Santísima Trinidad

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Retaule de la Trinitat 1489. Museu Rigau Perpinyà 2.jpg
Representación de la Santísima Trinidad hacia 1489.

La Trinidad es el dogma central sobre la naturaleza de Dios en la mayoría de las iglesias cristianas. Esta creencia afirma que Dios es un ser único que existe como tres personas distintas o hipóstasis: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Algunas confesiones minoritarias, como las iglesias unitarias, los testigos de Jehová y los pentecostales unicitarios, así como las iglesias binitarias, rechazan esta creencia. Los mormones afirman creer en la Trinidad pero tienen una interpretación específica y radicalmente diferente del dogma mayoritariamente aceptado.[1]

Fuera del ámbito del cristianismo pero en otra fe también monoteísta, el Corán menciona la Trinidad[2]​ y expresa su oposición a ella.

Perspectivas históricas[editar]

En el año 215 d. C., Tertuliano fue el primero en usar el término «Trinidad» (Trinitas). Anteriormente, Teófilo de Antioquía ya había usado la palabra griega τριάς trias (tríada) en su obra A Autólico (c. 180) para referirse a Dios, su Verbo (Logos) y su Sabiduría (Sophia).[3]​ Tertuliano, en uno de sus escritos polémicos dirigidos contra Práxeas, un seguidor de la doctrina cristiana conocida como «monarquianismo», Adversus Praxeam II, diría que «los tres son uno, por el hecho de que los tres proceden de uno, por unidad de substancia».[nota 1]

La fórmula fue adquiriendo forma con el paso de los años y no fue establecida definitivamente hasta el siglo IV:

La definición del Concilio de Nicea (325), sostenida desde entonces con mínimos cambios por las principales denominaciones cristianas, fue la de afirmar que el Hijo era consustancial (ὁμοούσιον, homousion, literalmente ‘de la misma sustancia’) al Padre. Esta fórmula fue cuestionada y la Iglesia pasó por una generación de debates y conflictos hasta que la «fe de Nicea» fue reafirmada en Constantinopla en 381.[4]

Concilios[editar]

En Nicea toda la atención se concentró en la relación entre el Padre y el Hijo, inclusive mediante el rechazo de algunas frases típicas arrianas mediante algunos anatemas anexados al credo; y no se hizo ninguna afirmación similar acerca del Espíritu Santo. Pero, en Constantinopla (381) se indicó que éste es adorado y glorificado junto con Padre e Hijo (συμπροσκυνούμενον καὶ συνδοξαζόμενον), sugiriendo que era también consustancial a ellos. Esta doctrina fue posteriormente ratificada por el Concilio de Calcedonia (451), sin alterar la sustancia de la doctrina aprobada en Nicea.[nota 2]

Antecedentes bíblicos[editar]

Gráfica ilustrativa del concepto de la Trinidad.

En la Biblia se encuentran alusiones tanto al Padre como al Hijo y al Espíritu Santo que se han presentado como menciones implícitas de la naturaleza de Dios.

Citas del Antiguo Testamento en las que aparecen referencias a Dios en plural:[5]

  • «Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza...”» (Gn 1:26). Esto admite la discusión sobre si el Verbo se haría carne en el hombre como hijo de sí mismo o si Dios padre en hipóstasis consustancial con Dios hijo también sería nacido, crucificado, muerto, sepultado o resucitado.
  • «El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal.» (Gn 3:22). En este versículo, con "nosotros", se refiere a Dios y los seres celestiales. La confusión viene de una mala traducción de Génesis 3:5, que consiste en traducir Elohim (Dios) de la misma manera que elohim (seres celestiales): «sabe Dios (Elohim) que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios (los elohim), conocedores del bien y del mal».
  • «Y dijo el Señor: “Todos forman un solo pueblo y tienen una misma lengua. Esta obra es solo el comienzo, y desde ahora nada les hará desistir de lo que piensen hacer. Pues bien, bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, de modo que no se entiendan los unos a los otros”» (Gn 11:6-7)
  • «Yo oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?”. Yo respondí: “¡Aquí estoy: envíame!”» (Is 6:8).
  • También se presenta como argumento la utilización de la palabra Elohim, que es plural, para referirse a Dios (por ejemplo, en Gn 20:13 o 2 Sam 7:23).

Jesús como Dios[editar]

«En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios»

  • En el capítulo 14 versos 8 al 11 registra:

«Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

  • En el capítulo 20 en los versos 24 al 29:

Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: !!Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

  • Sus discípulos reconocen la omnisciencia de Jesús, el cual es un atributo de Dios:

Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. (21:17)

Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios. Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. (16:30-32)

  • El motivo del arresto y posterior crucifixión de Jesús fue por su "blasfemia" ya que él afirmó ser igual a Dios.

Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno,y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón. Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente. Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. (Jn 10:22-33)

En otros versos de los evangelios y las epístolas:

  • «Todo lo que tiene el Padre es mío» (Jn 16:15);
  • Jesús demostró su capacidad de perdonar pecados, cosa que sólo puede hacer Dios (Marcos 2:5-10).
  • Su existencia eterna: «Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy» (Juan 8:58); «Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos». (Hebreos 13:8).
  • El apóstol Pablo afirmó: «Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad». (Colosenses 2:9).
  • Provino del cielo: «Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión». (Hebreos 4:14).

Espíritu Santo como Dios[editar]

  • Es el Señor quien habló en Isaías: Hechos 28:25: "Con razón habló el Espíritu Santo a vuestros padres por medio del profeta Isaías"; Isaías 6:8-10: "Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. Y dijo [el Señor]: Anda, y di a este pueblo."
  • Dios y Espíritu Santo son sinónimos 1 Cor. 3:16: "¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?"; y en 6:19: "¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros y que habéis recibido de Dios?"
  • El Espíritu Santo es Dios según Hch. 5:3-4: "¿Cómo es que Satanás llenó tu corazón para mentir al Espíritu Santo? No has mentido a los hombres, sino a Dios."
  • Es en el nombre del Espíritu Santo como en el nombre del Padre y del Hijo, que se da el bautismo (Mt. 28:19). La Encarnación del Verbo se da gracias a El (Mt. 1:18-20; Lc. 1:35).
  • Es capaz de perdonar los pecados: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados” (Jn. 20:22-23); "Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de Nuestro Dios” (1 Cor. 6,11); "el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.” (Rom. 5:5).
  • El Paráclito (Latín para consolador/abogado) es visto como una persona (Juan 14:16, 26; 15:26; 16:7); Él resucita los muertos: Romanos 8:11; Él todo lo escrudiña: (1 Corintios 2:10-11) y solo Él conoce lo mas profundo de Dios: (1 Cor. 2:10-11), Él es el Espíritu de verdad (Jn. 14:16-17; 15:26)

Fórmula trinitaria[editar]

La fórmula trinitaria aparece en el bautismo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28:19).

El apóstol Pablo cerró una de sus epístolas diciendo: «La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros» (2 Co 13:14).[6]

La Primera epístola de Juan afirma: «Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno». (1 Juan 5:7).

Fuentes posteriores[editar]

Fuera de los libros considerados canónicos, la fórmula trinitaria está presente en la Didaché, documento cristiano datado del siglo I por la mayoría de los estudiosos contemporáneos: «Os bautizaréis en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva (corriente). Pero si no tienes agua corriente, entonces bautízate en otra agua […]. Pero si no tienes ni una ni otra, entonces derrama agua sobre la cabeza tres veces en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Did 7,1-3).[7]

Además de la polémica sobre la naturaleza de Jesús —si era humana, divina, o ambas a la vez—, de su origen —si eterno o temporal— y de cuestiones similares relativas al Espíritu Santo, el problema central del dogma trinitario es justificar la división entre “sustancia” única y triple “personalidad”. La mayoría de las iglesias protestantes, así como las ortodoxas y la Iglesia católica, sostienen que se trata de un misterio inaccesible para la inteligencia humana.

Santísima Trinidad, titular de la Hermandad de La Trinidad (Sevilla), que procesiona por las calles de Sevilla en la tarde del Sábado Santo.

La Iglesia católica[editar]

La Iglesia católica dice: “La Trinidad es el término con que se designa la doctrina central de la religión cristiana […] Así, en las palabras del Símbolo Quicumque: ‘el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios, y sin embargo no hay tres dioses, sino un solo Dios’. En esta Trinidad […] las Personas son co-eternas y co-iguales: todas, igualmente, son increadas y omnipotentes […]”.[8]​ Así, Dios se revela a sí mismo como una comunión de personas.[9]

Dios es una substancia (traducido a veces también por "esencia" o por "naturaleza") en tres personas o hipóstasis distintas, las tres personas son consubstanciales (de la misma substancia). Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios. En cuanto Dios "El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es el Padre, el Padre y el Hijo lo mismo que el Espíritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza" "Cada una de las tres personas es esta realidad, es decir, la substancia, la esencia o la naturaleza divina" mas sin embargo, las Personas divinas son realmente distintas entre sí: "El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo". Son distintos entre sí por sus relaciones de origen: "El Padre es quien engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede". La Unidad divina es Trina.[10]

La Iglesia católica recuerda que este dogma fundamental de su fe fue definido en concilios ecuménicos celebrados en Oriente, lo cual es motivo de comunión con las Iglesias orientales.[11]

La Iglesia ortodoxa griega[editar]

El icono de "La Trinidad del Antiguo Testamento", pintura de Andréi Rubliov, comienzos del siglo XV.

La Iglesia ortodoxa griega dice de la Trinidad lo siguiente: «Dios es trino y uno. […] El Padre es totalmente Dios. El Hijo es totalmente Dios. El Espíritu Santo es totalmente Dios».[12]

The Catholic Encyclopedia[13]​ afirma que es un dogma y a la vez un misterio como sigue: «Un dogma tan misterioso presupone una revelación divina».

Las iglesias evangélicas[editar]

Las iglesias evangélicas definen que dentro de la unidad de Dios existen tres distintas personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Los tres comparten los mismos atributos y la misma naturaleza; por lo tanto, estos tres constituyen el único Dios.

Personas de la Trinidad[editar]

Según esta doctrina:

  • El Padre. Es increado e inengendrado.
  • El Hijo. No es creado sino engendrado eternamente por el Padre.
  • El Espíritu Santo. No es creado, ni engendrado, sino que procede eternamente del Padre y del Hijo (según las Iglesias evangélicas y la Iglesia católica) o sólo del Padre (según la Iglesia ortodoxa).

Según el Dogma católico definido en el Primer Concilio de Constantinopla (381), las tres personas de la Trinidad son realmente distintas pero son un solo Dios verdadero. Esto es algo posible de formular pero inaccesible a la razón humana, por lo que se le considera un dogma de fe. Para explicar este misterio, en ocasiones los teólogos cristianos han recurrido a símiles. Así, Agustín de Hipona comparó la Trinidad con la mente, el pensamiento que surge de ella y el amor que las une.[14]​ Por otro lado, otros teólogos clásicos, como Guillermo de Occam, afirman la imposibilidad de la comprensión intelectual de la naturaleza divina y postulan su simple aceptación a través de la fe.[15]

Perspectiva de Tomás de Aquino[editar]

Tomás de Aquino usaba una imagen para ilustrar el misterio de la Trinidad:[cita requerida]

  • Todo ungido presupone por lo menos tres elementos: El que unge, el ungido y la unción.
  • Siendo Jesús el Cristo (es decir, el ungido de Dios), se puede hacer referencia a tres personas:
  1. El que unge: sería Dios Padre.
  2. El ungido: sería Dios Hijo.
  3. La unción: sería Dios Espíritu Santo.

La trinidad en las denominaciones cristianas no trinitarias[editar]

Dentro del cristianismo, existen varias denominaciones cristianas que consideran que la Trinidad no es una doctrina que se encuentre en los textos bíblicos. Ellos consideran que la Trinidad es producto del desarrollo teológico en siglos posteriores, bajo influencia del pensamiento filosófico griego,[nota 3]​ y constituye una deformación de las enseñanzas cristianas originales. Cierta cantidad de denominaciones han expresado las mismas ideas[16][17][18]​ Estas son:

  1. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones).
  2. El unitarismo o Iglesias unitarias.
  3. Los Testigos de Jehová.
  4. El Pentecostalismo del nombre de Jesucristo.
  5. Los Cristadelfianos y grupos como la Iglesia de Dios de la fe en Abraham.
  6. Otros grupos cristianos no trinitarios, como el judaísmo mesiánico y corrientes derivadas del Nuevo Pensamiento.

Unitarismo o Iglesias unitarias[editar]

Las Iglesias y congregaciones unitarias surgieron en el siglo XVI como parte del ala radical de la Reforma Protestante y su teología ha evolucionado, desde variantes de sabelianismo y arrianismo en sus orígenes, como las defendidas por autores tales como Miguel Servet y Fausto Socino, a un cristianismo ético y racional que evitaba todo tipo de dogmas. La primera formulación estructurada del credo sociniano se estableció en el Catecismo Racoviano (1605) polaco. Asimismo, el lema tradicional de las Iglesias unitarias de Europa Central de lengua húngara sigue siendo desde su fundación el de "Dios es Uno" (Egy az Isten en húngaro), en alusión a su rechazo de la idea trinitaria.[19]

Perspectiva Griega[editar]

Existen tríadas de dioses desde la antigüedad histórica, tal vez por el carácter místico que algunas culturas tienen del número tres.[20]

Las tríadas presentes en religiones o visiones filosóficas corresponden a fuerzas primordiales hipostasiadas o a aspectos del Dios supremo. Aunque las relaciones entre los diferentes términos de estas tríadas no sean siempre fáciles de discernir, parece claro que no han sido concebidas en ningún caso partiendo de un modelo como el de la Trinidad cristiana.[21]

En algunas corrientes platónicas, se distinguen varios niveles de realidad, entre las que encontramos tres de gran importancia:

  • Dios, ser absoluto y causa primera.
  • Logos, o razón universal.
  • Anima Mundi, alma universal emanada de Dios que anima y gobierna el mundo visible.

En otras ocasiones, la trinidad platónica es descrita como las ideas de Bien, el resto de ideas inteligibles que proceden del Bien, y las ideas materializadas o mundo visible.[22]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. La palabra τριάς (de la cual el latín trinitas es una traducción) se encuentra primero en Teófilo de Antioquía para 180 a. C. Él habla de «la Trinidad de Dios, Su Palabra y Su Sabiduría» (Ad Autolycum, II, 15, P.G., VI, 1078). Por supuesto, el término puede haberse estado usando antes de su tiempo. Poco tiempo después aparece en su forma latina trinitas en Tertuliano (De pudicitia, c. xxi, P.G., II, 1026). En el siglo siguiente la palabra tiene uso general.— The Catholic Encyclopedia, tomo 15: Trinidad, LA BENDITA, I. EL DOGMA DE LA TRINIDAD, Pág.: 47.
  2. Textos originales en The oecumenical documents of the faith, T. Erbert Bindley, 4.ª ed. rev. F. W. Green, Londres.
  3. Véase, por ejemplo, la argumentación en este sentido de Miguel Servet en su Restitución del Cristianismo, en Obras Completas, Vols. V y VI, Prensas Universitarias, Zaragoza, 2007.

Referencias[editar]

  1. de Salas, Jorge (2004). «La invalidez del Bautismo y sus implicaciones canónicas en el matrimonio». Fidelium Iura (Pamplona, Navarra: Universidad de Navarra) (14): 99-131. Consultado el 12 de enero de 2014. 
  2. ¡Gente de la Escritura! ¡No exageréis en vuestra religión! ¡No digáis de Dios sino la verdad: que el Ungido, Jesús, hijo de María, es solamente el enviado de Dios y Su Palabra, que Él ha comunicado a María, y un espíritu que procede de Él! ¡Creed, pues, en Dios y en Sus enviados! ¡No digáis ‘Tres'! ¡Basta ya, será mejor para vosotros! Dios es sólo un Dios Uno. ¡Gloria a Él! Corán 4:171
  3. Gabino Uríbarri Bilbao, Monarquía y Trinidad, Univ. Pontificia de Comillas, 1996, págs. 127-28.
  4. Cfr Boff (1986), La Trinidad, la sociedad y la liberación, p. 88
  5. El plural puede indicar una deliberación de Dios con su corte celestial (por ejemplo, los ángeles). También puede expresar la majestad y riqueza interior de Dios, cuyo nombre común en hebreo es la forma plural. Por este camino va la interpretación de los padres de la Iglesia, que incluso han visto insinuada en el plural la Trinidad, argumentación que no es aceptada en el judaísmo y en confesiones que rechazan la creencia en la Trinidad. Ver: Escuela bíblica y arqueológica francesa de Jerusalén (1975). Biblia de Jerusalén. Bilbao: Desclée de Brouwer. p. 14. ISBN 84-330-0022-5. 
  6. Escuela Bíblica de Jerusalén, ed. (1975). Biblia de Jerusalén (Edición Española). Bilbao (España): Desclée de Brouwer. p. 1664. ISBN 84-330-0022-5. «Esta fórmula trinitaria, probablemente de origen litúrgico, cf. también Mateo 28,19, tiene eco en diversos pasajes de las epístolas, donde las funciones respectivas de las Tres Personas se presentan según las variaciones de los diversos contextos. […] Obsérvese en I Co 6,11; Ef 4:4-6 las fórmulas ternarias que refuerzan el pensamiento trinitario.» 
  7. Draper, Jonathan (2006). «The apostolics fathers: the Didache». The Expository Times 117 (5): 177-181. ISSN 0014-5246. 
  8. The Catholic Encyclopedia
  9. Genuyt, F.M. (1974). El misterio de Dios (2ª edición). Barcelona: Editorial Herder. p. 168. ISBN 84-254-0909-8. 
  10. Catecismo de la Iglesia Católica #253-254
  11. Biblioteca de Autores Cristianos, ed. (1976). «Decreto Unitatis redintegratio sobre el ecumenismo». Documentos del Vaticano II (31a. edición). Madrid. pp. 550-551. ISBN 84-220-0010-5. 
  12. Our Orthodox Christian Faith
  13. The Catholic Encyclopedia
  14. Agustín de Hipona, Sobre la Trinidad
  15. [1]
  16. New Catholic Encyclopedia 1967, tomo XIV, página 295, 299, 306; The Encyclopedia Americana 1956, tomo XXVII, pág. 294L; The Paganism in Our Christianity por el historiador Arthur Weigall; The New International Dictionary of New Testament Theology por Karl Barth; Encyclopædia of Religion and Ethics por James Hastings; The Church of the First Three Centurias por Alvan Lamson; The Development of Christian Doctrine, página 15. por el cardenal Newman
  17. diccionario francés Nouveau Dictionnaire Universel, tomo 2, página 1467; The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge por Samuel Jackson, 1956; A Statement of Reasons por Andrews Norton; Outlines of the History of Dogma por Adolf Harnack ; Dictionary of the Bible, John L. McKenzie, S.J.,Nueva York, 1965, pág. 899; The Encyclopedia of Religion, Mircea Eliade, jefe de redacción, 1987, tomo 15, página 54; The Illustrated Bible Dictionary por J. D. Douglas, Tyndale House Publishers,1980
  18. «Trinidad_1». , «Trinidad_2». 
  19. «6. "EGY AZ ISTEN" - The Word In Romania and Hungary - Brethren in Christ». Consultado el 2009. 
  20. Joseph Campbell The Mythic Dimension
  21. Chevalier, Jean; Gheerbrant, Alain (1999). «Trinidad». Diccionario de los Símbolos (6.ª edición). Barcelona: Herder. pp. 1025-1026. ISBN 978-84-254-2642-1.  Con las apreciaciones anteriores, Chevalier y Gheerbrant apuntan varios ejemplos, entre ellos uno poco conocido: según Guamán Poma de Ayala en su Nueva Crónica y buen gobierno, los antiguos peruanos reconocían la existencia de un dios supremo (Illapa = Rayo) en tres personas: el padre (justiciero), el primogénito y el benjamín, señor este último de las lluvias fecundantes y, por tanto, creador de la humanidad.
  22. Zeferino González, Historia de la Filosofía, Vol. I, RED Ediciones, Barcelona, 2012, págs. 199-201.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]