Efecto derrame

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Se conoce como efecto derrame, efecto goteo o teoría del derrame a la teoría económica neoclásica, que postula que las regulaciones salariales a los empleados son innecesarias para garantizar su bienestar y que resultan obstaculizantes para la productividad, alegando que un mercado con regulaciones mínimas o inexistentes al sector laboral incentivarán la inversión, que generará más riqueza y en consecuencia, los salarios aumentarán naturalmente.

Los argumentos a que el efecto derrame existe, es basándose en que los países con mayor éxito económico son aquellos donde hay pocas regulaciones, en los cuales para que la clase media de estos países haya progresado tuvo que existir una libertad de mercado que produjo tanta inversión y riqueza, que esta se «derrama» de los estratos más ricos a los más pobres, beneficiando a estos últimos.

Historia[editar]

Las políticas económicas de Ronald Reagan, que fueron apodadas "Reaganomía", incluyeron grandes recortes de impuestos y se caracterizaron como una economía por goteo. En esta imagen, esboza su plan para la Legislación de Reducción de Impuestos de la Oficina Oval en un discurso televisado, julio de 1981.

El término fue acuñado por primera vez por el humorista Will Rogers, en la década de los 30.

Uno de los primeros gobiernos en aplicarlo formalmente fue por el gobierno de Ronald Reagan en la década de los 80, acompañado también por la histórica bajada de impuestos.[1]

La teoría del derrame comenzó a difundirse después de la adhesión al Consenso de Washington, y tuvo su mayor apogeo en los años 90.

Impacto en Iberoamérica[editar]

Si bien tuvo sus raíces en Estados Unidos, su impacto fue significativamente más amplio en América Latina, como México, Chile y Argentina, principalmente a la esperanza de una alternativa capaz de producir desarrollo y crecimiento genuino, tras las constantes y duras crisis financieras que venía arrastrando la región desde hacía más de 3 décadas. También tuvo impacto en países europeos como España.[2]

En la década de los 90, uno de los países que gozó de mayor bienestar en dicha región fue Argentina, donde más impactaron muchas teorías económicas liberales en la época, acompaña de países como Chile y Uruguay.

Sin embargo, a principios de los años 2000, Argentina, sumida en una deuda externa que no podía pagar y a los bajos ingresos por la pérdida de competitividad a causa de la Ley de convertibilidad, sufrió una nueva crisis económica y muchos postulados económicos liberales, entre ellos el efecto derrame, perdieron fuerza y credibilidad [3]​. Esto llevó a un retorno a una economía de mercado social y a medidas proteccionistas, las cuales también se implantaron en varios países de la región como Brasil, Uruguay y Venezuela.

Crítica[editar]

La teoría del derrame o goteo es criticada por economistas keynesianos, socialdemócratas y heterodoxos, que consideran que la existencia de los fallos de mercado hace que sea imposible que el mercado se autorregule de una forma perfecta para que el efecto derrame funcione. Además de que los excedentes bien pueden ser depositados en paraísos fiscales, de modo de que los estratos más pobres de la sociedad nunca podrían contemplar dicho derrame.[4]

En 2013, el Papa Francisco se refirió a las "teorías de goteo" en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium con la siguiente declaración (No. 54):

Algunas personas continúan defendiendo teorías de goteo que asumen que el crecimiento económico, alentado por un mercado libre, inevitablemente tendrá éxito en lograr una mayor justicia e inclusión en el mundo. Esta opinión, que nunca ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza cruda e ingenua en la bondad de quienes ejercen el poder económico y en los trabajos sacralizados del sistema económico prevaleciente.[5]

Un documento de 2015 realizado por investigadores del Fondo Monetario Internacional sostiene que no hay un efecto de goteo a medida que los ricos se hacen más ricos:

Si la participación en el ingreso del 20 por ciento superior (los ricos) aumenta, entonces el crecimiento del PIB en realidad disminuye a mediano plazo, lo que sugiere que los beneficios no se derraman. En contraste, un aumento en la participación en el ingreso del 20 por ciento inferior (los pobres) se asocia con un mayor crecimiento del PIB.[6]

Un informe sobre política de 2015 de la economista Pavlina R. Tcherneva describió los fracasos de las ganancias económicas crecientes de los ricos sin una participación proporcional de las clases media y trabajadora, refiriéndose a los problemas de las políticas de "economía de goteo al estilo de Reagan" y al "régimen de derrame impulsado por el sector financiero".[7]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Amadeo, Kimberly. «Does Trickle-Down Economics Work?». The Balance (en inglés). Consultado el 4 de mayo de 2019. 
  2. «Efecto derrame». MisionesOnline. 23 de julio de 2016. Consultado el 4 de mayo de 2019. 
  3. https://www.puntodevistaeconomico.wordpress.com/2017/04/04/teoria-del-derrame-y-pobreza/amp/
  4. www.cronista.com https://www.cronista.com/amp/3dias/Pobreza-el-efecto-derrame-ya-no-tiene-quien-lo-defienda-20161014-0002.html |url= sin título (ayuda). Consultado el 4 de mayo de 2019. 
  5. «Evangelii Gaudium: Exhortación Apostólica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual (24 de noviembre de 2013) | Francisco». w2.vatican.va. Consultado el 4 de mayo de 2019. 
  6. «Causes and Consequences of Income Inequality : A Global Perspective». IMF (en inglés). Consultado el 4 de mayo de 2019. 
  7. «When a Rising Tide Sinks Most Boats | Levy Economics Institute». www.levyinstitue.org. Consultado el 4 de mayo de 2019.