Diseño instruccional

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El Diseño Instruccional es la práctica de crear "experiencias de instrucción que hacen la adquisición de conocimientos y habilidades más eficiente, eficaz y atractiva."[1] El diseño instruccional es el arte y ciencia aplicada de crear un ambiente instruccional y los materiales, claros y efectivos, que ayudarán al alumno a desarrollar la capacidad para lograr ciertas tareas (Broderick, 2001).

En el diseño instruccional se hace un análisis completo de las necesidades y metas educativas a cumplir y, posteriormente, se diseña e implementa un mecanismo que permita alcanzar esos objetivos. Este proceso involucra el desarrollo de materiales y actividades instruccionales, las pruebas y evaluaciones de las actividades del estudiante.

Existen principios cognitivos que dan sustento al diseño instruccional: [2]

  1. Activar conocimientos previos.
  2. Enfocar la atención a los elementos importantes.
  3. Dosificar la carga cognitiva a lo largo del contenido.
  4. Promover la codificación en la memoria a largo plazo.
  5. Utilizar materiales significativos.
  6. Incentivar a los estudiantes.
  7. Ajustar la instrucción a objetivos metacognitivos.
  8. Contribuir a la construcción de modelos mentales robustos.

El diseño instruccional implica una "planificación" sobre la actividad académica que se desea impartir (qué se pretende, a quién estará dirigido, qué recursos y actividades serán necesarios, cómo se evaluará y cómo se mejorará), para lo cual se requiere organizar información y definir objetivos de aprendizaje claros y medibles. El diseñador instruccional debe pensar qué métodos, estrategias, actividades y recursos deberá utilizar para que los estudiantes aprendan y den sentido a la información que recibirán, al igual que deberá plantearse objetivos de los siguientes tipos:

  1. Generales: expresan conductas últimas y los conocimientos mínimos de la persona, estos objetivos deben plantearse con verbos de conductas no observables y se entiende como un objetivo a largo plazo
  2. Particulares: expresan conductas básicas, se considera un objetivo a mediano plazo, y los verbos con los cuales se debe formular deben ser de conductas observables
  3. Específicos: expresan conductas observables, manifiestan que el individuo ha logrado un aprendizaje, y los verbos para formularlos siempre son conductas observables.

Fases del DI[editar]

Existen muchos modelos de procesos de diseño instruccional, pero la mayoría[3] contienen los elementos básicos conocidos en inglés como ADDIE, un acrónimo de los pasos clave que se exponen aquí en español: Analysis, Design, Development, Implementation y Evaluation. La fases del DI constituyen el armazón procesal sobre el cual se produce la instrucción de forma sistemática.

Las fases del DI se resumen en el siguiente esquema:

Fases-del-di.jpg

La descripción de este modelo básicos corresponde a la recientemente realizada por Berenice Morales-González, Rubén Edel-Navarro y Genaro Aguirre-Aguilar (2014)[4]

Fase de análisis: del alumnado, del contenido, del entorno. Se trata de una evaluación de las necesidades que permita identificar tanto el perfil del estudiante como las condiciones contextuales, que puedan incidir en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Se debe tener en cuenta:

  • El problema y las metas de aprendizaje.
  • El perfil de los involucrados.
  • Análisis de la tarea.
  • Identificación de la solución de formación.
  • Recursos disponibles y requeridos (financieros, humanos, materiales)
  • Tiempo disponible.
  • Descripción de criterios de evaluación-medición de logro.

Fase de diseño: se desarrollará el programa atendiendo a ciertos principios didácticos acorde con la naturaleza epistemológica acerca de cómo se enseña y cómo se aprenden los contenidos. En esta fase es primordial:

  • Redactar los objetivos de la unidad o módulo.
  • Diseñar el proceso de evaluación.
  • Seleccionar los medios y sistemas para hacer llegar la información
  • Determinar el enfoque didáctico general.
  • Planificar la formación: decidir las partes y el orden del contenido,
  • Diseñar las actividades del alumno
  • Identificar los recursos pertinentes

El enfoque didáctico desde el cual se aborde esta fase de diseño es fundamental.

Desarrollo: el propósito de esta fase es generar y validar los recursos de aprendizaje, necesarios durante la implementación de todos los módulos de instrucción. A esta fase corresponde la elaboración y prueba de los materiales y recursos necesarios como: programación de páginas web, multimedia, desarrollo de manuales o tutoriales para alumnos o docentes. Se considera necesario realizar una prueba piloto de las propuestas.

Implementación: el propósito de esta fase es concretar el ambiente de aprendizaje e involucrar a los estudiantes. Implica el plan de aprendizaje (dirigido hacia maestros y alumnos) donde emerge la construcción real del conocimiento por parte del estudiante. El plan de preparación para maestros deberá facilitar las estrategias de enseñanza y los recursos de aprendizaje que han sido desarrollados en la fase previa. El plan de preparación para involucrar a los estudiantes busca impulsar su participación activa en la instrucción e interactuar eficazmente con los recursos de aprendizaje recién desarrollados (Maribe, 2009).

Evaluación: fase que permite valorar la calidad no sólo de los productos, sino de los procesos de enseñanza y aprendizaje involucrados antes y después de la implementación. De esta forma, la elaboración de criterios de evaluación de todo el proceso es uno de los principales procedimientos de esta fase, mismos que deberán clarificarse en el plan de evaluación a entregarse a todos los interesados o grupos participantes del diseño instruccional. La evaluación formativa de cada una de las fases puede conducir a la modificación o replanteamiento de cualquiera de sus demás fases; Al ser considerado un modelo genérico que guía los métodos y procedimientos, “una variedad de modelos se pueden aplicar al paradigma ADDIE” (Maribe, 2009, p. 165).

Formato de encuadre de un DI[editar]

Los elementos básicos de un encuadre, son:

(a) Bienvenida

(b) Objetivos

(c) Justificación (con énfasis en la necesidad educativa atendida y el grupo beneficiario que atiende el programa)

(d) Forma de trabajo

(e) Ubicación curricular (si procede)

(f) Índice de Unidades (si procede)

(g) Criterios y mecanismos de evaluación del programa en su totalidad.

Modelos de Diseño Instruccional[editar]

En la actualidad, existen más de cuarenta modelos de diseño instruccional. Estos han sido desarrollados con base en las necesidades de aprendizaje de los sujetos y los objetivos que persiguen. Siguiendo a Martínez Rodríguez (2009)[5] a continuación se esbozan algunos de los más relevantes.

Modelo de Dick y Carey

Es considerado como el principal para la disciplina de la tecnología instruccional. Constituye un proceso sistémico que refiere a un conjunto de partes interrelacionadas que se dirigen a una meta definida y de cada uno de sus pasos depende la totalidad del sistema. Suele ser considerado de origen conductista y se aplica en contextos educativos y de capacitación. Sus principales ventajas radican en la evaluación de necesidades, la declaración de lo que se espera de los estudiantes, la organización de sus objetivos y la especificación, en su análisis instruccional y de los procedimientos que se aplican para lograr la meta. Por otro lado, se puede considerar que una de sus debilidades es la secuencialidad de sus elementos, porque si durante el proceso falla alguno, detiene todo el proceso, motivo por el que el tiempo invertido se incrementa; además no existe retroalimentación en cada paso del proceso, sino se constata que el modelo funciona hasta que se pone a prueba en su totalidad.

Modelo de los Procedimientos de Interservicios para el Desarrollo de Sistemas Instruccionales

Conocido por sus siglas en inglés como IPISD (Interservices Procedures for Instructional Systems Development), fue creado por Robert Branson, Gail Rayner, J. Lamar Cox, John P. Furman y Wallace H. Hannum, y hasta el momento ha sido utilizado por las fuerzas armadas de algunos países. Su principal fortaleza es su probada efectividad y, por otro lado, su evaluación continua en cada fase. En cuanto a sus debilidades, no hay muchos civiles expertos, probablemente por su naturaleza militar.

Modelo de Kemp, Morrison y Ross

Este modelo es utilizado como herramienta de planeación en el currículum y contempla la evaluación continua y final. Incluye también la consideración de actividades en el contexto de metas, prioridades y limitaciones. Puede ser utilizado por los diseñadores de manera flexible ya que sus componentes no se encuentran conectados en forma lineal e inclusive, de acuerdo al tipo de proyecto, pueden no requerirse los nueve elementos. Una de sus fortalezas es su construcción en etapas no necesariamente dependientes entre ellas, además de que permite al diseñador realizar cambios en el contenido, con la idea de mejorar cualquier parte endeble del programa; su debilidad es que una evaluación intermedia es más compleja y que si el diseñador no tiene siempre en mente el tema iniciado, no se cumple la meta.

Referencias[editar]

  1. Merrill, M. D.; Drake, L.; Lacy, M. J.; Pratt, J. (1996). «Reclaiming instructional design». Educational Technology 36 (5): 5-7. 
  2. Colvin, Ruth (2008). Building Expertise. John Wiley & Sons. ISBN 978-0787988449. 
  3. Albert Sangrà, Lourdes Guàrdia. «Modelos del diseño instruccional». UOC: 22. Consultado el 31 de octubre de 2015. 
  4. Ismael Esquivel Gámez (coord.) Berenice Morales-González, Ruben Edel-Navarro, Genaro Aguirre-Aguilar. (2014). Los Modelos Tecno-Educativos revolucionando el aprendizaje del s. XXI " Modelo ADDIE: Su aplicación en ambientes educativos" pp. 33- 46. México: www.lulu.com.
  5. Martínez Rodríguez, Azucena del Carmen (10/03/2009). El diseño instruccional en la educación a distancia. Un acercamiento a los Modelos.