Deriva (náutica)

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La deriva, en navegación marítima, es la distancia que recorre un barco por efecto de la corriente, es decir, por el desplazamiento de la masa de agua en la que se encuentra. Su valor se expresa en millas náuticas. Para su cálculo sobre la carta es necesario conocer el rumbo (Rc) y la intensidad horaria de la corriente (Ihc) que afectan al barco. Ambos valores aparecen en las publicaciones náuticas conocidas como derroteros.

Cálculo de una corriente desconocida[editar]

En navegación, el rumbo y la intensidad horaria de una corriente desconocida se pueden calcular fácilmente conociendo la situación de partida, el rumbo verdadero (o el de superficie si hay viento) y la velocidad de barco, así como la hora y situación de llegada.[1]

  1. Sobre la carta se dibuja el punto de partida, el rumbo verdadero (o el de superficie) y se marca en él la situación estimada (Se), en la que nos encontraríamos si no hubiera corriente. La situación estimada se calcula multiplicando el tiempo transcurrido (T) por la velocidad de barco (Vb).
  2. A continuación se marca sobre la carta la situación verdadera (Sv) del barco conocida por cualquier procedimiento habitual (dos demoras a tierra simultáneas, por ejemplo).
  3. Se traza una línea recta de la situación estimada (Se) a la situación verdadera (Sv). La desviación en grados de esa línea con respecto al norte verdadero es el rumbo de la corriente (Rc).
  4. Para conocer la intensidad horaria (Ihc), se mide la deriva, es decir, la distancia que hay entre la situación estimada (Se) y la situación verdadera (Sv), y se divide entre el tiempo transcurrido. El resultado es la intensidad horaria de la corriente expresada en nudos.

Para calcular una corriente desconocida mediante dos demoras no simultáneas se utiliza el método Lasheras.

Referencias[editar]

  1. Murrant, Jim (1997). La biblia de la navegación deportiva. Barcelona: Grupo editorial CEAC. pp. 162-164. ISBN 84-329-1931-4.