Declaración de guerra

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
El presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt firmando la declaración contra Alemania en diciembre de 1941.
Este acto es el epilogo de la Declaración de guerra.
El mariscal Wilhelm Keitel firma la rendición de la Alemania nazi en mayo de 1945.

La declaración de guerra es una declaración formal mediante un documento, que proviene de un Estado hacia otro, donde el primero declara el inicio de hostilidades. En la actualidad, este hecho se concreta mediante un documento formal, pero en la historia muchas veces se han iniciado guerras sin previo aviso.

Formalmente este documento de "Declaración de estado de guerra" puede estar refrendado por la firma del gobernante o soberano, por el representante de los poderes del Estado, el Senado o la cancillería del país involucrado. Además, puede estar respaldado con la mención de los Tratados vigentes o disposiciones legales que se hubiesen establecido internacional o nacionalmente y que se entiendan vulnerados.

Este documento también tiene uso geopolítico, ya que, en ocasiones, cuando durante una guerra una nación es derrotada por otra, muchas naciones declaran la guerra al vencido como un acto de respaldo o sumisión ante el vencedor. Es el caso de Argentina y de Chile que declararon en 1945 la guerra a Alemania y Japón cuando éstas ya estaban prácticamente derrotadas.

La declaración de un estado de guerra interno, tiene el carácter de Guerra Civil y el gobierno puede, de ser necesario, convocar un estado de sitio para intentar mantener el orden público.

Las causas más comunes de una Declaración de estado de guerra (denominadas "Casus belli") son:

  • Agresión al territorio, bienes o patrimonios de ciudadanos o ciudadanos de un país o un territorio.
  • Invasión, ocupación no autorizada o algún acto intrusivo.
  • Actos hostiles relevantes por parte de un país que malogran un tratado establecido o la convivencia armónica.
  • Incumplimiento de tratados.
  • Actos terroristas.
  • Amenaza evidente sobre el bien nacional.
  • Amenaza al orden interno.

La situación de guerra se da, muchas veces, por el fracaso de la vía diplomática en la resolución de conflictos internacionales y representa la imposibilidad de lograr un acuerdo de paz entre dos o más naciones beligerantes. Con esto las parte beligerantes llaman a la movilización de sus fuerzas armadas y a la iniciación de actos de guerra. La agresión y actos de asesinatos contra la población civil son catalogados como Crímenes de Guerra o contra la humanidad.

Normalmente la cesación de estado de guerra no se estipula formal o diplomáticamente sino que se realiza como suspensión de hostilidades. En otras ocasiones, los países en guerra firman mutuamente un acuerdo de paz en el que se declara el fin de las hostilidades.

Historia[editar]

En las repúblicas griegas de Esparta y Atenas la asamblea del pueblo decidía la guerra. Los romanos no empezaban las hostilidades sin mandar sus heraldos al pueblo de quien exigían satisfacción para hacerles comprender que desde aquel día eran mirados como enemigos. Los germanos cogían un prisionero, le hacían combatir con uno de sus más valientes soldados y por las resultas de la pelea, juzgaban del éxito de la guerra.

En la Edad Media, a imitación de los romanos, mandaban los reyes de armas para anunciar la suspensión de las relaciones pacíficas. Los francos enviaban aviso del día en que rompían las hostilidades. Posteriormente, la retirada de embajadores se consideró el primer paso de enemistad para manifestar la cesación de correspondencia pacífica.[1]

En el derecho internacional público moderno, una declaración de guerra implica el reconocimiento entre países de un estado de hostilidades entre estos países, y dicha declaración se usa para regular la conducta de los enfrentamientos militares entre las fuerzas de los respectivos países.

La Sociedad de Naciones, formada en 1919 a raíz de la Primera Guerra Mundial, y el Tratado General de Renuncia a la Guerra de 1928 firmado en París, Francia, demostraron que las potencias mundiales estaban buscando seriamente un medio para evitar otra conflagración mundial. Sin embargo, estas potencias no pudieron detener el estallido de la Segunda Guerra Mundial, por lo que las Naciones Unidas (ONU) se establecieron después de esa guerra en un intento renovado de prevenir la agresión internacional a través de declaraciones de guerra.

Procedimiento acordado para la apertura de hostilidades según los Convenios de La Haya[editar]

En la primera Convención de La Haya de 1899, los estados signatarios acordaron que al menos otra nación sea utilizada para mediar en disputas entre estados antes de entablar hostilidades:

Título II, artículo 2: En caso de grave desacuerdo o conflicto, antes de un recurso de armas, las Potencias signatarias acuerdan recurrir, en la medida que las circunstancias lo permitan, a los buenos oficios o la mediación de una o más Potencias amigas.

El Convenio de La Haya de 1907 denominado "Convenio relativo a la apertura de hostilidades" establece las acciones internacionales que un país debe realizar al iniciar las hostilidades. Los dos primeros artículos dicen:

Articulo 1: Las Potencias Contratantes reconocen que las hostilidades entre ellas no deben comenzar sin una advertencia previa y explícita, ya sea en forma de declaración de guerra motivada o de ultimátum con declaración de guerra condicional.
Artículo 2: La existencia de un estado de guerra debe ser notificada a las Potencias neutrales sin demora, y no surtirá efecto respecto de ellas hasta después de la recepción de una notificación, que, sin embargo, podrá ser transmitida por telégrafo. Sin embargo, las Potencias neutrales no pueden basarse en la ausencia de notificación si se establece claramente que tenían conocimiento de la existencia de un estado de guerra.

Legalidad de las declaraciones de guerra desde 1945[editar]

El artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas generalmente prohíbe el uso de la fuerza por parte de los estados, excepto cuando se cumplen condiciones cuidadosamente circunscritas, indicando:

Todos los miembros se abstendrán en sus relaciones internacionales de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o de cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas.

Esta regla fue consagrada en la Carta de las Naciones Unidas en 1945 para evitar que los estados usen la fuerza cuando lo deseen, dijo Louise Doswald-Beck, Secretaria General de la Comisión Internacional de Juristas.[2]

Por lo tanto, en ausencia de un ataque armado contra un país o sus aliados, cualquier uso legal de la fuerza, o cualquier amenaza legal del uso de la fuerza, debe ser respaldado por una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que autorice a los estados miembros a usar la fuerza.

Referencias[editar]

  1. Diccionario militar, J.D.W.M., 1861
  2. Comisión Internacional de Juristas, 18/3/2003, Iraq – ICJ Deplores Moves Toward a War of Aggression on Iraq (en inglés) (enlace roto disponible en este archivo).