Educación diferenciada

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Educación diferenciada, o educación separada por sexos, es un modelo educativo que separa a los alumnos por sexos, a diferencia de la coeducación, el modelo mayoritario en los países occidentales. Argumenta para ello que así se facilitan las mejores oportunidades para cada sexo, tratando específicamente a cada uno. Con frecuencia eso supone la diferenciación por sexos de todas o algunas de las clases, aún manteniéndose un mismo currículo para niños y niñas. Sus detractores la llaman educación segregada.

Justificación[editar]

Los partidarios de la educación separada parten de las diferencias cognitivas entre sexos. Diversos estudios y especialistas muestran que existen diferencias biológicas, tanto hormonales como neurológicas entre los cerebros de hombres y mujeres. Así, en promedio, el cerebro femenino pesa cien gramos menos que el del hombre, pero, por ejemplo, tiene un mayor cuerpo calloso (el paquete de fibras nerviosas que comunica ambos hemisferios). En las niñas, el hemisferio izquierdo (el más capacitado para procesar el lenguaje, los números y la conciencia del yo) empieza a funcionar en torno a los dos años, en tanto que el de los niños lo hace a alrededor de los cinco. Fruto de estas diferencias, en promedio:

El hombre supera a la mujer en destreza y habilidad motoras, en orientación, en razonamiento matemático, entre otras aptitudes. La mujer es mejor que el hombre en movimientos fijos y precisos de manos y dedos, en cálculo y computación matemáticas, en la percepción sensorial (salvo en visión, equiparable en ambos), en fluidez verbal y en comunicación emocional, o expresión corporal.

Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Estas diferencias podrían explicar las diferencias entre sexos ofrecidas por las conclusiones del Informe PISA. En ellas, los chicos de la OCDE están 11 puntos por encima de sus compañeras (9 puntos para los españoles), en tanto que las chicas sobrepasan en 35 puntos a los chicos en comprensión lectora.

En Estados Unidos, unos se oponen a la enseñanza diferenciada buscando la igualdad «formal» o tratamiento igual y arguyen que los programas sólo para niños o niñas violan el principio de que a las personas en una situación similar se las debería tratar de manera similar. Sus oponentes afirman que lo importante no es la igualdad «formal» sino la «sustancial ». Buscan igualar los resultados docentes que han resultado ser de menor relevancia para las chicas y los estudiantes pertenecientes a las minorías raciales.[1]

Partidarios[editar]

Algunos defensores de la educación diferenciada apelan a las diferencias cognitivas y madurativas entre hombres y mujeres. Estas diferencias serían las responsables de los distintos grados de fracaso escolar entre sexos y materias. La educación diferenciada permitiría atender de forma mejor a cada sexo en las áreas para las que están menos dotados. De esta forma se conseguiría la mejora de la igualdad de oportunidades.

Por otra parte, la educación diferenciada favorecería la mejora del aprendizaje. Según sus defensores, la separación por sexos produce una mayor homogeneidad en la clase y un ambiente más relajado. En secundaria, sus efectos serían incluso mejores, ya que la coeducación produciría una bajada en la concentración.

Sostienen, además, que son los padres quienes tienen el deber (y el derecho) de escoger el tipo de escuela que desean para sus hijos. La posibilidad de optar por la educación separada sería enriquecedora y, al proporcionar varios modelos educativos, más democrática.[2]

Otros defensores de la educación diferenciada aprecian que la socialización de los sexos en el entorno escolar es compleja: la agrupación de muchos niños y niñas o jóvenes, de forma obligatoria, en espacios reducidos y con la supervisión de pocos adultos, dificultaría una correcta socialización. Esa dificultad se muestra, por ejemplo, en la autosegregación por sexos que se da en la escuela cuando los alumnos tienen libertad de agrupación; autosegregación mucho mayor que la que se da en otros ámbitos. Existen estudios que han mostrado como esa autosegregación es moderada al empezar el curso (a la vuelta de vacaciones) y aumenta paulatinamente hasta fin de curso.

Detractores[editar]

Los detractores de la educación diferenciada basan su apoyo a la coeducación en que fomenta "la igualdad efectiva entre hombres y mujeres". De esta forma, sostienen que las diferencias cognitivas entre hombres y mujeres no son superiores a las que existen en relación con cualquier otro grupo en una sociedad cada vez más diversa, por lo que la educación separada por sexos sería igual de retrógrada que tener escuelas para inmigrantes, para hijos de familias monoparentales o para discapacitados.

En el mismo sentido, se hace hincapié en otras conclusiones del Informe PISA, como es el hecho de que influya más el nivel educativo que el sexo en las diferencias de rendimiento reflejadas por dicho informe.

Por otra parte, se sostiene que la educación en la heterogeneidad (cualquiera que sea la razón para la diversidad) es beneficiosa, al tratarse de la heterogeneidad que encontrarán en su vida diaria. También se argumenta que la educación separada puede dificultar la naturalidad en las relaciones entre sexos. Finalmente, se afirma que no es la opción preferida por los propios alumnos.

Implantación del sistema en el mundo[editar]

En los últimos años, países como Estados Unidos han experimentado una expansión notable, aunque en niveles muy bajos, de la educación separada en las escuelas públicas (392 escuelas en todo el país para el curso 2008-2009).[3]

Con la elección de Barack Obama como Presidente del Gobierno de los Estados Unidos, la educación diferenciada ha recibido un nuevo impulso. El Secretario de Educación, Arne Duncan, lleva años luchando por la implantación de este modelo educativo en las escuelas públicas, donde ha logrado la realización de experiencias exitosas. Por ejemplo, gracias a su impulso y apoyo explícito, en el 2002, en el Sur de Chicago, se creó el “Urban Prep Charter Academy for Young Men”, un instituto público exclusivo para chicos negros, de familias pobres en su mayoría, que está dando cuotas de éxito escolar muy altas (prácticamente del 100 %), teniendo en cuenta que lo habitual, según muestran las estadísticas, es que sólo se gradúe uno de cada 40 muchachos afroamericanos.[4]

Después de años de predominio de la coeducación, existe actualmente un incremento de centros en distintos países que adoptan esta modalidad.

En los estados federados alemanes de Berlín y Renania del Norte-Westfalia, por iniciativa de los socialistas y de los verdes, se iniciaron en 1998 clases diferenciadas en algunas asignaturas. En Estados Unidos y Canadá, el desarrollo de nuevos colegios de enseñanza diferenciada en los últimos años ha sido notable. En Nueva Gales del Sur, el estado más poblado de Australia, las solicitudes de plaza en las escuelas públicas mixtas se redujeron un 50 % en 2001, a favor de las escuelas diferenciadas.[5]

En Escocia, las estadísticas del gobierno demuestran que el 55 % de las chicas de menos de 21 años accedieron a la educación superior el año 2002-03, mientras que sólo el 42 % de los chicos lo hicieron. En 2004, el primer ministro de Escocia, Jack McConnell, favoreció la experimentación con clases de un solo sexo.[6]

En México la educación diferenciada ha sido promovida por diferentes instituciones educativas, hasta que en el año 2005 se formó en Latinoamérica la Asociación Latinoamericana de Centros de Educación Diferenciada, que agrupa diferentes escuelas que imparten ese modelo. Todo esto con el fin de impulsarla en estos países.

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Camps Bansell, Jaume; Vidal Rodà, Enric (2015). Marte y Venus en el aula: la percepción del alumnado sobre los efectos psicosociales de la escolarización mixta y diferenciada. Revista Española de Pedagogía. 260, 47-65 *LINK. 
  • Camps Bansell, Jaume (2015). Inteligencia de género para la escuela. Las paradojas de la coeducación. Editorial Círculo Rojo *LINK. ISBN 9788491152231. 
  • Camps Bansell, Jaume (2011). La socialització de gènere a l’escola. Editorial Furtwangen *LINK. ISBN 978-849-3839-635. 
  • Vidal, Enric (2006). Diferentes, iguales ¿juntos?: educación diferenciada. Editorial Ariel. ISBN 978-84-344-2661-0. 
  • José María Barrio Maestre (Editor) (2005). Educación diferenciada, una opción razonable. Eunsa. ISBN 978-84-313-2295-3. 
  • Calvo Charro, María (2007). Iguales pero diferentes: cerebro, hormonas y aprendizaje. Editorial Almuzara. ISBN 978-84-96710-91-7. 
  • Congreso Internacional sobre Educación Diferenciada (2007). El tratamiento del género en la escuela: I Congreso Internacional sobre Educación Diferenciada, celebrado en Barcelona del 20 al 22 de abril de 2007. European Association Single-Sex Education. ISBN 978-84-611-7933-6. 
  • Camps i Bansell, Jaume (2009). La separación como estrategia: II Congreso Internacional Latinoamericano sobre Educación Diferenciada, celebrado en Buenos Aires, septiembre 2009. ALCED Argentina. ISBN 978-987-25421-0-8. 
  • María Calvo (2009). Guía para una educación diferenciada. Toro Mítico. ISBN 9788496947696. 
  • Sax, L. (2006). Why gender matters: what parents and teachers need to know about the emerging science of sex differences. New York: Broadway books.

Enlaces externos[editar]