Diego Corrientes Mateos

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Ilustración de Rafael del Castillo, Los bandidos célebres españoles episodios históricos referentes a los más famosos bandidos / reunidos por Álvaro Carrillo e ilustrados con cromos de reputados artistas, Barcelona, Jaime Seix editor, 1892. T. I, Diego Corrientes, cap. V: «Por lo visto es V muy bravo con las mujeres».

Diego Corriente Mateos (Utrera, provincia de Sevilla, 20 de agosto de 1757-Sevilla, 30 de marzo de 1781) fue un bandolero español del siglo XVIII.[1]

Biografía[editar]

Nació en Utrera. Se convirtió en una leyenda popular debido a su generosidad con los más pobres. Le robaba a los ricos y repartía entre los pobres algo de lo robado, de manera que esto hacía que subiera la estima que de él tenían en los alrededores.

El rey Carlos III, por medio del juez Francisco de Bruna y Ahumada, ordenó en 1780 su captura, ofreciendo cien piezas de oro a quien lo entregara vivo o muerto. Ese mismo año huyó a Portugal por el acoso constante de las autoridades. Allí fue apresado por el gobernador de Sevilla y una compañía portuguesa al mando del capitán Arias. Poco tiempo después fue trasladado a Sevilla, donde fue juzgado y condenado a morir en la horca. Posteriormente, su cadáver fue descuartizado, como era costumbre, y enviadas partes de su cuerpo a cada una de las provincias en las que había actuado. Su cabeza quedó en Sevilla para, días más tarde, recibir sepultura en la iglesia de San Roque, donde apareció a finales del siglo XX, durante unas operaciones de restauración del templo, con un garfio clavado en el cráneo, como se solía hacer con las cabezas de los ajusticiados.

Referencias[editar]

  1. Web Museo Bandolero. «Diego Corriente Mateos». 

Enlaces externos[editar]