División sexual del trabajo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

La división sexual del trabajo se refiere a la asignación de tareas y responsabilidades diferentes en función del sexo biológico.[1]

Historia de la división sexual del trabajo[editar]

Sociedades preestatales[editar]

En las sociedades preestatales documentadas por los antropólogos durante los siglos XIX y XX, se observa que tareas como la recolección de alimentos son en su mayor parte llevadas a cabo por mujeres mientras que otras como la caza, la pesca y las actividades punitivas relacionadas con la guerra son mayoritariamente realizadas por los hombres. No obstante, existe una enorme variabilidad en las formas que puede adoptar la división sexual del trabajo, constatada a lo largo y ancho del planeta en sociedades con diferentes niveles de complejidad.[2][3][4]​ Así, por ejemplo, podemos citar como cazadoras a las mujeres woods cree de Canadá, las mujeres ache de Paraguay, las juuǂhõã de Namibia y Botsuana, las mujeres baKola/baGyeli de Camerún,[5]​ las mujeres tiwi de Australia,[3]​ las agta de Filipinas,[6]​ etc.

En estas sociedades el modo de producción dominante es naturalmente la caza-recolección, aunque se producen también otra serie de objetos domésticos y prácticos necesarios para la vida cotidiana: muebles, instrumentos, enseres domésticos, ropa y calzado, vivienda, etc. En las sociedades preestatales se observa además que el número de horas que hombres y mujeres en estas sociedades llevan a cabo para las diferentes actividades puede diferir abruptamente. Esto puedo suceder incluso en sociedades relativamente igualitarias y poco jerárquicas donde muchas de las decisiones se toman en común, con la opinión de todos los miembros del grupo étnico o la aldea.

Sociales industriales modernas[editar]

En un estudio económico publicado por la revista Slate se mostró que el desarrollo económico es mayor cuanto más igualado sea el reparto de tiempo de trabajo entre hombres y mujeres, tanto trabajo laboral como doméstico. Así, la suma de horas totales trabajadas (remuneradas más no remuneradas) es prácticamente la misma en hombres y mujeres en los países capitalistas desarrollados.[7]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. M. Harris, 1994, 1998.
  2. Murdock, G. & Provost, K. (1973). "Factors in the division of labor by sex: a cross cul-tural analysis”, Ethnology 12, 203-225.
  3. a b Kay Martin, M. & Voorhies, B. (1978): "La Mujer: Un Enfoque Antropológico". Anagrama.
  4. Boserup, E. (1993). "La Mujer y el Desarrollo Económico". Minerva Ediciones.
  5. Noss, A. J. & Hewlet, B. S. (2001). "The contexts of female hunting in Central Africa". American Anthropologist 103 (4), 1024-1040.
  6. Estioko-Griffin, A. & Bion Griffin, P. (1981). "Woman the hunter: The Agta". In Dahl-berg, F. (Ed.), Woman the Gatherer, (pp. 121-151). New Haven: Yale University Press.
  7. «¿Trabajan más las mujeres que los hombres? No, al menos en los países ricos...». 20minutos.es. Consultado el 18 de febrero de 2018. 

Bibliografía[editar]

  • Harris, M., & Gil, G. (1994). Nuestra especie. St. Martin's Press.
  • Harris, M., Bordoy, V., Revuelta, F., & Velasco, H. M. (1998). Antropología cultural. Alianza editorial.