Ochenio de Manuel Odría

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El general Manuel A. Odría.

El 27 de octubre de 1948 el general de división del ejército del Perú Manuel Arturo Odría Amoretti emprendió, desde la ciudad de Arequipa, un golpe de estado en contra del gobierno constitucional de José Luis Bustamante y Rivero. Odría Gobernaría el país durante ocho años, de ahí el nombre de “Ochenio” que se le dio a su régimen, un periodo que para el Perú significó el regreso al militarismo, las políticas económicas liberales, la represión y persecución a los líderes apristas, y un populismo manipulador sobre las clases populares urbanas. Este se dividió en dos fases: la Junta Militar de Gobierno (1948-1950) y el Gobierno constitucional de Manuel A. Odría (1950-1956).

Escenario Previo[editar]

Odría y el gobierno de Bustamante y Rivero[editar]

En 1945, con el triunfo de la candidatura de José Luis Bustamante y Rivero y del Frente Democrático Nacional, el país se pronunciaba a favor de una alternativa que encarna el aspirar a la reconciliación y al progreso nacional. Las negociaciones a partir de enero de 1945 entre Manuel Prado, Víctor Raúl Haya de la Torre y Óscar Benavides, representantes respectivos de la oligarquía, el Apra y el ejército, daría como resultado dicho triunfo. Parecía que para el Perú empezaba la hora de la democratización y de los cambios moderados bajo el signo de la conciliación y el entendimiento.[1] Sin embargo, sería esta alianza con el Apra la que distorcionaria su gobierno ya que se instaló un gobierno donde los apristas tuvieron participación en varios ministerios así como control en el Congreso.

La célula parlamentaria aprista pasó a hacer una desaforada oposición al gobierno, poniendo en peligro la gobernabilidad. Los más exaltados militantes apristas cometieron actos terroristas en todo el país. El 7 de enero de 1947 fue asesinado Francisco Graña Garland, presidente del directorio del diario La Prensa, hecho del que se culpó a los apristas, ya que dicho diario era el abanderado del antiaprismo. Este suceso produjo una seria crisis política. Bustamante decidió entonces renovar por completo a su Consejo de Ministros, dejando fuera a los apristas. Luego juró otro gabinete ministerial conformado en su mayoría por militares, entre los que figuraba el general Manuel A. Odría como Ministro de Gobierno y de la Policía. Odría representaba la tendencia radicalmente antiaprista del Ejército y estaba aliado con el sector agro-minero exportador, opuesto a la política de control de cambios de Bustamante que afectaba sus intereses económicos.

La oligarquía siempre había estado en desacuerdo con las tendencias reformistas de Bustamente y su disposición o, en todo caso, su intención de cooperar con los apristas, hecho que causó considerable amargura entre sus miembros. Al toque que las políticas aplicadas por Bustamante fallaron en su propósito de estabilizar el país, aquellos miembros de la Alianza Nacional liderada por Pero Beltrán (AN), comenzaron a conspirar con las Fuerzas Armadas. El derrocamiento de Bustamante y la eliminación del Apra de la vida política de la República eran sus objetivos y una vez más la oligarquía usaría a sectores militares para alcanzarlos.

En su calidad de ministro, Odría insistió a Bustamante para que pusiera fuera de la ley al APRA. Como el presidente rehusó a tal exigencia, el gabinete en pleno dimitió. Quedó planteada así la crisis política, entre el gobierno y los militares. Estos, instigados por el sector agro-minero exportador, tramaron un golpe de Estado. Por su parte, los apristas planearon un golpe propio. Elementos del ala izquierda aprista se adelantaron y fomentaron la rebelión de la marinería en el Callao, que fue aplastada sangrientamente por el ejército, el día 3 de octubre de 1948. Inmediatamente tras la revuelta, Bustamante declaró ilegal al Apra, pero el Ejército y la oligarquía consideran que se debería perseguir activamente a los miembros del partido. Bustamante no estaba dispuesto a aplicar una represión generalizada; sin embargo, ya era muy tarde, la fallida revuelta del 3 de octubre les dio excusa necesaria para llevar a cabo la conspiración. Los militares encabezados por Odría apresuraron su golpe de estado.

El golpe de estado de 1948[editar]

El 27 de octubre de 1948, se proclama un manifiesto desde la ciudad de Arequipa, ciudad desde la cual históricamente habían comenzado revueltas y donde dieciocho años atrás Luis Sánchez Cerro había proclamado su propio Manifiesto de setiembre. Odría, a la cabeza de la guarnición de Arequipa, se levantó en contra del gobierno constitucional de Bustamante y Rivero. Denominó a su rebelión como la “Revolución Restauradora” y leyó un Manifiesto a la Nación a través de Radio Continental, en el que declaró lo siguiente:

la revolución que estalló en Arequipa es por una causa justa, noble y patriótica: salvar a los institutos armados que son la base de la defensa nacional; reconstruir la vida democrática, restablecer el imperio de la Constitución y, finalmente, terminar con el período de miseria y de hambre que agobia a nuestro pueblo.

Sus palabras no eran diferentes a las de caudillos anteriores: era necesario que el Perú obtuviera un nuevo liderazgo, pues el actual presidente estaba llevando al país a la ruina con su indecisión. Era forzoso confrontar a los apristas. Bustamante era culpable de la crisis, pero su principal falta era permitir que aquellos realizaran sus propósitos criminales. Tras finalizar sus argumentos a favor de una revuelta, Odría terminó su manifiesto con un poco irónico “¡Viva la Democracia!”[2]

Las demás guarniciones del país, como la del Cuzco y las del norte del país, dudaron en plegarse al movimiento iniciado en Arequipa, pero el triunfo de este se decidió cuando la guarnición de Lima, al mando del general Zenón Noriega se sumó a Odría. El presidente Bustamante y Rivero fue subido a la fuerza en un avión en el aeropuerto de Limatambo, rumbo hacia Buenos Aires, Argentina, el día 29 de octubre. El golpe de estado culminó así con éxito. El general Zenón Noriega asumió interinamente la presidencia, hasta la llegada de Odría procedente del sur.

Junta Militar de Gobierno (1948-1950)[editar]

El presidente de la Junta Militar, Manuel A. Odría, junto con algunos de sus ministros.

El día 1 de noviembre de 1948 juró Odría como presidente de la Junta Militar de Gobierno. El resto de los miembros de esta Junta eran los siguientes: los generales Zenón Noriega y José Villanueva; los coroneles Luis Ramírez Ortiz, Juan Mendoza Rodríguez, Alberto López y Carlos Miñano; los tenientes coroneles Augusto Villacorta, Marcial Romero Pardo y Alfonso Llosa G.P.; y los contralmirantes Federico Díaz Dulanto y Roque A. Saldías.

Tras convertirse en presidente provisional dos días después del golpe, Odría perdió poco tiempo en aplicar una serie de severas medidas destinadas a restaurar el orden público. La primera de ellas fue la prohibición de aquellos “partidos internacionales” que, según aquellos que se encontraban en el poder, habían sido los responsables por la crisis que ameritó la intervención de las Fuerzas Armadas. Desde un principio este gobierno se impuso violentamente con la supresión de garantías individuales, lo que quedó consagrado indefinidamente con una arbitraria Ley de Seguridad Interna, en ella se establecía los delitos considerados contra la seguridad y tranquilidad pública que tuvieran fines políticos o sociales. Igualmente establecía los delitos contra la organización y paz interna de la República.

Los principales líderes apristas fueron encarcelados o desterrados. Haya de la Torre se asiló en la embajada de Colombia, donde permaneció hasta 1954, cuando salió rumbo al destierro, luego de protagonizar una seria crisis internacional. La primera reacción de este partido fue la resistencia, pero la represión probó ser inaguantable y la agrupación se encontraba desmoralizada por sus recientes fracasos. En consecuencia, varios miles de apristas fueron encarcelados. El partido comunista fue también proscrito. El Congreso fue cerrado. El poder judicial subsistió, aunque precariamente. La Junta gobernó mediante decretos-leyes.

La economía sufrió un viraje hacia el liberalismo, aunque sin caer en extremos. Se quiso tecnificar la economía, para lo cual se contrató la misión norteamericana presidida por Julius Klein, que recomendó el sistema de libre mercado. Odría atendió a las principales recomendaciones de esta misión: supresión de subsidios, libre cambio, desaparición de los controles y el equilibrio presupuestal. La crisis económica pudo así ser contenida. En el ámbito laboral, la Junta Militar de Gobierno, combinó la represión con el clietelaje político, la Confederación de Trabajadores del Perú (CTP) fe proscrita y sus principales dirigentes sindicales perseguidos o abatidos. De otro lado, la Junta concedió beneficios sociales a los trabajadores, creó un Fondo Nacional de Educación destinado exclusivamente a construcciones escolares, y un Fondo Nacional de Salud. Se dieron así los primeros pasos de una vasta labor que se desarrollaría plenamente ya bajo el gobierno constitucional de Odría.

El miedo fue usado como una herramienta para obtener el consentimiento de los peruanos: se restauró la pena de muerte en casos de agitación política, se impuso la censura y se prohibió el derecho de reunión. Aunque efectivo en el corto plazo, Odría estaba al tanto de que no podía gobernar al país indefinidamente de esta manera. Era necesario crear la impresión de algún orden constitucional. Odría anunció que elecciones “libres y competitivas se realizarían en mayo de 1950. Dada la atmósfera de represión y la existencia de la Ley de Seguridad Interior, la mayoría de peruanos creían que las elecciones se darían, pero resultaba difícil encontrar a alguien que pensara que serían libres o competitivas.[3]

Elecciones de 1950[editar]

El general Zenón Noriega.

Para legitimarse en el poder, Odría decidió convocar a elecciones presidenciales en las que él mismo sería el candidato. Pero existía un problema formal: de acuerdo a la Constitución de 1933, el ciudadano que aspirara a la presidencia no debía ejercer al mismo tiempo el poder, al que debía renunciar, mínimo, seis meses antes de las elecciones. Odría solucionó el inconveniente a su manera: faltando apenas un mes para las elecciones dejó el poder, encargando la presidencia de la Junta al general Zenón Noriega (1 de junio de 1950). Este acto se conoce como la «bajada al llano». Odría formó el Partido Restauración Nacional y empezó su campaña presidencia, sabiendo que con la Ley de Seguridad Interior activa disfrutaría de unas elecciones fáciles, es decir, sin la presencia de competidores molestos.

Dentro de la oligarquía se percataron de que el general Odría era una persona “difícil de manejar”. El nuevo aprecio que habían desarrollado hacia el proceso democrático partía de un miedo hacia las políticas económicas de Odría y de la esperanza de que la oligarquía pudiese gobernar directamente el país. Ante la duda y la pequeña división de la oligarquía se formó la Liga Democrática Nacional, la cual estaba constituida por personajes de diferentes puntos de vista ideológicos, entre ellos varios miembros del Frente, y de inmediato se inició la búsqueda de un candidato de “unidad nacional”. De este modo, se eligió al general en retiro Ernesto Montagne, bajo la lógica de que otro representante del Ejército tendría más posibilidades de hacerle frente a Odría.

Odría, bajo la presión del gobierno, el Jurado Nacional de Elecciones logró una vez más desetimar el propósito de su existencia y descalificó a Montagne, bajo la excusa de que las firmas presentadas por su partido eran falsas. Esta acción llevó una limitada revuelta en la ciudad de Arequipa que fue rápidamente aplastada. Poco después Montagne fue arrestado, acusado de conspirar junto con el Apra: Odria se había asegurado de que su nombre sea el único en la cédula electoral. Las elecciones se realizaron con Odría como candidato único el 2 de julio de 1950.

Gobierno constitucional (1950-1956)[editar]

Odría juró como Presidente Constitucional el 28 de julio de 1950, ante un Parlamento igualmente elegido por voto popular. En lo político mantuvo vigente la Ley de Seguridad Interior, que reprimía severamente a los opositores al régimen, fundamentalmente apristas y comunistas. En líneas generales continuó la obra trazada en la etapa de la Junta Militar.

Política de represión[editar]

La represión política estuvo encarnada en la figura del director y luego ministro de Gobierno, Alejandro Esparza Zañartu, tenebroso personaje que actuaba bajo un halo de misterio. Fueron apresados y torturados miles de opositores y desterrados cientos de ellos. Como suele ocurrir en este tipo de gobierno, la corrupción campeaba en todos los sectores del Estado, ante la falta de una rigurosa fiscalización.

Los esfuerzos ejecutados por el régimen durante sus primeros días en contra del Partido Aprista resultaron exitosos a medida que las cárceles de la nación empezaban a ser llenadas con sus miembros. Haya de la Torre a comienzos de 1949 buscó asilo en la Embajada de Colombia, suponiendo que el régimen no tendría otra alternativa más que concederle el salvoconducto necesario para su partida.

Haya era una figura muy polémica y generaba un sincero malestar entre los miembros de las Fuerzas Armadas y la oligarquía, y se negaban a aceptarlo como un legítimo actor en la vida política peruana. Estos personajes le aconsejaron a Odría negar cualquier pedido del gobierno colombiano. De este modo, las autoridades peruanas argumentaron que Haya de la Torre no era un perseguido político, sino un criminal común y, por ende, el privilegio del asilo no podía ser extendido a su persona. El asunto fue llevado ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya. Finalmente, el gobierno peruano permitió que Haya de la Torre saliera de la embajada, para mandarlo de inmediato al exilio. El incidente desprestigió al gobierno de Odría a nivel internacional, ya que la imagen que Haya de la Torre proyectaba era la de un perseguido político, que hacía el papel de víctima.

Aspecto económico[editar]

Manuel A. Odría, presidente constitucional

La prioridad del régimen de Odría en el aspecto económico era acabar con la crisis financiera que había afectado al Perú desde el término de la Segunda Guerra Mundial. El primer paso fue contratar a una misión americana liderada por el economista Julius Klein. Como era de esperarse, el reporte de dicha entidad recomendó que era necesario liberalizar aún más la economía. De este modo se puso especial énfasis en la eliminación de los controles de cambio impuestos por las administraciones anteriores, una recomendación que Odría siguió al pie de la letra.

Una vez hecho esto, el valor del sol cayó y, como consecuencia, subieron las exportaciones para el deleite de la oligarquía, en especial aquellos con intereses en los sectores de algodón y azúcar. La liberazión de la economía no solo benefició a los exportadores domésticos, sino que presentó nuevas oportunidades para las empresas extranjeras., sobre todo estadounidenses, cuya presencia en el territorio peruano llegó a niveles no vistos desde los días del régimen de Leguía.

Una señal de qué tan dependiente se había convertido la economía peruana en relación con el mercado de América del Norte vino con la Guerra de Corea. Debido a la demanda estadounidense, el valor de las exportaciones peruanas se incrementó dramáticamente. Este hecho acarreó para el Perú una mayor recaudación estatal, la cual fue usada para financiar las obras públicas que incrementaron el apoyo de la población a Odría.

Fomento y obras públicas[editar]

Estadio Nacional del Perú, inaugurado el 27 de octubre de 1952, obra emblemática del Ochenio de Odría.

El auge en la actividad económica permitió a Odría desarrollar un vasto plan de obras públicas. Su lema de gobierno fue precisamente: «Hechos y no palabras». Las inversiones que en 1948 llegaban a 126.000.000 soles, pasaban de 1.000.000.000 en 1953.

  • Un fuerte rubro de las obras públicas estuvo enderezado a la construcción de las Grandes Unidades Escolares (G.U.E.) tanto en Lima como en las principales ciudades del país, así como hospitales, ministerios, hoteles, etc. Muchas de estas obras fueron destinadas a la ciudad natal de Odría, Tarma (la Iglesia Matriz, el Hotel de Turistas, el Hospital Regional, etc.); y a Tacna, la ciudad heroica. Una obra emblemática fue la construcción del Estadio Nacional de Lima, considerado entonces como una obra colosal y que sería remodelado mucho tiempo después, en el 2011.
  • Se realizaron importantes obras de irrigación, siendo la principal la derivación del río Quiroz al valle de Piura, iniciada por el gobierno anterior; asimismo se activó los trabajos de derivación de las aguas de la laguna de Choclococha al río Ica, se habilitó el canal internacional en el río Zarumilla, en coordinación con Ecuador, y otras pequeñas irrigaciones en los departamentos de Cajamarca y La Libertad.
  • Se realizó un importante plan de construcción vial, mejorando las carreteras existentes y abriendo otras hacia el interior del país.
  • Se impulsó la explotación petrolera por la promulgación de la ley orgánica del petróleo de 18 de marzo de 1952.
  • Se continuó el proceso de industrialización. Para beneficio de la gran industria se formularon proyectos de electrificación.
  • Para alentar la inversión minera se promulgó un Código de Minería en 1950. Las más importantes inversiones las hicieron compañías extranjeras (particularmente estadounidenses). Se inició la explotación de los yacimientos de cobre de Toquepala y Quellaveco, y la de hierro de Marcona. El auge de la minería se debió también a las necesidades internacionales derivadas de la guerra de Corea.

Defensa nacional[editar]

El gobierno de Odría fortaleció al Ejército del Perú, cuyos servicios fueron mejorados.

  • Por Ley Nº 11432 fue reorganizado el Ejército dándoseles nuevos reglamentos de acuerdo a los avances de la técnica militar. Se dieron acertadas disposiciones legales como la Ley Orgánica del Ejército, la Ley de Ascensos Militares, el Código de Justicia Militar.
  • Se inició la instalación de maquinaria para el Servicio Industrial de la Marina (SIMA), con capacidad para fabricar buques de gran capacidad.[4]
  • Fue ampliada el muelle y la base de submarinos.
  • Entró en funcionamiento el Centro Médico Naval y Hospital Militar Central, en Lima.
  • Fueron adquiridos destróyeres, submarinos y cañoneras fluviales para el servicio del río Amazonas.
  • La fuerza aérea fue reorganizada. Se inició el entrenamiento de pilotos para aviones a reacción en los Estados Unidos.
  • El ejército participó en las campañas de alfabetización y en la realización de obras viales.
  • Se estableció una renta especial para la fuerza aérea, fueron concluidas las instalaciones de la base aérea de Pisco y se adquirieron aviones a reacción.
  • Se creó el Centro de Altos Estudios Militares (CAEM), un centro de formación superior para los oficiales de las Fuerzas Armadas, que derivó en estudios de carácter político-social como parte de la defensa nacional.

Aspecto Social[editar]

Muchas cosas habían cambiado con relación al Perú de comienzos del siglo, dentro de lo social, el país iniciaba desde los años cuarenta una verdadera explosión demográfica, donde se empezaría a reducir la tasa de mortalidad infantil y se mantendría una relativamente alta tasa de nacimientos. La población del país se duplicó en treinta años: siendo de seis y medio millones en 1940, llegó a nueve millones novecientos mil en el censo de 1961 y hasta trece millones y medio en el censo de 1972. Esta población demandaba crecientes servicios de salud, vivienda y educación, lo que significa desde entonces un campo fértil para el populismo de cualquier tendencia.[5]

Odría decidió seguir los pasos de Juan Domingo Perón, iniciando un régimen a la vez conservador y populista, que pudo mantenerse debido al auge de la economía peruana. Intentó atraer a la gente de los pueblos marginales de Lima, con la ayuda de su esposa María Delgado de Odría, quien también siguió los pasos de Eva Perón y logró aumentar las bases sociales del gobierno de Odría. Ella presidió la Central de Asistencia Social, fundada en1951 y donde se daba atención a la mujer y al niño. También reformó el sistema electoral, cuando el 7 de septiembre de 1955 permitió, por primera vez en la historia republicana, el voto femenino.

Las barriadas[editar]

A lo largo de su tiempo como gobernador, Odría trató de fomentar “un patrón autoritario de lazos informales, paternalistas que tendían a oscurecer la identificación de clase“. Este enfoque de la relaciones élite-masa iba bien con la estrategia más generalizada para limitar el pluralismo en la sociedad peruana. El apoyo popular con el que contaban el Apra y los sindicatos en ese entonces constituye un antecedente importante para entender la importancia que Odría - al igual que lo habían hecho Sanchez Cerro y Benavides - le concedían a la obtención del apoyo de los sectores populares.

Esto le llevó a brindar un amplio apoyo a la construcción de barriadas. En cambio, recibió apoyo político de los nuevos habitantes de aquellas partes de Lima que le sirvió para legitimar su mandato. El hecho de que aún después de que Odría había dejado la presidencia hubo demostraciones de apoyo demuestra la fuerte identificación de los pobladores con el presidente que les había ayudado a establecerse y que la estrategia odriísta de hacer los pobres creer en una relación especial con él había dado fruto.

El aspecto paternalista de sus políticas de barriadas se expresa en el no-otorgamiento de títulos, el clientelismo, la fomentación de asociaciones de pobladores sin demandas políticas y los programas de ayuda en gran escala. Entre 1945 y 1948 se dio un aumento considerable en la dimensión de la invasiones. Las políticas odriístas influenciaron fuertemente el desarrollo posterior del manejo político de las barriadas: este nuevo sector político urbano debía de ser tomado en cuenta por parte de los futuros líderes del país.[6]

Política educacional[editar]

El desarrollo de la educación nacional se enfocó mediante tres programas:

  • Fondo de Educación Nacional, para financiar obras de infraestructura.
  • Plan de Educación Nacional, destinado a extender la educación a todo el país.
  • Fondo del texto escolar.

Se destinó a la educación el porcentaje presupuestal más alto del siglo XX, siendo el principal ministro en dicho ramo el coronel (luego general) Juan Mendoza Rodríguez. Se implementó una reforma curricular, se atendió la formación de profesores y se ejecutó un vasto plan de construcción de locales: grandes unidades escolares (G.U.E.), escuelas primarias, institutos pedagógicos, en todo el país. Entre las G.U.E. de Lima figuran: Melitón Carvajal, Alfonso Ugarte, Miguel Grau, Mercedes Cabello, Teresa González de Fanning, Mariano Melgar, Bartolomé Herrera, Micaela Bastidas, Juana Alarco de Dammert, Ricardo Palma. En provincias destacan: Garcilaso de la Vega (Cuzco), San Luis Gonzaga (Ica), Manuel Isidoro Suárez (Trujillo), Mariano Melgar (Arequipa), Óscar R. Benavides (Iquitos), Coronel Bolognesi (Tacna) y Santa Isabel (Huancayo). Aparte de su buena infraestructura, estos colegios contaron también con excelentes profesores.

El Ministerio de Educación fue dotado de un moderno edificio, situado frente al Parque Universitario, actualmente sede de organismos judiciales. De esta época data también la implantación del 6 de julio como “Día del Maestro”.

La enseñanza técnica y rural fue objeto de sustanciales reformas. Se dotaron de material didáctico a diversas escuelas industriales de Lima y provincias. Se incrementó el número de escuelas pre-vocacionales, de institutos industriales para mujeres y de centros de educación agropecuaria.

Salud pública, trabajo y asuntos indígenas[editar]

Salud[editar]

  • Se creó un Fondo Nacional de Salud.
  • Se trabajó por la mejora de los servicios de salud pública. Se construyó el Hospital Central del Seguro Social del Empleado (hoy Hospital Edgardo Rebagliati Martins) en Lima, convenientemente equipado, así como hospitales regionales en los departamentos.
  • Se realizaron intensas obras de saneamiento ambiental y campañas contra las enfermedades endémicas y epidémicas.
  • Para mejorar la alimentación de los escolares, obreros y empleados se construyeron restaurantes y refectorios escolares.

Trabajo[editar]

  • Se creó el Ministerio de Trabajo y Asuntos Indígenas para canalizar los reclamos de los trabajadores (1949). Su primer titular fue Armando Artola del Pozo.
  • Se decretó la elevación en un 70% las indemnizaciones por accidentes de trabajo, reafirmando su obligatoriedad
  • El seguro social pasó a ser obligatorio para empleados públicos y privados.
  • Se consolidó el régimen de las indemnizaciones por tiempo de servicios.
  • Se establecieron las gratificaciones por fiestas patrias y por navidad, así como el salario dominical.
  • Se nombró una comisión para la elaboración de la Ley del Yanaconaje.
  • Se elevó los salarios a los trabajadores del ramo de la construcción civil de Lima, Callao y Balnearios, así como de los estibadores del puerto del Callao.
  • Se elevó el monto de las pensiones de los jubilados.
  • Se llevó a cabo una ambiciosa política de construcción de viviendas populares, para obreros y empleados, en todo el país. Datan de entonces las unidades de viviendas de Matute, Santa Marina y La Perla, en Lima-Callao. También se construyó el Centro Vacacional de Huampaní, para el esparcimiento de las familias.

Asuntos indígenas[editar]

  • Las comunidades indígenas recibieron ayuda técnica y crediticia, para el desarrollo de sus actividades agropecuarias.
  • Con el apoyo de la FAO, la UNESCO y la OMS se desarrolló un programa de rehabilitación de la región de Puno, afectado por una terrible sequía.

Relaciones exteriores[editar]

  • Se produjeron incidentes en la frontera con el Ecuador, debido a que aún no se colocaban los hitos en Lagartococha y en las zonas adyacentes a los ríos Zamora y Santiago. El gobierno se mantuvo inquebrantable ante las reclamaciones ecuatorianas que pretendían redefinir la línea divisoria en dicha zona, violentando el Protocolo de Río de Janeiro firmado en 1942.
  • El 18 de agosto de 1952, representantes de Perú, Chile y Ecuador firmaron en Santiago de Chile la Declaración de Santiago, en resguardo de la riqueza ictiológica dentro del espacio de las 200 millas marítimas, ante la amenaza de las depredaciones de flotas extranjeras. Posteriormente, en diciembre de 1955, los plenipotenciarios de los mismos países firmaron en Quito el Protocolo de Adhesión a dicha Declaración.
  • Se firmaron acuerdos de colaboración económica y cultural con Brasil, al igual que con Chile y Ecuador.
  • El Perú fue sede del Congreso Panamericano de Carreteras e Interamericano de Turismo, del II Congreso Iberoamericano de Seguridad Social y de la II Conferencia sobre conservación y explotación de las riquezas marítimas del Pacífico.
  • Se puso fin al estado de guerra con Alemania Federal y el Japón, cuyas legaciones adquirieron el rango de embajadas, y se reanudaron las relaciones diplomáticas con Cuba y Colombia.

Justicia y culto[editar]

  • Se inauguró la Colonia Agrícola Penal del Sepa en Loreto.
  • Se nombró una comisión para la reforma de la ley orgánica del poder judicial.
  • Se inauguró el Centro de Reeducación, Taller y Escuela de Mujeres en Chorrillos, en reemplazo de la antigua Penitenciaría y Cárcel Departamental de Mujeres de Lima.
  • Fue establecida la carrera judicial.
  • Se crearon nuevas salas en las cortes superiores de Arequipa, Lambayeque, Ica y Huánuco y el Segundo Tribunal Correccional de Arequipa.
  • Se construyeron las cárceles de Pampas, La Oroya, Huanta, Recuay, Lampa. Yauri y Jumbilla.

Fin del Ochenio[editar]

La revolución de Arequipa de 1955[editar]

Hacia 1954 se daban ya señales de la descomposición del régimen. Acusado de conspirador, el general Zenón Noriega, considerado el número dos del régimen, fue desterrado hacia los Estados Unidos. El 20 de julio de 1955, los redactores del diario La Prensa prepararon una declaración en la que exigían la derogatoria de la Ley de Seguridad Interior, la reforma electoral y la amnistía política general. Este documento sirvió de punto de partida para la fundación de la Coalición Nacional, encabezada por Pedro Roselló, Manuel Mujica Gallo y Pedro G. Beltrán.

Una reunión de la Coalición, realizada en el teatro de Arequipa, fue atacada por matones al servicio del gobierno, iniciándose una protesta similar a la de 1950. La ciudad se declaró en huelga general y pidió la destitución del ministro de Gobierno, Alejandro Esparza Zañartu. A diferencia de lo ocurrido en 1950, esta vez Odría no quiso enviar a las tropas militares para reprimir la revuelta y Esparza tuvo que renunciar, a fines de diciembre de 1955, partiendo al exilio. Este episodio marcó el comienzo del fin del régimen odriísta. Paralelamente regresaron del exilio el ex presidente José Luis Bustamante y Rivero y los más importantes dirigentes apristas, como Armando Villanueva del Campo y Ramiro Prialé. A la larga, la Coalición Nacional no arraigó popularmente y surgieron otros movimientos políticos para las elecciones de 1956.

Las elecciones de 1956[editar]

La gente tenía temor de que el régimen se eternizara; es por ello que sorprendió la decisión de Odría de convocar a elecciones generales en 1956 y su anuncio de no presentarse como candidato. Lo cierto era que el régimen ya estaba muy desgastado; el mismo Odría se hallaba físicamente disminuido a consecuencia de una fractura en la cadera y otra en el fémur. Se presentaron tres candidatos:

Un partido de masas como el APRA se hallaba impedido de participar en las elecciones y por ello los votos de sus militantes serían decisivos en la contienda. Los dirigentes apristas decidieron negociar sus votos, a cambio de la mejor oferta que hicieran los candidatos. Lavalle ofreció un estatuto de partidos que otorgaría la legalidad al APRA en fecha no determinada, lo que para los apristas no era suficiente. Fue Prado quien tuvo la habilidad de ganarse el apoyo de los apristas, a quienes prometió levantarles la proscripción el primer día que asumiera el poder, derogando la famosa Ley de Seguridad Interior. Más adelante el mismo Odría apoyaría la candidatura de Prado, en desmedro de Lavalle.

En este contexto la guarnición de Iquitos, encabezada por el general Marcial Merino, se sublevó contra Odría el 16 de febrero de 1956. El diario La Prensa publicó el manifiesto de los sublevados, por lo cual su director, Pedro G. Beltrán, fue detenido y enviado a la prisión de El Frontón junto a un grupo de sus trabajadores, mientras que el diario dejó de editarse. La sublevación no prosperó y, ante la protesta nacional e internacional, Odría cedió y liberó a los detenidos.

Las elecciones se realizaron el 17 de junio de 1956. Los resultados oficiales fueron los siguientes: Manuel Prado Ugarteche, 568.134 votos (45,5%); Fernando Belaunde Terry, 457.638 votos (36,7%) y Hernando de Lavalle, 222.323 votos (17,8%).

El Pacto de Monterrico[editar]

Una de las principales preocupaciones de Odría era lograr que su sucesor se comprometiera a no investigar la corrupción y los delitos políticos de su gobierno. Aunque los ingresos legales de Odría durante el ochenio sumaban en total alrededor de 300.000 soles, había acumulado propiedades que valían 3.000.000 sólo en el departamento de Lima. Otros miembros de su familia y ministros del régimen se habían enriquecido también.[7]

Aparentemente, cuando parecía probable la victoria electoral de Prado, se llegó a un acuerdo, conocido como el «Pacto de Monterrico», entre Prado y Odría, asegurando que la cuestión de la corrupción no sería abierta por el nuevo régimen. Así, pues, no se hizo investigación alguna en los años siguientes, a pesar de que las prácticas corruptas del régimen de Odría fueron denunciadas públicamente y en gran detalle por líderes de la oposición como Héctor Cornejo Chávez.[8] La lista parlamentaria encabezada por José Gálvez e integrada por Porras Barrenachea- apoyada por el Apra- no se pronunció sobre el caso del mal manejo de la hacienda pública en el gobierno de Odría.[9]

El 28 de julio de 1956 Manuel Prado y Ugarteche ciñó la banda presidencial, que recibió de manos del presidente del Senado, José Gálvez Barrenechea. Se ponía así punto final al régimen del Ochenio.

Autoridades[editar]

Ministros[editar]

Ministerio Ministros Periodo
Presidencia del Consejo de Ministros Zenón Noriega Agüero
Roque Augusto Saldías Maninat
Juan Mendoza Rodríguez
28 de julio de 1950 - 9 de agosto de 1954
9 de agosto de 1954 - julio de 1956
julio de 1956 - 28 de julio de 1956
Relaciones Exteriores Federico Díaz Dulanto
Ernesto Rodríguez Ventocilla
Manuel Gallagher Canaval
Ricardo Rivera Schreiber
David Aguilar Cornejo
Fernando Gamio Palacio
Luis Edgardo Llosa González-Pavón
Félix Huamán Izquierdo
31 de octubre de 1948 - 2 de junio de 1949
2 de junio de 1949 - 28 de julio de 1950
28 de julio de 1950 - 4 de agosto de 1952
4 de agosto de 195211 de agosto de 1954
11 de agosto de 1954 - 2 de diciembre de 1955
2 de diciembre de 1955 - 24 de diciembre de 1955
24 de diciembre de 1955 - 29 de junio de 1956
29 de junio de 1956 - 28 de julio de 1956
Agricultura y Alimentación Carlos Miñano Mendocilla
Alberto León Díaz
Luis Dibós Dammert
José Alberto León Fontenoy
Jaime Miranda Sousa
Emilio Foley Gatjens
Carlos Siles Beroni
2 de noviembre de 1948 - 31 de mayo de 1949
31 de mayo de 1949 - 26 de junio de 1950
26 de junio de 1950 - 4 de agosto de 1952
5 de agosto de 1952 - 9 de agosto de 1954
9 de agosto de 1954 - 3 de diciembre de 1955
5 de diciembre de 1955 - 25 de diciembre de 1955
26 de diciembre de 1955 - 28 de julio de 1956
Trabajo y Asuntos Indígenas Armando Artola del Pozo
Víctor Casagrande Velezmoro
Carlos D'Ugard Murgado
Augusto Romero Lovo
31 de mayo de 1949 - 9 de agosto de 1954
9 de agosto de 1954 - 15 de septiembre de 1955
15 de septiembre de 1955 - 24 de diciembre de 1955
24 de diciembre de 1955 - 28 de julio de 1956
Salud Pública y Asistencia Social Alberto Flores López
Edgardo Rebagliati Martins
Luis N. Sáenz
Armando Montes de Peralta
Jorge de Romaña Plazolles
Alberto López Flores
31 de mayo de 1949 - 28 de julio de 1950
28 de julio de 1950 - 4 de agosto de 1952
5 de agosto de 1952 - 9 de agosto de 1954
9 de agosto de 1954 - 14 de septiembre de 1955
15 de septiembre de 1955 - 5 de diciembre de 1955
5 de diciembre de 1955 - 28 de julio de 1956
Hacienda y Comercio Luis Ramírez Ortiz
Emilio Pereyra Marquina
Andrés F. Dasso Hoke
Emilio Romero
Emilio Guimoye
Jaime Miranda Sousa
Roque A. Saldías
27 de octubre de 1948 - 27 de octubre de 1949
27 de octubre de 1949 - 28 de julio de 1950
28 de julio de 1950 - 1 de septiembre de 1952
1 de septiembre de 1952 - 2 de febrero de 1954
2 de febrero de 1954 - 9 de diciembre de 1955
9 de diciembre de 1955 - 24 de diciembre de 1955
24 de diciembre de 1955 - 28 de julio de 1956
Justicia y Culto Marcial Merino
Armando Artola del Pozo
Augusto Romero Lovo
Alberto Freundt Rosell
Alejandro Freundt Rosell
Félix Huamán Izquierdo
31 de octubre de 1948 - 13 de junio de 1949
13 de junio de 1949 - 29 de octubre de 1949
29 de octubre de 1949 - 28 de julio de 1950
28 de julio de 1950 - 5 de agosto de 1952
5 de agosto de 1952 - 24 de diciembre de 1955
24 de diciembre de 1955 - 28 de julio de 1956
Educación Pública Juan Mendoza Rodríguez
Alfonso Balaguer Regalado
Carlos González Iglesias
Carlos Rodríguez Pastor
Mariano Ibérico Rodríguez
Juan Mendoza Rodríguez
1 de noviembre de 1948 - 18 de diciembre de 1952
18 de diciembre de 1952 - 29 de enero de 1954
29 de enero de 1954 - 15 de septiembre de 1955
15 de septiembre de 1955 - 2 de diciembre de 1955
2 de diciembre de 1955 - 24 de diciembre de 1955
24 de diciembre de 1955 - 28 de julio de 1956
Fomento y Obras Públicas Alfredo Llosa González-Pavón
José del Carmen Cabrejo Mejía
?
Eduardo Miranda Sousa
Fernando Noriega Calmet
Roberto Dianderas
3 de noviembre de 1948 - 28 de julio de 1950
28 de julio de 1950 - 1951
1951 - 1952
5 de agosto de 1952 - 26 de julio de 1954
26 de julio de 1954 - 24 de diciembre de 1955
24 de diciembre de 1955 - 28 de julio de 1956
Gobierno y Policía Augusto Villacorta Álvarez
Ricardo de la Puente y Ganoza
Augusto Romero Lovo
Alejandro Esparza Zañartu
Augusto Villacorta Álvarez
3 de noviembre de 1948 - 28 de julio de 1950
28 de julio de 1950 - 20 de marzo de 1952
20 de marzo de 1952 - 16 de septiembre de 1955
16 de septiembre de 1955 - 24 de diciembre de 1955
24 de diciembre de 1955 - 28 de julio de 1956
Aeronáutica Ergasto Silva Guillén
José Villanueva Pinillos
Mario Saona
Enrique Bernales Bedoya
Manuel Polidoro García Mejía
27 de febrero de 1947 - 1 de junio de 1949
1 de junio de 1949 - 25 de julio de 1951
25 de julio de 1951 - 1 de febrero de 1954
1 de febrero de 1954 - 1 de enero de 1956
1 de enero de 1956 - 28 de julio de 1956
Marina Roque Augusto Saldías Maninat
Alfredo Souza Almandoz
2 de noviembre de 1948 - 24 de diciembre de 1955
24 de diciembre de 1955 - 28 de julio de 1956
Guerra Zenón Noriega Agüero
Carlos Miñano Mendocilla
Enrique Indacochea Galarreta
2 de noviembre de 1948 - 9 de agosto de 1954
10 de agosto de 1954 - 15 de septiembre de 1955
15 de septiembre de 1955 - 28 de julio de 1956

Referencias[editar]

  1. Portocarrero, Gonzalo (1983). De Bustamante a Odría. El fracaso del frente democrático nacional. 1945-1950. Mosca Azul editores. 
  2. Guerra, Margarita (1994). «(». Manuel A. Odría. Editorial Brasa. p. 40-41. 
  3. Pease, Henry (2013). La política en el Perú del Siglo XX. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. p. pg: 126-127. 
  4. César Lévano, en "La Primera", Lima, 31 de enero de 2014.
  5. Contreras, Carlos (2004). Historia del Perú contemporáneo. IEP ediciones. 
  6. Collier, David (1978). IEP, ed. Barriadas y élites: de Odría a Velasco. p. 68-77. 
  7. Rodríguez Beruff, p. 25 (nota 55).
  8. ídem.
  9. Diario La Prensa, El Comercio y el diario de debates del Congreso, 2º semestre del año 1956
Bibliografía
  • Comisión Nacional del Centenario del Nacimiento del Ex Presidente Constitucional de la República General de División Manuel A. Odría: General Manuel A. Odría. Soldado y Gobernante. Imprenta Editora Popular, Lima, 1996.
  • Chirinos Soto, Enrique: Historia de la República / 1930 -1985. Tomo II. Desde Sánchez Cerro hasta Alan García. Lima, AFA Editores, 1985.
  • Guerra, Margarita: Historia General del Perú. Tomo XII. La República Contemporánea (1919-1950). Primera Edición. Editorial Milla Batres. Lima, Perú, 1984. ISBN 84-499-4818-5
  • López Martínez, Héctor: La República Contemporánea (1933-2010). Tomo XII de la “Historia del Perú” publicada por la Empresa Editora El Comercio S.A, 2010. ISBN 978-612-4069-98-7
  • Portocarrero Grados, Ricardo: El Perú Contemporáneo. Incluido en Historia del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000. ISBN 9972-625-35-4
  • Rivera Serna, Raúl: Historia del Perú. República 1822 - 1968. Segunda edición ampliada. Lima, Perú, 1974.
  • Rodríguez Beruff, Jorge: Los militares y el poder. Un ensayo sobre la doctrina militar en el Perú: 1948-1968. Lima, 1983, Mosca Azul Editores. (Traducción del inglés por Patricia de Arregui).
  • Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 11. MEN/OJE. Lima, PEISA, 2001. ISBN 9972-40-160-9
  • Varios autores: Grandes Forjadores del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000. ISBN 9972-625-50-8
  • Pease, Henry y Gonzalo Romero: La política en el Perú del Siglo XX. Primera edición. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú. 2013
  • Portocarrero, Gonzalo: De Bustamante a Odría. El fracaso del Frente Democrático Nacional. Primera edición. Lima: Mosca Azul editores. 1983.
  • Collier, David: Barriadas y élites: de Odría a Velasco. Lima, IEP. 1978
  • Contreras, Carlos y Marcos Cueto: Historia del Perú contemporáneo. Tercera edición. Lima: IEP ediciones. 2004.

Véase también[editar]


Predecesor:
Gobierno de José Luis Bustamante y Rivero
Gobierno del Perú
29 de octubre de 1948 - 28 de julio de 1956
Escudo nacional del Perú.svg
Sucesor:
Segundo Gobierno de Manuel Prado Ugarteche