con objetivos puramente políticos o más moderados, es decir, cercanos al Gobierno Provisional Ruso de 1917. «Ellos prefieren librar una lucha desesperada y solitaria por su cuenta para ayudar a los opresores del pasado [los blancos] a vencer a los opresores del presente [los rojos]».[87]

Formación[editar]

Surgió en las aldeas una red sindical que reemplazó a los sóviets y ayuda a proporcionar los suministros a los rebeldes.[88] Cada aldea era responsable de movilizar, alimentar y equipar a sus propias unidades.[89] La Iglesia y los eseristas locales, principalmente de izquierda, fueron claves en la organización de los movimientos.[90] Por ejemplo, Siberia Occidental los eseristas lideraban las revueltas y aunque había una autoridad central en Tobolsk, esta tenía poco control del territorio libre de bolcheviques y esencialmente cada vólost se gobernaba a sí mismo. El movimiento siberiano demostró un alto nivel de organización e incluso instaló una administración en las ciudades que conquistaba (los guerrilleros de Tambov fueron incapaces de apoderarse de ciudades pero también crearon una compleja red administrativa en los campos que dominaban); por el contrario, los majnovitas también conquistaron campos y ciudades pero impusieron administración alguna y les dejaron gobernarse casi completamente por la naturaleza anarquista de dicho movimiento.[38]

A comienzos 1920, cuando la victoria roja estaba prácticamente asegurada tras la derrota de los ejércitos de Antón Denikin (1872-1947), Nikolái Yudénich (1862-1933) y Aleksandr Kolchak (1874-1920),[6] las requisas comunistas pasaron de molestas a injustificables.[91] Numerosos contingentes de soldados campesinos se negaron a reprimir a los alzamientos verdes y desertaron, formando sus propias guerrillas "verdes" en los bosques.[92] De hecho, en 1919-1921 la mayoría de los guerrilleros eran desertores,[32] [84] [93] incluyendo a los dirigentes, muchos veteranos de la lucha contra los blancos.[94] También quedaron «pequeños escarceos blancos» que combatieron hasta 1922 pero «más como un estorbo permanente que como una amenaza real».[6] Oficialmente dos millones y medio de soldados fueron desmovilizados en 1921, muchos al volver a sus hogares se unieron a los verdes, empeorando la situación del gobierno[95] -doscientos cincuenta mil sólo en Tambov-.[96]

Sin embargo, para esa época tanto verdes como negros sólo podían soñar con dañar al Ejército Rojo, un verdadero «gigante militar»,[6] aunque sus fuerzas armadas, minadas por las deserciones, jamás llegaron a las cifras oficialmente se afirmaban;[97] los bolcheviques habían intentado realizar el ideal revolucionario francés de la «nación en armas» y fracasaron.[98] Poco más de un millón de soldados rojos a fines de 1918,[99] tres millones en 1919,[100] cinco en millones a finales de 1920[100] y finalmente seis millones en 1921.[98] [n 2] Se trataba principalmente de campesinos reclutados a la fuerza.[101] Hubo resistencia entre los comunistas al reclutamiento masivo de campesinos. Para muchos, su ejército de obreros leales se convertiría en una fuerza mayoritariamente formada por un elemento que les era ajeno y hostil, un posible enemigo.[102] Según el historiador británico Orlando Figes (n. 1959), Lenin busco seguridad en el clímax de la guerra civil en los números, pero mejor hubiera organizado un ejército más pequeño, disciplinado, equipado y abastecido y que ejerciera una presión menor al exigir menos requisas o levas y provocando menos rebeliones campesinas. También ejercerían menos presión sobre los trabajadores de las fábricas. Además, no estaría formado mayoritariamente por campesinos sino que por obreros, más leales y motivados para luchar por los rojos.[103]

Desertores en los territorios bajo control bolchevique:
Basados en diversos informes de 1919.[104]
Territorio Mes Desertores Capturados
Kaluga julio 10.000
Petrogrado 65.000
Riazán 54.697
Sarátov 35.000
Tambov 60.000
Tver octubre 50.000 5.430
Yaroslavl julio
septiembre
9.500
s/i
s/i
1.529
Ivánovo-Voznesensk 3.000
Moscú junio
septiembre
1.500
3.329
Nizhni Nóvgorod abril 4.900
Oriol mayo 5.000
Smolensk
(región de Belsk)
junio 2.600
Vladímir septiembre 1.529

La masividad de la deserción como un fenómeno que afectaba a la totalidad del Ejército Rojo indica que el campesinado no quería servir en él.[105] Muchos desertaban para no alejarse de sus granjas o para participar de la cosecha -de ahí que el número de deserciones variaba según las estaciones-.[106] Durante 1918 más de un millón de soldados desertaron,[32] al año siguiente la cifra aumento a dos millones[106] y en 1921 fueron casi cuatro millones.[32] Entre 1919 y 1920 desertaron tres millones de hombres.[107] Estos «desertores verdes» prófugos sumarían más de un millón en 1919 sólo en territorio bajo poder bolchevique,[108] y aunque algunos millares pasaron a servir con los blancos, la mayoría combatirían en áreas boscosas cerca de sus hogares atacando a las autoridades de ambos bandos por su cuenta.[109] Se enviaron destacamentos a aldeas cercanas al frente de batalla y castigaron a las familias sospechosas de cobijar a desertores con multas, confiscación de ganado o su granja, toma de rehenes, fusilar a dirigentes y hasta quemar aldeas enteras.[32] Las comisiones especiales encargadas por la Cheka de perseguirlos capturaron en 1919 quinientos mil desertores y en 1920 seiscientos a ochocientos mil. Miles fueron fusilados y sus familias deportadas pero un millón y medio a dos millones evitaron la captura.[107] [110]

Debe tenerse en cuenta que las deserciones masivas comenzaron mucho antes, desde la Ofensiva de Kérenski hasta la Revolución de Octubre dos millones de soldados abandonaron sus posiciones y volvieron a sus hogares.[111] El ejército zarista, de diez millones de efectivos, había sido vencido por el pacifismo en sus filas y la debilidad de sus instituciones.[112] y millones volvieron a sus granjas.[113] Ese mismo año de 1917 se decretó una desmovilización masiva.[114] Muchos de estos desertores eran campesinos,[115] autodenominados marxistas, aunque no sabían nada de la ideología.[116] Su «bolchevismo de trincheras reflejaba ante todo una aspiración a la paz, compartida por los combatientes de todos los países implicados desde hacía tres años en la más mortífera y total de las guerras».[42] Más de dos millones de sus compañeros habían perecido luchando contra los Imperios Centrales.[117] Muchos los apoyaron en 1917 porque prometían la paz,[118] pero como los comunistas no cumplían su promesa, los campesinos eran muy renuentes al reclutamiento.[106] Durante la guerra civil, el deseo de paz ante demasiados años de conflicto llevaron a muchas comunidades a declararse «repúblicas neutrales» para impedir que los ejércitos rojos o blancos entraran en sus territorios.[119]

Posiblemente los rojos nunca reunieron más de medio millón de «soldados equipados» en un mismo momento.[97] [n 3] En cifras concretas, Yudénich mandaba 30.000 blancos, Kolchak 120.000 y Denikin alrededor de 150.000; en comparación, los verdes superaban el medio millón durante 1919.[93] Según los servicios de inteligencia occidentales, en septiembre de ese año los bolcheviques resistían con 120.000 soldados en los Urales (frente oriental), 180.000 en la región de Chernozem (frente sur), 35.000 en Pskov (frente norte) y 130.000 en Bielorrusia (frente oeste).[120] Los combatientes «internacionales» en julio de 1918 eran cuarenta ó cincuenta millares de chinos, rumanos, polacos, extremistas de izquierda checos y austrohúngaros sin incluir los Fusileros Letones.[121]

Dentro de ese Ejército Rojo destacaban las unidades especiales de la Cheka y las «tropas de defensa interna de la República», con doscientos mil miembros en 1921 eran los principales órganos de represión del naciente régimen soviético.[97] Por el escaso número de soldados regulares a la disposición de todos los bandos, los ejércitos que se encontraban en los campos de batalla rusos era muy pequeños -decenas de miles en los mayores combates- en comparación a los usados en la Primera Guerra Mundial.[122] Los voluntarios eran escasos e indisciplinados, obligando a los comandantes soviéticos a reclutar campesinos, grupo social en el que no confiaban sus dirigentes.[123] También a aumentar presión de las requisas,[106] lo que sólo contribuyó a formar nuevas guerrillas campesinas.[100]

Liderazgos[editar]

A parte de los registros soviéticos, quedan muy pocas fuentes sobre los líderes verdes debido al analfabetismo generalizado y la naturaleza espontánea de su movimiento. «Los líderes verdes eran hombres que actuaron y no escribieron».[124] Con el fin de reunir fuerzas sustanciales, un individuo motivado conducía un grupo de soldados a través de la campiña, alistaba desertores y habitantes de las aldeas por donde pasaba, entrando en ellas y haciendo anuncios con mensajes sencillos y objetivos vagos, con retórica reaccionaria a fin de despertar entusiasmo. Usualmente exageraban la debilidad de los rojos y las victorias de sus opositores para conseguir reclutas. Con estos objetivos simples, reclutamiento indiscriminado y un permanente optimismo, los verdes lograban dar la sensación que realmente podían hacer tambalear el poder bolchevique.[125] También decían tener que contaban con el apoyo de obreros urbanos y trabajadores ferroviarios, desilusionados con las horrendas condiciones de trabajo en las ciudades.[126] Entre estos caudillos destacan Antónov, Grigóriev, Terpilo y Majnó.[96]

Guerras Campesinas[editar]

Las revueltas variaban mucho entre sí, sin embargo, los soviéticos tendían a clasificarlas en dos categorías principales: bunt o revuelta puntual, breve y de pocos participantes; y vostante o insurrección de miles de campesinos, capaces de conquistar ciudades y darse un programa político coherente[84] de tipo social-revolucionario, como en Tambov,[91] o anarquista, como los ejércitos campesinos de Majnó.[127]

Primeras revueltas[editar]

Fotografía del teniente Dolinin.

A inicios de agosto de 1918, los kulaks de las tierras cercanas a Livny, cerca de Oriol, se sublevaron contra las requisas y el comunismo de guerra impuestos por los bolcheviques con el apoyo de los antiguos oficiales zaristas, eseristas, intelectuales y aristócratas de la región. Eran dirigidos por Iván Ilich Klёpov, un campesino eserista. Los reportes oficiales indican que la multitud de rebeldes superaba los 10.000 locales.[128] El 18 de agosto tomaron por asalto Livny, pero la reacción de Moscú fue rápida y contundente. Destacamentos de la Cheka fueron enviados desde Oriol, dos días después la multitud rebelde había sido violentamente dispersada y muchos de sus líderes acababan arrestados y ejecutados.[129] Klёpov consiguió escapar, pero nunca más se supo de él.

Situación de Ucrania en noviembre de 1919.

También se incluye muchas veces al levantamiento de Izhevsk–Vótkinsk, comenzada el 8 de agosto de 1918 en Ízhevsk por obreros industriales contra el régimen soviético con influencias ideológicas del SR.[130] Formaron el «Comité de Miembros de la Asamblea Constituyente del Valle del Kama».[131] Se vieron apoyados por los campesinos de la región, también hostiles a los comunistas.[132] Entre los días 17 y 21 de ese mes se apoderaron de Sarapul y Vótkinsk, consiguiendo organizar un ejército de 30.000[133] a 75.000[134] hombres, el «Ejército Popular de Ízhevsk», nominalmente leal a Kolchak.[96] De estas fuerzas, apenas 3.000 eran voluntarios y 50.000 a 60.000 fueron reclutados durante ese mes, pero sólo 30.000 con armas y menos de 10.000 con entrenamiento de combate.[135] El territorio que dominaban tenía un millón de habitantes.[136] Al Comité se le hizo cada vez más difícil reemplazar las bajas en combates, tuvo que devolver a muchos de sus obreros armados a trabajar a las fabricas para producir armamento, reduciendo sus fuerzas; a mediados de octubre el Ejército Popular tenía 50.000 efectivos,[137] pero las fuerzas rojas enviadas a someter la rebelión eran el doble.[137] El 25 de octubrejul./ 7 de noviembre de 1918greg. caía en poder soviético Ízhevsk, principal foco rebelde, y cinco días después Vótkinsk.

La primera verdadera vostante estalló a orillas del Volga, en los distritos de Karsun, Syzran, Sengilei y Stávropol en 1919. El 3 de marzo los campesinos de la aldea de Novodeviche, en Sengilei, se reunieron y enfrentaron a un escuadrón de requisas de alimentos.[138] Su líder era el teniente veterano de la Primera Guerra Mundial, Alexéi Vasílievich Dolinin (1893-1951). La revuelta duró dos semanas, consiguió reunir un ejército de 30.000 campesinos y amenazó a las autoridades soviéticas de Samara y Simbirsk.[110] [139] Éstas enviaron a Mijaíl Frunze (1885-1925) y 13.000 soldados que consiguieron poner fin a la revuelta y reconquistar Novodeviche, en poder rebelde, el 15 de marzo.[138] Esta rebelión favorecería enormemente el avance de Kolchak hacia el oeste. Entre sus demandas estaban supresión a las requisas, libertad de comercio, elecciones libres de los sóviets y el fin de la «comisarocracia bolchevique».[139] Se estima que 10.000 campesinos murieron en combate o fusilados durante la represión posterior.[110]

Atamanes ucranianos[editar]

Fotografía de Yuri Tuytyunnik, tomada en 1930 poco antes de su ejecución por la OGPU.

El Ота́ман Зелений u Otaman Zelený, «Atamán Verde» en ucraniano, Danilo Ilkovich Terpilo (1886-1919), encabezó un alzamiento campesino nacionalista ucraniano caracterizado por sus pogromos. Llegó a controlar los campos de la provincia de Kiev, pero no las grandes ciudades, y disponer de 20.000 seguidores armados.[140] A finales de 1917 empieza su carrera a la cabeza de un grupo de «cosacos libres» leales a la Rada Central Ucraniana y en el verano de 1918 enfrenta a los invasores alemanes. Entre noviembre de ese año y enero siguiente es leal al Directorio de Ucrania de Simon Petliura (1879-1926), pero rompe sus relaciones después de que Petliura ordenara la disolución de su división tras someter el levantamiento en Kiev de Pavló Skoropadski (1873-1945). El 8 de febrero de 1919 se somete a los rojos, pero el 20 de marzo se alza en armas y aplasta a los destacamentos soviéticos instalados en su territorio, pero durante la noche del 26-27 de junio es obligado a retirarse al oeste del río Dniéper. A partir del 31 de agosto debe sumar a Denikin entre sus enemigos. Su último éxito fue la breve toma de Kiev el 11 de octubre, morirá en combate a finales del siguiente mes.

Fotografía del atamán Terpilo (centro).

Otro movimiento verde fue la breve rebelión de Nikífor Aleksándrovich Grigóriev (1885-1919), atamán de Jersón,[n 4] y Yuri Yósipovich Tuytyunnik (1891-1930). Grigóriev era un caudillo oportunista que sabía cambiar de bando cuando le convenía.[141] Si bien durante los primeros tiempos de la revolución Grigóriev fue leal a República Popular Ucraniana, el 18 de febrero de 1919 se sometió al mando del rojo Pável Efímovich Dybenko (1889-1938) pero se sublevó el 7 de mayo en apoyo de Zelený tras semanas de disturbios en su división y encontrones con las autoridades comunistas por la toma de Odesa el 8 de abril; enfrentándose al Directorio de Ucrania, a los bolcheviques y a Denikin a la vez. Su sublevación ayudo mucho a la ofensiva blanca hacia Moscú.[142] Sus tropas atacaron a las unidades de la Cheka (la fuerza más detestable del Ejército Rojo), asaltaron trenes para robar la carga y despojar a los pasajeros, violaron, saquearon y destruyeron lo que pudieron.[143] Llegó a dominar la provincia de Kiev y sumar en 15.000,[144] 16.000[145] ó 20.000[14] [140] soldados, 500 a 700 ametralladoras, 50 a 52 cañones y 6 a 7 trenes blindados.[14] [140] [145] Se apoderó de Cherkasy, Elizabethgrado, Jersón, Nikolayev y Odesa.[140] Pero la mayoría de las fuerzas de Grigóriev lo abandonaron al poco de rebelarse contra los comunistas, debiendo atrincherarse en torno a Jersón y dedicarse a la actividad guerrillera.[146] Los bolcheviques reaccionaron y un ejército de 70.000 soldados, 186 cañones, 1.050 ametralladoras, 14 trenes blindados y 15 aeronaves bajo la dirección por los generales Kliment Efrémovich Voroshílov (1881-1969) y Aleksandr Yákovlevich Parhomenko (1886-1921).[145] Buscaba aliarse con Denikin y Majnó.[141] Al igual que Majnó, el otro gran caudillo que se sometió en algún momento a los rojos antes de combatirlos, Grigóriev se presentaba a sí mismo como el «libertador de Ucrania».[147] Sus seguidores son apodados «grigorievistas».[148] Para julio, derrotado por los rojos, fue forzado a buscar refugio entre los anarquistas de Majnó, quienes lo fusilaron el día 27 del mismo mes por los numerosos pogromos que realizó.[149] [150]

Rebeliones siberianas[editar]

Mapa de la Rusia Europea entre 1918 y 1921. En amarillo el límite de las zonas controladas por los bolcheviques en noviembre de 1918; en azul los máximos avances de los blancos durante 1919; y en rojo las fronteras soviéticas de 1921.

El almirante Kolchak cometió el error fatal de ganarse la animadversión de los campesinos deseosos de una reforma agrícola restableciendo los derechos de los terratenientes,[151] Los aldeanos de esa región eran descendientes de inmigrantes rusos y ucranianos que huyeron de la servidumbre y tenían un fuerte amor por su libertad.[152] Las guerrillas comenzaron poco después de la formación de su gobierno, el 31 de agosto de 1918, en las comarcas rurales cercanas a Slávgorod, provincia de Altái. Pero el problema empeoró a principios de 1919.[153] El ejército blanco empezó a realizar requisas y levas, la mayoría de los reclutas desertaron -algunos se pasaron con sus equipos a los rojos- y estallaron numerosas revueltas en retaguardia (alentados por activistas bolcheviques, anarquistas y eseristas de izquierda).[74] Las guerrillas de la taiga solían ser dirigidas por desertores y a veces se unían a soldados rojos dispersados cuando los blancos conquistaron la región en 1918, dedicándose a emboscar a unidades y cortar las líneas de suministros.[154] Kolchak recurrió al terror para aplacarles.[155] Con su retaguardia debilitada por el desgaste de las guerrillas[153] y viéndose obligado a distraer a sus destacamentos en defenderse del campesinado,[156] el régimen blanco no pudo detener el avance bolchevique, que por otra parte, supo sumar a sus fuerzas a los partisanos locales por donde avanzaba.[157] A finales de 1919, cuando el régimen siberiano estaba totalmente vencido y desintegrado,[156] las bandas autónomas desde Siberia Central hasta la región de Amur sumaban más de 100.000 combatientes.[158] Cuando sus fuerzas se retiraron en 1920, Kolchak debió enfrentar numerosos motines que se sumaron a las guerrillas, quedando sus pocos leales completamente solos y condenados.[159] [n 5] La retirada de los japoneses de Chitá, el 21 de octubre de 1920, y la consolidación de República del Lejano Oriente hicieron desaparecer las guerrillas de la región.

El 4 de febrero de 1920 estalló la «rebelión de las horcas», encabezada por el «ejército de las águilas negras»[160] en la villa tártara de Yanga Yelan, en el uyezd de Menselinsk, gubérniya de Ufa.[161] Campesinos de Kazán, Simbirsk y Ufa, sometidos a onerosas requisas, consiguieron organizar una fuerza de 50.000 combatientes,[160] [161] mal armados.[161] De inmediato las unidades requisadoras de granos en la zona fueron masacradas. Tras el asesinato de los funcionarios comunistas de Menselinsk y Zaisk, el 9 y 10 de febrero y ante el riesgo de una mayor expansión del movimiento a los uyezd de Belebéi y Birsk en Ufa y de Chístopol en Kazán,[161] las autoridades soviéticas enviaron a unidades regulares bien armadas del Ejército Rojo y la Cheka y rápidamente pusieron fin al movimiento a comienzos de marzo, con un saldo de 3.000 muertos[161] y centenares de aldeas destruidas.[162] Su cabecilla, Alexéi Vakulovich Milovanov, fue capturado y condenado a pena capital, luego conmutada a diez años de presidio en un campo de concentración.[163]

Estallaría una nueva sublevación el 24 de enero de 1921. En la parroquia de Chuvasko-Sormin (Yadrinskii, República Autónoma Socialista Soviética de Chuvasia) cinco a siete mil campesinos se alzaron contra las requisas, atacando a la policía local; fueron reprimidos apenas tres días después.[164]

Últimos meses del régimen de Kolchak, con la retirada de sus unidades, las revueltas en su contra y el avance soviético.

El 31 de enero de 1921 comenzó en la aldea de Chelnokovskom, en la provincia de Ishim, una pequeña revuelta que pronto se extendió a las vecinas comarcas de Tiumén, Akmola, Omsk, Chelíabinsk, Tobolsk, Tomsk y Ekaterimburgo, haciendo perder a los bolcheviques el control de la Siberia Occidental,[28] desde Kurgán a Irkutsk.[165] Fue la mayor sublevación verde, y tal vez la menos estudiada,[28] tanto por el número de rebeldes como por su extensión geográfica.[166] Dominaban una población de tres millones cuatrocientas mil personas.[167] Sus causas fueron las agresivas requisas realizadas por los 35.000 soldados de las prodotriady instalados en Siberia tras la derrota de Kolchak[168] y la violación de la democracia campesina, ya que los bolcheviques falsearon las elecciones en los vólost regionales.[169] Los principales cabecillas de estas grandes partidas fueron Semión Mijáilovich Serkov (1882-1922), Václav Leopóldovich Puzhevsky (1898-1921), Vasiliy Maksimović Zheltovsky (1895-1921), Yevgraf Ivánovich Nazarov (m. 1921), Timoféi Nikanorovich Sitnikov (m. 1921), Stepan Ilich Danilov, Vladímir Alekséyevich Rodin, Piotr Lavréntevich Dolin, Grégory Kuchma Atamanov, Afanasi Gerásimovich Afanásiev y Petr Semiónovich Shevchenko. Aunque las fuentes varían el total de campesinos en armas en treinta a ciento cincuenta millares,[166] [165] aunque algunos los elevan hasta 70.000 ó 100.000 hombres,[167] la cifra más probable es de 55.000 a 60.000 rebeldes.[170] Se sumaron muchos cosacos de la región.[171] Controlaron un total de doce distritos[172] y ocuparon las ciudades de Ishim, Beriózovo, Obdorsk, Barabinsk, Kainsk, Tobolsk y Petropávlovsk, se apoderaron del transiberiano (o destruyeron extensas partes de las vías férreas para impedir la llegada de refuerzos rojos) entre febrero y marzo de 1921.[173] El valor desesperado de estos rebeldes llevaría a una terrible campaña de represión por parte de la Cheka.[174] El presidente del Partido en Siberia, Iván Smirnov (1881-1936), estimaba que hasta el 12 de marzo de 1921 se asesinaron solo en la comarca de Petropavl 7.000 campesinos y en la de Ishim otros 15.000.[175] Destaca la toma del pueblo de Aromashevo, entre el 28 de abril y el 1 de mayo, las tropas rojas enfrentan a 10.000 campesinos; mueren en combate, se ahogan en los ríos por donde huyen o son heridos 700 verdes y 5.700 son capturados con muchas armas y botín. Durante otros dos días los verdes son perseguidos sin cesar. La victoria permite recuperar el control del norte de Ishim.[176] El abandono de la Prodrazvyorstka y la adopción de la NEP serían claves en su sometimiento.[165] Los últimos focos insurrectos fueron aplastados a finales de 1922.

Revolución majnovista[editar]

Uno de los más conocidos y organizados de estos movimientos fue la Revolución majnovista encabezada por los anarquistas ucranianos Néstor Ivánovich Majnó (1889-1934), Fedir Shchus (1893-1921) y Simon Nikítich Karetnik (1893-1920).[177] Su movimiento sólo es comparable al ocurrido en Tambov por su magnitud y organización.[178] Comenzaron sus operaciones como jefes de partidas guerrillas enemigas de la violenta invasión de Ucrania por medio millón de soldados alemanes y austrohúngaros[179] en marzo y abril de 1918 ante la retirada de los comunistas.[180] Se enfrentaron también a los aliados de estos: terratenientes[181] y la Rada Central Ucraniana.[182] Majnó rápidamente unificó las partidas rebeldes independientes de su zona[183] y se apoderó del sudeste ucraniano con cierto apoyo bolchevique.[184] Tras la caída de la Rada enfrentó al Hetman Skoropadski[185] y después al Directorio nacionalista de Petliura.[186] Majnó no confiaba en Petliura y consideraba su movimiento nada más que un intento de la burguesía local de prolongar su poder manipulando a los campesinos[187] -Petliura tuvo mucho éxito, su ejército en 1919 sumaba 40.000 soldados y 100.000 guerrilleros,[188] aunque muchos campesinos rápidamente desertaban-.[189]

Fotografía de 1919 con Majnó (centro), Karetnik (tercero desde izquierda) y Shchus (primero desde derecha).

Tras sufrir un ataque comunista empezó a combatir también a estos[190] con apenas 1.500 seguidores,[191] proclamándose en noviembre de 1918 un Territorio Libre alrededor de su natal Guliaipolé y repartiéndose las tierras de los nobles entre los campesinos, que formaron libremente cooperativas con autogobierno.[192] Apoyado por el campesinado[193] y muchos desertores comunistas,[194] el Ejército Negro de Majnó combatió en el verano de 1919 a Denikin, siendo fundamental en debilitar su retaguardia, perder equipos, víveres y municiones y distraer numerosas fuerzas que llevaron a su derrota.[195] A medida que avanzaban, los blancos se quedaban sin tropas para proteger sus bases y líneas de suministros de las guerrillas majnovistas, nacionalistas ucranianas y chechenas, debiendo desviar hasta 10.000 tropas en momentos vitales de la guerra.[196] Las tropas de Denikin eran demasiado pocas para controlar exitosamente los cuarenta millones de habitantes del Cáucaso, Ucrania y Rusia Meridional,[197] además de ser vulnerables a un contraataque por estar demasiado dispersas,[198] pero también el nacionalismo panruso de los blancos les impidió hacer las concesiones necesarias para ganarse el apoyo de las minorías nacionales,[199] su deseo de restituir el pasado prerrevolucionario les impedía aceptar las nuevas realidades políticas, como que había territorios efectivamente independizados de Moscú.[200]

Fotografía del atamán Grigóriev.

De no ser por tal ayuda, los blancos probablemente hubieran entrado en Moscú a finales de diciembre de 1919.[201] Las tropas negras se componían de 20.000 guerrilleros, todos voluntarios, pues no se aceptaba el reclutamiento forzado.[202] Capaces de avanzar 60 a 70 km diarios usualmente, su caballería se caracterizaba por el uso de la tachanka, una carreta ligera con ametralladora. Eran conocidos por sus rápidos y sorpresivos ataques a la retaguardia enemiga, aniquilándolos y huyendo antes de toda respuesta.[203] También asaltaban los trenes blindados.[204] Se establecieron sóviets libremente elegidos a través de los cuales la población decidía como gobernarse a sí misma.[205] Cuando entraban en un pueblo o ciudad ayudaban a los habitantes a formar sus propios consejos de gobierno pero sin imponerles nada.[206] También formaron congresos de representantes libremente electos de las regiones bajo su control para coordinar la vida política, económica y militar.[207] Majnó mandaba el Estado Mayor del ejército pero él y sus oficiales respondían ante el Consejo Regional formado de la unión de los sóviets.[208] Durante la lucha con Denikin eran nominalmente leales a Moscú, pero la autoridad roja nunca pudo consolidarse en esos territorios.[209] De hecho, los comunistas bloquearon todo acceso de armas a los negros con la esperanza que los aniquilaran los blancos,[210] retirándose de Ucrania para defender el centro de Rusia.[211] El plan era de Trotski, era mejor enfrentar después la expansión de Denikin, muy odiado por el populacho, que a un movimiento anarquista fuerte.[212] Después de vencer a Denikin, los rojos ordenaron el arresto de Majnó y su Estado Mayor, desarmar sus guerrillas y fusilar a los que se resistieran pero fracasaron.[213] Majnó acusaba a los bolcheviques de traicionar la economía campesina, impedir el autogobierno local y la autodeterminación nacional.[144] A pesar de todo, los anarquistas jamás se asociaron a ningún movimiento contrarrevolucionario para enfrentar a los rojos[214] aunque si firmaron una tregua con Petliura para enfrentar a Denikin.[215] En esas fechas, los negros arrestaron y ejecutaron al atamán Grigóriev.[216] Los majnovistas del Batko, «Padre», Majnó cometieron sus propias matanzas. Como otros caudillos, Majnó animó a sus campesinos ucranianos, que formaban el 90% de sus combatientes, contra un enemigo: los menonitas, luteranos, católicos, alemanes y judíos que eran latifundistas.[217] Los campesinos rápidamente se hicieron con sus tierras durante la revolución rural de 1917[218] y después empezaron a quitarles todo aquello que requerían para sus guerrillas y asesinando a todo real o supuesto opositor. El terror que impusieron los anarquistas fue distinto al de otros movimientos campesinos. Duro mucho más tiempo porque los majnovistas estaban concentrados en un área específica de mucho valor para blancos y rojos (por eso tuvieron que luchar constantemente contra ambos); mejor organizados no deseaban un enemigo en su "retaguardia" y esta quinta columna podían ser las numerosas comunidades de minorías antes mencionadas, vistas como explotadores siempre deseosos de volver al poder.[219] Muchos guerrilleros buscaban reclutar con los lemas «maten a los judíos, comunistas y comisarios» o «limpien la retaguardia de judíos» y «unirse a Majnó».[220] Su matanza más conocida fue la Eichenfeld o Dubovka (actual Novopetrovka, vólost de Nikoláipole), durante la noche del 26-27 de octubre de 1919, mueren 136 menonitas.[221]

En el pico de su poder, los anarquistas dominaban un territorio que iba desde el centro de Еkаtеrinoslav hasta el nordeste de Táurida, un área poblada por cerca de tres millones de personas.[222] A medida que se expandían perseguían a todo aquel que acusaban de intentar explotar al pueblo: terratenientes, kulaks, gendarmes, curas, alcaldes, oficiales, etc.[223] En el otoño de ese año, los majnovistas cifraban sus fuerzas en 83.000 infantes y 20.135 jinetes apoyados por 1.435 ametralladoras, 118 cañones, 7 trenes blindados y algunos vehículos blincados.[224] De estos cien mil rebeldes, sólo el 30% tenían armas y el resto esperaban a ser armados.[191] [225] Muchos sólo tenían hachas, picas, viejas carabinas y fusiles de caza.[213] Se organizaban en una reserva estratégica y cuatro cuerpos activos, cada uno dividido en una brigada de infantería y otra de caballería; a su vez, estas brigadas se dividían en tres a cuatro regimientos.[226] Historiadores modernos hablan de 15.000,[227] 25.000[228] ó 55.000 combatientes armados con 1.000 ametralladoras, 4 trenes y 4 carros blindados y 48 cañones.[229]

Límites geográficos aproximados del Territorio Libre ucraniano, también denominado Majnovia.

En octubre de 1919 una peste de tifus dejó convalecientes a la mitad de las tropas y todos los comandantes. El resto había vuelto a sus aldeas.[230] Esto no impidió a sus superiores bolcheviques ordenarles marchar a Polonia, pero los negros no se fiaban de sus intenciones y se negaron,[231] desatándose una nueva guerra[232] en que los rojos ejecutaron unos 200.000 campesinos de Ucrania y deportaron a Siberia y Rusia a otro tanto.[233] En diciembre blancos y negros se replegaban mientras los rojos avanzaban.[234] Las fuerzas anarquistas posiblemente fueran 20.000 a 40.000 combatientes.[191] [14] En enero de 1920 durante el conflicto con los comunistas, Majnó manda asesinar todo activista bolchevique, miembro de la Cheka y soldado encargado de requisar granos que encontraban. Los rojos mandaban a la Cheka a efectuar asesinatos masivos de campesinos y a ejecutar a todo anarquista prisionero.[235] Cuando los polacos invadieron Ucrania la lucha contra las partidas majnovistas causó mucho daño al esfuerzo bélico comunista.[236]

En octubre de 1920 anarquistas y bolcheviques resolvieron una nueva alianza contra Wrangel.[237] [238] Poco antes, en junio, Wrangel había propuesto a Majnó una alianza pero había sido rechazado -los bolcheviques siguieron acusando a los negros de ser socios de los blancos-.[239] Quedaban 10.000 ó 15.000 negros.[191] [28] La alianza permitió la expulsión definitiva de los blancos de Crimea, poniendo fin al movimiento blanco en la Rusia Europea pero a un alto coste para los anarquistas.[237] [240] La guerra ininterrumpida con múltiples enemigos le había impedido a los habitantes del Territorio Libre un mayor desarrollo económico, político, social o cultural, debiendo centrarse en una resistencia permanente.[241] Una vez aplastados los blancos, los ejércitos rojos de Mijaíl Vasílievich Frunze (1885-1925), Vasili Konstantínovich Blücher (1889-1938) y Aleksandr Pávlovich Kutépov (1882-1930), unos 100.000[242] a 150.000[243] atacaron sorpresivamente a las fuerzas anarquistas, apenas 4.000, que los acompañaban durante la noche del 25-26 de noviembre. Un millar resultó masacrado, especialmente los heridos resguardados en los hospitales.[244]

Majnó sobrevivió y reorganizó a los sobrevivientes, lanzando varias ofensivas exitosas[n 6] con apenas 3.000 seguidores[245] pero no hacía más que retrasar la ya inevitable derrota de su movimiento.[246] Los anarquistas se distinguieron por explicar las razones de su lucha a los prisioneros rojos y anunciarles que podían unirse a sus fuerzas, liberando a los que se negaban.[247] Este trato, los vínculos generados al luchar juntos contra Wrangel o el odio que provocaban los mandos y la represión política dentro del Ejército Rojo llevó a unidades enteras a cambiar de bando.[248] Tras el fin de la guerra polaco-soviética en marzo de 1921, los rojos pudieron concentrar una masa de 150.000 combatientes[n 7] –entre ellos la legendaria Caballería Roja de Semión Mijáilovich Budionni (1883-1973) y los veteranos de la campaña contra Wrangel– para aplastar el movimiento.[249] Quedaban sólo 1.000 a 5.000 anarquistas.[191] Finalmente, Majnó, su familia y 250 seguidores debieron abrirse paso por territorio enemigo y cruzar el río Dniéster hacia Rumania un 28 de agosto de 1921.[250]

Rebelión de Tambov[editar]

Mapa de las zonas más afectadas por la rebelión de Tambov.

Sin embargo, el movimiento verde más conocido es la rebelión que estalló el 19 de agosto de 1920 en el pequeño pueblo de Khitrovo como rechazo a las requisas de alimentos en el óblast de Tambov y rápidamente se extendió a Penza, Sarátov y Vorónezh.[251] La región tenía tres millones de habitantes, nueve décimas partes agricultores y artesanos.[252]

Los rebeldes organizaron todo un programa político que les dio una fuerza y coherencia de la que carecieron otros levantamientos.[253] Las cédulas rebeldes se organizaban a través Unión de Campesinos Trabajadores (Soyuz Trudovyj Krestyán, STK).[252] Sus orígenes estaban en la guerrilla que creó el carismático Aleksandr Stepánovich Antónov (1889-1922), 150 aldeanos y eseristas perseguidos que vivían en los bosques, los que crecieron hasta los 6.000 combatientes a inicios del verano de 1920.[254] Junto a su hermano menor, Dmitri Stepánovich (1896-1922), y al eserista Piotr Mijáilovich Tokmakov (m. 1921)[91] formaron el «Ejército Azul».[255] Al estallar la revuelta tenían 14.000 guerrilleros, «desertores en su mayor parte»,[256] pero las autoridades rojas estaban concentradas en su guerra con Polonia, sólo 3.000 tropas poco fiables guarnecían en el óblast.[257] A finales de agosto habían crecido a 4.000 con una docena de ametralladoras y varias piezas de artillería pero divididas en seis grupos. [258] A finales de octubre el comandante del distrito, V. S. Kornev, enfrento en una serie de batallas a los rebeldes. Según sus datos murieron 3.000 campesinos, 300 fueron heridos y 1.000 capturados además de numerosas armas, municiones y suministros, incluyendo un teléfono y una cocina de campaña. Las bajas gubernamentales fueron de apenas 90 muertos y menos de 200 heridos.[259] Sin embargo, igualmente Kornev fue culpado de la revuelta y perdió su cargo.[260]

El 5 de noviembre 2.000 a 6.000 azules, la mayoría montados, atacaron en dos grupos coordinados la estación de trenes de Sampur, haciéndose con un cañón, unas pocas ametralladoras y numerosos revólveres y rifles. La ocupación fue breve y fracasaron en su intento de sabotear las líneas férreas.[261] Por aquel entonces se decía que 2.000 partisanos se ocultaban en los bosques de Novokhoper, cerca de la estación.[262] Para finales de año los azules habían conseguido uno de los objetivos principales, los rojos habían dejado de enviar a sus territorios unidades para requisar granos. Los oficiales de los pueblos de los uyezd del sur de Tambov eran incapaces de tal acción, sus recursos estaban destinados únicamente a guarnecer las aldeas bajo su control pero el norte estaba en paz, al no ser una gran región productora de alimentos jamás vivió las requisas ni prendió la revuelta.[263] Durante esa época los oficiales de las guarniciones y los militantes comunistas locales se quejaban del abandono cada vez mayor de Moscú, desde donde les enviaban cada vez menos suministros y refuerzos pero en realidad los círculos militares del mando rojo habían decidido en concentrarse en una gran campaña de pacificación de Tambov: en cuanto sus tropas inundaran la provincia pronto se acabaría con el movimiento. Además cada vez era más difícil ayudarlos, los trenes blindados (principales nexos de comunicación) eran continuamente atacados en la zona.[264] Durante el invierno de 1920-1921 las reservas de alimentos en muchos pueblos estaban agotadas, como en Kozlov y Morshank, localidades ubicadas en los límites de la zona rebelde y cuya guarnición comunista vio a la mayoría de sus habitantes marcharse o dedicarse al mercado negro para sobrevivir.[265] La principal fuente de información que tenían los campesinos de lo sucedido en otros frentes eran los prisioneros rojos.[266]

Las autoridades bolcheviques dicen que en agosto de 1920 eran 18.000 partisanos, cinco o siete millares con sus propias armas.[267] Algunos estudiosos consideran que en octubre y en enero siguiente se había alcanzado los 50.000 combatientes.[268] Su pico lo alcanzaron en febrero de 1921, entre treinta mil[252] y setenta mil[269] azules en armas, pero probablemente la cifra más realista bordaba los 20.000[270] a 40.000 insurgentes.[271] Contaban con un enorme apoyo popular,[272] por lo que además de veinte millares de regulares tenían muchos miles de irregulares.[273] Alrededor de 6.000 irían montados, entorpeciendo a las tropas gubernamentales, cuya falta de movilidad minaba su efectividad.[258] Para el mes de septiembre se habían reducido a un millar debido a la llegada masiva de tropas rojas.[274]

El 23 de enero de 1921 250 cadetes montados del 6o. regimiento Volche-Karachan logran defender el pueblo de Borisogledsk de un importante contingente rebelde. Para los comunistas era clave mantener ese pueblo y el de Kirsanov en sus manos, pues era sus bastiones en medio de los campos controlados por los azules.[263] Durante ese mes las autoridades rojas desmovilizaron a 4.000 locales que servían en guarniciones comunistas por no fiarse de ellos, estos inmediatamente se unieron a los partisanos.[275] El 20 de marzo se anuncio una amnistía general para todo aquel que se rindiera, durante las dos semanas que rigió cerca de 3.000 azules capitularon pero muy pocos con armas en mano.[276]

Fotografía de Aleksandr Antónov.

Los azules fueron capaces de movilizar grandes ejércitos campales. El 11 de abril Antónov congrega 5.000 azules[277] y lanza un ataque de pinzas sobre Rasskazovo (una hora antes lanzaba un ataque de diversión sobre Nizhne-Spasskoe con una pequeña fuerza).[278] La guarnición estaba compuesta por una compañía de infantes, una unidad de militantes comunistas, un pelotón de ametralladoras, la brigada de Infantería Volga, llegada en enero de Sarátov, y el 2o. regimiento de la Cheka[277] y rápidamente colapso. Su objetivo se logro: un cañón con dos o tres centenares de rondas, once ametralladoras, cuatrocientos rifles, cien mil municiones, ochenta teléfonos y 50 verst[n 8] de cable).[278] El 24 de abril congregaron en la aldea de Kobiaki[279] cinco a diez millares de combatientes al mando de "Vaska Karas" (identificado como Vasili V. Nikitin-Korolev) y Vasili F. Selianskii. No todos participaron de la batalla. Pretendían tomar el pueblo de Kirsanov, cuya guarnición era una brigada de infantería moscovita dirigida por el comandante de caballería V. I. Dmitrenko.[280] Un día después lanzaron dos asaltos igualmente infructuosos, abandonando 22 ametralladoras, armas menores y municiones de los vencedores.[281] Perseguidos por la caballería enemiga, los azules tuvieron 2.000 muertos en los días posteriores según estimaciones del gobierno comunista.[282]

Lenin encargo el 26 de abril a los generales Mijaíl Tujachevski (1893-1937) y Ieronim Uborévich (1896-1937) someter la revuelta. El 6 de mayo Tujachevski anuncia su campaña de pacificación. Ese mes entre 50.000 y 100.000 soldados rojos[283] llegaron a la parte sur del óblast.[252] Incluían fuerzas regulares, «internacionalistas» chinos y húngaros y destacamentos de la Cheka, el ChON y el VOKhR.[284] [n 9] El 31 de mayo siete vehículos blindados al mando del general Iván Fiódorovich Fedko (1897-1939) sorprendieron a 3.000 azules en el pueblo de Dve Sestritsy y los dispersaron con cuantiosas bajas.[285] Dos brigadas de infantería y una de caballería veterana al mando del general Grigori Ivánovich Kotovski (1881-1925) fueron asignadas al sector de Tambov.[286] Durante las dos primeras semanas de mayo 15.000 oficiales del Ejército Rojo se concentraron en Tambov para preparar la campaña.[287] El 1 de junio Fedko con tres vehículos armados con ametralladoras, los jinetes de Kotovski y la brigada de caballería siberiana de M. D. Kovalev atacaron por sorpresa en el amanecer a Antónov y los 3.000 partisanos con los que ocupaba Elan. Aunque los rebeldes lograron rechazar con sus rifles los blindados, huyeron ante la caballería de Kovalev.[288] El día 6 los vehículos blindados al mando de Fedko consiguen una nueva victoria cerca de Chernyshovo.[289] Entre el 1 y 9 de junio tres fuerzas bolcheviques dirigidas por Uborévich lanzaron un ataque coordinado con siete vehículos blindados contra el bastión rebelde del uyezd de Tambov, cerca del pueblo de Kamenka enfrentaron a 2.000 azules liderados por Antónov y Boguslavskii en seis batallas. Mueren 800 partisanos. La región entre Tambov y Kirsanov quedaba pacificada.[290] Estas tres fuerzas pretendían converger en Rzhaka: la brigada de caballería de Dmitrenko (2.000 hombres venidos de la estación de Sampur en el uyezd de Tambov), la brigada de caballería de Kotovski (1.000 soldados desde la estación de Lomovis en el uyezd de Kirsanov) y la 14a. brigada de caballería (1.000 jinetes por el río Vorona desde Karai-Pushkino en el uyezd de Kirsanov).[291] Dos semanas después el comandante rebelde Aleksandr Boguslavskii moría en combate.[292] El mismo destino tuvieron Tokmakov, Karas y Selianskii.[293]

Se estima que entre 50.000[274] y 100.000 aldeanos fueron internados en campos de concentración o deportados, a veces aldeas completas, 15.000 son ejecutados.[95] [294] Muchos acabaron en los más de cien gulag creados por el Estado comunista.[11] Las propiedades confiscadas a las familias arrestadas y exiliadas fueron entregadas a partidarios del régimen.[295] Las actividades de la Cheka, la incorporación de miles de locales en el Partido (con los beneficios que implicaba) y las concesiones de la NEP ayudaron en la primavera de 1921 a los bolcheviques a calmar la situación.[252] Al acabar ese año no quedaban más de 4.000 azules en pie de guerra.[296] Los hermanos Antónov y varios de sus últimos seguidores murieron en combate contra un destacamento rojo el 24 de junio de 1922 en la aldea de Nizhnii Shibriai, donde escondían sus pocas posesiones personales. Para entonces su movimiento estaba reducido a unas pocas partidas ocultas en los bosques.[297]

Por último, se debe mencionar que los cosacos de Kubán y del Don[n 10] y las tribus del Cáucaso se alzaron en 1920, formando sus propias guerrillas campesinas.[28] Estas últimas llegaron a sumar más de 30.000 rebeldes en armas.[28] Estas se mantuvieron muy activas hasta el verano del año siguiente, cuando serán definitivamente vencidas, aunque pequeñas partidas verdes en Kubán, el Don y Siberia Occidental siguieron activas hasta 1923.[294] Posteriormente, en 1924, se produciría una última sublevación del campo georgiano. Fue reprimida rápida y duramente.[298]

Tácticas[editar]

Es difícil distinguir a los Ejércitos Verdes de otras revueltas campesinas, el liderazgo concentrado y unidades variopintas según el grado de organización del levantamiento. Por ejemplo, Antónov en Tambov contaba con personal médico, brigadas de reservistas y un complejo sistema de comunicación e inteligencia que empleaba mujeres, niños y ancianos.[299] Alcanzaron niveles notables de desarrollo los movimientos verdes de Tambov, Nóvgorod, Tula, Riazán, Tver, Vorónezh, Kostromá, Syzran, Gómel, Kursk, Briansk y Orel, entre muchos otros.[300] Las fuerzas variaban de algunos centenares a varias decenas de miles de combatientes equipados con armas de desertores, robadas a enemigos vencidos o edificios saqueados o abandonadas por el antiguo ejército zarista. A veces los reclutamientos eran forzados. Formaban bandas guerrilleras, pero también organizaban destacamentos comparables numéricamente a los rojos,[301] [302] capaces de enfrentarlos en campo abierto en el caso de Siberia Occidental.[303] Los campesinos estaban permanentemente necesitados de rifles modernos y ametralladoras, decisivas para la guerra, viéndose obligados a conseguirlas de cualquier forma.[38] Multitudes asaltaban las ciudades, saqueando y quemando las oficinas del Partido, del sóviet local, puestos de policía, tribunales y centros de propaganda. Las granjas colectivas eran destruidas. Las herramientas, el ganado, el grano requisado, los molinos, las factorías, las fábricas de cerveza y las tahonas fueron redistribuidos.[304] Esta reclamación de la propiedad popular les sirvió a los verdes para ganarse el apoyo de la población.[305] Cuando vencían a los rojos, los soldados, funcionarios y familias de bolcheviques podían contar con sufrir la ira de los campesinos.[306] A miles de comunistas les cortaron las orejas, lenguas, cabezas, miembros y genitales, les arrancaron los ojos, les abrieron el estómago y lo llenaron de trigo, les grabaron con metal caliente cruces en frente y espalda, los crucificaron en árboles, los quemaron vivos, los ahogaron bajo el hielo o los enterraron hasta el cuello y dejaron que perros o ratas los comieran. Todo en público.[307]

No más de seis mil hombres, repartidos equitativamente, se enfrentaron en los primeros combates entre los blancos de Lavr Gueórguievich Kornílov (1870-1918) y los rojos de Rudolf Ferdinándovich Sievers (1892-1918). Por el pequeño número de hombres involucrados y el diminuto territorio afectado, es difícil llamar a eso aún guerra civil.[308] Durante todo el primer año de guerra sólo hubo escaramuzas y duelos de artillería con ejércitos diminutos o pequeñas fuerzas partisanas, preocupados más de obtener suministros los territorios cambiaban continuamente de manos, no existían líneas de frente ni posiciones fijas.[309] En las decisivas batallas de 1919 se movilizó por la fuerza al campesinado, para combatir en grandes ejércitos con centenares de miles de hombres enfrentándose en frentes de cientos de kilómetros y apoyados con armamento pesado.[310]

Entre sus actividades preferidas estaban volar los puentes, cortar las líneas telegráficas y levantar las férreas intentando paralizar las comunicaciones y movimientos de los rojos.[311] Preferían merodear de día, vigilando a sus enemigos y atacando de noche. Permanentemente se negaban a luchar en campo abierto, ocultándose en colinas y bosques para emboscar y retirarse con rapidez. Su mayor movilidad compensaba su total ausencia de artillería.[312] En Siberia Occidental y Rusia Central, sus tácticas de guerrilla se vieron favorecidas por el terreno boscoso de la taiga.[313] Cuando eran vencidos se mezclaban con la población civil o huían en caballos proporcionados por los locales.[312]

Los verdes formaban multitudes de campesinos con zuecos de corteza de tilo se armaban con lo que encontraban: palos, horcas, tridentes, picas, azadas, hachas y garrotes.[47] [314] En menor medida, también armas de fuego como escopetas, carabinas viejas, fusiles de caza, pistolas y rifles.[315] También muchos verdes luchaban bajo banderas rojas, símbolos de la revolución del que luego se apropiaron los comunistas.[316]

Las primeras y pequeñas unidades enviadas por los bolcheviques a someterles fueron fácilmente vencidas y prácticamente no hicieron más que darles armas de botín.[312] Muchas unidades bolcheviques, especialmente en 1918, carecían de todo entrenamiento y disciplina, dispersándose tras los primeros disparos.[317] Por cada soldado rojo en combate, otros ocho estaban inactivos por enfermedad o falta de entrenamiento, ropa o munición. Los blancos eran más disciplinados y numerosos y mejor entrenados.[103] Cuando los bolcheviques se veían obligados a retirarse de una región por el acoso guerrillero tendían a tomar rehenes en pueblos y ciudades y ejecutarlos una vez estaban a salvo en territorio bajo su dominio.[38] En cambio, los rojos no dudaban en reprimirlos con ametralladoras, tanques, carros acorazados, trenes blindados, cañones pesados, aeroplanos de observación y gases venenosos sobrantes de los arsenales de la Gran Guerra. Además de anegar las zonas rebeldes con tropas y propaganda.[47] [318] Rápidamente, los comunistas aprendieron que: «Los ejércitos convencionales, por muy bien armados que estén, están mal equipados para combatir con un ejército campesino bien apoyado». Lección que volverían a aprender mucho después en Afganistán.[89]

Respuesta bolchevique[editar]

El gobierno bolchevique trató de construir una imagen anti-revolucionaria y anti-comunista respecto de los ejércitos verdes. Sus funcionarios anunciaban a los lugareños que los verdes no eran más que aliados de los blancos, a pesar de la actitud generalmente hostil entre ambos bandos; así como exageraban la influencia kulak en esos ejércitos, que existía indudablemente,[273] pero difícilmente era la fuerza impulsora del movimiento.[319]

Estas sublevaciones masivas, que hicieron temblar el poder soviético en Ucrania Oriental, Tambov y Siberia en 1919-1921, involucraron más de cien mil guerrilleros y a millones de campesinos que les daban apoyo.[320] En palabras de Vladímir Lenin (1870-1924) fue una gran «crisis política interna», la primera de la historia soviética. Según el historiador Figes, estas rebeliones eran «lejos más peligrosas que todos los Denikin, Yudénich y Kolchak juntos».[320] [89] Así lo reconoció Lenin el 8 de marzo de 1921, en su discurso de apertura del X Congreso del Partido.[321]

La guerra civil en Rusia ha sido analizada generalmente como un conflicto entre los rojos (bolcheviques) y los blancos (monárquicos). En realidad, más allá de los enfrentamientos militares entre los dos ejércitos, el Ejército Rojo y las diversas unidades que componían un ejército blanco bastante heteróclito, lo más importante fue lo que sucedió en la retaguardia de las líneas de frente más importantes.[322]

Los rojos creían inicialmente poder derrotar con facilidad estos movimientos, como prueban sus estrategias militares y el trato que les daban en su propaganda como una causa perdida. Se dedicaban a someter con dureza cada disturbio, causando sólo más odio entre los aldeanos.[323] Cuando Lenin y sus seguidores se dieron cuenta que los verdes se habían vuelto una serie amenaza social, éste ya tenían una gran fuerza militar.[324] Las pequeñas unidades enviadas a someterlos muchas veces desertaron desmoralizadas,[325] por lo que fueron reemplazadas por una combinación de terror de masas, propaganda y anegar las zonas rebeldes con tropas.[326] Algunos estudiosos atribuyen a los verdes el cambio de la Nueva Política Económica de 1921 en el régimen bolchevique. Varios estudiosos dicen que la NEP, junto al aumento de las precipitaciones, las mejora en las condiciones rurales y el fin de los reclutamientos masivos hicieran que el movimiento desapareciera para el verano de 1922.[324] Sin embargo, como se señala en El libro negro del comunismo, mucho más importante para la desaparición de estos movimientos fue la terrible hambruna de 1921-1922,[251] que afecto a 29 millones de personas y mató a unos cinco, siendo la principal arma del régimen para calmar una situación que en 1921 había significado la pérdida del control de numerosas provincias.[327] El terror despiadado jugó su papel a la hora de suprimir las revueltas, pero la principal arma fue el hambre.[328]

En opinión de los anarquistas: «El rasgo psicológico saliente del bolchevismo es la afirmación de su voluntad por medio de la represión de la voluntad de los demás; la anulación de toda individualidad hasta convertirla en un objeto inanimado».[329] Muchos funcionarios comunistas locales veían que las órdenes de requisar materían de hambre a su propia gente, pero «El buen camarada hacía lo que se le decía; le satisfacía dejar todo el pensamiento crítico al Comité Central». Esa era la disciplina que pregonaba el Partido.[330] Irónicamente, muchos oficiales bolcheviques eran hijos de campesinos educados en escuelas militares zaristas. Con sus mentes abiertas al salir del estrecho mundo rural, rechazaban la mentalidad de sus padres y abuelos y no dudaban en reprimir a su propia gente.[331]

La resistencia de los cosacos llevaría a una feroz campaña de «descosaquización»,[332] Raskazáchivaniye (ruso: Расказачивание), a partir de 1919-1920,[333] en la que fueron reprimidos con la clara intención de eliminarlos «como grupo social» -el primero de muchos en la historia soviética-.[334] Los hombres eran fusilados, las mujeres y niños deportados, sus viviendas quemadas y sus tierras repobladas con colonos no cosacos.[335] Durante los gobiernos de Lenin y Stalin, para desarrollar económicamente territorios y castigar a pueblos potencialmente separatistas, numerosas comunidades serán castigadas con hambre, deportadas y reemplazadas por colonos rusos.[336] De ahí que la resistencia y genocidio de los cosacos fueran denominados por los propios dirigentes bolcheviques como la «Vendée soviética».[337] Lenin admitía estar imitando las tácticas ideadas por François Babeuf (1760-1797), inventor del comunismo moderno, quien planificó el populicide, «populicidio», de la Vandea,[338] encontrándose su clímax en las colonnes infernales, «columnas infernales», que asesinaron a decenas de miles de civiles desarmados en pocos meses.[339] Claramente, los bolcheviques estaban inspirados por la represión revolucionaria francesa, aunque sin duda alguna la superaron.[340]

A diferencia del terror de la Revolución francesa, que salvo en la Vendée apenas alcanzó a una pequeña capa de la población, durante el mandato de Lenin el terror afectó a todas las capas de la población: nobleza, alta burguesía, militares y policías, pero también a los demócratas constitucionales, a mencheviques, socialistas-revolucionarios, así como a la masa del pueblo, obreros y campesinos. Los intelectuales sufrieron un maltrato especial (...).[340]

El Terror Rojo fue mucho más sistemático, extendido y efectivo que el blanco.[341] Cualquier oposición, real o potencial, era reprimida sin misericordia, marcando la pauta de las futuras guerras civiles del siglo XX.[342] La población de las cárceles de las Chekas eran «una versión reducida de la propia sociedad», incluían todo tipo de personas y no había familia que no hubiera sufrido el arresto o desaparición de algún miembro.[343] El terror contra los obreros había comenzado en 1918 y alcanzado su clímax en 1921, al someter Kronstadt; algo ocultado por la historiografía afín.[344] Según varios de los dirigentes bolcheviques, el terror comenzado por Lenin era la consecuencia natural de la toma violenta del poder y su rechazo por la democracia.[345] Los únicos aliados de los bolcheviques fueron los eseristas de izquierda, aunque sólo al inicio porque después también a ellos los reprimieron.[346] Según los anarquistas ambos buscaban subyugar al pueblo a través del Estado, la «democracia socialista».[347]

Lenin también ordenó purgar al propio Partido para deshacerse de elementos potencialmente desleales o inútiles. En paralelo se vivía un crecimiento exorbitante del Partido, distanciando a las bases de sus dirigentes. La primera purga sucedió en el verano de 1918, la segunda en la primavera de 1919 y la tercera en el verano de 1920, centrándose en los camaradas de origen campesino o no rusos. El Partido no inspiraba lealtad[348] y la gente lo abandonaba en oleadas voluntariamente.[349]

Razones del fracaso[editar]

Bandera usada frecuentemente por los campesinos rebeldes de Siberia Occidental.

Además de la respuesta bolchevique, una serie de aspectos internos contribuyeron significativamente a su derrota. Su actividad muchas veces no era más que violencia sin sentido ni objetivo real aparte de asesinar comunistas y detener sus actividades económicas y políticas. Por lo mismo, esos ejércitos rara vez salían de las zonas donde se alzaron inicialmente.[350] Cuando conquistaban una ciudad o pueblos, olvidaban de instalar una dirección política y simplemente los abandonaban para que los rojos los reconquistaran.[351] Tenían muchas tensiones internas, ya que estaban formados por campesinos pobres, kulaks, obreros y desertores, todos con resentimientos contra los otros. No podían estar largos periodos de tiempo en armas por falta de financiamiento y suministros. En definitiva, contaban con pocas posibilidades con los rojos, que a pesar de sus defectos, estaban mejor organizados y con alta moral tras frecuentes victorias.[352]

La guerra civil costó más de diez millones de muertos por los combates, el terror, las pestes y principalmente el hambre, que se llevó cerca de la mitad, y otro par de millones emigró, afectando principalmente a los hombres adultos. Otras diez millones de personas no nacieron producto de la caída de la natalidad según las estimaciones demográficas.[353] Según el demógrafo estadounidense Frank Lorimer (1895-1985), entre 1914 y 1926, unos dos millones de militares y catorce de civiles murieron, de los que nueve a diez fueron víctimas directas o indirectas de la revolución. Su par soviético, Boris Tsezarévich Urlanis (1906-1981), habla de ocho millones.[354] Más soldados rojos murieron por viruela, cólera, fiebre tifoidea y enfermedades venéreas que en combate.[355] Según Urlanis, 300.000 rojos, blancos y polacos murieron en combate, pero más de 450.000 por enfermedades.[356] Según el historiador Evan Mawdsley (n. 1945) las epidemias diezmaron a la población rusa. Si en 1917 se contaron 63.000 muertes por tifus y fiebre tifoidea, en 1919 fueron 890.000 y en 1920 otras 1.044.000. A esto se suma la cuota en vidas que cobraron disentería, la cólera y la Ispanka en 1918-1919, por lo que la cifra probablemente pasó los tres millones basándose en datos de la altísima mortalidad infantil.[354] Quedaron unos siete millones de huérfanos o bezprizornye deambulando en las calles, viviendo de limosnas, robos y prostitución.[357] Muchos serían reclutados por el ejército para convertirse en excelentes soldados y ciegos represores del estalinismo. Irónicamente, así recibían educación (adoctrinamiento), ropa y alimentos y establecían relaciones filio-parentales con sus oficiales.[358]

Nueva Política Económica[editar]

Escasa de comida y combustible, Petrogrado fue abandonada por la mayoría de su población. De sus dos millones de habitantes (1918) quedaron apenas quinientos mil (1920).[359] Al final de la guerra las grandes poblaciones urbanas estaban desintegradas y la industria casi había desaparecido, quedaban solamente los pequeños propietarios rurales.[360]

Millones volvieron al campo para conseguir alimentos, abarrotando las estaciones de ferrocarriles.[361] La escasez de combustible, la crisis económica y la imposibilidad de reparar los carros hizo colapsar estos transportes.[362] Los primeros en hacerlo fueron aquellos campesinos que habían llegado a las urbes hacia pocos años o los que aún tenían estrechos lazos con sus aldeas nativas. Por su parte, los aldeanos recibían a los migrantes con lazos de parentela o que supieran algún oficio (carpinteros o herreros), mas no al resto.[363] Muchos eran obreros cuyas fabricas habían cerrado,[364] Otros sólo migraban como «hombres del saco» para cambiar objetos manufacturados por comida en los pueblos y volver a las ciudades, iban en brigadas armadas en trenes robados, volviéndose incontrolables por las autoridades bolcheviques.[363] Además, muchos funcionarios ferroviarios eran muy corruptos; trenes que salían de las granjas cargados de alimentos eran saqueados por multitudes hambrientas hasta vaciarlos antes de llegar a las ciudades.[362] Esto sólo contribuyó a sumir al transporte en el caos y paralizar a la industria[365] con la mayoría de los obreros pasando la mayor parte del tiempo fabricando productos propios para luego ir a cambiarlos por comida en largos viajes.[366]

Así, en 1920 la mayor parte de Rusia, entonces rural, estaba en poder de los pequeños propietarios campesinos rebeldes y las autoridades bolcheviques sólo controlaban las ciudades con vólost.[367] Al año siguiente los comunistas encerrados en las urbes vieron las comunicaciones interrumpidas y la industria se paralizo porque los obreros se fueron a huelga ante el nulo suministro de granos a las urbes.[368] Como no tenían alimentos para incentivarlos a trabajar, los bolcheviques respondieron privando de las miserables raciones que recibían, encarcelándolos o hasta fusilándolos si no cumplían con las cuotas de producción.[369] Estallaron grandes protestas obreras en Petrogrado, Moscú y otras ciudades, «un último intento desesperado para derribarlo»,[369] que provocaron la rebelión de Kronstadt.[370] Su posterior sometimiento llevó a la feroz represión de eseritas y mencheviques, partidos muy vinculados a la organización de las protestas.[371]

Al final, esta fue la causa del abandono del comunismo de guerra y la adopción de la Nueva Política Económica (NEP): «Tras haber derrotado a los blancos, que estaban respaldados por no menos de ocho potencias occidentales, los bolcheviques se rindieron ante el campesinado».[372] Lo único que trajo el comunismo de guerra fueron deserciones masivas y el bloqueo de los suministros por el campesinado.[373] Este cambio era en la mente de todos nada más que una «desviación temporal», posiblemente más de una década en la mente de Lenin, y con el exclusivo fin de reconstruir Rusia.[371] El mercado siempre estaría regulado y sería gradualmente socializado por el Estado.[371]

Los bolcheviques buscaron el modo de acabar con el apoyo popular a las partidas verdes. Se ofrecían sal y bienes manufacturados a las aldeas que aprobaran una resolución declarando «bandidos» a los rebeldes. Sabían que estos últimos las atacarían en represalia.[374] Los propios guerrilleros les ayudaron en la labor. Muchos criminales se les unieron y se dedicaron a saquear y violar, ganándose el odio del pueblo.[375]

Hambruna[editar]

Arriba, mapa de Ucrania, mostrando las zonas peor afectadas por la hambruna de 1921-1922; abajo, mapa de las zonas afectadas por el Holodomor (1932-1935).

El año de 1921 en el campo ruso se caracterizo por las sequías, heladas extremas y fuertes vientos primaverales que arrancaron la capa superficial de tierra y arruinaron los cultivos incipientes. Para empeorar la situación, les siguieron plagas de langostas y ratonas y la cosecha de la temporada anterior había sido malísima, tanto que sabían que de entregar todo lo que exigían las prodotriady sabían que morirían de hambre, estando obligados a rebelarse.[376] Sin embargo, el comunismo de guerra tuvo su parte en el desastre. Ante las requisas los campesinos preferían cultivar menos terrenos, sólo lo suficiente para sobrevivir.[377] Ante la casi inexistencia de excedentes, bolcheviques simplemente empezaron a llevarse sus reservas vitales arguyendo que tenían más oculto.[378] Estaban acostumbrados a las malas cosechas y las superaban guardando reservas comunales, pero para evadir las requisas redujeron su producción a la mera supervivencia, quedando en extremo vulnerables a las pésimas condiciones climáticas.[379] Así, las regiones más afectadas por la hambruna de 1921-1922 habían sufrido más las requisas de 1918-1921.[380] No debe olvidarse que las regiones más disputadas en la guerra, con constantes cambios del frente, se vieron más arruinadas.[381]

El hambre los hizo comer hierba, malezas, hojas, musgo, corteza de árboles, cubiertas de tejados y harina hecha de bellotas, aserrín, barro y estiércol de caballo, devorar su ganado y cazar perros, gatos y roedores.[379] Muchos cayeron en el canibalismo, justificándose en que comían la carne de gente ya muerta.[382] Se prefería la carne de los niños pequeños, primeros en morir y especialmente tiernos. Muchos se comían a sus familiares muertos y otros quedaban con un testimoniaron un deseo prolongado de seguir consumiendo carne de sus congéneres.[383] Mientras la hambruna exterminaba lentamente a los habitantes de las cuencas de los ríos Volga, Kama y Don, de los Urales, de Baskiria, Kazajistán, Siberia Occidental y el sur de Ucrania,[379] las autoridades comunistas ordenaron a los funcionarios de las ciudades de las regiones afectadas obligar a los miles que intentaban salvarse huyendo a las urbes volver a los campos, aduciendo que llevaban con ellos enfermedades contagiosas.[384] También ordeno exportar gran cantidad de grano de Ucrania a Volga, alimentando una región afectada dañando aún más a otra. La intención era castigar al campesinado ucraniano por su resistencia al nuevo régimen, tal y como haría Stalin en los treinta.[385]

Mapa de la zona afectada por la hambruna rusa de 1921.

Por vergüenza, el gobierno bolchevique no reconoció la hambruna hasta julio de 1921.[383] A petición de Máximo Gorki (1868-1936), uno de los más respetados escritores rusos de su tiempo, Herbert Hoover (1874-1964) organizó la ayuda internacional por medio de la American Relief Administration (ARA). Gorki organizó el POMGOL (Помгол), abreviación de Помощь голодающим, «Alivio para la Hambruna». Las condiciones del ARA eran la liberación de todos los ciudadanos estadounidenses en prisiones bolcheviques y la no interferencia de las autoridades comunistas en la entrega de ayuda. Moscú acepto. Una vez conseguida la ayuda internacional, Lenin ordeno arrestar a todos los miembros del POMGOL el 27 de agosto, con la excepción de miembros prominentes como Gorki, bajo acusaciones de ser contrarrevolucionarios. Muchos acabaron exiliados o desterrados a zonas de acceso restringido en el interior de Rusia.[386]

En el verano de 1922 el ARA alimentaba once millones de personas al día y traía medicinas, ropas, herramientas y semillas que resultaron fundamentales para conseguir dos grandes cosechas de 1922 y 1923, haciendo a Rusia salir de la hambruna.[387] En cambio, la corrupta e ineficiente comisión central creada por Lenin ayudaba a menos de tres millones.[388] La gratitud del gobierno bolchevique se tradujo en acusaciones al ARA de intentar desacreditar, espiar y derribarlo, interfiriendo en sus operaciones, registrando sus convoyes, deteniendo sus trenes, robando los suministros y arrestando a miembros de los equipos de asistencia.[389] Sin embargo, la ayuda norteamericana no se canceló hasta que se hizo público que en plena hambruna el gobierno comunista siguió exportando millones de toneladas de cereales propios al extranjero, excusándose en comprar equipo industrial y agrícola.[n 11] El ARA finalizó sus operaciones en junio de 1923.[390] Los bolcheviques sólo escribieron una breve nota formal de agradecimiento, Gorki si se mostró mucho más agradecido en una larga carta a Hoover.[391]

De todos modos, y a pesar de los esfuerzos, unas cinco millones de personas fallecieron. La hambruna fue la principal asesina de la revolución.[392]

Colectivización y reinicio del conflicto[editar]

Incapaces de gobernar el campo de forma pacífica o de producir bienes manufacturados para comerciar con él, los bolcheviques sólo recurrieron a atemorizarlo y tomar por la fuerza el fruto de su trabajo, iniciando un conflicto[393] que fue una verdadera «guerra civil oculta» entre el campesinado y el naciente Estado bolchevique,[394] caracterizada por las miles de revueltas grandes y pequeñas y motines.[395] Tras finalizar el conflicto se dio una tensa tregua entre campesinado y Estado, pero éste volvería con la colectivización.[396]

El 10 de marzo de 1923, Lenin sufría su tercer ataque cerebral, quedando de facto apartado de la política soviética. A partir de entonces, y sobre todo después de su muerte, el 24 de enero siguiente, se agudizo la lucha por sucederlo como líder incuestionable de la URSS.[397] Esto impidió al régimen centrarse en reprimir y explotar como durante la guerra civil a la población, especialmente al campesinado, 85% de la misma. Así, los campesinos pudieron repartir las tierras según el reparto negro, ser libres de consumir y comercial con el fruto de su trabajo, reconstruyendo las redes mercantiles rotas desde 1914, y autogobernarse según las tradiciones de cada aldea. La presencia del Estado se redujo al mínimo.[397] Sin embargo, esta calma sólo enmascaraba la tensión entre el Estado represor y una sociedad violentada por él.[398] En aquellos años, el terrorismo de Estado tendió a concentrarse en las zonas periféricas de la URSS, como el Cáucaso y Asia Central, zonas recientemente sometidas, cultura no rusa y con una larga tradición de resistencia a Moscú.[399]

Los primeros etnógrafos soviéticos que visitaron las aldeas alrededor de Moscú sentían que iban a la Amazonia. Se encontraban gente que «vivía como si estuvieran atrapados en la Edad Media». Una sociedad de vida arcaica y patriarcal, donde se creía en la brujería, se media el tiempo por estaciones y fiestas religiosas en lugar de meses, con rituales y supersticiones paganas, palizas a las esposas, ley tumultuaria, de combates a puñetazos y días de borracheras.[400] Medio millón de soldados se unieron al Partido Comunista después de la guerra, llevando la ideología comunista a sus aldeas durante la década de los años veinte.[401] Ellos y la NPE modernizaron la vida de las aldeas con tendido eléctrico, hospitales, teatros, cines y bibliotecas.[402] También se introdujeron los fertilizantes químicos, las semillas cruzadas y herramientas modernas. La producción lechera y los cultivos exclusivos para el mercado pasaron a generalizarte, que antes de la revolución fueron actividades exclusivas de la nobleza. Aumento el intercambio de productos, herramientas y ganados con las ciudades, además del crédito. Crecieron también las cooperativas entre campesinos:[403] «con sus instintos de pequeño propietario, sus supersticiones y su apego a la tradición, quedaría abolido por estas explotaciones agrícolas socialistas».[34] Nació entre el campesinado una juventud alfabetizada y mucho más ambiciosa que sus padres, desafiante ante la autoridad de los ancianos y la religión, más individualista. En ellos basaría el Partido su influencia sobre el campo.[403] Muchos jóvenes buscaban en él la manera de escapar de la aburrida vida en el campo y ayudaron a organizar la colectivización estalinista, todo con tal de romper con las antiguas formas de vida.[404] La aldea no estaba dividida entre ricos y pobres, como creían los bolcheviques, sino que entre viejos y jóvenes.[405]

A finales de la década los bolcheviques intentaron centralizar el poder. Para ello recurrieron a reducir el número de sóviets rurales, pero esto dejó a muchas aldeas sin ninguna autoridad en 1929,[406] lo que imposibilitaba cobrar impuestos o hacer cumplir las leyes.[407] El pequeño propietario rural había sido decisivamente fortalecido por la revolución y como consecuencia de la guerra civil, la mayoría de las aldeas era gobernada por su propia comunidad. El Estado sólo llegaba a las ciudades con vólost.[408] Stalin se dio cuenta que cuanto más durará la NPE, mayor sería la distancia entre los planes del régimen y su impotencia ante el campesinado hasta que no pudieran hacer nada contra los kulak, es decir, propietarios pequeños y medianos. Mejor era adelantarse y reiniciar con ventaja la guerra civil.[409] Sólo en 1927, Stalin, tras desterrar, desplazar o eliminar a sus principales oponentes y quedar seguro como mandamás,[410] pondrá fin a la «utopía campesina» basada en la eserovschina o «mentalidad socialista revolucionaria».[397] Curiosamente, muchas veces se considera que Stalin “corrompió” todo lo que hizo Lenin, pero más bien fue su continuador.[411] En el caso de sus relaciones con el campesinado, será él quien pone fin a la «desviación» de la NEP.[371] Se iniciara ese año una mayor intervención estatal sobre la producción agrícola con una fuerte represión política, a pesar del miedo de algunos dirigentes de una nueva guerra campesina, esto hizo caer la producción, la «crisis de las cosechas», que serviría de pretexto al dictador para iniciar las colectivización al año siguiente[412] de más de trece millones de familias campesinas (utilizándose para esto a las juventudes comunistas o komsomoles, obreros y estudiantes dirigidos por agentes del Partido o la OGPU).[413] Como dicen algunos historiadores, «la colectivización forzada del campo fue una verdadera guerra declarada por el Estado soviético contra toda una nación de pequeños productores». Las consecuencias serían terribles y se harían sentir hasta mediados de los años treinta.[414]

Referencias[editar]

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  402. Figes, 2010: 858
  403. a b Figes, 2010: 859
  404. Figes, 2010: 860
  405. Figes, 2010: 859
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  410. Werth, 1998: 165
  411. Rojas, 2012
  412. Werth, 1998: 166
  413. Werth, 1998: 170
  414. Werth, 1998: 171

Notas[editar]

  1. Entre los Estados o gobiernos formados tras la caída del Zar Nicolás II de Rusia (1868-1918) estaban la República Popular de Ucrania (noviembre de 1917-enero de 1921), la República Popular de Ucrania Occidental (octubre de 1918-julio de 1919), la República Popular Bielorrusa (marzo de 1918-enero de 1919), el Reino de Polonia (noviembre de 1916-noviembre de 1918), la Segunda República Polaca (desde noviembre de 1918), la República de Tarnobrzeg (noviembre de 1918-enero de 1919), la República Democrática de Moldavia (diciembre de 1917-abril de 1918), la República Popular de Crimea (diciembre de 1917-enero de 1918), el Gobierno Regional de Crimea (junio de 1918-abril de 1919), el Estado Idel-Ural (diciembre de 1917-marzo de 1918), la República del Don (mayo de 1918-enero de 1920), la República Popular de Kubán (enero de 1918-marzo de 1920), el Reino de Finlandia (mayo de 1918-julio de 1919), la República de Finlandia (independencia proclamada en diciembre de 1917 pero fundada como república en julio de 1919), la República de Ingria Septentrional (enero de 191-diciembre de 1920), la República de Uhtua (marzo de 1919-abril de 1920), el Reino de Lituania (febrero-noviembre de 1918), la República de Lituania (noviembre de 1918), la República de Lituania Central (octubre de 1920-marzo de 1922), el Ducado de Curlandia y Semigalia (marzo-noviembre de 1918), la Comuna del Pueblo Trabajador de Estonia (noviembre de 1918-junio de 1919), la República de Estonia (desde noviembre de 1918), la República de Letonia (desde noviembre de 1918), la Dictadura del Caspio Central (julio-octubre de 1918), el Emirato del Cáucaso Norte (septiembre de 1919-marzo de 1920), la República Democrática Federal de Transcaucasia (abril-mayo de 1918), la República Democrática de Armenia (mayo de 1918-diciembre de 1920), la República Democrática de Azerbaiyán (mayo de 1918-abril de 1920), la República Democrática de Georgia (mayo de 1918-febrero de 1921), la República de las Montañas del Cáucaso Septentrional (marzo de 1917-junio de 1920), la República de Aras (diciembre de 1918-junio de 1919), el Estado del Judún (abril-mayo de 1919), el Gobierno Interino Nacional del Cáucaso Suroccidental (diciembre de 1918-abril de 1919), la Autonomía de Alash (diciembre de 1917-agosto de 1920), la Autonomía de Kokand (diciembre de 1917-febrero de 1918), el Gobierno Transcaspiano (julio-diciembre de 1918), la República Autónoma de Baskortostán (noviembre de 1917-marzo de 1919), la República del Lejano Oriente (abril de 1920-noviembre de 1922), el Estado de Mongolia Buriata (abril de 1917-abril de 1921), la República de los Cosacos de Transbaikalia (septiembre de 1918-noviembre de 1920) y la República de Siberia (julio-noviembre de 1918). En negrita aquellas que exitosamente se independizaron.
  2. Sondhaus, 2006: 31. Siguiendo al final de la guerra civil, el gobierno bolchevique decidió reducir el tamaño de sus fuerzas armadas hasta seiscientos mil a mediados de la década del veinte. Aunque teóricamente los soviéticos poseían una gran reserva estratégica de reclutas -conforme a su ideal de «nación en armas»-, la vasta mayoría de ellos jamás sirvieron de modo alguno en combate.
  3. Dowling, 2014: 63. Tras capturar Kazán después de una lucha de cinco días (10 de septiembre de 1918), los bolcheviques dejaron de retroceder y empezaron a cosechar éxitos gracias a la centralización del mando y los reclutamientos masivos.
    Rápidamente debió enfrentar las deserciones masivas, entre junio de 1919 y junio de 1920 se reclutaron dos millones setecientos mil hombres, pero todos desertaron excepto sesenta mil efectivos.
    En agosto de 1920, los rojos no tenían más de setecientos mil combatientes activos, menos de quinientos mil activos, dos millones doscientos cincuenta mil como reservistas en entrenamientos, trescientos noventa y un mil en unidades de reserva y ciento cincuenta y nueve mil en unidades de labor, heridos, enfermos o desertores.
  4. También llamado Nikifor, Mykola, Matvey, Matvii Hryhoryiv o Hryhorijiw.
  5. Naumov, 2006: 173. El Frente Oriental del Ejército Rojo, al mando del general mayor Vladímir Aleksándrovich Olderogge (Lublin, 24 de juliojul./ 5 de agosto de 1873greg.-Járkov, 27 de mayo de 1931) y formado por 70.000 soldados se apoderó de Tiumén (8 de agosto de 1919) y Kurgán (día 15) y después atacó Petropávlovsk el día 25. En respuesta, 58.000 blancos comandados por el general Mijaíl Konstantínovich Diterikhs (Kiev, 5 de mayojul./ 17 de mayo de 1874greg.-Shangai, 9 de septiembre de 1937) contraatacaron, apoderándose de Tobolsk y expulsando a los bolcheviques al otro lado del río Tobol (1 de septiembre). El 14 de octubre con 75.000 soldados, Olderogge ordenó una nueva ofensiva, obligando a los 56.000 blancos a retirarse de Petropávlovsk el día 29. Diterikhs sufrió 5.000 muertos y 8.000 prisioneros.
    Naumov, 2006: 174. Tras la derrota, el avance bolchevique se hizo incontenible, al igual que las guerrillas campesinas. Casi cien mil blancos fueron muertos, capturados o desertaron en los meses siguientes. En sus manos cayeron Omsk (14 de noviembre de 1919), Novosibirsk (14 de diciembre), Tomsk (20 de diciembre), Krasnoyarsk (6 de enero de 1920) e Irkutsk (7 de marzo). A inicios de febrero de 1920, entraron en Irkutsk 25.000 soldados blancos sobrevivientes que pronto huyeron a Chitá.
  6. Skirda, 2004: 181. En el verano de 1921 lanzó una incursión con 4.000 elementos seleccionados. Penetraron en veinte kilómetros por día –en total 1.200 kilómetros en territorio enemigo– y luego treinta kilómetros diarios –1.500 kilómetros–. El resultado fue sorprendente: los rojos tuvieron 13.400 prisioneros y 26.000 a 30.000 muertos, heridos o desaparecidos, entre ellos cerca de 2.000 altos dignatarios bolcheviques que fueron ejecutados.
  7. Skirda, 2004: 247. Las unidades rojas reunidas inicialmente contra Wrangel y usados después contra Majnó eran el VI Ejército (59.404 hombres con todo su equipo y armamento), el IV (81.339 plazas), el XIII (26.356 plazas), el I de Caballería (21.089 hombres) y el II de Caballería (15.257 plazas).
  8. Verst: Unidad de medición rusa obsoleta equivalente a 1.066,8 metros.
  9. El ChOn, abreviación de chasti osobogo naznacheniya, «Unidades de Trabajos Espaciales»; en ruso Части особого назначения (ЧОН). El VOKhR, abreviación de Vnutrennyaya okhrana o «Guardia Militarizada», en ruso Военизированная охрана (ВОХР), encargada de vigilar los gulags. Eran la fuerza de seguridad interna del régimen a cargo del MVD. No confundir con el UVO, Upravlenie vnutrennei okhrany o «Directorio de Protección Interna», a veces conocida como VOKhR, también bajo el mando del MVD.
  10. Bullock, 2012a: 42; Figes, 2010: 623, 721; Jvostov, 1997: 13; Werth, 1998: 76. El apoyo cosaco fue fundamental para los blancos. Los cosacos del Don formaron una fuerza propia, el Ejército del Don, de 40.000 hombres, y los del Kubán se enrolaron masivamente en las tropas de Denikin, sobre todo después de las matanzas perpetradas por los bolcheviques a inicios de 1919.
  11. Díaz Villanueva, Fernando (2003). “Mengistu, la sangrienta vía etíope al socialismo”. La Ilustración Liberal. No. 17. Algo similar se produciría cuando el dictador socialista Mengistu Haile Mariam (n. 1937) en la República Democrática Popular de Etiopia. A partir de 1975 Mengistu reemplazó el rustico sistema de producción agrícola basado en la propiedad familiar por las grandes colectivizaciones estatales, forzando a millones a abandonar sus tierras a nuevos lugares donde eran destinados a trabajar como esclavos. Los pocos pequeños propietarios que quedaron fueron arruinados por los altos impuestos que exigía el Estado. Otros vendieron sus granjas para conseguir semillas en el mercado negro, el Estado se mostraba ineficiente para suministrárselas y los precios artificialmente establecidos por un gobierno que era el único comprador de sus productos los arruino –el Estado pagaba menos por las cosechas de lo que valían las semillas en el mercado negro–. Las sequías se producen cíclicamente en Etiopía y los campesinos habían adaptado sus formas de vida tradicionales para resistirlas, pero el desbarajuste radical de la colectivización los dejo mal preparados en 1982. Dos años después, ante la crítica situación y conocedor del antecedente ruso, Mengistu pidió ayuda internacional culpando de todo al clima. Consiguió dinero, alimentos y medicamentos. Esto no puso fin a las colectivizaciones o los traslados forzados. En 1987 se produjo otra hambruna e hizo exactamente lo mismo con igual éxito.

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