Dios, Patria, Rey

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El trilema carlista en un sello emitido durante la tercera guerra carlista (1875)

«Dios, Patria, Rey» es el lema triádico del carlismo, que sintetiza la aspiración de una monarquía católica y tradicional. Era equivalente a la expresión Trono y Altar con la que se identificaban desde 1814 (Congreso de Viena) las fuerzas contrarrevolucionarias de la Restauración europea (Santa Alianza). Tuvo algunas variantes en su formulación, como Dios, Patria, Rey, Jueces;[1]​ y la posterior adición de los fueros (Dios, patria, fueros, rey) como defensa del carlismo de los derechos históricos regionales vascos y navarros (y de otras zonas forales del Antiguo Régimen, como Cataluña y Aragón).

El lema se hizo popular en la Marcha de Oriamendi, himno carlista a partir de la década de 1930 cuya letra comienza con las palabras «Por Dios, por la Patria y el Rey». Su origen se remonta a la batalla de Oriamendi (1837) con letra original en vascuence.

Otro lema relacionado con el carlismo, Dios y Fueros (en euskera Jaungoikoa eta Foruak), influyó posteriormente (1895) en el lema que Sabino Arana diseñó para el Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV): Dios y Ley vieja, en euskera Jaun Goikua eta Lege zarra (cambiando el término fueroak, por su connotación carlista y española, por lege zarra), de donde se extrajo el acrónimo JEL y el término Jeltzale para nombrar a sus partidarios.[2]

Referencias[editar]

  1. Germán RuedaLa primera guerra carlista en Artehistoria. Del mismo autor El reinado de Isabel II, en Historia 16.
  2. Javier Villanueva Federalismo, nacionalismo y autodeterminación en el País Vasco, en Manuel Calvo-García y William L. F. Festiner, coord., Federalismo/Federalism, Dykinson, 2004, pp. 189-219. El inicio en España de los nacionalismos antiespañoles indica la conexión de lema carlista y del nacionalista vasco con distintas influencias, por ejemplo el tomismo del clero navarro y el suarismo-molinismo del clero vizcaíno (en ambos casos de predominio jesuíta, pero en el caso navarro más ignaciano y en el vascongado más integrista); así como de algún poeta, como Iparraguirre, autor del Gernikako arbola (El árbol de Guernica).