Ecuación

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El primer uso del signo de igualdad. La ecuación equivale a la notación moderna 14x + 15 = 71, tomado de The Whetstone of Witte, de Robert Recorde (1557).

Una ecuación es una igualdad matemática entre dos expresiones algebraicas, denominadas miembros, en las que aparecen elementos conocidos o datos, y desconocidos o incógnitas, relacionados mediante operaciones matemáticas.[nota 1] Los valores conocidos pueden ser números, coeficientes o constantes; también variables o incluso objetos complejos como funciones o vectores, los elementos desconocidos pueden ser establecidos mediante otras ecuaciones de un sistema, o algún otro procedimiento de resolución de ecuaciones.[nota 2] Las incógnitas, representadas generalmente por letras, constituyen los valores que se pretende hallar (en ecuaciones complejas en lugar de valores numéricos podría tratarse de elementos de un cierto conjunto abstracto, como sucede en las ecuaciones diferenciales). Por ejemplo, en la ecuación algebraica simple:

\overbrace{3x-1}^{\text{primer miembro}}=\overbrace{9+x}^{\text{segundo miembro}}

la variable x representa la incógnita, mientras que el coeficiente 3 y los números 1 y 9 son constantes conocidas. La igualdad planteada por una ecuación será cierta o falsa dependiendo de los valores numéricos que tomen las incógnitas; se puede afirmar entonces que una ecuación es una igualdad condicional, en la que solo ciertos valores de las variables (incógnitas) la hacen cierta.

Se llama solución de una ecuación a cualquier valor individual de dichas variables que la satisfaga. Para el caso dado, la solución es:

x = 5

Resolver una ecuación es encontrar su dominio solución, que es el conjunto de valores de las incógnitas para los cuales la igualdad se cumple. Por lo general, los problemas matemáticos pueden expresarse en forma de una o más ecuaciones;[cita requerida] sin embargo no todas las ecuaciones tienen solución, ya que es posible que no exista ningún valor de la incógnita que haga cierta una igualdad dada. En ese caso, el conjunto de soluciones de la ecuación será vacío y se dice que la ecuación no es resoluble. De igual modo, puede tener un único valor, o varios, o incluso infinitos valores, siendo cada uno de ellos una solución particular de la ecuación. Si cualquier valor de la incógnita hace cumplir la igualdad (esto es, no existe ningún valor para el cual no se cumpla) la ecuación es en realidad una identidad.[nota 3]

Introducción[editar]

Uso de ecuaciones[editar]

La ciencia utiliza ecuaciones para enunciar de forma precisa leyes; estas ecuaciones expresan relaciones entre variables. Así, en física, la ecuación de la dinámica de Newton relaciona las variables fuerza F, aceleración a y masa m: F = ma. Los valores que son solución de la ecuación anterior cumplen la primera ley de la mecánica de Newton. Por ejemplo, si se considera una masa m = 1 kg y una aceleración a = 1 m/s, la única solución de la ecuación es F = 1 kg·m/s = 1 Newton, que es el único valor para la fuerza permitida por la ley.

Ejemplos:

El campo de aplicación de las ecuaciones es inmenso, y por ello hay una gran cantidad de investigadores dedicados a su estudio.

Tipos de ecuaciones[editar]

Las ecuaciones suelen clasificarse según el tipo de operaciones necesarias para definirlas y según el conjunto de números sobre el que se busca la solución. Entre los tipos más comunes están:

Definición general[editar]

Dada una aplicación f : A → B y un elemento b del conjunto B, resolver una ecuación consiste en encontrar todos los elementos x ∈ A que verifican la expresión: f(x) = b. Al elemento x se le llama incógnita. Una solución de la ecuación es cualquier elemento a ∈ A que verifique f(a) = b.[cita requerida]

El estudio de las ecuaciones depende de las características de los conjuntos y la aplicación; por ejemplo, en el caso de las ecuaciones diferenciales, los elementos del conjunto A son funciones y la aplicación f debe incluir alguna de las derivadas del argumento. En las ecuaciones matriciales, la incógnita es una matriz.

La definición que se ha dado incluye las ecuaciones de la forma g(x) = h(x). «+» denota la suma de funciones, entonces (B, +) es un grupo. Basta definir la aplicación f(x) = g(x) – h(x), con h el inverso de h con respecto a la suma, para transformar la ecuación en f(x) = 0.

Conjunto de soluciones[editar]

Dada la ecuación f(x) = b, el conjunto de soluciones de la ecuación viene dado por S = f–1(b), donde f–1 es la imagen inversa de f. Si S es el conjunto vacío, la ecuación no es soluble; si tiene solo un elemento, la ecuación tendrá solución única; y si S posee más de un elemento, todos ellos serán soluciones de la ecuación.

En la teoría de ecuaciones diferenciales, no se trata solo de averiguar la expresión explícita de las soluciones, sino determinar si una ecuación determinada tiene solución y esta es única. Otro caso en los que se investiga la existencia y unicidad de soluciones es en los sistemas de ecuaciones lineales.

Casos particulares[editar]

Una ecuación diofántica es aquella cuya solución solo puede ser un número entero, es decir, en este caso A ⊆ . Una ecuación funcional es aquella en la que algunas de las constantes y variables que intervienen no son realmente números sino funciones; y si en la ecuación aparece algún operador diferencial se llama ecuación diferencial. Cuando A es un cuerpo y f un polinomio, se tiene una ecuación algebraica polinómica.

En un sistema de ecuaciones lineales, el conjunto A es un conjunto de vectores reales y la función es un operador lineal.

Existencia de soluciones[editar]

En muchos casos, por ejemplo en las ecuaciones diferenciales, una de las cuestiones más importantes es determinar si existe alguna solución, es decir demostrar que el conjunto de soluciones no es el conjunto vacío. Uno de los métodos más corrientes para lograrlo consiste en aprovechar que el conjunto A tiene alguna topología. No es el único: en los sistemas de ecuaciones reales, se recurre a técnicas algebraicas para averiguar si estos sistemas tienen solución. No obstante, el álgebra carece de recursos para asegurar la existencia de soluciones en las ecuaciones algebraicas: para asegurar que toda ecuación algebraica con coeficientes complejos tiene una solución, hay que recurrir al análisis complejo[1] y, por lo tanto, a la topología.

Propiedades de la ecuaciones[editar]

El axioma fundamental de las ecuaciones es:

Toda ecuación se transforma en otra equivalente cuando se ejecutan operaciones elementales iguales en ambos miembros.

Dos ecuaciones son equivalentes si sus soluciones son las mismas. Esto da lugar a las siguientes implicaciones:

  • Si a los dos miembros de una ecuación se les suma una misma cantidad positiva o negativa, la igualdad subsiste.

a=b\Rightarrow a+c=b+c

  • Si a los dos miembros de una ecuación se les resta una misma cantidad, positiva o negativa, la igualdad subsiste.

a=b\Rightarrow a-c=b-c

  • Si a los dos miembros de una ecuación se multiplican por una misma cantidad, positiva o negativa, la igualdad subsiste.

a=b\Rightarrow ac=bc

  • Si a los dos miembros de una ecuación se dividen por una misma cantidad no nula, positiva o negativa, la igualdad subsiste.

\forall c \ne 0 \quad a=b\Rightarrow \frac{a}{c}=\frac{b}{c}

Otras dos operaciones respetan la igualdad pero pueden alterar el conjunto de soluciones:

  • Simplificar factores comunes presentes en ambos lados de una ecuación que contienen variables. Esta operación debe aplicarse con cuidado, porque el conjunto de soluciones puede verse reducido. Por ejemplo, la ecuación y · x = x tiene dos soluciones: y = 1 y x = 0. Si se dividen ambos lados entre x para simplifcarla se obtiene la ecuación y = 1, pero la segunda solución se ha perdido.
  • Si se aplica una función no inyectiva a ambos lados de una ecuación, la ecuación resultante puede no tener un conjunto de soluciones más grande que la original.

Además, una igualdad es una relación de equivalencia,[2] con lo cual se cumplen las siguientes propiedades.

  • Propiedad reflexiva: a = a.

Ejemplo: 14 = 14x + 8 = x + 8

  • Propiedad simétrica: Si a = b, entonces b = a.

Ejemplo: Si x = 5, entonces 5 = x. Si y = 2 + x, entonces 2 + x = y.

  • Propiedad transitiva: Si a = b y b = c, entonces a = c.

Ejemplo: Si x = a y a = 8b, entonces x = 8b. Si xy = 8z, y 8z = 32, entonces xy = 32.

Ecuaciones algebraicas[editar]

Una ecuación algebraica, polinómica o polinomial es una igualdad entre dos polinomios. Por ejemplo:

x^3y + 4x - y = 5 - 2xy

Definición[editar]

Se llama ecuación algebraica con una incógnita la ecuación que se reduce a lo que sigue:

\alpha_0 x^n + \alpha_1 x^{n-1} + \alpha_2 x^{n-2} + \cdots + \alpha_{n-1}x + \alpha_n = 0

donde n es un número entero positivo; α0, α1, α2, ..., αn – 1, αn se denominan coeficientes o parámetros de la ecuación y se toman dados; x se nombra incógnita y se busca su valor. El número n positivo se llama grado de la ecuación[3] Para definir un número algebraico, se consideran números racionales como coeficientes.

Forma canónica[editar]

Realizando una misma serie de transformaciones en ambos miembros de una ecuación, puede conseguirse que uno de ellos se reduzca a cero. Si además se ordenan los términos según los exponentes a los que se encuentran elevadas las incógnitas, de mayor a menor, se obtiene una expresión denominada forma canónica de la ecuación. Frecuentemente suele estudiarse las ecuaciones polinómicas a partir de su forma canónica, es decir aquella cuyo primer miembro es un polinomio y cuyo segundo miembro es cero.

En el ejemplo dado, sumando 2xy y restando 5 en ambos miembros, y luego ordenando, obtenemos:

x^3y + 2xy + 4x - y - 5 = 0

Grado[editar]

Se denomina grado de una ecuación polinomial al mayor exponente al que se encuentran elevadas las incógnitas. Por ejemplo

2x^3 - 5x^2 + 4x + 9 = 0

Es una ecuación de tercer grado porque la variable x se encuentra elevada al cubo en el mayor de los casos.

Las ecuaciones polinómicas de grado n de una sola variable sobre los números reales o complejos, pueden resolverse por el método de los radicales cuando n < 5 (ya que en esos casos el grupo de Galois asociado a las raíces de la ecuación es soluble). La solución de la ecuación de segundo grado es conocida desde la antigüedad; las ecuaciones de tercer y cuarto grado se conocen desde los siglos XV y XVI, y usan el método de radicales. La solución de la ecuación de quinto grado no puede hacerse mediante el método de radicales, aunque puede escribirse en términos de la función theta de Jacobi.

Ecuación de primer grado[editar]

Se dice que una ecuación algebraica es de primer grado cuando la incógnita (aquí representada por la letra x) está elevada a la potencia 1 (grado = 1), es decir que su exponente es 1.

Las ecuaciones de primer grado tienen la forma canónica:

ax + b = 0

donde a y b están en un conjunto numérico (, ) con a diferente de cero.

Su solución es sencilla: x = -\tfrac{b}{a}. Exige la resolución, la existencia de inversos multiplicativos.

Resolución de ecuaciones de primer grado[editar]

Las ecuaciones polinómicas de primer grado se resuelven en tres pasos: transposición, simplificación y despeje, desarrollados a continuación mediante un ejemplo.

Dada la ecuación:

9x-9+108x-6x-92=16x+28+396

Transposición[editar]

Primero se agrupan todos los monomios que incluyen la incógnita x en uno de los miembros de la ecuación, normalmente en el izquierdo; y todos los términos independientes (los que no tienen x o la incógnita del problema) en el otro miembro. Esto puede hacerse teniendo en cuenta que:

Si se suma o se resta un mismo monomio en los dos miembros, la igualdad no varía.

En términos coloquiales, se dice que: si un término está sumando (como 16x en el miembro de la derecha) pasa al otro lado restando (–16x a la izquierda); y si está restando (como el –9 de la izquierda), pasa al otro lado sumando (+9 a la derecha)

La ecuación quedará entonces así:

{9x+108x-6x-16x}={28+396+9+92}

Como puede verse, todos los términos que poseen la variable x han quedado en el primer miembro (a la izquierda del signo igual), y los que no la poseen, por ser solo constantes numéricas, han quedado a la derecha.

Simplificación[editar]

El siguiente paso es convertir la ecuación en otra equivalente más simple y corta. Si se efectúa la simplificación del primer miembro:

9x+108x-6x-16x=(9+108-6-16)x=95x

Y se simplifica el segundo miembro:

28 + 396 + 9 + 92 = 525

La ecuación simplificada será:

95x = 525

Despeje[editar]

Ahora es cuando se llega al objetivo final: que la incógnita quede aislada en un miembro de la igualdad, para lo cual se recuerda que:

Si se multiplican o se dividen ambos miembros de una ecuación por un mismo número diferente de cero, la igualdad no varía.

En términos coloquiales: Para despejar la x, si un número la está multiplicando (ejemplo: 5x) y no hay ningún otro término sumando o restando en ese mismo miembro, se pasa dicho número al otro lado dividiendo (n/5) sin cambiar su signo. Y, si un número la está dividiendo (ejemplo: x/2), entonces se lo pasa al otro lado multiplicando (n × 2) sin cambiar su signo.

Al pasar el 5 dividiendo al otro lado, lo que se está haciendo en realidad es dividir ambos miembros entre 5. Entonces, en el miembro donde estaba el 5 se obtiene 5/5, que se anula quedando solo la x (se dice que el 5 que multiplicaba desaparece del primer miembro). En el otro lado, en cambio, el 5 que se agrega dividiendo no puede anularse (se dice que aparece dividiendo como si hubiera pasado de un lado a otro, con la operación convertida en su inversa).[nota 4]

Volviendo al ejemplo, hay que pasar entonces el número 95 al otro miembro y, como estaba multiplicando, lo hará dividiendo, sin cambiar de signo:

x=\frac{525}{95}

El ejercicio está teóricamente resuelto, ya que se obtuvo una igualdad en la que x equivale al número 525/95. Sin embargo, es necesario simplificar.

Se puede resolver la fracción (numerador dividido entre denominador) si el resultado fuera exacto; pero, como en este caso es decimal (525 ÷ 95 = 5,52631578947), se simplifica, y esa es la solución:

x=\frac{105}{19}

Ejemplo de problema[editar]

Pongamos el siguiente problema: el número de canicas que tengo, más tres, es igual al doble de las canicas que tengo, menos dos. ¿Cuántas canicas tengo? El primer paso para resolver este problema es expresar el enunciado como una ecuación:

{\color{Red} x}+{\color{Blue} 3}={\color{Sepia} 2x}-{\color{Green}2}

Donde x es la incógnita: ¿cuántas canicas tengo?

La ecuación se podría leer así: El número de canicas que tengo, más tres que me dan, es igual al doble de mis canicas, quitándome dos.

El enunciado está expresado, pero no podemos ver claramente cuál es el valor de x; para ello se sigue este procedimiento: Primero se pasan todos los términos que dependen de x al primer miembro y los términos independientes al segundo. Para ello tenemos en cuenta que cualquier término que se cambia de miembro cambia también de signo. Así obtenemos:

x-2x=-2-3

Que, simplificado, resulta:

-x=-5

Esta expresión nos lleva a una regla muy importante del álgebra, que dice que si modificamos igualmente ambos miembros de una ecuación, el resultado es el mismo. Esto significa que podemos sumar, restar, multiplicar, dividir, elevar y radicar los dos miembros de la ecuación por el mismo número, sin que esta sufra cambios. En este caso, si multiplicamos ambos miembros por –1 obtendremos:

x=5

El problema está resuelto.

Ecuación de segundo grado[editar]

Las ecuaciones polinómicas de segundo grado tienen la forma canónica:

ax^2+bx+c=0

Donde a es el coeficiente del término cuadrático (aquel en que la incógnita está elevada a la potencia 2), b es el coeficiente del término lineal (el que tiene la incógnita sin exponentes, o sea que está elevada a la potencia 1) y c es el término independiente (el que no depende de la variable, o sea que está compuesto solo por constantes o números).

Cuando esta ecuación se plantea sobre , siempre se tienen dos soluciones:

x_1 = \frac{-b + \sqrt{b^2 - 4ac}}{2a}, \quad x_2 = \frac{-b - \sqrt{b^2 - 4ac}}{2a}

Obviamente la condición para que la ecuación tenga solución sobre los números reales se requiere que b2 ≥ 4ac y para que tenga soluciones sobre los números racionales se requiere b2 – 4ac.

Tipos de ecuaciones algebraicas[editar]

Una ecuación algebraica en x contiene solo expresiones algebraicas, como polinomios, expresiones racionales, radicales y otras. Una ecuación de este tipo se llama ecuación condicional si hay números en los dominios de las expresiones que no sean soluciones; por ejemplo, x2 = 9 es condicional porque el número x = 4 (y otros) no es una solución. Si todo número de los dominios de las expresiones de una ecuación algebraica es una solución, la ecuación se llama identidad.

Ecuaciones diferenciales e integrales[editar]

Tanto en matemáticas como en física y otras ciencias aplicadas, frecuentemente se usan ecuaciones no algebraicas, donde las incógnitas no son simplemente valores numéricos sino funciones. Por ejemplo, la trayectoria \scriptstyle \mathbf{r}(t) de una partícula ligera en el campo gravitatorio de una estrella puede hallarse de manera aproximada gracias a buscar la solución de una ecuación diferencial del tipo:

\frac{\text{d}^2 \mathbf{r}(t)}{\text{d}t^2} =
- \frac{GM}{\|\mathbf{r}(t)\|^3} \mathbf{r}(t)

Donde \scriptstyle \mathbf{r}(t) es el vector de posición de la partícula tomando el origen de coordenadas en la estrella, M es la masa del sol y G la constante de la gravitación universal.

En las ecuaciones, el conjunto de soluciones forman un cierto espacio de funciones, tales que todas ellas satisfacen la ecuación. Si el conjunto de soluciones se puede especificar por un número finito de condiciones iniciales, entonces ese espacio es localmente una variedad diferenciable de dimensión finita, cosa que sucede frecuentemente con las ecuaciones diferenciales ordinarias. En las ecuaciones en derivadas paraciales frecuentemente el conjunto de soluciones posibles con diferentes condiciones de contorno pueden formar un espacio de dimensión no finita.

Historia[editar]

Antigüedad[editar]

Ya en el siglo XVI a. C., los egipcios resolvían problemas cotidianos que tenían que ver con la repartición de víveres, de cosechas y de materiales que eran equivalentes a resolver ecuaciones algebraicas simples de primer grado; como la notación algebraica no existía, usaban un método iterativo aproximado, llamado el «método de la falsa posición».

Los matemáticos chinos de principios de nuestra era escribieron el libro El arte del cálculo, en el que plantearon diversos métodos para resolver ecuaciones algebraicas de primero y segundo grado, así como sistemas de dos ecuaciones con dos incógnitas.

El matemático griego Diofanto de Alejandría publicó su Aritmética en el siglo III tratando las ecuaciones de primer y segundo grado; fue uno de los primeros en utilizar símbolos para representar las ecuaciones. También planteó las ecuaciones con soluciones enteras, llamadas en su honor ecuaciones diofánticas.[4]

Siglos XV - XVI[editar]

Pasada la “edad oscura” medieval, el estudio de las ecuaciones algebraicas experimenta un gran impulso. En el siglo XV estaban a la orden del día los desafíos matemáticos públicos, con premios al vencedor; así, un desafío famoso enfrentó a dos matemáticos a resolver ecuaciones de tercer grado, el vencedor fue Niccolò Fontana Tartaglia, experto algebrista.

Sobre mediados del siglo XVI los matemáticos italianos Girolamo Cardano y Rafael Bombelli descubrieron que, para poder resolver todas las ecuaciones de segundo, tercero y cuarto grado, el uso de los números imaginarios era indispensable. Cardano, enemigo acérrimo de Tartaglia, también halló métodos de resolución de ecuaciones de cuarto grado.

En el mismo siglo, el matemático francés René Descartes popularizó la notación algebraica moderna, en la cual las constantes están representadas por las primeras letras del alfabeto, a, b, c, … y las variables o incógnitas por las últimas, x, y, z.

En esta época se enuncian problemas de ecuaciones que solo han sido resueltos actualmente, algunos que solo recientemente se han resuelto; entre ellos tenemos el último teorema de Fermat, uno de los teoremas más famosos de la matemática, que no fue demostrado hasta 1995 por Andrew Wiles y Richard Taylor.

Siglos XVII-XVIII[editar]

En el siglo XVII, Isaac Newton y Gottfried Leibniz publicaron los primeros métodos de resolución de las ecuaciones diferenciales que aparecen en los problemas de la dinámica. Probablemente el primer libro sobre estas ecuaciones fue Sobre las construcciones de ecuaciones diferenciales de primer grado, de Gabriele Manfredi (1707). Durante el siglo XVIII, matemáticos ilustres como Leonhard Euler, Daniel Bernoulli, Joseph Lagrange y Pierre Simon Laplace publicaron resultados sobre ecuaciones diferenciales ordinarias y ecuaciones en derivadas parciales.

Época moderna[editar]

A pesar de todos los esfuerzos de las épocas anteriores, las ecuaciones algebraicas de quinto grado y superiores se resistieron a ser resueltas; solo se consiguió en casos particulares, pero no se encontraba una solución general. A principios del siglo XIX, Niels Henrik Abel demostró que hay ecuaciones no resolubles; en particular, mostró que no existe una fórmula general para resolver la ecuación de quinto grado; acto seguido Évariste Galois demostró, utilizando su teoría de grupos, que lo mismo puede afirmarse de toda ecuación de grado igual o superior a cinco.

Durante el siglo XIX, las ciencias físicas utilizaron en su formulación {[ecuaciones diferenciales]] en derivadas parciales y/o ecuaciones integrales, como es el caso de la electrodinámica de James Clerk Maxwell, la mecánica hamiltoniana o la mecánica de fluidos. El uso habitual de estas ecuaciones y de los métodos de solución llevó a la creación de una nueva especialidad, la física matemática.

Ya en el siglo XX, la física matemática siguió ampliando su campo de acción; Erwin Schrödinger, Wolfgang Ernst Pauli y Paul Dirac formularon ecuaciones diferenciales con funciones complejas para la mecánica cuántica. Albert Einstein utilizó ecuaciones tensoriales para su Relatividad General. Las ecuaciones diferenciales tienen también un amplio campo de aplicación en teoría económica.

Debido a que la mayoría de ecuaciones que se presentan en la práctica son muy difíciles o incluso imposibles de resolver analíticamente, es habitual utilizar métodos numéricos para encontrar raíces aproximadas. El desarrollo de la informática posibilita actualmente resolver en tiempos razonables ecuaciones de miles e incluso millones de variables usando algoritmos numéricos.

Ejemplos de ecuaciones[editar]

Consideraciones filosóficas[editar]

Según autores como Ian Stewart, "el poder de las ecuaciones (...) recae en la correspondencia filosóficamente difícil entre las matemáticas -una creación colectiva de mentes humanas- y una realidad externa física."[5]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Derrick, William . (1984). Variable compleja con aplicaciones (2ª edición). Colombia: Iberoamérica. p. 88. ISBN 968-7270-35-7. 
  2. Selzer, Samuel (15 de septiembre de 1970). Álgebra y geometría analítica (2ª edición). Buenos Aires: Nigar. p. 2. 
  3. Manual de matemática (1985). Tsipkin, Editorial Mir, Moscú; traducción de Shapovalova; p. 150.
  4. Un poquito de la historia del álgebra, Red Escolar, México, 2008.
  5. Valek, G. (2016, enero). Reseña de 17 ecuaciones que cambiaron el mundo, de Ian Stewart, editado por Ediciones Culturales Paidós, México, 2015. En la sección "¿Qué leer?", ¿Cómo ves?, Revista de Divulgación de la Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México. Año 18, núm. 206, p. 38. México: Dirección General de Divulgación de la Ciencia. ISSN 1870-3186

Notas[editar]

  1. Si en lugar de una igualdad se trata de una desigualdad entre dos expresiones matemáticas, se denominará inecuación.
  2. En ocasiones, alguno de los datos de la ecuación puede no tener valor único, y aun así seguir siendo conocido, ya sea por formar parte de un conjunto finito de valores (por ejemplo una tabla) o por tratarse de un dato de entrada a elección. Dicho valor, que aunque siendo variable no es una incógnita sino un dato, podrá eventualmente aparecer formando parte de la solución. Así entonces, del mismo modo que x = 3π podría ser una solución posible para una ecuación (donde π es un número) también podría serlo x = 3h donde h es el dato variable.
  3. Las identidades no son consideradas ecuaciones, ya que en ellas no cabe el concepto de solución.
  4. La generalización de esta explicación requiere conocer el concepto de operación inversa o simétrica, y puede causar confusión en estudiantes con dificultad para hallarla. Por ejemplo, no es evidente que a partir de la igualdad 3x = y pueda despejarse la x como x = log3y.
  5. Ejemplos tomados de: Stewart, I. (2015). 17 ecuaciones que cambiaron el mundo. 432 pp. México: Ediciones Culturales Paidós. ISBN 9786078406708

Enlaces externos[editar]