Dieta cetogénica

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A test strip is compared with a colour chart that indicates the degree of ketonuria.
Prueba de cuerpos cetónicos en la orina

La dieta cetogénica, término acuñado por Russell M. Wilder (1885-1959) en 1921,[1] alude a una intervención terapéutica cuyo objetivo es generar una situación de cetosis (formación de cuerpos cetónicos) similar a la del ayuno. Tal situación se logra bien por un aporte insuficiente de alimentos (la cantidad de energía de la dieta es menor que la requerida) o bien por una restricción de alimentos ricos en glúcidos (consumiendo alimentos ricos en proteínas o en grasas). Este tipo de dietas, que solo se deben aplicar bajo control médico y durante un tiempo limitado, se prescriben en la epilepsia refractaria al tratamiento farmacológico[2] [3] o en sujetos con obesidad mórbida[4] que se someterán a una intervención de cirugía bariátrica. Un caso particular de dieta cetogénica es la popular dieta Atkins.

Tipos de dietas cetogénicas[editar]

La clasificación de las dietas cetogénicas atiende a la restricción en la cantidad de glúcidos, bien por predominar las grasas o las proteínas (dietas bajas en glúcidos) o bien porque la cantidad total de nutrientes es insuficiente para aportar la energía necesaria (dietas hipocalóricas). Así se tienen:

  1. Dietas bajas en glúcidos: en general aportan menos de 50 g de glúcidos y que, a su vez, se subdividen en:
    1. Ricas en grasa: generalmente son ricas en grasas saturadas y se subdividen según el tipo de grasa que predomine (como los triacilglicéridos de cadena media o TCM) y la proporción de los otros macronutrientes (véase tabla 1).
    2. Ricas en proteínas (hiperproteicas): aunque el nutriente que predomina desde el punto de vista energético es la grasa, en dichas dietas aumenta la proporción de las proteínas hasta el 30% de la energía.
  1. Dietas bajas en energía (hipocalóricas): tales dietas aportan una cantidad insuficiente de glúcidos y de energía (no superior a las 1.000 kcal).
  1. Dieta baja en hidratos de carbono: se quema la grasa para obtener energía. Los hidratos de carbono se limitan a un máximo de 50 gramos por día, lo que significa que el total de calorías que entran en su cuerpo va a provenir de los hidratos de carbono (5%), proteínas (30%) y grasa (65%).
Clasificación de las dietas cetogénicas ricas en grasa según la contribución de los macronutrientes al valor energético total (VET).
Dieta Grasas (% VET) Proteínas (% VET) Glúcidos (% VET)
Clásica 80,0-90,0 5,0-10,0 5,0-10,0
Modificada 77,0-80,0 5,0-11,5 5,0-11,5
Con TCM 71,0 10,0 19,0

Eficacia y seguridad de las dietas cetogénicas[editar]

Encefalopatías epilépticas[editar]

No existen estudios controlados aleatorios que respalden el uso de dietas cetogénicas en pacientes con epilepsia, si bien los resultados de estudios observacionales sugieren que este tipo de dietas puede tener un impacto positivo sobre los ataques epilépticos. Podría considerarse como una opción en personas con epilepsia difícil de controlar, que reciben tratamiento con numerosos fármacos antiepilépticos.[3] Aproximadamente la mitad de los pacientes con epilepsia refractaria a los tratamientos convencionales que inician una dieta cetogénica consiguen una mejora superior al 50% en la reducción de las crisis epilépticas.[5] No obstante, esta dieta es muy restrictiva, difícil de aplicar y cumplir, y puede provocar graves efectos negativos sobre la salud.[6]

Sobrepeso y obesidad[editar]

La comunidad médica es reacia al uso de las dietas cetogénicas para el tratamiento de la obesidad, debido a sus potenciales efectos negativos sobre la salud, particularmente porque se desconocen sus efectos a largo plazo.[7] Seguir una dieta cetogénica baja en carbohidratos, controlada por un médico, durante un cierto período de tiempo (mínimo 2-3 semanas, hasta un máximo de 6-12 meses), puede ayudar a reducir el peso corporal. Dos puntos fundamentales son evaluar la función renal del paciente y hacer un cuidadoso seguimiento durante la transición de la dieta cetogénica a la dieta normal.[8]

Referencias[editar]

  1. Wilder RM. 1921. The effect of ketonemia on the course of epilepsy. Mayo Clinic Proceedings 2: 307-308.
  2. Freeman JM, Kossoff EH y Hartman AL. 2007. The ketogenic diet: one decade later. Pediatrics. 119 (3): 535-543.
  3. a b Dieta cetogénica para la epilepsia La Biblioteca Cochrane Plus - Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad
  4. Cabo-Soler JR, Valls V y Alonso E. 2002. Dieta cetogénica: fundamentos y aplicaciones clínicas. Formación Continua en Nutrición y Obesidad 5(2): 72-81.
  5. Felton EA, Cervenka MC (2015 Sep). «Dietary therapy is the best option for refractory nonsurgical epilepsy». Epilepsia 56 (9): 1325-9. doi:10.1111/epi.13075. PMID 26198999. 
  6. Vaccarezza MM, Silva WH (2015 Sep). «Dietary therapy is not the best option for refractory nonsurgical epilepsy». Epilepsia9 56 (9): 1330-4. doi:10.1111/epi.13074. PMID 26198854. 
  7. Lara-Castro C y Garvey WT. 2004. Diet, insulin resistance, and obesity: zoning in on data for Atkins dieters living in South Beach. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism 89(9):4197–4205.
  8. Paoli A (2014 Feb 19). «Ketogenic diet for obesity: friend or foe?». Int J Environ Res Public Health 11 (2): 2092-107. doi:10.3390/ijerph110202092. PMC 3945587. PMID 24557522. 

Enlaces externos[editar]