Deflación

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Inflación de Japón desde los años 1990 hasta 2013. Por debajo del cero se observan las épocas deflacionarias.

La deflación o inflación negativa, en economía, es un descenso generalizado y prolongado —como mínimo, dos semestres según el FMI— de los precios de bienes y servicios motivado por una atonía de la demanda y un exceso de las capacidades productivas (oferta).[1]​ La deflación normalmente está asociada a las recesiones y a las crisis económicas y financieras como ocurrió durante la Gran Depresión, la Gran Recesión y en la pandemia por COVID-19.[2][3]

Efectos de la deflación[editar]

Peligros de la deflación[editar]

Las desventajas de la deflación son básicamente la reducción de la actividad económica, el aumento del desempleo, aumento de incertidumbre económica, aumento de los tipos de interés real por la caída de precios, caída de la demanda.[4][5]

La peligrosidad de esta situación proviene de lo difícil que es salir de ella, ya que se crea un círculo vicioso por el que al caer la demanda, las empresas ven reducidos sus márgenes de ganancias al verse en la necesidad de reducir los precios para conseguir ventas; como consecuencia de ello, deben reducir costos, lo que implica un recorte en el número de empleos. A su vez, si hay gente que se queda sin trabajo, la demanda seguirá disminuyendo, ya que estos también dejarán de comprar.[5]

La deflación supone el descenso de precios que incide en la disminución del gasto agregado el cual afecta negativamente a la actividad y al empleo. Esta "bola" casi imparable provoca una crisis económica con efectos negativos sobre la riqueza, su distribución y la desigualdad social, ya que beneficia a los acreedores en perjuicio de los deudores. Como los precios caen, se produce un aumento de la tasa de interés real (aun cuando el interés nominal mantenga o incluso baje su valor), produciendo una caída de la demanda y la actividad económica general.[5]

Ventajas de la deflación[editar]

A pesar de los peligros de la deflación los economistas de la escuela austríaca defienden la deflación como algo positivo,[6]​ argumentando que al bajar los precios aumentaría el poder de compra del individuo, sin embargo también asumen que esta deflación tiene problemas en la economía al corto plazo.[6]

Medidas contra la deflación[editar]

El instrumento para luchar contra la deflación es la política monetaria y el control de la oferta de dinero. Se considera que la elección de Roosevelt a la presidencia de Estados Unidos en 1932 y el fuerte aumento que el nuevo gobierno provocó en la cantidad de dinero desempeñó un papel importante en la recuperación.[5]​ Las políticas que la Administración puede aplicar para actuar contra la deflación estarán orientadas a potenciar la demanda para cubrir el desfase con la oferta. El consenso entre los economistas sobre la mejor opción se limita al énfasis en actuar a priori (prevenir la deflación) más que a posteriori (combatir la deflación). Si bien se considera necesario estimular la demanda también es importante compatibilizar dicha demanda (normalmente aumentando la oferta de dinero y recurriendo en ocasiones a la expansión cuantitativa) con un control de los niveles de deuda privada y pública.[2]

A partir de ahí, las opiniones se agrupan en torno a dos propuestas. La primera, monetarista, sugiere bajar los tipos de interés y aportar fondos a las entidades financieras para fomentar el crédito a familias y empresas. La segunda, de corte keynesiano, propone incrementar el gasto público para dinamizar la economía. Normalmente, la opción más adecuada dependerá de cada situación y consistirá en una combinación de ambas propuestas.

Deflación y desinflación[editar]

Es necesario distinguir deflación de desinflación. La desinflación se define como una desaceleración de los precios, es decir, siguen creciendo pero a un ritmo menor, mientras que la deflación implicaría tasas de variación negativas del IPC.

Causas de la deflación[editar]

La deflación se produce cuando la oferta de bienes y servicios en una economía es superior a la demanda: el sector empresarial se ve obligado a reducir los precios para poder vender la producción y no verse obligado a acumular depósitos. Este desajuste entre oferta y demanda puede venir por dos motivos fundamentales.[1]

Insuficiencia de la demanda[editar]

Durante la Gran Depresión ocurrida principalmente en los Estados Unidos, a finales de los años 20, el derrumbe de los mercados bursátiles y el colapso del sistema financiero redujo drásticamente la capacidad de gasto de las familias y de las empresas. Al cerrar (o reducir su tamaño) las empresas (debido a los derrumbes bursátiles y financieros), aumentó el desempleo de forma drástica y el consumo se hundió. Este hundimiento del consumo se tradujo en una menor producción, lo que condujo a salarios más bajos o a más despidos, lo que conduce a nuevas disminuciones en precios. Entre agosto de 1929 y marzo de 1933, el IPC se redujo un 24%, entrando así en una espiral deflacionaria.

Tras la elección de Franklin Roosevelt, se iniciaron una serie de medidas económicas (new deal) que incentivaron la demanda y estimularon el consumo, sacando a Estados Unidos de la deflación.

Exceso de la oferta[editar]

El mejor ejemplo es la Gran Recesión que se inicia en 2008. En los últimos años del fuerte ciclo expansivo de la última década del siglo XX, las empresas acometieron cuantiosos proyectos de inversión seducidas por las oportunidades de la "nueva economía". La no cristalización de estas expectativas dejó al sector productivo (sobre todo en EE. UU.) con un fuerte exceso de capacidad que no fue purgado ni compensado por la demanda. En los Estados Unidos, el uso de la capacidad productiva estaba (en abril de 2003) en el 74%, siete puntos por debajo de la media 1972-2002. El impacto de este desajuste sobre los precios puede verse acentuado por cambios estructurales en la economía mundial que impliquen un incremento de la productividad o de la competencia entre las empresas, como ocurre en los últimos años con la progresiva desaparición de las barreras al comercio mundial y la liberalización de sectores básicos (telefonía, transporte, energía) en muchos países.

Casos de deflación[editar]

La deflación ha sido un fenómeno muy poco frecuente en el siglo XX, donde solo se han registrado dos casos relevantes. El primero, ya citado, fue la Gran Depresión norteamericana. El presidente Roosevelt cuando alcanzó la presidencia en 1932 llevó a cabo un fuerte aumento de la cantidad de dinero que desempeñó un papel importante en la recuperación económica estadounidense.[5]

Otros casos de deflación son los de Japón y Suecia (-20% en precios). En Japón desde mediados de los 90 y hasta la actualidad (-25% de caída de los precios), y en Suecia obligó al Banco de Suecia a operar con tipos de interés de depósito negativos (-0,25%). La Gran Recesión provocó la Crisis del Euro en Europa, ha implicado períodos de recesión en algunos países como España y una fuerte deflación en Grecia. Argentina también experimento deflación durante los gobierno de Arturo Frondizi[7][8]​, Carlos Saúl Menem[9][10][11]​ y Fernando De La Rúa[12][13][14][15]​, algo que no ocurría en ese país desde las décadas de 1920 y 1930[16][17][18]​.

En menor medida, Venezuela también fue otro de los países que entró en deflación, durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. En 1953 y 1955 se registró una deflación de un 1.7% y 1.1% respectivamente. Esto fue producto del exceso de oferta en la economía venezolana, pero los efectos negativos se vieron corregidos mayoritariamente por las exportaciones.[19]

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Moulier Boutang, Yann (2010). La abeja y el economista. Traficantes de sueños. p. 66. ISBN 978-84-96453-69-2. Consultado el 9 de diciembre de 2016. 
  2. a b Costas, Antón; Arias, Xosé Carlos (2015). «Economía europea: ¿hacia el estancamiento secular?». Instituto Universitario de Análisis Económico y Social ISSN: 2172 - 7856: 38. Archivado desde el original el 20 de diciembre de 2016. Consultado el 9 de diciembre de 2016. 
  3. «Economy Covid-19 Eurostat» (en inglés). Consultado el 18 de julio de 2021. 
  4. Krugman , Ph.D., Paul , R. (2010). «Why Is Deflation Bad?». 
  5. a b c d e El peligro de la deflación, Julio Rodríguez López, Economistas Frente a la Crisis, 23 de abril de 2014
  6. a b PHILIPP. «BAGUS». DEFLATION: WHEN AUSTRIANS BECOME INTERVENTIONISTS (en inglés). 
  7. «Deflación en la Argentina de 1962». 
  8. «Nota de Infobae sobre la deflación en el gobierno de Arturo Frondizi». 
  9. «Reporte de Telefe de Noviembre, 1991». 
  10. «Deflación en el final del gobierno de Carlos Menem». 
  11. «Archivo histórico sobre la deflación en la Argentina durante el gobierno de Menem, 1992». 
  12. «Deflación durante el gobierno de De La Rúa (Nota de 1999)». 
  13. «Nota de la BBC que menciona la deflación del año 2001 durante el gobierno de De La Rúa». 
  14. «Reportaje que menciona la deflación en el gobierno de De La Rúa». 
  15. «Una revisión histórica de la inflación argentina y de sus causas Mario Rapoport». 
  16. «Nota de Clarín sobre la deflación en las décadas de 1920 y 1930». 
  17. «Deflación en las décadas 1920 y 1930». 
  18. «"Circulando en el laberinto: la economía argentina entre la depresión y la guerra 1929-1939"». 
  19. Francisco Pérez Alviárez (23 de enero de 2013). «Así se movió la economía en el Gobierno de Pérez Jiménez (+gráficos)». Archivado desde el original el 3 de septiembre de 2014. Consultado el 15 de julio de 2014.