Depresión en animales

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Los primates son los animales en los que se detecta con mayor facilidad la depresión debido a su parecido al hombre.

La depresión en animales es el bajo estado de ánimo, temporal o permanente, que sufren los animales similar al que padecen los humanos.[1][2]

Fisiología[editar]

Una gran parte de los científicos creen que los mamíferos tienen un sistema básico cerebral para las emociones similar al de los humanos. Es por ello que la comprensión de la depresión en los animales puede ayudar a combatirla mejor en las personas.

Síntomas[editar]

Ante la incapacidad de los animales de comunicarse de la misma forma que los humanos, la depresión en animales se estudia de otro modo, principalmente mediante la observación. Entre los métodos más utilizados se encuentran:

  • el grado de interés por sus alimentos preferidos;
  • la motivación por la actividad sexual;
  • las relaciones sociales;
  • el sueño;
  • o su forma de actuar ante situaciones estresantes.

Algunos grupos seleccionados[editar]

La depresión en los perros es tratada con antidepresivos.

Primates[editar]

Los primates son los animales en los que se detecta con mayor facilidad la depresión. Los científicos pueden detectar su estado depresivo simplemente con su expresión facial o su mirada.

Perros y gatos[editar]

Los perros y los gatos pueden caer en la depresión en situaciones como la separación o muerte de su dueño hasta el punto de poder llegar a tener ideas suicidas como rascarse hasta sangrar. Es por ello que los veterinarios administran antidepresivos a estos animales para revertir sus problemas de comportamiento. De hecho los antidepresivos para humanos funcionan en ellos.

Tratamiento[editar]

Si la situación anímica supone una limitación en las actividades habituales del animal, o una disminución de su capacidad funcional normal, se considera adecuada la instauración de un tratamiento. El fin del tratamiento es el de mejorar la situación anímica, así como restaurar un adecuado funcionamiento de las capacidades.

Los veterinarios son los que tienen competencias en recetar medicamentos en animales. Existen también psiquiatras especializados en animales.

Entre los antidepresivos más utilizados para las mascotas como perros o gatos destaca Prozac, un antidepresivo de la clase Inhibidor Selectivo de la Recaptación de Serotonina (ISRS) usado en humanos. Los trastornos obsesivo-compulsivos y de agresividad asociados a la depresión de los animales también son tratados con Prozac.

La ansiedad provocada por la separación de la mascota de su dueño es tratada con Reconcile. Tanto Prozac como Reconcile tienen como principio activo la fluoxetina. En Estados Unidos unos 700.000 perros toman antidepresivos. En el caso de los animales salvajes se utilizan antidepresivos mucho más potentes para revertir sus problemas de comportamiento.[3]

Véase también[editar]

Referencias[editar]