Dogmas de la Iglesia católica
Un dogma de la Iglesia católica se define como «una verdad revelada por Dios, que el magisterio de la Iglesia ha declarado como vinculante».[1] El Catecismo de la Iglesia Católica afirma:
El Magisterio de la Iglesia afirma que ejerce la autoridad que le ha sido confiada por Cristo en toda su plenitud cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de forma que obliga a los católicos a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina o también cuando propone, de manera definitiva, verdades que tienen una conexión necesaria con estas.[2]
Los fieles solo están obligados a aceptar una enseñanza como dogma si la Iglesia católica la identifica clara y específicamente como tal.[1] Los dogmas también son respetados por todos los fieles, tanto de la Iglesia latina como de las Iglesias católicas orientales.[3][4]
También es cierto que, en la Iglesia católica, un dogma es una verdad absoluta, y absolutamente segura, sobre la cual no se cierne ninguna duda.[5] Una vez proclamado solemnemente, ningún dogma puede ser derogado o negado, ni por el papa ni por decisión conciliar. Por eso, los dogmas constituyen la base inalterable de toda la doctrina católica[6] y cualquier católico está invitado a adherir, aceptar y creer en los dogmas de una manera irrevocable. El acceso a un dogma es un acto volitivo; en consecuencia, la relación con el dogma es un acto plenamente libre.
Los dogmas tienen estas características porque los católicos confían en que un dogma es una verdad que contiene, implícita o explícitamente, la inmutable revelación divina o en que tiene con ella una «conexión necesaria».[7] Para que estas verdades se tornen en dogmas, ellas necesitan ser propuestas directamente por la Iglesia católica a sus fieles como parte de su fe y de su doctrina, a través de una definición solemne e infalible por el supremo Magisterio de la Iglesia, esto es, el papa o un concilio ecuménico con el papa[8] y de la posterior enseñanza de éstas por parte del Magisterio ordinario de la Iglesia. Para que tal proclamación o clarificación solemne acontezca, son necesarias dos condiciones:
- el sentido debe estar suficientemente expresado como una auténtica verdad revelada por Dios; y
- la verdad o doctrina en causa debe ser propuesta y definida solemnemente por la Iglesia siendo una verdad revelada y una parte integrante de la fe católica.
La variación de la definición de los dogmas a lo largo de la historia de la Iglesia no quiere decir que tales verdades solamente habían sido reveladas, sino que se tornaron más claras y útiles para la Iglesia en su progresión en la fe».[9] Por eso, la definición gradual de los dogmas no es contradictoria con la creencia católica de que la revelación divina es inalterable, definitiva e inmutable desde la ascensión de Jesús.
Los dogmas más importantes, que tratan de asuntos como la Santísima Trinidad y Jesucristo, «fueron definidos en los primeros concilios ecuménicos; el Concilio Vaticano I fue el último en definir verdades dogmáticas (primacía e infalibilidad del Papa)». Entre las definiciones de dogmas «más recientes están la Inmaculada Concepción (1854) y la Asunción de Nuestra Señora (1950)».[9]
Elementos: Escritura y tradición
[editar]El concepto de dogma tiene dos elementos:
- 1) la revelación pública de Dios, que es la revelación divina contenida en la Sagrada Escritura (la palabra escrita) y la sagrada tradición, y
- 2) una proposición de la Iglesia católica, que no solo anuncia el dogma, sino que también lo declara vinculante para la fe. Esto puede ocurrir a través de una decisión ex cathedra del Papa, o mediante una declaración definitiva de un Concilio ecuménico.[10]
Las verdades reveladas formal y explícitamente por Dios son dogmas en sentido estricto cuando son propuestas o definidas por la Iglesia, como los artículos del Credo Niceno, que se derivan de los primeros concilios de la Iglesia.[11] El catolicismo sostiene que la comprensión de las Escrituras continúa profundizándose y madurando con el tiempo a través de la acción del Espíritu Santo en la historia de la Iglesia y en la comprensión de esa fe por parte de los cristianos, sin dejar de ser idéntica en esencia y sustancia.[12] La constitución dogmática Dei Verbum afirma: «tanto la sagrada tradición como la Sagrada Escritura deben ser aceptadas y veneradas con el mismo sentido de lealtad y reverencia».[12]
El credo
[editar]Todos y cada uno de los artículos del Credo de los Apóstoles son artículos de fe, y dogmas, para los católicos. Esto es:
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de María la Virgen. Padeció bajo el poder de Poncio Pilato. Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos. Subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.
- Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
- Creencia monoteísta en un solo Dios en tres personas distintas: Padre Creador del Universo (Yavé), Hijo Redentor del mundo (Jesucristo) y el Espíritu Santo consolador (Paráclito). Esta doctrina es conocida como trinitaria (creencia en la Santísima Trinidad: un Dios único y «trino»).
- Los Padres de la Iglesia consideraron herejía toda creencia que negara el carácter trinitario de la Divinidad tales como el gnosticismo, el arrianismo, el pelagianismo. En el Credo de Nicea se expresó explícitamente esta doctrina, que fue preservada en credos posteriores del cristianismo, incluso los de la Reforma. Las Iglesias Ortodoxas son también profundamente trinitarias.
- Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
- Creencia en que Dios tiene un solo hijo propio y en que Jesús, al ser Hijo de Dios, es Dios como su Padre.
- que concebido por obra y gracia del Espíritu Santo nació de María Virgen
- padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos
- La resurrección de Cristo
- subió a los cielos
- La Ascensión a los cielos en cuerpo y alma
- y está a la diestra de Dios Padre y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
- El Juicio Final
- Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia católica, la Comunión de los Santos,
- Veneración de los Santos
- el perdón de los pecados,
- Perdón de los pecados: por medio del Bautismo o, como gracia derivada de la del Bautismo, cuando hay arrepentimiento sincero, gracia posterior a la confesión, si ésta es posible, o antes de la confesión si ésta no es posible pero el penitente se compromete a confesarse directamente ante Dios en cuanto lo sea. El sacerdote, como testigo presencial del pueblo de Dios, y en nombre de Dios, absuelve de todos los pecados en el sacramento de la Reconciliación. Esta absolución es válida mientras haya auténtica contrición en el penitente.
- Es indispensable comprender que la Iglesia católica contempla la gracia del Bautismo, o sea el perdón de los pecados, más como un bien surgido de la realeza de Jesucristo, Rey de Reyes, que como un proceso jurídico o ritual.
- la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén
- la vida eterna después y por medio de la muerte: Cielo, estado en que el alma de los justos gozan eternamente de la visión beatífica (presencia de Dios); Purgatorio, proceso de purificación por el que pasan ciertas almas que han recibido la salvación pero no están listas para participar de la vida eterna; Infierno, estado en que los pecadores sufren de la ausencia eterna de Dios
El dogma como fe divina y católica
[editar]Un dogma implica una doble relación: con la revelación divina y con la enseñanza autorizada de la Iglesia católica.[11]
El «significado estricto» de un dogma es objeto tanto de la fe divina (Fides Divina) como de la fe católica (Fides Catholica); es objeto de la fe divina (Fides Divina) en razón de su revelación divina; es objeto de la fe católica (Fides Catholica) en razón de su definición doctrinal infalible por parte de la Iglesia. Si una persona bautizada niega o duda deliberadamente de un dogma propiamente dicho, es culpable del pecado de herejía, y automáticamente queda sujeta al castigo de la excomunión».[13]
A principios del siglo XX, un grupo de teólogos llamados modernistas afirmaron que los dogmas no procedían de Dios, sino que eran manifestaciones históricas de un momento determinado. En la encíclica Pascendi dominici gregis, el papa Pío X condenó esta enseñanza en 1907. La posición católica es que el contenido de un dogma tiene un origen divino, es decir, que dicho contenido se considera una expresión de una verdad objetiva que no cambia.[14]
Sin embargo, las verdades de la fe se han declarado dogmáticamente a lo largo de los siglos. Es raro que un papa lo haga fuera de un concilio ecuménico, aunque ha habido dos casos en los últimos tiempos: la Inmaculada Concepción de María en 1854 y la Asunción de María al cielo en 1950. Tanto el papa Pío IX como el papa Pío XII consultaron a los obispos de todo el mundo antes de proclamar estos dogmas. En la década de 1990 se puso en marcha un movimiento para declarar un quinto dogma mariano para «Mediatrix» y «Corredentora»,[15] pero se había encontrado con la oposición de los obispos en el Concilio Vaticano II y ha enfrentado una fuerte oposición desde entonces.[16][17]
Usos tempranos del término
[editar]El término «Dogma Catholicum» fue utilizado por primera vez por Vicente de Lérins (450), refiriéndose a «lo que todos, en todas partes y siempre creyeron».[18] En el año 565, el emperador Justiniano declaró que las decisiones de los primeros concilios ecuménicos eran ley «porque son verdaderos dogmas» de Dios.[18]
Los concilios ecuménicos emiten dogmas. Muchos dogmas, especialmente los de la Iglesia primitiva (Concilio de Éfeso, Concilio de Calcedonia) hasta el Concilio de Trento, se formularon contra herejías específicas. Los dogmas posteriores (Inmaculada Concepción y Asunción de María) expresan la grandeza de Dios en un lenguaje vinculante. A petición específica del Papa Juan XXIII, el Concilio Vaticano II no proclamó ningún dogma. En su lugar, presentó los elementos básicos de la fe católica en un lenguaje pastoral más comprensible.[19] Los dos últimos dogmas fueron pronunciados por los papas Pío IX en 1854 y Pío XII en 1950, sobre la Inmaculada Concepción y la Asunción de la Santísima Virgen María, respectivamente.
La doctrina católica sostiene que, con Cristo y los apóstoles, la revelación quedó completa. Los dogmas promulgados tras la muerte de los apóstoles no son nuevos, sino explicaciones de la fe existente. Las verdades implícitas se especifican como explícitas, tal y como se hizo en las enseñanzas sobre la Santísima Trinidad por los concilios ecuménicos. Karl Rahner intenta explicar esto con la frase alegórica de un marido a su mujer: «Te amo», lo que sin duda implica «te soy fiel».[20] En el siglo V, Vicente de Lérins escribió, en Commonitory, que debería haber progreso dentro de la Iglesia,
a condición de que sea un progreso real, no una alteración de la fe. Porque el progreso requiere que el sujeto se amplíe en sí mismo, la alteración, que se transforme en otra cosa. La inteligencia, pues, el conocimiento, la sabiduría, [...] de los individuos [...] así como de [...] toda la Iglesia, deben, a lo largo de los siglos, aumentar y progresar mucho y vigorosamente; pero solo en su propio género, es decir, en la misma doctrina, en el mismo sentido y en el mismo significado.[21]
Vicente comentó sobre la Primera epístola a Timoteo (1 Tim 6:20) que Timoteo, para Vicente, representaba «ya sea en general a la Iglesia Universal, o en particular, a todo el cuerpo del Prelado», cuya obligación es «poseer o comunicar a otros un conocimiento completo de la religión» llamado el depósito de la fe. Según Vicente, el depósito de la fe fue confiado y no «ideado: no es una cuestión de ingenio, sino de aprendizaje; no de adopción privada, sino de tradición pública». Vicente expuso que «recibiste oro, da oro a cambio», y no un sustituto o una falsificación. Vicente explicó que aquellos que están cualificados por un «don divino» deben «con ingenio, habilidad y aprendizaje» exponer y aclarar «lo que antes se creía, aunque se comprendía de forma imperfecta», para entender «lo que la antigüedad veneraba sin comprender» y enseñar «las mismas verdades» de una nueva forma.[22] La Iglesia utiliza este texto en su interpretación del desarrollo dogmático. En 1870, el Concilio Vaticano I citó el Commonitorium y afirmó, en la constitución dogmática Dei Filius, que «el significado de los dogmas sagrados debe conservarse perpetuamente» una vez que han sido declarados por la Iglesia católica y «nunca debe haber una desviación de ese significado con el pretexto engañoso y el título de una comprensión más profunda».[23][24] En 1964, el Concilio Vaticano II desarrolló aún más esta idea en Lumen Gentium.[25][26]
Clasificación
[editar]Según el teólogo católico Ludwig Ott:[27]
Los dogmas se clasifican:a) «Según su contenido» en: dogmas generales (dogmata generalia) y dogmas especiales (dogmata specialia). A los primeros pertenecen las verdades fundamentales del cristianismo, a los segundos las verdades individuales contenidas en él.
b) «Según su relación con la razón» como: dogmas puros (dogmata pura) y dogmas mixtos (dogmata mixta). Los primeros los conocemos únicamente a través de la Revelación divina, por ejemplo, la Santísima Trinidad (misterios), los segundos también a través de la Razón natural, por ejemplo, la Existencia de Dios.
c) «Según el modo en que la Iglesia los propone», como: dogmas formales (dogmata formalia) y dogmas materiales (dogmata materialia). Los primeros son propuestos para su creencia por la Autoridad Docente de la Iglesia como verdades de la Revelación; los segundos no son propuestos así, por lo que no son dogmas en sentido estricto.
d) «Según su relación con la salvación», como: dogmas necesarios (dogmata necessaria) y dogmas no necesarios (dogmata non-necessaria). Los primeros deben ser creídos explícitamente por todos para alcanzar la salvación eterna; para los segundos basta con la fe implícita (fides implicita) (cf. Hebr. II, 6).
Certeza teológica
[editar]El magisterio de la Iglesia tiene como objetivo custodiar, preservar y enseñar las verdades divinas que Dios ha revelado con infalibilidad (de fide). El rechazo de las enseñanzas magisteriales de la Iglesia es un rechazo de facto de la revelación divina. Se considera pecado mortal de herejía si la opinión herética se mantiene con pleno conocimiento de los dogmas opuestos de la Iglesia. La infalibilidad del magisterio se extiende también a las enseñanzas que se deducen de tales verdades (fides ecclesiastica). Estas enseñanzas de la Iglesia o «verdades católicas» (veritates catholicae) no forman parte de la revelación divina, pero están íntimamente relacionadas con ella. El rechazo de estas enseñanzas «secundarias» es herético y conlleva la pérdida de la plena comunión con la Iglesia católica.[28] Existen más grados de certeza teológica. Esos diferentes grados se denominan notas teológicas.[29]
Ejemplos de definiciones dogmáticas
[editar]Concilios ecuménicos
[editar]- Nicea I: filiación divina,[30] Jesús es verdadero Dios [30]
- Éfeso: María es la Madre de Dios[31]
- Calcedonia: Jesús es verdadero hombre, con cuerpo humano y alma humana[32]
- Constantinopla III: Jesús tiene una voluntad humana y una voluntad divina[33]
- Nicea II: se pueden crear imágenes sagradas y se les debe veneración, no adoración[34]
- Vaticano I: infalibilidad papal[35]
Concilio de Trento
[editar]El Concilio de Trento estableció una serie de definiciones dogmáticas sobre los sacramentos y otras creencias y prácticas de la Iglesia, tales como las siguientes:
- Transubstanciación[36]
- Purgatorio[37]
- El sello («secreto») del sacramento de la confesión es inviolable[38]
- La poligamia es un pecado[39]
Ex cathedra
[editar]- Pío IX: Inmaculada Concepción de María[40]
- Pío XII: Asunción de María[41]
Bulas papales y encíclicas
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El papa Pío XII afirmó en Humani generis que las encíclicas papales, aunque no sean ex cathedra, pueden tener suficiente autoridad para poner fin al debate teológico sobre una cuestión concreta:
Tampoco debe pensarse que lo expuesto en las encíclicas no exige por sí mismo consentimiento, ya que al escribir tales cartas los papas no ejercen el poder supremo de su autoridad docente. Porque estas cuestiones se enseñan con la autoridad docente ordinaria, de la que es cierto decir: «El que os escucha a vosotros, me escucha a mí» (Lucas 10:16); y, en general, lo que se expone e inculca en las encíclicas ya pertenece, por otras razones, a la doctrina católica. Pero si los Sumos Pontífices, en sus documentos oficiales, se pronuncian deliberadamente sobre una cuestión hasta entonces controvertida, es obvio que esa cuestión, según la mente y la voluntad de los Pontífices, ya no puede considerarse una cuestión abierta a discusión entre los teólogos.[42]
Sin embargo, el fin del debate teológico no es idéntico a la dogmatización. A lo largo de la historia de la Iglesia, sus representantes han debatido si una determinada enseñanza papal es la última palabra o no.
Sin embargo, el fin del debate teológico no es idéntico a la dogmatización. A lo largo de la historia de la Iglesia, sus representantes han debatido si una determinada enseñanza papal es la última palabra o no.
En 1773, Lorenzo Ricci, al oír rumores de que el papa Clemente XIV podría disolver la Compañía de Jesús, escribió: «Es increíble que el Vicario de Cristo afirme lo contrario de lo que su predecesor, el papa Clemente XIII, afirmó en la bula papal Apostolicum, en la que nos defendía y protegía». Cuando, unos días más tarde, se le preguntó si aceptaría el breve papal que revocaba a Clemente XIII y disolvía la Orden de los Jesuitas, Ricci respondió que cualquier decisión del Papa debía ser sagrada para todos.[43]
En 1995, surgieron dudas sobre si la carta apostólica Ordinatio sacerdotalis, que defendía la doctrina católica de que solo los hombres pueden recibir la ordenación, debía entenderse como parte del depósito de la fe. El papa Juan Pablo II escribió: «Por lo tanto, para que no quede ninguna duda sobre una cuestión de gran importancia, una cuestión que atañe a la propia constitución divina de la Iglesia, en virtud de nuestro ministerio de confirmar a los hermanos (cf. Lc 22, 32) declaramos que la Iglesia no tiene autoridad alguna para conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres y que este juicio debe ser mantenido definitivamente por todos los fieles de la Iglesia». Dulles[¿cuál?], en una conferencia ante los obispos estadounidenses, afirmó que «Ordinatio sacerdotalis es infalible, no solo por la carta apostólica o la aclaración del cardenal Joseph Ratzinger, sino porque se basa en una amplia gama de fuentes, las Escrituras, la tradición constante de la Iglesia y el magisterio ordinario y universal de la Iglesia: El papa Juan Pablo II identificó una verdad enseñada infaliblemente durante más de dos mil años por la Iglesia.[44]
Sin embargo, los críticos de Ordinatio Sacerdotalis señalan que no fue promulgada bajo el magisterio papal extraordinario como una declaración ex cathedra, y por lo tanto no se considera infalible en sí misma. [44]
Apariciones y revelaciones
[editar]Las revelaciones privadas han tenido lugar dentro de la Iglesia católica desde sus inicios. Por ejemplo, el relato de la aparición de Nuestra Señora del Pilar a Santiago el Mayor. Sin embargo, las apariciones no forman parte de la tradición sagrada, ya que eso implicaría que la revelación divina es incompleta, lo que a su vez implicaría que Dios puede perfeccionarse a sí mismo.[46]
La Iglesia católica distingue entre las apariciones dentro de la revelación divina —como las apariciones de Jesús resucitado a los apóstoles y la señal de la mujer en el Libro del Apocalipsis— y las apariciones sin revelación divina —como Nuestra Señora de Lourdes y Nuestra Señora de Fátima , porque la era de la revelación divina se cerró con la finalización del Nuevo Testamento, cuando murió el último de los apóstoles.[48]
Aunque Nuestra Señora del Pilar se apareció durante la Era Apostólica, la aparición no es un dogma, ya que no forma parte de la fe católica, ni de la Biblia ni de la tradición sagrada. Se trata de una tradición local, que es distinta de la tradición sagrada.[50]
Aspectos ecuménicos
[editar]La teología protestante desde la Reforma tenía una visión mayoritariamente negativa del término «dogma». Esto cambió en el siglo XX, cuando Karl Barth en su libro Kirchliche Dogmatik afirmó la necesidad de artículos de fe sistemáticos y vinculantes.[51]
El Credo es el más completo, pero no exhaustivo[52] resumen de los dogmas católicos importantes (se utilizaba originalmente durante las ceremonias de bautismo). El Credo forma parte de la liturgia dominical. Dado que muchas Iglesias protestantes han conservado las versiones más antiguas del Credo, se están reuniendo grupos de trabajo ecuménicos para debatir el Credo como base para una mejor comprensión del dogma.[53]
Lista de los dogmas de la Iglesia católica
[editar]La Iglesia católica proclama la existencia de muchos Dogmas, siendo 44 el número de sus principales dogmas. Ellos están subdivididos en 8 categorías diferentes:
- Dogmas sobre Dios
- Dogmas sobre Jesucristo
- Dogmas sobre la creación del mundo
- Dogmas sobre el ser humano
- Dogmas marianos
- Dogmas sobre el Papa y la Iglesia
- Dogmas sobre los sacramentos
- Dogmas sobre las últimas cosas
Dogmas sobre Dios
[editar]1) La existencia de Dios
- «La idea de Dios no es innata en nosotros, pero tenemos la capacidad para conocerlo con facilidad, y de cierto modo espontáneamente por medio de su creación y sus obras».
2) La existencia de Dios como objeto de fe
- «La existencia de Dios no es solo objeto de conocimiento de razón natural, sino que también es objeto de la fe sobrenatural».
3) La unidad de Dios
- «No existe más que un único Dios» (Juan 17:3). (Apocalipsis 1:8) Yo soy el Alfa y el Omega.
4) Dios es eterno
- «Dios no tiene principio ni fin» (Apocalipsis 1:8) Yo soy el Alfa y el Omega.(Salmo 90:2).
5) Santísima Trinidad
- «En Dios hay tres personas: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo (1Juan 5:7,8) y cada una de ellas posee la esencia divina que es numéricamente la misma».
Dogmas sobre Jesucristo
[editar]6) Jesucristo es el verdadero Dios (Juan 10:30) e hijo de Dios por esencia
- «El dogma dice que Jesucristo posee la infinita naturaleza divina con todas sus infinitas perfecciones, por haber sido engendrado eternamente por Dios».
7) Jesús posee dos naturalezas que no se transforman ni se mezclan
- «Cristo es poseedor de una íntegra naturaleza divina y de una íntegra naturaleza humana: la prueba está en los milagros y en el padecimiento».
8) Cada una de las naturalezas en Cristo posee su propia voluntad física y su propia operación física
- «Existen también dos voluntades físicas y dos operaciones físicas de modo indivisible, de modo inseparable y de modo no confuso».
9) Jesucristo, además de hombre, es el hijo natural de Dios.
- «El padre celestial cuando llegó a la plenitud, envió a los hombres su hijo, Jesucristo».
10) Cristo se sacrificó en la cruz como verdadero y propio sacrificio
- «Cristo, por su naturaleza humana, era al mismo tiempo sacerdote y ofrenda, pero por su naturaleza Divina, juntamente con el Padre y el Espíritu Santo, era el que recibía el sacrificio».
11) Cristo nos rescató y reconcilió con Dios por medio del sacrificio de su muerte en la cruz
- «Jesucristo quiso ofrecerse a sí mismo a Dios Padre, como sacrificio presentado sobre el ara de la cruz en su muerte, para conseguir para ellos el perdón eterno».
12) Al tercer día después de su muerte, Cristo resucitó glorioso de entre los muertos
- «al tercer día, resucitado por su propia virtud, se levantó del sepulcro».
13) Cristo subió en cuerpo y alma a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre (Marcos 16:19; Lucas 24:50-51; Hechos 1:9-11; y Efesios 4:7-13)
- «resucitó de entre los muertos y subió al cielo en cuerpo y alma».
Dogmas sobre la creación del mundo
[editar]14) Todo lo que existe fue creado por Dios a partir de la nada (Génesis 1:12)
- «La creación del mundo de la nada, no solo es una verdad fundamental de la revelación cristiana, sino también que al mismo tiempo llega a alcanzarla la razón con solo sus fuerzas naturales, basándose en los argumentos cosmológicos y sobre todo en el argumento de la contingencia».
15) Carácter temporal del mundo
- «El mundo tuvo principio en el tiempo».
16) Conservación del mundo
- «Dios conserva en la existencia a todas las cosas creadas».
Dogmas sobre el ser humano
[editar]17) El hombre está formado por cuerpo material y alma espiritual
- «El humano como común constituido de cuerpo y alma».
18) El pecado de "Adán y Eva" se propaga a todos sus descendentes por generación, no por imitación
- «Pecado, que es la muerte del alma, se propaga de Adán a todos sus descendentes (Romanos 5:12) por generación y no por imitación, y es inherente a cada individuo».
19) El hombre caído no puede redimirse a sí mismo
- «Solamente un acto libre por parte del amor divino podría restaurar el orden sobrenatural, destruida por el pecado».
Dogmas marianos
[editar]20) La inmaculada concepción de María.
- «La santísima virgen María, desde el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en previsión de los méritos de Cristo Jesús, salvador del género humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original».
21) La perpetua virginidad de María[nota 1]
- «La santísima virgen María es virgen antes, durante y después del parto de su divino hijo, siendo mantenida así por Dios hasta su gloriosa asunción».
22) María, madre de Dios
- «María, como una virgen perpetua, engendró a Cristo según la naturaleza humana, y porque de ella nace como verdadero hijo, el sujeto nacido posee la naturaleza humana, junto con la naturaleza divina del verbo de Dios. Sin embargo, habiendo en Jesucristo dos naturalezas, no es una persona humana, sino solamente la persona divina, propiamente el hijo de Dios; de ahí que el hijo de María es el mismo verbo que subsiste en la naturaleza humana; entonces María es verdadera madre de Dios, puesto que el verbo es Dios. Cristo: verdadero Dios y verdadero hombre».
23) La asunción de María
- «La virgen María fue asunta en cuerpo y alma a los cielos inmediatamente después que acabó su vida terrestre; su cuerpo no sufrió ninguna corrupción como sucederá con todos los hombres que resucitarán hasta el final de los tiempos, pasando por la descomposición».
Dogmas sobre el Papa y la Iglesia
[editar]24) La Iglesia fue fundada por el Dios y Hombre, Jesucristo
- «Cristo fundó la Iglesia, que él estableció los fundamentos substanciales de la misma, no tocante a doctrina, culto y constitución».
25) Cristo nombró al Apóstol San Pedro como primero entre los Apóstoles, (Mateo 16:18) como "cabeza visible" de toda Iglesia, (Hechos 4:8-11) confiriéndole inmediata y personalmente el primado de la jurisdicción
- «El Pontífice Romano es el sucesor del bienaventurado Pedro y tiene el primado sobre todo el rebaño».
26) El Papa posee el pleno y supremo poder de jurisdicción sobre toda la Iglesia, no solamente en cosas de fe y costumbres, sino también en la disciplina y gobierno de la Iglesia
- «Conforme a esta declaración, el poder del Papa es: de jurisdicción, universal, supremo, pleno, ordinario, episcopal, inmediato».
27) El Papa es infalible siempre que se pronuncia ex cathedra.
- «Para comprender este dogma, conviene tener presente que:
- Sujeto de la infalibilidad papal es todo Papa legítimo, en su calidad de sucesor de Pedro, y en otras personas u organismos (ex.: congregaciones pontificales) a quienes el Papa confiere parte de su autoridad magisterial.
- El objeto de la infalibilidad son las verdades de fe y costumbres, reveladas o en íntima conexión con la revelación divina.
- La condición de la infalibilidad es que el Papa pronuncie el dogma ex cátedra y solo cuando se pronuncia "ex cátedra".
- — Que hable como pastor de todos los fieles, haciendo uso de su suprema autoridad.
- — Que tenga la intención de definir alguna doctrina de fe o costumbre para que sea creída por todos los fieles. Las encíclicas pontificales no son definiciones ex cátedra, mas tampoco pueden estar en contradicción con el Magisterio Ordinario Universal.
- La razón de la infalibilidad es la asistencia sobrenatural del Espíritu Santo, que preserva al supremo maestro de la Iglesia de todo error.
- La consecuencia de la infalibilidad es que las definiciones ex cátedra de los Papas son por sí mismas irreformables, sin posible intervención ulterior de cualquier autoridad».
28) La Iglesia es infalible cuando hace una definición en materia de fe y costumbres
- «Están sujetos a la infalibilidad:
- — El Papa, cuando habla ex cátedra.
- — El episcopado pleno, con el Papa, que es la cabeza del episcopado, es infalible cuando se reúne en concilio ecuménico y cuando, disperso por el rebaño de la tierra, enseña y promueve una verdad de fe o de costumbres que siempre fue enseñada por la Iglesia».
Dogmas sobre los sacramentos
[editar]29) El bautismo es el verdadero y primer sacramento instituido por Jesucristo
- «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos a todas las personas, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mateo 28,19).
30) La confirmación es verdadero y propio sacramento
- «Este sacramento concede a los bautizados la fortaleza del Espíritu Santo para que se consoliden interiormente en su vida sobrenatural y confiesen exteriormente con valentía su fe en Jesucristo».
31) La Iglesia recibió de Cristo el poder de perdonar los pecados cometidos después del Bautismo
- «Fue comunicado a los apóstoles y a sus legítimos sucesores el poder de perdonar y de retener los pecados para reconciliar a los fieles caídos después del Bautismo».
32) La Confesión Sacramental de los pecados está prescripta por Derecho Divino y es necesaria para la salvación
- «Basta indicar la culpa de la conciencia a los sacerdotes mediante confesión secreta».
33) La Eucaristía es un verdadero Sacramento instituido por Cristo
- «Aquél que coma mi carne y beba mi sangre tendrá vida eterna» (Juan 6:51,59).
34) Cristo está presente en el sacramento del altar por la Transubstanciación de toda la substancia del pan en su cuerpo y toda la substancia del vino en su sangre
- «Transubstanciación es una conversión en el sentido pasivo; es el tránsito de una cosa a otra. Cesan las sustancias de pan y vino, pues ocupan sus lugares el cuerpo y la sangre de Cristo. La transubstanciación es una conversión milagrosa y singular diferente de las conversiones naturales, porque no sólo la materia prima, sino también la forma substancial del pan y del vino son convertidas; sólo los accidentes permanecen sin cambiar: continuamos viendo pan y vino, pero substancialmente ya no lo son, porque ellos vienen a ser realmente el Cuerpo, la Sangre, Alma y Divinidad de Cristo».
35) La unción de los enfermos es verdadero y propio sacramento instituido por Cristo
- «¿Existe algún enfermo entre vosotros? Hagamos la unción del mismo en el nombre del Señor».
36) El orden sagrado es verdadero y propio sacramento instituido por Cristo
- «Existe una jerarquía instituida por ordenación divina, que consta de Obispos, Presbíteros y Diáconos».
37) El matrimonio es verdadero y propio sacramento
- «Cristo restauró el matrimonio instituido y bendito por Dios, haciendo que recobrase su primitivo ideal de la unidad e indisolubilidad y elevándolo a la dignidad de sacramento».
Dogmas sobre las últimas cosas
[editar]38) La muerte y su origen
- «La muerte, en el actual orden de salvación, es consecuencia primitiva del pecado».
- «Las almas de los justos que en el instante de la muerte se encuentran libres de toda culpa y pena de pecado entran en el cielo».
40) El infierno
- «El infierno es una posibilidad debido a nuestra libertad. Dios nos hizo libres para amarlo o para rechazarlo. Si el cielo puede ser representado como un gran tamiz donde todos viven en plena comunión entre sí y con Dios, el infierno puede ser visto como soledad, división y ausencia del amor que genera y mantiene la vida. Se debe resaltar que la voluntad de Dios es la vida y no la muerte de quien quiera que sea. Jesús vino para salvar y no para condenar. En el límite, Dios no condena a nadie al infierno. Es nuestra opción fundamental, que va ser formada a lo largo de toda la vida por nuestros pensamientos, actos e omisiones, la que confirma o no el deseo personal de estar con Dios para siempre. De cualquier forma, no se debe usar el infierno para convencer a las personas de creer en Dios o vivir la fe. Eso favorecería la creación de una religiosidad infantil y puramente exterior. Se debe privilegiar el amor y no el temor. Sólo el amor mueve los corazones y nos hace adorar a Dios y amar al prójimo en espíritu y vida».
41) El purgatorio
- «Las almas de los justos que en el instante de la muerte están cargadas de pecados veniales o por penas temporales debidas al pecado, van al purgatorio. El purgatorio es un estado de purificación».
42) El fin del mundo y la segunda venida de Cristo
- «En el fin del mundo, Cristo, rodeado de majestad, vendrá de nuevo para juzgar los hombres».
43) La resurrección de los muertos en el último día
- «A los que creen en Jesús y comen de su cuerpo y beben de su sangre, él les promete la resurrección».
44) El juicio universal
- «Cristo, después de su regreso, juzgará a todos los hombres» (Mateo 25:31-34; Hechos 17:31).
Véase también
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Portal:Iglesia católica. Contenido relacionado con Iglesia católica.- Doctrina de la Iglesia católica
- Magisterio de la Iglesia
- Dogma
- Dogmas y doctrinas marianas de la Iglesia católica
- Teología cristiana
- Enchiridion symbolorum
Notas
[editar]- ↑ La Perpetua Virginidad de María enseña que María es virgen antes, durante y después del parto. Este dogma mariano es el más antiguo de la Iglesia católica y Oriental Ortodoxa, que afirma la "real y perpetua virginidad misma en el acto de dar a luz al hijo de Dios hecho hombre." Así, María fue siempre virgen por el resto de su vida, siendo el nacimiento de Jesús como su hijo biológico, una concepción milagrosa. Ignacio de Antioquia ya describía en el año 107 la virginidad de María. Santo Tomás de Aquino también enseñó esta doctrina (Summa theologiae III.28.2) que María efectuó el nacimiento milagroso sin abertura del útero, y sin perjuicio para el himen. Esta doctrina ya era un dogma desde el cristianismo primitivo, habiendo sido declarada por notables escritores como San Justino Mártir y Orígenes. El Papa Paulo IV lo reconfirmó en el Cum quorundam del 7 de agosto de 1555, en el Concilio de Trento.
Referencias
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Este artículo incorpora texto de esta fuente, la cual está en el dominio público.
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- ↑ La fe cristiana no puede aceptar «revelaciones» que pretenden superar o corregir la Revelación de la que Cristo es el cumplimiento, como es el caso de ciertas religiones no cristianas y también de ciertas sectas recientes que se basan en tales «revelaciones». [45]
- ↑ Catecismo 66
- ↑ «La economía cristiana, por lo tanto, dado que es la nueva y definitiva Alianza, nunca pasará; y no cabe esperar ninguna nueva revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo». Sin embargo, aunque Dios no permita nuevas revelaciones, esto no se ha hecho completamente explícito; corresponde a la fe cristiana comprender gradualmente su pleno significado a lo largo de los siglos.[47]
- ↑ Catecismo 83 (enlace roto disponible en https://www.vatican.va/archive/ccc_css/archive/catechism/p1s1c2a2.htm#83 este archivo).
- ↑ La tradición debe distinguirse de las diversas tradiciones teológicas, disciplinarias, litúrgicas o devocionales, nacidas en las iglesias locales a lo largo del tiempo. Estas son las formas particulares, adaptadas a diferentes lugares y épocas, en las que se expresa la gran Tradición. A la luz de la Tradición, estas tradiciones pueden conservarse, modificarse o incluso abandonarse bajo la guía del magisterio de la Iglesia. [49]
- ↑ Zollikon Zürich 1032-1970 Beinert 92
- ↑ Los dogmas adicionales son, en parte, una precisión de las cláusulas contenidas en el credo. Sea como fuere, todos ellos se derivan técnicamente de la cláusula «y la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica», en la que se contiene la pretensión de la Iglesia de establecer la revelación de manera infalible.
- ↑ Beinert 199
- Esta obra contiene una traducción derivada de «Dogmas da Igreja Católica» de Wikipedia en portugués, publicada por sus editores bajo la Licencia de documentación libre de GNU y la Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.
Bibliografía fuente
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Una o más de las frases anteriores incorpora texto de esta fuente, que es de dominio público: Vincent of Lérins; Charles A. Heurtley, trans. (1955). «The Commonitory of Vincent of Lérins, for the antiquity and universality of the catholic faith against the profane novelties of all heresies». En Schaff, Philip; Wace, Henry, eds. Sulpitius Severus, Vincent of Lerins, John Cassian. A select library of the Nicene and post-Nicene fathers of the Christian Church. Second series 11 (Reprint edición). Grand Rapids: B. Eerdmans. OCLC 16266414 – vía Christian Classics Ethereal Library.
Bibliografía adicional
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